Disclaimer: Los personajes de Harry Potter son propiedad de J.K. Rowling . No hay ninguna intención de lucro ni de infringir el copyright. La trama es enteramente mía así como los personajes originales que puedan llegar a aparecer.

N/A: Dejo aquí información sobre una planta perteneciente al mundo de Harry Potter, con el fin de que comprendan porqué la uso en el capítulo de hoy. Me parece que sus propiedades son adecuadas para la invensión de un Licor.

Coclearia:
Esta planta resulta muy eficaz para la inflamación del cerebro, y de ahí que se emplee corrientemente en la fabricación de filtros para confundir y ofuscar, o allí donde el mago pretenda producir exaltación o imprudencia . La tármica y el ligústico producen los mismos efectos.

CygnusDorado Por siempre y para siempre te amaré! Gracias prima por tus palabras! Aprovecho a RECOMENDARLES QUE LEAN SUS HISTORIAS! SON MAGNÍFICAS!

johannna... Por morgana mujer! Claro que tengo por que agradecerte! El valor de los reviews es similar a un abrazo cariñoso para el alma del escritor!

HOY UN POQUITO DE DRACO... PORQUE SÉ QUE LO AMAMOS!

Sus críticas y opiniones son bienvenidas, no nos abandonemos, ya les amo!Abrazos Cósmicos!

AQUELARRE LUNAR

Capitulo 10: Porque no, es no.

La tarde junto con Ginny, Pansy y Daphne, había sido… ¿Cómo decirlo? Revitalizante. Una vez se calmaron y recompusieron terminaron de organizar la reunión con la cual planeaban organizar algunas tomas de acciones para parar las injusticias que estaban vivenciando algunas brujas.

Ya siendo casi de noche, tal y como habían quedado, Hermione se dirigió directamente a la mansión Malfoy, para hablar con Narcisa y tratar de convencerla. Tenía sus dudas, puesto que la mujer era realmente conservada, y conservadora. Cabía la posibilidad de que ni bien mencionar la palabra cambio, le echara de su casa.

Al llegar Prudy la hizo esperar unos instantes para así anunciar su llegada a su ama, luego la guió a la sala donde normalmente ella la esperaba antes de las entrevistas semanales, pero esta vez Narcisa se encontraba allí. Y no estaba sola, junto a ella sentados estaban su hijo y sorpresivamente su hermana.

¿Qué? ¿Acaso las hermanas Black ya se habían reconciliado? ¿Sería esta la visita que Harry le había dicho esa misma mañana que Andy deseaba 'No posponer ni un segundo más'?

Poniéndose de pié Narcisa la instó a acercarse. Su rostro irradiaba felicidad. A decir verdad el rostro de todos en la sala brillaban de dicha.

"Hermione, qué alegría y sorpresa verte," la abrazó y plantó un beso en su mejilla ¿Desde cuando esta mujer era tan cariñosa? "Pero dime ¿Qué ocurre? ¿Por qué has venido hoy? No me malinterpretes, pero no te esperaba hasta dentro de unos días." Cuestionó la señora Malfoy.

Luego de abrazar a Andrómeda, y de recibir en el dorso de su mano el más casto y coqueto de los besos por parte de Draco, Hermione tomó asiento en el sofá de dos cuerpos que se encontraba frente a uno similar ocupado por las hermanas y junto al individual en el que se sentaba el muchacho.

"No ocurre nada alarmante Narcisa, no te preocupes. Pero siendo sincera me alegra muchísimo encontrarme con ustedes dos, " señaló con su mano a ambas mujeres " ya reunidas, y en aparente situación cordial. Los asuntos que me traen aquí son muy especiales, y las compete a las dos."

"Valla, suena intrigante ¿Y de que se trataría exactamente?" preguntó Andy.

"Bueno, eso lo explicaré en un rato, pero por ahora quisiera saber ¿Como es que ustedes se han reconciliado? No esperen…¿Se han reconciliado verdad?" inquirió dubitativa.

