TITULO: El Lado Gris de mi Corazón Por: Tatekanine

Es como obvio que Sailor Moon no es mía (aunque ganas no me faltan), es de la gran Naoko Takeuchi. Solo uno que otro de los personajes que salen de esta loca cabecita son de mi pertenencia.

Sin más preámbulos a leer se dijo...

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Corrió todo lo que le dieron sus fuerzas, no quería estar mas en ese lugar, era aterrador, sujetaba su pecho y el corazón aun le dolía, palpitaba sin cesar y sentía como si cuquillas afiladas lo atravesaran, tenía escalofríos y la cabeza dolía aun peor. Se recostó en una pared cerca de una tienda de bebés, veía a las parejas alegres dentro del establecimiento y las lágrimas seguían saliendo sin cesar. Miró hacia la bóveda celeste, el día estaba muriendo y necesitaba de un abrazo para no sentir que moría igual, Darien, apenas debía estar terminando su turno, ahora más que nunca necesitaba estar con él, corrió hacia el hospital en el que él trabajaba y hacía sus practicas de la universidad, imploraba a los cielos encontrarlo ahí.

Frente al edificio se percibía tan mínima, no le gustaban esos lugares, para ella un hospital era símbolo de enfermedad y muerte. Sin dar un paso distinguió a alguien conocido en una de las cafeterías aledañas al edificio, vestido con su bata blanca, el cabello negro azabache y tomando de una taza de café se encontraba su novio, aquel hombre que ahora se convertía en su ancla a tierra, en su mayor soporte, se veía tan guapo, sonreía, pero no a ella, tenía en frente a una mujer de cabello largo vestida con bata también, mas cerca de lo que le gustaría y en cámara lenta, como otra pesadilla, los vio besarse, en frente de sus propios ojos… quería que esos ojos le mintieran, que solo fuera una de esas tantas amigas, aquellas que frecuentaba, aquéllas que no conocía, pero de las que él en ocasiones hablaba restándoles importancia, cuando le decía que la amaba mas que a nadie, cuando susurraba en su oído palabras tiernas que la hacían enamorarse cada día mas del príncipe de sus sueños. Lentamente se fue acercando, la mujer sostenía la mano de aquel hombre con fuerza, estaba tan cerca que sus miradas se cruzaron, Serena la reconoció, era la mujer que la había tratado como a una niña, menospreciándola cuando se habían encontrado, la mujer de cabello castaño susurró algo y Darien volvió la mirada espantado, se levantó e intentó acercarse pero aquella mujer lo detuvo, escuchó las ultimas palabras de ella, "lo siento, nos descubrió", ella salió corriendo del lugar sin rumbo fijo. Su vida estaba echa trizas, su familia la había dejado sola definitivamente y ahora mas que nunca deseaba estar con ellos, sus amigas buscando una vida normal, la despreciaban y el hombre de sus sueños, aquel que amaba hasta la muerte, la traicionaba, una mujer mas elegante y fina había ocupado su lugar, ya no escuchaba nada, solo las palabras de esa voz que había olvidado dentro de su mente y que pensó jamás había existido.

-siempre te lo dije… pero no te sientas sola, princesa mía, siempre me tendrás a mi –dijo aquella voz femenina, tan siniestra, tan cercana, tan conocida. Lo último que vio fueron dos faroles incandescentes que la cegaban, estaban casi encima suyo, un grito de "¡Cuidado!" y luego, nada, todo estaba tranquilo, no había llanto, no existían tristezas, todo era paz y deseaba mas que nada quedarse en aquel lugar, donde no había lugar para el sufrimiento, el corazón no dolía y la soledad ya no importaba-

CAPITULO 10: Ascensión

La desesperación se apoderaba de él, lo que ella había visto era un error y necesitaba hacérselo entender. Luego de dejar a Andrew en su casa tenía que acudir a sus prácticas de la universidad y aunque faltaban unos meses para su grado ya era internista en el hospital central. Le encantaba lo que hacía, era un poco agotador pero el orgullo que sentía por un trabajo bien hecho y la calidad humana eran su mayor recompensa, esa tarde lo que mas lo entusiasmaba era que estaría con Serena, tal vez pasara la noche con ella, eso era aun mas alentador, había pedido permiso para salir un poco mas temprano, cuando se encontró con una de sus compañeras de estudio, lo invitó a tomar un café cerca y ya que no comprometía nada decidió acompañarla, recodaban sus años de adolescentes primíparos, la joven estaba bastante nostálgica y a cada rato se volvía mas sentimental, de repente y sin que él se lo pensara lo besó, era la segunda vez que lo hacía desde que la conocía, y la primera había dejado en claro que ella no le interesaba como mujer. Vivian era hermosa, exuberante y sexy, pero para él, Serena era la única mujer en su vida. La joven castaña se separó, él no dijo nada pero pretendía dejarle en claro de nuevo las cosas, pero lo que ella le dijo lo dejó helado, "¿Esa es tu novia?", giró espantado y la vio, con los ojos cristalinos por las lágrimas que pretendían salir, intentó acercarse pero Vivian lo sujetaba, como pudo se soltó de ella, pero Serena había huido despavorida y no logró alcanzarla, buscó por todas partes pero era inútil, buscó en el parque número diez, en el Crown Center, pero nada, hasta que decidió ir a su casa, si no estaba allí, la esperaría, y eso era lo que estaba haciendo desde hacía un buen rato, nadie contestaba en la casa.

