Disclaimer: de los personajes tomados de la serie Bones, los derechos de autoría corresponderán a su creadora, Kathy Reichs y, en su caso, a la Cadena Fox; de las situaciones, el autor del presente relato, que no obtiene ningún lucro con la publicación del mismo.
(Gracias a todos los que seguís este fic, especialmente a Hermione Hathaway, brennangirl, glheart, AnSaMo, clariss23, BeaBB, ByB-S, Deschanel-Cherry, makotabones, Fran Ktrin Black, a silhermar y a Marifer26637: abajo respondo personalizadamente a cada uno de ellos. Son el motivo que me alienta para seguir escribiendo).
TRES PASAJES PARA LA COSTA ESTE
(18 de febrero de 2042)
Las vistas desde su despacho son, sencillamente, impresionantes. Irrepetibles. Se debe a que el Gran Museo Egipcio, situado en la planicie de Giza apenas a algunos cientos de metros de las pirámides de Keops, Kefrén y Mikerinos, está diseñado para que cada una de sus salas enfoque directamente hacia dichas monumentales construcciones. Colosales. Megalómanas. Sublimes. Los turistas no pueden más que sentirse maravillados por la imponente presencia de las tres moles de piedra que se yerguen en la distancia, hacia el cielo, imitando la inclinación de los rayos solares. Como escaleras que permiten al cuerpo mortal ascender hacia las esferas superiores del firmamento, dándole la vida eterna a los faraones que un remoto día, hace más de 4.500 años, fueron sepultados en su interior. Sin embargo, la fuerza de la costumbre le permite a la Doctora Brennan trabajar sin la continua distracción del paisaje. Al fin y al cabo, Temperance entiende mejor el carácter, pensamiento y vida de aquellos viejos reyes analizando sus restos momificados, antes que estudiando la arquitectura funeraria de la cuarta dinastía egipcia. Y tras dos décadas asomándose a la misma cristalera, el efecto de Giza pasa tan desapercibido como cualquier pintura barata que nos vemos obligados a contemplar cada día presidiendo el lugar menos discreto de nuestra propia sala de estar.
-Doctora Brennan, tiene una llamada...
Temperance despega la vista de la mesa de metacrilato, donde se hacinan, de manera informe, los huesos que esta misma mañana le han llegado desde Alejandría. En esa ciudad todo el mundo parece obsesionado por descubrir la tumba de Alejandro Magno, el Soma, que de alguna manera se ha convertido en el Santo Grial de la arqueología moderna. Cada vez que unas obras, al excavar los pilares de algún edificio, descubren una catacumba de los tiempos ptolemaicos, saltan todas las alarmas. Desde su llegada a Egipto, Brennan ha descartado ya a catorce Alejandros. Y éste va camino de convertirse en el décimo quinto rechazo. La amplitud y forma de la pelvis y cadera revela que se trata de una mujer que, por la dilatación de los mismos huesos, parece haber fallecido durante el parto.
-¿De Alejandría? Dígale a sus colegas que la próxima vez que empaqueten unos huesos para mi laboratorio con el propósito de zanjar el enigma de Alejandro III de Macedonia verifiquen, al menos, que se trata de los restos de un varón. Es la segunda "Alejandra" que nos envían.
-Se lo diré, Doctora Brennan. Pero no, la llamada no es de Alejandría. Es el Secretario General del Consejo Superior de Antigüedades…
-¿Arastoo? Debería haber comenzado por ahí…
En efecto, Arastoo Vaziri, antiguo becario de la Doctora Brennan, se había convertido en el Conservador del Gran Museo Egipcio y la mano derecha del Ministro de Antigüedades, merced a la propia Temperance Brennan, la cual había rechazado el puesto por considerar que supondría un obstáculo para el buen desempeño de su trabajo y el ejercicio de su vocación. Además, ella no tenía don de gentes ni sabía actuar debidamente de cara a la galería. En su lugar, recomendó a uno de sus más estrechos colaboradores, gran conocedor de la cultura árabe y musulmán practicante. Él no desoiría ni uno sólo de sus consejos y, además, Vaziri la había premiado después de aquel gesto con una completa carta blanca. En otras palabras, los deseos de "Bones" resultan ser órdenes para Arastoo.
