La cruel realidad

Capitulo 10: Conmociones

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. – De Hinata – Pronunció Naruto del otro lado de la habitación.

¡¿Qué?! ¿Mío?

Mi estomago se contrajo de repente, al igual que mi corazón. Un rumor, sobre mí. – Mío – murmure indignada. Pegue de nuevo mi oreja, tenía que saber a lo que me enfrentaba, tener un rumor, es como tener un chicle en el cabello – alguien te lo pone y solo tú puedes quitártelo – ¡Demonios! No escucho nada.

. – Si, los escuche hablar y…

¡BIP-BIP-BIP-BIP!

¡Ay, no! ¿Qué es eso? ¿Un celular?

. - ¡Ah, Kiba! ¡Ya vamos para allá! – escuche la animada voz de Naruto, tratando de calmar los alaridos del Inuzuka.

. – Sayaka, ¿Estás bien? – ¡Waw! La voz repentina del azabache en la puerta me hizo retroceder sorpresivamente.

. – S…sí – Tome el botiquín y gire la perilla de la puerta para salir.

. – ¡Sayaka! ¡De verdad, lo siento tanto! – me imploro el rubio mientras juntaba las palmas de sus manos. – ¡Enserio, no fue a propósito! ¡Lo siento!

. – Esta bien…

Mejor dime que rumor escondes detrás de esa lengua. – Le puedo ayudar en algo más – No sé, como: ¡Dime ese puto rumor!

. – No, ya nos vamos – hablo el azabache mientras agarraba de la blusa al rubio y lo arrastraba hacia la puerta de salida de su habitación – Puedes retirarte – me dijo mientras salía de la habitación. Los seguí discretamente y vi como salían de la casa, tomando el coche, yéndose a quien sabe dónde.

. – Maldita sea.

Esa noche, no pude dormir. Era una de las desventajas de ser una servidumbre, no podía salir por las noches e ir a espiar al idiota del Naruto, que de seguro ya se los conto a todos sus amigos. Mire por quinta vez el reloj de mi celular – la 7 de la mañana – y no he pegado ni un solo ojo. Es que simplemente no puedo dormir, teniendo en cuanta que hay un rumor mío esparcido por ahí y no puedo imaginarme de que se trata.

¿Sera grave? ¿Quién fue el que lo esparció? ¿Cómo se entero Naruto? ¿Lo saben los demás? ¿Y si con ese rumor me dejan de hablar? ¿Y si me odian? – ¿Odiar? – ¡No! ¡Todo menos eso! – No quiero que odien – lleve mi mano hacia el pecho al sentir una punzada de dolor, era la primera vez que sentía esta angustia. Yo sé que soy una mala persona, pero no quiero perder este vínculo con ellos. – Es un vínculo muy valioso para mí.

Mire hacia la ventana donde pude ver los rayos del sol entrando y me pare al escuchar el rugido de un motor, fije mi mirada pero no vi nada, solo el estruendo del propulsor se percibía.

Me puse mi disfraz y salí de mi habitación apresurada. Pase por la cocina y salude a los cocineros, y me pidieron de favor que le diera los almuerzos a los hermanos –sin remedio alguno, los tome – y al llegar a la sala mayor vi como bajaba Itachi con una maleta de entrenamiento de color azul con el símbolo de su familia.

. – ¡Oh, Sayaka! ¡Buenos Días! – Me saludo el Play Boy – ¡Es cierto que solo trabajaras los fines de semana! – su voz sonó como si hubiera hecho algo malo. .

– Eh, si – le dije sonriendo mientras le entregaba su almuerzo.

"¿Odiar?"

. – Pero no se preocupe, las semanas se pasan muy rápido – no sé porque se lo dije. Mis pensamientos son confusos.

. – Perfecto – su sonrisa, me tranquiliza demasiado. – ¡Sasuke, se nos hace tarde! – voltee de nuevo y vi bajar al azabache menor con su aire tranquilo y misterioso. Pero como era de esperarse, tomo el almuerzo y se fue directo a la puerta. Si él llegase a odiarme, ¿me dolería?

. – Sayaka – voltee hacia Sasuke y vi como me lanzaba un objeto – Esto por lo de ayer. Naruto insistió. – mis manos la atraparon y era un hermoso llavero de metal en forma de una rosa, en el cual se abría y se podían poner dos fotografías. – Nos vemos después – se despidió con ligera mueca y partió.

. – Sasuke – mire el llavero. ¿Qué será esta sensación? Es como si ya lo hubiera sentido, en alguna parte, cuando era niña.

El día domingo pasaba como el agua en un rio, más sin embargo era el límite de mi estadía, a las 11 tendría que irme y mañana empezar un nuevo lunes. Mire el reloj del cuarto de mi hermana y faltaban 10 minutos para el toque de queda.

. – ¿Te gusta este? – Sonreí de nuevo hacia mi hermana mientras modelaba la ropa que compro ayer con la señora Mikoto.

. – Te ves preciosa – mi hermana cada vez crecía más y yo no estaba para verlo. Nunca pudimos hablar cosas de chicas, ni pintarnos las uñas. Como me hubiera gustado, que fuera de otra forma. Odio mi vida pero vivo solo para protegerlos y moriría haciéndolo. – Escucha Hanabi, puede con un día nos topemos, no vayas a emocionarte demasiado. – le advertí. Como Itachi era todo un chismoso, un día era capaz de llegar y contarnos todo sobre ella.

. – Ya lo sé. No te preocupes. ¿Oye crees que a Itachi le guste? – me preguntó y levante mi ceja al escucharlo.

. – Hanabi

. – ¡Ay, por favor, hermana! Que acaso estas ciega. – se inca ante mí y me susurro. – Itachi, está bien bueno. – se me empezó a reír con sus mejillas ligeramente sonrojadas.

. – ¡Hanabi! – masculle. – Él es demasiado grande para ti.

. – ¿Y? – se levanto mientras se quitaba el conjunto de ropa y se ponía otra. – En el amor no hay edad. Solo los que se oponen.

¡¿Qué?! ¡¿Esta niña está hablando enserio?! – Claro, como yo. Jamás lo permitiría.