-Darien, ¿que haces aquí? –escuchó una voz, al girar, se encontró con una gata negra que lo miraba extrañada, por encontrarlo sentado en la andén de la casa de su novia-

-espero a Serena

-si no está, es porque debe encontrase con esa muchachita pelirroja

-no lo creo, me dijo que hace rato no la ve, la estuvo buscando hoy y no la encontró –dijo el chico desanimado-

-pasa algo, ¿están peleados otra vez?

-algo así, necesito hablar con ella… ¿podrías hacer algo?

-no lo creo, ya no carga su comunicador, ninguna lo hace –dijo Luna recordando ese detalle que antes era indispensable en al vida de las sailors- si quieres ve a tu apartamento, te avisaré cuando regrese

-no, la esperaré aquí

Dos horas mas tarde se encontraba manejando su motocicleta rumbo a casa, la joven rubia no había llegado y eso lo tenía extremadamente preocupado, si le pasara algo por su culpa no se lo perdonaría nunca, sería capaz de acompañarla en un viaje de ese tipo, jamás sería capaz de vivir sin ella. Cuando entró en su apartamento no tenía ganas de nada, se daría una ducha y esperaría a que Luna le avisara del regreso a casa de su novia, si en un par de horas no sabía nada de ella, iría a buscarla a los lugares a los que solo los realmente desesperados acuden, hospitales, estaciones de policía y la morgue, encendió el televisor sólo para que el ruido ahogara sus pensamientos, estaba semidesnudo en su cuarto listo para meterse en la ducha cuando escuchó algo conocido en el televisor, había oído el apellido de la rubia, sintió pánico, subió el volumen cuando el peso de aquella noticia le dio de lleno, hablaban de la identificación de los cuerpos de las personas comprometidas en un accidente ocurrido en horas de la mañana. Los padres de Serena habían muerto en un accidente, recordó su mismo drama cuando era niño, tal vez la rubia ya sabía de esta situación y por eso lo fue a buscar al hospital, se vistió y emprendió rumbo a la casa de la chica, la esperaría hasta que amanecer de ser necesario, cuando llegó encontró en la casa a Michiru, a Ray y a Lita, todas con rostros de preocupación, habían acudido al enterarse de la noticia, de la misma manera que él.

-hola Darien… ¿que sabes de ella? –Preguntó Lita-

-pensé que ya estaría aquí

-debe estar destrozada, pero no siento nada, es como si su energía hubiese desaparecido –se escuchó la voz de la aguamarina-

-eso no lo digas ni en broma –dijo con vehemencia el pelinegro- ¿donde están las demás?

-tampoco lo sabemos –expresó Ray quien intentaba localizar el aura de la princesa- tampoco logro encontrarla… ubiqué a las demás excepto a Hotaru –dijo mirando a Michiru-

-también me preocupa ella, hoy sucedió algo en casa… tuvo una visión –dijo Michiru observando a los gatos- cuando despertó dijo que tenía que ir a un lugar y salió, no pudimos alcanzarla… creo que nos oculta algo

Escucharon golpes en la puerta, vieron a una Haruka bastante apresurada, buscaba a Serena, se había enterado de la noticia de la muerte de los padres de la princesa de la misma manera que las demás

-no sabemos donde está –respondió Luna-

-debemos buscarla, no podemos permitir que esté sola… nos necesita –expresó enojada al ver a las demás sailors sentadas sin decir mas-

-a buena hora te das cuenta que nos necesita –dijo con reproche la guardiana del mar- se supone que a eso habíamos regresado e hicimos todo lo contrario –dijo mirando su espejo, no veía nada, todo eran tinieblas, algo bastante preocupante-

-BASTA DE DISCUSIONES!!! –Se escuchó la voz potente de la gata negra- eso es lo que nos tiene en esta situación… ¿Darien que sucedió?