-¿Qué tal Señor Vaziri? Lamento decirle que el último candidato para Alejandro Magno resultó ser otro esqueleto impostor.
-Lo suponía, Doctora Brennan. Últimamente, las misiones arqueológicas se han visto mermadas de fondos, y buscan algo de dinero y publicidad anunciando a bombo y platillo que han encontrado la piedra filosofal, o cualquier otra reliquia perdida, aún a sabiendas de que es mentira. Para ellos es como un balón de oxígeno. Y le mandan a usted lo primero que se les ocurre. No se asuste si el próximo Alejandro Magno que recibe es la momia de un ibis ó la de un babuino…
-Es triste que la cultura tenga que recurrir a estos extremos para sobrevivir.
-Ya lo sabe, Doctora. La cultura no vende lo suficiente. Y los gobiernos prefieren invertir en cuestiones más populistas y demagogas. Las elecciones están cerca. Y ya se sabe...
-¿Se le ofrece algo más, Señor Vaziri? Se me hace tarde y quisiera regresar a El Cairo, con…
-Precisamente, el motivo de mi llamada está relacionado con su regreso.
-Me temo que no le entiendo, Arastoo…
-Temperance… (silencio). Sé que lo que voy a decirle no va a ser totalmente de su agrado. Acabo de recibir una llamada urgente del Embajador de los Estados Unidos de América en Egipto… (silencio). Se trata de la cuarentena del Jeffersonian…
-¿La cuarentena? Hace algunos días que hablé con mi sobrino. No las tenía todas consigo, pero estaba trabajando duro para poner fin a ese asunto.
-Y me consta que Hodgins hijo está poniendo todo su empeño. El problema está en su hija…
-¿Christine?
-El caso, Doctora Brennan, es que hace dos semanas que su compañero, Daryl Jackman, comenzó a manifestar los síntomas del Ladrón de Almas...
-Estoy al tanto...
-Parece que otros agentes del Buró Federal que compartieron en mayor o menor medida su horario de trabajo e idéntico departamento parecen haberse contagiado igualmente... En estos momentos, su hija se encuentra bajo observación…
-¿Pero está contagiada?
-Lo único que puedo decirle es que está en observación. El embajador se ofreció para mover los hilos de manera que, si lo desea, usted pueda tener un salvoconducto especial para Washington. La ciudad está bloqueada. Yo ya me he encargado de reservarle pasajes para el próximo vuelo que salga hacia la costa este. No encontré billetes de Smart Tech, pero supuse que…
-¿A qué hora sale el avión?
-Dentro de dos horas, desde el Aeropuerto Internacional. Acabo de enviar a mi segundo chofer a su apartamento. Para que puedan recoger el equipaje cuanto antes. Si yo no estuviese en la conferencia de Abu Simbel me ofrecería para ir personalmente a buscarla al Gran Museo, créame, pero ahora estoy atado de manos…
-No, no se preocupe, comprendo su situación… Yo misma lo animé para que asistiese a tal evento. Lo dicho, encontraré a alguien que me acerque… Todo irá bien. Gracias, Arastoo. Para cualquier cosa que necesite mientras yo permanezca en Norteamérica, tiene mi celular.
-Lo sé. Descuide. Ahora lo principal es que Christine no tenga nada y pronto pueda estar reincorporada al servicio activo. Saludos, Doctora.
-Hasta luego, Señor Vaziri.
Temperance cuelga. Sabe que la aceleración de su pulso y el sudor que aflora en su frente son la reacción física del miedo que surge en su interior. Lleva demasiado tiempo sin abrazar a Christine, a su pequeña. La ha visto crecer en la distancia. Y ahora siente congoja ante la posibilidad de que se invierta el ciclo natural que obliga a los hijos a ver morir a sus padres. Debería estar prohibido que las cosas sucedan de modo contrario. No puede existir mayor calvario para una madre, para un padre, que perder la razón de tantos desvelos y preocupaciones. Y mil imágenes se agolpan en su mente. Recuerdos de una dulce niña. De su sonrisa melancólica, pensando en su difunto padre. De sus deditos magullados, cuando se caía de algún muro jugando a polis y ladrones. De sus velas de cumpleaños, al soplarlas entre los aplausos de los asistentes, con sus capirotes, cintas de colores y matasuegras. De su primer sobresaliente. De su excursión juntas al Monte Rushmore. Del día en que aprendió a montar en bicicleta. Miles de momentos, entrañables e irremplazables, que le hacen cuestionarse la razón por la que ha pasado tanto tiempo alejada de su mundo, escondida en un apartamento de El Cairo. Y la obligan a plantearse los miles de momentos, nunca vividos, ni siquiera imaginados, que se ha perdido a lo largo de todos estos años de ausencia.