. – ¡JA, JA, JA, JA! ¡Sabía que dirías eso! No te preocupes hermana, yo soy paciente. Puedo esperar y cuando cumpla los 18 años, saldré con Itachi – Me dijo como toda una princesa soñadora, esperando con serenidad la llegada de su príncipe azul, cabalgando su poni, Pegaso, unicornio o lo que sea.

. – ¡Así! ¡Pues eso ya lo veremos! – me puse de pie y le hice cosquillas como castigo. – ¡Vamos! ¡Retráctate!

. – ¡JA, JA, JA, JA! ¡No, No! ¡Déjame! ¡Mira ya son las 11! ¡JA, JA, JA, JA! ¡Ya…ya tienes que irte! – pare de hacerles cosquillas y solo le tendí un beso en la frente.

. – Tú ganas. Me voy, pero regresare y créeme, yo me entero de todo – le dije y solo se le soltó una sonrisa.

Nos despedimos y hubo unos segundos en la que se negó a soltarme y pude ver su angustia reflejada en su lindo rostro, temiendo por mí. Y lo único que está a mi alcance es solo decirle "Estaré bien", salí de la habitación y me dirigí hacia las escaleras. Los hermanos Uchihas aun no llegaban y eso me facilitaría un poco las cosas. Me despedí de todos y me adentre al coche donde Ren me esperaba.

. – Hola, llévame al cuartel – le dije a Ren y asintió con su típica sonrisa. Me quite los pupilentes y fue como quitarme una espina del dedo, me molestaba usar estas cosas, no sé porque la gente los usa. No sé como Hanabi los aguanta. Me quite el disfraz, la peluca – sacudiendo de paso mis cabellos – me quite los zapatos y me dispuse a ponerme mi traje de ANBU. No era tan sencillo con tantos accesorios – acabe luego de ocho minutos. – ¿Alguna noticia? – pregunte pero Ren no me contesto. Me acerque a la ventanilla. – ¿Ren? – lleve mi mano izquierda para tocar su hombro y me di cuenta que estaba paralizado. – ¡Ren! ¡¿Qué tienes?! – su cuerpo no se movía, era como si lo controlaran, solos sus ojos estaban moviéndose inquietamente. Desesperado por lo que le estaba pasando. Vi como batalla en mover la boca, tratando de decirme algo. Entonces me di cuenta por el parabrisas que no me estaba llevándome al cuartel si no por toda la ciudad. – ¡Ren! ¡Cuidado! – Le grite al ver como se adentraba a una réplica del parque Ueno. Moví el volante forzosamente al ver cómo nos dirigíamos hacia un lago. – ¡Maldición!

El giro fue muy brusco y perdí el control total del auto, me sujete al ver cómo nos volcaríamos y solo sentí las sacudidas bruscas en mi cuerpo, gritaba al sentir golpes por todos lados, el carro se achicharraba y los pedazos de vidrios se agitaban junto conmigo, hasta que uno de ellos se llego a enterrar en mi pierna derecha. El estruendo termino cuando topamos con una pequeña llanura.

. – Ren – voltee a verlo y estaba de cabeza pero aun mantenía el cinturón de seguridad. Pero no se movía. – ¡Ren! ¡Ren! ¡Háblame! – quise acercarme pero escuche el goteo y el olor de la gasolina. – ¡No! ¡Ren! – tengo que sacarlo. Me quite el vidrio que tenía en la pierna y salí por la achicharrada ventana. – Demonios, como duele. – tragándome el dolor me dirigí para sacar al castaño a como dé lugar. Me agache y con un cuchillo corte el lazo del cinturón, cuidando de que no se pegara. Lo tome de su chaqueta y lo empecen a jalar, su ventana no estaba tan torcida como la mía, y pude sacarlo. Pero eso no bastaría, la gasolina se propaga y temía que la explosión nos alcanzara.

. – Pesa demasiado – termine arrastrándolo por todo el parque, quise pedir ayuda, pero no, desistí, la gente, me reconocería. – ¡Mi cinturón! – en el tenia un sistema de alarma, donde activaba mi GPS. Me encabrone al ver que no lo tenía, ¿Cómo mierdas se desamarro de mi cintura? Deja a Ren detrás de unos matorrales y corrí hacia el coche antes de que estallara en llamas.

Me agache sin tocar la gasolina y me adentre a los asientos traseros. – Mi cinturón, cinturón. ¡Aquí esta! – alargue mi brazo para tomarlo, cuando mis dedos los sintieron, lo tome y salí corriendo. Y solo alcance a escuchar un "Qicks" y el auto estallo y el impacto me hizo caer mientras prendía la alarma.

Miles de chispas y pedazos de metal salieron volando por el lugar. Solo logre alejarme a medio camino y tuve que evitar que un aleación me rajara la cabeza. El estruendo se calmo y solo la gran luz y el humo eran destellantes a lo lejos. Voltee hacia atrás y vi una figura acercarse. La ayuda había llegado, pero no tenía mi mascara. Me descubrirían. Pero ya ni modo, Ren necesitaba atención. Me puse de pie para llamar su atención.

Mala idea.

Ya que lo único que recibí fue cuchillazo fallido que iba directo hacia mí pecho. – ¡Tsk!

. – Falle – escuche su voz y por fin pude ver su máscara de cuervo negro. Sus cabellos verdes oscuro y su físico me decía que era una mujer. –Bueno era de esperarse, eres tú de cualquier forma. Hyuga Hinata.

. – ¿Quién eres? – me erguir, ignorado mi dolor en la pierna.

. – No me recuerdas – chito frustrada mientras de su espalda sacaba un cuchillo bowie. – Eso no me gusta. ¡Te hare recordar! – se acerco corriendo y lo mejor que pude fue esquivarlo, mi arma había explotado junto con el carro. – ¡Hyuga Hinata!

Al alzarse de esa forma contra mí lo mejor que pude hacer era tratar de quitarle esa daga, que se movía con toda maestría. – Eres un ex-ANBU – Le dije al tenerla cerca, evitando su golpe con un codazo y con mi mano derecha sujetándole la muñeca, donde tenía su arma.

