Aqui esta! El capitulo 10 =)
Les digo que este capitulo es un regalo porque por una semana mas o menos no voy a estar para seguir con el capitulo 11... Me voy de Aula Movil, un viaje con el colegio hacia San Martin De Los Andes [Una ciudad cerca de la cordillera, esa que cruza casi todo el continente xD] Me ire el lunes, creo y vuelvo el proximo martes, tal vez... Asi que les dejo este capitulo y hasta despues del viaje no voy a poder comenzar a escribir el proximo capitulo..
Bueno, dejenme un review para saber si les gusto y disfruten del capitulo =)
Capitulo 10: Temen-Ni-Gru.
-Entonces… ¡¿Me estás diciendo que sabias como abrir el portal al Inframundo todo este tiempo y que hicimos ese viaje por nada?!- Dante le pregunto enojado a su hermano, el cual solo asintió y volvió a concentrarse en la tarea que estaba haciendo, sin prestarle atención a nadie más.
Dante, Trish y Nero habían vuelto hace unas horas, cansados y con algo de suciedad ya que algunas Bloody Mary les habían dado problemas en el viaje de vuelta, a darles la información que habían encontrado. Lady se había encontrado recostada en el sofá escuchando música con los auriculares de Nero, el cual estuvo a punto de quitárselos pero un lanzacohetes en su cara le cambio de idea. Leon seguía dormido, probablemente agotado por la pérdida de sangre y Vergil estaba sentado en el apoya brazos del sofá puliendo a Yamato, lo cual había hecho que Dante le levantara una ceja. "Esa espada ni siquiera está sucia…" Había pensado el hijo menor de Sparda, pero decidió no decirlo en voz alta, por si Vergil tenía ganas de usar su espada con él.
Luego de que Lady se quitara los auriculares de los oídos y Vergil se concentrara en ellos, los tres cazadores de demonios les contaron como abrir el portal al mundo demoniaco, la historia había terminado con una sonriente Lady y una ceja levantada de parte de Vergil, el cual solo les dijo.-Lo sé.- Y volvió a pulir su espada.
Dante había completamente olvidado que Vergil sabía al pie de la letra como abrir el portal al Inframundo y enseguida se sintió como un idiota. "¿Cómo demonios hice para olvidar eso?¿COMO? Eso no es algo que puedas olvidar fácilmente…" Pensaba el semi-demonio mientras que se dirigía hacia su escritorio, se sentó en su silla e inmediatamente sintió la tentación de tomar una siesta, pero sabía que primero debía encontrar algo. Dante abrió uno de sus cajones mientras que Trish y Nero se instalaban en su tienda y comenzó a buscar. Dejo de buscar por un momento y miro hacia arriba. Lady y Trish estaban sentadas en el sofá hablando de quien sabe que, Vergil seguía puliendo su catana y Nero estaba apoyado contra la pared escuchando música. Casi todos estaban ahí, casi toda su familia… O al menos los que él consideraba una…
Está bien, Leon y Vergil técnicamente eran su familia, la única que le quedaba. A Leon no lo veía hace mucho tiempo y Vergil se obsesiono con buscar el poder de su padre, Sparda. Durante esos días, en los que pensó que su hermano, y posiblemente su primo también, están muertos se había sentido muy solo. Jamás lo admitiría pero realmente se sentía así, aunque Lady y Trish trataran de ayudarlo… Ahora, aunque estuvieran en aprietos, le hacía sentirse un poco más feliz saber que se acabaron las guerras entre su hermano y él. De que ahora parecían más una familia de lo que parecían antes. De poder ver a los dos de nuevo y juntos, como solían estar antes…
Trish es una gran amiga, e incluso si al principio ella lo traiciono por Mundus, la rubia había cambiado. Incluso sacrifico su vida para salvarlo de un ataque de Mundus. Ella está siempre preocupada por Dante, por Lady, Nero y ahora por Vergil y Leon, eso le recordaba mucho a su madre, de que tal vez no conociera ni un poco a las personas y aun así trataba de ayudarlas. Eso y el hecho de que físicamente es igual a su madre, por eso y algunas razones, como que es una gran luchadora, Dante siempre la considero parte de su familia.
