Hola, ¿como estan? Espero que todos bien. Saben, me alegra mucho que este fic les esté gustando, sus comentarios son de gran apoyo, espero que luego nos veamos en, no se, otros fics.
Gracias por el apoyo, comencemos.
-10-
Verdades.
Tan frio estaba el rostro de Sasuke cuando el relato termino por el cortante silencio. Sakura se estremeció al sentir como los pómulos de Sasuke se hinchaban y volvían a su estado normal después de un rato. Era obvio que intentaba relajarse, no quería pensar en aquello por que era retroceder en el tiempo, cuando la desolación, la nostalgia y el sufrimiento atentaban contra su vida.
Observó el rostro sereno de Sasuke después de un rato, miró a Sakura después de un rato y continúo callado.
—¿Qué… paso después? – se atrevió a preguntar la muchacha.
—Después de todo lo sucedido lleve a Naruto a la mansión. Los deje resguardado en el estudio interno de la casa. – suspiró.
Flash back…
Sasuke pisó con profundidad en la sangre sancochada. El olor era horrendo, a pensar de que fuese un vampiro y la sangre humana realzara sus sentidos, el mismo hecho de estar quemada y pisoteada lo hacia sentir asco por el olor.
Recogió las partes con cuidado no perder nada y no manchar más el suelo, quería regresar rápido con Naruto y conversar con él antes de que la noche desapareciera en el alba.
Llevando los cuerpos a cuestas de su espalda, Sasuke bajó las escaleras con paciencia. El olor de esa sangre cuajada y derramada sin motivos alimenticios lo volvía loco. Se hubiese humillado a si mismo y hubiera pasado la lengua por el cuello roto de una de las victimas si no fuera por que el victimario hizo acto de presencia en las faldas de la escalera.
Miró con los ojos bien abiertos a los cuerpos, Sasuke hizo un mohín, Naruto estaba de pie, no mostraba una cara serena, sino una de espanto.
—¿Todo el tiempo… los dejo así? – preguntó mientras se cubría con una sabana que Sasuke le había dado por la alegación de Naruto que, una tela más pesada le causaba roce, y por lo tanto le ardía la piel.
—A veces. – dijo Sasuke, como si fuera una conversación sobre el clima. Naruto tragó saliva. No era que no hubiera matado antes; por supuesto que sí, fue un samurái, mataba si era necesario para mantener su honor y su señor. Pero… Matar en esa forma demoniaca… era realmente espantoso. Él no desfiguraba a sus victimas que matada en batalla.
—¿Y… lo disfruto? – eso tomó por sorpresa a Sasuke, quien bajaba por las escaleras completamente y se detenía enfrente de su amigo.
—Pues… no lo sé. – le confesó.
—Ya veo… - bajó la mirada. —¿Qué tan seguido mato?
—¡Naruto, ya basta! – le dijo, enojado. —No es como si estuviéramos hablando de un destajador con doble personalidad. ¡No lo haces por que te guste, es como un instinto defensivo o territorial! ¡No es intensión tuya! – le dijo. —Al menos… - bajó la voz. —Eso es lo que parece. – Naruto calló y dirigió su vista a un hombre que estaba muerto a unos metros de la puerta, tenía la cadera quebrada y a su lado un arma.
—Parece que no le soy grato a las personas.
—Más bien; las personas a ti. – le aclaró Sasuke. —La verdad es… que cada vez que alguien entra a la casa tú los persigues y lo mata.
—¡¿Qué?! – se alteró. —¿Acaso he tratado de…?
—No… - dijo de abrupto. —Por un motivo que desconozco. Pero… he de confesar que me mantengo alejado de ti. Si acaso me has olfateado, pero no sueles atacarme.
—Dios, no recuerdo nada… - se sentó ofuscado en la madera del piso.
Sasuke se acercó a aquel hombre que supuestamente era el líder del pueblo en donde habían arribado.
—Hmp – pensó irónico que, anteriormente ellos los habían perseguido e intentado matarlos, ahora Naruto había hecho lo mismo, sólo que a su diferencia, él sí lo consiguió.
Tocó el cadáver con fuerza y lo lanzó en donde tenia apilados los del muchacho y los mercenarios.
—Eres fuerte… - le dijo Naruto.
—Soy un vampiro. – dijo.
El silencio se volvió molesto y doloroso.
Vampiros.
Todo lo que estaban sufriendo se ocasionó por esos engendros. Sasuke tragó saludo e inconscientemente se llevó la lengua a los colmillos. Éstos eran enormes, puntiagudos y dolorosamente punzantes. De seguro excitados por el contacto y el olor de la sangre humana.
—¿Qué es ser un vampiro? – preguntó Naruto. Esa pregunta sorprendió a Sasuke.
—Yo… - se acercó a Naruto y se sentó a su lado. —Es algo difícil de explicar, pero si te soy completamente sincero… no lo sé.
—Ah, vaya…
—¿Sabes algo?
—¿Qué?
—Hoy… por primera vez en mi vida vampírica… tome sangre humana.
—¿Y como te sentiste? – le preguntó intrigado, con una curiosidad infantil. Sasuke sonrió por sus adentros, Naruto, volvió a parecerse, aunque sea por ese instante, en el Naruto de antes.
—Fue extraño, pero tengo súper sentidos. – le dijo sereno, pero con un tono infantil que le provoco emoción a Naruto.
