Título Original : Performance In a Leading Role

Autora : Mad_Lori

Disclaimer: Nada es de mi autoría. Debo destacar que esta es una traducción no autorizada, los personajes originales pertenecen al universo de Sir Arthur Conan Doyle y a la adaptación de Sherlock de la BBC . La historia original la encontré en AO3 y el link está en mi perfil.

Advertencias: Sherlock Holmes/John Watson, referencia a personas reales, SIN BETEAR.

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Performance In a Leading Role


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Chapter 10

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Sally estaba abriendo la oficina cuando sonó su móvil. Echó un vistazo a la pantalla para ver quién llamaba. Perra fabulosa. Sonrió y respondió. "Harry, ¿Cómo vas tonta?"

"¿Todo bien?"

"Sí. Llegando a la oficina. "Ella tiró el correo sobre el escritorio y se sentó. "¿Paso algo?"

"Sólo chequeando. John me ha prohibido llamarlo. ¿Cómo están nuestros chicos? "

"Se fueron a Sussex ayer por la tarde. No he oído una palabra de ellos desde entonces. ¿Recibiste el fax sobre las sesiones de ADR? "

"Si, ya lo tengo. Estoy atenta al youtube como pediste. Mis alertas de Google son la envidia de todos los que quieran mirarlos. Además, tengo un agente secreto."

"¿Oh?"

"Sí, mi sobrina Isabelle. Si tú crees que somos expertas navegando en la red, ella es una maldita guerrera ninja. Se ha convertido en miembro de cada comunidad de fans de John que existe y me mantiene informada. Ni siquiera he tenido que preguntarle si podía hacer lo mismo por Sherlock. Es muy inteligente."

"¿Encontró algo?"

"Nada nuevo. Ninguna foto o avistamiento. Un post en un foro de fans indico que vieron a John en Brentwood ayer."

"Donde definitivamente no está."

"Ciertamente. Parece que salieron fuera de la ciudad sin ser vistos. Pero estoy preocupada por lo que pasara si visitan Hailsham. ¿Crees que lo hagan?"

"Podría ser. Si necesitan té o algo así. Yo no me preocuparía por eso. Sherlock ha estado visitando Hailsham desde hace años y nunca ha sido fotografiado, ni siquiera puedo recordar que haya sido avistado allí. Es una ciudad pequeña con la que está familiarizado, a nadie le importa. Es como una regla no escrita en sitios así. La gente famosa llega para escapar, así que tienen que dejarlos estar solos."

"Si alguien los ve juntos podría ser suficiente para superar la reticencia del encanto del campo."

"No les voy a decir que tienen que auto secuestrarse en la casa."

Ella se rió entre dientes. "Como si nos fueran a hacer caso. La mayor parte de las discusiones en los fórums de fans son acerca de la apariencia de John en 'El Mentalista', y algunas fotos de Sherlock en el set de 'Closer'. Pero se percibe un aumento gradual de las noticias alrededor de Para un Extraño. Fue como una maldita bomba cuando lanzaron esas primeras fotos publicitarias."

"Está bien, bueno - mantén los ojos abiertos."

"Saludos, querida."

"Sí, está bien." Colgó.

Apenas tuvo tiempo de arrancar su ordenador cuando la puerta fue golpeada. Frunció el ceño. Nadie nunca tocaba la puerta de aquí. La oficina de Sherlock era más o menos un lugar para que ella pudiera trabajar y mantener los archivos, y que él tuviera una dirección neutral para recibir la correspondencia. Él casi nunca se presentaba en persona aquí y nadie venía a menos que fueran invitados.

Ella se levantó y abrió la puerta, el corazón le dio un vuelco. Era Anderson, el productor de línea, su propio no-sí- novio. "¡David!"(1), dijo, fingiendo sorpresa, aunque sabía muy bien por qué estaba allí. "¡No te esperaba hasta la próxima semana! Es una agradable sorpresa."

Lucía sombrío. "¿Dónde están, Sally?"

"Espera, ¿De quién estamos hablando?"

Él entró y cerró la puerta tras sí. "No hagas esto más incómodo de lo que tiene que ser. No quiero estar aquí y nadie quiere que esté aquí, pero esta es la situación. ¿Dónde están John y Sherlock? "

Ella cruzó los brazos sobre su pecho. "No trabajo para ti, David. Trabajo para Sherlock. Ordenarme que traicione su confianza no es la manera de mantenerme congraciada contigo."

"Sólo estoy tratando de cuidarlos", dijo Anderson. "Tenemos que asegurarnos de que nadie los vea."

"Y obviamente estás haciendo todo esto por un profundo sentimiento de preocupación por la privacidad de Sherlock. No tiene nada que ver con salvaguardar los márgenes de beneficio de tu película."

"También es su película."

"Él no es estúpido, sabes."

"No, pero es terco."

"Lo dices como si pensaras que eso es nuevo para mí. Y si te dijera exactamente dónde está, ¿Qué harías? "

"Sólo necesito decirle unas palabras."

"¡Entonces envíale un jodido correo!"

"Esta no es una conversación que me gustaría tener a través de un correo."

"No voy a molestar a Sherlock. Está de vacaciones."

"¿Solo?"

"No puedo confirmar o negar eso."

Anderson dio un paso más cerca. "¿Podemos dejar de actuar? Sabemos dónde está y con quién está."

"¿Entonces por qué la rutina del poli malo? ¿Piensas que te lo pondré más fácil? Piensa otra vez."

"¿Piensas que cualquier persona estaría feliz de tener que preocuparse por esto? Si fuera por mí, yo mismo les enviaría champán y les daría mis felicitaciones. Pero esta orden viene desde arriba. Incluso sobrepasa a Jim. Esto tiene que ser contenido."

"Una palabra más apropiada para una fusión nuclear."

"Eso es exactamente lo que vamos a tener en nuestras manos si la prensa se entera de que nuestros protagonistas están en algún lugar de Sussex, follándose hasta el cerebro."

Sally apretó la mandíbula. "Si necesitas hablar con Sherlock, no va a ser a través de mí. No hasta que regrese de sus vacaciones."

Anderson asintió y se dirigió a la puerta. "Entonces encontrare otra manera."

El pánico cerró la garganta de Sally. Corrió y cerró la puerta antes de que Anderson pudiera salir, luego se puso de pie contra ella para que no pudiera volver a abrirla. Él la miró con sorpresa. "Por favor", dijo. "Por favor, déjalos solos."

Tragó saliva y la miró sintiéndose desesperadamente miserable. "No puedo. ¿No puedes entenderlo? No puedo."

"Están enamorados", dijo Sally, jugando su última carta. "Están tan enamorados, David. ¿Sabes lo que esto significa para ellos? ¿Sabes lo difícil que será, por lo que tendrán que pasar? Dales un poco de tiempo antes de dejar caer la realidad sobre sus cabezas. Sólo unos pocos días para que tengan los pies firmes. Si ellos van a sobrevivir a esto, tendrán que ser muy fuertes. No cortes sus rodillas antes de que tengan la oportunidad caminar y pasar algo de tiempo juntos. Por favor."

Le sostuvo la mirada por un momento, luego se hundió en la derrota. "Muy bien, Sally. Voy a apaciguar a los de arriba. Pero Jim y yo no somos los enemigos aquí."

"Espero que no. John y Sherlock necesitaran amigos, no enemigos."

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Sherlock se despertó la mañana del lunes, la segunda mañana despertando con John a su lado. Se preguntó si alguna vez esto se convertiría en una rutina, si llegaría el momento en que el mero hecho de John en su cama dejaría de ser algo extraordinario, sólo otra parte común en su vida. Él no lo esperaba. Le gustaba bastante la sensación de despertar y ser inmediatamente sorprendido.