Por otro lado esta Lady, la caza demonios siempre trata de hacer su vida miserable. Dispararle entre ceja y ceja cuando pudiera, dejarlo sin dinero o robarle todos los trabajos. Pero todo eso es solo una excusa para venir y ver que todo estuviera en orden por el lugar. Por más que Lady pudiera molestarlo continuamente y por más que Dante pudiera hacer lo mismo, ninguno se odiaba. No como lo habían hecho en aquella torre, cuando Lady trato de matarlo por ser un demonio. La tarea de la chica, al igual que la suya, es exterminar a todo demonio que se saliera de control de la faz de la tierra. Pero Lady aprendió que no todos los demonios son tan malos, y que incluso hay humanos peores, gracias a Dante, ella se dio cuenta que había demonios que valía la pena dejar con vida. Dante siempre la considero una de las más valientes, hábiles, determinadas y fuertes humanas que ha conocido. Primero fueron enemigos y luego se convirtieron en muy buenos amigos. Ella también forma parte de su familia.
Y por ultimo estaba Nero. "El niño…" Pensó Dante con una sonrisa, incluso en su mente lo molestaba. Al principio ninguno de los dos se soportaba, nunca llevándose bien. El niño aun no sabía las verdaderas intenciones de la Orden y Dante solo quiera terminar con ellos rápidamente, recuperar la espada de su padre, volver a su tienda y tal vez festejar con un sundae y una pizza. Dante tenía que admitir que estaba impresionado ante el hecho que fue Nero el que restauro a Yamato, también notando que sabia controlarla bastante bien, no como Vergil pero bien, por ello decidió dejar que la cuide. Pero otra de las razones por la que decidió eso era porque el niño se parecía bastante a Vergil y a él. Dante veía un pequeño parecido a su hermano y otro a sí mismo. Esa es una de las razones por las cuales Dante también lo considera familia.
-¡Tierra llamando a Dante! ¿Estas ahí?- Un ya despierto Leon le grito pasando una mano enfrente a su cara. Dante pestañeo sorprendido y se apoyo contra su silla. "¿Cuándo se despertó? Debí de haberme perdido en mis pensamientos…" -¿En qué pensabas?- Pregunto con los brazos cruzados mientras se dirigía al sofá, pudiendo apoyar mejor su peso en sus piernas ahora.-En donde puse algo…- Dijo mientras seguía buscando en sus cajones, dedicando miradas hacia todos los presentes de la sala. "Definitivamente mi familia…" Pensó Dante sonriendo.
Después de haber revisado en todos los cajones y en todo el escritorio Dante se levanto y subió a su habitación. Busco en todo lugar, el armario, entre la ropa sucia en el suelo, debajo de la cama, entre las sabanas, en el baño, en toda la habitación. Al no encontrar nada bajo al sótano ignorando a los demás, quienes lo observaban buscar, y lo reviso de pies a cabeza. Busco en toda la tienda bajo la atenta mirada de Trish, Nero, Leon, Vergil y Lady. Dante al fin suspiro pesadamente y se sentó encima de su escritorio, un aire de derrota visible a su alrededor.
-¿Qué estabas buscando?- Pregunto Nero cuando nadie más lo hizo, un tanto divertido de ver a Dante caminar por toda la tienda como si se hubiese perdido.
-¡Vergiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiil!- Dijo Dante mientras se acostaba sobre su escritorio, ganando una fina ceja levantada de parte de su gemelo.- ¿Qué?- Dante se volvió a sentar y lo miro con una carita de perrito abandonado que consiguió confundir mas a los demás.- ¿Por casualidad no sabrás donde, ah esta tu amuleto?- Pregunto nerviosamente con una pequeña sonrisa igual de nerviosa. No tenía ni idea como su hermano reaccionaria y la verdad no estaba listo para morir, aunque si tenía que morir ahora, rezaba para que Vergil fuera piadoso y lo matara rápidamente.-…Si…- Dijo su reflexión sin entender que es lo que quería. La reacción de Dante fue mirar atónito a su gemelo.-¿Dónde?-
Vergil se quito su amuleto, el cual había estado reposando inocentemente alrededor de su cuello, y se lo mostro a su hermano.-¿De dónde lo sacaste?- Le pregunto el hijo menor de Sparda mirando el amuleto como si fuera la octava maravilla del mundo. "¿Lo tuvo todo este tiempo y me dejo buscando en toda la condenada tienda como un imbécil?" Pensaba el semi-demonio amante del rojo, dejando a un lado las suplicas que su lado demoniaco le hacía para darle una paliza a su hermano. Sus lados demoniacos siempre se odiaron, y aunque Dante y Vergil, de alguna forma hicieron las paces, sus demonios internos siguen en guerra.
