/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Capítulo 10
Variables

En algún lugar del mundo…

Silencioso y misterioso, sombrío y frío; en ese lugar que apestaba a olvidado y encerrado sus pasos eran apagados. Con frialdad caminó por la estancia suprimiendo la peste que opacaba su bien perfumada ropa, aliviado por fin de dejar atrás el nauseabundo olor de humedad llamó a la puerta.

―Está abierto. ―dijo la voz del otro lado.

Giró la perilla, abrió la puerta y con porte seguro se adentro al cuarto.

―Llegas justo a tiempo. ―dijo Nobunaga sin dirigirle la mirada― Ven toma asiento, están a punto de empezar.

Y sin más Lysandre se sentó en su lugar.

―Colress, ¿me escuchas? Estamos en línea. ―se dirigía a una pantalla que mostraba estática― Repito: Colress, ¿me escuchas? Estamos en línea.

Lysandre contempló el otro asiento vacío.

―Solo seremos nosotros dos. ―dijo Nobunaga ante el silencio de su compañero.

[―Perdóneme, pero hasta ahora es que tenemos una señal decente.] ―contestó Colress.

Con imagen débil el monitor mostraba un lugar alejado de la ciudad.

[―Como podrá ver reforzaron la seguridad, sin embargo no supondrá ningún problema.] ―Colress apareció en la pantalla mostrando un semblante confiado.

―Perfecto. Pueden comenzar.

En medio de técnicas ilusorias, fuego, rayos, viento, y algunas máquinas; Kotaro y Hanzo estaban camuflados para no ser reconocidos. Desconcertados, los soldados peleaban con todo, algunos de sus ataques eran efectivos y otros nulos, en medio de su desventaja se escuchó como uno de ellos pedía refuerzos. La ola de ataques por ambos lados no cesaba, durante un tiempo continuaron así hasta que los refuerzos llegaron. La desventaja cambió de lado cuando los miembros de la Orden hicieron retroceder a sus atacantes. Y tan rápido como comenzó el asalto así se apaciguó el fuego.

[―Me temo que es hora de cortar la comunicación. ―dijo un tranquilo Colress― No sin antes decirle que la misión fue un éxito.]

Luego todo fue estática.

Nobunaga apagó la pantalla y volteó a ver a Lysandre.
―A excepción de las pulseras del emperador y sus súbditos el resto están infectadas. ―junto las yemas de sus dedos meditando un momento― Ahora, ¿cuál es el siguiente movimiento?

―Quieres seguir buscando los templos. ―le contestó con simpleza.

―Sé lo que piensas Lysandre. ―Nobunaga se relajó― Aquel día me preguntaste si continuaríamos con nuestra búsqueda de los templos a pesar de tener un plan de reserva. Ahora que sabes que la misión tuvo éxito con mayor razón te lo cuestionas. ―se levantó de su asiento y presionó un botón al lado de la pantalla― Pero déjame decirte algo, nunca hay que dar por hecho algo y siempre hay que estar preparado.

La pared se deslizó hacia un costado revelando detrás de ella una cámara secreta. Lysandre frunció el ceño pues era la primera vez que la veía.

―El fruto de cientos de años de investigación de mis antepasados. ―dijo Nobunaga invitando a Lysandre a pasar.

Aquella cámara oculta tenia la forma de un pentágono, su techo era mucho más alto que el cuarto anterior, podría decirse que el triple de alto. En sus cinco paredes colgaban hojas con garabatos, ecuaciones, cartas náuticas, planos cartesianos e incluso estelares, que tapaban algunas marcas hechas en la piedra. Y por ultimo estaba el suelo, partiendo desde el centro del cuarto el piso estaba dividido por unas especies de rondanas, que por lo visto giraban, abarcando por completo el suelo y al igual que las paredes estas también tenían extraños caracteres.

Para Lysandre que contemplaba aquel extraño lugar no eran más que simples garabatos y notas sin sentido.

―Dime Lysandre, ¿crees en el destino? ―le preguntó de repente.

―Qué curioso, mi padre me hizo la misma pregunta antes de morir.

Nobunaga soltó una carcajada.
―Le hice esa pregunta hace tiempo y lo que me respondió fue: 'Me gustaría decir que no pero hay veces en que me pregunto si esto fue obra del destino.'

Lysandre arqueó una ceja.