Se deslizó en silencio fuera de la cama, no quería despertar a John. Él no era un aficionado del sueño por naturaleza, pero John sí, y ambos habían sido privados del sueño en la última temporada, tanto por razones mundanas como fantásticas. Sherlock fue al baño para responder al llamado de la naturaleza; cuando regresó a la habitación se detuvo un momento y observo a John, libre de toda preocupación ahora que estaba dormido, acurrucado de lado con las manos metidas bajo su mejilla.

Sherlock camino de puntillas hasta su lado de la cama y luego se puso en cuclillas, mirando el rostro de John, su sueño tranquilo. Se preguntó que estaba soñando John. John no pensaba en sí mismo como una gran belleza. Y Sherlock no sabía cómo decirle lo equivocado que estaba. John era sin duda el ser más bello del mundo. Sherlock no podía pensar en otra cosa que quisiera mirar.

Se quedó mirándole por otro rato, hasta que empezó a sentirse incómodo al respecto. ¿No estaba comportándose como un acosador? ¿Mirando como su amado dormía? ¿Cerniéndose sobre él sin que este se diera cuenta? No conocía el protocolo para este tipo de cosas, pero se sintió como alguien perturbador así que se incorporó y fue en busca de su ropa. Sus pantalones de pijama se encontraban detrás de la silla en la esquina, su camiseta enrollada en el suelo. Se las puso sobre su cuerpo desnudo y se dirigió escaleras abajo para poner agua a hervir.

Se acercó a la ventana que daba al patio trasero, tenía una tranquila vista al estanque y a los bosques de la propiedad. La casa estaba sobre treinta acres muy bien preservados, donde habían preciosos senderos que conducían a Hailsham y más allá. El sol de la mañana proyectaba sombras pintorescas sobre la hierba y el rocío brillaba. Por primera vez Sherlock se encontró disfrutando de la estética del momento en lugar de ponderar la humedad relativa o midiendo la velocidad del viento a partir del movimiento de las ramas en los árboles.

Estaba… contenido. Era un estado en el que rara vez se había encontrado. Tal vez no, al menos no de esta manera. Contenido donde estaba, contenido en su propia piel, contenido en compañía.

Su violín todavía estaba reposando en la silla donde John lo había dejado. Sherlock se estremeció un segundo, recordando la mirada en los ojos de John después de que hubiera terminado de tocar para él, luego habían ido arriba y había sido inesperadamente incómodo, doloroso y malo, pero después estuvo bien… no, mejor que bien, había sido todo.

Luego de una discusión seria, en la que Sherlock estaba determinado en no pensar hasta que fuera absolutamente necesario, hicieron el amor de nuevo con sus manos, boca y sobre todo su cuerpo, luego durmieron hasta que el sol empezó a brillar, cansados y enredados entre sí. Bueno, en realidad despertaron a media noche, acamparon en el sofá de la sala con aperitivos preparados a toda prisa y se abrazaron bajo una manta, viendo Bringing Up Baby mientras reían juntos, un poco borrachos por la botella de Gewürztraminer que Sherlock encontró en la nevera. El final de la película había sido ignorado en favor de una sesión de ardientes besos y caricias bajo la manta, lo que los había llevado a tropezar de nuevo por las escaleras hasta el dormitorio para otra ronda.

Sólo habían estado aquí una noche y Sherlock ya había tenido más sexo con John que el que había tenido en los últimos dos años. El sexo siempre había sido una obligación por cumplir, algo que se esperaba de él. Nunca había sabido lo que significaba desear a alguien, no hasta ahora; se ajustaba bien dentro de él, empujándolo desde el interior con sacudidas rápidas y ángulos inesperados, siempre sorprendiéndole, al igual que la visión de su propia imagen reflejada en un espejo que no sabía que estaba allí. Sus pensamientos se detuvieron en el cuello de John, sus manos, su cuerpo, su boca, la sensación de su boca en el propio cuerpo de Sherlock, el alucinante descubrimiento de las sensaciones al enterrarse en John, envolviéndose alrededor y en el interior de alguien al mismo tiempo. Podría llegar a ser una preocupación si no disciplinaba su mente.

Por Dios, ¿Esto eran lo que hacía el resto de la gente? ¿Todo el tiempo? No le extrañaba que nadie más pudiera hacer nada, incapaces de mantenerse disciplinados para pensar correctamente. La idea de sacrificar su propio equilibrio mental por el altar a John Watson era molesta, pero mentiría si en este momento no sintiera que hubiera valido la pena.

Sherlock se sacudió. Cinco minutos estaban sobre su límite de introspección emocional.

Fue por su laptop y se sentó en la barra de desayuno a tomar su té. Una hora más tarde había leído sus correos (nada de importancia que no pudiera esperar), chequeo las noticias de la BBC (lo mismo) y pasó mucho tiempo buscando en Google bienes raíces en Los Ángeles. Fue interrumpido por su móvil. Era un mensaje de texto nuevo.

Perdido: actor ganador del Oscar. Treinta y cuatro años de edad, seis pies de altura, cabello castaño oscuro. Increíblemente guapo. Si lo encuentras por favor devolverlo lo antes posible a la cama de John Watson. Se ofrece generosa recompensa.

Sherlock sonrió, una feliz calidez floreciendo en su pecho, abarcando los dedos de sus pies y manos, la gravedad pareció aflojar el control sobre todo su cuerpo por un momento.

Se quedó mirando el mensaje de John. ¿Era esto lo que se sentía? ¿Esta era la sensación que los seres humanos habían plasmado en sus escrituras, cantos y pinturas desde el principio de los tiempos? Había desistido de experimentarlo de primera mano desde hace mucho, ¿Pero entonces era esto?

Creo… Creo que lo amo.

La idea estaba allí y luego desapareció, escondiéndose para observarla más tarde, cuando quizás fuera menos intimidante. Tenía cosas que hacer en este momento. O más bien alguien que lo hiciera. Se levantó y corrió escaleras arriba. La vista que lo recibió cuando llegó allí fue de John tumbado de espaldas en la cama, apoyado los codos en el cubrecama enredado a su alrededor. Era todo piel dorada, cabello revuelto y sonrisa soñolienta, y el muy maldito dejó sin aire el pecho de Sherlock. "He oído algo acerca de una recompensa", dijo, quitándose la camiseta.

John le indicó con un movimiento de su barbilla. "Vuelve aquí."

Sherlock tiró sus pantalones de pijama a un lado y se metió de nuevo bajo las sábanas, colocándose sobre John, su erección mañanera frotándose contra el pene prácticamente erecto de Sherlock. "Mmm," tarareó. "Lo siento, ¿Te sentiste solo?"

"Terriblemente", dijo John, tirando de él hacia abajo para un beso lánguido, sus manos recorriendo la espalda de Sherlock. "Deberías saber algo acerca de mí."

"¿Qué eres irresistible?"

John rió, Sherlock añadió otra marca mental a su tabla de 'Hacer reír a John'. "Tal vez tú."

"Sin duda alguna yo. ¿Sabes que cuando entré aquí y te vi, se me olvidó cómo respirar por un momento? Fue algo alarmante. Que bueno que no necesitara atención médica."

John se quedó en silencio, sus ojos en busca de los de Sherlock. "No sólo lo dices porque si, ¿verdad? Quiero decir, dices eso sólo para obtener algo. ¿Qué quieres decir cuando dices ese tipo de cosas?"