—¿En serio? ¿Cómo un súper-hombre? – parecían haber estrellitas en sus ojos.
—Algo así… - no quiso decir nada más por temor a arruinar la conversación.
No quería decirle a Naruto lo cansado que era. Lo fastidioso que era perder la cordura por ese liquido escarlata. No quería que supiera la desesperación y claustrofobia que sentía en esa casa al tener que estar dentro por ser lo que eran. La soledad tremenda a la que se sentía sometido. El odio por la luz del sol, a quien todo el mundo le debe la vida.
No quería que supiera que él era un monstruo asesino que, a diferencia de ese demonio rojo, él sí devoraba a sus victimas, no como Naruto, que sólo mataba, él las mataba para comerlas.
Era repugnante y doloroso.
El dolor que su propias venas le hacían sentir al mandarle las señales de que estaba hambriento y que la sangre de los animales no bastaría. Era un calvario… sí, era poderoso, era casi inmortal, pero… ¿Estar atrapado en un bosque tan grueso como una fortaleza? ¿Estar sediento todo el tiempo? ¿Nunca poder sentirse satisfecho? ¿Estar sometido a la soledad? ¡¿Eso era retribuyente?!
—Sasuke… - Naruto detuvo su torrente de pensamientos. —Lo siento mucho, Sasuke…
—¿Por qué lo dices?
—Puedo ver en tu rostro que sufres por estar en esta situación. Lo siento, no sabes cuanto.
—Está bien, Naruto.
—Por culpa mía hemos acabado en un agujero, convertidos en monstruos… condenados al dolor. – Sus palabras eran profundas y certeras.
—Lo hecho, hecho está, Naruto. Y no fue nuestra culpa el que pasara… no podíamos saberlo. – le consoló.
—Aun así… no quiero que sufras, quiero que te vayas, que intentes formar una vida y…
—No digas tonterías. – le calló con paciencia y calma. —He visto la realidad, no podría rehacer una vida por que… no tengo una. – Naruto se sintió mareado al escucharlo.
—No quiero que te quedes si es por mí. – Había dado en el clavo. Sasuke suspiró.—No lo hagas por mí… no soy un niño, Uchiha. – le dijo serio.
Sasuke se levantó repentinamente.
—No digas tonterías… Dobe. – y salió de ahí cargando los cuerpos en sus hombros.
Naruto había dicho la verdad. Al menor una.
Sasuke estaba ahí por dos razones: Una, por que quería estar con Naruto, por que no quería dejarlo solo y que sufriera. Y dos, por que tenía miedo a estar afuera, a rehacer o al menos intentar, una vida.
Corrió por el bosque con frustración. Llegó al lugar en donde estaba el cuerpo del sacerdote, o lo que quedaba de él. Lo tomó de un solo brazo y se lo montó en la espalda. Caminó más allá y encontró una sorpresa.
El cuerpo del cazador estaba un poco removido. Se acercó al cuerpo y sintió la vida dentro de este. Estaba vivo, aun seguía con vida. Tenía muy pocas posibilidades de sobrevivir solo, pero que va, estaba vivo.
—Increíble… - siseo. Lo agarró con su brazo derecho y lo llevó a rastras.
Fin de flash back…
—Camine por todo el bosque y llegue al pueblo. Algunas luces estaban prendidas, me acerque rápido para que no me vieran, una vez que divise el cementerio se aveciné y deje los cuerpos ahí. Me fui sin mirar atrás… - guardó silencio. Sakura lo miraba atentamente. —Bruller…
—¿Qué? – Sakura no comprendió.
—Se llamaba Ken Bruller… era el nombre del hombre al que le succioné la sangre.
—¿Él te lo dijo?
—No… pero de algún modo lo supe. – suspiró. —Tal vez lo supe… después de que bebí su sangre. Quién sabe. – se encogió los hombros.
—¿Y que pasó después? – insistió Sakura.
—A la mañana siguiente, las personas encontraron los cuerpos en el cementerio, eso creo, pude escuchar los gritos de conmoción, no estaba muy lejos de ahí en ese momento, tiempo después, huyeron. Se fueron al parecer tan aprisa que dejaron muchas cosas. Ya no supe nada del hombre al que mordí, mejor así. – dijo. —Después de que los había dejado en el cementerio, llegue a casa y entre al estudio. Naruto estaba en las habitaciones de arriba, dormía tranquilamente. Busque y busque, no estoy seguro del porqué de la búsqueda, pero pare cuando encontré algo interesante.
—¿Qué encontraste?
—Un diario. – miró a Sakura, sus ojos eran rojos. —Era el diario de Dimitri Harlley.
—¿Dimitri Harlley? ¿Dimitri no era el nombre del vampiro que…?
—Sí, lo era. – la interrumpió, era razonable que Sasuke odiara ese nombre.
—Dios, ¿Qué decía? – estaba intrigada, una curiosidad que creyó muerta se rebeló en su ser.
—Decía muchas cosas sobre los vampiros, algunas sobre su vida y otras sobre otros vampiros. – le explicó Sasuke. —Pero eso no me interesaba… - le aclaró Sasuke. —Después de leer el diario me di cuenta de muchas cosas…
Flash back…
Sasuke no cabía en si mismo. Ese diario tenía muchas respuestas, cosas que él creyó que eran tan bizarras y que en ese cuaderno se describían como bendiciones que desafiaban las leyes naturales.
