Esta historia está basada en los personajes del fascinante anime Sakura Card Captor propiedad del grupo CLAMP.

Y pues la trama si es mía :)


Tras el largo y exhaustivo viaje que había debido realizar, el agente Tsukishiro finalmente había llegado a su destino.

Se encontraba en la cómoda habitación de uno de los más reconocidos hoteles de la ciudad de Tokio y por ello no pudo evitar pasar su mirada miel por cada un de los rincones del amplio lugar. Caminó lentamente por todo el sitio; las paredes claras en contraste con el oscuro color que adornaba la amplia cama que se hallaba frente a él, daban un estilo sobrio al lugar que era complementado con el elegante color plata de algunos pequeños detalles que decoraban delicadamente la habitación. Tras terminar su recorrido visual por el lugar resolvió que lo mejor era tomar posesión de aquel lugar en el que tenía la certeza, lograría recuperar las energías que las tres horas de viaje en carretera le habían robado.

Ya recostado sobre la enorme cama, decidió esperar la llamada de su superior quien debía darle instrucciones puntuales sobre los procedimientos a seguir al momento de la entrega de dispositivo de rastreo que sería el compañero secreto de la joven Daidouji.

De pronto, una sonrisa se marcó en el rostro del joven al recordar la triste mirada amatista que pocas horas atrás lo había despedido de la cabaña y la risa burlona de su mejor amigo al recordarle a la joven que Yukito no se iría para siempre. Pero lo que más gracia le causaba, era traer a su mente la expresión de Touya al escuchar las palabras "ya había hecho planes de espionaje con el, ahora tendré que hacerlo todo yo sola" salir de los labios de la joven en un susurro solo perceptible por oídos entrenados como los suyos.

En cierta forma se sentía aliviado al realizar ese viaje que lo tendría apartado de la joven Daidouji por cinco días enteros.

Eso era sinónimo de vida.

Estaría completamente alejado de los planes siniestros de su protegida y por lo tanto, alejado de una muerte segura, una muerte lenta y dolorosa en manos de su mejor amigo.

Una perversa risilla brotó de sus labios al imaginar qué estaría haciendo en ese preciso instante la joven de largos cabellos plomizos. Por su mente pasaron imágenes de la joven caminando de puntitas de arbusto en arbusto con su incondicional compañera de espionaje, tras una sonriente y sonrojada Sakura quien no tendría la más mínima idea de que aquella mirada ámbar frente a ella no era la única que se hallaba posada en su ser.

Imaginó aquellas enormes estrellas centellantes en sus ojos al presenciar una romántica escena por parte de sus objetivos; empezaba a considerar la idea de recomendarla a su superior para que fuera vinculada como elemento especial en la organización.

Perdido en aquellos pensamientos fue sorprendido por el agudo tono de su teléfono celular anunciando el ingreso de la llamada que había estado esperando desde su llegada.

-Todo está listo –dijo la voz al otro lado de la línea –asistirás a la cena de caridad que se llevará a cabo en el hotel –Yukito posó en ese momento su mirada en la bolsa para trajes que se encontraba a su lado y de la cual se había percatado desde el momento en que abrió la puerta de la habitación –en ese lugar te encontrarás con el señor Daidouji y uno de nuestros colaboradores en Japón: el agente Yagami. Deberás interactuar con ellos para crear la pantalla necesaria a la hora de la entrega la cual no se hará esta noche por obvias razones.

El joven Tsukishiro asentía tenuemente al ir comprendiendo cada paso a seguir y los motivos por los cuales la entrega del dispositivo no sería efectuada en esa misma noche y en ese mismo lugar.

-El dispositivo estará en tus manos en el transcurso de esta semana, para ello esperamos que hayas leído la información que se te ha enviado en los ultimo días.

-Por supuesto –afirmó el joven de cabellos cenizos –sé que, para fortalecer la pantalla que procuramos crear, es necesario realizar actividades que estén más involucradas en aspectos jurídicos puesto que es el circulo en el que, para el mundo, me desenvuelvo y por ello debo participar en el breve proceso de asesoría legal que es requerido por las empresas Hiragisawa y que se estima tendrá una duración de cinco días.