"Por supuesto que quiero decir lo que digo. ¿Por qué te diría algo que no fuera cierto?"

Él sonrió y arqueó su cuello para besar a Sherlock de nuevo, tirando de su labio inferior, una parte de él que parecía fascinar a John. "Te hago esa pregunta porque… bueno, por si hay otra razón para que este aquí contigo."

Sherlock miró el rostro de John, recorriendo con un dedo el largo de la línea de su cabello. "Ibas a decirme algo que debería saber acerca de ti."

"Claro. Algo que deberías saber acerca de mí, es que me encanta, y quiero decir que amo, el sexo por la mañana."

"Ya veo. Así que despertarte y encontrarte solo en la cama... "

"Fue profundamente decepcionante." Pasó una mano por la espalda de Sherlock hasta su culo, apretándolo posesivamente.

"No me gustaría que empezaras el día decepcionado."

"Eso sería una lástima."

"Dime cómo podría arreglarlo."

John se quedo pensando por un momento, luciendo un poco inseguro. "Me gustó como lo hicimos la última vez. Quisiera que me cogieras de nuevo."

"¿Pero no puedo?" Honestamente, eso era lo que tenía en mente hacer. Había sido más cuidadoso con John que con él mismo, resultado del aprendizaje de sus errores. Así que habían ido mucho más lento cuando había sido el turno de John.

"No creo que pueda volver a hacerlo tan pronto. Estoy algo… adolorido."

"Oh, John - lo siento, yo..."

"No, no hiciste nada malo. Fue increíble. Simplemente no estoy acostumbrado."

Sherlock lo besó con fuerza, rápido, moviéndose rápidamente hasta su cuello, que había aprendido era muy sensible. John se arqueó ante su boca, una mano enredada en el cabello de Sherlock. "Estoy seguro de que puedo pensar en una alternativa adecuada," murmuró. Se deslizó por debajo de las sábanas y tomó la polla de John en su boca. Lo sintió gemir y estremecerse, pero después de unos pocos minutos ya estaba apartando a Sherlock.

"No, no quiero terminar así", dijo, entrecortado.

"¿Entonces cómo?"

John agarró los brazos de Sherlock e invirtió posiciones, poniendo sus rodillas entre las piernas de Sherlock y alineando sus caderas juntas. Metió una mano detrás de la rodilla de Sherlock, levantándola; Sherlock tuvo una idea y envolvió sus piernas alrededor de la cintura de John. John estaba sobre él, besándole minuciosamente lento. "Quiero sentir cada pulgada de ti" susurró al oído de Sherlock.

Sherlock no estaba muy seguro de lo que eso significaba. Si John quería cogerlo otra vez, tendría que plantear la misma objeción que John había hecho hace un momento. Pero eso requeriría que dejaran de besarse y tuvieran que hablar, y tampoco quería hacer eso. Por ahora John estaba tumbado encima de él, rodando suavemente sus caderas y comiéndole la boca a Sherlock. John se sentía suave y somnoliento, olía a piel caliente, y toda la experiencia los estaba deslizando en un remolino suave.

John comenzó a empujar sus caderas con más fuerza contra Sherlock, moviéndose alrededor hasta que sus pollas estuvieron alineadas. Sherlock se quedó sin aliento ante el contacto y llevo su pelvis hacia arriba. John hundió su boca en el cuello de Sherlock mientras sus cuerpos ondeaban sobre la cama, chocando el uno contra el otro hasta que John se vino, gritando el nombre de Sherlock. Se quedó quieto por un momento, y luego deslizó su mano entre ellos y agarró el pene de Sherlock, acariciándolo hasta que se derramó sobre los dedos de John, mordiéndose el labio y gruñendo. Entonces todo fue aliento, besos y sudor.

Sherlock besó a John desde su mandíbula hasta su oído. "¿Sexo mañanero?"

John rió. "Es una buena forma de empezar el día."

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Sherlock estaba de acuerdo con la apreciación de John sobre la mejor forma de empezar el día. Después de su encuentro, se tomaron su tiempo para ducharse, buscaron algo para desayunar, se pusieron pijamas limpios y volvieron a la cama. John a leer un libro y Sherlock con su laptop. Estuvieron así durante horas, hasta pasado el mediodía, descansaron allí juntos, cada uno con sus propias actividades. Aun así, los unía un silencio tranquilo. Sus pies enredados juntos bajo las mantas, se apoyaban el uno contra el otro cada tanto. Intercambiaron rápidos, castos besos cuando la noción los golpeaba.

Alrededor de la una, John puso su libro a un lado y se frotó los ojos. "Supongo que es hora de buscar el almuerzo," dijo.

"Mmm."

"Podría ser agradable salir de la casa."

"Estoy muy feliz donde estoy."

"No podemos permanecer en la cama todo el día, Sherlock," dijo John, sonriéndole.

"¿Por qué no?"

"Bueno - porque – sólo no se puede."

Sherlock puso su laptop a un lado y se tendió junto a John, atrayéndolo a sus brazos. John se abrazo contra su pecho. "¿Cuánto tiempo puedes quedarte?" preguntó.

John suspiró. "Tengo que volar a casa el viernes. Me gustaría ver a mis padres primero, así que debo volver a la ciudad el jueves."

"Entonces nos quedaremos hasta el jueves."

"Así que sólo tenemos dos días más aquí. ¿Qué pasó con toda la semana? "

"Una semana no es lo que solía ser, John."

John pasó un brazo sobre el estómago de Sherlock y lo abrazó más cerca. "¿Entonces cuanto te demoraras hasta llegar a Los Ángeles?"

"Tres semanas."

Se quedaron en silencio por un momento. "Rayos", dijo John.

Sherlock sabía lo que quería decir. Sólo habían pasado unos pocos días para él y John, pero la idea de estar separados por un solo día, y que decir tres semanas, era deprimente. "Pasaran rápidamente", dijo, en realidad no creyéndolo.

"Yo sé que no y tú también." John volvió la cabeza y besó la clavícula de Sherlock. "Te echaré terriblemente de menos."

"Y yo."

Se quedaron allí abrazados unos minutos más, perdido en sus respectivos pensamientos. "Bueno, entonces vamos. Aprovechemos el momento. ¿Qué tal si vamos a Hailsham, conseguimos algo de comer, y damos un vistazo? Nunca he ido."

"Si eso quieres."

John frunció el ceño. "¿Podríamos ser vistos?"

"Improbable. Nunca me han fotografiado allí. Por lo menos no para todo el público. Sin embargo, no hay que llevar el coche. Demasiado llamativo. Esta a sólo tres millas, hay bicicletas en el cobertizo. Podemos montarlas."

"Oh, genial. No he montado una bicicleta en mucho tiempo. "John sonrió, emocionado. "Será como un excursión."

"No va a ser como una excursión, en realidad será una."

"Lo sé. Supongo que quería decir que va a ser como algo que la gente normal hace."

"¿No somos gente normal?"

"Buen Dios, no. Somos personas extrañas. Trabajamos los fines de semana y días festivos y las personas nos pagan por lucir lo mejor posible. Por fingir divertirnos con otra gente y parecer realmente interesados en quien diseñó nuestros trajes de etiqueta. Nuestro trabajo requiere que vayamos a fiestas, estrenos de películas y que hablemos de nosotros mismos con personas que no conocemos. Vivimos una existencia torcida, Sherlock. Así que ahora vamos a dar un paseo en bicicleta en una pequeña ciudad en el centro del país, tomar té y comer pasteles, todo muy ordinario."

