No sé ustedes, pero este capítulo me gusto mucho:B
Capítulo ocho.
"¡Es mía!"
—¿De qué querías hablarme? —Había preguntado ella, mientras se acercaba, un poco hasta él.
Una sonrisa algo torcida y arrogante se formo en el rostro de su acompañante. Si debía admitirlo, eso siempre le había causado un poco de miedo.
—Mi estimada Rossy—Había pronunciado, permitiéndose unos breves momentos de silencio, provocando ansiedad en la chica de ojos verdes. —Tengo una propuesta que hacerte.
Unos breves momentos de silencio reinaron nuevamente. ¿Una propuesta? No sabía como tomar eso. ¿Quería regresar con ella?.
—¿Qué clase de propuesta? —Logró articular.
Nuevamente la sonrisa de arrogancia se formo en su rostro.
—De matrimonio, desde luego—Pronunció, con tanta naturalidad, que aquello bien pudo ser considerado como una broma de mal gusto.
Lo observó; ciertamente eso le había tomado por sorpresa. Un sonrojo bastante notable se apodero de sus mejillas, y bastantes pensamientos típicos de una adolescente enamorada reinaron en su mente.
No supo que decir, o como reaccionar… Ni siquiera se molesto en prestar atención a los ruidos poco naturales que el arbusto a unos cuantos metros de ella emitía…
Sonrió. No supo sin con emoción, o nerviosismo. Miró sus manos unos breves momentos, como tratando de darse cuenta de que estaba en esta realidad, y finalmente decidió mirar a quien había sido su novio por unos breves momentos…
¡Oh! Bendita mala suerte; ¿Por qué no podía emitir palabras?
—Entonces, ¿Qué dices, querida Amy? —Había decido decir; luego de mucho silencio. —¿Te casas conmigo? —Cuestionó nuevamente, mientras se acercaba más de la cuenta a la chica.
Ciertamente, las manos no le respondían, de no ser así, se habría abofeteado así misma, para poder entrar nuevamente en razón.
—Yo…
·.·
No sabía exactamente que era lo que debía hacer. Esa sensación de asesinar a su rival estaba ganando la batalla a su autocontrol.
¡Joder, joder, joder! ¿Qué debía hacer? Si no actuaba rápido Amy cometería el peor error de su vida, y eso lo destrozaría…
Quería golpear algo. Salir corriendo de ahí y alejarla de él, lo más rápido que sus pies se lo permitieran. Pues, ella era suya.
Frunció el seño, y trató de respirar con normalidad. ¿Qué hacer, qué hacer? Miró nuevamente la escena, y sintió su sangre congelar, al ver la proximidad de sus rostros.
Y todo su autocontrol se fue al diablo…
En menos de un minuto; ya se encontraba corriendo como alma que el maligno persigue, con Amy en brazos.
No sabía a ciencia cierta que era lo que estaba pasando, pero lo cierto era que no podía detenerse.
—¡FAKER! —Escuchó tras de el. —¡Regresa aquí, maldito infeliz! —Había gritado con más fuerza, mientras intentaba alcanzarlo.
Y ciertamente, de no ser porque estaba demasiado confundido como para prestarle atención, se habría detenido.
—¡Sueltamente, imbécil! —Forcejeaba la chica de cabello rosa, mientras intentaba inútilmente liberarse de él.
Más de nada serviría. No pararía hasta Shadow dejase de seguirle. Había cosas que debía hablar con Amy.
·.·
Estúpido, imbécil, idiota. ¡Bastardo! Jamás, en toda su vida creyó ser capaz de articular tantas frases impropias para una sola persona.
Silver The Hedgehog, era un completo y total idiota. ¿Cómo se había atrevido?.
Frunció el seño; era un jodido pervertido. ¿Cómo es que le había transitado si quiera la idea de que, tan solo quizá, el era diferente? Se odiaba mentalmente por creer semejante estupidez.
Suspiró; miró el reloj en su mesita de noche y pensó en llamar a su compañera para desahogarse, pero ciertamente quería estar sola.
El sueño se había ido de su cuerpo, y de cierta forma era mejor, tenía tiempo para pensar.
Pensar en el maldito bastardo de Silver, desde luego. Aunque eso no le gustase del todo.