. – Eso se nota a simple vista. ¡Tonta! – Se sacudió y me dio una pata en el estomago que me hizo barrer el suelo unos centímetros. – ¡¿Qué pasa Hinata?! ¡Eso es todo lo que tienes! – alzo sus brazos a sus costados. – ¡¿Dónde está esa niñita llorona?!

¡Tsk! Esa perra maldita era de mi generación. Me puse de pie y solo sonreí para hacerla enojar. – Esa niña, ya no existe. Pedazo de basura, ¿Por qué no mejor me muestras que hay detrás de esa estúpida máscara? – Vi como mi comentario la hizo enojar, ya que su cuerpo se estremecía.

. – Pedazo de basura – murmuro. – ¡No vuelvas a llamarme así! – se lanzo tal cual como una fiera pero el saber que estaba enojada, era una buena ventaja.

. – Oblígame – le pedí, al momento de comenzar una batalla de cuerpo a cuerpo. La daga iba y venía, era molesto así que con una patada pude desarmarla. Ahora sí, mis puños contra con los de ella, intentaba a toda costa tomar uno de sus brazos para poder doblárselos e inmovilizarla. Más sin embargo se movía tan ágilmente, tratando de hacerme lo mismo.

Me empecen a alarmar porque comencé a escuchar las sirenas de los bomberos, si me ven peleando en este lugar, seré comida por la empresa y la prensa.

. – ¡No es tiempo de distraerte! – Me grito la perra mientras se rebaja tan bajo al tomarme de mi cabello. – ¡Te matare!

. – No me digas. – La técnica de batalla de cuerpo a cuerpo, es la mejor de los Hyugas. El Puño suave. – Eres débil – le dije fríamente y tome su ante brazo y lo gire lo más brusco que pude. – Pagaras por lo que hiciste – tome con mi otra mano su cuello mientras doblaba su brazo. Sonreí al levantar mi rodilla y pegarle a esa máscara, era dura, pero se rompería.

. – ¡Déjame! – se agacho y me dio una patada en mis tobillos haciéndome caer. ¡Ah, no! – ¡Si, yo caigo, tu también! – la jale hacia mí y le di una patada en el estomago para que saliera volando y caer rudamente hacia el pavimento. – ¡Gha! – su grito era gloria para mí. – ¡Esto aun no termina! – se levanto con su máscara llena de grietas. – ¡Esta vez, yo ganare! – me grito mientras me apuntaba con su arma.

. – Hazlo. Cobarde. – me carcajee enfrente de ella. – Tu arma ganara. No tú. – le comente mientras me ponía de pie. – Hazlo, pedazo de basura. – al momento que lo dije, un disparo sonó, pero no fue de ella, sino uno que venía detrás de mí.

. – ¡Agáchate, Yûhi! – la voz de Kakashi resonó en mis oídos, supuse que estaban detrás de mí. Y como no tenía la máscara, quería que me ocultara. Tal y como dijo me arrodille y tape mi rostro pero no mis ojos, solo pude ver cómo salía Shiro junto con otros dos ANBU detrás de esa tipa. – Toma. – escuche la voz de Yamato y me entrego una máscara. En cuanto me la tendió, la agarre. Rápidamente me la puse y salí corriendo.

. – ¡Espera, Yûhi! – me grito Kakashi pero no le hice caso. Esa tipa, la voy a matar. Me agache para tomar su daga y tome el mismo rumbo que Shiro.

. – ¡Maldición! ¿Dónde están? – me detuve al no escuchar nada. Entonces escuche pasos y voces y cuando me di la vuelta, creo que mi corazón llego a detenerse al verlos allí.

¡¿Qué mierdas hacían ahí?!

Tanto Naruto y Kiba me miraban con suma cautela, sus cabellos estaban revueltos por el aire y sus cuerpos agitados me decía que corrieron hasta aquí. ¡¿Por qué lo hicieron?!

. – ¡Oigan! – ¡Esa voz!

Pude ver a través de los orificios, que se acercaba corriendo Shikamaru junto con Sai.

. – Ya llame a los bomberos. No debemos estar aquí… – La voz del Nara estaba muy subida de tono y bajo en cuanto me vio.

. – Oe – Me hablo Kiba. – ¿Estas herida?

No pude ni contestar hasta escuchar un espantoso grito detrás de mí. Esa mujer seguía aquí.

. – ¡Largo! ¡No deberían estar aquí! ¡Váyanse! – forcé mi voz más de lo normal. Y me di la vuelta para marcharme pero el revoleteo de unos arbustos me forzó a voltear de nuevo, hasta que me di cuenta que una figura nueva apareció.

Tenía una máscara de ANBU, hombre alto y encapuchado. Estaba en medio de nosotros, me miraba. Pero me alarme cuando volteo a ver a los chicos. – ¡Corran! – grite al ver como sacaba una pistola y logre tomar su mano, desviando la bala. – ¡Como te atreves! – estaba enojada. ¡Nadie toca a mis amigos!

Inicio de nuevo una batalla de forcejeo.

. – Si, así eres tú. – me susurro el imbécil. – Los voy a matar a todos, incluida a tu hermanita – ¡Cabrón!

Tome el cuchillo de mi pierna y no dude ni un segundo en atravesarlo en su estomago a un costado. – Antes muerta. – le susurre al oído mientras lo empujaba para que su cuerpo cayera con rudeza hacia el pavimento. Pero cuando cayó, la capucha resbalo dejándome ver el diseño de su careta y el color de su cabello, me hizo retroceder.

"Yamato"

. – ¿Y…ûhi? – pronuncio con dificultad, me agache e intente parar el sangrado con mis manos.

. – Kinoe – pronuncie. – ¿Qué hice? Kinoe, lo siento tanto – le susurre. – ¿Por qué? – Esto era demasiado para mi, tanto que no pude retener mi lagrimas por mucho tiempo.

. – ¡Yûhi! – Voltee y vi como Shiro se acercaba corriendo y detrás de él, Kakashi cargaba a un despertado Ren.

. – Shiro – mi llanto era de más. – Por favor, has algo – le pedí en cuanto se arrodillo junto a mí y Yamato.