Los tres slytherin rieron complicemente.

"No sé que interpretaran tus ojos Granger, pero para mí fue evidente que éstas dos habían vuelto a ser las hermanitas mas unidas, en cuanto las encontré esta tarde." Dijo con sorna Draco.

"Disculpe, su oh gran sabia y perspicaz majestad rey de las serpientes." Devolvió la muchacha con sus ojos entrecerrados en ironía, mientras se escuchaba de fondo a la mayor de las Black susurrar indignada '¿Éstas dos? Pero qué mocoso atrevido'. "Pero verás, Malfoy, este es un hecho que para mi es de gran desconcierto."

"¿Desconcertada, tú, la gran sabelotodo?" continuó peleando el joven junto a ella.

"Ese titulo no me lo he puesto yo, en cambio tu solito te has bautizado como un arrogante oxigenado." Bufó cruzada de brazos la castaña. Una vez más el susurro inquisidor de Andrómeda sonó de fondo '¿Porque pelean como críos Cisa?' , a lo que la aludida contestó con una carcajada.

"¿Qué dije de comportarse como niños en mi presencia?" Intervino luego de la risotada. Ambos muchachos se removieron incómodos con sus mejillas enrojecidas de vergüenza, lo que catalizó otra ola de risas, pero esta vez por ambas hermanas. "Verás querida hermana, aparentemente no pelean de verdad, solo es un juego. Según ellos son viejas costumbres." Volvieron a carcajearse.

"Umm… que adorables ¿Cuanto tiempo crees que pase hasta que se den cuenta?" Le devolvió su hermana mayor.

"A este ritmo, diez años"

"Qué poco crédito les estas dando. Hermione es una chica inteligente después de todo." Replicó con gracia y burla.

"¿Qué? ¡Yo también soy inteligente! ¿Y de qué deberíamos darnos cuenta si se puede saber?" Exigió Draco ya algo molesto por el ping-pong que se daba entre su madre y tía.

"Como te decía, hermana, al menos Hermione es una chica inteligente." Dijo ignorando plenamente a su sobrino mientras miraba con ojos taladrantes a la gryffindor que parecía más roja a cada segundo.

Más risillas sucedieron. Entonces Prudy reapareció y anunció la llegada de Susan Bones a su amo, quien al igual que su madre, estaba en periodo de prueba para el Ministerio de Magia.
¿Sería posible que tuviera tanta suerte? Parecía un chiste que las tres brujas con las que Hermione tenía que comunicarse, conjugaran en la misma casa en ese momento. Los astros se habían alineado a su favor aparentemente.

Draco se ponía de pié, listo para retirarse a su entrevista semanal con su apoderada legal, cuando Hermione decidió intervenir.

"Alto. También necesito hablar con Susan. Se trata de lo mismo por lo que vine a hablar contigo Narcisa ¿Sería posible que me prestes un rato de su tiempo, Malfoy?" Pidió con ojos suplicantes a su excompañero de clases.

"Claro. No hay problema. Prudy guía a la señorita Bones hasta aquí, por favor." pidió amablemente el muchacho. Asintiendo la criatura desapareció.

Medio minuto después la Hufflepuff llegó hasta ellos, con confusión en su semblante. Se realizaron los saludos necesarios y luego todos se acomodaron.

"¿Y bien? Dí lo que tengas que decir Granger." Instó el rubio.

"Bueno…" Dudó la castaña un momento sintiéndose realmente incómoda. "¿Podrías irte? Se supone que no debes escuchar esto…"

"¡¿Qué?!" Exclamó enojado poniéndose de pié el muchacho. "¡No puedes echarme de mi propia sala Granger!" La susodicha también se paró dispuesta a replicarle, su propia irritación haciendo presencia. Pero fue interrumpida por la voz demandante y seca de Narcisa Malfoy.

"Sí, sí puede, y lo está haciendo." Su hijo la miró acusandola de traidora con los ojos.

