Colegio

Si Flowey hubiese tenido piernas, ahora mismo estas estarían temblando como un flan. Y si Frisk hubiese tenido las manos libres, le hubiera dicho mediante señas que le parecía irónico que a alguien como a él le diese pánico ir a la escuela, pero sus manos estaban ocupadas sosteniendo con delicadeza la maceta de Flowey.

Junto a ellos estaba Monster Kid, a quien le había encantado descubrir que la flor iba a incorporarse a la escuela a partir de ese día. ¡No podía esperar a ver la cara que ponía el resto de la pandilla cuando vieran que tenían un nuevo miembro!

- En serio tío, me alegra un montón tenerte aquí- repetía Kid por quinta vez mientras los tres avanzaban hacia la entrada del colegio.

-Yo preferiría estar en casa jugando a los videojuegos- se quejó Flowey.

-Aprender es muy divertido y las clases suelen ser entretenidas- insistía Monster Kid.-Salvo las clases de historia: esas son un rollazo.

Flowey iba a decirle que dudaba que alguna clase fuera divertida, cuando de pronto una pelota de baloncesto llegó volando hacia su dirección. Iba a gritar de alarma, pero Frisk hizo uso de sus reflejos y esquivó la pelota justo a tiempo para evitar que la maceta fuese golpeada.

-¡Eh, Mark! ¡Ten cuidado!- le gritó Monster Kid a un niño de la edad de Frisk que se había acercado corriendo a recuperar el balón.

-Lo siento chicos- se disculpó el aludido.-¿Y esa planta? ¿Es el día de traer cosas curiosas al colegio para explicar? ¡Por qué yo no he traído nada!- añadió alarmado.

-No idiota: soy un nuevo alumno. Me llamo Flowey, y la gente me considera una especie de hermanastro de Frisk- se presentó la planta.

-Ah: así que tu eres el famoso hermano antisocial de Frisk.¿Y te llamas Flowey? ¡Y yo pensaba que Mosnter Kid tenía un nombre ridículo!- rió Mark, haciendo que Flowey le mirase con irritación.- Ups, más vale que salga corriendo a devolver el balón al gimnasio antes de que la profe Undyne se da cuenta de que falta. ¡Nos vemos en clase!

-Aún no ha empezado el día y ya quiero que este maldito sitio salga ardiendo- gruñó la planta.-¿Todos en este colegio son así de idiotas?

-Mark no es idiota. Le gusta tomarle el pelo a la gente y tiene la manía de coger las cosas de otros sin permiso, pero en el fondo es buen chico-defendió Mosnter Kid a su amigo.-¿Verdad Frisk?- el aludido asintió.-¡ Es un miembro de la pandilla! ¡ Y pronto tú también lo serás!

-Que ilusión- replicó la planta con sarcasmo.

Justo cuando entraban en el edificio sonó la campana que indicaba que las clases estaban por empezar. Frisk y Monster Kid se apresuraron a subir la escalera y recorrer el pasillo que llevaba a su clase. Flowey acabó mareado debido al tambaleo que provocaba Frisk al correr. Frisk y Monster Kid entraron en la clase y ocuparon sus asientos, Frisk dejando a Flowey sobre su escritorio antes de sentarse. Había llegado a tiempo: dado que Toriel aún no estaba en clase. Mientras esperaban, unos cuantos alumnos (tanto monstruos como humanos) se acercaron a la mesa de Frisk, entre ellos las dos niñas que Flowey había conocido el día de Nochebuena, y comenzaron a hacerle preguntas a ambos sobre la planta.

-¡DEJADME EN PAZ!- exclamó Flowey tras cinco minutos de preguntas incesantes.

- Flowey, está prohibido gritar en clase- se escuchó la severa pero a la vez amable voz de Toriel desde la entrada.- Buenos días mis queridos alumnos. Como habéis podido comprobar, hoy contamos con un nuevo alumno, pero ya tendrá ocasión de presentarse debidamente más tarde. Ahora, por favor, ocupad vuestros asientos y procedamos a pasar lista.

-¡Sí, profesora!