-Yo creo que lo saco de su lugar debajo de tu almohada.- Dijo Leon por sobre el hombro de Vergil con una sonrisa, habiendo visto como el gemelo de azul lo sacaba de allí abajo.-Hijos de puta…- Susurro Dante tratando de que nadie lo escuche y luego suspiro.-Bueno, al menos tenemos todo lo que necesitamos, ahora me voy a dormir. Mañana nos vamos.-Dijo y se fue corriendo a su habitación sin prestarles más de su atención.-Eso fue raro… ¿Aunque cuando Dante no es raro?- Dijo Lady mientras negaba con la cabeza.-Aun así tiene razón, mejor descansamos, será un largo viaje al Inframundo. Volveré en la mañana.- Dijo Trish yéndose de la tienda con la promesa de volver lo más temprano que pudiera.-Vale, hasta mañana… Deberían decirme lo que planean ¿Saben?- Dijo Leon yéndose arriba con Lady detrás de él.-Iremos a buscar a un alquimista.- Fue lo último que se escucho cuando los dos cerraron la puerta de la habitación de huéspedes. Vergil y Nero, mientras tanto, se estaban mirando. Luego de un rato Vergil se levanto de su asiento y declaro.-Tú en el sofá.- Dirigiéndose a la habitación de su hermanito para descansar mientras que Nero suspiraba y se acostaba en el sofá. "Creí que sería más incomodo dormir aquí." Pensó el ex-miembro de la Orden mientras se dormía cómodamente.
-XXX-
A la mañana siguiente los cinco se levantaron tarde, no porque tuvieran tiempo de sobra sino porque necesitarían estar descansados. Tendrían que ir al Temen-Ni-Gru, abrir el portal, viajar al Inframundo, encontrar al amigo de Dante y la poción que Vergil necesitaba. Luego de eso… Tendrían que encontrar a Mundus y acabar con él, si es que él era el causante de esto. Aun había alguna que otra duda en los cazadores de demonios de si de verdad Mundus estaba vivo.
En ese momento Trish entro en la tienda, estaba vestida con unos pantalones negros de cuero, tacones negros, camisa sin mangas negra que deja muy poco a la imaginación y sus lentes de sol.- ¿Chicos? ¿Lady? ¿Están listos?- Grito la clon de Eva examinando la tienda, en la sala principal no había nadie, pero podía escuchar perfectamente ruido en la planta de arriba. "Me pregunto si. No importa… Seguramente no es nada…"
-Hola Trish...- Lady saludo a la rubia cuando salió de la cocina, un vaso de agua en su mano… Estaba vestida con unos jeans azules, unos zapatos con plataforma negros, una camisa blanca y sus lentes de sol en su cabello.-¿Y los demás?- Pregunto la cazadora de demonios rubia, escuchando mucho más ruido arriba. "¿Qué pasa allí arriba?" Lady le sonrió, sabiendo que le preocupaba.-No es nada, los chicos están por bajar en cualquier momento.- Dijo la chica y se sentó en el sofá, cruzando una pierna sobre la otra y haciéndole un gesto a la rubia para que se siente junto a ella.
Trish suspiro pero no dijo nada, le hizo caso y se sentó junto a ella. Las dos estuvieron sentadas allí en silencio, esperando a que los cuatro chicos estuvieran listos.-¿Por qué tardan tanto?- Suspiro Trish mientras apoyaba su codo en su rodilla y su barbilla en su palma mientras que Lady se encogió de hombros.-Quien sabe… Y luego dicen que las mujeres nos tardamos…- Suspiro la chica. Las dos estuvieron de nuevo en silencio hasta que el sonido de un disparo resonó en toda la tienda, alertando a las cazadoras de demonios. Las dos intercambiaron una mirada y enseguida subieron las escaleras entrando en la habitación de Dante donde los cuatro caza demonios estaban.-Es una broma ¿Verdad? No me puedes estar hablando enserio…- Le grito Leon a Dante tratando de zafarse del agarre que Vergil tenía alrededor de su cintura. Las dos chicas pudieron ver que en su mano tenía una pistola, posiblemente él era el responsable del disparo. Miraron al otro lado de la habitación para ver a Dante escondido detrás de un nervioso Nero, tenía un disparo en la frente, y un poco de sangre corría suelta por su mejilla, pero la bala estaba tirada en el suelo.
-Estoy siendo completamente serio y no puedes cambiar mi decisión.- Dijo el amante del rojo sacándole la lengua, solo para después esconderse rápidamente detrás del más joven caza demonios cuando Leon volvió a dispararle.-¿Qué demonios pasa aquí?- Les grito Lady, haciendo que todos pararan en lo que estaban haciendo, con sus manos en su cintura. "¿Ahora qué?" Pensó Lady con un suspiro.-Él no va a ir…- Dijo Dante señalando a Leon, el cual se enfureció mas y las chicas estaban seguras, que si no fuera porque Vergil lo sujetaba fuertemente Dante estaría en peligro de extinción.