—Dios… - estaba leyendo algo que le parecía realmente importante. :—
--"25 de Julio.
Después de la caza, mi compañero me llevó a una cascada, me dijo que necesitaría un baño. Mientras yo me remojaba sentí que mis colmillos se estremecían y me dolía tal acción. Le pregunte a Fogg que si qué estaba pasando, Fogg, quien tiene 20 años más que yo siendo vampiro sólo rio y me explicó:— Los colmillos reaccionan ante la sangre, es como un pene que reacciona a la esencia de una bella mujer. Es natural que quieras más, puesto que aun no puedes hacer conformar a tu cuerpo a beber sólo esa cantidad de sangre.— Sí, fue una explicación bastante pervertida, ¿Por qué comparar los colmillos con un pene? Ni idea, quizá sea un completo pervertido.
Fogg me explicó que con el tiempo los colmillos reaccionaran a mí, cuando lo quiera y de vez en cuando lo necesite y yo no lo quiera."—
Sasuke frunció el ceño ante la lectura, ese vampiro era muy cretino para escribir. Cambio de hoja y siguió leyendo.
-- "2 de Agosto
En esta ocasión Fogg, me explicó algo muy curioso. Las invitaciones.
Me dijo que un vampiro no puede entrar a una casa sin antes ser invitado por la persona que viva ahí, es por eso, que cazamos a las personas que están perdidas en el bosque, o que son lo verdaderamente estúpidas para caminar solas por la noche."
"3 de Agosto
La luz. Fogg, mi tutor, me explicó que la luz puede dañar a un vampiro. En ocasiones matarlo si está lo suficientemente débil. Para evitar esto, usamos unos extraños anillos que nos protegen de la luz. Fogg dice que un vampiro poderoso y que ha absorbido suficiente sangre, así como lo suficientemente viejo, puede aguantar la luz, pero para eso se tiene que vivir mucho. En pocas palabras, Fogg me explicó que la edad nos retribuye experiencia y poderes."
Sasuke abrió los ojos sorprendido. ¿Así que era por eso que sentía un enorme calor en las mañana?
Era obvio. Sasuke nunca había tomado antes sangre humana para aguantar el calor de la luz. Era por eso que prefería la oscuridad, el porque su ojos le dolieran cada vez que era de día. Eso era lo que lo obligaba a permanecer en lugares sombreados u oscuros.
Sasuke miró el anillo que posaba en su mano. Definitivamente había sido buena idea conservarlo.
Cambio de hoja y siguió leyendo.
"10 de Agosto
Está será la ultima vez que escriba. Lo he decidido así, creo que ya no necesito un diario, sin embargo, en este ultimo escrito voy a poner algo muy importante… Cómo convertir a un humano.
Según Fogg, un humano puede convertirse en un vampiro por muchos métodos, hechizos y embrujos satánico, naturalmente siendo hijo de dos vampiros o mordiendo." – Sasuke reparó en ese pasaje.
¿A que se refería con morder? Siguió leyendo:
"… El proceso es muy sencillo y requiere de paciencia y tiempo. Fogg dijo que un vampiro escoge a una victima humana, y que sin compromisos, hay que morder en el cuello, la sangre debe succionarse y como último requisito debes hacer que la victima tome de la sangre de un creador. El tiempo sólo dirá si la victima es lo suficientemente fuerte como para aguantar la metamorfosis…"
Sasuke dejó de leer. Miró el papel. Tanta claridad en sus letras, tan explicito, era como un instructivo para poder vivir como vampiro; y por si fuera poco para hacer uno.
Se alejó del diario y vagó su mirada por todo el estudio. Reparó en la cajita plateada y luego suspiró.
Naruto jamás sería un humano normal. Posiblemente esa transformación durara una eternidad.
Igual que él.
Fin de flash back…
Sakura no habló. Sasuke calló.
La cantidad de información bizarra se estaba procesando en su cerebro.
Mordidas, sangre… metamorfosis, todo aquello se sonaba como una película de terror, como una película en donde el guionista intentaba traspasar sus problemas psicológicos a un publico desesperado y cruel.
La mirada perdida de Sasuke le removió el estomago. Los sentimientos florecidos en la desesperación de su alma daban la clara intensión de que el recordar aquello lo angustiaba mucho.
—Sasuke…
—Ahora lo sabes… - dijo, serio y sin sentimientos. —Ahora sabes por que huyeron.
—Yo…
—Está bien, Sakura, no tienes que decir na- - Fue interrumpido por los labios de la muchacha. La muchacha se lanzó literalmente a sus labios en un ósculo desesperado. La calidez de su cuerpo lo hizo corresponder, pasó sus brazos por su cintura y cedió al impulso de recostarse entre las telas que estaban tiradas en el suelo.
La muchacha se separó de él. Lo miró con algo de pena. El dolor de Sasuke debía ser grande.
—¿Por qué haces esto? – le preguntó con mesura.
—¿El qué?
—Esto. – la besó una vez más, ella le correspondió con la misma intensidad pasiva. Sasuke la separó de si. —Eso… corresponder.
—¿Qué tiene de malo? – respondió con un deje de inocencia.
—Que… no deberías por que yo…
—No me importa. – le sentencio.
—Eres valiente.
—¿Tú crees? – ella sonrió y se recostó en su pecho. Colocó la cabeza en la curvatura de su cuello.
