=10. Hermosa Resaca=
Viernes en la noche (8:00 pm)
Saitama, Japón. Bar Dining Darts bar Bee Omiya
Puntual como rezaba la invitación que hacía una semana había recibido, Izawa se presentó en el bar indicado, a la hora indicada, horas después de haber dejado a Cho partir en un tren a Yokohama y de haber tomado el mismo un tren que le llevara a Saitama. Finalmente, cuando el guarda de la entrada le permitió ingresar, una sonrisa socarrona se instaló en sus labios. El lugar era simplemente genial, había luces, música a todo sonido, una enorme barra con tres cantineros, globos, gente que lucía sus mejores atuendos en todos los rincones y sobre todo gente que susurraba lo bien que le había quedado la fiesta a los miembros organizadores que no eran otros más que Ken Wakashimazu, Kazuki Sorimachi y Takeshi Sawada, los tres ex miembros del equipo Toho.
¡Por supuesto! No se trataría de ellos sino estuviera todo impecablemente genial, los miembros del Toho siempre se empeñaban en hacerse lucir y era en parte por eso que Izawa no se llevaba muy bien con ninguno, menos con Kojiro Hyuga. O era así, en su época de estudiantes… Claro que el tiempo había pasado y que el momento de madurar había llegado, siendo así, que obligados a llevarse bien en el concentrado nacional, Izawa había descubierto que no eran tan malos y pesados egocéntricos como él pensaba.
Takeshi era un chico dulce y amable que vivía y respiraba por atender las órdenes de su capitán Hyuga (quién al irse a Italia había dejado a un Takeshi muy deprimido en Japón), Sorimachi era un fiestero incorregible y quizás el miembro que Izawa más detestaba, pues el chico siempre estaba detrás de las chicas y galardonándose en su "muy atractiva belleza natural", al último, estaba Ken, el único miembro del equipo Toho al que nunca había tratado por más de dos minutos, pues a decir verdad, derivado del odio que Genzo Wakabayashi (acérrimo rival de Ken, por la custodia de la portería nacional) sentía por el guardameta, Izawa y sus amigos, los ex Shutetsu, nunca habían sentido un gran aprecio por Wakashimazu.
Sin pensar demasiado en sus conflictos adolescentes, Izawa buscó con la mirada a sus compañeros más cercanos y rápidamente ubicó a Hikaru, a Yoshiko (novia de Hikaru) en compañía de Jun y su novia Yayoi.
—¡Hey! Izawa, que gusto verte— le saludó Jun
—Lo mismo digo, hola Hikaru, ¿qué cuentas?— preguntó alegre el pelinegro
—Pues, pasando una buena fiesta, aunque admito que hubiera preferido que fuera en honor del Tokyo FC en lugar del Urawa…— se quejó el castaño, haciendo reír a Yoshiko, Yayoi y Jun.
—Como verás, Matsuyama aún no supera el hecho de que perdimos de buena manera— explicó Jun como quien no quiere la cosa. Izawa rio.
—Pues te apoyo, yo en serio esperaba que fueran ustedes quienes ganaran, aunque claro, esperaba a un más ganar yo— se mofó
—¡Hombres!— suspiró Yoshiko— Siempre pensando en futbol…—
—Claro que no, también pensamos en comida— se mofó Hikaru ganándose un golpe de parte de su novia. La charla pronto se extendió, con la llegada de Ishizaki, Teppei, Taki y varios más.
—Creo que en realidad, si vino toda la selección— comentó Sorimachi alegre, después de un par de copas y en mayor parte a la chica que lo acompañaba, la pareja era digna de estar junta, pues ambos parecían muy contentos con la atención que recibían.
La noche comenzó a transcurrir con normalidad, las parejas bailaban, la gente charlaba y todo mundo parecía divertirse, Izawa también lo habría hecho, de no ser porque había pasado ya varias fiestas en compañía de una sola chica, que le daba toda la diversión que pudiera necesitar. Y pensando en Cho, tomó una copa y se acercó a uno de los cómodos sofás que se habían dispuesto para ellos, en uno, encontró a Ken Wakashimazu, que se miraba algo irritado, pero tranquilo a fin de cuentas.