Aún no entendía porque no podía sacarlo de su mente; ¿Qué estaba pasando con ella? No podía concebir la idea de que…
¡No, no, no! Eso no era correcto, sólo estaba meramente confundida, y contrariada… si, eso era.
Suspiró; ¿Para qué perder más el tiempo pensando en cosas sin sentido? Lo mejor sería olvidarlo, y seguir con su vida. No podía amargarse pensando en un imbécil todo el tiempo.
Simplemente, lo ignoraría y no le dirigiría ni siquiera la mirada, si eso era todo lo que haría. Estaba segura que la indeferencia era lo mejor que podía brindar.
Entonces, ¿Por qué le resultaba tan difícil sacarlo de su mente? Aún no podía comprenderlo.
·.·
IDIOTA.
Si, eso era. Y no pararía de reprochárselo así mismo. Aún no lo comprendía. Aún no le cabía en la cabeza que era lo que había pasado; simplemente sucedió… así sin más.
Y por ello se odiaba en más de un sentido. ¿Cómo había dejado que eso ocurriera? Había soñado con ese momento, no lo negaba, pero lo cierto es que simplemente había sido eso.
O eso quería creer…
Miró la hora en el reloj de su celular. Las 12:46 de la madrugada. No tenía sueño. Había deseado golpear algo; pero no era prudente, no a esta hora. Podría despertar al idiota cabeza dura de su primo y ciertamente no tenía ganas de pelear con nadie.
El silencio reinó; aquello le extraño. ¿Por qué había tanto silencio? No había prestado mucha atención; simplemente había entrado y se había tumbado en la cama en un intento por dañar su propiedad, ni la privada.
Y se dio cuenta de algo: el idiota de Sonic no estaba…
Aunque poco le importaba en este momento, tenía suficientes problemas como para preocuparse por lo que sea que estuviese haciendo.
Después de todo, no podía irle tan mal.
·.·
¿Cuánto tiempo llevaba aquella persecución? No lo sabía pero los pies les estaban matando; aunque la adrenalina aún no salía de su cuerpo. Amy ya había dejado de gritar desde hacía un rato, pues hasta ella había comprendido que eso iba para largo.
Miró con disimulo hacía atrás y notó que su perseguidor ya no le seguía. ¿Era prudente parar? Pensó un momento, y decidió esconderse en un lugar seguro, lo mejor sería hablar con Amy, de frente y estando resguardado.
Desde hacía ya un buen rato habían salido de la propiedad de la escuela, y desde hacía unas cuantas calles había distinguido un parque, a esas horas desierto. Lo considero un momento, y suspiro.
Se detuvo en una banca, depositando con cuidado el cuerpo de la chica, y colocándose el también.
Luego de unos breves momentos de silencio, el ardor en su mejilla lo hizo volver a su realidad; ella le miraba con molestia y resentimiento, estaba molesta, muy, muy molesta.
—¿SE PUEDE SABER POR QUÉ DEMONIOS TE ATREVISTE A RAPTARME? —Exigió saber furiosa mientras se cruzaba de brazos en un intento por no romperle la nariz.
Unos segundos de silencio reinaron; la respuesta salió sin que se atreviera a pensar en las consecuencias que pudiera traerle.
—Porque eres mía—Se limitó a decir el chico, mientras intentaba recuperar el aire.
Frunció ligeramente el seño, y un leve sonrojo se apodero de sus mejillas. ¿ ¡Cómo se atrevía! ?.
—¿Qué has dicho? —Cuestionó, intentando creer que no había entendido.
Una leve sonrisa se formo en el rostro del chico; esto se pondría bastante divertido.
—Que eres mía—Le dijo nuevamente, bastante claro y fuerte, para que ella le escuchara.
Y ya iba a golpearlo, pero su mano fue mucho más rápida.
—Imbécil—Fue lo que pronunció intentando disimular el color carmín en su cara.
Y muy para sus adentros, estaba disfrutando cada segundo de aquel tan inesperado encuentro. Y ciertamente aprovecharía cada segundo al máximo.
—Tonta—Fue lo que pronunció. —Eres mía Amy, sólo mía y de nadie más…—Le confesó.
—¡No soy tuya, idiota!.