. – No te preocupes, no tardan. – Vi como sacaba unas vendas de su chaleco y las colocaba debajo de mis manos. – No dejes de presionar. – Su máscara estaba ensangrentada, y pude ver un corte en su brazo.

Poco después llego la ambulancia de rescate de los ANBU, me separaron de Yamato y nos obligaron a entrar a una camioneta negra y blindada, y al subir vi una cabellera rubia muy familiar, detrás de unos árboles.

. – ¿Qué?

. – Vamos, Yûhi. – me apresuro Shiro tomando mi mano y adentrándome a la camioneta.

Tenía que ser mi imaginación. Esto es un sueño, esto no está pasando.

¿O sí?

. – Yûhi – susurro Shiro mientras me cubría con una manta. – Yamato, estará bien – como me hubiera gustado ver sus ojos para ver si me decía la verdad, pero solo enredo su mano en la mía. Y me di cuenta que gimoteaba por estar llorando, había pasado mucho tiempo desde la última vez que llore.

. – Yûhi – Me hablo el capitán. Temiendo por su pregunta. – ¿Qué paso?

. – No lo sé. – Y era verdad. ¿Por qué Yamato me atacaría sin razón alguna?

Me quede en el cuartel hasta las madrugada, contado mi versión de la historia a Kakashi mientras esperábamos los resultados de Yamato. Pero mi mente ya no trabaja bien como antes, tenía miedo. Miedo de saber si Yamato moriría por mi culpa o de dejar traumatizado a los chicos al verme esa noche. Hatake me comentó que el castaño salió detrás de mí y luego ya no supo de él.

El grito que escuche ¿Sería de él?

. – No te preocupes, Hime vino a tratarlo personalmente. – me dijo Kakashi mientras me entregaba un vaso con café y se sentaba a lado mío.

. – Es Tsunade-sama, ¿verdad? – le pregunte aceptando su vaso.

. – Te diste cuenta. – me sonrió y vi su único visible. Éramos lo únicos en la sala de espera, un espacio reservado solo para los ANBU, que se lastimaban en sus misiones. Solo personal autorizado entraba aquí. Era el hospital de los Senju.

. – Sí, no fue difícil. Cuando la vi en la escuela no la reconocí, pero cuando paso… lo de Danzo… me di cuenta que era de ella. Su carácter y su fuerza son muy reconocidos por las instalaciones.

. – ~Hm~

Me concentre en ver el liquido oscuro de café y en el pude visualizar mi asqueroso rostro. – ¿Y Ren?

. – Esta siendo atendido haya arriba. – me dijo Kakashi mientras sorbía el café. – No tiene nada grave, le están haciendo unos estudios.

Vimos como la luz roja de "cirugía" se apagaba y de ella salía Tsunade – se quito el cubre bocas y se sentó enfrente de nosotros – su mirada neutral me estaba desesperando pero cuando vi su sonrisa, quise llorar de nuevo.

. – Yamato está fuera de peligro. – Esas palabras sagradas calmaron la tempestad de mis pensamientos. – Ya paso todo, Hinata. – su voz me tranquilizo demasiado. – Hinata, quiero que vayas a descansar. – me dijo.

. – P…pero…

. – No quiero que vayas a la escuela hoy, puedes tomarte el día, han sido muchas emociones por hoy, además necesitas descansar esa pierna. – mire de soslayo la venda que tenía en el muslo. – Tsubaki te está esperando. – me comentó y pude ver como volteaba hacia los cruce de pasillos, donde mi nana aguardaba con su sonrisa y sus manos pegadas en su pecho. Aguardando por mí.

. – Bien – esto no me gusta. Cuando me dicen eso, es que van a hablar de cosas que no quiere que escuche. – Pero déjeme ir con Shiro, aun no le he agradecido. – en cuanto recibí el asentimiento. Me puse mi mascara y me dirigí por los pasillos junto con mi nana hacia un cuarto donde era tratado Shiro, el me había salvado y me sentí feliz de que en todo el camino nunca soltó mi mano.

. – Espérame aquí – le dije a Tsubaki y ella solo asintió con una sonrisa. Toque la puerta que estaba delante de mí. – Soy Yûhi – avise por si no traía la máscara.

. – Pasa – abrí la puerta y lo vi sin su chaleco, solo con su blusa de tirantes que dejaban ver su cuerpo bien formado y al final una venda en su brazo izquierdo. – Hola

Me quede recarga en la puerta como una estatua, ya se me había olvidado lo que iba a decirle. – Shiro… gracias… por salvarme – lo dije.

Se puso de pie y se acerco hacia mí. – Para eso son los compañeros. – ahora que lo examinaba de cerca, me di cuenta que tenia los cabellos rebeldes de color negro. Se me hizo conocido. – Y no te preocupes, no vi tu identidad.

. – Que bueno – suspire tranquila.

. – ¿Me metería en problemas si lo llego a descubrir? – me pregunto con burlesca.

. – Pues, eso creo. No lo sé. ¿Por qué?

. – No lo sé – su mano derecha se acerco y tomo uno de mis mechones azules. – Cada vez que te veo, me pregunto qué hermoso rostro se esconde detrás de esa máscara. – mis mejillas se calentaron. Kazuma solía decirme eso.

¡Kazuma!

. – ¡Em! Como sea, ¿Qué paso con esa mujer? – su mano se alejo y se me quedo viendo. Pude sentir la penetración de su mirada.

. – Escapo y mato a nuestros compañeros – me comentó mientras apretaba los puños. – Enfrente de mí. – Su voz sonó ronca.

Agache mi mirada por la notica, esa mujer no solo consiguió huir sino que logro matar a los nuestros. – Por lo menos, tú no lastimaste a uno de los tuyos. – susurre con amargura.

Y sin esperármelo, Shiro alzo su mano y tomo mi nuca y me acerco hacia su pecho donde pude escuchar sus latidos. – Tú no tienes la culpa. – me dijo. – Todo tiene una explicación. – su calor me llegaba por la espalda y podía sentir su respiración en mi nuca.

. – Sh…Shiro…

. – Así que ya no llores – se alejo de mi y se acerco a mi mascara, rozándolas. Como si se tratase de un beso prohibido. Sentí como sus manos resbalan por mis brazos y tomaba mis manos. – Te protegeré.