-no quiero hablar de eso… vine porque me enteré del accidente –dijo el joven evadiendo la verdadera respuesta, no pretendía ventilar lo ocurrido con alguien diferente a Serena-

-¿QUE LE HICISTE? –Vieron como Haruka se abalanzaba furiosa y sujetaba al pelinegro del cuello de la camisa-

-ese es mi problema –expresó el pelinegro soltándose con fuerza- iba a verla en la tarde, pero sucedió algo… ese no es el mayor problema, se supone que ustedes eran sus amigas y parecen desconocidas, Serena ha estado sola mucho tiempo y si no fuera por una chica que conoció en la universidad no se que sería de ella, lamentablemente no puedo dedicarle todo el tiempo que desearía a ella, pero ustedes que además de ser sus amigas son sus guardianas, se alejaron, en este momento debe sentir que no tiene a nadie… MALDITA SEA… ¿donde estás, Serena? –decía al aire después de su discurso, era parte de lo que sentía, a pesar de que su niña no dijera nada, sabía que extrañaba a las demás sailors, el hecho es que él no sabía que hacer ante esa situación, y para remediarlo trataba de complacerla de la mejor manera, aunque ahora ella pensara lo contrario- vamos a dispersarnos, de alguna manera tenemos que encontrarla, busquen a las demás, ellas también deben ayudar –dijo el pelinegro coordinando la búsqueda de su princesa, entre todos debían encontrarla-

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El lugar era aterrador, hedía y caminaban entre cadáveres pero ninguno de los tres parecía poner atención a estos detalles, a sus costados siendo observados por seres sin forma, de color plateado y ojos rojos que los veían con odio, el que estaba en frente los ignoraba, los dos detrás de él, solo caminaban con la mirada baja sin mirar a ningún lado.

-ya está cerca, la puedo sentir, falta poco para que nuestra misión esté completa –dijo el que estaba en frente de los tres- Crysta –dijo tomando la mano una de las personas que lo seguían- que noticias me tienes, linda –expresaba acariciando el rostro de la trigueña-

-tranquilo, Ken, las Sailors Outers están peleadas, no hay problema –decía pero su voz detonaba un matiz de nerviosismo- y el príncipe es muy débil para rechazar a una hermosa mujer

-eso espero, preciosa, me has sido útil y esta es tu última oportunidad… -expresaba girándose para encarar al otro hombre, de cabello negro y mirada esmeralda- Kevin, espero que tus noticias sean igual de alentadoras

-las Inners no pueden ni verse y Sailor Venus está bajo mi control

-¡Excelente! –Expresaba el hombre feliz por el trabajo realizado, sentado cual rey en su trono bebiendo de una copa inundada por un líquido rojo igual a la sangre- Amy, amor, ¿no te alegras por mi?

-me alegro que todo resulte como tu deseas mi amor… esa es mi mayor felicidad -expresaba la peliazul, saliendo entre las cortinas detrás del trono del caballero sentado, lo abrazó y depositó un beso apasionado, vestía con un traje ajustado largo de gran escote de color negro, sus ojos ya no tenían el brillo y la vitalidad de la sailor de agua, Crysta veía la escena, repudiando a esa mujer-

-aunque no todo está hecho, la guardiana del tiempo sigue viva, no podemos permitir que regrese –expresaba acariciando la espalda de Amy-

-puedo encargarme de eso mi señor –hincada la pelinegra solicitaba la misión-

-no seas tonta… sino fuiste capaz con una niña, jamás controlarías a la guerrera mayor del milenio de plata… otra furia mas hábil se está encargando de esa tarea, se que traerá muy buenas noticias –expresó alejándose en compañía de Amy ante la mirada tranquila de Kevin y de una furiosa Crysta-

-aleja esas emociones humanas que estás sintiendo –escuchó la mujer la voz de Kevin-

-¿de que hablas?

-si se da cuenta, puede convertirte de nuevo en una de ellas –expresó el hombre señalando a las criaturas que los observaban- debes agradecer que te haya escogido… aprovecha la oportunidad

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Las puertas del tiempo no mostraban imágenes nítidas, solo la ventana del pasado mostraba las cosas de una manera que pudieran entenderse, pero no era capaz de comprender las figuras que se le presentaban de la puerta del presente y aquella que permitía ver el futuro sólo dejaba ver niebla, todo era incierto. Durante siglos y desde que su madre le heredara tal misión, había pasado su vida encerrada en aquel lugar custodiando aquellas puertas que controlaban el tiempo, y a pesar de que conocía muchos acontecimientos que sucederían o algunos que sucedieron de manera equivocada no podía intervenir, esa era la regla y siempre la había cumplido, pero ahora la preocupación la estaba controlando, cada vez que se presentaba un evento similar, significaba que el futuro estaba siendo modificado y aquel curso que el destino tenía planeado podía nunca llegar a ejecutarse, debía acudir a la tierra de inmediato, debía averiguar que estaba sucediendo allí, su princesa podía correr grave peligro.