-¡Si iré!- Le grito Leon mientras que Trish suspiraba, quitándose sus lentes y guardándolos.-Dante… Una pregunta ¿Por qué no quieres que vaya?- Dante la miro como si estuviera loca por un momento y luego suspiro. "Porque no quiero que resulte herido… Otra vez…" Pensó el semi-demonio casi notando que ese pensamiento era demasiado amable para su comportamiento habitual, pero contesto otra cosa.-Estas bromeando ¿Cierto? Hace menos de un día no podía estar de pie ¿Enserio le vamos a dejar ir? Porque yo creo que estarían de acuerdo conmigo ¿Verdad?- Les dijo Dante mientras que Leon le mandaba la mirada más amenazadora que podía.-Pero si puedo ir. ¡Estoy mejor! Además he estado en peores situaciones.- Le respondió el agente haciendo que todos lo miraran como si estuviera loco, incluso Vergil.-¿Qué?- Pregunto al sentir las miradas de todos sobre él.-Has estado en peores situación que esto?- Le pregunto incrédula Trish con Nero, Dante, Lady y Vergil levantándole una ceja. El agente se apoyo contra su primo, el cual él dedujo no lo dejaría ir por ahora.-…Algo así… No quiero hablar de eso.- Les informo el agente con la cabeza gacha, suspirando un poco. "Esa misión… Aun me sigue dando pesadillas. Fue una de las peores… Si no fuera por mi… nadie habría muerto, si hubiera visto hacia adelante, ellos no… ¿Por qué me recordé a mi mismo de esa misión?" Pensó el agente, vagamente notando que su primo volvió a hablar.-Aun así no iras…- Dijo Dante por encima del hombro del ex-miembro de la Orden, notando que el agente estaba medio decaído. Esta vez Leon no hizo esfuerzo en enojarse o responder un "Si iré," solo contesto, casi susurrando.-…Te odio…- "Ahora no puedo pensar en lo que paso antes… Esa misión ya paso y no hay nada que pueda hacer para cambiar lo que paso ahí…" Pensaba el agente, incluso sus hombros estaban agachados.
-¿Seguro que todo está en orden?- Le pregunto Nero, encontrando su voz, al notar como estaba. Leon le asintió con la cabeza y suspiro, se zafo del agarre de Vergil y se dirigió al baño, cerrando la puerta con más fuerza de la necesaria. Dante al fin salió de detrás de Nero y suspiro en alivio.
-Vámonos, rápido.- Les dijo mientras se dirigía a las escaleras, los demás caminando detrás de él.-¿Seguro que estará bien?- Dante asintió, un tanto vacilante, y se dedico a juntar sus armas con Nero haciendo lo mismo mientras que Lady se fijaba si tenía todas sus pistolas y Vergil pulía a Yamato. Trish suspiro y negó con la cabeza. "Huelo problemas a cien kilómetros de distancia… Y algo me huele a problema, no sé si ahora o después pero definitivamente problemas." Pensó la rubia pero no dijo nada para no preocupar a sus compañeros.-¿Todo listo? Les pregunto Dante, recibiendo afirmaciones de los demás.-Vale, vamos.- Sonrió un poco y se dirigió afuera con los demás, dirigiéndose hacia el Temen-Ni-Gru.
-Esto, ¿No te trae recuerdos, Dante?- Le pregunto Lady mientras que el semi-demonio reía.-Si, claro…-
-Al menos esta vez no los antagonizo.- Comento el gemelo de azul mientras que Dante lo golpeaba ligeramente en el hombro por la elección de palabras.-Si. Pero estamos yendo por tu culpa. Es lo mismo.- Dijo el legendario caza demonios con una sonrisa mientras que su hermano le fruncía el seño.
Mientras tanto en la tienda, Leon se dirigió a la habitación principal del edificio. Estaba vestido con unos zapatos negros, un pantalón negro y una remera sin mangas de color verde oscura. Llevaba sus pistolas enfundadas en su cintura. "Si Dante cree que no iré, entonces está absolutamente equivocado…" Pensó el agente mientras inspeccionaba el escritorio de su primo, viendo si el semi-demonio no se olvido de algo. En uno de los cajones encontró el amuleto de Dante descansando inofensivamente al fondo del cajón. Leon frunció el seño y agito su cabeza.-Era de esperarse… Idiota.- Suspiro el agente mientras tomaba el amuleto y se lo colocaba alrededor del cuello, dejando que descanse contra su pecho. Antes de pensar en irse una sonrisa cruzo sus labios y se volteo, ahora mirando la pared llena de espadas de Dante. "No le importara ¿Verdad?" Leon miro las espadas y luego se acerco a una. Leon tomo la Force Edge en sus manos y la observo. "No creo que a Sparda le importe si utilizo su espada un rato ¿Cierto?" Pensó el agente mientras dejaba la espada en su espalda, sorprendido de que actualmente se quedara allí. "Raro, le preguntare a Dante luego." -Bueno, si eso es todo, mejor me voy.- Comento para sí mismo el rubio y se dirigió afuera de la tienda, empezando a correr a toda velocidad hacia donde la torre se divisaba en la distancia.