. – Yûhi-sama – nos llamo mi nana del otro lado y eso fue necesitado para lograr que nos distanciáramos.

. – Ya tengo que irme. Adiós – le dije mientras me daba la vuelta y deslizaba la puerta donde mi nana nos esperaba.

Poco después llegamos a la casa, tenía muchas cosas que preguntarle a Ren pero estaba un poco sedado ya que le habían quitado unas toxinas de su cuerpo, que fue lo que hizo que lo paralizara. Me fui a mi cuarto y me cambie. Por fin, ropa holgada, me puse unos pantanosillos guangos para no lastimar mi pierna y una blusa de manga larga. Me sentía muy cansada y mi corazón latía a mil. No quiero sentir esto, ya que me recuerda mucho a ese individuo, quien se atrevió a romper mi corazón.

. – Confié en la persona equivocada. No lo volveré a hacer. – Me senté en mi cama pero no dejaba de ver mi mano que había sido rozada por Shiro y por los chicos, se siente diferentes sensaciones en cada uno. Pero solo una persona me hace chinita la piel y ese es…

. – Hinata-sama, tiene visita – La voz de Tsubaki me hizo voltear hacia la puerta.

. – ¿Quién es? – me puse de pie y me metí mis pies en unos vans negros.

. – El joven Sasuke.

¡¿Qué?! Pero si debería estar en la escuela ahora, baje por las escaleras para comprobar si era cierto y así fue, al verlo parado junto al sofá cargando su mochila.

. – Sasuke – el morocho me vio y me sentí incomoda por su mirada y presencia. – ¿Qué haces aquí? – pregunte amablemente al llegar enfrente de él.

. – Vine por ti.

. – ¿Eh?

Su mirada seguía seria desde que salimos a dar un paseo por las calles de mi casa, no había traído su carro por lo que vi cuando partimos, había dicho que tenía que hablar conmigo. Y solo dije que sí, porque tal vez se trataba de ese rumor que no me dejo dormir y que me tenía inquieta desde ayer. Muchas preguntas y pocas respuestas.

. – ¿Y los demás? – pregunte. Ya no soportaba el silencio.

. – En la escuela. Tenía que salir antes que ellos, por algo…

. – ¿Y ese algo, tiene que ver contigo? – su silencio solo me lo confirmo pero me empecen a preocupar al ver que no me dirigía la mirada. Entonces el rumor si era grave y tal vez lo involucraba y ahora me diría: "Aléjate de nosotros"

Me detuve de solo pensarlo, el que ellos dejaran de hablarme derrumbarían más de lo que ya estoy. – Sasuke, ¿Qué pasa? – le mire preocupada, era inevitable.

El morocho se detuvo y se me quedo viendo con sorpresa, y luego agacho la cabeza. El viento se sintió frio a pesar de estar en inicios de mayo. – Ven, te invito algo. – Me propuso y yo solo asentí.

Llegamos a un parque que estaba a diez minutos de mi casa y pude ver como seguía ese carrito que vendía crepas. Me detuve, había pasado tanto tiempo que no venia para acá, la última vez que vine, fue con mi madre. – ¿Quieres uno? – me pregunto Sasuke de repente, había olvidado que estaba aquí con él.

. – ¿Qué? ¡Y…yo, no!

. – Ven – me ignoro.

. – No espera, Sasuke.

. – Si no quieres, está bien, porque yo si quiero uno. – ¡Hump! Mi entrecejo se alzo, y sentí mis mejillas arde, era la primera vez que me hacían eso. Por eso odio comportarme como una chica. – ¿De que la quieres? – me sonrió. ¡Maldito bastardo!

. – De chocolate. – dije a regañadientes. Me senté en una de las banquitas que estaban a lado del carrito mientras esperaba a que el azabache pidiera la orden. Vi mis pies y tenía un tic en ellos, no dejaba de moverlos.

. – Si sigues así, perforaras el suelo. – se acerco Sasuke ofreciendo mi crepa, pero solo tenía una. ¡Chi! ¡Me había engañado! Tome la condenada crepa – ¡que olía tan bien! – y me le quede viendo y luego al Uchiha.

. – ¿Qué?

. – Normalmente cuando alguien me ofrece comida, tiene o un favor o una mala notica. ¿Tú qué traes? – Pregunte. Y solo se sentó a mi lado, aguardando que decir. Mordí la crepa, su delicioso aroma casi me provoca un gruñido en el estomago – ¡Dios, que delicia! – le di otra mordida, su nutella me hacia un cosquilleo en mi paladar.

. – Hinata – voltee hacia el azabache, su mirada me perturbo, parecía que tenía un nudo en la garganta. – No te lo comas todo – se acerco y le dio una mordida a mi crepa. ¡MI CREPA! Bueno que más da, él la compro, pero aun así era muy tacaño por solo comprar una.

. – ¡Oe!

Se me quedo viendo. – No tolero las cosas dulces – me dijo.

. – ¡¿Y entonces por qué la mordiste?! – le exclame, señalando mi propia crepa. – ¡Es mucho chocolate!

. – Solo quería probar. – me dijo. Y se me quedo viendo, su cara parecía como si peleara consigo mismo. Sea lo que sea, no lo deja en paz. ¿Sera ese rumor?

. – Sasuke – pronuncie su nombre y sin evitarlo acaricie su mejilla, estaba caliente. – Puedes decirme lo que quieras y prometo ayudarte lo mejor que pueda. – le comente. Aun le debo un favor por haberme rescatado. – Tómalo como un agradecimiento por ayudarme siempre.