-desde que me asignaron esta misión siempre me pregunté que significaba controlar este lugar –escuchó una voz de niña bastante aguda, en aquel lugar al que solo ella podía entrar-

-¿quien eres? –Preguntaba Sailor Plut impresionada por lo que veía-

-soy Isami… gusto en conocerte Sailor Plut –decía la pequeña inclinándose como una doncella- pensé que era un lugar mas emocionante, pero no hay nada de divertido aquí –expresaba aquella niña vestida como la muñeca que sujetaba en brazos, tenía el cabello largo castaño claro lleno de bucles que le daban un aspecto inocente, caminaba por el lugar con curiosidad-

-¿como entraste aquí?

-de la misma manera que tu… -expresaba la niña con una sonrisa- con una llave

-eres quien está causando esta turbulencia en el tiempo –expresó la guerrera a la defensiva con su báculo en mano-

-mmmm si y no

-no tengo tiempo para juegos, no se como lograste entrar, PERO LO QUE SI SÉ ES QUE QUIERAS O NO SALDRÁS DE AQUÍ –expresaba enojada la mujer lista para atacar-

-NO ME GUSTA LA FORMA EN QUE ME HABLAS –gritaba la niña enojada- ERES MUY GROSERA, TENDRÉ QUE CASTIGARTE –vociferaba la pequeña de quien empezaba a emanar gran cantidad de energía negativa formándose un remolino oscuro a su alrededor, sus ojos antes claros, eran negros y siniestros ahora- pero yo no quiero que te vayas, ¡¡¡QUIERO QUE TE QUEDES AQUÍ PARA SIEMPRE!!! –de repente la sailor del tiempo se vio absorbida por ese mismo remolino de viento, perdió el control de su movilidad y dejó caer su báculo, en el suelo veía como la niña lo sujetaba y lo hacía pequeño en la palma de su mano sin poder hacer algo para evitarlo, sonreía como si tuviera juguete nuevo- que tengas un buen viaje, Plut… -la niña hizo desaparecer aquel remolino y vio como la guerrera caía por una de las puertas que custodiaba- siempre me dicen que no te debes dejar absorber por el pasado… nunca he podido entender que significa eso -expresó antes de desaparecer con su muñeca en brazos y la llave del tiempo colgando de su cuello-

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-¿porque tan seria?… tenemos razones para celebrar –expresaba Ken bebiendo de su copa de vino al percatarse de una presencia femenina a su lado, el cuadro era distinto, todo era oscuro, solo veía su cuerpo y la silueta bien formada de su acompañante-

-aun no es un hecho –se escucho una sensual voz femenina-

-claro que lo es, Aquella que nunca fue vista pronto estará de nuevo entre nosotros y la princesa de la luna será historia… tranquila, tendrás tu vida de regreso… por cierto, gracias por la ayuda, de no ser por tu valioso aporte, mis tres furias no hubiesen tenido tanto éxito… ¿como puedo regresarte el favor? –expresaba el hombre acercándose a la mujer-

-acaba con todas… no hay mejor pago que ese… es una lástima que una pequeña inocente tenga que pagar las consecuencias de sus errores

-me causa curiosidad ¿porque las odias tanto?... no es que me moleste, para mi es bastante beneficioso –expresaba el hombre, intentó dar un pasó mas cuando sintió a sus pies algo que se arrastraba, no podía verla, pero sabía que ahí estaba, su silbido le era familiar- no contestas a mi pregunta –dijo intentando dar un paso mas-

-si deseas seguir con vida, ni lo intentes –expresaba ella al notar los intentos del hombre por acercarse, él pudo distinguir ese destello asesino en esos ojos negros que siempre lograban intimidarlo-

-todavía tengo curiosidad por saber

-arruinaron mi vida… -expresó la mujer alejándose hacia una especie de agujero brillante en medio de tal oscuridad seguida por aquella criatura rastrera, antes de ingresar se detuvo- tal vez sea la ultima vez que nos veamos… ya sabes que hacer, Ken –y desapareció ante una sutil sonrisa de su acompañante quien cerró los ojos y al abrirlos lentamente estaba de nuevo en una habitación en tonos oscuros en cuya cama de doseles negros descansaba desnuda el cuerpo de cierta peliazul guardiana del planeta mercurio-

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Ya no estaba en ese lugar tranquilo y lleno de luz al que pertenecía su corazón, de repente, el panorama cambió y se vio inundada por las penumbras, al caminar, la niebla crecía y a cada paso se volvía más espesa, se le nublaba la vista, se sentía débil, sin fuerzas, en cualquier momento caería al piso y nadie la ayudaría, estaba sola, completamente sola, no entendía el porque, pero se sentía terriblemente vacía sin nadie que pudiera cubrir con un abrazo su frágil corazón. De un momento a otro la espesa niebla se fue despejando, como si algo la absorbiera y le permitiera ver con mas claridad el lugar donde se encontraba, todo era igualmente oscuro sin un ápice de luz, el frío calaba los huesos y el viento empezaba a azotar, de un momento a otro lo vio, un gran abismo, tan solo un paso de distancia y caería, era tentador, un sólo paso y su vida se desvanecería y la verdad no importaba, a nadie ya le importaba que sucediera con ella, estaba sola, vacía... que mas daba... tan sólo un paso...

