Una vez en la vida

Cap. 9: Pureza

Estoy muy contento de poder decir esto: BUENAS, AQUÍ LES TRAIGO OTRO CAPÍTULO.

Sin más qué decir:

My Little Pony no es de mi propiedad, no hago este fanfic con ánimos de lucro.


– Spike, alista termina con esa maleta antes de que se nos haga tarde.

– Ya voy, es solo que no puedo decidirme qué piedra comer ahora y cuál guardar para el viaje.

– Eso no es tan importante, además, ya desayunaste.

– Bueno, pero conste que te lo pregunté.

– Y deja de quejarte, que ya no eres un bebé.

– Y cómo me gustaría volver a ser uno.

La alicornio y el dragón tomaron las cosas básicas e indispensables para el viaje y salieron al encuentro de un carruaje cubierto que no daba la apariencia de ser muy importante, de hecho parecía ser bastante discreta.

Al abrirse el vehículo, que tenía a dos corceles de robusta apariencia, salió el guardián del Imperio de Cristal.

– Es lo mejor que pude conseguir, lamento si no llegué a sus expectativas, majestad – se disculpó Flash con un tono de respeto bien practicado –.

– No hace falta que se disculpe, estoy complacida con su desempeño, ahora vayamos a dar ese paseo que tanta falta nos hace – respondió Twilight haciendo que se oiga lo que decía –.

– Lo siento – dice Spike acercándose al oído del pegaso en privado –, pero la actuación no es uno de los fuertes de Twilight.

– Vamos, mi fiel dragón, es hora de dar un paseo – puso tono elegante como el que Rarity usaría al dramatizar y, para colmo, hace una seña de que se apresuren como solo los de más elevados círculos sociales harían –. Es un hermoso día, no desperdiciemos el tiempo de sol.

Los acompañantes subieron y los dos sirvientes empezaron a tirar del carruaje. Por fortuna, Flash tomó la previsión de aislar bien el interior del vehículo para que no los oyeran desde afuera, a Twilight le pareció un gesto muy tierno de su parte tomando en cuenta que ella podría formar un campo de fuerza o algo parecido para obtener el mismo resultado, pero él se tomó el esfuerzo de hacerlo y para ella eso contaba.

– ¿Alguien te siguió? – preguntó la princesa –.

– Solo unos curiosos, pero al final se lo creyeron.

– Estupendo, ya tenemos la primera fase completa – Spike marca como realizada una línea en una lista que habían preparado de antemano –.

– ¿Hiciste una lista?

– Llevo mucho tiempo sin hacer listas. Leer está bien, pero no poder hacer listas, solo leer, es muy restrictivo para alguien que tiene el impulso natural de catalogar la información para su posterior consulta.

– Esa es definitivamente la Twilight con la que vivía en la biblioteca – dice Spike orgulloso y contento de recordar los viejos tiempos –.

– Ya fue suficiente con los halagos y nostalgia, ahora debemos centrarnos en lo importante – extiende un mapa de la zona –. Primero debemos entrar en el distrito comercial y cambiar el color del carruaje cuando logremos confundirnos entre los demás que transitan con mercadería. Mi teletransporte no es tan bueno como quisiera, pero bastará para poner nuestras cosas encima de una banca de la plaza, así podremos recogerlas tranquilamente. Luego empieza el viaje...

Cloudsdale, unos meses después...

Por un callejón de los barrios bajos de la ciudad flotante de los pegasos se podía distinguir una figura que caminaba con sigilo, cubierta con una capucha azul, aprovechaba la oscuridad de la noche y la pobre iluminación del lugar para no levantar sospechas de su presencia, evitaba el contacto con otros todo lo posible.

Finalmente, tras media hora de caminata, la pegaso se quitó la capucha, descubriendo una crin multicolor, al estar frente a la entrada de una posada que tenía el nombre en una placa de madera justo encima de la puerta, en la cual se veían una herradura y un par de alas a cada lado.

– "Herradura y Alas", justo el lugar que andaba buscando – dijo con satisfacción –, las calles han cambiado mucho desde que me fui a ponyville.

Entra en el establecimiento, pide una ración de cidra y se sienta en una de las mesas que encontró por la esquina. La espera se prolongó un poco más de lo que ella esperaba, pero era inevitable que Lagollete se presentara, detrás suyo para ser exactos.