Sus ojos carbón atravesaban los míos, su mano tomo la mía. – Entonces… quédate conmigo…

Me quede en shock, era acaso una confesión, de él. ¡De él! – Yo… – su mano era cálida y me llena de emociones confusas. Siempre de niña soñé con algo así, que un día llegara mi amado y me amara por siempre, pero solo son cuentos de hadas. – Sasuke, yo… yo no soy una buena persona– Maldición. ¡¿Qué haces?! – Creo que lo mejor que puedes hacer, es solo alejarte de mí, tú y los demás. – ¿Tiemblo? – Yo no creo que sea capaz de volver amar, no es lindo cuando alguien te hace daño. Aguantas las heridas pero tardan en cicatrizar. – ¡No quiero llorar! – Temo que si confió en la persona equivocada, saldré lastimada. Y al hacer una elección como quiera alguien saldrá lastimado. Yo no quiero eso. Quiero seguir siendo amigos de todos. – podía sentir mis mejillas rojas al igual que su penetrante mirada.

. – Itachi, tenía razón…

Voltee a verlo confusa.

. – Eres demasiado amable… Y perdóname por ser tan egoísta…

. – ¿Eh? – no hubo tiempo de reaccionar. Sus labios presionaba con fuerza los míos – era muy diferente al de Sasori, este hacia que mi estomago se revolviera. – Pude sentir como exigía entra de más a mi cavidad bocal, pero estaba en shock. Así que solo sentí sus manos en mis mejillas, queriendo profundizar el encuentro. Temblé al sentirlo muy dentro de mí, saboreando mis belfos y yo los suyos. ¡Mi dios! Le estaba correspondiendo. ¿Por qué?

. – ¡Miren, están haciendo cosas de adultos! – El gritillo de ese niño ocasiono que empujara a Sasuke, estaba sonrojada. Santo cielos, ¿A qué hora llego el espectador? – ¡Háganlo otra vez! – chillo una niña, quien parecía más emocionada que yo.

. – ¡Nos vemos mañana, Sasuke! – me aleje corriendo junto con la crepa doblada. Era tanta la vergüenza que me negué a mirarlo de nuevo.

Y de por si mañana tendría que verlo – doble mis piernas – una vez que llegue al sofá de mi casa. Tsubaki se encontraba junto con su hermano que aun dormía, eso me dio tiempo para reflexionar ̶ ¿Por qué le correspondí? – ¿Acaso me estoy enamorando?

. – Señorita, ¿Tiene hambre? – voltee a ver Tsubaki quien bajaba las escaleras.

. – ¿Cómo sigue Ren? – me puse de pie y acompañe a mi nana hasta la cocina. – ¿Qué te dijo el doctor?

. – Con la sedada es posible que se le pase hasta mañana, le sacaron mucho veneno paralizante, gracias a Dios no era venenoso, pero era un veneno muy fuerte. – me contó mientras sacaba ciertos sartenes y verduras del refrigerador.

. – Perdón, Tsubaki. – agache mi mirada. – Me buscaban a mí…

. – Hinata-sama – me llamo Tsubaki y voltee a verla. Sus ojos mostraban mucha seriedad y se acerco tomando mis manos entre las suyas. – Ren y yo le hicimos un juramento a su padre. Que siempre la protegeríamos de todo, aun si eso implica arriesgar nuestras vidas. – me confirmo con una sonrisa.

. – No…no quiero que sea así. – murmure mientras bajaba la cabeza hasta tocar su pecho, dejando que me acaricie el cabello.

. – Aunque no le guste, lo haremos de todos modos.

¿Pero por qué? Siempre la gente sale lastimada por intentar protegerme y yo no logro hacer nada por ellos.

Odio todo esto. ¿Qué es lo que quiere ese infeliz?

Me levante al día siguiente y le dije a Tsubaki que contactaría a Tsunade. Ren no ha despertado desde ayer. Y eso nos preocupaba.

No era lo mismo tener un guardia que no se Ren que manejara el auto hacia la entrada de mi escuela, no había platicas cálidas como antes, todo lo que está a mi alrededor siempre cambia tan drásticamente que no me da tiempo de acostumbrarme.

Me baje del coche y me di cuenta que había salido muy temprano, no quería toparme con los chicos, tres razones: primera, aun no sabía lo del rumor, segundo: Sasuke estaría ahí y tercera y última: mis pensamientos están tan revueltos que ya ni sé qué hacer con estos nuevos sentimientos que surgen en mi interior.

. – ¡Hm! ¿Dónde está? – levante la vista al ver un chico en el pasillo volteando por varios lados, entonces volteo hacia mí y sonrió. – ¡Gracias a los cielos! Una estudiante – se acerco a paso apresurado – casi corriendo – y tomo mi mano, dándole un fuerte estrecho, subiéndolo y bajándola de manera tan exagerada. Debía ser extranjero, aquí no saludábamos de esa forma tan brusca. – Hola, me llamo Izana Kazzuragi. Y ya me perdí, ¿dónde está la oficina de la directora? – Era bastante raro, así que me le quede viendo de más, llevaba el uniforme de los chicos, pero su piel coral y la forma de su cara era muy definidas para ser un chico, sus grandes lentes ocultaban sus ojos negros rasgados y su cabello negro estaban revueltos y despeinados. – ¡Disculpa! ¿Estás bien? ¿No eres sorda, verdad?

. – ¿Eh? Lo siento. Soy Hyuga Hinata, con gusto te llevare a la dirección. – Demonios, que mal educada soy. Pero ahora tenía otra incógnita, ¿Es un chico?

. – Eres tú – murmuro.

. – ¿Cómo?

. – ¡Eres Hinata-chan! – Chillo de emoción y su voz si sonaba un poco femenina. – ¡Eres tú! – se lanzo a abrazarme sorpresivamente y yo solo me quede congelada. ¿Qué le pasa?

. – ¿Te conozco?

. – ¡Oye, tú! – Gritó alguien a nuestras espaldas y ambos volteamos y vi a un recién llegado. Kiba junto con Deidara y Sasori. – ¡Suéltala! – grito Kiba. – ¿Qué no ves que la fastidias? – Comentó el castaño y solo sentí el apretón más fuerte de este chico – vaya, vaya – estaba provocando al Inuzuka.

. – ¿Por qué tanto escándalo? – pregunto otros recién llegados, era Shikamaru y extrañamente estaba junto con Chouji y en cuanto me vio levanto una ceja. – Hinata, traes algo pegado a ti. – ¡No me digas!

. – ¡Ya suéltame! – empuje al chico descarado pero me puso una carita de perrito y eso me asusto. – ¡Ay, no! ¿Te lastime? – se veía más adorable que Naruto.