De repente se sintió estremecer, abrió sus azulados ojos de forma brusca y lo primero que vio fue una lámpara encima de su cabeza que no podía reconocer, a decir verdad no reconocía nada en la habitación, las paredes blancas sin ningún decorado, la mesita de noche a su lado sin nada encima y las sabanas blancas resplandecientes que cubrían su cuerpo semidesnudo, fue en ese momento que se dio cuenta de su estado y pudo reconocer el lugar donde se encontraba y el dolor en todo su cuerpo se lo confirmó, estaba en un hospital, allí empezó a recordar y vislumbró la imagen de un auto a gran velocidad que la golpeó cuando intentó cruzar esa calle corriendo, pero ¿porque estaba corriendo en una calle tan transitada? Y de nuevo otra funesta de sus visiones, la imagen de un apuesto caballero de pelo azabache besando a una chica de cabello castaño a quien creía reconocer apareció, sintió la lagrimas aflorar... ¿porque? Dijo amarla hasta la eternidad, porque la traicionada de esta forma tan ruin, sintió un dolor punzante en la cabeza, cuando vio como se abría la puerta de la habitación, un hombre canoso de aspecto severo vestido de blanco acompañado por una enfermera algo rechoncha de baja estatura pero rostro amable.

-por fin ha despertado, señorita –habló él medico con voz monótona, sentía como la enfermera tomaba su brazo para introducir mas del liquido transparente por la aguja que le tocaba las venas, le tomaban el pulso y vigilaban sus signos vitales, los que al parecer se encontraban normales-

-¿recuerda su nombre?

-¿mi nombre?... si, me llamo Serena... Serena Tsukino

-¿tiene alguien a quien podamos avisar sobre su estado?

-"¿alguien? Pero si ahora estaba sola" –pensó- no, no hay nadie, estoy sola

-lamento tener que darle esta noticia, mas aun acabando de despertar pero lo siento por el bebé, no pudimos hacer nada por él

Mientras él hablaba intentaba levantarse con la ayuda de la enfermera, miraba distraída en dirección a la ventana donde se veía caer el día en un hermoso atardecer, cuando escuchó esas palabras, no entendía lo que ese señor que no demostraba el menor grado de pena pronunciaba las palabras "lo siento por él bebe" ¿cual bebe?

-¿Cuál bebe? –Hizo la pregunta ahora en voz alta-

-¿acaso no sabía que estaba embarazada? –preguntó inmutable el médico viendo el historial clínico y luego el rostro de confusión de la paciente- tenía un mes de gestación, señorita, siento aun mas darle la noticia de ese modo, si desea comunicarse con alguien tan solo llame a la enfermera -dijo para salir inmediatamente de la estancia, la enfermera demoró un poco mas en salir, desde la puerta se quedo viendo a la paciente, una joven hermosa como un ángel sin duda, que terrible dolor saber que tu bebé a muerto sin estar al tanto siquiera que existía-

Escuchó las ultimas frases del medico mientras veía caer lentamente la tarde. Un bebé, hasta hace unas horas iba a tener un bebé, una criatura producto del amor que le tenía a ese hombre de cabellos de ébano y fue en ese instante cuando cientos de imágenes se agolpaban tortuosamente en su memoria: su visita a la morgue donde le informaban del accidente de sus padres, su confusión y sus intentos por localizar a Darien que resultaban infructuosos, cuando salió desesperada de la estación de policía con el fin de encontrarlo, agitada corría por las calles de Tokio en una tarde soleada cuando cerca del hospital donde practicaba en un restaurante bastante florido lo vio acompañado por una mujer de figura esbelta y cabello largo, se le hizo conocida, como no conocerla cuando la había hecho sentir menospreciada al lado de Darien, su nombre: Vivian, la vio acercarse a Darien de forma descarada mientras deslizaba sus brazos alrededor del cuello de su novio y lo besaba sin que él opusiera menor resistencia, sintió que sus ojos se nublaban por la lagrimas, corría y corría sin parar, no podía creer que aquel hombre que le profesaba su amor, su cariño y una pasión desbordada cuando estaban juntos le estuviera haciendo esto, traición, la había traicionado, todos la habían traicionado, habían jurado siempre estar junto a ella y todos uno por uno la estaban dejando completamente sola y vacía, ahora lo que siempre había deseado, su mayor sueño, el ser madre y la futura esposa de Darien Chiba se había esfumado, su mundo perfecto al lado de sus amigas, su familia y su amado se desvanecía.