—Sí… - le susurró. —El hecho de estar aquí, recostada en un viejo almacén con un vampiro… ¿No te da miedo que te chupe la sangre? – le preguntó, jugando.
Ella rio un poco y luego lo encaró.
—¿Sabes? Ahora que lo pienso. – se acercó y rozó sus labios, apenas si fue un pequeño roce. —Sí debo ser muy valiente… o de plano muy estúpida.
—Hmp. – Sasuke rio y abrazó a la muchacha. Volcó un poco la situación y él y ella quedaron iguales, ambos recostados de lado, viéndose a la cara y aun abrazados. Se acercó más a ella y ambos estuvieron muy cerca. Sasuke estrechó su cara con el cuello y hombro de ella. Suspiró y cerró los ojos.
—Te quiero… - los ojos de Sasuke se abrieron con fuerza. Su corazón se aceleró. Esperaba que ella estuviera bromeando, aunque por dentro de su ser, deseaba que fuera verdad.
—¿Qué? – le susurró con calma. Incrédulo.
—Te… quiero… - está vez musitó, pero su fino oído pudo captarlo.
—Oh, Sakura… no sabes lo que dices. – le replicó.
—Claro que sé. – se defendió ella. —Quiero estar contigo, no quiero que estés solo, no más.
—Deja de decir eso… tú tienes una vida por seguir. – Sasuke se levantó, ella le siguió.
—No me digas lo que debo hacer, he tomado una decisión. – le reprochó, terca.
—Sakura, no puedes estar conmigo. – le quería hacer entender él.
—¿Y por que no? – le pedía respuestas. Pero, Sasuke parecía renuente a dárselas. —Dime, acláramelo…
—¡¿Qué eres sorda?! - le gritó. —¡¿Qué todo este tiempo me has hecho hablar y recordar en vano?! – le gritó de nuevo. —¡Entiéndelo, no puedes quedarte conmigo!
—Pero Sasuke…
—No, Sakura, entiéndelo, yo soy un vampiro y tú una humana, no hay posibilidades en que tú…
—¡Las hay! – le dijo ella, con una mirada flamante. —Tú puedes conver-
—¡Cierra la boca! – le dijo, colocando su blanquecina mano en los labios de ella. —No sabes lo que me pides…
—Pero Sasuke, yo sólo…
—No, Sakura… es muy peligroso.
—Ni siquiera me has dejado terminar. Estás igual de terco que la vez que te dije que sacáramos a Naruto para…
—¡Naruto puede matarte! ¡¿Quieres quedar como aquellos hombres que se adentraron en la mansión?! Te aseguro, Sakura, quedaron irreconocibles… Si tú murieses yo… - se silencio al darse cuenta de lo que estaba pasando.
No, no podía.
—Naruto no me matara. – le aseguró.
—¿Cómo puedes estar tan segura?
—Por que sé que contigo no me pasara nada. – la cara de Sasuke quedó seria. No había emociones, salvo la intriga.
—… ¿Y si no puedo protegerte? – le preguntó.
—Yo sé que sí.
—¿Por qué estás tan segura?
—Por que yo… confió en ti. – Sasuke ladeo el rostro al escucharla. —La última vez que alguien confió en mí… yo lo arruine todo.
—No dejes que el pasado te arrastre a un abismo negro. – le espetó la joven, cansada de ver como Sasuke se hundía cada vez más en la culpa. Era frustrante, no podía soportar la frialdad dolorosa de él. Le carcomía el corazón verle sufrir, una vez su madre le dijo que no valía la pena estar llorando por las cosas del pasado.
Esa vez su perro, su pequeña y fiel mascota, había muerto por culpa de un camionero, Sakura se sentía tan mal que lloraba día y noche.
Su madre le dijo que no valía el llorar, que su perro estaba ya muerto, y que el pasado no puede cambiarse, ya que vivir el presente, plantearse un futuro pero no vivir en él tampoco.
Se debe tener un equilibrio y Sakura se había dado cuenta que la soledad le había arrebatado a Sasuke sus sentimientos de un mejor futuro.
—Tú no sabes que se siente perder a tus seres queridos, Sakura… - le dijo, calmado, pero con una mirada inquisidora.
—No, te equivocas. – su mirada se tornó gris. —Sí lo sé.
—¿Ah si? – Sasuke la miró sorprendido, no esperaba que la mirada de Sakura se pudiera tornar tan amarga.
—Mis padres murieron hace ya unos años… Ellos sufrieron un accidente. Murieron y ni siquiera me dejaron verlos por última vez… Un inconsciente los arrolló con un camión. – Sakura comprendió la mirada de Sasuke no saber mucho que era un camión. —Era un automóvil más grande…
—Comprendo… creo haber visto alguno antes. – le dijo serio.
—Después de sus muertes, mi tía me adoptó. No pasó ni una noche en la que no lamentara sus muertes… yo… - sintió que el aire se le agolpaba en la garganta al recordar aquello. Las lágrimas descendieron inconscientes por sus mejillas. Sasuke se sintió un bruto al hacerle recordar cosas malas.
—Sakura.
—Yo había tenido una pelea con anterioridad… Fue por una tontería. Me sentí tan mal… tan culpable. Después de eso, les exigí que fueran por mí a cierto lugar. Ellos iban por mi cuando eso pasó… Fue mi culpa.