Nobunaga lo volteó a ver y le dijo con humildad:
―Yo prefiero pensar que hay cosas que la lógica no puede explicar. ―estiró sus brazos girando bajo el cuarto― Y nuestros antepasados pensaban igual.

Esas notas que Lysandre desprecio eran más que garabatos sin sentido.

―Creían en la reencarnación… y también creían que el destino del hombre estaba definido por Cuatro Pilares: La hora, el día, el mes y el año; y estos a su vez estaban en armonía con los Troncos Celestes: Madera, Fuego, Tierra, Metal y Agua. Con esas combinaciones era posible saber los cambios energéticos del tiempo; pues todos los elementos regían ciertas horas, días, meses y años, aunque estuvieran en la Era de algún elemento. ―hizo una pausa para ver su expresión la cual no había cambiado― Un balance perfecto no lo crees.

―Me es difícil creer que mi futuro será definido por eso. ―le respondió con total frialdad― Eso hubiera respondido tiempo atrás pero al ver tus planes me he quedado sin palabras y ya cualquier cosa me puedo esperar.

Nobunaga volvió a reír.
―Sin duda eres igual a tu padre y por respeto a él te contare todo.

Y caminaron al centro de la estancia.

―Tratar de comprender este sistema es todo un desafío en la actualidad. Algunas cosas han cambiado, las regiones ya no son las mismas, estrellas desaparecen y otras nacen. Por eso mis antepasados se dieron a la tarea de crear un aparato que les ayudara en su investigación. ―y pisó con fuerza― Este reloj, pero no es un reloj cualquiera, son años de investigación para unificar los Cuatro Pilares y los Troncos Celestes a nuestra época.

El enigmático reloj estaba dividido con diez ruedas que parecían no girar. La primera tenía grabados unos números, la segunda contenía los signos de los elementos. La tercera rueda era igual que la primera y la cuarta se parecía a la segunda, todas las ruedas eran números y elementos intercalados desde la primera hasta la decima. Pero no acababa ahí, el reloj contenía un espacio nulo entre la decima rueda y una onceaba rueda donde la cuenta continuaba en otras cuatro más dando un total de quince rondanas. Las últimas cinco ruedas giraban, algunas muy lento y otras se movían como un verdadero reloj.

―Con el complejo sistema de adivinación quedando en el pasado mis ancestros pudieron continuar con su investigación sin que ésta se les complicara. Creían que si este sistema servía para adivinar el futuro también podría servir para ver el pasado. ―y caminó hasta la decima rondana― Desde la prime hasta esta se encuentran vinculadas con la prehistoria, las cinco últimas a nuestra era actual.

―¿Pero por qué no giran? ―Lysandre parecía más interesado en las diez primeras rondanas.

―Por el momento déjame contarte la historia de este reloj y su propósito. Cuando termine sabrás porqué no giran. ―y retomó la conversación― La idea de que pudieran averiguar algo del pasado quedó desechada a los poco meses de su construcción. No porque no encontraran la respuesta, sino porque gente indeseable apareció.

Lysandre se le quedó viendo.

―Así es mi querido amigo, La Orden de los Guardianes.

Lysandre endureció su mirada.

―Con la Orden sobre ellos decidieron desmantelar el reloj. Pero ese pequeño percance abrió la puerta a muchas dudas. ―se cruzó de brazos― ¿Cuál era el motivo de enojo por parte de la Orden? Tuvieron que pasar varias décadas para continuar la investigación y cuando al fin pudieron trasladaron el reloj a esta ubicación donde nadie lo entraría, y lo accionaron en reversa. No necesito decirte que grata fue la sorpresa que se llevaron, una nueva puerta se abría ante ellos.

―Y pensar que todos estos años creí que habían sacado toda esa información de un tonto libro infantil.

Nobunaga estornudó y se talló la nariz.
―Hace frío. ―dijo ignorando el comentario.

―Y bien ¿Qué tiene todo esto que ver con la búsqueda de los templos?

―No comas ansías, todo te lo contare a su debido tiempo. ―recobró la compostura― La palabra Ransei solo fue el hilo que jalar para desenmarañar el misterio; había algo que llamó la atención y eso fue: 21/06-13=6205.

―¿Qué? ―Lysandre frunció el ceño y clavó su mirada.