Abrió los ojos nuevamente y no había un ápice de luz en los que antes eran dos luceros azules destacados por su brillo, estaban vacíos... lentamente cayó de rodillas al suelo y gritó, un grito desgarrador, colmado de dolor, tristeza y sufrimiento. Ningún sinónimo sería capaz de describir los sentimientos y emociones que se agolpaban juntos en el corazón puro de la princesa de la luna, lloraba amargamente por el bebé perdido, la muerte de sus padres, la traición de su amado y la soledad en la que todos la habían sumido por su indiferencia y como si fuera un vaso de cristal dejado caer intencionalmente al suelo desde un abismo sintió su corazón despedazarse, seguido por un dolor punzante y agudo desde lo más profundo de su ser y nuevamente gritó de una forma mas desgarradora que la anterior mientras una esfera de luz violeta la envolvía para luego dirigirse como un rayo hacia el cielo destruyéndolo todo a su paso logrando que los vidrios de las ventanas estallaran en miles de pedazos hacia el exterior causando un caos total entre los habitantes de la ciudad conmocionados por la explosión.

Se veía el imponente edificio blanco con los ventanales completamente destruidos, algunos de los pisos superiores en un completo caos, cientos de pacientes aun más heridos, otros muertos y decenas de médicos y enfermeras corriendo de un lado a otro ayudando a los lesionados mientras que en la habitación de la rubia y sin ella poder evitarlo, desde dentro de su corazón emergía la causante de tal sufrimiento y destrucción. Una mujer de solemne figura, cabello negro largo totalmente lacio, ojos igualmente negros que sólo reflejaban rencor y piel cetrina, emergía como una sombra desde la espalda de la princesa de la luna, si alguien mas estuviese observándola en la misma habitación pensaría sin dudarlo que estaba frente a una versión de cabello y ojos negros de la princesa Serena. Cuando logró salir por completo observó con una sonrisa siniestra como lentamente caía al suelo el cuerpo inerte de la rubia y con lentitud se le acercó sujetando sus dorados cabellos con fuerza y viéndola con desprecio.

-eres solo un frasco vacío, pequeña Serenety –susurraba- ahora tu planeta es mío, tus amigas son mías y él será completamente mío mientras mi señor destruye todo a su paso... ¡¡FURIAS!! –Gritó con todas sus fuerzas haciendo resonar los vidrios que aun estaban en pie-

Tres criaturas de color plateado y ojos llameantes aparecieron a través de un agujero negro haciendo una reverencia a la recién llegada

-llévensela –dijo azotándola fuertemente contra una pared mientras con lentitud se acercaba al agujero negro riendo a carcajadas, seguida por las tres criaturas que sostenían en brazos a la rubia inconsciente-

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Estaban las siente amazonas debidamente formadas frente a un trono blanco, la imponente silla estaba vacía. Hacía varios minutos habían sido llamadas por su líder, las requería con urgencia y en trajes de batalla en la habitación principal del Ancorash, aquel lugar sagrado para toda una generación de mujeres guerreras de todos los planetas habitados, era ocupado sólo por un ser tan sagrado como el mismo. La vieron ingresar imponente y hermosa, todas siete se arrodillaron inmediatamente ante su imponente presencia, tan solo elevaron la vista hacia ella como símbolo de respeto. Vestía un traje en colores plata y blanco, entallado a la cintura de donde se desprendía una falda larga de velos casi transparentes, las mangas largas casi hasta el piso, pero sin dejar de ver las manos de aquella mujer, su cabello denotaba toda la sabiduría de su longevidad, de un color tan blanco que resplandecía y los ojos grises, que en ese instante solo mostraban tristeza, caminó hasta la silla en el trono, se sentó y les indicó con las manos que se levantaran.

-ha sucedido aquello que tanto temíamos –la escucharon decir con tristeza, dirigió su mirada ante la mujer de cabellos rojos- Gillian, tu visita a la tierra pudo haber sido lo mejor, pero ha sido infructuosa

-¿que ha pasado?, mi señora Lorraine –preguntó Danaé apresurada-

-cuando decidimos encerrarla, debimos saber que la fragilidad de los sentimientos humanos es grande y que un corazón tan puro como el de la princesa de la Luna, era más frágil aun, la soledad y su profunda tristeza la han liberado… el anillo ha sido destrozado –expresaba con lentitud la mujer-

-ellos la tienen –se escuchó hablar a Gillian-

-así es… requiero de su presencia en la tierra, deben encontrarla y traerla aquí… sino lo logran, no hay mas opciones –la escucharon mientras con pesar la mujer empuñaba las manos- Mátenla –se levantó de nuevo imponente y la vieron desaparecer por la puerta en arco tras el trono-

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Después de días completos de entrenamiento, días que parecían más largos y más pesados en ese planeta de vegetación, paisajes exuberantes y grandes contrastes, gozaban de un momento de descanso, acostadas en una colina a las orillas de un hermoso lago y con vista de fondo el castillo y hogar de las amazonas, se encontraban las Sailors Star Lights, vestidas con sus uniformes raídos y gastados de tanto pelear.