Perdida en estos razonamientos, el subconsciente de Temperance Brennan teclea un número en su teléfono móvil. Espera urgentemente la sucesión de tonos. Con ansiedad y desesperación. Un tono. Vamos, contesta, contesta… Dos tonos. ¿A qué esperas? ¿Qué pantomimas estarás haciendo? Tres tonos…
-¿Tía Tempy?
-Vincent, ¿por qué no me dijiste nada?
-¿Nada?
-¿Cómo está Christine? ¡Dicen desde la embajada que está en observación!
-…
-Vincent… No te quedes callado, ¿qué es lo que está ocurriendo?
-Es simple precaución. Más bien, sólo trataba de ganar tiempo…
-¿Pero se ha contagiado?
-No lo sé… No creo… No sabría decir…
-Vincent, ¿podrías dejar los futuribles y las evasivas, y contarme algo que todavía no sepa?
-Lo cierto, tía Tempy, es que más que temer por su salud, temo por su seguridad…
-¿Y no puedes ser más claro?
-En fin… Tarde o temprano lo acabarás sabiendo. Supongo que tres cabezas pensarán mejor que una.
-Consigues preocuparme, Vincent… y mucho.
-Es para estarlo, tía Tempy. Christine está obsesionada. Obsesionada con Broadsky… Lo ha estado siguiendo a lo largo de todos estos años. Y no creo que sea por nada bueno.
-¿Jacob Broadsky? ¿Es que ese nombre va a perseguirnos vayamos adónde vayamos?
-Parece que sí. Y más ahora, que quedará libre en cuestión de semanas…
-¿Y Christine lo sabe?
-Por supuesto. Y ése es el problema. No me gusta nada su actitud. Últimamente se comporta de manera muy extraña. Lo que más me preocupa es que todo lo que está haciendo e investigando sobre Broadsky, lo hace desde el más estricto sigilo. Sin confiar en nadie. Ni siquiera en mí. Todo a mis espaldas. No me gusta nada. No puede llevar a nada bueno. Por lo menos, en el Jeffersonian, bajo cuarentena, la puedo tener vigilada. De ahí que la quiera mantener en observación.
Vince tiene otra gran razón, mucho más poderosa, para retener a Christine en el Jeffersonian. Aunque ni él mismo la sabe. Pues a causa de su síndrome de Asperger y su incapacidad para empatizar con los sentimientos de los demás, no sabe que esa ira que siente en ocasiones, ese furor que le devora las entrañas, esa náusea que se proyecta dentro de su ser... son celos. Cada vez que se imagina al fantoche engreído de Josh Pendleton acariciando el pelo de Christine. Por las noches. En su dormitorio. Abrazándola desde la espalda. Acurrucados en el mismo lecho... Ahora tiene el consuelo de que esas manos no podrán acercarse a la piel de la agente Booth mientras ésta permanezca bajo una estricta cuarentena. Bajo la atenta y escrutadora mirada de Hodgins. Tranquila. Lejos de las zalamerías de ese malnacido de Pendleton, que a punto estuvo de venderla una vez por un puñado de dólares. Y que seguramente no dudaría en traicionarla de nuevo, si le ofreciesen una jugosa cantidad de dinero.
-Vincent, dime que cuidarás de ella hasta que lleguemos…
-Lo haré…
-Y que no dejarás que se contagie…
-Por supuesto. Eso no se duda…
-Y que no la dejarás cometer ninguna locura…
-Es lo que trato.
