Disclaimer: El mundo de Cazadores de Sombras y todo lo relacionado pertenece a Cassandra Clare, yo solo tome prestado su mundo y he inventado esta historia, también podras notar que hay varias similitudes con la saga de Una Canción de Hielo y Fuego, solo aviso
Gracias por leer y comenten que amo ver sus opiniones
La Era Dorada - Castillo de Adamas, Ciudad de Cristal
Era de conocimiento para todos en el Castillo que la princesa Isabelle tendía a levantarse de la cama muy tarde para el gusto del Rey y la Reina por lo que no le pareció extraño a Max cuando fue al comedor y vio que el asiento de su hermana en el desayuno se encontraba vacío, por otro lado lo que le extraño de forma preocupante fue ver que el lugar de su hermano mayor también estaba en las misma condiciones
Frunció el ceño mientras se sentaba y veía de reojo a su madre la cual se hallaba ojeando el periódico de Alacante, aunque en realidad era la única prensa permitida en el reino, su padre por otro lado aun no aparecía aunque eso tampoco era raro ya que muchas veces no desayunaba con ellos o simplemente no comía en lo absoluto
— ¿Madre? — pregunta el príncipe Maxwell
La reina no levanta la mirada y solo hace un sonido con la garganta en señal de esta "prestando atención"
— ¿Mama? — exclama otra vez el niño no satisfecho con la poca atención que le dirigieron
Maryse suelta un suspiro pero aun no deja de leer el periódico — ¿Qué ocurre Maxwell?
Este rueda los ojos al escuchar su nombre completo ignorando el hecho de que su madre odia que haga aquello — ¿Dónde están Alec e Izzy?
La reina no responde de inmediato lo que hace que Max insista — Mamaaa… —
Maryse un poco estresada alza la vista y la enfoca en su hijo menor — ¿Qué te sucede hoy Maxwell? ¿No ves que estoy un poco ocupada?
— Solo quiero saber donde están mis hermanos madre, tus hijos ¿Los recuerdas?
Maryse toma una respiración y cierra los ojos en señal de exasperación — Por supuesto que los recuerdo, y no se de que hablas tu hermanos están justo aq… — termina señalando la mesa pero se interrumpe al ver que en realidad los únicos presentes son ella y Max
Este último menea la cabeza señalando lo obvio, por su parte Maryse aprieta los labios y alza la mano por lo que uno de los guardias apostados a los lados del comedor se acerca
— ¿Mi Reina?
— Ve en búsqueda de mis dos hijos mayores y traerlos de inmediato a la mesa
Este inclina la cabeza y se marcha después de decir un De Inmediato
Por su parte Max se muerde el labio tratando de aguantar las ganas de reir las cuales su madre nota y le dirige una mirada — No digas una palabra
El castaño se inclina y aguanta la carcajada mientras se encoje de hombros — Yo no he dicho nada madre
La reina Maryse retoma su lectura cuando la puerta se abre nuevamente pero por ella no entran los dos jóvenes Lightwood si no el Rey Robert escoltado por dos guardias, este camina hacia la silla en la punta destinada para el, donde se sienta sin siquiera dirigir una segunda mirada a su familia frente a él, en cambio pide de inmediato que le traigan un vaso de bourbon mientras que suelta un suspiro y se pasa las manos por el cabello oscuro lleno ahora de varias canas plateadas
A Max le extraña por un momento no ver la Corona de Cristal en su cabeza ya que desde que recuerda su padre siempre la lleva puesta, incluso piensa que debe dormir con ella puesta o al menos muy cerca de su cuerpo
Robert toma un largo trago de su vaso y cuando por fin ve a las personas frente a el frunce el ceño aun mas ya que esa tal parece es su expresión diaria — ¿Dónde están Alexander e Isabelle?
— Buenos días a ti también cariño — le responde su esposa pasando la pagina del periódico frente a ella
El Rey ignora a su esposa y llama a uno de los guardias el cual casi corre a su encuentro — ¿Su Gracia?