Leon estaba casi en la entrada de la torre cuando se detuvo. Delante de él había unos cuantos demonios. Parecían ser marionetas poseídas, las marionetas por supuesto eran espantosas, y eso no incluye el hecho de que estaban poseídas. Se notaban los hilos atados a sus extremidades pero el agente no estaba seguro que realmente se movieran con ellos. Todas las marionetas tenían cuchillas en sus manos y al parecer querían rebanar al agente en millones de piezas pues se dirigían hacia él. "Vale, vengan a por mí. Después de todo no estarán vivos mucho tiempo." Pensó el agente mientras sacaba su Wing Shooter.
El agente comenzó a dispararle a una de las marionetas, esta era de color verde oscuro con un horrible sombrero azul, mientras trataba de esquivar lo mejor que pudiese las cuchillas de las demás marionetas. Seguí disparándoles a los demonios, ocasionalmente utilizando la espada de Sparda para mantenerlos a raya mientras recargaba. Estaba tan concentrado en una de las marionetas que no se percato que una estaba detrás mío hasta que ataco.- ¡Auch!- Grito el agente cuando una de las cuchillas de la marioneta, que Leon noto era totalmente roja con sombrero rojo, que estaba detrás de él le dio en el hombro. "La segunda vez que me hieren en ese hombro…" Pensó el agente con la mirada entrecerrada al notar que era su hombro izquierdo, el mismo hombro en el cual le dispararon en Raccoon City. Le se quito la cuchilla, utilizándola para destruir a la marioneta roja, luego arrojándola a la cabeza de otra marioneta y continúo matando a los demonios, teniendo más cuidado con las cuchillas.
Mientras tanto, Vergil, Dante, Lady, Trish y Nero estaban frente a lo que Vergil les dijo era la Entrada a la Tierra Prohibida, mientras que Dante les dijo que era la puerta trasera de la torre y que tenían que ir por ahí.- ¿Aquí es?- Pregunta mirando la gigante torre enfrente de él.-Si…- Nero miro a Dante.- ¿Y tenemos que subir hasta allá arriba?- Pregunto el menor señalando a la punta de la torre. Vergil, para sorpresa de los demás, rio un poco, aunque se notaba que era una risa sarcástica.-No es necesario, cuando activemos el portal, fácilmente la torre misma nos llevara arriba.- Comento el semi-demonio amante del azul dirigiéndose hacia la puerta. Dante negó con la cabeza y les hizo una seña para que lo siguieran, yendo tras su hermano. Los cinco se encontraron con un puente que llevaba a una puerta, dirigiendo sus vistas hacia el otro lado de la sala, ignorando el vacio debajo de ellos, vieron el otro puente, el cual llevaba hacia la puerta que debían cruzar. A Lady, Vergil y Dante les sorprendía que esta parte de la torre siguiera más o menos intacta. "Seguramente cuando la plataforma se eleve cruzaremos por aquí." Pensó Lady preguntándose porque los puentes estaban allí de nuevo.-¿Y ahora?- Les pregunto Trish.-Pues a menos que quieran resolver acertijos les recomiendo que crucemos hacia el otro puente.- Comento Dante con una sonrisa. Vergil negó con la cabeza y en un instante activo su suspensión demoniaca, antes de que cualquiera dijera algo ya estaba en el otro puente en su forma humana.- ¿A qué esperan?-
Leon estaba sentado en el suelo, está cerca de la torre, recuperando su aliento. Había logrado derrotar a todas las marionetas sin conseguir más que esa herida en su hombro. Suspiro y observo el hombro, ya se lo había vendado hace unos minutos pero seguía doliendo un montón. "Si sobrevivo a esto me dormiré una siesta de tres años." Pensó el agente al notar que estaba más cansado de lo usual, y hasta podría jurar que sus pensamientos no tenían aire. El agente tomo aire y se levanto, juntando la Force Edge y dejándola en su espalda, fijándose si sus pistolas estaban consigo comenzó a correr de nuevo hacia la torre. Paso por al lado del cuerpo gigante de una ¿Ballena? Parecía eso, pero seguramente era un demonio, se notaba que su ojo rojo estaba cortado a la mitad, Leon le prestó nada más que un poco de atención y se dirigió hacia la puerta que coincidía con la descripción de Lady, llevaba hacia la cámara donde su primo había abierto el portal hace años. Leon suspiro y se acerco a la puerta, no era tan idiota para entrar sabiendo que fácilmente se podría perder y que los demás no lo esperaban adentro así que lo único que hizo fue deslizar el amuleto de Dante por el suelo, y rezar para que nadie lo encontrara antes mientras se daba la vuelta a la torre, buscando la entrada para subir. "Si esto tiene rompecabezas juro que es la última vez que hago algo así…" Pensó Leon ligeramente molesto.