―Esa misma reacción tuvieron mis antepasados. ―dijo con una enorme sonrisa― Todo había llegado a una encrucijada y nuestros años de investigación se habían ido al diablo. Decepcionados regresaron el reloj a la normalidad y decidieron olvidarse por completo del asunto. ―y dio una sonrisa pícara― Pero si hubieran estudiado los anteriores reportes de sus ancestros habrían encontrado la respuesta.

―Explícate. ―demandó Lysandre.

―Este reloj no es el único que existe en el mundo. ―enfatizó con sus manos― Es el tercero en su clase.

Lysandre parecía más interesado que antes.
―Me imagino que uno de ellos lo posee la Orden ¿y el otro?

―Perdido en el tiempo.

Lysandre seguía mirándolo, era obvio que Nobunaga sabía dónde estaba.

―Aquí está la respuesta a tu primera pregunta. ―levantó el dedo índice― El primer reloj de este tipo fue diseñado por la Sacerdotisa del Metal. ―Lysandre peló lo ojos cuando le escuchó― Cuando desaparecieron aquellas criaturas místicas hubo una fuga de energía creado una anomalía espacio-tiempo. Como resultado de la acción el tiempo comenzó a fluir de manera rápida y los continentes se separaron. Los únicos en darse cuenta fueron los cinco sacerdotes de Ransei. Con esmero, la sacerdotisa pudo acoplar el tiempo; lo que antes era una hora hoy es siete meses y días. Por eso las primeras diez rondanas giran lento aunque a la vista parece que no lo hacen.

Lysandre volteó a ver con más detenimiento las rondanas, si se concentraba podía escuchar un leve rechinido provenir de ella.

―Si siete meses y días son una hora entonces un día se convierte en diecisiete años.

Lysandre lo comprendió al momento
―Eso quiere decir que...

―21/06-13=6205. Y se escucharon las campanas marcando el día oscuro. ―caminó hacia una de las paredes y arrancó una hoja― El fenómeno ocurre cada 6205 años, lo que es un equivalente a un año de Ransei. Trece campanadas se escuchan por todo el mundo a la media noche del 21 de junio. Aunque muchos lo consideren una falla en los relojes es en realidad un réquiem para las almas caídas. Y también la única conexión que tenemos con nuestro pasado.

―Ciertamente han pasado un poco más de dieciséis años desde que se escucharon esas trece campanadas… ―hizo una pausa repasando sus palabras― El libro infantil solo menciona doce guardianes y no trece…

Nobunaga le entregó la anterior hoja que arrancó. Una ilustración de aquel libro infantil donde se veía a un jovencito bajo las estrellas y la aurora boreal cargando consigo cinco objetos raros.

―El héroe que derrotó a los malos y regresó la paz del mundo. Su paradero es desconocido y tras terminar la batalla suenan las campanas. Como todo libro infantil debe tener un hermoso final, pero la verdad no es esa. El héroe murió junto con el villano, una batalla épica entre el anterior Líder de los guardianes y el treceavo guardián.

―Mmm… Cómo fue eso posible si se supone que el Líder es el más poderoso de todos por tener la protección de Arceus con su Espada Creación.

―En eso tienes razón, él era el más poderoso de todos los humanos, incluso el resto de las deidades lo consideraban como alguien superior debido a su protección. No había nada que él no pudiera hacer pues tenía un control total sobre la materia, y el mismo poder lo tenía el treceavo guardián. ―hizo una pausa― Como si fuera una obra del destino el cosmos nombró a un treceavo guardián bajo la misma protección que el Líder. ¿Cómo era eso posible? Esa y varias preguntas rondaron entre los guardianes. ¿Acaso el cosmos vio algo que ellos no podían ver? La respuesta es sí. La energía cósmica que circunda en el universo previo que en un futuro no muy lejano uno de los guardianes se revelaría, por ende nombró otro guardián que ocupara su lugar. Simple balance. ―enfatizó con sus manos― Cuando la guerra estalló de a uno en uno fueron cayendo los guardianes y al final solo quedó él.

Lysandre colocó la hoja sobre la mesa para después sentarse.