-Muy bien Agente Tsukishiro ¿alguna duda?

-Ninguna señor –dijo Yukito con su característico tono amable –está todo perfectamente claro.

-Bien, nos comunicaremos con usted si se presenta alguna novedad.

Tras estas palabras de su superior, el tono que anunciaba el fin de la llamada se hizo presente y el joven de dulce mirada decidió descansar un poco antes de dar inicio a su próxima misión.


-¡Hermano!

Una graciosa venita se posaba en la frente de la joven evidenciando el enfado que sentía por las palabras de su hermano.

-¿Que? Yo solo dije que deberías pasar menos tiempo hablando del mocoso y ayudar más a tu amiga con la cena. Ya me siento como ama de llaves tuya metido todo el día en la cocina mientas tu te la pasas por ahí haciendo cosas de monstruo.

-Que ya te he dicho que no me digas monstruo –la vena en la frente de la joven castaña se hizo más grande mientras su rostro se teñía de un gracioso color carmín. Su enojo solo tenía una forma de descargarse y esa era…

-¡Ahhh Sakura! –el grito del moreno no se hizo esperar al recibir el fuerte pisotón de su pequeña hermana quien para ese entonces ya poseía en su rostro una radiante sonrisa de satisfacción.

Una divertida risilla se escucho al finalizar la discusión haciendo que la mirada de los dos contendientes se desviara en dirección al sonido.

-¡Definitivamente no me canso de esto!

Una delgada gota se deslizó por las cabezas de los dos hermanos al notar que Tomoyo dirigía su ya tan reconocida lente hacía su cotidiana discusión.

-Ignoren la cámara, por favor continúen –mencionó la joven haciendo un gesto con su mano tratando de restar importancia a la situación – estaban en que Sakurita hace cosas de monstruo mientras tu sufres a diario por el terrible hecho de hacerme compañía en la cocina.

Ahora fue el turno de reír para Sakura a quien le causó infinita gracia la afirmación de su mejor amiga y aún más la expresión de pocos amigos que se dibujó en el rostro de su "adorado hermano". Aunque no sabía a que se debía esa reacción de Touya, lo cierto era que le divertía mucho saber que no era la única que podía pasarla mal en ese preciso momento.

Sin embargo, casi en un abrir y cerrar de ojos, una sonrisa se marcó nuevamente en el rostro del mayor de los Kinomoto.

-Sabes, creo que no me molestaría tanto si en tus ratos de cocina usaras el vestuario de la noche pasada –la sonrisa del joven se amplió considerablemente –eso sería sumamente entretenido.

Los bellos ojos amatista se abrieron desmesuradamente evidenciando la sorpresa con la que había recibido la anterior afirmación del joven que estaba junto a ella. Sintió como su rostro ardía terriblemente y solo optó por agachar su mirada para ocultar el marcado sonrojo que estaba segura se había posado en su faz.

No pudo evitar sentir un poco de vergüenza al recordar como Touya había recorrido indecorosamente su cuerpo con su penetrante mirada aquella noche. Sabía perfectamente que él la miraba de esa forma con el único fin de incomodarla y poder burlarse de su actitud infantil; pero ella, ella se conocía muy bien y sabía que en aquel momento había tenido una sensación completamente desconocida hasta el momento para su cuerpo, había deseado al hermano de su mejor amiga y eso ya era algo bastante bochornoso.

Miró sigilosamente a su mejor amiga, rogando a los cielos que esta no hiciera ninguna pregunta ante el comentario de Touya; el sólo pensar en que ella hubiera podido descifrar aquella afirmación hacía que el carmín de su ostro se intensificara.

Al ver la expresión que se había posado en el rostro de Sakura supo que estaba totalmente perdida. Debía hablar con ella aunque por supuesto omitiría ciertos detalles de aquel pequeño encuentro nocturno con el moreno.

Tomó un poco de aire y sin mirar a los ojos al hermano de su amiga, atrapó la mano de Sakura y con una sonrisa nerviosa salieron de la cocina sin dar ninguna explicación.