"Lo siento, Malfoy, pero es un asunto femenino." Continuó Hermione. Esto ya no era una peleita jugando, era enserio.

"¡Si lo que quieres es hablar de tu periodo menstrual, Granger, ve y hazlo en otro momento!" Escupió con las mujeres de la sala lo miraron con asombro, y en sus vísceras empezó a burbujear una ira inminente a explotar. Dándose cuenta de su error, Draco, dio marcha atrás encogiéndose bajo el peso de las miradas que lo taladraban. "No. Lo siento." Respiró hondo " No debí decir eso. Pero no entiendo ¿Por qué no puedo quedarme?" cuestionó ya pareciendo más bien un niño caprichoso.

"Porque no todos los espacios son bienvenidos para ustedes los varones, Malfoy, por eso y porque se trata de la privacidad de quienes estamos aquí presentes." Le contestó la gryffindor, reprendiendolo con un dedo y puño en la cintura. " Y para que aprendas ¡No todos los asuntos femeninos comprenden nuestra menstruación!" Terminó lo último con vehemencia.

"Lo siento." Contestó acobardado mirándola como si fuese un pequeño de cinco años que fue detenido en medio de una rabieta. "Tienes razón. Me retiraré." Todas lo vieron pasar junto a Hermione con miedo a que ésta lo golpeara. Se volteó al llegar a la puerta y volvió su vista nuevamente a la castaña. "Enserio lo siento." Le repitió medio suplicante.

"Está bien Draco." respondió suavemente, a lo que el rostro del aludido se alegró al escucharla llamarlo por su primer nombre. "¿Podrías encargarte de organizar la cena? Nuestra conversación llevará un buen rato y estoy segura de que todas tendremos hambre muy pronto."

Asintiendo enfáticamente se retiró cerrando la puerta tras de sí.

"Esta muchacha no necesita de ningún instrumento de viento para encantar a la serpiente." Comentó aun sorprendida Andrómeda.

"El instrumento para encantar serpientes se llama Pungi, Señora Tonks." Mencionó Susan quién aún estaba volteada de medio cuerpo con su vista clavada en la puerta.

"¿Encantar?" Preguntó bufando Narcisa "¡Pero si esta chica tiene a la serpiente totalmente dominada, acaba de ordenarle la preparación de la cena!"

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En cuanto Ginny y Hermione se retiraron, Pansy anunció que iba a hablar con sus elfos domésticos para organizar en detalle la reunión pactada para el día siguiente. Y a pesar de que la fortuna Parkinson estuviera en riesgo, podían darse el lujo de tener los preparativos listos para cuanta bruja se presentase, aun sin tener la confirmación de cuántas serían.

Quedándose sola, Daphne, decidió ponerse en marcha y contactar a Cho.

Por un lado su educación le indicaba que el procedimiento correcto era enviar una lechuza. Pero Hermione había sido muy clara e insistente en que la secretividad del asunto era de vital importancia. Entonces no podía arriesgarse a que el mensaje se extraviara, fuera interceptado o recibido por las manos equivocadas.

Habiendo razonado así, se arregló, salió por la puerta principal, y una vez fuera de los límites de la barrera mágica que protegía a la mansión Parkinson, se apareció directamente en el jardín delantero de los Chang.

Se acercó con la gracia característica de una sangre pura a la entrada y llamó.
Fue recibida claramente por un elfo doméstico. Este lucía muy viejo y serio. La dejó pasar pero le pidió esperar en el hall de entrada. Luego de unos instantes, con porte poderoso y mirada juiciosa el padre de Cho, llegó hasta ella.

"Buenas tardes señorita ¿Podría decirme quién es usted y por qué busca a mi hija?" Saludó cortésmente, a pesar de su clara hostilidad para con la bruja que desconocía.

Y ella comprendía porqué el tipo actuaba así. En sus cartas, Cho, le había explicado cómo su padre la tenía prácticamente encerrada, y no la dejaba ser visitada por sus amistades 'insurgentes'.

