Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto Sama!,

Los garabatos y escritura, bien o mal redactada que puedan surgir de mi cabeza en estas líneas, son mías.

- Hablan- ... "piensan"

El príncipe Equivocado

Capitulo IX: Suposiciones.

"Debería haberlo sabido desde el principio... Antes de que te metieras en mi corazón." - Quit Playing Games [with my heart] Backstreet Boys.

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Tsk.

Sasuke chasqueó los dientes. Todo aquello le parecía bastante absurdo y no podía decidirse en si el mundo estaba estúpido o si los estúpidos ancianos querían joderle la vida.

Ahí estaba él, recostado sobre el césped que aun se mantenía con vida a pesar del frío que comenzaba a amenazar la vida de la demás vegetación. Cada vez más el Invierno estaba cerca, era cuestión de tiempo para que estuviese encima de la aldea. Las hojas de las arboledas se habían decolorado y también se habían caído, dejando al descubierto la mayoría de los troncos de la hoja, aunque quizá en honor a ese nombre, algunos arboles aun permanecían con su follaje intacto, sobreviviendo al clima, esperando por la ventisca de hielo.

Suspiró. Hacía buen clima y el estaba ahí tirado como un niño pequeño haciendo berrinche. Frunció el ceño e intentó que el coraje se difuminara de su rostro, le costó permanecer tranquilo, le costó mantener la cara en alto y actuar como un todo poderoso con aquellas asquerosas misiones Rango D que le habían soltado últimamente. Y es que él jamás se esperaba que cuando Tsunade le había dicho "volverás a las misiones" se refiriera a que tendría que empezar desde cero. Estaba completamente seguro de que la orden de los ancianos era para fastidiarle la vida. Para reírse de el a cuesta de su orgullo y su honor herido. ¿Cuantas pruebas mas tendría que pasar?. Estaba verdaderamente hastiado de la situación.

Y para colmo, quizá lo peor de todo era que ella si había salido de misión, a una "decente", llena de peligros y demás. Hinata Hyuuga y el equipo 8 habían salido de misión y él, Uchiha Sasuke tenia que conformarse con atrapar gatos, limpiar jardines y cuidar de ancianas.

Volvió a fruncir el ceño con molestia evidente, suspiró de nuevo para controlarse, cerró los ojos y se sumergió en la oscuridad que lo rodeo al instante, quería estar tranquilo. Sabía que nadie se burlaba de su situación, pero tampoco le gustaba saberse compadecido. Y odiaba las palabras de animo que Naruto le había dado, la mirada de angustia de Sakura. Los odiaba a todos, él no necesitaba la lastima de nadie.

De inmediato su memoria le jugo chueco, como siempre que sus ojos se apagaban en aquella oscuridad constante, sus ojos estaban casados, quizá tenia sueño, tenia ganas de verla, tenia ganas de soñar con ella.

Hacía mas de dos semanas que la Hyuuga había partido y se había despedido de él, él odiaba las despedidas, así que se dedicó a besarle como siempre, según él, ya que a final de cuentas se sentía desesperado por hacerlo. Y ahora, estaba ansioso, su corazón palpitaba y se retorcía en su interior, como cuando dejas algo fundamental de lado, necesitaba sentirla, enroscar sus brazos en su cintura, repegarla hacia el, aspirar su aroma, y besarle hasta cansarse. Tenia ganas de hacerle muchas cosas en venganza por haberlo dejado y haberse ido, se las cobraría todas y cada una.

"Que tontería." Pensó, desparramando sus pensamientos acumulados, había seguido viéndola a escondidas, ella había acudido a cada llamado suyo, y eso lo tenia satisfecho de momento. Lo hacia sentirse grande, Hinata lo quería, aunque aun no se lo dijera, sabía que no podía ser diferente, lo deseaba y él no se quedaba corto.

Ahí estaba otra vez, queriéndose dar de golpes contra la cabeza por pensar tanto en ella. Era un verdadero martirio saberla fuera, tan lejos, tan distante, sin poder tocarla. Inalcanzable.

Mas sin embargo también le fastidiaba el hecho de pensarla tanto. Había dejado de lado sus pensamientos sobre que sentía, lo que podía llegar a sentir, lo que debía sentir y lo que quería. Porque entre el querer y el deber hay demasiada brecha. Su cabeza pensaba fríamente y sabía que debía olvidarse de esa jugarreta, porque de indeciso en indeciso le iría mal, y él no era quien para caer. Al menos no más de lo que había caído.