La joven castaña no entendía ni un poco la reacción de su mejor amiga; un momento estaba sonriendo debido a su discusión con Touya y de pronto, ante un extraño comentario de este, su expresión cambió radicalmente.

Ella podía llegar a ser muy despistada, eso lo tenía más que claro; sin embargo, toda esa situación no logró pasar desapercibida ante sus ojos. Tenía muchas preguntas que hacer, sin embargo esperaría a que las respuestas llegaran por sí solas, sin ningún tipo de presión. Después de todo eran las mejores amigas y sabían todo acerca de ellas.

Al pensar en esto no pudo evitar sentir que estaba siendo una pésima amiga al no haber compartido con Tomoyo todas las emociones que invadían su ser por el hecho de que finalmente había podido confesar sus sentimientos a su amado Syaoran.

Salió de aquello pensamientos al sentir como su amiga abría a puerta de su habitación. No pudo evitar sonreír al ver sobre el escritorio de la joven de mirada amatista aquel bonito felino alado negro de felpa que muchísimos años atrás le había obsequiado; recordó el que en ese momento descansaba sobre su cama a la habitación contigua a la que estaban y que llevaba el nombre Kero en honor a su amada mascota fallecida.

-Y…–mencionó Tomoyo sacando a su amiga de su letargo – ¿no vas a peguntarme?

La sonrisa nerviosa que se había posado en el rostro de Tomoyo le dio a entender a Sakura que su amiga no sabía como contarle y fue en ese momento que, sin poder evitarlo, su curiosidad casi infantil salió a flote.

-¿Qué pasó allá abajo? –mencionó la castaña con la mirada llena de duda, había sido muy directa pero ¿qué podía hacer? Quería repuestas ¡y las quería ya!

Tomoyo suspiró profundamente.

-Anoche tuve nuevamente ese sueño –comenzó sabiendo que su amiga ya sabía de que hablaba –al despertar y saber que no volvería a dormir en un buen rato, decidí bajar a la cocina y tomar un vaso de agua. Eran las tres de la mañana pensé que no habría nadie deambulando por la casa a esa hora así que salí muy sigilosamente de mi habitación procurando no hacer mucho ruido. Pero no fue así. Sin querer, en medio de tanta oscuridad, tropecé con el jarrón del pasillo y después de asegurarme de no haber despertado a nadie me giré para continuar mi camino. No sabes el susto que me di cuando frente a mi había una enorme figura –mencionó sonriendo al recordar ese momento –definitivamente tu hermano casi me mata del susto.

Una sonrisa se dibujó en el rostro de la castaña al notar las expresiones de su amiga al relatarle lo sucedido. Era bastante gracioso ver como podían variar en cuestión de segundos.

-llegamos a la cocina –continuó Tomoyo sin fijarse en la sonrisa de Sakura –y pues ahí me percaté de que él no estaba del todo cubierto, fue muy vergonzoso verlo así pero más vergonzoso fue notar que yo estaba en las mismas condiciones.

Sakura empezó a reír descontroladamente al percatarse del poderoso sonrojo que se había apoderado de su mejor amiga.

-Oye no te rías que es serio –dijo Tomoyo con falsa expresión de enojo en su mirada.

-Es que es demasiado gracioso Tomoyo, después de todo, no es como si lo hubieras visto desnudo.

Sakura tenía razón, no lo había visto desnudo físicamente, pero su mente había jugado tranquilamente con aquella situación.

Haciendo uso de todo el talento actoral que ahora la tenía en un prestigioso lugar en el medio tranquilizó a su cuerpo y empezó a reír junto a su amiga, lo mejor era no dar tanta importancia a la situación, después de todo no la merecía.

-Tal vez si te incomodó la situación con mi hermano, pero ya llegará el día en que el obtenga su merecido –mencionó la castaña adoptando una pose de súper héroe que hizo que las risa entre ambas jóvenes aumentaran.

-Oye Sakurita ¿No tienes nada que contarme?

Una sonrisa burlona se dibujó en el rostro de la joven de mirada amatista al ver a su mejor amiga, aún en su pose heroica, tan roja como un tomate.