. – ¡Es una trampa! – me grito Deidara quien estaba irritado por la situación. Y solo Sasori miraba la escena con diversión

. – ¡Buenos días! – Grito Naruto quien entraba junto con Gaara y Sai. – ¡Hinata! – el rubio zorruno se lanzo corriendo hacia mi queriendo abrazarme – como siempre – pero solo sentí como alguien me tomaba de los hombros y me jalaba por un lado, para evitar el toro. (O sea Naruto)

. – ¡¿Eh?! ¿Qué paso? – obviamente el abrazo estaba vacío. – ¡¿Quién demonios eres tú?! – preguntó irritado el rubio al ver como el chico prácticamente me quito de su camino.

. – ¡Eso mismo pregunto yo! – entro una nueva voz. Hidan, voltee y vi como venia junto con los Uchihas. – ¿Quién te crees para tocar de esa forma a Hinata? – el peliblanco se veía muy amenazante cuando se acercaba a alguien.

. – ¡Hola, Hinata! ¿Qué es eso? – saludo y pregunto Itachi quien entraba como todo un rey a los pasillos, pero mi vista solo se coloco en el Uchiha menor quien miraba la escena con el ceño fruncido.

¡No! ¡Aun no estoy preparada! Tome la chaqueta del chico y lo jale hacia la dirección. – ¡Ven, la dirección esta de aquel lado!

Pude sentir y escuchar las quejas de algunos, pero no quiero verlo, no aun. Entonces una vez que subimos por una escaleras evitando cualquier contacto, fije mi vista en el intruso de al lado. Estaba muy sonriente. – Eres una chica, ¿verdad? – le comente. A mí nadie me engaña, cuando me abrazo, sentí un bultito.

. – ¡Ahhh! ¡Te diste cuenta muy rápido! – la chica se llevo su brazos cruzado por detrás de su cabeza. – ¿Cómo lo supiste?

. – Tu nombre es muy femenino – mentí. – Y cuando chillaste tu voz era extraña – Eso si era verdad.

. – Ya veo, aun es muy difícil gritar como un hombre. Pero no es tanta la diferencia, a veces los hombres gritan como niñas. – me empecen a reír junto con ella., ya que recordé a los chicos.

. – Es cierto

Izana era una chica muy extraña, me comento que era bisexual y como nunca le gusto usar tacones ni faldas – según ella, se veían mal en su cuerpo – por eso opto por vestirse de hombre, además por diversión. Era la segunda persona que conocía que le gustaba el mismo sexo, no era raro pero si muy peculiar, uno nunca sabe cómo se llega a ser así, pero si la persona es y se siente feliz, no veo por qué no respetarlo. Mientras no se enamore de mi todo está bien.

. – Entonces, ¿crees que soy rara? – me pregunte una vez sentándose enfrente de mí, Tsunade le dijo que estaría en mi salón.

. – ¿Por qué lo dices?

. – Todo el mundo lo ve extraño y los entiendo, pero no sé… a veces me ven como si fuera un bicho raro. – comentó pena.

. – Déjalos que piense lo que quieran, tu siempre serás tu – le dije aunque no sé si realmente le ayude en mucho.

. – Vaya, eres tal como me dijeron – me comento.

. – ¿Quienes?

. – ¡Mira chicas lindas! – Izana le guiño el ojos al grupito de Karin y estas solo suspiraron. – ¡Je,je! ¡Tontas! ¡Esto es tan divertido! – me murmuro.

. – ¿Quién te dijo sobre mi? – tenía tantas ganas de tomar su mano y doblársela, el que alguien le contara sobre mí, era muy sospechoso. Y pude ver en su mirada un poco de temblor en sus ojos, debido a que mi mirada cambio drásticamente. – Dímelo

. – Te sorprenderías – me aviso con su semblante relajado – Vengo de Inglaterra, ¿eso no te dice nada? – me sonrió con picardía

. – No es cierto

Asintió riéndose, no era lo que pensaba ¿o sí?

. – Neji – pronuncie sin creérmelo. – ¡¿Lo conoces?!

. – ¡Claro! ¡Hemos sido amigos desde que se mudo a Inglaterra! ¡Era mi vecino! – me contó

. – ¡¿No te creo?!

. – Me pido que te diera esto, si te veía – vi como escarbaba en su mochila, sin prestarle mucha atención a los mirones. – Toma – me entro un paquete de color plateado y en ella tenía una carta de Neji, ¡De Neji!

Tome la caja y leí la carta: "Nos vemos en Konoha. Neji" – ¡Es su letra!

. – ¡Va a venir! – Grite emocionada – ¡Va a venir! ¡Aquí! ¡¿Cuándo?!

. – Tranquila chica, vendrá pronto – ¡Eso no me dice nada! – No me especifico el día, pero creo que será en la siguiente semana. – ¡Pero abre el paquete! – Se acerco y me murmuro – Son regalos para ti y Hanabi – me quede paralizada por lo que dijo.

. – ¿Qué tanto sabes?

. – No mucho, pero digamos que soy la consejera de Neji y siempre me cuenta las cosas con hipótesis. – me dijo. – Pero tranquila Hinata, los amigos de Neji, son los míos. – me sonrió y por cierta parte me sentí emocionada, tenía una amiga-amigo.

. – El profesor llegó – anuncio un estudiante y se me había olvidado que seguía en la escuela.

Tuvimos que dejar la charla para el descanso y durante el transcurso de las clases, Kakashi se hizo profesor de economía, sustituyendo a Danzo. El solo pensar en él es como una bomba que explota y me dice todo los problemas que tengo. Y aun no soluciono nada. Estaba hecha bolas, aun siento que alguien me está ocultando algo.

En cuanto sonó el timbre del descanso, el chillido de una chica me hizo voltear al ver a los chicos asomándose por las puertas, buscándome, me sonrieron pero cuando vieron a Izana una vena apareció en la cabeza de los rubios, de Kiba y de Hidan.