– Dash? – le tocó el hombro asustándola –.

– ¡No hagas eso, ya tengo bastantes problemas y tensiones como para un ataque cardiaco!

– Lo siento – dijo con un pequeña risilla –, es solo que me di cuenta de que te sentaste justo detrás de mi, me pregunto cuánto tiempo hemos estado dándonos la espalda.

– Si, jeje, creo que eso es gracioso – dijo riendo forzadamente y tomando asiento a la mesa de Amelie –.

– Con algo de risa es suficiente para calmarnos – volvió a un tono un poco más serio y calmado –. Seguro ya te enteraste de las noticias.

– Sí, de seguro que Celestia ya debe estar tomando cartas en el asunto.

– Opino igual, por eso debemos aprovechar este momento de relativa tranquilidad. Debido al incidente, – le arroja un periódico en la mesa donde se ve el titular "Convocatoria para los Wonderbolt" – ahora están tratando de reclutar a cuantos sea posible.

– Antes habría dado una pata por que algo así apareciera en los diarios.

– Pero ahora sucede, en cierto modo podrás cumplir uno de tus sueños.

– Pero eso sería demasiado pedir, he intentado muchas veces, pero no pude ingresar a los Wonderbolt.

– Con Spitfire en su… Condición – Rainbow pone cara enojada – , será mucho más fácil de cumplir, y mejor ahora que tendrás su ayuda – termina señalando a un tercer pony que estaba sentado a la mesa, en cuya presencia no había reparado Rainbow –.

– ¿Y quién él?

– ¿No lo reconoces?

– No creo que la capucha ayude mucho.

– No hace falta que me presente, señorita Amelie – dice el pony encapuchado –, incluso en un lugar como este podemos meternos en líos si se llega a escuchar mi nombre.

– Entonces puedes aprovechar para "presentarte" apropiadamente dándole las instrucciones de su próximo objetivo.

– Busquemos un lugar más privado, señorita Dash.

Los dos ponies piden una habitación de la posada.

– Nombres – pide el dueño –.

– Es que … – trata de pensar el encapuchado –.

– Nos estamos fugando – dice Rainbow apoyando la cabeza al costado del encapuchado –, y no quisiéramos que nuestros padres nos encuentren si preguntan.

– Su vida amorosa no es algo que me incumba, pero creo que podría soltar un poco la boca y hable acerca de unos tortolitos… – El encapuchado con aspecto serio y callado pone un montón de bits en la barra – Unos tortolitos que pasaron la noche en otro lugar – completó con una sonrisa y arqueando las cejas en complicidad –.

– Agradecemos mucho su discreción.

– Todo sea por el amor – concluye dándoles la llave de la habitación –.

Una vez dentro de la habitación, Rainbow suelta un suspiro por fingir abrazarse todo el rato del extraño para guardar las apariencias.

– Sabes – comenta el encapuchado mientras revisa el lugar en busca de posibles mirones y asegura la puerta –, solo teníamos que ofrecerle el dinero, tu numerito de los tortolitos no era necesario – dijo dándole la espalda haciendo como que revisaba los detalles de la puerta –.

– Bueno – se excusa sonrojada y de brazos cruzados –, yo solo improvisé para que fuera más difícil que nos encontraran.

– Pero abundar en detalles no siempre es práctico.

– Díselo a alguien que tenga experiencia en espionaje, yo solo hice lo que pensé que ayudaría – desvía la mirada enojada –. Y por si acaso, que ni se te ocurra hacerme algo, que tengo mi dignidad.

– No te preocupes por eso – le explica quitándose la capucha –.

La impresión en el rostro de Rainbow fue épica (aunque también podríamos decir hípica), mas no se esperaba encontrar a alguien que tendría que cargar con un sentimiento tan complicado como el que ella ya estaba llevando sobre sus hombros, o lomos en este caso.

Estación de trenes de Ponyville, varios meses atrás...

Rarity está abrazando a Twilight, limpia las lágrimas con un pañuelo de seda rosa y le dedica unas cuantas palabras para animarla.

– Nunca en mi vida me había sentido tan orgullosa de mis amigas, todas muestran una determinación asombrosa y un espíritu noble al aceptar esta misión de parte de la Princesa Celestia, pero estoy en especial orgullosa de poder llamarte "amiga", Twilight Sparkle, eres la mejor pony que he conocido y nadie me hará pensar lo contrario. Ahora ve y haz que nos sintamos orgullosas.