-Esto… Yo… -Sakura no sabía como empezar a responder así que Tomoyo tomó la videocámara que estaba sobre su cama en la que segundos después se reproducía una escena sumamente romántica.

-Pero… ¿Cómo?

La sonrisa de Tomoyo se amplió mucho más mientras grababa la escena frente a ella con la cámara de su teléfono. Un leve escalofrío recorrió todo el cuerpo de Sakura.

-Digamos que estoy descubriendo una nueva faceta en mí.

Una pequeña gota se deslizó por la cabeza de la castaña mientras hacía nota mental de mantener los ojos bien abiertos porque en cualquier lugar se podía encontrar su mejor amiga vigilando cada uno de sus movimientos.

De pronto, una enorme sonrisa y una mirada soñadora se apoderaba de su rostro mientras se acostaba en la cama abrazando una almohada y girando levemente de un lado a otro.

-Ay, ay Tomoyo ¡Soy tan feliz! –gritaba efusivamente la castaña.

De pronto, unos golpes llamaban a la puerta seguidos de la burlona voz de Touya Kinomoto.

-Hey monstruo deja de torturar a Tomoyo.

-¡Hermano! –gritó la castaña mientras oía las sonoras carcajadas de su hermano al otro lado de la puerta.

-Ya, ya, ya me voy. Pero recuerda que si te comes a Tomoyo ya no vas a tener quien te cocine, ya sabes que no sabemos cuando pueda regresar la señora Aiko.

El rostro de la castaña se tornó de un carmín bastante pronunciado y esta no pudo más que lanzar un grito de exasperación.

Tomó un poco de aire y de inmediato aquella expresión soñadora volvió a apoderarse de su rostro.

-Ahora sí Sakurita, cuéntame todo –mencionó Tomoyo mientras posaba la lente de su cámara sobre su mejor amiga.

-Fue maravilloso saber que los sentimientos que tanto oculté en el pasado realmente son correspondidos –mencionó la castaña entre suspiros –lo amo, tu más que nadie lo sabes, pues fuiste mi paño de lágrimas cuando él debió regresar a Hong Kong y cuando perdimos comunicación. Creo que mi corazón siempre supo que él era el indicado, pues jamás me permitió sentir esto que siento por otra persona que no fuera él.

Tomoyo lentamente se acercó a su mejor amiga y ambas se fundieron en un cálido abrazo.

-No sabes lo feliz que me hace el hecho de que al fin hayan podido hacer frente a sus sentimientos y dejarlos ser –en el rostro de Tomoyo se dibujó una expresión de picardía –espero pronto recibir una invitación a tu boda y ya sabes, el vestido lo diseño yo –mencionó adoptando una firme postura mientras se señalaba ella misma con su dedo –ya imagino todo; la iglesia de blanco, hermosas flores por doquier, las damas de honor usarán vestidos rosa diseñados por mí, los anillos, los padrinos…

Una gota se deslizó por la cabeza de Sakura y aquella sonrisa de preocupación se marcó en su rostro al oír todos los planes que ya realizaba su mejor amiga.

-La marcha nupcial, el joven Yukito sosteniendo a Touya para evitar que impida la boda…

De repente la joven Daidouji se calmó y una triste sonrisa se fue apoderando lentamente de su rostro. Sakura entendió de inmediato el motivo del silencio que invadió por completo la habitación.

Una sonrisa de comprensión se marcó en el rostro de la joven castaña, ella compartía esa tristeza pero sabía que lo mejor no pensar en eso, al menos no por ese lado

-Él estará conmigo Tomoyo, siempre es así, están aquí –dijo Sakura posando su mano en su pecho –nuestros padres siempre están con nosotros y sé que estarán muy felices por el simple hecho de que nosotros lo seamos. Por Touya no te preocupes –mencionó la castaña regalándole una sonrisa tranquilizadora a la joven de cabellos plomizos –si es posible le meto dos pisotones tan fuertes que le entuman las piernas y le sello la boca con cinta ¿que te parece la idea?

Ambas soltaron una sonora carcajada al imaginar la graciosa escena, definitivamente nadie podría contra los macabros planes que ambas jóvenes eran capaces de elaborar.