Los alumnos se apresuraron a volver cada uno a su sitio, dando por fin un respiro a Flowey. Toriel comenzó a pasar lista comenzando por Cinnamon Bunny. Al oír su nombre, un joven niño conejo (quien pertenecía la familia que había inventado los famosos conejos de canela de Snowdin) levantó la mano. A continuación nombró a Frisk Dreemur, y a Flowey no pudo evitar sonarle extraño escuchar el nombre de Frisk con el apellido que en otra vida había sido también suyo. Toriel siguió llamando a los diferentes alumnos, quienes respondía con "yo" o simplemente levantando la mano, ala, aleta o cola hasta que se detuvo en Mark Spencer.

-¿Está Mark enfermo?- preguntó Toriel preocupada.

-Que va. Llega tarde, como siempre- replicó Mary, en tono pedante.

-¡Ya llego!- se oyó gritar desde el exterior de la clase un segundo antes de que la puerta se abriera bruscamente y un agotado Mark entrara en la clase.

-Mark, es la quinta vez que llegas tarde en un mes- le riñó Toriel al recién llegado.- Si esto sigue así tendré que tener una charla con tus padres.

-¡Lo siento! Es que me entretenido con algo- se disculpó el niño.

-¿Otra vez jugando con los balones antes de clase? - adivinó la profesora.

-Sí- admitió Mark mientras se sentaba.

Toriel suspiró resignada y procedió a terminar de pasar lista. Una vez hubo terminado, le pidió a Frisk que acercara a Flowey a la pizarra y lo exhibiera frente a la clase.

-Muy bien, Flowey: ahora te toca presentarte ante la clase. Debes decir nombre, donde vives, tu edad, tus aficiones y lo que te gustaría ser cuando sea mayor. Por favor, sé educado- le pidió Toriel.

-Bueno, mi nombre es Flowey, vivo con Frisk y Toriel, me gusta jugar a los videojuegos porque me recuerda a cuando tenía el poder de manipular el tiempo, mi edad es irrelevante y cuando sea mayor quiero convertirme en un Dios y destruir todo, aunque a corto plazo lo que me gustaría es destruir este maldito colegio. ¿Puedo irme a casa ya?

Los alumnos se quedaron de piedra al oír la presentación de Flowey. Frisk por su parte, tenía ganas de hacer un "facepalm" en toda regla, pero tenía las manos ocupadas sosteniendo la maceta de Flowey. Vista la situación , Toriel decidió intervenir para rebajar la tensión.

-Oh, Flowey quiere convertirse en un Dios cuando sea mayor. Se puede decir que tiene deLirios de grandeza. ¿Lo pilláis?- bromeó la profesora.

Aquello remató a los alumnos, salvo a Snowdrake.

-¡Buena esa, profe!- vitoreó el monstruo entre risas.

-Sácame de aquí- le rogó Flowey a Frisk desesperado.-Ni si quiera soy un lirio.

-Bueno, ya podéis volver a vuestro sitio- le dijo Toriel. En un murmullo, añadió para si misma:- definitivamente necesita relacionarse más.- A continuación, volvió a dirigirse a los alumnos:-en fin demos comienzo a la primera clase de hoy. Por si alguien no se acuerda, nos quedamos estudiando los tipos de relatos. Hoy daremos las fábulas.

-Profe: se me ha olvidado el libro- le comunicó Monster Kid.

-Mary, ya que estás a su lado, ¿puedes compartir tu libro con Kid?- pidió la profesora.

-¡En mi antiguo colegio al alumno que no se traía el libro se le castigaba al pasillo!- replicó esta.

-Pero este no es tu antiguo colegio, y en este centro nuestros valores son la generosidad y la compasión entre otros, así que, por favor, comparte tu libro con Kid.

-Está bien- accedió al niña finalmente.

-Gracias- agradeció Monster Kid.

-Y Frisk, cielo, vas a tener que compartir tu libro con Flowey hasta que pueda conseguirle uno- informó Toriel a Frisk, quien levantó el pulgar para hacerle ver que estaba de acuerdo.

Una vez solucionado el problema del libro, Toriel procedió a dar la lección. A Frisk le encantaba el tema que estaban dando y encontró las fábulas fascinantes. Flowey por su parte se quedó dormido a mitad de la lección, lo cual hizo que se ganara una pequeña reprimenda por parte de Toriel.