Rarity se despedía de los Sparkle porque sus otras amigas habían emprendido sus respectivos viajes antes que ellas, dejándolas como últimos elementos de la armonía en Equestria.

Afortunadamente, los padres de Rarity estaban presentes, así que podrían cuidar de Sweetie Belle, quien estaba a un soplido de romper en llanto al ver a su hermana mayor pidiéndole a Spike que metiera sus pesadas maletas dentro del vagón de equipaje.

– Sweetie – se acercó a su hermanita –, lamento mucho que no podamos pasar tanto tiempo juntas como habría deseado, pero en estos últimos meses he aprendido tanto de ti que podría decir que no desearía a nadie más que a ti como mi pequeña hermana.

– Snif … Yo... – no podía aguantar más – ¡Voy a extrañarte mucho! – rompió en llanto abrazando a su hermana mayor –.

– Yo también te extrañaré mucho – dijo Spike abrazándola de una pata –.

– No podría estar más orgulloso de mi pequeña – dijo su padre abrazando a sus hijas y, por lo tanto, al dragón –.

– Spike – dijo Twilight jalando al dragón –, ya fueron suficientes despedidas por esta semana, a Rarity le corresponde un poco de tiempo con su familia.

– Pero algún día yo también podría ser parte de su familia.

– Eso... – dijo con un ligero tic en el ojo – ¿qué tal si lo dejamos para otra ocasión? Ya es hora de irnos.

– Ok, pero que conste que esta podría ser una de las despedidas más significativas en nuestra relación y tu no le diste la importancia que corresponde.

– Eso lo decidirá el tiempo, galán – le despeina la cresta –, pero ahora debemos concentrarnos en nuestra tarea, luego habrá tiempo para esas cosas.

– Al menos se que te sentirás como yo por estar lejos de cierto pony – dijo Spike resignado –.

Tras unos cuantos abrazos sofocantes y una empalagosa y vergonzosa sesión de besos, Rarity se separó de su familia y subió al vagón de pasajeros, el cual curiosamente se encontraba vacío con la excepción de un pony que estaba sentado junto a una ventana con un periódico que le cubría el rostro mientras leía.

Se sentó justo en frente del pony e cuestión porque de esa manera podría sacar la cabeza por la ventana y agitar el casco para despedirse por última vez y seguir viendo a su familia por todo el tiempo que le fuera posible pero, con el movimiento del tren, las figuras se hacían cada vez más pequeñas, las voces menos audibles y el vacío cada vez más grande.

Tomó un poco de aire y exhaló como en otros días le había enseñado Twilight para mantener la compostura en una situación estresante como la de organizar el comité de bienvenida para la comisionada de los juegos de Equestria.

– No lo olvides, Rarity – se decía a sí misma –, una dama siempre debe mantener la compostura.

– Su familia me parece muy … – tomó la palabra el pony sentado frente a Rarity – Adorable, diría yo.

– Un momento... ¿Fancy? ¿Fancy Pants?

– Como siempre, es un placer volver a verla, señorita Rarity... – saludó tomando un casco de la unicornio para besarlo como en el protocolo de la realeza –.

– Lo siento – retira el casco un poco ruborizada – , pero no me siento cómoda siendo tratada como la realeza.

– Y me alegra que no haya cambiado en nada.

– ¿En nada?

– Esa es una de las razones por las que me agrada tanto.

– Se lo agradezco, pero tampoco está obligado a mantener las apariencias, no hay nadie más en el vagón.

La unicornio conocía a Fancy como nadie antes lo había hecho, con ella podía entrar en confianza y olvidar los extremadamente serios y aburridos protocolos que se esperaban de un caballero de su altura.

– Sabes, Rarity – dijo ya un poco más relajado –, es un verdadero alivio que no haya nadie más que tu para acompañarme en este viaje. Contigo me es fácil relajarme.

– Espera, creo que te olvidaste de algo – y le desajusta la corbata –.

– Gracias, esa cosa me hace sentir que estoy a punto de ser colgado por los que me rodean.

– Jiji, no es para tanto, aunque creo que debe quedarte un mal sabor de boca cuando no puedes expresar todo lo que sientes.

– Casi como si leyeras mi mente, por eso confío en ti para mostrarme tal y como soy, sin importar las etiquetas ni nada por el estilo.