En principio se propuso evitarla, hacer como que no se vieron y poner resistencia. Pero sus instintos le jugaron chueco cuando la volvió a ver, acompañada de sus compañeritos de equipo, tenia que hacer como si no hubiese visto ese gesto de preocupación. Así que, cuando por fin habían tenido un momento a solas, su cuerpo había actuado contra su voluntad y su boca se había revelado con un magnetismo impresionante que se pegó cual imán a la de ella, sin dejarle escapatoria, se dedicó a besarla.

Por otro lado, estaba el hecho de que Hinata aprendía rápido, ella no había besado a nadie antes, lo había sabido al hacerlo, ya que un temor se deslizaba en aquellos finos labios, tan carnosos y rosados, tan bien contorneados, como solo ella los proyectaba. Pero la chica con un par de veces le seguía el ritmo, y aunque se pusiera mas roja que un tomate, lo besaba con convicción.

Había muchas cosas en ella que quizá solo el sabia y había podido notar, y ese era quizá su mayor problema, ya que entre más conocía de ella, más se sentía enganchado.

Bufó y movió la cabeza, sacudiéndola al tanto que sus manos se posaron sobre la misma y apretaron con fuerza.

"Deja de pensar... Deja de pensar" exclamó para sí con tono desesperado. Estaba ansioso, esperando su regreso. Se le había pasado el enojo momentáneo que le habían hecho con las estúpidas misiones que le daban.

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Al fin regresaba a casa

Habían salido de misión al país de la roca, con la finalidad de llevar unos pergaminos confidenciales a un señor feudal. Todo había salido bien, sin tantas complicaciones, incluso podría decirse que al parecer a nadie le importaba meterse con ellos, quizá los ladronzuelos estaban muy ocupados con alguna otra cosa, porque no había mucha novedad.

- ¡Que aburrido ha estado esto! - exclamó el chico mas ruidoso del grupo, dejando notar su molestia en sus gestos.

- Deja de quejarte Kiba...- comentó con serenidad Shino, siguiendo su camino.

Habían descendido la velocidad porque sabían que estaban a los alrededores de la aldea, por lo que no llevaban tanta prisa por llegar como cuando salieron de aquel país foráneo.

Hinata suspiró. Había intentado hablar con Kiba sobre lo que Hanabi había dicho, no era como si quisiera decirle a alguien lo que había entre ambos, o como si no le creyera a ella. Simplemente quería escucharlo de el, y quería cerciorarse de que todo estuviese bien, quería saber si Kiba le había correspondido. La verdad es que tenia ganas de cuestionarle muchas cosas, sobre todo sus intenciones, porque aunque su silencio estuviese "comprado", no le agradaba nada la idea de pensar a su hermana en un lío amoroso sin corresponder.

Se sumergió en sus pensamientos y negó con un gesto, tratando de evitar esos constantes pensamientos curiosos que la invadían, Kiba era como su mejor amigo, junto con Shino, quería que ellos confiaran en ella. Quería saber mas, sobre lo que pensaban, sobre lo que en verdad sentían.

Se sintió egoísta, ella quería saber mas de ellos, por la supuesta confianza que los había unido desde chicos, y sin embargo ella no se atrevía a contarles una sola palabra sobre lo suyo con Sasuke Uchiha. Y es que aunque lo había pensado un par de veces, había negado rotundamente la idea porque no era posible ir diciendo por la vida " Me beso con Sasuke de vez en vez, nos vemos y hacemos cosas, oh pero descuida, no somos nada."

Era estúpido. Era completamente desalineada la idea, era como estar demente, y bueno, había pensado y pensado y llegado a la conclusión, varias veces, de que debía hablar con Sasuke, y plantearse sobre que tipo de "relación" estaban llevando. Pero cada vez que lo veía, los ánimos de hacerlo, de cuestionarlo se esfumaban, se la pasaba muy ocupada viéndole, notando pequeños detalles.

Puesto que, no todo eran besos y caricias, el tiempo que compartían juntos, él la escuchaba, y aunque a él no le agradara compartir mucho sus cosas, estaba dispuesta a brindarle su apoyo. Sasuke tenía muchas cosas que le llamaban la atención, no era solo que tuviese un físico bastante atractivo, su personalidad no era mala como había escuchado decir.

Sasuke era una persona seria, llena de temores sobre su pasado, del cual Hinata aun no se atrevía a cuestionar, alguien que había sufrido, sin duda alguna, y que se había llenado de odio y frustración. No era como si aquel odio se hubiese esfumado, o como si hubiese sanado, pero estaba segura que el tiempo lo ayudaría.