―Ahora responderé tu segunda pregunta. ―agarró una manzana del frutero y le dio una mordida― La Espada Creación domina por completo a las demás armas, pero ellas también tienen su poder. ―señaló el cuarto de atrás donde estaba el reloj― Horas, días, meses y años… La batalla épica entre los dos Líderes duro años, tantos años para que la Sacerdotisa del Metal ideara una forma de ganar, el reloj. Comprendiendo el complejo sistema del tiempo le entregó al héroe la estrategia; con las últimas cinco armas de los guardianes pudo luchar contra el anterior Líder y finamente derrotarlo, pero esa larga batalla les costó la vida a ambos.

Lysandre se levantó de su asiento.

―¿Ahora lo comprendes Lysandre? Encontrar esas armas es nuestra prioridad, al igual que los guardianes que las pueden usar. ―le deslizó una hoja, Lysandre la miró con asombro― Ya han pasado más de dieciséis años desde que sonaron las trece campanadas, faltan un par de meses para que sean diecisiete; si eso ocurre la puerta al pasado será cerrada y tendremos que esperar otros 6205 años.

―No viviré tanto. ―Lysandre agarró la hoja y la examinó, miró de reojo a Nobunaga el cual asintió― Conozco a la persona perfecta para tal tarea. ―sacó su comunicador y comenzó a marcar.

~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~

En otra parte…

Los rayos del sol rebotaban de aquellos cristales que conformaban ese edificio de arquitectura moderna. La peculiar estructura con forma de montaña rusa por sus altos y bajos, espirales e inclinaciones; era la sede de una de las renombradas compañías dedicadas al entrenamiento y equipamiento profesional de guardaespaldas. Si veías por la calle a una celebridad acompañada de un individuo vestido de negro que ni se inmutaba bajo el peor clima y permanecía como un objeto inanimado, era más que obvio que fue entrenado en CESCOM. También destacaban aquellos aparatos como las cámaras de vigilancia que seguían el movimiento de una hormiga, los sensores de audio que captaban el arrullo de una paloma, los intercomunicadores de pulsera que también eran un mini kit de espías, entre otros objetos destinados a la seguridad personal. Sí, eso y más era aquella famosa compañía llamada CESCOM.

*Ring* *ring*

―Buenas tardes, está llamando a la línea de atención al cliente de CESCOM. Le atiende Patrice Hender. ¿Con quién tengo el gusto?

[―…]

―Dígame Sr. Claine. ¿En qué puedo ayudarle?

[―…]

―Estoy ingresando la información en la base de datos, por favor espere en la línea… El encargo que usted solicitó, está terminado. Puede pasara mañana a recogerlo y liquidar el adeudo. ¿Puedo ayudarle en algo más?

[―…]

―Gracias por llamar a la línea de atención al cliente de CESCOM. Le atendió Patrice Hender que tenga un buen día.

Se quitó la diadema y estiró sus brazos. Justo delante de su cubículo una multitud de trabajadores pasó corriendo. Por curiosidad se levantó y les siguió. Entre gritos y ovaciones algunos empleados peleaban por acercarse y querer tomarse una foto. El personal de seguridad de la empresa tuvo que tranquilizarlos, fue entonces cuando se descubrió la identidad de aquel centro del universo.

Su hermoso y reluciente cabello rosado ondeaba cuando ella se giraba. Aquella sensual y profunda miraba se podía percibir a través de sus lentes anaranjados. Y por si fuera poco su esbelta figura era remarcada por sus pantalones rojo con negro adornado con rombos y su blusa negra desmangada en cuell la vez alto.

Es la actriz y comentarista Malva. ―dijo alguien de la multitud.

¿Qué hace en CESCOM?

¿Es en serio? Digo ¿Qué otra cosa estaría haciendo aquí? Buf… Escuche que ella es un gran cliente, incluso sus guardaespaldas fueron entrenados aquí.

Y la atención pasó a su escolta que eran dos mujeres vestidas de negro con saco, falda y botas. Curiosamente también tenían lentes de color naranja.

Tras todo el escándalo la mujer pudo continuar su recorrido.

―Pase por favor señorita Malva. ―dijo el Jefe de Personal.

Examinando el lugar Malva miró de reojo al hombre.
―Parece un cuarto normal.

―Bueno, esto solo es una fachada. Lo que usted busca esta abajo. ―el hombre giró el nivelador del aire acondicionado y el suelo descendió.

―Que astutos de su parte disfrazar un ascensor. ―Malva vio por sobre sus lentes.