– Para mi también es bueno hacer algo así, es un respiro de los cuidados constantes y privaciones que implican ser una dama, algunas cosas son simplemente abrumadoras.

– Ni que lo digas – apoya el codo en la ventana para ver el paisaje – ¿Alguna vez soñaste con vivir en el campo como lo hacían los equino salvajes?

– Supongo que si, pero no te me pongas melancólico, que todavía están los maquinistas que podrían verte en un mal momento.

Con ese argumento se puso de pie inmediatamente para arreglarse el atuendo y el peinado con la ayuda de un espejo de bolsillo que Rarity llevaba siempre consigo, pues no quería manchar su reputación de caballero de la élite, pues usaba su influencia y recursos para ser de ayuda a los ponies que no son tomados en cuenta por la alta sociedad. Si alguna verdadera ventaja le hallaba a su apellido, era la de poder ser de ayuda como la voz de los que son ignorados.

– ¿Estás en la misión de la Princesa Celestia? – le preguntó el unicornio –.

– Sí, lo estoy, pero ¿cómo supiste?

– La Princesa suele tener más de una opción – contempla con evidente indiferencia fingida en su gesto –, es por demás seguro que me envió como respaldo para asistirla.

– Eso suena maravilloso – sonríe la unicornio con los cascos en las mejillas y brillo en los ojos –, hace ya mucho tiempo que no tengo la oportunidad de sostener una conversación sofisticada y sincera con nadie, claro excepto por mis amigas, pero esto será fabuloso.

– Creo que comparto la emoción, pero no estoy del todo seguro si desearía verla someterse a los cambios que implican los deseos de la princesa Celestia.

– ¿Cambios? – se palpa el rostro con preocupación –.

– No son físicos, al menos no mucho, sino que van un poco más allá. Dime, Rarity ¿has escuchado de la secta de los Pureza?

– Me temo que no.

– Entonces supongo que lo largo del viaje podremos aprovecharlo de tanto en tanto para contártelo todo.

A lo largo del viaje, Fancy Pants le relató la historia de la susodicha secta que iba a conocer, no está de más informarse de algo antes de hacerlo. Las horas pasaron bien, Los días fueron relativamente cortos, pero inevitable fue llegar hasta un pueblo en pleno desierto con algunos daños en la locomotora, esto debido a los ataques de unos búfalos que no simpatizaban con los colonizadores.

– He aquí, "Cristal Waters" – anuncia Fancy al bajar del tren –, un pueblo chico y encantadoramente rústico.

– Se parece un poco a Ponyville, excepto por un detalle – mira con cuidado a los habitantes del lugar –. Creo que no puedo distinguir ningún pegaso o pony terrestre.

– Y tienes razón en eso, querida, este no es un sitio en el que se le permita el paso libre a cualquier pony, solo se deja entrar a otros tipos de pony cuando no hay de otra.

– Bueno, tiene sus ventajas, porque se ve todo limpio y ordenado, con buen gusto en cuanto a moda conservadora, pero eso debe requerir muchos recursos.

– Sí, los requiere, por eso los unicornios trabajan muy duro para que el lugar poco a poco se convierta en una utopía para los unicornios que quieren tomar un aire ilustrado para variar.

– Te concedo eso, este pueblo se ve muy prometedor, pero sigo sin entender qué tiene que ver con mi deber para con la Princesa Celestia.

– Es muy simple, vamos a ver al alcalde, él te dará una idea.

Más adelante, llegaron al centro del pueblo, un edificio de no más de cuatro pisos servía de ayuntamiento para un distinguido corcel que mantenía la mirada en unos documentos. Fancy podía pasar a la habitación que quisiera con solo aclarar su identidad.

Al entrar en una oficina, donde se encontraba el alcalde inmerso en sus deberes, Fancy saludó con el tono más familiar que tenía.

– Veo que sigues haciendo de las tuyas, hermanito.

– ¡FANCY! – salta de su escritorio para abrazar al unicornio –.

– Vaya, has crecido mucho.

– No lo creo, sigo siendo de la misma altura.

– Yo me refería a los costados.

– Ejem, en eso aciertas, pero no es momento de ponernos al día, ese momento empieza en… – mira un reloj que extrajo de su bolsillo – Unos cuarenta minutos, pediré el resto del día para atenderlos, mientras puedes instalarte en mi casa cuando quieras…

El alcalde estaba tan emocionado que por un momento se le pasó por alto la presencia de la unicornio.