Después de cerca de una hora sonó la campana que indicaba el cambio de hora. Toriel comenzó a recoger sus cosas y se despidió de los alumnos.

-¿Ya nos vamos a casa?- preguntó la planta con esperanza.

"Todavía quedan cuatro horas y media" le respondió Frisk.

-No voy a sobrevivir a esto.

"Pues ahora toca matemáticas"

-Mátame ya- pidió Flowey desesperado.

Poco después de que se fuera Toriel, entró en la clase un monstruo semejante a un elefante. Flowey recordaba haberlo visto alguna vez: si no se equivocaba había sido uno de los científicos que había trabajado en CORE. El profesor saludó a Flowey brevemente y comenzó a explicar las soluciones de los ejercicios que había mandado el fin de semana. Frisk gruñó en frustración cuando se dio cuenta de que tenía la mitad de los ejercicios mal. Flowey comenzó a reírse por lo bajo.

"No te rías tanto que a partir de mañana tu también vas a tener que entregar los ejercicios" le recordó Frisk.

-Esto cada vez se pone mejor.

Tras otra hora, en la que Flowey acabó mareado ante tanto número, sonó la campana y todos los alumnos se levantaron rápidamente. Frisk se quitó su enorme jersey, revelando que debajo llevaba una camiseta de deporte y unos pantalones cortos de gimnasia cogió a Flowey y salió de la clase.

-¿Nos vamos ya?- preguntó la planta de nuevo.

- Que va: ahora toca gimnasia- le informó Emily, poniéndose junto a Frisk. A ellos se unieron Mark, Kid, Drake y Mary. Todos llevaban ropa deportiva.- Esta parte de mates me está costando mucho- reveló la humana a sus compañeros mientras bajaban la escalera en dirección al gimnasio.- Le temo bastante al examen del viernes.

-¡¿Un Examen tan pronto?!- exclamó la planta, asustada.

-Cálmate. Dudo que te lo pongan a ti teniendo en cuenta que te acabas de incorporar al curso- le tranquilizó Drake.- Y sí: el examen tiene pinta de ser difícil.

-Para mi no- negó Mary.

-Pero porque tu tienes un profesor particular- le recordó Mark.

-No un profesor particular cualquiera: ¡está licenciado en Oxford!- exclamó Mary.

-No te aguanto... - gruñó Emily.

El grupo de humanos y monstruos llegaron al gimnasio, donde Undyne les estaba esperando. Frisk dejó la maceta en el suelo a su lado. Sin que hiciera falta que Undyne dijese algo, todos comenzaron a realizar estiramientos.

-Muy bien, mocosos: es hora de poner esos pequeños músculos en marcha. Hoy toca practicar baloncesto- anunció Undyne tras diez minutos de estiramientos.

-¿No tocaba practicar fútbol?- preguntó una pequeña monstruo con cuerpo de pájaro.

-Seguro que este fin de semana ha visto un anime de baloncestistas y por eso ha cambiado la clase- le contestó un niño humano.

-Ese anime es una porquería- comentó Flowey.-Bueno, todos los animes son una porquería.

La flor se arrepintió de sus palabras cuando la antigua capitana de la guardia real se agachó frente a él, con pura furia en su rostro y sosteniendo una lanza mágica.

-Alguien ha metido el tallo- rió Snowdrake. El resto de sus compañeros le miraron confundidos.- Tallo en vez de "pata" porque es una planta.

Aquel intento de chiste provocó un gruñido de exasperación colectivo salvo en Frisk, cuya atención y preocupación estaban puestas sobre Flowey.

-¿Qué has dicho, Flowey?- le preguntó la profesa, intentando contener su ira.

-Na...nada- mintió este.

-Has dicho que el anime es basura- le recordó Undyne.

-Porquería- corrigió la flor.

Undyne parecía estar a punto de lanzarle la lanza, pero recordó que en esa situación Flowey no era una planta maquiavélica si no un alumno y, por lo tanto, tenía que tratarlo como tal. La antigua capitana de la guardia real hizo desaparecer su lanza. Flowey suspiró aliviado. Pero el alivio le duró poco:

-¡Al suelo! ¡Harás flexiones hasta que yo diga!- le ordenó Undyne.