—¿Se puede saber por qué estás tan apagado?— preguntó Izawa para sacar tema, en cuanto tomó asiento. Ken lo miró y sonrió
—Mi pareja aún no llega, estoy esperando, más bien— respondió de buena gana. Izawa lo miró sorprendido, esa sí era una noticia digna de un escándalo, pero recordando que a él no le gustaba que todos lo miraran como si hubiera sido un solterón en lo que iba de su existencia, mientras comentaba su relación con Cho, se limitó a animar al portero con un simple comentario
—Oh ya veo, espero que llegue pronto— Ken lo miró y siguió sonriendo, al parecer estaba de buen humor.
—Eso espero… ¿Tú porque no llegaste acompañado?— preguntó curioso el guardameta.
—Mi novia esta fuera de la ciudad estos días, no tenía con quién venir— explicó Izawa restándole importancia a su relación, pensando que tras el escándalo que había armado semanas atrás, Ken y todos los demás (que por cierto, no habían sacado al aire el tema) ya estarían al tanto de su noviazgo.
—¿TIENES NOVIA?— pues… al parecer había errado, Ken no estaba para nada al tanto de todo lo que Izawa había hecho. Sonriendo ante la perspectiva de obviar los detalles que incluían su castigo y a su loca ex novia, Izawa respondió.
—Ja, ja, ja sí. La conocí hace poco, es gimnasta, y está fuera por un evento. Me amenazó con no venir con nadie más, porque ella llegará hasta el domingo— Ken lo miró y al parecer un pensamiento le había llegado a la mente, pero el mismo se materializó en palabras en voz alta.
—Vaya, parece que todos comienzan a salir con alguien…— Izawa lo meditó. Sí, era cierto, hacía unos cuantos meses, el periódico había anunciado la noticia de que Misaki, salía con una doctora que había conocido en París, poco después, Italia y Alemania explotaron en espectáculos, que alucinaban una relación para Wakabayashi con una pianista y una para Hyuga con una reportera, claro que pronto, dichos rumores se confirmaron como totalmente ciertos. Ahora, Izawa había podido volver su relación oficial y pública (al parecer no tanto) con Cho y de buenas a primeras, Ken también había conseguido chica (y no solo él, todos los Toho, parecían tener parejas)
—De hecho— le aseguró Izawa con voz tranquila, como pensando en que ya había llegado el momento de que los locos futbolistas, hallaran otras distracciones y metas que cumplir— Pero, no puedes opinar, porque al parecer tú también…— comentó con una sonrisa, Ken, le correspondió al instante
—Es algo impresionante, lo sé. Pero es verdad— se apresuró a contar, el portero— Ella es increíble, la quiero mucho— le aseguró y curioso y sin nada mejor que hacer, Izawa se interesó en lo que Ken podía contarle, le preguntó por su novia y el portero, olvidando todos esos vagos e infantiles rencores de adolescente, se abrió de manera extraordinaria con el centro campista, relatando un sentimiento que semanas atrás, antes de Cho, Izawa jamás podría haber reconocido como real… pero claro que lo era.
La noche continuó durante un rato sin novedades, con una charla amena y tranquila entre Ken e Izawa, hasta que de un momento a otro, la novia de Ken apareció…. Y la noche dio un giro totalmente sorprendente.
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Pasada una hora, bastante interesante, donde hubo besos, palabras fuertes y desgarradoras, rupturas dolorosas y golpes que nadie esperaba fueran lanzados, Izawa volvió a tomar asiento en el lugar donde había estado, pero acompañado por Makoto Soda y Shun Nitta, dado que luego de los sucesos ocurridos, Ken no había deseado permanecer un momento más en el bar y se había ido. Obviamente, para todos los presentes era claro que después de todo, era lo mejor que podía hacer, pero igualmente la ola apagada en el ambiente, no tardó en hacerse presente y queriendo o no, era más que claro que tenía que llegar. A pesar de todo, una hora después, Sorimachi y Takeshi habían logrado ambientar un poco el lugar y prender un poquito la fiesta, al menos para ese momento, la charla que Izawa sostenía con sus compañeros de selección, había resultado agradable y bastante amena. Ambos chicos, que habían acudido solos a la fiesta, comentaban con el centro campista, cuanto le habían apoyado luego de perder, cada uno frente al Tokyo FC y al Urawa Red Diamonds y como Mamoru, lamentaban no haber jugado entre ellos. Estaban decidiéndose por beber un poco más de la cuenta, mientras debatían la idea de llamar al mesero o no, cuando Nitta se quedó callado y su mirada, fijada en la entrada del lugar, sus palabras se habían acabado y parecía a punto de comenzar a babear, Soda como Izawa, buscaron el objeto de atracción que su amigo no dejaba de mirar y tuvieron que parpadear varias veces, para creer lo que veían.