Luego de haber pasado por numerosas habitaciones en ruinas que antes eran cuevas, un coliseo y un teatro enterrado, lugares complejos con más de una forma de pasar finalmente llegaron a la Cámara del Juicio, o lo que queda de ella. Era una habitación en forma de círculo, gracias a la agitación que romper el sello que Sparda lanzo el lugar estaba devastado y los cinco cazadores de demonios tenían que ser cuidadosos cuando caminaron hacia el centro de la habitación. En el medio parecía haber un pequeño pozo de agua, el suelo parecía tener marcas de color blanco que salían del pozo y terminaban donde comenzaba la plataforma.-Que lugar más raro…- Comento Nero mirando a su alrededor.-Y eso que no lo viste en su gloria…- Dijo Lady mientras seguía a los gemelos al medio de la plataforma.-Vale, empecemos.- Les dijo Vergil mientras se acercaba al pozo.
Leon estaba subiendo por la destruida torre, destruyendo rápidamente a los demonios más débiles y dejando de lado a los fuertes, teniendo cuidado con todos los pisos en los que se paraba y descansando un poco algunas veces. En esos momentos estaba en medio de una gran biblioteca, había entrado por una sala de engranajes, pasando la puerta verde. Al entrar vio que tenía una puerta naranja a su lado y que seguramente tendría que seguir por ahí. Pero por ahora se resigno a apoyarse contra una pared llena de libros, sus manos en sus rodillas, mientras recuperaba el aliento perdido. Rezaba internamente para que no le faltaran más pisos.
-¿Cómo que no lo tienes?- Le pregunto molesto el semi-demonio amante del azul a su reflejo. Dante volvió a buscar su amuleto y luego elevo sus hombros con una nerviosa sonrisa.-Pues, creo que me lo olvide…- Dijo rascándose la parte de atrás de su cuello. Vergil suspiro y señalo a la puerta.-¿Qué esperas? Ve a buscar el amuleto.- Le dijo con el seño fruncido mientras que Lady reía un poco. Trish negó con la cabeza y puso su mano en su frente mientras que Nero cruzaba sus brazos sobre su pecho y observaba a Dante dirigirse a la puerta.- ¿Cuánto tiempo creen que tardara?- Les pregunto la caza demonios de pelo rubio.-Quien sabe.- Dijo Trish mientras se sentaba en el suelo con las manos en su regazo.
Dante salió de la habitación y se dirigió a la puerta por la que habían llegado, tratando de no caerse pues del piso no quedaba mucho. "Creí que me había llevado el amuleto conmigo… Y ahora, tengo que hacer el trayecto dos condenadas veces." Pensó el semi-demonio amante del rojo mientras entraba en una habitación grande completamente llena de telarañas. "Que no haya ninguna por favor, no tengo ganas de enfrentarme a arañas gigantes." Y al parecer su deseo se cumplió, pues lo que le ataco no fueron arañas sino que eran cuatro Mephistos y un Fausto. Los Mephistos eran demonios con cuerpos de lagartijas rojas, rodeados de una capa de gas negro que los hace flotar mientras que el Fausto es un demonio con cuerpo de lagartija de color blanco, un poco más grande que el de los Mephistos, que tiene tentáculos en su cuello, los cuales actúan como cabello, también tiene alrededor la misma capa de gas negro que los Mephistos, pero a diferencia de ellos la suya crea un sombrero en su cabeza. "Genial, odio a esas cosas…" Pensó el caza demonios mientras agarraba sus confiables pistolas y se lanzaba al ataque.
