Hola todo el mundo que lee este fic, como cada domingo aquí les dejo un nuevo capitulo de esta fic que está por llegar su fin :) espero sea de su agrado y muchas gracias a todos por sus bellos reviews y por tomarse el tiempo de leer este fic. Les deseo un feliz año nuevo y nos leemos pronto :) también actualizaré el fic los fantasmas de Matt :D
18 de julio del 2012
Capitulo 10
Dos bodas
Era viernes en la mañana y las cosas iban cada vez peor, el compromiso de Sora con Lord Byron ya era oficial y todo el pueblo se había enterado del cambio de planes, todos menos mis padres. Ellos seguían tan absortos en mi búsqueda que no se habían enterado de las nuevas noticias y habían llevado a nuestro pobre cochero Peter hasta el agotamiento a pesar de que el pobre tenía un horrible resfriado que iba cada vez peor.
-¡Peter deja de toser!
Gritó mi madre desde adentro del carruaje, ella odiaba oír a la gente tosiendo ya que eso siempre le recordaba a mi pequeña hermana Hikari y sus últimos momentos en este mundo.
-Perdone señora.
Se disculpó el pobre hombre a pesar de que sabía que no podría evitarlo, su refriado se había complicado y ardía en fiebre pero por miedo a perder su trabajo continuó guiando a mis padres en mi inútil búsqueda, pues nunca me encontrarían, por lo menos no en el mundo de los vivos, ya que yo en esos momentos me encontraba aun en ese extraño mundo al cual había sido llevado en contra de mi voluntad pero en el cual había tenido la oportunidad de reencontrarme con mi hermanita y conocer personas cómo Mimi que te demuestran que aún existe la nobleza y la pureza en este mundo.
Mientras yo me encontraba en el bar preocupado cada vez más por la situación de Mimi quien se negaba a salir de su habitación, Takeru se encontraba junto con Izzy haciendo frente a una gran decepción que terminaría con mis esperanzas de salir de ese lugar pronto.
Como mi hermana me había dicho el día anterior ella y Takeru tenían un plan para ayudar a Mimi y ayudarme a mí a salir de ese lugar sin lastimarla más de lo que ya lo había hecho y ese plan consistía en buscar al enamorado de Mimi que yo en esos momentos todavía no sabía que se trataba del hermano mayor de Takeru. La búsqueda que proponía Takeru no era una búsqueda normal ni fácil, sino que era una búsqueda especial que se enfocaba en la búsqueda de un alma en específico en un radio tan amplio que podía abarcar todo Londres y sus alrededores, sin embargo esta búsqueda no era sencilla, se necesitaba gran poder espiritual para lograrla y podía resultar riesgosa si no se hacía con cuidado ya que podía suceder que los espíritus participantes en la búsqueda quedaran atrapados en "el sueño eterno de los muertos" por siempre si es que llevaban su poder espiritual al límite. Sabiendo todo esto aún así Takeru se decidió a realizar esa búsqueda pidiendo la ayuda de Izzy y Joe, los espíritus con mayor poder espiritual en ese lugar y quienes al enterarse que era para ayudar a Mimi no lo dudaron para poner en marcha el plan de Takeru sin importar los riesgos.
-No siento nada.
Murmuró Izzy mientras permanecía sentado en el suelo de su oficina repleta de libros acompañado de Joe y Takeru quienes tomaban sus manos unidos en aquella profunda meditación.
-Debe estar en alguna parte.
Insistió Takeru, él también tenía los ojos cerrados e intentaba con desesperación encontrar a su hermano.
-Concéntrate Takeru, tu eres el único aquí que conoce la esencia de tu hermano, debes recordarla a la perfección para que no las puedas transmitir a nosotros y que la búsqueda sea más efectiva.
Habló Joe, quien se encontraba también formando parte del pequeño círculo. Joe al igual que Izzy era un espíritu muy sabio y de los que llevaba más tiempo en ese lugar adquiriendo así su amplio conocimiento sobre ese mundo al cual había pertenecido por tanto tiempo.
-Eso intento pero no funciona.
Takeru se sentía frustrado cada vez más al ver que su plan no estaba dando resultado, podía recordar a la perfección la esencia y el lazo que lo unía a su hermano y aún así era incapaz de encontrarlo, pero ¿Por qué? ¿Era a acaso que su hermano se había ido ya a lo que conocía como cielo?
-Es suficiente.
Intervino Izzy al sentir que Takeru se estaba esforzando de más, si continuaba así terminaría gastando todo su poder espiritual y entonces las cosas sólo empeorarían más de lo que ya estaban.
-Espera aún no, yo sé que está en alguna parte, sólo tenemos que concentrarnos más y…
-Dije que es suficiente.
Volvió a repetir Izzy pero esta vez con un tono más autoritario y soltando las manos de sus dos acompañantes.
-No encontraremos a tu hermano, es probable que él ya no esté ni en el mundo de los vivos ni en el nuestro.
-Pero Izzy yo sé que él está en alguna parte sólo debo concentrarme más y…
-No. –Izzy miró fijamente a Takeru– Te estás exigiendo demasiado, no puedes gastar más de tu poder espiritual, sabes cuales son las consecuencias.