Se vistieron y aseguraron de tener sus billeteras y llaves, luego salieron hacia el cobertizo por las bicicletas. Brillantes bicicletas de paseo color plata, perfectas para darse una vuelta. Las sacaron fuera, las acomodaron en el camino y pasaron una pierna por encima, instalándose en el asiento.

Con lo que Sherlock descubrió una falla en su plan. Su culo había sido objeto de una nueva actividad recientemente, y levanto una bandera blanca ante la idea de un paseo de seis millas en bicicleta. Miró a John, que claramente acababa de tener la misma revelación. "O podríamos caminar", dijo Sherlock.

"Sí, mejor caminemos" John, asintió. Las bicicletas volvieron al cobertizo - Sherlock imaginó que lucían un poco decepcionados por no poder dar su largo paseo después de todo - él y John se dirigieron a la entrada de la parte trasera de la propiedad.

Era, Sherlock reflexionó mientras deambulaban a lo largo del camino, ridículamente idílico. Era un hermoso día soleado, no demasiado caliente pero cómodamente ventoso, y el follaje de finales de verano era exuberante y verde. La luz del sol era halagadora para John, haciendo brillar su cabello como el oro, aumentándole calidez a sus facciones y haciendo que sus ojos brillaran como el azul profundo de un acuario. El camino por el que transitaban estaba a la sombra y aislado, lo suficiente como para que después de unos pocos minutos de caminata, John extendiera su mano y entrelazara sus dedos juntos.

"Tus padres están muertos, ¿Verdad?"

Sherlock vaciló. "¿Wikipedia?"

"IMDB."

"Bueno, esa es la historia pública."

"¿No están muertos?"

"Mi papa está muerto. Mi madre está muy viva. Pero valora su privacidad. El horror de que sus dos hijos entraran en profesiones que los empujen a la luz pública sólo es igualado por su terror a que el público conozca de su existencia. Así que le decimos a la gente que nuestros padres están muertos."

"Eso parece duro."

Se encogió de hombros. "Mi madre y yo no somos cercanos. Ella se preocupa demasiado por las percepciones del resto como para preocuparse por nuestras vidas reales. Mi hermano es más obediente que yo."

"¿Cómo se llama?"

"Mycroft."

"¿Podre conocerlo?"

Sherlock lo miró. "¿Te gustaría?"

John se detuvo y se volvió hacia él, obligando a Sherlock a detenerse. "Sherlock, ¿Seremos parte de la vida del otro? ¿Por lo menos bajo la base de que esto sea semi-permanente? "

"Eso espero".

"Entonces sí, quiero conocer a tu familia." Dudó. "A menos que no quieras decirles acerca de nosotros."

"No tengo la intención de hacer eso. A Mycroft no le importara que seas hombre, sólo se preocuparía si tuvieras vínculos con la mafia o cualquier tipo de organización internacional terrorista. Madre llorara por lo que los vecinos vayan a pensar, luego cuando te conozca te preguntara cuándo tendremos la intención de darle nietos."

John se echó a reír. "Bien, estoy bastante seguro de poder solucionar mis vínculos con la mafia y el terrorismo, pero te pediré ayuda con lo de los nietos."

Volvieron a caminar. "¿Qué hay de tu familia?", preguntó Sherlock. "¿Planeas decirles?"

John se quedó en silencio por un momento. "¿Recuerdas lo que dije de querer volver a verlos antes de volar de regreso?"

"¿Vas a decírselos ahí?"

"Lo mejor es acabar con ello de una vez."

"No pareces optimista."

"Sinceramente, no sé cómo voy a decirlo. ¿Estoy saliendo? ¿Cómo un qué? No sé si pueda decir algo tan fácil como 'Soy gay'. No sé a ciencia cierta lo que soy. Todo lo que sé es que quiero decirles que he conocido a alguien con quien quiero estar, que es importante para mí, y que es un hombre."

"Sospecho que van a saltar a la conclusión de 'gay' por su cuenta."

"No es su asunto."

"¿Crees que no lo aprobarán?"

"Honestamente, no tengo idea."

"Tu hermana es lesbiana, ¿Verdad?"

"¿Harry? Ella juega para los dos equipos. Nunca ha llevado a ninguna mujer a casa, sólo hombres. No sé si es casualidad o planeado, nunca le he preguntado. "John lo miró. "Tú no pareces estar teniendo ningún problema de identidad sexual."

"Me parece que el concepto de identidad sexual binario es limitado e improbable. Al igual que con todos los demás seres humanos, existe la respuesta sexual a una escala continuamente cambiante que se ve afectada por una serie vertiginosa de variables, por lo que no tiene sentido intentar predeterminarse a una etiqueta sin sentido y en última instancia, de confinamiento."

"Bueno, eso es sin duda progresista de tu parte."

"Es más útil simplemente reaccionar cuando me siento atraído por alguien, independientemente de su sexo, y seguir desde allí. Así que sí tengo una identidad sexual, ya que en ocasiones me resulta atractivo otro ser humano."

"¿Y cómo responderías si alguien te preguntara si eres homosexual o heterosexual?"

Sherlock sonrió. "Yo diría 'Soy Sherlock Holmes, y hago lo que quiero, así que jódanse.'"

John se echó a reír. "Maldita sea, quiero eso en una camiseta."

"Eso se puede arreglar", dijo Sherlock, riendo con él. John lo atrajo más cerca con sus manos unidas y volvió la vista hacia él, la risa llenando sus ojos, y Sherlock lo sintió otra vez. Esa tormenta de felicidad caliente en su pecho, la pura alegría de estar junto a John y teniendo su atención, respeto y aceptación.

Antes había pensado que podría amarlo.

Ahora creía que no cabría el 'podría' en esa oración.

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El jueves llegó demasiado rápido.

Su tarde en Hailsham salió a pedir de boca. Llegaron al pueblo, dieron un paseo rápido por los alrededores, tomaron té y comieron pastelillos, compraron del té favorito de John y regresaron con la puesta de sol, llegaron contentos a la casa, aunque con dolor de pies. Hicieron una fogata en el jardín durante la noche y bebieron vino, intercambiando historias de terror-de-co-estrellas, se fueron a la cama con el evocativo y persistente olor de la leña quemada en sus cabellos.

El martes empacaron algo de comida y algunas cosas, subieron al coche y se dirigieron a la costa, donde Sherlock conocía algunas rutas de senderismo fuera del camino. Pasaron el día caminando por las colinas y valles con vista al mar, haciendo una pausa cada vez que les apeteciera, y tomando el rumbo que quisieran, en general disfrutaron de su libertad de la forma en que sólo los hombres cuyas vidas estaban por lo general excesivamente controladas podrían disfrutar. Comieron su almuerzo en la cima de una colina con prado, pasaron una buena media hora descansando sobre la suave hierba.

El miércoles los encontró con sus espíritus más relajados. Sherlock era muy consciente de que ese era su último día completo en el campo y John parecía saberlo también. Montaron las bicicletas, ambos con sus traseros acostumbrados a las nuevas demandas puestas sobre ellos, y se dirigieron sin rumbo por Hailsham y sus alrededores, parando con frecuencia para tomar fotografías. Cenaron en la clase de pub local que John había idealizado. Pasaron toda la comida mirando a su alrededor con una expresión de excesiva satisfacción en sus caras; Sherlock gastó su tiempo sólo mirando a John. Volvieron cuando se hizo de noche, los faros en sus bicicletas iluminaron el camino. Sherlock llevó a John al jardín detrás de la casa, arrastrando una vieja colcha con ellos. "Solía mirar las estrellas aquí cuando era un niño", dijo, extendiendo la manta en el suelo.