— Trae de inmediato a mis hijos, no me importa que estén haciendo, los quiero aquí ahora
— Ya yo los he mandado a buscar — comenta suavemente la reina pero Robert la ignora y continúa hablando al nervioso soldado
—…Y también quiero que traigas al comandante Herondale, el cual lo mas seguro este junto a mi hijo
El guardia asiente y vacila un poco en su lugar por lo que Robert lo ve de manera dura y fría — ¿No he sido claro soldado?
— N-no e eso mi Rey, es-es que pues, el comandante… — explica entre tartamudeos el guardia
El Rey exasperado exclama — ¡Por el Ángel! ¡¿Qué ocurre con el comandante de MI Guardia Real?!
— Pues el-el no ha aparecido en toda la mañana su Gracia, y tampoco l-lo hemos encontrado en su habitación
Esto hace que el Rey apriete los labios y sus ojos se endurezcan, por su parte la reina a dejado de leer el diario y ve con el ceño fruncido al guardia. Max por otra parte desvia la mirada y retuerce el mantel entre sus manos
— Maxwell — dice la voz de catatumba de Robert Lightwood — ¿Tu sabes dónde demonios están tus hermanos?
El pequeño alza los ojos ante su padre — Pues, yo los escuche hablar sobre que saldrían anoche pero no se adonde fueron
Su madre le dice severa — Maxwelll…—
— ¡Es la verdad! No dijeron mucho porque yo estaba allí — exclama el niño a su dos padres los cuales lo ven de cualquier forma menos con amor
Robert suspira y se levanta de la mesa aun cuando no ha terminado de desayunar y se dirige a los guardias a sus espaldas
— Quiero que busquen a mis hijos y al comandante de mi Guardia Real, por otro lado quisiera que enviaran una convocatoria a Imogen Herondale para que se presente de forma inmediata en el Castillo
Todos a su alrededor salieron de forma precipitada para cumplir con las tareas asignadas, por su parte el Rey se bebe de un solo trago la bebida que le habían traido y se marcha murmurando algunas incoherencias para si mismo
Por otro lado la Reina se levanta de su asiento y se dirige a la salida diciendo en voz alta — Quiero que me lleven el desayuno a mi habitación, gracias
El pequeño príncipe que se había quedado solo sentado en el gran y lujoso comedor donde alguna vez la antigua familia real de los Morgenstern comieron, no puede evitar preguntarse si se podía ver el mismo panorama, se preguntaba si la pequeña princesa Clarissa comia sola por las mañanas mientras que su hermano mayor el príncipe Jonathan entrenaba sin cesar o se escondia de su padre en el Castillo
Claro que eso es algo de lo que no debería ni siquiera pensar ya que según su padre el Rey Valentine fue un hombre desconsiderado y con el camino muy desviado inclinándose hacia la magia negra y otros asuntos de procedencias oscuras.