No mucho después de que Dante se fuera Vergil, Lady, Nero y Trish se vieron rodeados por Abyss, demonios que parecidos a los 7 Infiernos pero mucho más agiles y fuertes. Son de color blanco y rojo, y utilizan lo que parece ser un rastrillo con fuego en la punta para atacar. Lady y Trish estaban espalda con espalda matando del lado derecho de la sala, la estrategia le recuerda a Lady la vez que Dante salió por el ojo de Leviatán y comenzaron a matar los demonios que habían aparecido, mientras que Nero y Vergil estaban matando a diestra y siniestra en el lado izquierdo de la habitación. Nero utilizaba las habilidades de su Red Queen mientras que Vergil mataba a los demonios con un estilo que ninguno de los tres jamás vio en Dante. "Y supuestamente son gemelos… Parecen más a un par de polos opuestos." Pensaba el ex-miembro de la Orden mientras observaba el estilo de combate de Vergil, el cual solo algunas veces materializaba sus espadas de energía para matar algún demonio que dejo de lado.-Vamos, entre los cuatro seremos más que capaces de matar estos demonios.- Menciono Trish mientras comenzaba a utilizar sus poderes para freír a unos cuantos demonios con sus rayos. Lady por otro lado utilizaba de vez en cuando a Kalina Ann para hacer explotar a unos cuantos. Nero por el otro lado utilizaba su Devil Bringer para estrellar los demonios en el suelo varias veces y luego tirarlos contra las paredes para que caigan al abismo donde solía haber suelo.
Leon había dejado la biblioteca para entrar en un cuarto cuadrado un tanto chico pero bastante alto, podía localizar más o menos la puerta mucho más arriba desde donde estaba, subió las pequeñas escaleras que había, que lo elevaban pocos metros del suelo. "Como demonios llego allí arriba…" Pensaba el agente mientras caminaba un poco sobre la pequeña plataforma. Paro cuando sintió una fuerza, era como si algo de viento viniese de abajo, el agente miro hacia abajo para notar que estaba parado en un pequeño círculo de color naranja fosforescente. Leon levanto una ceja, obviamente confuso a qué demonios hacia eso ahí y curioso a que podía hacer. "¿Podría ser que…-?" No lo dio tiempo a terminar de pensar su pregunta cuando escucho sonidos fuera de la puerta. Los demonios que había dejado atrás, obviamente buscando venganza. Rápidamente sin darle un segundo pensamiento, Leon salto en donde estaba parado y para su sorpresa la plataforma a sus pies hizo que se elevara hacia el siguiente piso donde había otra plataforma. "Genial." Pensó el agente mientras tiraba una roca encima de la plataforma de abajo, por si acaso. El agente salto dos plataformas más y termino justo delante de la puerta por la que seguramente tenía que ir. Sin miramientos paso por ella y siguió su camino.
Dante caminaba de vuelta hacia donde estaban los puentes, le tomo no más de veinte minutos para acabar con los Mephistos y el Fausto, y si tenía alguna herida de guerra seguramente su sangre ya se encargo de ella. Activo su suspensión demoniaca y cruzo al otro puente, listo para volver a su tienda por el amuleto. Estaba tan metido en sus quejas de tener que hacer el camino dos veces que no se dio cuenta que había algo en el suelo delante de él y antes de que se diera cuenta estaba boca arriba en el suelo con su amuleto en su estomago. "¿Qué demonios? Bueno, eso sí es suerte, excepto por la caída." Pensó el hijo menor de Sparda mientras se paraba y dejaba su amuleto alrededor de su cuello. Ahora, a volver a la Cámara del Juicio…
Lady, Nero y Trish estaban sentados en el suelo mientras que Vergil estaba parado con sus brazos cruzados, los Abyss no había sido un verdadero reto para ellos, pero aun así una lucha es una lucha y luego de una obviamente estas cansado, bueno los cazadores de demonios solo estaban apenas cansados mientras seguían esperando a que Dante volviera así podrían comenzar.-¿Me esperaban?- Pregunto Dante mientras llegaba glorioso a la habitación con una sonrisa gigante en su rostro.-Si, y más te vale que tengas el amuleto esta vez.- Comento su gemelo si darle ni una mirada mientras que Lady suspiraba.-Si lo vieras, te darías cuenta de que si lo tiene.-Dijo la chica de cabello verde mientras que Dante le entregaba su amuleto a su gemelo.
El semi-demonio puso un amuleto en cada mano y se acerco hacia el pozo, extendió sus manos y todos pudieron observar como los amuletos comenzaron a flotar en el aire y luego se unieron, comenzando a caer en el pozo y desapareciendo en medio del agua… Paso seguido Vergil se arrodillo enfrente del pozo y desenfundo su catana. Extendió su mano izquierda, dejándola encima del pozo y apretó a Yamato contra su palma. Cortando su mano Vergil quito su espada del camino e inclino su mano, dejando su sangre caer en el pozo. El agua blanca que allí había comenzó a teñirse de rojo y Vergil se levanto, retrocedió unos pasos y enfundo a Yamato, luego miro a su gemelo y señalo al pozo con su mano.-Tu turno…- Dijo el amante del azul y se dirigió hacia donde estaban los demás cazadores de demonios. Dante se acerco al pozo y también extendió su mano, para ganar tiempo el hijo menor de Sparda se disparo en la mano y dejo su sangre caer en el pozo como hizo su gemelo.