"Oh, pensé que compraste la casa tú mismo," dijo John mientras se echaban sobre sus espaldas.

"No, le pertenecía a mis padre. Cuando murió pasó a Mycroft y a mí."

Miraron hacia arriba, al brillante manto de estrellas sobre sus cabezas. "Es increíble", dijo John. "No se pueden ver estrellas como estas en Londres. O en Los Ángeles."

Sherlock unió sus dedos. Levantó sus manos vinculadas hasta su propio pecho y las mantuvo allí. "John, yo… yo realmente temo que vayas a desaparecer."

"Lo sé. Yo también."

"No estoy acostumbrado a considerar lo que otra persona quiere o necesita. No sé qué tan exitoso como pareja resulte para ti."

Estaba muy oscuro como para ver bien, pero podía percibir a John sentarse y mirarlo desde arriba. "¿A dónde diablos quieres llegar?"

"Sólo quiero que sepas que si..." Tragó saliva. "Si crees que el tiempo que hemos pasado juntos ha sido suficiente, y que no es práctico que continuemos juntos, entonces..."

"Para. Alto ahí. Sherlock - Dios, eres increíble. ¿Después de todo lo que hemos conversado? ¿Las decisiones que hemos tomado juntos? ¿Los planes que hemos hecho? ¿De repente piensas que necesito una puerta de escape?"

"Estoy tratando de ser realista. Pronto llegaremos a un punto de no retorno, o al menos a un punto dónde aún puedes retroceder. Si voy a Los Ángeles y me quedó contigo... "

"No si. Regresaras a Los Ángeles y te quedaras conmigo... "John interrumpió, frunciendo el ceño.

Sherlock asintió. "Ve lo que estamos contemplando. Este grandioso cielo azul con sus pájaros están aquí, pero allí, será nuestra realidad, John. La gente exigirá explicaciones acerca de por qué estoy viviendo en tu casa, nuestros amigos no podrán saber nada, y los fotógrafos estarán en cada esquina. Estamos proponiendo irnos a vivir juntos. Sólo nos conocemos desde la primavera y hemos estado juntos una semana. Parece un poco rápido, ¿no es cierto? "

John se dejó caer sobre su espalda. "Sí. Lo parece."

"Yo iré a Los Ángeles de todas maneras. Tengo una casa allí, no hay necesidad de que me quede contigo. Podríamos vernos todos los días."

"Eso sería peor. Si conducimos de ida y vuelta para reunirnos y eso, seguro que acabamos en la portada de alguna revista."

El estómago de Sherlock se contrajo ante lo que estaba a punto de sugerir. "John - no te hagas una idea equivocada, pero tal vez sería mejor si no nos vemos hasta después de los Oscar."

John se quedó callado. "¿Eso es lo que quieres?"

"No. No es lo que quiero. Tú sabes lo que quiero."

"Quieres hacerlo público."

"Sé por qué no podemos, y lo acepto. Así que si no podemos estar juntos en público, debemos reconocer que tal vez sea mejor y menos doloroso para nosotros, si cortamos hasta que podamos hacerlo."

Oyó a John dar un profundo suspiro. "Tal vez lo sea." Nadie habló durante unos horribles segundos. "¡Espera un minuto, no, no!", exclamó John, de la nada. "¡No sería mejor! Más fácil, menos inconveniente, tal vez. ¡Pero no, Sherlock! No cortaremos porque sea más fácil." Se sentó de nuevo y tiro de Sherlock hasta quedarse frente a frente. "No me importa si es muy rápido, o que sea algo nuevo. No podría estar más seguro de querer estar contigo aunque hubiéramos estado juntos por una década. Y no voy a permanecer lejos de ti durante seis meses. Estas tres semanas están por matarme." Tomó el rostro de Sherlock con sus manos. "¿Recuerdas lo que dijiste nuestra primera noche aquí, sobre lo que querías? Es lo que yo también quiero. A ti en mi vida, todos los días, todo el tiempo. No voy a esperar. No necesito que sea fácil. Nada que valga la pena lo es. Así que escúchame, señor Holmes. Vendrás a Los Ángeles cuando seas capaz y te quedaras en mi casa y haremos lo que tengamos que hacer para mantenerlo en secreto, pero eso no incluye que rompamos, aunque sea temporal."

Sherlock sintió la picazón de las lágrimas en sus ojos. Levantó sus manos, cubriendo las de John. "John," se las arregló para decir. "Eso era lo que esperaba que dijeras."

John tiró de él en un fuerte abrazo. Sherlock envolvió sus brazos alrededor de él y lo abrazó de vuelta, deseando nunca más tener que dejarlo ir, y deseando aún más, poder hacer esto delante de todo el mundo.

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Subieron las cosas al coche la mañana del jueves, ambos tranquilos, realizando sus tareas con eficiencia, pero sin mucho entusiasmo.

A pesar de que tendrían una noche más juntos en Londres en el departamento de Sherlock, pasaron la noche anterior juntos como si esa fuera su última noche en la tierra. John tuvo a Sherlock desnudo sobre la manta debajo de las estrellas y lo reclamó otra vez, haciendo a Sherlock retorcerse y gemir de formas que el cuerpo de Sherlock nunca habían conocido que fueran posibles. Habían regresado a la casa, apoyándose el uno contra el otro, y se derrumbaron en la cama. John había dejado de pensar; se había quedado allí y dejado que Sherlock hiciera lo que quisiera, que era adorar cada pulgada suya y tratar de mostrar lo que no podía decir, que John le había cambiado y que no podía cambiar de nuevo, que no quería poder, y que si la gente iba a condenarlo por esto, entonces él estaría contento de ser condenado.

John miró alrededor de la casa y los jardines. "Me encanta estar aquí," dijo.

"Siempre he sido aficionado a ella", dijo Sherlock. "Sin embargo, creo que puede haber adquirido un nuevo significado emocional."

"¿Podemos volver?"

"Claro. Cuando quieras."

"Probablemente no tengamos tiempo por un rato."

"Pero estará aquí cuando lo tengamos."

John tomó las manos de Sherlock entre las suyas y las besó. "Siento que estoy conduciendo hacia mi destino."

"Entonces vamos, la M25 no es tan horrible."

Se echó a reír, quedamente. "Muy bien, acabemos con esto de una vez. ¿Todo guardado?"

"Todo guardado."

Se subieron al coche, con la parte superior bien puesta, ya que parecía que iba a llover, y así, John los llevó de nuevo a la carretera. Luego atravesaron la A21 y llegaron con un buen ritmo a Londres. Sherlock sintió la presión de las grandes masas de gente, de la arquitectura y las miradas curiosas mientras se acercaban a su casa. No se había dado cuenta de lo libre y sin restricciones que se había sentido fuera de la ciudad hasta que regresaron y ya no era así.

John entró al garaje subterráneo, luego de bajar del auto, se metieron al ascensor, las maletas a cuestas. Ambos suspiraron de alivio al entrar al 221B. "Caray", dijo John, estirando la espalda. "He pasado una noche aquí y ya se siente como en casa."

"Apenas he pasado más tiempo que ese aquí." Miró a su alrededor. "He pensado en alojarme aquí de forma más permanente, y sólo ir a Los Ángeles cuando sea necesario."

"Hmm. Bueno, eso es algo que tendríamos que conversar, ¿Cierto?"

Sherlock sonrió, sus propias palabras resonando en su cabeza. Quiero que termines de entender que cualquier cosa que me implique también te implica. "Ciertamente."