. – Almorzamos juntas – me invito Izana ignorando las miradas de muerte de los chicos. Y yo solo asentí pero obviamente fui escoltada hasta la cafetería. Pero en cierta manera el saber que Izana es una chica, también me divertía ver las reacciones de los chicos cuando se enteren. – ¡Hace mucho tiempo que no como comida japonesa real! – me comento.

. – ¿Entonces eres originario de aquí? – le pregunte.

. – Sip

. – ¡¿Y porqué regresaste?! – se metió Hidan a la conversación mientras agarraba una bandeja de comida.

. – ¡Sí! ¡¿Por qué no te quedaste allá?! – le siguió Deidara.

. – Oigan – estaba siendo muy bruscos. Ojala no hubiera volteado ya que ahí estaba él, con el ceño fruncido y parecía enojada e irritado.

. – Pues verán – sentí la mano derecha de Izana en mi hombro y con su otra mano tomo mi barbilla y la voltea hacia ella – Busco a una pareja y creo que ya lo encontré – su voz sonó muy varonil, se nota que ha practicado. Pero solo sentí como alguien se acerco y me tomo por un brazo y me jalo hacia él, su aroma, como no reconocerlo. Sentí una mano en mi cintura donde me acercaba más a él.

. – Pues lo siento, ella ya tiene dueño. – anuncio con voz fuerte y decida.

. – "Sasuke" – Me sonroje. Lo dijo enfrente de todos, que vergüenza. ¡No!

. – Enserio, porque no veo tu firma en ella. – Se burlo Izana.

¿Por qué lo dijiste?

Me siento tan patética al no luchar cuando me dio un beso en los labios – ¡Enfrente de todos! – sentí que me iba a desmayar, nunca era el centro de atención, no soportaba las miradas por eso cerré los ojos con fuerza, pero sabía que mi cuerpo y mis labios lo disfrutaban.

La cafetería parecía un cementerio, era mucho silencio. Entonces solo sentí como se desprendía de mí y me tomaba de la mano. – Ya la viste – Le dijo a Izana y me saco de la cafetería quien no salía de su estupefacción.

Una vez que salimos, solo escuche los alaridos de todos y como mi corazón latía a millares con solo tener enlazada mi mano con la de Sasuke. ¿Acaso me gusta?

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Fin de capitulo 10

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¡Kya! ¡Ya se lo dijo! ¿Qué les pareció? ¿Les gusto?

Espero que sí. esta muy cargado de emociones. Y nuestro Sasuke ya se había cansado de no salir tanto XD. Y que no lo peláramos tanto.

¿Y ahora que pasara? ¿Se romperá la amistad de todos? ¿Cuál es el mendigo rumor? ¿Todos están a salvo?

¡Descúbranlo en los siguientes capítulos!

El OC de Izana Kazzuragi no es mío es de cortesía de Zumkqui. Gracias por prestármelo, ayudo mucho en lo ultimo XD

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COMENTARIOS

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Ciielo Riin: Hola, pues el rumor sigue siendo desconocido para Hinata, jaja creyeron que iba ser tan fácil, pues no. Pero no te preocupes muy pronto sabrás que hay detrás de toda esta historia. Jajaaja yo también grito por todo lo que se arrastre, vuele y que se pequeño y feo. Pues en donde vives que a esas horas me duermo XD es que me da insomnio y ya no pego el ojo, por eso casi siempre publico a esas horas. Bueno espero que este capítulo te haya gustado. Chao, no vemos en el siguiente.

MusaSpinelli: Hola, se me va la señal muchas veces (estúpida compañía de internet) lamento no darte spoilers, es divertido dejarlos con la intriga. Jajaja pero prefiero los cuchillos para castrar a Danzo, para que le duela y sufra como una mujer como cuando una dama anda en su periodo. Pero votare por esa ley si te hace feliz. :D Espero que el capi te haya gustado y créeme tendrás todas las respuesta, muy pronto… (Señal fallida)… Nos vemos… (La seña murió)…

NN-chan: Hola, creí que era la única que llevaba los correos para ver si también publican otras historias que leo. Gracias por comentar y espero que te haya gustado.

kaitlynleonant13: ¡Revive querida! Ya te publique el decimo capitulo. Y espero que te haya gustado, pues lo de Sasori aun le sigo pensado que hacer pero me gustan las imágenes que hace de SasoriXSakura son tan lindas, tal vez por eso me guste como pareja. Pero aun no me decido, lo pensare.

Kds: Hola, si la historia de Sasori y Sakura son otras cosas, pero esta es la vida de Hinata, todo lo que ve se narra aquí mismo. Pues aquí hubo sus momentos, ojala que te hayan gustado. Nos leemos.

moonkoublack: Hola, lamento dejarte todavía con la intriga del rumor jajaja pero muy pronto lo sabrás. Y para eso tienes que seguir conmigo :3 hasta el final de la historia (Yeiii) Espero que ta haya gustado.

FlorItachiUchiha: Holis! Qué gran olfato. Pues eso ya veremos XD Gracias por comentar y espero que te haya gustado el capitulo.

EyesDiamond: Hola y gracias por tu lindo comentario. Espero que este capítulo haya sido de tu agrado.

fran.s: No quiero soñar con Orochimaru lavándome la espalda, ¡Que miedo! Por eso te publico siempre que puedo. Qué bueno que te hizo reír lo de Itachi y sus calzones, que asco. Todos flameados. Y dime que te pareció. ¿Te gusto este cap?

hinatauzumakiuchijahyuga: Hola y lo siento, se me acabo la tinta por eso ya no pude escribir más xD Gracias por leer y espero que este capítulo haya sido de tu agrado.

Kei: Hola, gracias por comentar. Tensión mucha, sexual tal vez. Son muchos chicos seximente guapos. Pero espero que este capítulo te haya gustado.

PandoNee-chan: Hola y gracias por comentar, si a Hina le dolió un poquito, pero aun no lo sabe del por qué. Espero que este capítulo sea de tu agrado.

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¡WOW! 82 reviews es la primera vez que llego hasta acá. ¡Qué emoción!

GRACIAS POR LEER Y A LOS QUE DAN CLIC EN SEGUIRES Y FAVORITOS DE MIS HISTORIAS, LO QUIERO.

Yeii-chan se despide.

¡Chao!