– Mmm, mira pero qué belleza tenemos aquí – declara arreglándose la corbata de moño y el peinado –, es usted sin duda – toma su casco – la mejor visita que he tenido el honor de recibir en mi oficina – besa el casco de la unicornio haciendo que se sonroje por tal trato –. Estoy muy complacido de conocer a mi nueva hermana.

– ¿Hermana? Disculpe, es usted muy cortés y amable, pero no entiendo lo que dice.

– ¿No eres la prometida de mi hermano mayor?

– Me temo que aquí hubo un malentendido, señor. Yo no soy la prometida del señor Fancy Pants.

– ¿O sea que no viniste hasta acá para presentarme a tu prometida? – preguntó dirigiéndose a su hermano –.

– No, eso lo imaginaste al verla. Por cierto, ella es la señorita Rarity, viene de Ponyville y es una estupenda diseñadora de modas.

– Me halaga mucho, Fancy – dijo Rarity otra vez con las mejillas rosadas –.

– No hace falta que la halagues, hermano, con su sofisticado toque es suficiente para ver que algo especial debe tener y no pienso que solo sea un talento para el diseño – dijo levantando las cejas con ojos coquetos –.

– Jijiji – se reía suavemente la portadora de la Generosidad –, algo me dice que es usted un galán.

– Pues a mi hermano le resulta más fácil cautivar a las damas, yo tengo que recurrir a todo lo que tengo para no quedar eclipsado.

– Creo que no hemos sido presentados apropiadamente, señor…

– Fancy Suits, pero muchos me dicen alcalde, es más corto, si usted lo prefiere.

– Supongo que estará bien llamarlo Alcalde.

– Creo que con presentarnos fue suficiente, deben estar cansados por el viaje. Pueden hospedarse en mi casa, espérenme hasta la hora de salida.

– Lo haremos – accede el hermano mayor –, no tardes mucho porque quiero ponerte al día en algunos temas de Canterlot.

– Será un placer cuando termine.

Más tarde, ese mismo día, Fancy Pants y Rarity habían llegado a una hacienda bastante bien cuidada, donde había una mansión de buena apariencia. Rarity estaba más que complacida con la recepción de parte del personal, la decoración y todo en el ambiente la ponían de buen humor.

Una vez instalada en su habitación, una mucama tocó la puerta y la unicornio salió para ser informada.

– Señorita Rarity, el amo Suits los espera a usted y al amo Pants en el comedor, si gusta puedo guiarla en cuanto esté lista.

– Vamos inmediatamente, ya me tomé la libertad de prepararme.

– Con gusto la guiaré hasta el comedor.

– Su trato con los invitados es excelente – felicitaba Rarity mientras seguía a la unicornio de pelaje pinto por los pasillos de la mansión –, Fancy Suits tiene un personal sorprendente.

– Le agradezco su reconocimiento, señorita Rarity, aquí apreciamos mucho la opinión de nuestro servicio.

– Y le hacen honor, supongo que usted trabajó mucho tiempo de mucama.

– Así es, una de las cosas que más me gusta es hacer que todo salga bien y esté bien ordenado, al amo Suits le pareció muy útil esa característica de mi persona, por eso estoy sirviendo en esta casa, lo que me hace sentir muy honrada por lo bien que aprecian mi obsesión por el orden.

– Es un caballero bastante animado – observa la unicornio blanca –.

– Me alegra oír que tiene un buen concepto acerca de mi amo, por lo general deja una buena primera impresión, esa es una de las razones por las que acepté el trabajo en su hacienda.

– ¿Noto algo más que simple admiración? – inquiere Rarity con un tono juguetón –.

– Por favor, no diga esas cosas – dice abochornada la unicornio blanca con manchas marrones –.

– Oh, lo siento, no era mi intención hacerte sentir incómoda.

– No se preocupe por eso, señorita, el comedor está cruzando la puerta que tiene en frente. Ruego me disculpe, pero tengo otras obligaciones qué cumplir y no dispongo de mucho tiempo.

Trató de retirarse lo más rápido posible, pero apenas volteó y se topó cara a cara con Fancy Pants. Su expresión de sorpresa fue bastante notoria, por lo que desviaba la mirada por la vergüenza.