John miró su reloj. "Demonios, odio tener que hacer esto, pero han pasado tres días ya y si voy a ir a ver a mis padres, tengo que salir ahora."

"Si quieres, lleva el coche."

John se animó un poco con eso. "¿Sí?"

"Claro. No voy a ir a ninguna parte."

Se acercó y deslizó sus manos alrededor de la cintura de Sherlock. "¿Y qué vas a hacer aquí tú solo mientras no estoy?"

"Supongo que intentare poner al día mis correos electrónicos. Llamar a Sally, arreglar algunos asuntos."

"Esa respuesta es incorrecta," dijo John, lanzándole lo que quiso fuera una mirada severa.

"Oh, ¿Perdón? Naturalmente, lo que quise decir es que me desmayaría en el sofá como una heroína de Regency y yacería allí en absoluta desolación esperando que mi querido amor regrese".

John rió. "Eso está mejor." Arqueó su cuello y lo besó. Cuando empezó a alejarse, Sherlock lo acercó de nuevo, inclinando la cabeza hacia abajo e invadiendo los abiertos de John. Sintió a John sonreír contra su boca y sus manos se deslizaron del pecho de Sherlock hasta su cuello. "Mmm, no estás haciendo que sea fácil irme", murmuró John, soltando las palabras entre besos.

"Has descubierto mi astuto plan, Sr. Watson."

John le dio un apretón a su trasero y retrocedió. "Soy un hombre adulto con mi libido bajo control, soy capaz de resistirme ante mi atractivo novio."

"Maldición, burlado otra vez." Sherlock cruzó los brazos sobre su pecho y él y John se quedaron allí sonriéndose el uno al otro por un momento.

"Muy bien, me voy. Tratare de no llegar demasiado tarde. Pero es posible que me quede a cenar con la familia. "

"Correcto."

John fue al ascensor, volteó hacia atrás agitando su mano en despedida, y se fue.

Sherlock suspiró, luego tomó su maleta y se dirigió a su habitación a desempacar.

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o-o-o-o-o-o-o-o-o

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Sally llegó poco después de que John se fuera. "¿Qué tal el viaje?", Preguntó. Sherlock buscó en su cara durante un segundo, pero ella parecía realmente interesada.

"Demasiado corto", dijo.

"¿Todo fue bien?" Él sabía lo que en verdad estaba preguntando. ¿Se llevaron bien? ¿Tuvieron sexo? ¿Cohabitaron con éxito a corto plazo? ¿Es algo más que un romance de espectáculo? ¿Tus sentimientos siguieron intactos luego de que la adrenalina por volverlo a ver desapareciera?

La miró a los ojos. "Fue perfecto."

Sally sonrió y le palmeó el hombro. "Bien."

"De hecho, hemos decidido que cuando vayamos de nuevo a Los Ángeles a finales del mes, me quedare en la casa de John."

"Está bien." Vio la pregunta no formulada en su cara.

"No lo haremos público. No hasta después de los Óscar."

Sally lo pensó por un momento. "Va a ser difícil."

"Lo sé. Lo sabemos."

"Sabes que Harry y yo haremos todo lo posible por ayudar."

"Lo sé."

"De hecho, ya hemos estado tomando algunas medidas."

"Confío en ti, Sally."

Parecía absurdo estar hablando de eso. "Gracias, Sherlock. Dios, creo que me gusta este tú amable, más suave. John debe ser una buena influencia."

No pudo evitar sonrojarse un poco. "Creo que podría serlo."

Se sentaron en la mesa del comedor y durante las siguientes horas se la pasaron revisando mensajes de correo electrónico, horarios, planes de viaje, proyectos futuros y docenas de mensajes telefónicos dejados a Sherlock. Apenas eran alrededor de las cinco de la tarde cuando Sherlock oyó al ascensor subir. No podía ser que John hubiera regresado; supuso que sería uno de sus vecinos. Sin embargo, el ascensor se detuvo y las puertas se abrieron.

Sherlock se volvió para ver a John entrar. Una mirada y él podía decir que algo había salido muy mal. Miró a Sally, que había hecho la misma evaluación. "Creo que es hora de irme," dijo ella, guardando sus papeles. John apenas le dirigió una mirada mientras pasaba por su costado hasta meterse en el ascensor.

"John, ¿Qué ocurre? Estás de vuelta antes de lo que pensaba."

John no respondió. Se quitó la chaqueta con los movimientos rápidos y toscos, la tiró sobre el sofá, con fuerza. Presionó las palmas de sus manos en su frente.

Sherlock no se quedó atrás, seguro de lo que pasaba. "¿Viste… a tus padres?" Era obvio para él lo que había sucedido, por lo menos de forma general, tal vez no tan específico, pero sabía que debía dejar que John se lo explicara a su manera.

"Sí, vi a mis jodidos padres." John se volvió hacia él. "Fueron tan encantadores como siempre. Insatisfechos con todo en sus vidas, las cuales ninguno de ellos puede pagar, debo añadir. Toleré la letanía habitual de una hora sobre sus dolencias físicas e hice los comentarios apropiados preocupándome por su salud. Y cuando finalmente preguntaron cómo estaba, les dije que había alguien nuevo en mi vida y que era muy feliz. Cuando se enteraron de quién eras, me informaron en términos muy claros que ningún hijo suyo iba ser ¡Follado por el culo!" Gritó las últimas palabras, agarrando el objeto más cercano, que resultó ser un libro, y lo arrojo al aire. Este se estrelló contra una lámpara, que cayó al suelo. "Mierda," dijo John. "Lo siento."

"John..." Sherlock no sabía cómo manejar esto. "No sé qué decir."

"No hay nada que decir. Tenía la esperanza de que esto no fuera a pasar, pero temía así fuera. Les dije que si yo no iba a ser hijo suyo entonces suponía que saldrían pronto de la casa que les compré y que despedirían a la sirvienta que les estoy pagando y conseguirían un trabajo. Luego todo se puso feo."

"¿Luego se puso feo?"

"Mi padre quería saber por cuánto tiempo había sido un torcido, mi madre lloró por no poder tener nietos, lo que no tiene sentido porque ya tiene cuatro, luego oh, sabíamos que ser un actor de mierda te volvería un raro, sólo hay homosexuales en las películas de hoy en día, y luego mi padre... "John habían estado hablando rápidamente, pero de repente se interrumpió, su garganta dejando escapar un ruido estrangulado, y cuando volvió a hablar su voz estaba ahogada por las lágrimas. "Mi padre me dijo que no me dejaría a solas con mis sobrinos de nuevo."

Sherlock se sentía enfermo. "Oh Dios mío."

"Mis sobrinos, Sherlock. Ahora soy un peligro para ellos, como si fuera un desviado o un violador... Amo a esos chicos, Dios, ¿Cómo podía pensar que..." Negó con la cabeza.

Sherlock hizo lo único que podía pensar en hacer. Se acercó y atrajo a John contra su pecho, envolviéndolo en sus brazos. John a su vez se sujetó a él. "Lo siento mucho", dijo Sherlock, presionando sus labios en el cabello de John. John trató de mantener la compostura durante unos instantes pero después se quebró. Sherlock lo sostuvo mientras lloraba, empujando lejos toda clase de pensamientos llenos de lenta, dolorosa venganza contra los padres de John para poder centrar toda su atención en él.

John se calmó rápidamente, pero se quedó allí por un tiempo, con la cara hundida en el hombro de Sherlock. "Dios", dijo. "Lo siento, caerme a pedazos no es mi estilo."