La joven de mirada escarlata salía de una prestigiosa boutique del centro comercial de Tokio con una cantidad considerable de bolsas mientras regalaba una radiante sonrisa al hombre que amablemente (o porque era su trabajo) le abría la puerta para que ella saliera tranquilamente del lugar.

La joven no se percató de que en ese momento de que unas personas venían conversando (o discutiendo) distraídamente y mientras ella se ponía nuevamente sus oscuros lentes de sol sintió el fuerte impacto de un cuerpo con ella seguido de bolsas por los aires y la hermosa joven en el suelo, con sus ojos fuertemente cerrados y el sujeto sobre ella.

-¡Shinji, eres un idiota! –fue el grito que lanzó una persona que, al parecer, estaba relacionada con el causante del caos.

Lentamente, Meiling fue abriendo los ojos y ante ella, de pie se hallaba una hermosa pelirroja que era muy conocida para ella. La joven le extendía la mano al joven a quien también conocía lo suficiente como para que cada vez que lo viera le causara una fuerte migraña.

-Por todos los dioses ¡qué cosa tan mala hice para merecer esto! –Mencionó la joven al hallarse finalmente de pie con las dos personas frente a ella –mira lo que hiciste, dios que desastre.

-Wow preciosa, a mí también me da mucho gusto verte –el joven de lentes mencionó con una expresión bastante divertida en su mirada.

Meiling roló los ojos pidiendo a los dioses que le otorgaran la paciencia suficiente para soportar al tarado frente a ella.

Al dirigir su vista a la otra persona su expresión de enfado fue remplazada de inmediato por una radiante sonrisa.

-Kumiko cuanto tiempo sin verte –dijo Meiling y, aprovechando que todas sus bolsas se hallaban esparcidas por el suelo, se lanzó a abrazar a la joven de profunda mirada grisácea quien correspondió con la misma euforia.

-Pero mírate como has crecido.

Ambas jóvenes soltaron una sonora carcajada por las palabras pronunciadas por la joven china.

-Oh si, creo que un par de centímetros desde la última vez que nos vimos –mencionó la joven pelirroja llevando su dedo al rostro en una expresión pensativa –hace como que… tres meses.

Las fuertes risas nuevamente se apoderaron del lugar contagiando al joven que se hallaba recogiendo las bolsas de la joven de cabellos azabaches.

-Que gusto verte… a pesar de que las circunstancias no hallan sido las más agradables –dijo Meiling lanzando una mirada de reproche al joven que se había posado al lado de la pelirroja.

-Oh ya sabes –mencionó Kumiko en tono des complicado –Shinji es un idiota.

-¡Oigan! Sigo aquí por si no lo notaron.

Ambas joven volvieron a reír.

-Si, si, si… -dijo la joven quitándole importancia a las palabras del joven –oye Mei y ¿Qué te trae por estos lados? La última vez que viniste tan solo te quedaste un día.

-Ya sabes, trabajo, algunos si nos dignamos a aceptar felizmente nuestras obligaciones familiares, no como otros –dijo mirando al hombre de anteojos –que prefieren tomar otro trabajo que les permita tener más libertad.

-Hey, yo realizo una ardua labor al ser el asistente de Sakurita y para que te informes –dijo el joven mirando a la china con una sonrisa burlona en su rostro –esta noche me he visto obligado a cumplir con la dichosa labor familiar.

La mirada de asombro de Meiling hizo que la joven Kumiko sonriera.

-Esta noche se realizará una cena de caridad en el hotel imperial y el padre de Shinji no puede asistir puesto que últimamente no se ha sentido bien así que han nombrado a este vago como su representante en el evento y le han dicho que si no asiste dejaran de consignarle sus milloncitos mensuales en su cuenta.

La joven de mirada escarlata hizo una perfecta "o" con sus labios, la explicación de su amiga tenía mucho sentido.

Shinji miró a su amiga haciendo un puchero por haber revelado esa parte de la historia y solo podía pensar en que ahora sí la joven frente a él lo miraría como lo que había dicho la pelirroja, un vago.