-Garantízame que sabes lo que haces. Y que no se contagiará…
-Tía Tempy. Lamentablemente, durante el periodo en el que el compañero de Christine, Daryl, fue incubando la enfermedad alienígena, ella estuvo junto a él, compartiendo el aire, las bebidas, el vehículo… Y yo con ella. Todo está sucediendo demasiado rápido como para saber exactamente lo que ocurre… No puedo garantizar absolutamente nada. Sólo puedo afirmar categóricamente que si Christine, o cualquiera de nosotros, está contagiado o no, saldremos de dudas muy pronto.
Respuestas a los comentarios
glheart dijo: No me canso de decirlo, tu historia me envuelve más y más en cada capítulo. Pobre Jackman, espero que no le suceda nada grave. Y Christine con Broadsky? Los genes de Booth y Max están apareciendo ;) Parece que Vincent era muy cercano a Booth y Brennan, y pienso que más a Brennan porque ambos son ateos, científicos y racionales. Ojalá que todo se solucione entre madre e hija cuando ella vuelva a aparecer. Christine está sufriendo mucho con la muerte de Booth, Broadsky, y la separación con su madre. Eliminaré esa reciente costumbre de comentar cada dos capítulos, lo prometo :) ¡Saludos!
Mil gracias! Comentar que Jackman todavía tiene mucho que hacer en este fic. Sí, parece que los genes de Max están apareciendo. Aunque ahora que Bones aparece en escena, supongo que el temperamento de Christine tendrá que calmarse. Veremos cómo salen las cosas con dos peligros sueltos: Broadsky y la enfermedad alienígena... jeje
Fran Ktrin Black dijo: wau me encanta... realmente espro que sigas pronto con mas por que la historia no deja de sorprenderme... e insisto quiero mas staccato xD
Mil gracias, Fran! Tengo que decir que, indirectamente, me has dado una idea sobre Staccato que todavía no puedo contar, pero supongo que te gustará cuando llegue el momento!
AnSaMo dijo: Perfecta escenificación de una pesadilla, siempre las cosas que quieres se alejan! Me tienes enganchadísima, dices que son 30 capítulos? Pues quiero leer cada uno de ellos ;) Sigue así!
Sip..., 30 capítulos en total. Muchos están escritos ya, pero los voy modificando en función de algunos comentarios y sugerencias... La pesadilla está inspirada en una escena de la peli Poltergeist, creo... Hay un momento que el pasillo de la casa se estiraba y se hacía tan largo que nunca se alcanzaba la puerta... Era agobiante (me resulta una peli espeluznante, aunque hoy esté pasada de moda). Mil gracias por todo!
brennangirl dijo: Pff! Apenas me estoy poniendo al corriente con la historia y paso a comentarte, disculpa, pero es que estoy hasta el tope, entre el trabajo y la escuela :3 Pero déjame decirte que la historia va muy bien, de verdad, sobre todo por la tensión que sigue latente entre Christine y Vincent... De verdad, te felicito por el excelente trabajo que estás haciendo con este fic, cada capítulo me atrapas en el futuro :)
Hola! Mil gracias! Se echaban de menos tus comentarios! Pero no te preocupes, no hace falta que te disculpes, en serio (cuando se tienen muchas obligaciones, lo primero es lo primero, yo mismo estoy muchas veces hasta arriba de cosas, así que te entiendo perfectamente). Sobre Christine y Vincent, lo mejor está por llegar. Bueno, mi planteamiento sobre el futuro es bastante rudimentario, ya que podría ser el presente (creo que es un trauma infantil que tengo, pues de niño siempre pensé que hacia el 2012 tendríamos coches voladores y viviríamos en ciudades en la luna, y resulta que todo sigue siendo igual que en los noventa, jeje). Mil gracias! Besotes!
makotabones dijo: wow es... no puedo describir todo lo que mi cerebro y mi corazón, sienten al leer cada palabra escrita, es increíble!, sigue así lo haces muy bien... saludos! besos! y claro aplausos! ...por escribir algo tan bueno
Mil gracias! De veras que me pongo colorado al leer comentarios de este estilo. Así que de corazón te agradezco que te guste tanto la historia, y espero que los próximos capítulos sigan generando la misma sensación, para evitar defraudar a los lectores! Lo dicho, mil gracias!