En la entrada del lugar, una chica alta, delgada, de cabellos castaños, sujetos en media coleta y con caireles en los hombros, envuelta en un precioso vestido azul marino de noche, corto por arriba de la rodilla, abombado de la cintura para abajo y de un solo hombro, buscaba con gran interés a alguien dentro de la fiesta. Desde su lugar, Izawa comprendía a la perfección porque la chica había generado aquella reacción en sus compañeros, pero por supuesto, no estaba dispuesto a permitir que alguien que no fuera él, se acercara a la dama. Impulsado por un resorte invisible, se puso de pie sin dar explicaciones y se acercó a paso decidido a la entrada del lugar, donde la joven, sonrió de oreja a oreja al verlo:
—No me mal intérpretes, pero… ¿Qué haces aquí?— le preguntó el chico sonriente, apenas estuvo frente a ella.
—Mi competencia se canceló— respondió sin más Cho, alzando los hombros como quién le resta importancia al asunto— Así que decidí sorprenderte, tomé el primer tren camino a Saitama, claro que habría llegado antes, pero me detuve en Tokyo a comprar un vestido, he utilizado por mucho tiempo el baño del tren— rió, Izawa le correspondió y se acercó a ella, para tomarla por la cintura y atraerla a él, uniendo sus labios en un mágico beso de bienvenida, al separarse, susurró contento:
—Estás aquí y perdón si suena mal, pero me alegro de que no compitieras—
—Ya somos dos— le aseguró la chica— Y dime ¿qué has hecho para divertirte?—
—Te has perdido el gran espectáculo, pero aún podemos hacer algo divertido, ven, te presentaré a unos cuantos amigos— tomando la mano de Cho, Izawa se dirigió a donde Soda y Nitta lamentaban ver que la chica recién llegada estaba con su amigo, pero se alegraron bastante al saberlos pareja, aunque no estuvieron de más, muchas de las risas que soltaron, cuando Izawa y Cho, relataron su bella historia de amor… ante las carcajadas que los chicos soltaban, Misugi y Matsuyama, con sus respectivas parejas, también se acercaron y como los demás, rieron y felicitaron a la nueva pareja, un poco más entrada la noche, bailaron y bebieron, sabiendo que sin duda, cuando se volvieran a ver, la reunión sería sumamente interesante.
Al dar la 1, Cho y Mamoru decidieron retirarse y se dirigieron donde Matsuyama, Yoshiko, Jun y Yayoi, que estaban hospedados en el mismo hotel que Izawa, Cho, que no había reservado hotel y que había encargado su maleta al guarda de entrada del bar, recuperó sus pertenencias y pidió una habitación en el mismo hotel, que por suerte, tuvo una justo al lado de la Izawa. La noche pareció acabar como debía, cuando Izawa y Cho, cada uno en sus respectivas camas sonrió al quedarse dormido. A la mañana siguiente, el día comenzaría a lo grande, con la gran notica que Nanami envió un texto a su mejor amiga:
"¿Cómo estuvo todo? ¿Te has divertido? Por cierto, a nadie le hizo gracia que no compitieras, pero creo que lo olvidaron cuando gané tu práctica y la mía. ¡Un trofeo más para adornar! Besos."
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Milán, Italia
=Campo de entrenamiento del Inter de Milán=
Como cualquier otro entrenamiento de fin de semana, aquella mañana de medio día, el entrenamiento del equipo número uno de la ciudad de Milán, había concluido y resultado ser un gran éxito, que sin duda, había cumplido el objetivo inicial: prepararlos para la Champions League que se estaba llevando a cabo. El inter, la estaba pasando bien en la competencia europea más importante del continente, pero por supuesto, no podían darse el lujo de flaquear en algún momento y que todos sus esfuerzos se fueran abajo, todo dependía de su esfuerzo y ganas de ganar, de su voluntad para darlo todo hasta el final y de su entrega dentro y fuera del terreno de juego. Las prácticas por tanto, resultaban ser de vital importancia y se volvían aún más importantes a cada partido que jugaban.