"Tuviste una buena razón. Y si no puedes hacerlo delante de mí, entonces, ¿Dónde puedes?"

John asintió. Sherlock le entregó un pañuelo y se sonó la nariz y secó los ojos. "Por lo menos mis hermanos no están de acuerdo con esto. Me aseguraron que estaban bien con ello. Eso ayuda. Y ya tengo treinta y ocho años, no soy un niño, pero mis padres… esto me está golpeando más duro de lo que pensé."

"John, nunca quise quedar entre tú y tu familia. Si hubiera sabido... "

"No, detente," dijo John, haciéndose para atrás y mirándolo, sus ojos ardiendo. "Vamos a dejar una cosa perfectamente clara. No estas entre ellos y yo, Sherlock. Ellos están mal. Esto no es tu culpa ni mía, es de ellos. Y entraran en razón. Sólo están teniendo una rabieta, en shock. Podría haberlo manejado mejor, pero me enojé y sólo quise acorralar a mi padre. Pasará algún tiempo y mis hermanos ayudaran, van a acostumbrarse a la idea y... " Se sorbió la nariz y se rió un poco. "Bueno, no pueden permitirse realmente alejarme de sus vidas, ¿Verdad? Soy su maldito ticket de comida."

"Me atrevo a decir que eso no es cierto."

"¿Por qué no? ¿Quién más va a hacerse cargo de ellos, aparte de mí? Tengo los medios." Él le sonrió, una sonrisa cansada y llorosa. "Gracias."

"¿Por qué?"

"Por estar aquí. Por darme un abrazo durante mi traspiés."

"¿No es eso lo que hacen los novios?"

"Creo que sí." John se sentó en un mullido sillón, todo su cuerpo hundido. Sherlock se sentó frente a él en una otomana acolchada. "Estoy demasiado cansado."

"Vamos a cenar algo, debe estar muerto de hambre."

"Algo de hambre, sí. Dame un poco de tiempo para ordenarme. Soy un desastre."

Sherlock tomó sus manos, moviendo la cabeza. "Todo esto es tan complejo. Tu familia, nuestros trabajos, el negocio, la prensa - no parece justo. Otras parejas no tienen que lidiar con toda esta idiotez, mientras sólo tienen que acostumbrarse a estar juntos."

"Me temo que esa es nuestra suerte y estamos adheridos a ella." John lo miró a los ojos. "Y más te vale no seguir pensando que sería más fácil si simplemente no estamos juntos."

"¿Quién dice que lo estoy pensando?"

"Yo lo digo, y tienes que saber… " Se acercó más. "Tú vales todo esto, las molestias, todos los problemas, todas las… todo." Sus ojos se movieron sobre el rostro de Sherlock, y Sherlock podía verlo tomar una respiración, tomando fuerzas. Oh Dios. Él iba a decirlo. "Sherlock, yo..."

"No, no", interrumpió Sherlock, levantando una mano. "No lo digas." No lo digas antes de que yo tenga la oportunidad. Te amé todo este tiempo, John, y tú hiciste esto. Tomaste un avión, fuiste a mi espectáculo y me diste esa hortensia, me sostuviste en tus brazos y no me dejaste ir incluso cuando pensé que deberías. Todo esto es gracias a ti y todo lo que estás recibiendo a cambio son molestias y dolor, así que por favor, déjame darte algo de regreso antes de que también me lleves la delantera en eso.

John cerró la boca con un chasquido y se echó hacia atrás, una mirada abatida en su rostro. "Oh. Yo, eh - bien, entonces. No lo diré. Lo siento." Él comenzó a levantarse, evitando los ojos de Sherlock, y la repetición instantánea de los últimos segundos se mostraron en la cabeza de Sherlock y se dio cuenta de cómo había sonado, y lo que John probablemente estaba pensando. Oh, bien hecho, Holmes. No puedes decir nada bien y apropiado, ¿No es cierto? Soluciónalo, grandísimo idiota.

"John, espera - eso no es lo que quería decir, por favor, siéntate. Lo siento, he hecho un lío. "John se sentó de nuevo, con el ceño fruncido. "Soy bueno imitando las emociones, pero al parecer soy un desastre con las mías."

John sonrió, un poco vacilante. "Lo sé."

"Te mereces a alguien que pueda expresarse adecuadamente, que pueda hablar como la gente normal habla."

"Oh, no vamos a empezar otra vez con eso de cómo me merezco algo mejor, no hay nadie mejor que tú, y no hay nada anormal sobre..."

"Te amo, John." John dejó de hablar abruptamente, con la boca abierta. Sherlock le sostuvo la mirada. Las palabras ya habían salido. Ahora, descubrió que lo único que quería hacer era seguir repitiéndolas hasta llenar toda la habitación, hasta expresar la magnitud y profundidad de los sentimientos que tenía por este hombre. "Siento haberte cortado, sé lo que ibas a decir y yo no podía dejarte, no podía dejarte ser el valiente de nuevo, porque tú siempre estás un paso adelante y sólo una vez, quería ser el que diera el paso primero y sea valiente para ti ".

John se había recobrado con eso. Agarró la cara de Sherlock, sonriendo, incluso mientras sus ojos se aguaban de nuevo. "No tienes que ser valiente para mí, loco. Todo lo que necesito es que seas tú."

"Ese no es un concepto al que este acostumbrado."

"Lo sé, y no me gusta eso, pero me gustaría que fuera diferente conmigo."

Sherlock estaba apoyado en las rodillas de John para mantener el equilibrio. "Tú eres el único que nunca ha querido arreglarme."

"¿Por qué iba a querer arreglarte? No estas roto." John lo besó con fuerza, una vez, luego dos veces más. "Eres un loco y también eres increíblemente talentoso, extraño, maravilloso, exasperante y sorprendente, y te amo tanto, Sherlock." Sherlock suspiró y dejo que John tirara de él, para poder besarse, pero manteniéndose ligeramente separados, consiguiendo que algunos besos fueran a dar a las mejillas, mandíbulas y narices, pero no parecía importarles. Finalmente se dieron por vencidos y simplemente se abrazaron. Sherlock sintió algo asentarse a lo largo de su columna vertebral, sus nervios calmándose, todo su ser en descanso.

"Te amo", repitió al oído de John.

"Yo también te amo."

Se echó hacia atrás con un suspiro. "Bueno, ya ordenamos esto."

John rió. "Sí, vamos a tener que tachar ese tema de la agenda."

"Vamos, consigamos algo de comida. Estoy hambriento."

Consideraron salir, pero ninguno de los dos se sentía como capaz de llevar el rol de 'Sólo somos dos compañeros saliendo juntos por una comida' esta noche. "No soy tan buen actor, Sherlock," dijo John. "Podría necesitar un par de semanas antes de que pueda mirarte sin ojos de dibujos animados de corazones." Por lo tanto, se sirvieron sándwiches y patatas fritas de la cocina y tomaron de las botellas de cerveza compradas por Sally, comiendo todo esto delante de la tele.

"¿A qué hora es tu vuelo?", preguntó Sherlock, dejando a un lado su plato.

John hizo una mueca. "10 a.m."

"Oh. Entonces tendrás que estar listo temprano."

"Conseguiré un taxi."

Sherlock vaciló. "Podría llevarte."

"Absolutamente no. No hay manera de que pueda mantenerme en pie para decirte adiós en público, Sherlock." Se dio la vuelta y lo miró. "Dios, no me quiero ir."

"Estaré allí en unas pocas semanas. El tiempo pasara rápido. Podemos enviarnos correos y usar el Skype mientras tanto."