-Pero no quiero ir solo a ese lugar y esta –dijo señalando a su acompañante quien le dio un golpe en el brazo por la forma el la que la llamó –no quiere acompañarme.

-Te entiendo perfectamente –dijo Mei pasando su mirada del joven de oscura mirada a la joven de rojiza cabellera –Kumiko por favor, tienes que ir a ese evento.

Shinji la miró con cara de asombro, jamás pensó que la joven extranjera intercediera por él.

-Yo debo asistir a ese evento como representante de las empresas Li y sería muy grato para mí tener compañía en ese lugar.

Una gota se deslizó por la cabeza del joven Daishi mientras pensaba en que debería dejar de precipitarse a la hora de sacar conclusiones.

En ese caso –dijo Kumiko con una bella sonrisa en su rostro –acepto tu invitación Shinji.

-Te han dicho que eres demasiado cruel conmigo –mencionó el joven haciendo un puchero el cual haría pensar a cualquiera que los veinticuatro años de edad con los que contaba no habían hecho su trabajo.

-Creo que me lo has dicho un montón de veces pero no haces nada para que eso cambie.

El semblante de Shinji cambió por completo al mirar a la joven de ojos rubí que aun sonreía por las palabras de su amiga.

-De todas maneras gracias preciosa, sin ti no hubiera podido convencer a Kumiko. Aunque la verdad, saber que vas a estar ahí me hace desear asistir a ese evento.

Y ahí estaba nuevamente la joven extranjera, luchado fuertemente contra su cuerpo por evitar que un poderoso sonrojo se apoderara de su rostro.

Kumiko no pudo más que sonreír ante la reacción de su amiga. Años atrás cuando recién había iniciado su trabajo con la joven Daidouji había podido conocer, tras una agradable charla de chicas, los sentimientos que alguna vez había guardado la joven china por el que ahora, a pesar de las múltiples guerras que tenían, era su mejor amigo.

Sabía perfectamente que aunque la joven se empeñara en negarlo, aquellos sentimientos no habían cambiado demasiado.

Prueba de ello, la gran cantidad de relaciones fallidas que había tenido la joven, las cuales nunca pasaban del mes y finalizaban por el simple hecho de que sus parejas no cumplían con sus expectativas.

Aquellos hombres de elegantes trajes, seriedad mortal y cien por ciento entregados a sus importantes corporaciones eran todo lo que la joven china jamás desearía a su lado.

Sus preferencias iban orientadas mayormente a los hombres alegres, despreocupados, vagos e idiotas tal como el que tenía al lado, tal como el imbécil de Shinji Daishi.

Y contra eso no había nada que hacer.

Con una fuerte inhalación la joven de mirada grisácea permitió que la tensión que se había generado gracias a el comentario de su amigo se disipara un poco y pudieran, segundos después, reanudar su conversación.

La verdad es que no tengo ni idea de que me voy a poner esta noche –dijo Kumiko haciendo que dos pares de ojos se posaran sobre ella –así que tú, tarado –dijo señalando a Shinji con su dedo –tendrás que comprarme un vestido.

La expresión de terror no se hizo esperar en el rostro del joven de oscura mirada.

-no pretenderás que entre a una tienda para mujeres y te compre un vestido.

Ambas mujeres rieron estruendosamente.

-Claro que lo harás –mencionó Kumiko –pero nosotras también vamos, no quiero terminar asistiendo a la cena vistiendo como un payaso.

Una gota se deslizó por la cabeza de Shinji mientras era tomado de los brazos y arrastrado por ambas jóvenes quienes en medio de risas se dirigían a la tienda de la que había salido la china minutos antes.


Dos pares de ojos seguían la escena desde el otro lado de la acera en la que se hallaban lo tres jóvenes.

Una enigmática sonrisa se dibujó en el rostro del joven de mirada oceánica la cual se hallaba dirigida a la joven de hermosa mirada grisácea.

A su lado, la joven castaña solo se hallaba interesada en su bebida de dieta.

Así que ella es quien nos acercará a Tomoyo –mencionó Nakuru al terminar su bebida –veo que se conoce muy bien con la chiquilla esa –dijo posando su mirada en su joven rival.