Max espera a que le sirvan el desayuno y come en una soledad que siente que le asfixiara en cualquier momento, por lo que no puede evitar molestarse un poco con sus hermanos mayores ya que fastidiosos o no ellos eran su única compañía real en este mundo tan frio
Ciudad de Fuego Celestial
— ¡Te has vuelto loco! ¡O acaso el tinte rubio ya te ha empezado a quemar las pocas neuronas que te quedaban! — exclama un iracundo Alexander a su parabatai cuando los tres se hallan nuevamente encerrados en aquella vieja habitación en espera a que el Juicio por combate empiece
Por su lado Jace ignora completamente al chico y se prepara en las ropas de batalla que le proporcionaron los Morgenstern, incluyendo varias armas y para su placer la espada que traía consigo cuando los capturaron en aquel barco
Isabelle observa con preocupación a sus dos hermanos y no puede evitar morderse el labio pensando en cómo es que se habían vistos envuelto en todo este brollo terminando en esta isla maldita
Además de que sin poder evitarlo su cabeza rondaba en las palabras que el príncipe Jonathan le había gritado en su cara, recuerda el odio, rencor y mas que todo la tristeza que había sentido en su voz, eran las palabras de un niño herido y frustrado que extrañaba a su familia, porque a pesar de tener a su hermana a un lado sabia que nada de esto era lo que el alguna vez quiso y aunque ella no sabia lo que se sentía perder a tus padres de aquella forma, solo escuchar como podría haber sido hace que sus sentimientos sobre todo lo que conocía hasta ahora se volvieran un solo lio en su cabeza
— ¿En que estás pensando? — escucha como Jace le pregunta, su voz le sobresalta un poco y alza la mirada que había bajado hasta el suelo
Ve como el chico ya esta vestido y armado lo más que pudo, su cabello rubio esta un poco sucio igual que su cara ya que realmente no habían tenido un baño en estas horas
— Y como se supone que vas a vencer a un chico que se ha entrenado toda su vida para este momento, además de que tu llevas días sin dormir o comer de manera adecuada
Habian pasado unas cuantas horas desde el "Juicio" donde se había acordado que su destino se decidiría a traves de un combate, donde Jace seria el vencedor por parte de ellos aunque no habían aclarado contra quien lucharía, claro que para ellos quedo mas que obvio que el rubio lucharía contra el príncipe Morgenstern
Desde que los habían llevado les proporcionaron comida, la cual se veía que era vieja y no recién hecha, además de que le dieron a Jace ropas de combate nuevas y las armas que les habían quitado a todos en su llegada, aunque Izzy no pudo ver entre ellas su hermoso látigo
— Auch, gracias por el voto de confianza Iz, es bueno saber que confías en mi para que te saque de este enredo
— Como si de verdad nos dejaran ir — señala Alec rodando los ojos
— Yo se eso idiota, solo hice todo esto para tener un poco mas de tiempo — le reclama Jace
— ¿Tiempo para que? ¿Para que nos insulten y odien un poco mas? — dice el Lightwood exasperado
Isabelle se acerca su hermano y le da un golpe por la nuca para luego dirigirse a la pequeña ventana que tienen
Alec se queja — ¿Por qué fue eso?
— Estas siendo mas imbécil que de costumbre asi que solo relájate y apoya a Jace en esto — dice la chica mientras observa el paronama pero no distingue nada especial además de unos cuantos vampiros caminar de aquí para alla
Alec suspira y se enfrenta a su parabatai — Escucha, estoy aterrado de acuerdo, se que debo ser el ancla de ustedes dos, aquel que se asegure que todo saldrá bien y que no entre en pánico pero ahora mismo estoy tan malditamente asustado porque no tengo la menor idea de donde estamos con exactitud, no se que ha pasado en casa y tampoco se si algún vamos a volver a ver Idris alguna vez
Este termina su discurso con un gran suspiro mientras se revuelve el cabello con ambas manos, por su lado Jace se acerca al joven y le coloca un mano sobre el hombro
— Se que estas asustado, soy tu parabatai, te conozco mejor que a mi mismo y no sabes cuanto lamento haberlos arrastrado a esto, se supone que es mi deber protegerlos y ahora los he expuesto a un ejercito de imbéciles que tienen como misión destruir su línea familiar
— No sean ridículos los dos, vamos, Alec sabes que todos estamos asustados y tenemos derecho a ello, pero no podemos simplemente perder las esperanza, aun estamos vivos y a pesar de que aun me pregunto el por qué debemos aprovecharlo — dice Isabelle a su hermano mayor con una media sonrisa, luego se gira a su hermano adoptivo y le da un golpe seco sobre el brazo sobre el cual ese se queja — Y deja de ser un mártir Jace, tu sabes que nada hubiera detenido que Alec y yo te acompañáramos en esto, somos un equipo y saldremos juntos de esto