"Buenas tardes señor Chang," Saludó con una inclinación, habiendo decidido optar por una estrategia bien slytherin: ser correctamente encantadora, y demostrarse como una jovencita sumisa y bien educada de la alta sociedad. "soy Daphne Greengrass, fuimos compañeras con su hija en Hogwarts, y si bien no pertenecemos a la misma casa, puesto que correspondo a Slytherin, estudiamos juntas para nuestros exámenes finales. Y sinceramente, Señor Chang, Cho es una persona que debería pertenecer a mi circulo de amistades."

La sonrisa del hombre indicó que la jugada de Daphne había tenido éxito, ya fuese por la carta de 'Soy alguien importante y de mucha influencia', o por la carta de 'Cho podría ser alguien importante y de mucha influencia. Fuera cual fuere, había mordido el anzuelo y la hostilidad había desaparecido de su postura.

"Busco a Cho para hacerle una invitación. Nos reuniremos mañana por la tarde en casa de una amiga, ya sabe, nada especial, solo señoritas bebiendo té y chusmeando." Comentó como restando importancia al acto.

"Bien, me parece muy bien ¿Quienes dice que irán a esta tarde de té?"

"Pues estaremos en casa de Pansy Parkinson, iré con mi hermana Astoria, y es probable que venga Tracey Davis… Bueno yo solo espero que usted no tema que seamos mala compañía para su hija… yo entendería si no le permite asistir… siendo hijas de Mortifagos la gente nos teme, y desconfiía." Una mentira perfecta, con una buena dosis de pena, lástima y culpa. La fórmula exacta para convencer.

"Oh… no, no. Tranquila Señorita Greengrass. No soy una persona prejuiciosa." Sí, cómo no. "De todas formas ha surgido un inconveniente." Hizo una mueca de desagrado. "Mi hija está empacando en este preciso instante. Se irá a vivir a Hogwarts como Aprendiz de Transformaciones de la Directora McGonagall."

"¡Por Morgana!" ¡Sí! ¡Lo lograron! Fingiendo estar horrorizada preguntó "¿Cómo es posible? ¿Y su matrimonio?" Aparentemente había vuelto a dar en el clavo, porque el hombre liberó todo lo que realmente pensaba sin tapujos.

"¡Anulado! ¡Completamente anulado! ¡Juro por Merlín que si no fuera porque McGonagall está aquí controlandome como una leona ya le habría dado una paliza a esa mocosa! ¡Firmó el contrato a mis espaldas!" La violencia desatada le produjo un tirón en el estómago e involuntariamente dio un paso atrás. Tragando firme, se recompuso lo mejor que pudo y preguntó:

"¿Cree usted que podría hablar con ella? ¿Intentar convencerla de cancelar su contrato de aprendiz?"

"Has el intento, si lo logras, la familia Chang estará en deuda con tu familia." En deuda con mi familia, no conmigo. Que conveniente, sería mi logro, pero no me llevaría el crédito ¡Que sociedad despreciable! "¡Selim!" El mismo elfo apareció junto a su amo, con la cabeza gacha. "Lleva a esta adorable señorita hasta donde sea que se encuentre Cho, y luego tráeme inmediatamente Licor de coclearia."

Y con eso el hombre inclinó su cabeza en forma de despedida, dio media vuelta y se fué. Selim le extendió la mano y esperó pacientemente. Suspirando entrecortadamente tomó la mano de la criatura. La característica sensación de que alguien más te teletransporte la embebió.

"¡Daphne!" Escuchó, y un instante después fue abrazada por la muchacha oriental.

"¡Cho! ¿Estás bién?" Preguntó preocupada devolviendole el abrazo.

"¡De maravillas! ¡Funcionó Daph! En un rato partiré hacia Hogwarts."

"Y llegaremos tarde para la cena si no se apresura Señorita Chang." La voz áspera de Minerva sonó a sus espaldas. Las dos brujas se separaron y Cho volvió hacia su cajonera de un salto, retirando cosas con su varita y haciéndolas volar por toda la habitación hasta el enorme baúl. "Señorita Greengrass, un placer volver a verla."