CESCOM, la compañía destinada a la seguridad personal solo era una fachada para la gente normal. Oculta en las profundidades de la tierra se encontraba su verdadera función.

¡…tal! ―el grito resonó por toda la estancia.

Malva, sorprendida por el grito volteó a ver a una de las cámaras adyacentes. Por lo visto un par de jovencitas estaban agachadas recogiendo unos vidrios, una de ellas sermonaba a la otra que se veía perdida en la nubes.

―Son nuestros miembros más jóvenes. ―dijo el hombre― Por favor ignórelas ya que no merecen su atención, lo que realmente lo merece se encuentra de este lado.

El hombre un poco molesto por la escena acompañó a su cliente hasta el otro extremo del lugar. Malva pudo observar que el lugar sumergido a unos metros mostraba una ambientación agradable para impedir que el personal se deprimiera; en lugar de paredes para dividir las salas era vidrio el que cumplía la función. También había plantas y se escuchaba música ambiental.

―Hemos llegado ―el hombre la invitó a pasar a una sala.

A diferencia de las otras salas esta no tenia paredes de vidrio, al contrario era de concreto y por lo visto reforzado con plomo.

―Este es su encargo ―de la única mesa en el lugar el hombre le señaló una diminuta caja.

Malva camino hacia ella y la destapó. Dentro de la caja había una empuñadura de color rojo.

―Justo como usted lo especifico, es liviana y flexible pero también resistente, no importa cuanta fuerza utilice no tendrá problemas en manejarla.

Sacó la empuñadura y la apretó con fuerza. Aquel objeto parecía reaccionar y una hoja hecha de fuego le dio la forma de una espada. Malva realizó unos cortes al aire y cambió de mano el arma. Nada mal. Tras un tiempo agitándola aflojó un poco su agarre y la hoja de fuego vaciló volviéndose más larga y flexible, de espada pasó a ser un látigo.

―Es tal y como dice, liviana y flexible.

El hombre asintió gustosamente:
―Nos esmeramos en cumplir con las expectativas de nuestros clientes.

Malva sonrío al ver su nueva arma.

―¿Entonces cerramos el trato? ―dijo el hombre frotándose las manos.

―Sí.

―Acompáñeme.

―Sin duda ese lugar es sofocante. ―Malva respiró profundo cuando salió del edificio

―Tenga un poco de agua. ―dijo una de sus guardaespaldas.

Procedió a tomar la botella cuando una pegajosa tonada se abría paso de entre sus ropas. Sacó su comunicador y miró el número, dio una leve risita.

―Es muy extraño que me llames fuera del trabajo. Dime, para qué me llamas Lysandre.

~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~

Eso ya era el colmo, comprendía que fueran solo un par de veces al día pero que estuviera así todo el tiempo desde que recibieron el encargo ya era excesivo. Respiró profundo y gritó con todas sus fuerzas.

¡Crystal! ―el grito resonó por toda la estancia.

La mencionada se sobresaltó dejando caer un tubo de ensayo, con desconcierto miró a todos lados…, estaba de vuelta en la realidad.

―No puede ser, esta es la quinta vez que te llamo. ―la joven se agachó a recoger los pedazos de vidrio― Comprendo porque estas últimamente en las nubes pero no lo pagues con el equipo del laboratorio.

―Perdóname Anzu. ―dijo Crystal ayudándola a recoger los vidrios― Es solo que…

Cristal se perdió nuevamente en sus pensamientos, Anzu respiró resignada. Depositó los vidrios en el bote de desechos peligrosos y se fue a sentar mientras la observaba con la mirada perdida en la nada.

―Y ahí vamos otra vez ―susurró.

En esta ocasión no fue Anzu quien la regresó a la realidad. Piando con insistencia el pequeño pájaro de papel se postró sobre la cabeza de la joven alborotando su cabello mientras la rasguñaba con sus patas de papel.

―¿Todavía no logras descifrarlo? ―dijo Crystal agarrando a la pequeña ave entre sus manos.

―Cada vez que lo agarro me picotea. ―se llevó las manos a la cabeza― Lo peor es que ese pájaro me está desesperando, no deja de piar.

―pio pio pio pioo pioo pioo pio pio pio. ―era la voz de una persona.

Las dos chicas voltearon a ver a sus espaldas.

―Blue ―dijeron al mismo tiempo.