– Lo-lo siento, cometí un error.

– No hace falta que te disculpes, Sophie, un error todos lo cometemos.

– Disculpe, voy a retirarme, tengo muchas tareas pendientes.

– Descuida, podemos seguir los dos solos desde aquí... Es bueno volver a verte.

Una vez dentro del comedor, los unicornios empezaron a comer y a conversar. Los hermanos se pusieron al corriente en cuanto a las últimas noticias de Canterlot y del negocio de manufactura de telas finas de la que era propietaria la familia Fancy.

– Y por eso es que siempre tenemos cerca un pañuelo de seda, es prácticamente una tradición familiar – dijo riéndose junto con sus invitados –. Con toda esa charla se me secó la garganta – toma un poco de agua –.

– ¿Podríamos dejar el placer de un lado por un momento y hablar de lo principal, hermano? – solicita Fancy Pants –.

– Con gusto, dime la razón por la que ambos vinieron hasta este lugar.

– Según informes de inteligencia, se acerca el ataque de un enemigo que quiere declararnos la guerra, por eso se están tomando medidas preventivas, para el caso de que las negociaciones fallen. Pero mientras negociamos, el otro lado no está perdiendo el tiempo, están engrosando sus filas con ponies bien entrenados y armamento de alta calidad, lo que nos pone en desventaja, porque no disponemos de tanto tiempo para prepararnos como el que se han tomado ellos.

– ¿Y hay algo en lo que pueda ayudar un pony neutral como yo?

– Sí, de hecho, es imperativo que nos concedas una audiencia con las autoridades de "Pureza". Sus conocimientos prácticos pueden ser de gran ayuda en este enfrentamiento y no podemos darnos el lujo de no aprovechar el talento de Rarity, quien me acompaña en esta ocasión.

– Cuando hablas de cosas serias te pones más serio que mi maestro – suspira –, pero eres mi hermano y confío en ti con todo mi ser... Podría arreglar algo para mañana, pero no prometo nada, los maestros de "Pureza" no son informales en nada, pero es posible que hagan una excepción – dijo esto último mirando fijamente a Rarity –.

– ¿Hay alguna razón en especial para creer eso, señor Suits? – inquiere curiosa la unicornio –.

– Eso es por su apariencia, no siempre se encuentra uno a una unicornio con sus características, entra en el modelo de los más altos estándares de los "Pureza" en cuanto a anatomía refiere.

– ¿Eso quiere decir que son superficiales?

– No del todo, pero al menos uno de los maestros es más manejable si se encuentra con una unicornio de buena presencia.

– ¿Y podemos usar eso como ventaja? – pregunta el hermano mayor –.

– Solo en cierta medida, pero su determinación será la clave.

– Con eso solo nos queda esperar hasta mañana. Dime, Rarity ¿te gustaría pasear un poco por el pueblo antes de que anochezca?

– Si, sería una buena oportunidad para conocer el lugar.

Después de terminar la comida, Fancy Pants guió a Rarity por las calles de Crystal Waters, un bello lugar para unicornios. Se destacaban lo elegantes que eran los cafés, los artistas en las plazas con su música y lienzos que manifestaban un punto de vista que realzaba la belleza poco vista en las escenas cotidianas.

Algo cansados de caminar por el lugar, tomaron una mesa de un café al aire libre.

– Este es un lugar sumergido en una especie de utopía para los amantes del arte y de la elegancia rústica, algo un poco anticuado pero con el toque moderno de la nueva generación.

– Gracias por permitirme conocer de cerca este sitio – agradece Rarity –, he tenido mucho para inspirarme para mis diseños.

– Los cuales sin duda llegarán a destacar y marcar tendencia en Equestria, pero eso no es prioridad en este momento... – sorbe un poco de café y se acomoda un poco para estar más cerca de Rarity y hablarle en privado – Estamos frente a una gran amenaza para toda Equestria, no podemos permitirnos una derrota, por eso es que también depositamos nuestra confianza en las portadoras de los elementos de la armonía.

– ¿Y qué podría hacer en este lugar?

– Mira, – se apoya con más confianza sobre la mesa – en este pueblo solo hay unicornios ¿notaste que los únicos ponies que no son unicornios son los del tren que nos trajo?

– Ahora que lo dices, no lo había notado bien.