Justo después de pronunciar tales palabras alentadoras la puerta se abre de golpe y entran varios hombres lobo rodeando el cuarto para dar paso al final a un joven vampiro con una sonrisa de satisfacción en el rostro la cual dan ganas de golpear según Jace
— Muy bien ¿Quién esta listo para perder su vida en esta hermosa mañana? — exclama Simon al trio de cazadores de sombras con un tono de voz lleno de gozo
Donde se realizaría la pelea no era el lugar de entrenamiento ni tampoco era cerca del lugar donde estaban prisioneros ya que Jace pudo ver que caminaron mucho hasta el lugar donde defendería su vida y la de sus hermanos
Durante el camino intento escuchar o sentir algo que le diera una idea de donde estaba pero no pudo escuchar las olas del mar asi que estaban alejados de la costa, el bosque que los rodeaba era silencioso y no muy húmedo por lo que no había casi vida animal en aquel lugar por lo que seguro no les era muy fácil cazar. Tal vez por ello es que robaban en Idris considerando que en realidad es un gran riesgo para su posición
Camino dando tumbos y tratando de que su vista atravesara el trozo de tela que le impedia ver pero no vio ni un destello de luz asi que resignándose siguió caminando hasta que fue tomado de los hombros y parado bruscamente, y mientras que la venda era retirada de sus ojos y ajustaba la vista ante la luz escucho la voz del irritante vampiro frente a el
— Bienvenidos jóvenes nefilim, a la arena de fuego — dice el castaño para luego voltearse y señalar el enorme y muy destruido anfiteatro detrás de el
Jace nota que sus hermanos están justo a sus lados y que ambos tienen la boca abierta ante lo expuesto ante ellos, y bueno para que disimular cuando el esta de la misma manera. Desde donde están, arriba de la colina puede apreciar cada subterraneo sentado en lo que se supone eran las gradas y ahora a pesar de que aun son elevadas no son mas que desordenados bancos de piedra esparcidos alrededor de forma circular, todos teniendo una vista directa hacia el campo de tierra en el centro
Alli se encuentra ya presente los dos hermanos Morgenstern, sentados dos destruidas sillas de piedra en una pequeña tarima en el centro de la arena, enfrente de donde parece se realizara la pelea
Ambos vestidos de negro y su piel palida resaltando ante la luz del sol sobre ellos, la princesa Clarissa lleva un chaqueta negra sobre un vestido igualmente negro con falda larga, tiene detalles en oro sobre el y se ve de apariencia muy fina, Jace se pregunta si sus atuendos son alguna de las muchas cosas que roban de Idris
Por otro lado el príncipe Jonathan con su chaqueta abotonada negra completa y sus pantalones de cuero acompañados de botas lo hacen parecer un Angel del Infierno
Aunque en realidad ambos jóvenes lucen como Ángeles de la muerte, uno de ellos besado por el sol y el otro por la luna
Al aproximarse pasando un arco de piedra donde antes tuvo que haber una puerta escuchan como a su alrededor todos los submundos gritan en apoyo a sus gobernantes y abuchean ante su llegada, Alexander ve con cautela que hay mas subterráneos presentes de lo que pensaba, eso sin contar que por ser de día los vampiros no se hallan aquí y aquellos que deben faltar por estar haciendo guardias en otros lugares de la isla
Empieza a mover su mano en señal de nerviosismo y ansiedad ya que nunca se había sentido mas vulnerable en toda su vida, ni siquiera cuando estaba en casa y su padre lo obligaba a firmar aquellas condenas de muerte a todos esos vampiros, brujos, hadas y hombres lobo que aun eran prisioneros en Idris
Siente como su hermana desliza su mano en la suya y eso ayuda que el aire contenido de sus pulmones salga y pueda respirar nuevamente, voltea a verla pero esta se queda mirando al frente con la mandibula tensa y entonces sabe que la idea no era calmarlo a el si no consolarse a ella misma
— Hoy nos hemos reunido en la antigua Arena de Fuego donde se realizara la batalla para decidir el destino de nuestros prisioneros, el príncipe Alexander Lightwood, la princesa Isabelle Lightwood y el comandante de la Guardia Real Jonathan Herondale — habla el heredero Morgenstern desde su lugar alzando la voz haciendo que todo a su alrededor se vuelva silencioso
"En este día cada vampiro, brujo, hombre lobo, hada y nefilim que haya sido doblegado y exiliado por el usurpador dara un paso mas cerca hacia su libertad, hoy me ofrezco a ser el campeón y defensor de este juicio en nombre de todos aquellos que se les ha arrebatado aquello que mas aman — luego mira directamente a los jóvenes frente a el — ¿Y quien se levantara por ustedes Lightwood?