―¡Hi! Vengo por el encargo de Red y Ruby. ―colocó sus manos en la cintura― Pero antes veamos a ese pájaro que está emitiendo una señal en Morse de S.O.S.

~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~

Mientras le escuchaba le daba otro trago a su botella.
―Aja… Sí… No, no creo que sea necesario… Mmm… Mándame un fax…

La máquina imprimió la hoja, Malva arqueó una ceja cuando la vio.
―Esto es impresionante.

[―¿Nos ayudaras?]

―Si es por Nobunaga cualquier cosa. Además, lo que me piden es algo sencillo. ―le dio otro trago a su botella― Si me hubieras llamado un par de horas antes…, pero el hubiera no existe.

A bordo de su auto la fachada de CESCOM se reflejaba. Dirigió su vista por un momento y volvió a darle otro trago a su botella para humedecer sus labios.

―Por suerte existe el habrá, solo si estas en el lugar indicado a la hora exacta estos dos se fusionaran… ―le dio una señal al chofer para que avanzara― Las segundas oportunidades solo pasan una vez en la vida.

Luego de avanzar un poco el carro se detuvo, Mala descendió.
―Yo te llamo. ―colgó.

Caminado por las calles de la ciudad se alisaba su camisa, por un memento se detuvo frente a un aparador y miró a su alrededor, nadie la veía y fue cuando lo uso de espejo. El cabello seguía igual de perfecto que cuando salió del baño, tal vez un poco de más de pintalabios, y listo, ropa bien al igual que el maquillaje.

―Lo colores suaves van mejor con tu tono de piel, el cabello recogido a un lado resalta la forma de tu cara.

Dio un brinco de la impresión y vio por el aparador a cierta persona detrás de ella.
―Señorita Malva ―dijo Patrice viéndola de frente.

―¿Te preparas para una cita?

―Sí ―contestó apenada.

―Si tienes tiempo conozco una cafetería no muy lejos de aquí. ―señaló la dirección― Me gustaría platicar un poco contigo.

Nerviosa, la chica jugaba con sus manos y desviaba la mirada. Aquel lugar no era una simple cafetería, era un lugar donde el café costaba el equivalente a tres días de trabajo y los complementos no se quedaban atrás.

―Pide lo que gustes yo invito. ―Malva le miró sonriente a través de sus anaranjados lentes.

―Un americano está bien. ―le dijo a la mesera entregándole la carta.

―Lo mismo de siempre. ―pidió Malva.

La mesera anotó todo y se fue.

―No te molesta si enciendo una vela ¿verdad? ―Malva sacó el diminuto objeto de su bolso― Es aromatizante.

―Por mí no hay problema pero aquí…

―Descuida, conocen como soy.

El olor de la vela era agradable, un toque de canela, manzana y… Patrice no podía identificar el otro pero le parecía vainilla. El nerviosismo despareció pues la destacada actriz no era como la describían, su actitud era natural y la conversación que llevaban parecía a la que tenían un par de amigas que no se veían en años. Todo fluía tan bien hasta que se sintió algo mareada, su cabeza era pesada y todo a su alrededor se movía lento, pero a pesar de eso Malva seguía tan vivaz. La conversación comenzaba a tomar un rumbo distinto, por inercia sus labios se movían. Por instinto su cerebro le pidió al brazo que se moviera para agarrar el café y eliminar ese extraño trance, pero su brazo fue torpe y el débil agarre provocó que tirara la taza. Vio como la mesera se acercó a limpiar, Malva se disculpó en su lugar pero la mesera se avergonzó. La conversación prosiguió, lentamente su cuerpo recuperaba fuerza y aquel trance que le pareció una eternidad quedaba atrás.

―Me alegro por ti. ―dijo Malva dándole un sorbo a su café.

―Ah… sí… gracias. ―estaba confundida. Parpadeo un par de veces, sus pupilas se movían en todas las direcciones tratando de asimilar lo que pasó… y sus ojos se detuvieron en el reloj― ¡Ay, no! ¡Ya voy tarde!

Se levantó de golpe llevando sus manos al bolso…

―¡Mi ropa! ―Tanto la blusa como el bolso estaban manchados― ¿Qué voy a hacer?

―Disculpa, todo esto es mi culpa. Si gustas puedo llevarte a una boutique.

―Eso es pedir demasiado. Además mi novio me está esperando. ―volvió a ver su ropa― Pero no puedo aparecerme así tengo que ir a cambiarme.