Sonrió. No pudo evitar imaginarlo, arrugando la nariz, como cada cuando frunce el ceño, algo peculiar que había notado en el, cuando la cuestionaba, la miraba fijamente y ella se deshacía ante el.

- Hinata... ¿Me estas escuchando?- escuchó a lo lejos la peliazul y se sobresaltó.

- ¿Qué pasa Kiba-kun...?- exclamó, haciendo desaparecer de su mente la imagen de aquel muchacho azabache con sonrisa egocéntrica.

- Ehm... Pensé que te habías quedado dormida...- dijo entonces sonriendo con naturalidad.

- Idiota...- se escuchó de la silueta de Shino, que iba un poco más al frente.

- ¡¿Qué has dicho? - se sobresaltó el Inuzuka, poniendo los ojos como platos, aproximándose al de las gafas.

Shino tardó en responder y Kiba se exaltó mas de lo debido. Hinata suspiró, no era común que Shino, el más serio y reservado de los tres insultara a su amigo de aquella forma. Al menos no en voz alta.

- Eres un idiota... Si Hinata estuviese dormida, no iría caminando, creo que se hubiese caído al piso... - continuó el de las gafas caminando con tranquilidad.

- ¡Bah!... Solo te gusta molestar a la gente... - protestó el perruno haciendo ademanes algo exagerados.

- Kiba-kun...- soltó Hinata de repente, al observar en la distancia la entrada a la aldea, esta era la oportunidad que estaba buscando, y deseaba tener la suficiente suerte como para no ser bateada. - hay algo que quiero decirte...- prosiguió, deteniéndose por completo y pincelando sus mejillas llenas de pena.

- Ah... ¿Ahorita? - cuestionó Kiba, un tanto extrañado y nervioso por la actitud de la chica.

- De ser posible...- respondió la Hyuuga en voz baja con decisión.

- Yo me adelantare, los espero en la Oficina de la Hokage... - comentó Shino, y apresuro su avance tranquilo, no le gustaba andar metido en esa clase de líos y tampoco le gustaba cuestionar a sus amigos sobre sus cosas y sus decisiones.

- Gracias Shino-kun...- declamó Hinata y su vista se enfocó en la seca vereda que les esperaba por recorrer.

Kiba permaneció parado en seco, tragó saliva sin saber que decir y su corazón repentinamente se acelero, Hinata tenia un semblante serio y un aspecto impecable y apacible, era una de las chicas más bonitas que sus ojos habían visto en su vida. Sonrió con nerviosismo, se dio cuenta de que estaba actuando como idiota, estaba nervioso por saberse a solas con ella, por el simple hecho de no saber que es lo que tenia para decirle, y eso le ponía ansioso. Ella era una gran amiga para él, incluso alguna vez la había llegado a ver como algo más, siempre inalcanzable para él, pero esos tiempos se habían esfumado. Eran lo que siempre estuvieron, quizá destinados, a ser: amigos. Suspiró y dio un par de pasos para acercarse y darle la confianza que sabía que ella necesitaba para atreverse a hablar.

- Dime... - exclamó en voz baja y con una seriedad obvia.

Hinata dejó que sus dedos juguetearan en la parte baja de su cintura, hacía tiempo que había dejado de ser nerviosa, pero si era muy vergonzosa, quizá no debía preguntar pero también sabia que se reprocharía de no hacerlo.

- ¿So-somos amigos..?- cuestionó un tanto insegura y levantó la mirada poniéndose totalmente colorada.

- Hasta el día en que tu decidas lo contrario...- respondió él completamente seguro de sus palabras.

Hinata avanzó dos pasos más, para observarlo mejor, con mas detalle, Kiba era un chico extraordinario, de cualquier forma que se le viera.

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La tarde estaba cayendo y los rayos del sol comenzaban a ocultarse tras las espesas nubes que consolidaban el horizonte, pintándolas de colores con un tono brillante y superior a cualquier cosa humana vista.

Sasuke avanzaba entre las pintorescas calles de la hoja cuyas casas iban prendiendo sus luces para iluminarse antes de que la noche oscura cayera por completo.

Se detuvo en seco y sus ojos se abrieron determinados al observar una silueta conocida avanzar por la misma calle que él transitaba, iba acompañada de un can de bastante estatura, y conforme se aproximaban, se distinguían más y más.