Era ese hecho, el que impulsaba a Gino Hernández, capitán de la selección nacional de Italia y capitán del Inter de Milán, a analizar a sus jugadores a fondo y recordarles sus puntos fuertes, anotarles sus debilidades y guiarlos a la cima, donde superarían los puntos bajos de sus técnicas y jugadas. En esos momentos, cuando más de la mitad del equipo se había retirado a casa y cuando más de la mitad no tenía intenciones de quedarse, el capitán rubio, conducía al único jugador que no se iría temprano esa mañana de sábado y que preguntaba insistentemente, porqué era el único que debería quedarse.
—Ya te lo dije Aoi, es porque tengo la solución a tu problema y no podemos esperar— respondió Gino, por segunda ocasión. Aoi Shingo, centrocampista del Inter de Milán y miembro importante de la selección nacional de Japón resopló enfurruñado, siempre era él, el que debía tener algún problema, Gino parecía más un hermano mayor, que un capitán y amigo.
—No tengo ningún problema, ni siquiera soy defensa— explicó el peli negro.
—No, eso lo sé. Pero casualmente, eres el único al que le aplican el ataque aéreo— refunfuñó Gino, apresurando el paso hacía una de las chanchas traseras del lugar, una de las que el equipo nunca usaba por pequeña.
—Eso es porque el enemigo intenta aprovechar mi estatura, pero yo no puedo hacer nada con eso…— Aoi estaba cansado de que siempre le recordaran su pequeña estatura.
—Claro que puedes, más bien, podemos. La solución está en la práctica y yo conozco un experto que te ayudará a resolverlo…— Gino sonrió, como lo hacía cuando estaba seguro de una victoria y dio la media vuelta para hacerle frente a Aoi, habían llegado a la cancha esperada y era momento de ponerle más misterio al asunto.
—Estoy 100% seguro de que cuando acabes de practicar con ella, podrás dar saltos de casi un metro, o bueno, tal vez exagero— Gino le restó importancia y ante la cara de confusión de Aoi, se volvió a dar la vuelta e ingresó a la cancha, en ella había varios balones de voleibol y solo una persona. Una hermosa chica, que hizo que Aoi, le brillaran los ojos…—Aoi, ella es…—
** FIN **
… por ahora…
NOTAS:
*CAPTAIN TSUBASA es propiedad de Yoichi Takahashi, sus personajes y tramas no me pertenecen, solo a él.
*Cho Nakamura es propiedad de JulietaG.28
*Nanami Usui, Kai y Nozomi Ishiguro, Kaori Watanabe y demás OC inventados, son todos míos.
*PROXIMO ESTRENO: "Me enamoré de mi entrenador…" que tendrá por protagonista al siempre lindo y carismático, Aoi Shingo.
* Te invito a leer "Comienza con un beso" que narra el drama romántico de Ken Wakashimazu y su chica misteriosa, si quieres saber que ocurrió con su llegada, no pierdas más y disfruta su historia. ¡No olvides comentar!
Sé qué me he retrasado bastante con este final y que esta historia debió de haber terminado hace tanto tiempo, no puedo justificarme y solo puedo decir que de verdad lo lamento, pero… bueno, tuve ciertos problemas, tiempos cortados y un bajón de ánimo con este proyecto que pensé en darme una pausa para no defraudar a nadie, aunque acabe haciéndolo, con tanta tardanza y en verdad lo siento mucho. No sé cómo podré disculparme, con ustedes, que se tomaron el tiempo de leerme… Esperando aun así, que se animen a seguirme en la nueva historia que traeré, donde les aseguró, no voy a flaquear, me ánimo a pedirle su comentario, con sugerencias, felicitaciones, abucheos o lo que ustedes gusten escribir. En verdad, disfrute poder escribir esta historia y darle un romance lindo y cariñoso a Izawa, que cuenta con mi estima desde que era parte del Shutetsu, ahora pudiendo darle fin a su drama, me siento muy muy entusiasmada con la idea de llevarles a todas, una total comedia dramática con Aoi Shingo.
Esperando leernos pronto, mis mejores deseos y mi cariño completo, además claro, del más grande de los agradecimientos por todo su tiempo y apoyo.
GRACIAS A:
CANDY,
Lola123,
ValeMisaki,
Kaarlaa,
OPAWER,
Anita Misaki
Con cariño, JulietaG.28
¡El balón es nuestro amigo!