-Pero soy una planta...- puso de excusa Flowey.

-¡ A hacer flexiones he dicho!

Flowey agachó su tallo y estiró sus hojas lo máximo que podía, llegando a rozar el suelo. Se paso el resto de la hora haciendo flexiones mientras el resto de sus nuevos compañeros jugaba al baloncesto. Undyne se pasó más tiempo vigilando a la planta que procurando que el resto de alumnos jugase bien. Cada vez que un alumno se cansaba demasiado para seguir jugando y le pedía a la profesora permiso para descansar, esta accedía con la condición de que pudiera hacer pesas con ellos.

-Ojalá caiga un maldito meteorito y nos extingamos todos. Al menos eso haría que Frisk resetease- murmuraba la planta sin dejar de hacer flexiones.

-¿Has dicho algo?- inquirió Undyne, con tres niños humanos colgados de sus brazos y dos monstruos sentados cada uno en un hombro. Flowey no respondió.- Bueno, creo que es suficiente- añadió bajando a los niños de sus brazos.-¡Venga mocosos! A hacer ejercicios de relajación. Tu también, hierbajo.

Los alumnos hicieron relajación hasta que sonó la campana. Todos respiraban entrecortadamente, agotados después d ella clase de gimnasia, pero estaban animados por el recreo. Todos juntos se dirigieron a la cafetería, pidieron el menú del día y se sentaron en grupos en la mesa. Frisk y sus cuatro amigos se sentaron juntos en una mesa cercana al patio. Comieron el desayuno rápidamente y salieron a jugar al patio, donde Flowey volvió a atraer la atención de varios alumnos, que se acercaron a él y Frisk con curiosidad. Los alumnos comenzaron a asaltarles con preguntas. Frisk decidió irse al servicio, dado que tampoco le gustaban las multitudes y así podría tener un poco de calma.

-¿Qué les pasa a todos en este maldito sitio- le preguntó Flowey a Frisk, quien lo había dejado sobre el lavabo.

"Sólo quieren conocerte"

-¡ Pues que por lo menos se acerquen de uno en uno! Tanta gente es agobiante para cualquiera.

"En eso estoy de acuerdo"

-En serio, ¿cómo aguantas esto todos los días?

"Hay cosas peores"

-¿Cómo qué?

"Una flor robando seis almas y convirtiéndose en una abominación gigantesca cuya única intención era matarme para convertirse en Dios, por ejemplo" les respondió Frisk, lanzándole una mirada de acusación.

-Touché.

Poco después, sonó la campana que indicaba que debían volver a clase. Frisk se apresuró a coger a Flowey y salir de allí.

La siguiente clase era historia. Esta asignatura la daba una humana cuya edad debía rondar los sesenta años. La mujer era agradable, pero su voz era soporífera y, en un cuarto de hora, la mayor parte de la clase se había quedado dormida, Flowey y Frisk incluidos. Los alumnos se despertaron sólo cuando la campana sonó.

-¿Alguien ha tomado apuntes?- preguntó Emily una vez la profesora hubo abandonado el aula.

-Yo- respondió Cinnamon Bunny.- El que los quiera, que pague cinco dólares. - Aquella frase hizo que el resto de la clase le mirara con recelo.-¿Qué? ¡De algún modo tendré que ganarme la vida!

-¡Somos niños! ¡Es muy pronto para tener que ganarnos la vida!- le echó en cara una niña desde la última fila.

-Contra antes se empiece, mejor- replicó Cinnamon cruzándose de brazos.

-¿Falta mucho para que esto acabe?-le preguntó Flowey a Frisk, desesperado.

"Sólo una hora más"

-Menos mal- suspiró la planta con alivio.

Poco después Toriel volvió a entrar en la clase.

-¿Bien la mañana, clase?- preguntó la profesora de manera colectiva.

-¡Sí, profe!- respondió la mayoría de alumnos.

-A mi me ha dejado mi novia en el recreo...- dijo con abatimiento y tristeza un niño humano situado en la última fila.