- Se obediente Akamaru...- comentó Shino con su voz misteriosa al acercarse a Sasuke, mientras que su seguidor, poco convencido ladraba de vez en vez - Ya vendrá Kiba, cuando termine sus asuntos con Hinata...- comentó, para calmar al animal, quien obediente le siguió por la calle.

Sasuke frunció el ceño, tenia buen oído y había escuchado perfectamente aquellas palabras. Eso significaba que la Hyuuga había regresado al fin. Su corazón revoloteo en su interior, y a la vez sintió una punzada en el estomago que hizo que sus inmóviles pies tomaran con ansiedad el camino que Shino abandonaba.

Ella había regresado, pero se había quedado atrás para estar a solas con el maldito domador de perros.

Sus pies rechazaron el piso en cuanto se inclinó y tomó la fuerza suficiente para saltar hacia la rama de un árbol, maldijo su suerte. Los arboles no estaban tan frondosos como en el verano.

"Maldición" pensó en sus adentros, ahora se estaba convirtiendo en un espía. Quiso detenerse por su dignidad, pero sus pies no le reaccionaban, siguió avanzando sigilosamente por la arboleda, esperando no ser notado.

Seguía pensando bastantes cosas a la vez, era como si su cabeza se empeñara en reproducir miles de posibilidades en una sola, le estaba jugando turbio, porque en cada imagen flash que se paseaba por su mente, la Hyuuga hacía cosas raras, inmorales y románticas con Inuzuka, y cada una de esas imágenes se retorcía en su cabeza hasta producirle una sensación de angustia que punzaba en su interior, y no podía definir con exactitud si se trataba de su pecho o su estómago el que resonaba con un rugido lleno de odio interno, que esperaba rebosante despertar como un maldito animal enjaulado, desesperado por ser libre.

Y es que ella no tenia ningún derecho de ir por la vida de romántica, cuando había compartido tantas cosas con él, todos los roces de aquellas yemas de sus albinos dedos, cada cabello lleno de una fragancia infinita, cada mirada en aquellos ojos blancos, cada facción de su rostro eran para él. Y solo para él, ella no podía darse el lujo de regalarle algo de todo aquello a alguien más. Era una traición, lo peor de todo.

Su corazón se detuvo por un segundo y sus pies reaccionaron de la misma forma, sintió que la sangre que recorría sus venas ardía, hirviendo en un mar de un sentimiento fuera de control, evaporándose y saliendo a través de los poros de su piel.

Sus ojos azabaches estaban al tanto, estaban captando cada centímetro de la escena que se reproducía a unos metros de el.

Tragó saliva cuando la Hyuuga se acercó al Inuzuka y lo abrazó de una forma que le pareció descaradamente posesiva. Lo abrazaba con fuerza y le susurraba algo al oído.

Optó por no respirar, frunció el ceño y sintió el pecho helado, aquello era extremadamente familiar para él, y a la vez, una sensación nueva que le producía un disturbio en su interior. Quería salir de ahí, pero los pies no le reaccionaban.

Hinata estaba relacionada con aquel inmundo personaje, y el estaba quedando como un tonto, porque seguramente la estúpida mujer se había estado burlando de él todo este tiempo. Tiempo desperdiciado... Trató de detener sus pensamientos. Y escuchó resonara sus propias palabras en su cabeza, en un hueco infinito que las reproducía sin cesar.

Ella no debía haber jugado con él, porque el que inició el juego había sido justamente él. Él era quien había estado dispuesto a avanzar con tal de hacerla caer, y él era quien estaba pagando el precio que se suponía ella era quien debía pagar.

Bufó un par de veces, para nivelar su respiración, no podía escuchar lo que ellos decían, vió como Kiba se sobresaltó y Hinata le sonrió, comenzando a avanzar por la vereda. Kiba parecía bastante sorprendido, estaba realmente pálido pero sus mejillas estaban sonrojadas. Jamás lo había visto de aquella forma.

Movió su pie derecho, dispuesto a irse de ahí, y sin embargo, como una mala jugada del destino, el mismo resbaló por la húmeda vegetación que se mantenía impregnada sobre la corteza de las ramas, desbalanceando su cuerpo por completo, que lo haría caer por la borda.

"Maldita sea" exclamó en su interior al reaccionar, haciendo que su diestra se aproximara a la rama mas cercana para poder sujetarse, y agarrar soporte que lo balanceara hacia el frente, dando un giro por completo que lo hiciera caer de pie.