Jace suelta una risa floja y sacudiéndose de sus opresores da un paso al frente con una sonrisa egocéntrica en el rostro
— Por supuesto su alteza que no me he vestido de esta forma solo para hacer lucir el maravilloso físico que tengo
Jonathan ignora el comentario malicioso y solo sonríe ante la vista, luego se inclina hacia su hermana y le susurra algo en el oído que la hace sonreir y ante esas acciones Jace no puede evitar sentirse impaciente y un poco irritado
— ¿Qué? ¿Vamos a empezar o ustedes continuarán secreteándose toda la mañana? — replica exasperado el rubio
El chico con cabellos casi plateados sonríe con suficiencia, dando un suspiro se levanta — Por supuesto, ahora sin mas quiero invitar a todos los presentes a sentarse en sus asientos y ser testigos de la justicia del Angel
"Hoy se juzgara por traición al Reino y asesinato de civiles inocentes a los nefilims, Alexander Lightwood, Isabelle Lightwood y el que será el campeón de la pelea, Jonathan Herondale
— Sin mas ni menos, doy comienzo a este juicio, y presentando como campeón de parte del Rey Jonathan Morgenstern, primero de su nombre y Rey de Idris, a su hermana la princesa Clarissa
Por un momento el mundo de Jace se congela y piensa que ha oído mal lo que acaba de escuchar, ya que lo que mas ansiaba en el mundo era enfrentar al gran príncipe con el fin de humillarlo delante de su gente y demostrarle que Idris no caería tan fácil a sus pies, pero que ahora resulte que seria su hermana quien lo llevaría a la batalla, no sabia que pensar de ello
— ¿Qué sucede Herondale? Parece que comiste algo desagradable — escucha la voz de la princesa burlarse de la mueca que ha hecho
— En realidad he escuchado algo que me ha dejado un poco sorprendido — espeta cínicamente el rubio para caminar en circulo alrededor de la pelirroja — ¿Por qué has sido tu la campeona? ¿Acaso tu hermano tiene tanto miedo de perder que ha enviado a su pequeña hermana en su lugar?
Ese ultimo comentario hace sonreir a la chica, la cual le envía escalosfrios a Jace por la espalda, porque esa sonrisa expresa muchas emociones pero ninguna se acerca remotamente a la felicidad o gracia, y gracias a esa impresión casi obtiene una espada clavada en el pecho ya que en ese segundo la princesa Clarissa esta sobre el con espada en mano la cual choca con rapidez contra la suya salvándolo por un pelo
— Eres veloz — comenta Clary soltando una risita vacia — Es una pena que seas tan guapo, no me gustara cuando tenga que dejarte una que otra cicatriz
— Soy un cazador de sombras y un guardia real — le espeta el rubio haciendo fuerza en contra de ella — Para eso estoy hecho
La chica le sonríe con la boca cerrada y rompe el choque alejándose unos cuantos pasos — Es una pena para ti que yo no lo sea porque a diferencia de ustedes yo no creo en el honor durante una pelea
Luego lo apunta con su corta espada haciendo que esta brille con la luz del sol — Hoy perderas Jonathan Herondale y te demostrare porque los Morgenstern son los legitimos reyes de Idris
— Buena suerte con eso princesa — Le replica el rubio para luego correr en su dirección y atraversala con su espada
Nadie dijo que el camino del odio al amor era sencillo