—Sakura, no creo que…
—De cualquier forma. – dirigió su mirada a la de Sasuke. Sus brillantes esmeraldas estaban bañadas por las repentinas lágrimas. —La vida nos enseña a superarlo… Lo siento mucho, Sasuke. – se limpio los ojos. —Sé lo que sufriste, al menos, intento entender. Por favor… No me apartes, no quiero quedarme más sola… y no quiero que tú lo estés. – gimoteo, sus hombros se hiparon un poco.
El pensar en sus padres, en la forma cruel en la que el destino se los arrebató… Le provocaba que el dolor regresara.
—Calma. – Sintió como Sasuke colocaba sus manos sobre sus hombros. Sintió también que le levantaba la barbilla.
Se topó con sus ojos negros, tan tranquilos y a la vez tan febriles.
Le tomó del rostro con sus manos y acaricio sus labios con los suyos. Respiró tan cerca de ella que las lágrimas se secaron con su frio aliento. Sintió repetidos besos en su rostro. Luego… que le abrazaba con calma.
—Perdona por hacerte recordar aquello, Sakura.
—No, Sasuke… - ella se aferró a él con mayor fuerza. —Perdóname tú a mí. Soy una inconsciente, yo… Por mi culpa recordaste todo aquello que te causaba dolor y…
—Shh, no importa. – se separaron, la miró fugazmente. —Y dime… - ella esperó a que dijera el resto de la oración. —¿Por qué no olvidamos todo esto y mejor te pones ese lindo vestido color vino?
Ella sonrió timorata, se separó de Sasuke y fue a cambiarse.
Sasuke se quedó sentado en el suelo. Miró sus manos blancas. Se imaginó tocando de nuevo el cuerpo de ella. Tan suave, tan tierna, era única… ¿Por qué? ¿Por qué arriesgarse a estar con él? Él ni siquiera estaba vivo.
Por que… para convertirse en un vampiro, debes morir.
—Sasuke-kun. – ella lo llamó y él atendió el llamado. Sus ojos se deleitaron con la hermosa figura de la joven, exquisitamente envuelta en las finas telas de seda y encajes de hilos y adornos. El color vino le hacia ver su rostro con luminosidad, sus facciones juveniles y su sonrojo le daban un deje de inocencia y hermosura puras. Se acercó a ella, con un paso calmo, la tomó de los hombros y le estampó un beso en los labios.
Ella se dejo hacer.
Sasuke se separó de ella. La chica tenía los ojos cerrados, sonrojada y hermosa, ¿Por qué una mujer como ella lo había encontrado? ¿Es que caso los santos no lo odiaban como creyó?
Se sentía bien con ella, se sentía vivo, tantas ganas de vivir, de besarla, de acariciarla, de clavarle los colmillos… abrió los ojos con tal pensamiento.
Se separó de ella un momento y Sakura abrió los ojos al notar que nada sucedía.
—¿Sasuke? ¿No me veo bien?
—Te ves muy bella. – le sonrió de lado. —Pero Sakura… es demasiado. – le confesó, ella se sonrojo.
—Ah, ¿Gracias? – sonrió risueña.
—Ven. – la atrajo a si y la acurrucó en su pecho. Ella suspiró, Sasuke sonrió de lado y recostó su mentón en el hombro de ella. Un suspiró grupal nos aquejó en medio del silencio. Sasuke se acostó en el suelo, sobre las telas, con Sakura encima de él. La muchacha se giró para quedar cara a cara.
Posó su mejilla en su pecho, suspirando, aspirando el sensual aroma a sándalo que despedía de su piel. Rio un poco y Sasuke alzó la cabeza.
—¿Qué es lo gracioso? – le preguntó Sasuke.
—Tu olor.
—¿Huelo gracioso?
—No, no es eso. Lo que pasa es que, siempre que me acercó a ti un olor a sándalo te rodea.
—Es por que soy un vampiro. – le respondió sencillamente. —Nuestro cuerpo es un imán para seducir.
—Umm, ya lo creo. – con el dedo índice trazó círculos en su pecho. —Aunque también hueles a maderas y perfumes del bosque.
—Es por que paso la mayor parte del tiempo en el bosque. – le contestó calmado.
—Ya lo creo. – repitió, ocultando su rostro por completo en el torso de Sasuke. —Es exquisito. – confesó.
—¿El qué?
—Tu olor. – le espetó sonrojada, intentado esconderse de un mirada burlona.
—El tuyo también. – le susurró con una voz ronca.
—Pervertido. – le dio un golpecito en el hombro.
Los minutos pasaron lentos. El silencio se hizo sólido. Una flojera inusual se apoderó los ambos. Sakura estiró sus brazos, intentando quitarse la pereza. Sasuke seguía inmóvil, mirando la techumbre, meditabundo.
Sakura hizo un mohín de gracia. Miró el techo, intentado distraerse, Sasuke parecía muy distraído.
— Que la diosa Tsukuyomi libere al maldito
Y que pare ya sus lamentos de dolor...
Cofrecito de papel que guardas cual tesoro,
Brilla con la luna y rebela tu canción…
Sasuke se movió en respuesta ante la canción. La miró interesado. Sonrió de lado y Sakura también lo hizo. Juntó más aire en el pecho.
— Que las luces de la luna cante en lo alto,
Su gloria es para el alma la liberación.