No estaba acabado, cualquiera podría ir por las veredas, era algo tarde pero eso no le quitaba la libertad para ir donde quisiera, su mente trabajo a mil por hora y su corazón volvió a bombear sangre con rapidez cuando vio las dos siluetas acercarse.

Ambos habían escuchado un ruido y se habían apresurado para observar de que se trataba, ambos observaron la silueta del Uchiha que se movía con gracia, con una expresión seria y molesta, como casi todo el tiempo reflejaba.

El corazón de la Hyuuga comenzó a latir con rapidez, había tenido muchas ganas de verlo, pero no de aquella manera, no le agradaba en absoluto no tener que correr a sus brazos y sonreír, decirle que estaba de vuelta y dejar que la besara, como solo él sabia hacerlo. Todo lo que quería tenia que dejarlo para otro momento, todo lo que sentía, tenia que disimularlo. Porque ante los demás, eran nada.

Sasuke la miró con reprobación e hizo una mueca de disgusto en su rostro, completamente acusador, aquella mujer no volvería a tentarlo con su supuesta inocencia, total engaño y burla. Pero ya tendría cuentas que ajustar con ella luego.

Hinata notó su mirada cortante e inquisidora, y tragó saliva, aquellos ojos negros parecían atravesar los recónditos de su alma. Sasuke se comportaba extraño, demasiado a como lo conocía, y eso no le agradaba nada.

-Sasuke Uchiha...- exclamó Kiba, rompiendo el silencio turbio que se había provocado con su aparición. - ¿Qué haces por estos lugares?.

- Yo...- exclamó, dudando un poco sobre las exactas palabras que debería usar. - puedo ir por donde quiera... En cambio creo que tu y tu novia...- arrastro las palabras, enfocando desdén en la última parte de la frase - deberían llegar a la aldea.

Hinata dió un respingo al escuchar sus palabras, y posteriormente frunció el ceño, estaba sorprendida por sus palabras y su significado fuera de lugar. ¿Qué tanto pasaba por la cabeza del Uchiha?, esa pregunta siempre la traía por su cabeza y era obvio que no podía responderla, y justo en momentos como ese, donde él se comportaba tan raro, le punzaba en el estomago.

- Hinata no es mi novia...- exclamó el Inuzuka con serenidad.

- Si, claro...- comentó Sasuke, dándose la vuelta y comenzando a avanzar a paso lento..- lo que tu digas, como si me importara cualquier cosa relacionada con ustedes.

Sasuke levantó la diestra y la movió a señal de despedida, siguiendo su camino sin pretender volver atrás, sin querer realmente volver a ver la escena que dejaba a sus espaldas. Y es que por más que deseaba que todo fuera una maldita pesadilla, sabia que era imposible, tanto, como lo seria intentar detener su instinto asesino al acecho en aquellos momentos.

Hinata sintió una punzada en su interior, aquello era un ataque directo. Sabía que las palabras de Sasuke eran hirientes y que iban directamente hacia ella, aunque en su cabeza no había una explicación razonable para su comportamiento.

Lo observó marcharse y sus pies instintivamente deseaban salir corriendo, encontrarlo y preguntarle que era lo que sucedía, el motivo de su frialdad y todas las dudas que se creaban en su cabeza de un momento a otro. Tenía que hacerlo, sintió su corazón acelerarse y sentir una punzada que se intensificó en su interior, estaba segura de que las cosas no iban bien y si se quedaba ahí parada, empeorarían.

- Sasuke...- susurró casi inaudible, y sus ojos plateados agonizaron.

- ¿Hinata?- exclamó Kiba, acercándose a ella.

Oh rayos, hinata se dió cuenta de el problema que tenia, no podía seguir corriendo tras el Uchiha porque su mejor amigo, quien no estaba al tanto de la situación estaba a unos centímetros de su fisonomía. Tragó saliva, tenia que controlarse, respiro profundo para tranquilizarse.

- Creo que Uchiha Sasuke es un tipo raro...- exclamó el Inuzuka, quien observaba con el ceño fruncido el lugar por el cual el moreno se había ido.

Aquellas palabras sacaron de sus pensamientos a Hinata, quien permaneció callada sin decir mucho, ella realmente no podía ser sincera con sus amigos, y eso era algo que no la hacia sentir bien, nada bien. Para colmo, tenia ese mal sabor de boca que le había dejado la ultima escena del Uchiha, tenía la corazonada de que sus problemas apenas estaban dando comienzo, y ella realmente no quería saber más sobre el asunto. Realmente no tenia ánimos para seguir mintiéndole a alguien, era algo que detestaba.