-Me toca, ¿Verdad?- Le pregunto Lady al gemelo de Dante, el cual asintió y volvió a mirar al pozo. Lady suspiro y comenzó a ir hacia el pozo, cuando llego se arrodillo y saco un cuchillo de su bota. Apretando lo mínimo que pudiera el cuchillo en su palma, Lady se corto apenas y dejo un poco de su sangre caer en el pozo, mezclándose con la sangre de Vergil y Dante. El semi-demonio amante del azul les indico a los demás que lo siguieran y se dirigió hacia el pozo.- ¿Ahora qué?- Pregunto Trish al estar en el medio de la sala. De pronto el lugar comenzó a temblar y rocas cayeron desde el techo.-Eso… Debemos esperar, la plataforma se elevara sola.- Comento Vergil sentándose en el suelo con su típica mascara de hielo, apoyo su codo en su rodilla y su barbilla en su puño. Los demás suspiraron y se sentaron junto a él.
Leon estaba corriendo por uno de los pasillos de la torre, alejándose de unos demonios que lo habían perseguido por unos momentos, ya no tenía ni idea de donde estaba o en que piso estaba, pero al menos sabía que iba en uno de los pisos más altos y que no le faltaba mucho cuando se acerco a una parte de la torre que daba hacia afuera, como un acantilado… Leon miro hacia abajo y se dio cuenta de que la altura era extremadamente alta, luego miro hacia arriba y observo que le quedaban pocos pisos más… "Al fin, estoy llegando y los demás aun no elevaron la plataforma…" Pensó el agente y luego puso sus manos en sus rodillas, recuperando un poco el aliento. "Parece que corrí una maratón de 78 kilómetros…" Pensó el rubio y cuando estaba por dar la vuelta y seguir hacia arriba, la torre comenzó a temblar violentamente. El agente pudo notar como piedras caían del techo dentro de la torre antes que el piso en donde estaba parado cediera y cayera junto con el agente.
-¿Cuánto tardara la plataforma en llegar hacia arriba?- Pregunto Trish mientras limaba sus uñas. Vergil suspiro y comenzó a pensar.-Tal vez unos minutos, 20 minutos como máximo…- Comento el semi-demonio amante del azul mientras observaba a Dante, Nero y Lady jugar al póker con cartas que él no recordaba que habían traído. "¿Entonces mi hermano no recuerda traer su amuleto pero milagrosamente recuerda traer un par de cartas? Esto es patético…" Pensó el mayor de los cinco mientras miraba hacia otro lado.-Suficiente tiempo para que le patee el trasero a Dante en esta partida…- Comento Lady con una sonrisa triunfante.- ¿Y quien dijo que tu ganarías?- Pregunto Dante mientras observaba sus cartas una vez más. Trish suspiro y agito su cabeza.-Oigan, ¿Qué creen que Leon esté haciendo?-
-Tal vez se enojo y se fue a matar algún demonio por ahí…- Comento Dante desinteresado mientras que Lady bajaba sus cartas boca abajo y miraba a los demás.- ¿Alguien más noto la cara que tenía cuando lo dejamos? Parecía pensar en algo malo…- Vergil rodo sus hombros y saco a Yamato de su funda.-Tal vez malos recuerdos…- Comento mientras comenzaba a pulir su espada… "¿Por qué demonios la pule si no está sucia…?"Pensó el gemelo de Vergil con una ceja levantada.-Lo que sea, no está aquí y eso me basta.- Dijo mientras le hacia una seña a Lady para que haga su movimiento.-Enserio, ¿Por qué la determinación a que no venga?-Pregunto Nero con una ceja levantada, esa pregunta llamo la atención de todos. Al darse cuenta que no seguirían jugando Dante dejo sus cartas en el suelo, mostrándole a Lady que en realidad él hubiese ganado.-Pues, no voy a cometer los mismos errores de antes, así de simple.- Dijo mirando a Vergil, ganando el entendimiento de todos allí. A partir de eso todos se quedaron callados volviendo a hacer lo que estaban haciendo antes.
Esperando a que la plataforma llegara hacia el último piso para poder entrar en el mundo demoniaco.