-¿que estará pasando? –El silencio fue interrumpido por la voz de Sailor Star Maker, quien veía los enormes peces con alas que saltaban fuera del lado-

-¿porque piensas que pasa algo? –preguntó la sailor de cabellos plateados-

-es extraño que hayan interrumpido todas las actividades por esa reunión, y que no nos dejen ingresar al castillo…

-nunca hemos visto a Lorraine, nuestra princesa dijo que es la amazona mas antigua que hay… si ella las llamó, debe ser grave –comentó Healer levantándose-

-debemos averiguar que sucede… Fighter, vamos –dijeron las dos llamando a la pelinegra quien se veía ensimismada mirando a la nada- ¡¡Fighter!!

-¿que? –Dijo virando el rostro-

-¿en que piensas? –Cuestionaba la sailor de cabellos castaños-

-en mi bombón… ha pasado mucho tiempo –expresaba nostálgica-

-si, ha pasado demasiado tiempo, ¡YA OLVÍDALA! –Gritaba Healer enojada- NUNCA REGRESAREMOS A LA TIERRA, ASÍ QUE NUNCA VOLVERÁS A VERLA

-eso no impide que ella sea parte de mis pensamientos –expresaba en su lugar un joven apuesto de larga cabellera negra-

-basta Seiya… transfórmate o nos meterás en problemas

-estamos demasiado lejos del castillo y no hay nadie cerca, me daré un baño en el lago –expresó el hombre sonriendo con malicia y lanzándose al lago a disfrutar del agua tibia que este ofrecía- además yo no soy quien tiene a una amazona acosándole en las noches, ¿que hacen tu y Caprise encerrados en tu cuarto? ¿Eh?

-esta me la pagan los dos… lo hago para conservar mi cabeza en su lugar, no las suyas –se escuchaba el vociferar de la guerrera de cabellos de plata quien se internaba en el bosque enojada-

-no sigas molestando con ese tema, entre ellos dos no sucede nada… esa amazona caprichosa solo quiere jugar con él, de seguro le parece divertido, además no hay muchos hombres por aquí –expresaba Sailor Star Maker observando el castillo desde donde se veían salir varios grupos de mujeres-

-¿como estás tan segura?

-las amazonas son vírgenes y para ser amazonas deben que seguir siéndolo –expresó la sailor castaña con lentitud, no pretendía repetirlo-

-¿como sabes eso? –Preguntaba Seiya atónito por la respuesta-

-no importa… mejor sal de ahí y trasfórmate, ya terminaron, las potenciales están saliendo del castillo –dijo la guerrera dejando a su hermano en el lago, perdiéndose también en el bosque detrás de ellas-

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Se veía a una mujer de cabello y vestimentas negras en frente de otra de cabellos rubios como el oro quien pendía colgada de cadenas quien con la mirada vacía y algunas lágrimas recorriendo su rostro la miraba sin comprender que sucedía.

-que mas desearía que arrancarte la cabeza, colocarla a mis pies y usarla como pelota… pero no puedo, no pretendo suicidarme, para mi disgusto, ahora eres la mas selecta de mis prisioneras… quizá no pueda matarte, pero si ocupar tu lugar y cuando mi señor renazca podré deshacerme de ti –expresaba la pelinegra con rencor paseándose frente al cuerpo inerte y semidesnudo de la rubia sujetada cual cristo por cadenas que se enrollaban como serpientes alrededor de su cuerpo dejándola suspendida a varios metros de altura- ahora debo regresar pequeña… o tus tontas amiguitas empezaran a sospechar y de verdad… no quiero tener que matarlas, ahora, disfruta tu estadía

-¿que hacemos? mi señora –escuchó la pelinegra con disgusto la voz de un par de furias quienes actuaban de custodios-

-nada… solo vigilen, no sirven para mas… yo, iré a cambiarme

Instantes después…

-en el Milenio de plata envidiaba tus cabellos de oro, pensaba que eran magníficos, irreales y los quería para mi, pensé que me harían lucir mas hermosa aun… hasta que me di cuenta que no es que me hicieran ver mejor, es que me harían ver igual a ti –decía la mujer saliendo de las sombras luciendo una cabellera rubia y ropas juveniles- jajajaja nos parecemos acaso? –Preguntaba con sadismo a la mujer que semidesnuda, la vista nublada por la falta de sangre y casi inconciente la veía desde lo alto- me veo bien, querido Ken?