―¿Quieres que te lleve?

―Oh no, gracias. Vivo aquí cerca. ―Patrice volvió a disculparse y se despidió.

La mesera se acercó a levantar la mesa, Malva le entregó los restos de la vela consumida.

―Por cierto, ¿de qué hablamos? ―Patrice se detuvo al doblar la esquina y se cruzó de brazos tratando de recordar― Bueno, no importa.

~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~0~

Escribía, garabateaba, volvía a escribir y luego borraba, así se la paso entre hoja y hoja hasta llenar la mesa del laboratorio. Desesperada agarró una de las hojas sucias la hizo bolita y la lanzó hacia el cesto de basura sin poder atinarle.

―¿Ya te desesperaste? ―dijo Crystal agarrando la hoja y desdoblándola.

―Aunque no lo creas es muy estresante, sigo sin poder descifrarlo. ―la envoltura de la paleta yacía sobre la mesa, Anzu la leía una y otra vez. ―Al verlo sé que es código Morse, pero las palabras no tienen sentido, si es que pueden llamársele palabras.

Crystal se le acercó para tratar de ayudarle, pero entre tanto punto y guión desistió.

―He traído las bebidas. ―Blue dejó sobre la mesa los refrescos― Me encontré con el jefe de personal, dijo que ustedes armaron una escena bastante molesta mientras atendía a un cliente. Obvio que él no puede llamarles la atención ya que son superiores a él, pero, por absurdo que parezca también son empleadas de esta división.

―Ese viejo arma escándalo por todo. ―se quejó Anzu.

―Ya veo. ―Blue le dio una mirada rápido a las hojas de Anzu y se giró hacia Crystal― ¿Dónde tienes el encargo de Ruby y Red?

―Ah, es verdad. Ahora te lo traigo. ―y salió de la sala.

Blue se recargó en la mesa derramando su refresco en la notas de Anzu.

―¡Hey! ―se quejó la chica― ¡Ten cuidado!

―No te hagas la tonta conmigo, sé que ya lo descifraste al igual que los pitidos del pájaro. ¿Qué tramas?

―Blue, tus aptitudes son las de un miembro de la división de inteligencia. ―limpiaba la mesa― Tu lugar es al lado de mamá, ella estará feliz de recibirte.

―Ya tome mi decisión.

―¡Pero es absurdo! Solo porque Crystal y Ruby no se puedan ver no significa que tú te tengas que sacrificar. Ellos ya están grandecitos para resolver sus problemas.

―¡Basta Anzu! Si el Gran Maestro lo aceptó por qué tú no. ―su voz era ruda y su mirada fija.

―Lo siento…

Crystal llegó al lugar cargando un par de cajas, con esfuerzo las depositó sobre la mesa y respiró aliviada.
―Esto es todo lo que pude hace con las muestras de sangre que enviaron.

―Gracias Crys. ―dijo Blue.

―No es nada. ―vio de reojo a Anzu, el ambiente era tenso.

―Solo estoy frustrada. ―dijo Anzu al sentir su mirada.

―Por qué no le pide a Blue que te ayude, ella es muy buena.

―Tú también lo crees. ―los ojos de Anzu mostraban un brillo de esperanza― Pero no creo que sea necesario, porque Blue fue quien resolvió el piar del pájaro. ―*suspiro*― Y eso es frustrante.

Crystal dio una leve risita de empatía.

Anzu regresó su vista a la mesa:
―Lo primero fue: el S.O.S. del pájaro ••• ̶ ̶ ̶ ••• algo sencillo. Luego de resolverlo el pájaro se desenvolvió revelando otro mensaje: ••• ̶ ̶ •• ̶ •• ̶ ••• ̶ ̶ •• ̶ •••••• ̶ • ̶ ••• ̶ •• ̶ ••• ̶ •••• ̶ •• ̶ •• ̶ • ̶ ••••• ̶ ̶ •• ̶ •• ̶ •• ̶ ̶ ̶ ̶ ̶ •• ̶ • ̶ ̶ ̶ • ̶ • ̶ •••••• ̶ ̶ •• ̶ ••••••• ̶ ̶ •• ̶ ••• ̶ ̶ ̶ ̶ ̶ •• ̶ • ̶ ̶ ̶ • ̶ •••• ̶ ̶ •• ̶ •••••• ̶ •• ̶ •• ̶ • ̶ ••• ̶ • ̶ • ̶

Crystal se le quedo viendo estupefacta.