Que los ruegos de las diosas paguen el amor,
Nos den esperanza y liberen el dolor.
—¿Es una canción de cuna? – le preguntó Sasuke.
—Mi madre decía que era para despertar, aunque no estoy segura de qué.
—Tengo una idea de qué.
—¿Ah si? – rodó hasta posarse sobre él. —¿Y qué podría ser?
—Mmm, no estoy seguro. Pero, ¿Por qué no dejamos eso para después?
—No, no, vamos, dime, dímelo. – le pidió haciendo pucheros.
—Creo que esa es la canción de la Tenyou. – le dijo, seriamente.
Sakura se quedó quieta, pensando.
—Eso explicaría muchas cosas. – se sentó en sus rodillas, pensado. Sasuke se levantó a la par.
—¿En que piensas?
—En que… yo nunca tuve tíos maternos. – estaba pensativa, con su dedo en la barbilla. Su meditación la llenó por completo, Sasuke sólo contemplaba su cara.
—¿Y eso que tiene que ver?
—¡Sasuke! – ella lo miró con los ojos abiertos. —¡Soy la ultima Tenyou!
—¿Ah? – eso ya lo sospechaba, incluso hasta podía estar seguro, sólo Sakura, quien era una despistada no se dio cuenta.
—Sí, todo concuerda: La llave, el libro, la canción, la leyenda… esas pesadillas…
—¿Pesadillas? – eso era algo que Sakura no le había comentado antes.
—¿Oh, no te lo comenté antes?
—No.
—Sabes… empiezo a creer que todo esto no fue una coincidencia.
—¿Ah si?- Sasuke se mantenía a la raya de la conversación.
—Veras, desde antes de que llegara a este bosque, incluso ya algunos meses antes, tenía sueños extraños, sueños en donde entraba a una casa en medio de un bosque negro… - Sasuke frunció el entrecejo. ¿Qué estaba tratando de decir? —En medio de mi sueño, mis pies me llevaban al interior de la mansión, tomaba una llave y abría una puerta que estaba debajo de las escaleras. – Estaba describiendo demasiado bien el interior de la mansión. —Cuando la puerta se abría una criatura oscura de ojos rojos me advertía que lo que había hecho tendría consecuencias… de la nada una bestia roja, por muy arriba de mi talla y altura salía de la oscuridad y… - se calló.
—Qué, Sakura, qué pasaba después. – tenía la mandíbula rígida.
—Me… mataba de una mordida. – le completó.
—¿Era como Naruto? El monstruo, ¿Era Naruto? – Sasuke siseo.
Ella asintió.
—No es buena idea que te acerques más a la mansión.
—Pero Sasuke, todo esto son señales, debemos salvar a Naruto. – replicó ella.
—No, Sakura, tú no te arriesgaras. – se levantó, mirándola hacia abajo, ella seguía sentada.
—No soy una niña, Sasuke, debemos hacer lo que debemos hacer.
—¿Te quieres morir? – le ironizó. —Naruto puede matarte. Hasta tu subconsciente te lo dijo.
—No soy tan débil, no me menosprecies sólo por que tú eres un vampiro. – pidió respeto.
—No es eso, Sakura… - negó irritado. —Lo que pasa es que… es que…
—¿Qué?- se levantó, intentado estar menos vulnerable a su mirada.
—Yo no…
—¿Tú? – ella alzó las cejas.
—No quiero que te pase nada. – suspiró. —Eres la primera persona en años que se ha acercado a mí, que no ha corrido, que no me odia. Incluso... – golpeo con fuerza un barrote de madera, haciéndolo añicos. Parecía molesto. —Incluso tú… me quieres. – cerró los ojos. No soportaba el hecho de ser querido, se sentía un miserable afortunado.
—Sasuke…
—No soportaría la idea de perderte por un descuido mío. Ya tuve suficiente con Naruto, él sufrió mucho… No quiero que te pase lo mismo.
Ella se le acercó, Sasuke le daba la espalda.
Uchiha sintió como era suavemente cobijado por unos brazos pequeños por la espalda. La respiración intranquila de Sakura lo alertó, sus respiraciones e incluso el que se restregara contra sus músculos.
Ella lloraba.
—Sakura, no llores… - se volteo y con sus manos limpio sus ojos.
—Por favor.- le rogó. —Déjame estar contigo. Quiero estar a tu lado.
—Sakura…
—Por favor. – le pidió de nuevo.
—No sabes lo que me pides… tendrías que morir para ser como yo.
—No importa.
—¿Te estás escuchado? – quería hacerla reflexionar.
—Vamos, es lo que deseo. – le dijo, decidida. —No quiero que estés solo… por eso, quiero estar contigo. – escondió repentinamente su rostro en el pecho de él.
Sasuke hizo un mohín con los labios. Bajó la cabeza lo suficiente para poder besarla. Le levantó la cara y le dio un beso suave. Sonrió de lado, un colmillo sobresalió por entre la piel.
—Gracias, Sakura... – comenzó a besarle el cuello, subió hasta la boca y se besaron repetidas veces, besos cortos y tiernos.
Ella trenzó sus brazos en su cuello, le sonrió y lo atrajo para besarlo. El muchacho comenzó a bajar por su cuello, le besó la clavícula casi hasta llegar a su escote, donde debajo de la tela se escondían sus pechos.