-me gustas mas de cabello negro –expresaba el hombre acercándose a la mujer para intentar besarla, recibiendo una cachetada en el acto que lo aventó varios metros lejos de ella-

-idiota!!! Ni siquiera lo pienses… no eres mi tipo –y desapareció-

En otro lugar instantes después…

-no puede estar fuera de su cama… debería descansar –escuchó la rubia a una mujer regordeta vestida de blanco que se acercaba preocupada a su lado visiblemente cansada- no puede irse

-tiene mejores cosas que hacer, estoy bien

-no, no lo está… acaba de abortar, necesita descansar

-usted lo necesita –le dijo golpeando certeramente su cabeza dejándola inanimada en el piso-

En el lugar vestido de blanco reinaba el caos total, la fuerte explosión de luz hace algunas horas había destruido varios pisos superiores dejando varios muertos y bastantes heridos por la caída de muros a su paso. Le gustaba esa visión de muros caídos, llamas, personas sangrando, gente llorando por doquier, todo era destrucción y así debía ser.

-la encontraron desmayada cerca al hospital, está inconciente –escuchó la voz de uno de los enfermeros quien llevaba una camilla con una niña de no mas de doce años y cabello negro, de inmediato la reconoció, como no hacerlo si era el mayor de sus peligros y la tenía en bandeja de plata y oro-

-Hotaru linda… ¿como estás? ¿Que te ha pasado? –de inmediato se abalanzó sobre la camilla cual magdalena-

-¿la conoce?

-si, es mi amiga… como mi hermana, que tiene, ¡¡dígame!!

-la llevaremos a revisión, estará bien, no se preocupe –le decía con voz alentadora el joven intentando consolarla-

-eso es lo que me preocupa –lo vio alejarse y siguiéndolo lentamente entraron a una habitación llena de aparatos donde conectaron a la niña y las dejaron solas-

-que bueno verte de nuevo pequeña, ambas, frente a frente

-¿Serena? -La escuchó susurrar sin abrir los ojos-

-si linda, soy yo –le dijo con dulzura acariciando su níveo rostro, la pequeña abrió sus amatistas viéndola directamente a los ojos-

-no, no eres ella… ¿quien eres?

-¿no me reconoces?

-no te recuerdo

-definitivamente a ti era a la única que no podía engañar –decía la mujer recostándose casi por completo sobre el cuerpo adolorido de la joven pelinegra- y aunque no puedo matarte, como me encantaría y cobrarme todas la que me hiciste sufrir en el pasado –la niña intentó moverse pero no podía, ningún músculo respondía- ni lo intentes… ahora eres mía

-¿ella está viva?

-no por mucho tiempo… cuando deje de depender de ella, utilizaré su cabeza de adorno

-¿porque lo haces? –Preguntaba angustiada con lágrimas en los ojos-

-por lo de siempre Sailor Saturn… ¡Poder! ¡Venganza! ¡Control! Todos aquellos que se atrevieron a enfrentárseme en el pasado, los veré implorarme por su vida e inevitablemente morirán –susurraba la mujer disfrutando cada palabra-

-ella no te lo permitirá

-JAJAJAJA ella será la primera… y si quieres cambiar tu destino, jura lealtad a Benazir, conviértete en mi mas fiel sirviente, en mi hoz de destrucción y tendré compasión por ti

-nunca traicionaría a mis amigas, a mi princesa

-lástima que las demás sailors no digan lo mismo, gracias a tu ausencia es que estoy aquí, la dejaron sola, la dejaron en mis manos y pude moldearla de tal modo que le fue imposible controlar su poder y controlarme a mi al mismo tiempo… pude salir de mi prisión y ahora busco venganza… y si la sailor de la muerte no está de mi lado… no lo estará del de nadie –de dijo acercándosele, tocó su pecho con devoción, la niña la miraba impotente- de verdad es una pena que tanto poder se desperdicie en una batalla en el que se le necesita tanto –y enterró su mano justo en el centro del pecho, una luz violeta emergió junto con su mano, en ella se posaba una esfera de destellos morados contenida por algo similar al agua, la mujer la miraba ensimismada y la chica en la cama yacía con la mirada y el cuerpo vacío- aun no comprendo porque la guardiana de la muerte y la destrucción posee un alma tan pura, siendo su poder solo oscuridad… y ahora es mía –miró fijamente la esfera en su mano, sopló sobre ella y como plumas sobre su palma, se evaporó en el aire- dulces sueños pequeña Hotaru –y desapareció-

Continuará…

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Notas de la autora:

Lo prometido es deuda y aun sin quererlo escribo hasta por los codos, lo cual es bueno para espantar todos esos fantasmas que rondan por ahí, aquí tienen uno de los mejores capítulos de esta historia, empieza a desenredarse esta telaraña. Deseo que les guste mucho, de verdad necesito reviews, es triste que tan pocos se atrevan a dejarme sus opiniones.

Como siempre doy las gracias a todos los que me leen, no se cuanto tiempo tendrán que esperar para un próximo capítulo, espero no sea mucho

Y yo sigo haciéndome propaganda si no han leído mi otra historia se las recomiendo, "Los pájaros tirándole a las escopetas?" Está bien chistosa.

Las quiere, su amiga,

Tatekanine

Domingo, 22 de septiembre de 2007