Celos e inseguridades
Los celos son una emoción desagradable, Nico lo sabía, pero no podía evitar que burbujeara en su interior. Se propagaba por su cerebro como si fuera una plaga, haciendo que se acercara para poder escuchar la conversación que tenían. Esto sólo hizo que la sensación ardiera y aumentara.
Will se dio la vuelta y Nico intento lucir como si sólo estuviera caminando y no como si hubiera estado escuchando su conversación durante los últimos minutos. Sin embargo, Will debió haber visto algo en la expresión de Nico, porque inmediatamente interrumpió su conversación actual y fue hacia Nico.
—¿Qué ocurre?
—Estabas coqueteando con ella. —exclamó Nico. No había planeado decir algo, pero no pudo evitarlo.
—¿Qué? ¿Ella? —Will lucia sorprendido. Miró rápidamente a la chica con la que estuvo hablando antes de volver a mirar a Nico—. No, sólo estábamos hablando.
—Estaba coqueteando contigo. —dijo Nico. Eso, al menos, había sido obvio.
—Todo el campamento, literalmente, sabe que tú y yo estamos saliendo. Y casi todo el campamento, literalmente, te teme. Nadie intentaría nada. —insistió Will.
—Pero, ¿y si alguien intenta algo? No hay nada que te impida corresponderle, no me temes. —dijo Nico.
—Temo perderte. —Will declaró.
Eso debería haber sido suficiente para Nico. Sabía que debería haberse detenido ahí y disculparse. Pero sus celos se habían mezclado con sus inseguridades y las consecuencias eran peligrosas. Habló sin pensar.
—Sí, hasta que te canses de estar conmigo y te des cuenta de que extrañas salir con chicas, entonces irás detrás de la primera persona que coquetee contigo.
Will suspiró y era claro que estaba luchando por mantener la calma.
—¡No es así como funciona! ¡Además, nadie estaba coqueteando con nadie! Sabes que ella no me gusta, me gustas tú.
Nico se preguntó qué estaba haciendo. Pero no se detuvo.
—No, no lo sé. Hasta donde sé, podrías estar yendo por ahí coqueteando con todo el mundo.
—¡Sería bueno que realmente confiaras en mí un poco! —La voz de Will se elevó hasta casi ser un grito.
Nico se encogió, un nudo creciendo en su garganta, amenazando con romper en llanto. Dioses, ¿por qué tenía que ser tan estúpido? ¿Por qué no sólo podía dejarlo pasar? Esta vez se las arregló para evitar soltar una réplica mordaz y mantenerse en silencio, parpadeando hacia el suelo.
—Lo siento, no debería haber gritado, —dijo Will—, me excedí.
Nico, rápidamente, negó con la cabeza. Tan pronto como esos terribles sentimientos llegaron, se fueron, dejándolo sintiéndose absolutamente horrible.
—No. No, debería ser el único disculpándose. Fui yo quien reacciono de forma exagerada cobre todo esto. Sólo me sentía inseguro. Lo siento.
Will lo miró por un momento, su expresión era ilegible, hasta que se extendió sus manos y jaló a Nico en un abrazo.
—Está bien. Es sólo que dolió que no confiases en mí.
—Lo sé, lo siento, —dijo Nico nuevamente.
—Eres el único, tranquilo. Nunca lo olvides.
—No lo haré. —dijo Nico, con su cabeza apoyada en el hombro de Will.