Daphne sintió unas ganas terribles de abalanzarse sobre su ex profesora y abrazarla en agradecimiento por todo lo que había hecho por su amiga. Por salvarla de un matrimonio indeseado, por darle asilo en Hogwarts, por darle la oportunidad de aprender y volverse profesora de Transformaciones, por cuidarla de los posibles golpes… de tantas cosas. Pero se contuvo.

"Profesora McGonagall, es decir, Directora, el placer es todo mio. No sabe cuan agradecida estoy de que haya logrado ayudar a Cho." Dijo con una sinceridad abrumadora, que dejó un calor en el pecho de la bruja más vieja.

"Es un alivio para todas, de eso estoy segura." Comentó asintiendo con la mirada perdida.

Ambas espectaron por un rato la danza de objetos voladores que se daba en la habitación. La figura inquieta, la cabellera ondulante y el rostro radiante de la Ravenclaw, simbolizaban en ese momento una fuerza imparable, el triunfo por sobre su opresor, la liberación más digna y pura. Y si bien Susan Bones había sido brillante al contactar a McGonagall, era ésta última la que se llevaría el premio al ingenio. Lo que la llevaba a pensar, que quizás invitar a su profesora a la reunión no sería mala idea, por lo contrario, sería la mejor idea del mundo.

"Escuchen," llamó la atención de las otras "vine a verte, Cho, para invitarte mañana a la casa de Pansy." Dos rostros confundidos la observaron. "No, esperen, empecé mal, se que suena raro. Pero creo que ambas deben ir." Más confusión. Resopló algo frustrada consigo misma y su dificultad para explicarse. "La situación es así: esta tarde Ginerva Weasley, Hermione Granger, Pansy Parkinson y yo nos reunimos en casa de Pansy. Primero todo estuvo tenso, y luego todo fluyó. Hablamos un montón de cosas, pues verán, a Pansy y a mí, el Ministerio nos quitará todo injustamente, y Hermione propuso hacer una reunión para resolver este problema, y otros, como por ejemplo algo que le ocurre a Narcisa Malfoy, o lo que te ocurre a tí Cho. Y claro, ahora lo tuyo se resolvió, entonces ustedes se preguntaran ¿Porqué habríamos de ir? Pues creo que ustedes son Brujas muy astutas, y podrían ayudarnos, también irá Susan, y... pensabamos invitar a Luna, y… quizás Andrómeda y Narcisa…" Atragantada por su verborrea, su falta de aire y un nudo en la garganta producto de la angustia, Daphne se silenció.

Había hablado tan rápido que pensó por unos segundos, donde Minerva y Cho permanecieron inmóviles, que iba a tener que volver a explicarse. Pero no resultó necesario.

"¡Ahh, qué maravillosa idea!" Exclamó la chica, y volteandose hacia su mentora preguntó "¿Podremos ir? ¿Usted vendrá, verdad Directora?"

"Emm…" la mujer estaba un tanto desconcertada, y le costó unos segundos poner en orden sus pensamientos. "Bueno, supongo que si. Tendremos que conectar la chimenea de la señorita Parkinson a la que tengo en mis habitaciones privadas. Esto está totalmente por fuera del protocolo, pero supongo que siendo un caso tan excepcional…" La seria y muy correcta bruja fue interrumpida por un grito de alegría y un cuerpo colisionando por su costado izquierdo en un abrazo entusiasta. Alentada por su amiga, más las ganas de abrazar a su ex profesora acomuladas, Daphne corrió hacia el par y estrujó con sus brazos a la casi anciana desde su lado derecho.

Algo emocionada, Minerva subió sus palmas y les palmeó los hombros a cada una como pudo, ya que tenía sus brazos atrapados en un ferviente abrazo.

Cariño, cariño absoluto, fue lo que sintieron las tres en ese preciso instante.