La observó; era tan jodidamente hermosa. —¿Ah no? —Pregunto, haciéndose el que no entendía. —¿Cómo puedes demostrarlo? —Le dijo, mientras se acercaba peligrosamente hasta ella, provocando el nerviosismo en la muchacha.
¡Joder, joder! ¿Por qué las piernas no le respondían? Sabía que era capaz de partirle la cara y regresar a la escuela, pero ¿Por qué no podía moverse? Las piernas no le respondían, y ciertamente su respiración se hacía agitada.
Sus mejillas ardían, y eso le estaba molestando. ¡El muy maldito no podía causar esas sensaciones en ella!.
—Mandándote al hospital—Le dijo, mientras dirigía su puño contra la cara del chico, pero tal golpe no llegó.
Sintió el cálido contacto de los labios de su captor contra los suyos, y todo se nubló.
¿Por qué no podía apartarlo? Tenía la suficiente fuerza para mandarlo lejos de un solo golpe, pero no podía. ¿Qué le estaba deteniendo?.
Se separaron en busca de aire, sus mejillas carmín y su mirada desorbitada causaron el chico una sonrisa de satisfacción bastante notable, provocando el enojo en la de ojos verdes.
—¡Prometiste que me dejarías en paz! —Había gritado molesta, una vez recobrada su cordura.
Asintió ligeramente con la cabeza, dando crédito a las palabras de ella.
—Prometí, que ya no te jodería la vida en la escuela—Le dijo sin más.
Frunció el seño, molesta, confundida y contrariada. ¿¡Cómo se había atrevido a jugarle semejante broma! ?.
Ofendida, se puso de pie buscando alejarse lo más que le fuese posible de ese torpe he idiota joven, pero la mano de su captor le detuvo.
—¿A dónde vas? Esto no ha terminado, hermosa—Le informó.
Lo observó. Parecía tan tranquilo, tan calmado. ¡Le dieron ganas de matarlo!.
—Déjame, Hedgehog—Demandó molesta.
Negó con la cabeza, con cinismo.
—¡Qué me sueltes! —Exigió aún más molesta.
Un sonoro suspiro se escapo de sus labios; le había obligado nuevamente a sentarse.
—Eres demasiado molesta, ¿Sabes? —Le dijo, mientras masajeaba sus sienes. —Deberías relajarte…
Lo observó, no dando crédito a lo que estaba pasando. ¿Es qué acaso se había vuelto completamente loco?.
—No te entiendo, Sonic—Había dicho la muchacha, en voz más calmada. —Me tratas cual mierda… me jodes, me exasperas, y ahora te portas celoso, y pervertido. ¿Qué pretendes?.
Una sonrisa se formo en su rostro.
—Que seas solo para mí, Amy.
Enarcó una ceja entre confundida y consternada.
—¿Y por qué habría de hacer eso? —Cuestiono incrédula.
Sintió su corazón latir con fuerza. Tanto había esperado que este momento llegara, y al fin, lo tenía en sus manos. No lo desaprovecharía.
—Porque yo…
Unos breves momentos de silencio se hicieron presentes; estaba reuniendo las fuerzas para decirlo, pero la chica comenzaba a desesperarse.
—¿Tu qué?.
Cerró los ojos, fuertemente; evitando dirigirle la mirada. Ciertamente eso era algo que le resultaba difícil.
—Yo te amo, Amy…—Lo dejo salir, mientras sus mejillas se tornaban rojas, y abría lentamente los ojos, para notar a la chica, sonrojada, y con una mirada confundida. —Te amo demasiado—Reiteró, como si tratara de confirmar las cosas. —He sido un imbécil y un cobarde todos estos años, traté inútilmente de ganar tu atención, pues sabía que tu estas enamorada del emo… —Su mirada de se tornó triste.
Se sintió confundida.
—Sonic…
·.·
Sus piernas ya no le respondían; ya ni siquiera le importaba si le expulsaban a causa de lo que haría.
Sus pies le llevaron hasta aquella ventana. La hora de la verdad había llegado…
Continuará.
¿Se merece un lindo comentario?
Sé que si n.n
Ha salido bastante largo, y ciertamente;
¿Será por que ya se acerca el final?
Pronto lo descubrirán…
Recuerden, un comentario me hace feliz.
Y soy feliz, tendré más ganas de apurarme y terminar al fin:3
Se cuidan, y gracias por leerme.
Atte.
Gri.