"Mmm. Un sustituto pobre."

Sherlock se levantó y le tendió la mano. "Entonces hagamos que esta noche sea mejor."

John la tomó y dejó que Sherlock lo pusiera de pie. "Hagámoslo."

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La mañana apareció como vengándose, como siempre lo hacía cuando uno no quería que llegara. La alarma en el móvil de John sonó a las seis y media, pero ellos ya estaban despiertos. La mano de Sherlock tanteo en la mesita de noche para apagar la insistente alarma lo más rápido posible para que pudiera poner sus manos en las caderas de John y empujarlo hacia él. John rió, echando la cabeza hacia atrás mientras montaba a Sherlock de forma lenta y exasperante, la temprana luz del sol atravesando la ventana inclinada y bañando la piel de John como pan de oro, iluminando sus ojos desde un lado y haciéndolos brillar de azul cobalto. "John," Sherlock gruñó. "Oh, mierda sí, así," dijo con los dientes apretados.

John se limitó a sonreír y rodar sus caderas en círculos y arcos tortuosos. Se echó hacia atrás y apoyó las manos sobre las piernas de Sherlock, cambiando el ángulo y estirando su torso, su pene sobresaliendo duro. "¿Quieres venirte de esta manera?" susurró, con los ojos cerrados.

"Sí," Sherlock logro decir. Se sorprendía continuamente de cómo de diferente era tener sexo con John cada vez. La noche anterior se habían arrastrado a la cama y había cogido a Sherlock en cuatro patas, embistiéndolo con fuerza hasta Sherlock tuvo que aferrarse a la cabecera de la cama para sujetarse. Había sido fuerte y enérgico y lo suficientemente emocionante como para hacerlo más excitante, y los dos habían llegado en nombre de Inglaterra, pero ahora todo era tranquilo, suave y somnoliento, montando la polla de Sherlock con una expresión de felicidad como si estuviera disfrutando de un masaje placentero. "Pero tú primero."

Sherlock agarró el pene de John con su mano y lo acarició, con movimientos largos y lentos, tomando nota del lenguaje corporal de su amante. John ralentizó sus movimientos y dejó caer la cabeza hacia abajo, respirando dificultosamente ahora que Sherlock lo tocaba. No pasó mucho tiempo antes de que apretara los dientes y se viniera sobre el vientre de Sherlock, la contracción apretando el pene de Sherlock dentro de él. Apenas había terminado cuando fue embestido de nuevo, esta vez con más fuerza, sujetado y empujado hacia abajo, se inclinó hacia adelante y mantuvo fijo a Sherlock en su lugar sólo con los ojos. Se inclinó y le dio un beso, chupando el labio inferior de Sherlock.

"Joder, John," Sherlock jadeó. "Dios, tu culo – es tan estrecho, se siente increíble."

John sonrió contra los labios de Sherlock. "Córrete dentro de mí, Sherlock."

"Sí... Dios, sí ..."

"Quiero verte." Se quedó mirando la cara de Sherlock y con otro movimiento de sus caderas, Sherlock gritó su liberación, John no aparto sus ojos de él. "Dios, eres tan hermoso así," John susurró, enterrando su cara en el cuello de Sherlock. "Perdiendo el control y dejándote llevar."

Sherlock envolvió sus brazos alrededor de él, respirando con dificultad, su cerebro aún sin conectarse. "Dios, te amo." Era lo único que se le ocurrió decir, el pensamiento más ligero y feliz que flotaba en la superficie de su cerebro, mientras que todo lo demás se mantenía en el fondo por el momento.

John se levantó, dejando un beso en el pecho de Sherlock. "Creo que te gusta decir eso."

"Puede ser que me esté acostumbrando."

Se recostaron juntos, disfrutando del estado post coital por un tiempo, pero sólo un rato corto. La mañana pasaba rápido.

Se ducharon, vistieron, terminaron de empacar y desayunaron, y antes de lo que Sherlock pensara, ya eran las ocho de la mañana y el taxi de John estaba esperando abajo. Se pararon junto a las puertas del ascensor, su inquietud mostrada en como apoyaban sus pesos de un pie a otro. "Llámame cuando llegues", dijo Sherlock.

John asintió. "Lo haré." Levantó sus ojos a Sherlock. "Odio esto."

"Yo también." Sherlock extendió su mano y jaló a John en un abrazo. "Tres semanas."

Sintió a John inclinar su cabeza. "Tres semanas." Se echó hacia atrás, subiendo su rostro. Se besaron, un beso relativamente casto, un beso de nos-vemos-pronto. "Te amo."

"Yo también te amo."

John dio un paso atrás y recogió su maleta. "¿Nos vemos más tarde por Skype?"

"Si quieres." Sherlock metió las manos en sus bolsillos. "Ten un buen viaje."

John asintió. "Adiós, Sherlock." Se metió en el ascensor, no aparto los ojos de Sherlock hasta que las puertas del ascensor se cerraron.

Sherlock se dirigió a la ventana y se quedó allí observando hasta que vio a John salir con su maleta y entrar en el taxi. Lo vio mirar hacia las ventanas del 221B. Sherlock levantó una mano, aunque a esta hora del día y desde ese ángulo, John no sería capaz de verlo. John hizo un gesto de todos modos. Luego se metió en el coche, marchándose, y ya se había ido.

Sherlock se dio la vuelta y observó el silencio en su departamento, vacío. Este departamento no tenía un John, y había sido así durante prácticamente todo el tiempo que había vivido aquí, y sin embargo, ahora se sentía incompleto sin él.

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To be Continued…

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Notas de la Traducción:

David .- En un principio pensé que era alguien más aparte de Anderson, y debo admitir que me parece que la primera vez que lo leí lo entendí así, pero ahora leyéndolo con calma me doy cuenta que vendría a ser el nombre de Anderson en esta historia, aunque oficialmente se llama Philip, supongo que fue un pequeño lapsus de la autora, o talvez que en esa fecha no se sabía su nombre, quien sabe, yo recién me acabo de enterar, para fines prácticos he dejado 'David' , también pueden figurarse que es su segundo nombre y Sally le dice así de cariño, lo que les resulte más fácil.

Notas de la Traductora:

16/02/2016

Oh por Dios, esta vez si que me he demorado una eternidad, lo admito :/ me fui de viaje a la playa, les diría que me la pase de miedo, pero no, de hecho no me gusta la playa, así que soy más como bob esponja cuando lo sacan del agua, pero hice una promesa así que toco sacrificarme, feliz día del chocolate con descuento, digo San Valentín, intente publicar algo antes de irme, pero no acabe, me frustre con John, no quería seguir leyendo, de verdad que no recuerdo la parte central de la historia y era como que quería seguir leyendo y cómo que no, luego cuando llegue al final con todos los momentos sexys, todo fluyo muy deprisa, eso demuestra lo pervertida que soy, les prometería terminar rápido el siguiente capítulo pero no lo sé, no sé si logre ponerme al día para el próximo domingo. Pero igual a ponerme a ello. Un saludote a quien leyera esto, me pregunto cuántos se habrán leído ya la versión en inglés, no se olviden que si lo leen en inglés, también pueden dejarle un review a la autora, y a mí también, funciono mejor a presión jaja, también creo que eso influyo bastante, me sentí tranquila porque nadie me acoso pidiendo capi nuevo jiji.

22/02/2016

Bueno, las buenas noticias, es que ya logre regularizarme, y tuve un accidente, deje la copia final de este capítulo en el trabajo así que no pude subirlo el fin de semana, la buena noticia es que ya tengo otro casi listo.