-Por supuesto Nakuru, recuerda que Meiling y Tomoyo son muy buenas amigas –dijo el joven inglés con una extraña expresión en su mirada.

-En fin –mencionó la joven castaña tratando de sacar a la china de sus pensamientos –es una mujer muy hermosa primito.

Una sonrisa inconsciente se dibujó en el rostro de Eriol y es que para él no había nada más cierto que eso, después de todo no era ciego y podía distinguir la belleza de una persona a kilómetros de distancia. Y no sólo la externa.

Sin embargo, no podía fijarse en esa mujer puesto que ella únicamente era su puente para llegar a Daidouji.

Sólo eso.

Aun así, esa expresión no pasó desapercibida para la mujer que lo conocía de toda la vida; la que no sólo era su prima, sino su hermana y mejor amiga. Ella era la mujer que siempre estuvo ahí para él y más aún desde la pérdida de su madre.

Una sonrisa con un ligero tono de picardía que o fue divisada por el inglés se posó en el rostro de la castaña. Segundos después desvió su mirada hacia las tres personas al otro lado, posándola en el joven de cabellos oscuros que era golpeado por su amiga.

-Oye Eriol, creo que he encontrado a mi nueva víctima.

Esas palabras hicieron que el inglés posara su mirada nuevamente sobre su prima.

-Creo que con él no te va a resultar –dijo Eriol –sólo míralo como le sonríe, creo que tus posibilidades con él son completamente inexistentes.

La sonrisa de Nakuru se hizo aún más pronunciada al percatarse, a esa distancia, del sonrojo que se había posado en el rostro de la china.

-Tal vez no lo consiga, pero en definitiva sacaré provecho a esta situación.

Eriol no pudo más que respirar con resignación; al parecer, las cosas entre esas dos mujeres jamás mejorarían.


Holaaa mírenme, mírenme ¡He regresado! Jajajaja si, volví con un capítulo más de esta historia… Sé que no hay cosas demasiado relevantes en este capítulo pero pues tenía que volver con algo para que no se olvidaran de mí :(

Que opinan de Yukito, el muy malo abandonó a Tomoyo, ahora la pobre tendrá que hacer el trabajo completamente expuesta a la ira del sexy ogro Kinomoto… ¡Sin nadie que la defienda! Además que ella se ha dejado al descubierto ante Sakurita, aunque eso no impedirá que siga expiándola, después de todo, es Tomoyo de quien hablamos :)

Ya sabemos un poquito más del amor de Mei… Realmente me causó risa la visión que tiene Kumiko sobre las expectativas de la china… Es muy acertada.

Alguien extrañaba a Eriol… ¿Quién dijo yo? Bueno, ahí lo tuvieron, una aparición muy fugaz en este capítulo, pero aparición a fin de cuentas!

Por cierto quiero agradecerle por aquí, ya que ella no tiene cuenta, a brisa por su review. La historia será larga ¿cuántos capítulos? No tengo idea pero creo que serán muchos así que me tendrán por aquí molestando por largo tiempo:)

Bien, también quiero agradecer en general por sus reviews, no saben lo feliz que me pongo cada que leo sus comentarios y también por agregarme a sus alertas y favoritos…

Bueno, ya basta de tanta chachara… No, no, no, esperen, esperen es hora de la publicidad :)

En mi perfil de está el link de una página de Facebook por la que me gustaría que se pasaran y le dieran dedito arriba… Ahí pueden recomendar sus fics favoritos, hacer publicidad a los propios, encontrar algunos que sean de su agrado, publicar imágenes y todas esas cosas…

No siendo más por el momento me despido mis queridos lectores no sin antes recordarles que si tienen alguna duda, opinión, sugerencia, tomatazos, papas bombas, saluditos, UN SEXY TOUYA KINOMOTO, lo que sea, me las den a conocer por medio de un review o en mi facebook (el link está aquí en el perfil de FF) que como he dicho antes (y me vuelvo intensa con eso ¬¬) no quita mucho tiempo y si hacen autoras muy, muy, muuuuuuy felices ;)

Nos leemos en el próximo capítulo.

¡Besos!