- Será mejor que alcancemos a Shino, sospecho que Akamaru no estará nada calmado- continuó Kiba, al observar que su amiga no respondía nada, y comenzó a caminar, a paso lento, en espera de que ella le alcanzara.

Ella tardó un poco en reaccionar, pero a final de cuenta sus pies comenzaron a avanzar por la vereda que los llevaría a la aldea.

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Cerró los ojos con fuerza, intentaba dormirse desde hacia un buen rato, sin éxito alguno. Simplemente tenia esa maldita imagen de la peliazul implantada en la cabeza, sin contar que su rostro se distorsionaba y sus ojos se encendían de un color escarlata, casi tan igual como sus mejillas solían colorearse algunas veces. Su sonrisa se ensanchaba diabólicamente y comenzaba a balbucear algo extraño, en voz baja, quizá porque en verdad no quería enterarse de lo que ella tenia que decirle.

- Tssk...- chasqueó los dientes y llevó ambas manos a la cabeza para apretarla con fuerza.

Tenía esa costumbre, como si con eso sus malos pensamientos, sus sueños atemorizantes fueran a esfumarse, como si con aquello el sentimiento de furia y las punzadas constantes de dolor en su pecho fueran a desaparecer.

- Soy un completo imbécil...- exclamó, mientras su bien torneado cuerpo se estiraba sobre la cama. Y de pronto, se quedó quieto, completamente inmóvil, en silencio.

Escuchó su propia respiración, demasiado prolongada para tranquilizarse. Tantos pensamientos estúpidos se le colaban en la cabeza y deseaba escapar de todos ellos. Y es que jamás, nunca en la vida le habían pretendido ver la cara, pero claro que tenia que permanecer tranquilo, tenía que pensar con la cabeza fría y no apresurarse sobre su siguiente movimiento.

Nadie, nadie se burlaba de Sasuke Uchiha sin pagarlo. Nadie lo intentaba sin salir con vida.

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- ¡Sasuke! ¡Sasuke! - gritó el rubio desde la puerta de la bien conocida morada del demonio Uchiha, que debía ser tan temido como para que nadie se acercara a visitarlo. Se rumoraba que solo los idiotas se atreverían a hablar con él. O siquiera a intentarlo.

- Tsk... - chasqueó los dientes el pelinegro, mientras se lanzaba hacia su cama con gesto cansado, estaba realmente tediado, su día había sido casi insoportable y lo último que deseaba era hablar con Naruto.

- ¡Saaaaasukeeeeee! - gritó con fuerza y potencia Naruto, plantado desde el umbral, se había llevado ambas manos hasta la altura de su boca, para que el sonido surgiera mejor y más amplificado.

- Maldita sea...- renegó el Uchiha, quien estiró la diestra y jaló con fuerza uno de los almohadones que tenia en su cabecera y se lo puso sobre la cabeza.

Ese día había sido molesto, cansado y para colmo de suertes pésimo, había descubierto el engaño de la maldita Hyuuga. Ella era el demonio con rostro angelical. Esos idiotas habitantes de la hoja, debían de juzgar bien a la gente. Que equivocados estaban todos en tenerla como una señorita decente.

De pronto, escucho un ruido que lo hizo abrir los ojos en seco. No quería moverse, mucho menos quitar la almohada de su cabeza. Le daba tedio incluso, moverse para cualquier cosa.

- ¡Waah! Sa... Sa... Sasu... ¡Sasuke maldita sea! - escuchó la voz del rubio y como pudo, levantó la mano para quitar la almohada que bloqueaba su vista, sin embargo, siguió sin moverse un centímetro.

- Naruto...- exclamó con enfado el pelinegro.

Naruto había escalado por la barda, apoyado de un árbol que yacía a un lado de la edificación, y que en verdad le había servido de apoyo. Y ahí estaba el, actuando como un gran amigo, yendo en busca del pelinegro que a pesar de el mal humor que se cargaba, lo consideraba su amigo, y como su amigo. Hacia lo imposible por acercarse a el. Y bueno, tantas cosas que había hecho para traerlo de vuelta, comparado con eso, escalar una barda no significaba nada.

- No pensabas abrirme...- comentó el rubio con el ceño fruncido.

- Ya lo haz dicho... - exclamó con pereza el Uchiha. Le aburría hablar del tema.

- Eres un desgraciado, Sasuke...- dijo Naruto con tono serio.

- Oh... Que novedad... Bien. Ya lo sabes, ahora dejame en paz. - cerró los ojos el moreno. Fingiendo que se disponía a dormir.