– Este pueblo fue fundado por una especie de secta, se le conoce como "Pureza". No tienen malas intenciones, solo son un poco exclusivos, porque quieren desarrollar el arte por excelencia de los unicornios.

– ¿Hablas de la magia o algo así?

– Más de algo así que de otra cosa, la telequinesis es el arte por naturaleza de los unicornios, y eso es lo que más han desarrollado en sus estudios. Imagina a un gran grupo de decenas de maestros de la telequinesis desarrollando esta disciplina a lo largo de su vida y guardando los registros de sus avances y descubrimientos en una biblioteca que solo permite que se ingresen ejemplares de éxito. Esa exquisita colección es más de lo que un pony podría imaginar acerca de cualquier disciplina.

– ¿Y debo aprenderlo todo?

– No todo, solo lo necesario para profundizar una disciplina que se ha desarrollado dentro de este pueblo. Un usuario avanzado podría ser de mucha ayuda, pero eso no lo haría un local, porque los locales tienen la estricta norma de no tomar partido en asuntos bélicos.

– Entiendo lo de que podría ser útil aprender algo nuevo, pero no veo por qué usar algo que está prohibido emplear en un asunto bélico, se supone que lo vamos a usar en un asunto bélico.

– Eso un día lo entenderás, solo tienes que recordar el significado de tu elemento.

Al día siguiente se encontraban en un edificio apartado del pueblo, donde un unicornio de crin y pelaje blancos estaba sentado en una especie de trono mirando con aprobación a Rarity mientras los hermanos Fancy estaban esperando tras una puerta.

– ¿Y tiene alguna razón específica por la que quiera tomar los hábitos temporalmente?

– Mi solicitud se basa en la necesidad de aprender de los "Pureza" para poder ser de beneficio para mi gente, los ponies a los que aprecio.

– Esa no suena como una legítima causa para someterse a la educación que proporcionamos en este lugar. De hecho, todos los que toman los hábitos en este templo del arte excelente llegan a la conclusión de que no deben abandonar este lugar ¿hay algo que le haga pensar que su caso será diferente?

– Sinceramente, no lo sé, pero estoy dispuesta a averiguarlo – respondió Rarity con decisión en la mirada –.

– Que así sea, mañana podrá empezar, pero queda sobre aviso que no la juzgaremos mal si decide quedarse para no volver a casa.

– Ruego me disculpe, pero he oído que el tiempo es apremiante, si es posible, quisiera empezar hoy mismo.

– Como diga – responde en tono triste –, no puedo impedirle esa solicitud, informaremos a sus amigos afuera y procederemos.

Una vez afuera, Rarity abraza a ambos unicornios con alegría.

– Fue una linda velada la que tuvimos, pero ahora debo despedirme, no se muy bien lo que me espera dentro de ese templo, pero podemos esperar que algo bueno saldrá de ello.

No dejó que le dijeran nada, los calló amablemente, quería mantener la compostura, pues para ella esta era una difícil decisión, porque se arriesgaba a acabar como los demás que habían decidido quedarse en el templo, la razón la desconocía, pero las palabras del unicornio que la interrogó fueron suficientemente sinceras para convencerla de que algo podría cambiar de repente.

Los dos hermanos la observaban alejarse despidiéndose agitando el casco, pero eso no era más que una actuación para tranquilizarla.

– Ya tiene mucha presión como para aumentarle lo que me contaste – comenta disimuladamente Fancy Pants – .

– No me complace decir esto, pero te lo dije. Los Garret están implicados muy de cerca con ese malnacido.

– No olvides tus modales.

– No hay malos modales cuando se describe a ese granuja... Esto va en contra de la mayoría de las cosas en las que creo, pero voy a darte toda mi ayuda con los espías del desierto, solo si me ayudas a arreglar un problema personal.

– Lo habría hecho de gratis, pero acepto tu generosa oferta.

– Entonces está pactado, esta misma noche despacharé a los investigadores.


Bueno, este fue relativamente corto, pero creo que mantiene algo de intriga con Rainbow, la agente doble y por la decisión de Rarity tendrá que tomar.

Con eso solo faltaría Pinkie, así podré terminar este fanfic.

Sí, se acabará con Pinkie, pero eso no es todo, si tienes interés en seguir leyendo me gustaría avisarte que tendrá una secuela, en la que se describirá la guerra que se avecina.

Gracias por leer mi fanfic, sin más qué decir, se despide Old Grimie.