-Cuanto lo siento, Kevin.- lamentó Toriel. Luego, para si misma, añadió:-Vaya, los niños humanos cada vez empiezan antes con estas cosas... -Acto seguido, volvió a dirigirse a la clase:- muy bien, abrid los libros de ciencias naturales. Hoy toca estudiar al polinización de las plantas...

Aquella hora, Flowey ganó un trauma.

Finalmente, sonó la campana que indicaba el final de las clases. Flowey se sintió aliviado cuando vio que todos los alumnos recogían sus cosas y se despedían. Frisk se puso la mochila, cogió a Flowey y salió de la clase, donde le estaba esperando Monster Kid para hacer el camino de vuelta a casa los dos juntos. Tras Frisk salió Toriel, quien cerró la puerta con llave y se dispuso a guiar a los dos niños y la planta de vuelta a casa.

-Juro que como una abeja se me acerque, le prendo fuego a la maldita ciudad- comentaba Flowey mientras caminaban.

-¿ Tú tienes polen?- le preguntó Mosnter Kid con curiosidad.

-No creo, porque si no me aseguraría que toda persona alérgica que se acercara a mí sufriera- negó Flowey.- ¡Pero de todas formas espero que ninguno de esos asquerosos insectos nunca se acerque a mi!

-Las abejas son vitales para la superficie -le informó Toriel.- Sin ellas, las plantas no podrían sobrevivir. Hay que tratarlas con cuidado.

Flowey bufó por lo bajo ante la información de Toriel, pero no hizo ningún comentario. No pasó mucho tiempo antes de que el grupo llegara a casa de Toriel.

-Bueno, aquí nos separamos. ¡Nos vemos mañana!- se despidió Kid antes de salir corriendo.

-¡Ten cuidado Mons...!- le recomendó la profesora, pero antes de que pudiera terminar la frase el pequeño monstruos resbaló hacia delante y se dio de cara contra el suelo. -Demasiado tarde...

-Sus padres se tienen que dejar un dineral en tiritas- comentó Flowey tras soltar una risilla mientras Kid se levantaba como si nada y seguía su camino.

Finalmente, Flowey estaba en casa. Lo primero que hizo fue pedirle a Frisk que lo llevase al sótano: necesitaba desquitarse del día jugando una buena partida a los videojuegos. Toriel, por su parte, se dirigió a la cocina a preparar la comida. Sans y Papyrus no tardarían en llegar a comer con ellos.

-En serio, ¿es que no pueden comer en su casa? - se quejaba Flowey mientras encendía el ordenador.-Papyrus me cae bien aunque su ingenuidad llegue a sacarme de quicio a veces...¡ pero a Sans no lo trago!

"¿Fue siempre así?" le preguntó Frisk.

-¿Qué quieres decir?- le preguntó Flowey confuso.

"Cuando tenías el control sobre la línea temporal...¿ siempre odiaste a Sans?"

Flowey tardó un momento en responder. Aquellos Reset eran tan lejanos...

-No... la verdad es que no. Al principio me parecía alguien curioso: era como si, a pesar de no recordar nada, cada Reset tuviese un efecto en él. Por ejemplo, esa actitud suya de "todo me da igual" cobraba fuerza cada vez que empezaba de nuevo. Era algo muy intrigante... Sólo empecé a odiarlo cuando comenzó a meterse en mi camino- explicó la flor.- Es decir, de todos los monstruos de Underground, ¿quién iba a pensar que ese maldito vago que cuenta chistes pésimos sería el único que pudiera hacerme resetear de pura frustración?

-¡SANS, NO!- se escuchó gritar desde la entrada de la casa.

-Puff, ya están aquí -gruñó la flor.- Seguro que el asqueroso saco de huesos y mamá han hecho alguna broma de "toc toc".

"¿Quién es?"

-¡Frisk, no empieces tu también! - le gritó la flor enfadada, antes de darse media vuelta y centrar su atención en el ordenador y sus juegos.- Menos mal que ya puedo relajarme toda la tarde.

Frisk giró a Flowey para que le mirase.

"¿Relajarte? ¡Tenemos que hacer los deberes!" le recordó.

-¿Deberes? ¿Es qué tengo que volver mañana?- preguntó Flowey. Frisk asintió.

Flowey dio un largo suspiro de desesperación antes de decir:

- Mierda.