Ella rio un poco, su respiración le había cosquillas. Se abrazó a Sasuke, con ansias. Algo en su interior la volvía loca. Desvió las manos a la espalda de Sasuke, acariciando un poco y sintiendo la firmeza de sus atléticos músculos.
Lo sintió excitado.
Sasuke la tomó repentinamente de sus caderas, subiéndole a su altura para encontrarse una vez más con sus labios.
Gimió cuando su lengua le acaricio el cuello. Sus ojos verdes comenzaban a empeñarse por la excitación. La recargó con algo de fuerza a la pared de manera. Lamiendo insistentemente, Sasuke logró hacer que Sakura le correspondiera de la misma manera.
Las manos vagaron con vehemencia en el cuerpo del otro. El calor comenzó a hacerse presente, una ráfaga de sensaciones muy poderosas los abanicaron. Las manos de Sasuke se guiaron solas hasta los botones del vestido de Sakura, comenzó, con agilidad, a desbotonar la adorable y perfecta prenda.
Sakura paseo sus manos por su pecho aun cubierto en telas. Le incomodaban. Mientras besaba los labios, las mejillas y el cuello de Sasuke, sus manos hicieron una fantástica operación mientras restaban la ropa del torso del vampiro.
El Uchiha retrocedió con ella encima. Alargó una mano y tiró al piso una cantidad de telas, las cuales acolchonaron el suelo. Se recostó, con ella debajo de él. Así estarían más cómodos.
Sakura rio por lo bajo, entonces sintió su vestido aflojarse. Se sintió penosa al ver como Sasuke llevaba sus manos a sus hombros y bajaban con sensualidad el vestido.
Sus hombros quedaron el descubierto. El Uchiha bajó el rostro y besó tranquilamente la piel expuesta, Sakura se dejaba hacer. Poco a poco el vestido se soltó de su torso para arriba. Una pena repentina le invadió cuando observó los rojizos ojos de Sasuke sobre ella. Se cubrió tímidamente. Sasuke sonrió seductor y dulce. Con cuidado le tomó de las muñecas y le separó los brazos, quería ver más allá de su carne y tela.
Analizó con cuidado y le quitó la tela con una rapidez exacta. Sakura se asombró de esto. Sonrió juguetona, ella también se divertiría.
Con algo de práctica y un poco de pereza, se aventuro a quitarle la camisa. Lo consiguió, pero para entonces, Sasuke ya lamia sus pechos desnudos. Gimió con insistencia mientras las manos curiosas de Sasuke se entrometían con curiosidad.
Ella pasó sus manos por sus pectorales, espalda y costados. Se encontró con los ojos brillantes de Sasuke, quien le sonrió con elegancia y comenzó a jalar un poco del vestido. La prenda cedió. Quedó semidesnuda frente a él. Sus mejillas se sonrojaron enteramente. Sasuke le sonrió con complicidad y poco a poco se acercó a ella, oliendo su aroma, lamiendo sus piernas, mordiendo sus muslos y apretando con sus manos su trasero.
Sakura arqueo su cuerpo cuando sintió la ávida lengua de Sasuke sobre su ropa interior. Su respiración se aceleró cuando lo sintió pasar sus dedos por el elástico de la prenda.
—N-No es ju-justo. – balbuceo ella, jadeando.
—¿Qué? – inquirió Sasuke, besando su cuello.
—Esto… - dijo, empujando a Sasuke con sus brazos y tumbándolo con suavidad contra el suelo. Rápidamente se posó encima de él. Sintió un bulto crecer en su pantalón. Se sonrojó una vez más e, inocentemente, se acercó al rostro de Sasuke para besarlo, sin darse cuenta que al hacerlo había rozado su entrepierna con la cara interna de su muslo.
Sasuke siseó de placer al sentir la fricción. Sakura sonrió para sus adentros. Le besaba el mentón y los labios mientras que, fingiendo, ingenuidad e inocencia, se frotaba la entrepierna contra el palpitante bulto del pelinegro.
Sasuke abrió los ojos, desesperado y con la mirada roja. Sakura no reparó en el temor anterior a esos ojos. En lugar de eso guio sus manos sensualmente al pantalón, con una paciencia matadora liberó sus botones y comenzó a bajar igual de pasmada.
Sasuke apretó los dientes, era demasiado lento. Él lo quería ya. Le volteo las cosas a Sakura, mientras ella se quedaba mirando con un rubor especial su entrepierna, al ver la enorme virilidad del pelinegro.
Sintió como este la volteaba, quedando encima de él. Sasuke sonrió perversamente. Ella se sonrojó.
—Ahora ya es justo. – le susurró Sasuke, mientras le tomaba las mejillas con las manos y la besaba con un poco de brusquedad. Sus manos abandonaros sus mejillas y a ritmo apresurado comenzó a lamer su cuello y pechos.
Su cuello, eso era lo que más le gustaba de ella.
Ante todo un vampiro.
Los ojos de Sasuke se abrieron de improviso cuando sintió como Sakura le pellizcada el trasero. Miró a la muchacha y sonrió divertido por su atrevimiento.
—¿Qué? Tú también me manoseaste. – se excusó tiernamente.
—Seguro. – le besó la frente. Ella sonrió con las mejillas sonrojadas.