- Te hace falta una novia'ttebayo!. En serio que si ...- se sonrió el Uzumaki dándose la media vuelta.

- Uhmmm...- prosiguió fingiendo que dormía, para quedarse solo, que a final de cuentas era lo que necesitaba.

- ¡Oye, vi que Kiba, Shino y Hinata ya volvieron de su misión! - mencionó Naruto, haciendo algo de platica, regresándose hasta la cama del moreno y sentándose en un pequeño sillón que estaba al lado. - ¡Es genial! Deberíamos salir un día de estos... ¿No crees? -.

- Tsk... Con ese par de enamorados... - arrastró las palabras Sasuke con amargura y tragó saliva para no escupir al piso en señal de asco.

- ¿Eh? ¿Quién? - se sobresaltó Naruto, observando fijamente al Uchiha.

- Pues el perro y la ojos blancos... - exclamó con impaciencia y molestia, girando la cabeza hacia el lado contrario de su amigo. Para evitar que viera su rostro y sus gestos de rabia.

- Jajajaja - se rió Naruto con ganas y se removió en el sillón. - ¿Kiba y Hinata? ... No los imagino... -prosiguió, hundiendo su cabeza en sus hombros.

Sasuke se giró con presteza y maestría, para observar con el ceño fruncido el rostro de su amigo, y prestarle un poco mas de atención.

- ¿Porqué no? - cuestionó Sasuke y lo miró fijamente.

- Porque se ha sabido siempre que ellos son amigos, porque según Ino, las palabras de la hermana de ella, en la ultima vez que hablaron son algo así como "mi hermana sale con alguien" y bueno, su padre la mataría...- explicó el rubio como si todo ello resultara la cosa mas obvia del mundo.

- ¡Jhm! - bufó sasuke, quien no pretendía creer las palabras de Naruto. - ¿Y con que sale...?

- No sé... - respondió el casi automáticamente - pero Ino supongo, se encargara de saberlo pronto. Ya que Hanabi ha mencionado algo como "es un misterio".

Sasuke frunció el ceno, ¡eran puras tonterías! Meras estupideces... Y a él no deberían importarle. Porque él ya había dicho que Hinata Hyuuga no era nada para él, de ahora en adelante.

- Uhmmm... - se escuchó de un pensativo Naruto, quien observaba fijamente los gestos de su mejor amigo, que yacía recostado sobre la cama. La idea graciosa de estarlo "examinando" le hacia sentir incómodo. Pero quizá... Solo quizá, aunque fuera una idea tonta, estúpida y descabellada... Quizá no se equivocaba, tenia que intentar. - Te veo algo interesado, en el asunto...

Sasuke bufó con fuerza y algo rugió en su interior. No estaba dispuesto a meterse en mas líos de los que ya tenia.

Hinata se arropó con brusquedad, y cobijó incluso su rostro con las sábanas de su cama, y es que había estado pensando en lo mismo una y otra vez, pensaba en lo que ella "había hecho mal" para que él actuara de esa manera y dijera todas aquellas palabras.

Le parecía absurda su actitud, y realmente estaba fastidiada, y es que a final de cuentas no había podido ir corriendo tras él para tener una conversación al respecto y solucionar la situación, fuese lo que fuese, más sin embargo Kiba y Shino la habían acompañado hasta la puerta de su casa y casi como un complot, su primo Neji se aseguró de que estuviese bien atendida y que se deslizara hasta su habitación para descansar. Salir de la casa en ese momento sería una completa estupidez, por muy desesperada que estuviese. Debía esperar.

Esperar a que las cosas empeoraran.

La incertidumbre la carcomía a fuego lento y su corazón se aceleraba constantemente en un ritmo de ataques que parecían nutrir su nerviosismo. Pero ahí estaba ella, buscando los posibles motivos del enfado del Uchiha.

Había recorrido sus recuerdos desde su despedida, y su maldito re-encuentro, uno que verdaderamente apestaba. Pero igual su cabeza reproduciría nuevamente la escena, con tal de que ella misma pudiera seguir examinándola. Su mente le trajo entonces una escena en particular, muy extraña, de manera en que ella misma podía observarse completa. Como si ese recuerdo instantáneo estuviese dentro de una burbuja y ella observara desde fuera de la misma.

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El color era un poco opaco, y las lineas que marcaban los contrastes no estaban del todo definidas, y aunque fuera muy difuso, escuchó resonar su voz con claridad en su cabeza.