―Es un código sencillo para alguien con conocimiento, por eso no me sorprende que tenga otras dos capas. ―Anzu se puso pensativa.

―Ahora que lo mencionas Koga siempre nos hacia hablar en lenguajes extraños mientras estaba de viaje, decía que lo habláramos todo el tiempo incluso con los sirvientes. ―Crystal se cruzó de brazos― Y cuando regresaba nos enseñaba otro.

―¡Exacto! ―Anzu levantó su dedo índice― Los dos lenguajes ocultos son los que hablábamos en nuestra niñez y tras desechar todas esas letras confusas solo tres palabras encontré: escuadra, orbes, boreal. ―dio un resoplido― Pero de nada sirve porque no tienen sentido.

Ambas chicas se quedaron meditando por un tiempo viajando en sus recuerdos para encontrar alguna pista.

―Anzu, me dejas ver eso. ―intervino Blue. Leyó las tres palabras y frunció el ceño― Dame las palabras que desechaste de este mensaje.

―¿Encontraste algo? ―le entregó la hoja.

Blue lo repasó una y otra vez… sus ojos se abrieron de golpe y dejó caer la lata de refresco. Rápido volteó a ver a Anzu y Crystal, después corrió hacia la puerta de vidrio del laboratorio, todo parecía tranquilo.

―¿Blue, qué tienes? ―se le acercó Anzu.

―Anzu, Crystal, quiero que bajen a la división de inteligencia y tomen todas sus cosas. No le digan nada a la mamá de Red y menos a la nuestra. Si les preguntan algo invénteles cualquier cosa.

―Espera Blue, ¿qué descubriste? Estas siendo muy drástica. ―dijo Crystal.

―Aun no lo sé, pero lo descubriré cuando lleguemos a casa.

―¿Iremos a la casa principal? ―preguntó Anzu.

―No, iremos a la otra donde están todos. ―dijo secamente sin tomar en cuenta los sentimientos de Crystal.

―¡Cómo! ―dijeron las dos.

―Usted deténgase ―Blue abordó al jefe de personal― Por la autoridad que me confiere como miembro de la división de inteligencia y segundo brazo derecho del próximo líder del clan Rowan. Lo relevo de su actual cargo como jefe interino de la compañía, desde ahora la división de inteligencia toma el control. ―Le miró seriamente― Desde ahora está prohibido el acceso a todo cliente a la zona baja hasta nuevo aviso.

―Espere señorita Blue ¿Qué quiere decir? ―el hombre estaba incrédulo.

―Lo que escuchó, no me haga repetirlo. ―se giró hacia la otras dos― Ustedes qué esperan apresúrense.

El jefe de personal iba a hablar pero Blue le atajó.

―Por cierto, ellas dejan su cargo como integrantes del centro de investigación y desarrollo, desde ahora solo serán miembros de la división de inteligencia.

―¡No decidas por nosotras! ―gritaron las dos.

Sin escuchar ni una sola palabra Blue salió del laboratorio sumergida en sus pensamientos.

«A papá siempre le ha gustado hacernos hablar lenguajes raros, pero este mensaje tenía tres capas de seguridad. Las dos primeras eran leguajes que usábamos en la infancia y el tercero era un juego de letras, por lo que: escuadra, orbes, boreal; son en realidad: acuerdas, sobre, ábrelo. Tras leerlo y juntarlo con las letras que desechó Anzu pude entender que el mensaje era: ¿Te acuerdas del sobre? ábrelo. Pero la pregunta aquí es ¿Por qué llegó el pájaro a Anzu si era un mensaje para mí? Eso me lleva a pensar que la situación es peligrosa y necesitaban despistar a alguien ¿Pero a quién? En todo caso tengo que regresar a la casa y abrir ese sobre, ahí encontrare la respuesta. Solo espero que nadie nos haga jaque, aunque ya aseguré la compañía para que no se filtre información.»

/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/-/

Perdón por tardar en actualizar, para recompensarlos pensaba subir 5 capítulos pero me falló, el once todavía no está listo. Pero no se desanimen que para la próxima será un especial de cuatro por la subida de uno; no se lo pierdan.

Saludos.