La vista de Sasuke se ensombreció. Era demasiado inocente. La tomó de las caderas y fingió una embestida. La fricción de ambos cuerpos era demasiado exquisita como para detenerse. Acercó su entrepierna a la de Sakura, acariciando su sexo con su virilidad, la muchacha se mordía los labios par ano gemir.
Sasuke frunció el ceño. Apretó un poco más su cadera y Sakura desprendió un gemido. Sasuke sonrió, quería escuchar a Sakura gemir de placer.
Con prisa se quitó la ropa interior y también a Sakura. Quedaron completamente desnudos. Sintió a Sakura temblar, insegura. Sus ojos se encontraron y ella lo miró preocupada.
—¿Es tu primera vez? – le preguntó tranquilo, con su miembro en su entrada. Ella asintió nerviosa. —Tranquila.- la besó suavemente. —Tratare de no dañarte, si te llega a doler o algo dímelo y yo pararé.
Ella asintió de nuevo.
Sasuke se posicionó y comenzó entrar. Siseo con sentirse tan cerca de ella. El placer lo inundo en cuanto sintió la calidez de ella.
Era tan placentero, tan dulce… jamás, en cientos de años se había sentido tan vivo. Y es que él… estaba teóricamente muerto. Se abrazó a Sakura, en un intento por no dejarla ir, aunque él no se diera cuenta de que la abrazaba por ese hecho.
Sintió entonces una barrera que le impedía estar dentro de ella por completo. La miró, tenia apretado los ojos y estaba tan estoica que sospechaba que eso le causaría dolor. Tragó saliva y empujó. Sintió un gemido de dolor atorarse en la garganta de Sakura. Se quedó quieto, esperando a que ella se mejorara. Había tensión en todo su cuerpo. Las uñas de ella se clavaban sin inhibiciones en sus hombros.
Unos momentos después la chica comenzó a mecerse un poco, intentando ganar confianza. Sasuke reconoció la señal y comenzó a embestir. Primero lento, no quería lastimarle. Sakura rodeo su cintura con sus piernas, haciendo de la penetración más profunda y placentera.
El calor se encendió, como una caldera o un volcán que hará erupción. Poco a poco comenzó a apresurarse, comenzó a embestir con fuerza y rapidez. Los sentidos se le prendieron al momento que el placer y los gemidos de ambos le colmaban los oídos.
Claramente podía escucharle gemir, casi gritar.
—¡Sasuke! – se removió entre las telas del piso al sentir la profundidad con la que la invadía, no soportaría más, estaba por llegar.
—Sakura. – fue un gemido ronco, muy ronco. Como el de un depredador que está cazando.
—No te detengas… - apenas y si logró musitar. Sasuke gruñó, como un animal salvaje, a Sakura no le importó eso. Embistió una vez más.
Ella se removía, convulsionándose de placer al sentir el primer orgasmo. Pero ni bien logró recuperarse la fuerza y vigorosidad de Sasuke la atrapó de nuevo. Haciéndola gemir, jadear, gritar por el placer agotador y llenador de la cual era presa.
Estaba segura que nunca en su vida nada se le podía igualar a esta experiencia. Sasuke comenzó a bajar la velocidad, gruñó por esto.
—Sas- - pero no continuo por que antes de que pudiera decir otra cosa embistió con ferocidad. Se mordió los labios y respiró agitadamente. Comenzó a embestir de nuevo. Los gruñidos de placer de Sasuke se acariciaban los oídos, su aliento cálido se mecía la cordura y sus manos, tan agiles la llevaban al cielo.
Entonces volvió a sentirlo. Una nueva corriente eléctrica recorriéndola. Sasuke gruñó, el también lo sentía, entonces Sakura se agarró de los hombros de él. El segundo orgasmo los golpeo a ambos con fuerza y complicidad. Fue entonces que lo sintió…
Sintió un dolor en el cuello, unas pulsaciones que le hacían dejar salir todo el aliento. El gemido ronco de un depredador, la exhalación final de la presa. Ella se abrazó del cuello de Sasuke y sintió que algo le penetraba el alma. Una especia de placer le invadió por completo, una sensación oportuna y deliciosa. Sonrió y se aferró a Sasuke, él gruñó y después de eso se separó de ella.
Se miraron unos momentos, intentando descansar de las sensaciones pasadas. Sasuke pasó su lengua por su cuello, lamiendo aquel líquido rojo que era tan exquisito para él. Ella esbozó una sonrisa y poco a poco comenzó a cerrar sus ojos.
—Sakura… - le habló, eso impidió que cerrara los ojos. Lo miró, estaba quieta y tranquila. —Ven. – le llamó, mientras con su uña cortaba su pecho. Ella se acercó y se aferró a él como si de un bebé a su madre lo hiciese.
Sasuke cerró los ojos, podía sentir placer, más que otra cosa.
—Te amo. – le susurró cuando se separó de él. Sasuke la miró con cariño y la abrazó cuidadosamente.
—También te amo. – le dijo, cuando logró ver la expresión impaciente en su cara.
Ella sonrió.
Entonces, los cobijó la oscuridad.
Continuara…
Realmente espero que les haya gustado, y damas y caballeros´tengo algo importante que decir: Este es el penultimo capitulo, el sigueinte será el ultimo . Estoy pensando que el siguiente y ultimo sea el más largo y será en donde se aclare todo, donde se concluya y donde el climax nos cosuma.
Gracias por leer.
¿Merece un comentario?
Yume no Kaze.