Ahí estaba ella, en aquella imagen borrosa, de frente a su amigo de años, quizá parecieran siglos, enfrentándolo por una buena causa. Él le miraba fijamente, en señal de que no se rendiría, en una señal que le confirmaba que podía seguir, que no huiría de lo que sea que ella tuviese para decir.

Hinata suspiró y dió un paso mas hacia el frente, mientras que sus manos blancas buscaron la de él, morena, y cálida. Sonrió un poco, y se sintió un poco fuera de lugar. Pero tenía que hacerlo, tenía que averiguar lo que él pensaba. Y ahora, así, era el mejor momento.

- Kiba-kun..- exclamó en voz baja, pero sin miedo.

Kiba se mantuvo firme, era un poco martirizador la idea de estar temiendo sobre lo que ella le preguntara, pero igual, no tenia la opción de salirse por la tangente.

- ¿Si?- preguntó él, alentándola a la vez a seguir con su cometido.

- ¿Somos amigos? - exclamó ella, y frunció el ceño con un dejo de duda.

- Hasta el día que tu decidas lo contrario ...- respondió el, casi en automático, dando un pequeño avance, quedando más cerca de ella de lo que había estado antes.

El momento era verdaderamente serio, era definir lo que vendría. Kiba juraba que podía escuchar el ritmo de su corazón que se aceleraba a un ritmo constante. Estaba claramente nervioso con todo aquello.

La peliazul sonrió con dejos de alegría y apretó con fuerza la mano de él, para después, abalanzarse un poco, desplegando sus brazos para abrazarlo.

- Entonces dime... - susurró una vez que estuvo a la altura de su oído, para lo cual necesitó ponerse de puntitas. Vaya que el Inuzuka habia crecido. - ¿Te gusta mi hermana?.

Kiba se quedó perplejo, sus ojos se abrieron mas de lo debido, a causa de la sorpresa de las palabras de Hinata. De pronto, varias imágenes de la hermana menor de su amiga se le vinieron en mente, haciendo tantas muecas y berrinches para colmo. Pero en realidad el colmo, fue que la imagen que mas perduro de ella, fue cuando le besó. Y casi podría jurar que sintió una especie de calor rozarle los labios.

Entonces, sintió un cosquilleo recorrerle el estomago, y un bochornoso calor revolotear en sus mejillas, plantándose en su rostro que cambiaba de color al instante.

- ¿Qué?- exclamó en seco como pudo.

- Debes decirme...- mencionó ella, separándose de él, para ver su rostro colorado, lo que la hizo sonreír abiertamente, sin poder aguantar una verdadera carcajada, que ahogo entre sus manos, llevándolas presurosamente hasta su boca. - ¡Kiba-kun!-.

- ¡Hinata! ¡Waaah!- mencionó el aludido como pudo, presa de la vergüenza descomunal que lo llenaba en esos momentos.

Hinata iba a proseguir con su cuestión, cuando ambos escucharon un ruidillo que los desconcertó.

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Continuará...

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Hola mundo...

Si bueno... La "desaparecida" apareció de nuevo. Y no tengo una buena excusa, el trabajo casi me mata estos días, he estado hasta la friega de cansada y mi cabeza no funciona de la mejor forma, de manera que no he tenido tiempo de pensar en muchas cosas.

Lamento que este capítulo haya tardado tanto y que no sea tan largo y que tenga una forma "extraña" pero bueno, a final de cuentas Sasuke necesita un poco de "una buena lección" para que sea más genial que antes, o para que su orgullo tire todo por la borda (?).

Y bien, espero poder normalizarme, quizá no todas las semanas como antes, pero quizá cada dos semanas, todo depende de mi cansancio físico y mental asdasd.

Agradezco a TOODOS los que han seguido esta historia, y mis demás historias, cortas, One-shoots. Los adoro, gracias por sus reviews, me da muchísimo gusto leer todos y cada uno de ellos y me hacen bien feliz. Aligeran mi día, mi tedio y demás.

¡Oh por cierto! Pobre Sasuke y sus misiones Rango D Jajajajaja...

Ehmm : ) Que más... Harry Potter fue genial, lloré... ¡en serio! Jajaja... ahora espero Amanecer~ Y bueno... The Vampire Diaries es genial :)

Un saludo a todos... nos leemos pronto~

Si desean hacerme feliz ¡Dejen un Review! Hahaha sí, han descubierto que fácil es hacer sonreír a una persona.

Best Wishes Ever!

Ary~