-Lo sé pero…
-Takeru no quiero ser rudo contigo pero debes de aceptarlo, tu hermano ya no está y no lo encontrarás ni aquí ni en el mundo de los vivos.
-Izzy tiene razón Takeru. Aunque no lo creas tu poder espiritual es muy fuerte y si tu hermano estuviera aún por aquí créeme que lo hubiéramos encontrado, pero no fue así y eso sólo quiere decir que él ya no está, así que ya no hay nada por hacer.
Takeru no discutió más, sólo se puso de pie y salió molesto y frustrado de aquel lugar. Estaba molesto consigo mismo, sentía que le había fallado a Mimi y así mismo al no encontrar a su hermano y por un momento hasta llegó a creer que su teoría era errónea y su hermano no era el enamorado de Mimi pues si había algo que sabía Takeru era que su hermano jamás habría logrado encontrar la paz eterna si sabía que Mimi lo estaría esperando, él habría ido a buscarla pero no había lugar para dudas, estaba seguro que Yamato era la persona a la que esperaba Mimi, dos historias no podían ser tan parecidas sin ser la misma y la historia de su hermano y de Mimi eran idénticas así que debía de ser él a quien ella esperaba pero entonces, ¿por qué él nunca apareció? Y más importante aún ¿Dónde se encontraba ahora?
Mientras Takeru se reprendía a sí mismo por no encontrar a su hermano yo me encontraba aún en el bar en compañía de Davis que se encontraba preparándome un Daisuke especial y mi hermana que no dejaba de sonreír sola desde hacía ya varios minutos y cómo no iba sonreír sola si seguramente ella se encontraba recordando lo que había pasado con Takeru el día anterior.
Sé que yo no estoy para contarlo ni ustedes para saberlo, pero para los curiosos que desean saber que fue lo que pasó entre mi hermana y Takeru el día anterior, les diré de manera rápida y resumida lo sucedido entre ellos. Como podrán recordar mi hermana me había me había contado que ya sabía sobre el armario de Takeru y que él mismo se lo había enseñado, pero lo que no me había contado era lo siguiente.
…..∞…
Después de haberle contado la historia de Yamato a mi hermana, Takeru decidió que era el momento de que Hikari supiera toda la verdad sobre él así que por petición de Takeru ambos chicos se levantaron de las sillas que ocupaban en la barra del bar y juntos se dirigieron a la habitación de Takeru.
-¿Qué hacemos aquí?
Preguntó mi hermana cuando vio que se habían parado frente a la puerta de la habitación de Takeru.
-Quiero que veas algo.
Murmuró el rubio y abrió la puerta. Mi hermana esperó ansiosa el momento de entrar, puesto nunca antes había estado en ese lugar, Takeru siempre había evitado que alguien entrara a su alcoba por lo cual nadie la conocía.
La puerta se abrió lentamente para Hikari y ella se encontró con lo mismo que me había encontrado yo cuando entré de contrabando en ese lugar, una habitación ordenada que transmitía esperanza y justicia.
-Entra.
Le dijo Takeru con voz tímida y Hikari entró maravillada de aquel lugar y empezando a amar cada segundo más al dueño de aquel cuarto o mejor dicho al dueño de aquel corazón justiciero lleno de esperanza.
-Es hermoso.
Susurró Hikari viendo con detalle cada lugar de aquella habitación.
-No es esto lo que tengo que enseñarte…
Hikari miró a Takeru y pudo notar el evidente nerviosismo de Takeru que se dirigió al armario colocado al lado de la cama de Takeru.
-Sino esto…
Hikari pudo darse cuenta a simple vista que Takeru se refería a su armario y algo en ella brinco de emoción y temor a la vez, ella sabía lo que significaba abrir tu armario frente a alguien, era como quedar completamente al desnudo frente a una persona, claro que en sentido figurado pues Takeru tenía su ropa puesta no vayan a pensar mal, lo que quiero decir es que una vez que abrías tu armario a alguien te descubrían como eras completamente sin máscaras ni nada.
-Takeru ¿estás seguro?
-Sí, no quiero que haya más secretos entre nosotros, tú una vez me enseñaste tu armario, creo que es hora de que yo te enseñe el mío.
-No es necesario, sino quieres…
-Quiero hacerlo, me he cansado de esconderme y en ti es en quien más confío, quiero poder ser realmente quien soy frente a una persona y tú eres la única que deseo sepa todo sobre mí.
Hikari miró a Takeru conmovida sin poder evitar el sonrojo en sus mejillas, miró a Takeru y después miró el armario.
-Adelante, hazlo.
Hikari volvió a ver a Takeru que se encontraba sentado en una orilla de la cama, él tenía la mirada en el suelo y se miraba bastante nervioso además de sonrojado. Hikari despegó su vista de Takeru y la fijó en el armario, se acercó a paso lento y posó su mano sobre la perilla decidida a abrir aquella puerta y descubrir lo que había tras de ella y que tanto atormentaba a su Takeru.
-Sólo te pido que después de lo que te conté sobre mi hermano comprendas.
Murmuró Takeru, Hikari lo miró una vez más y los nervios se apoderaron de ella ¿Qué era tan terrible para que Takeru se sintiera así? Sin pensarlo más volvió su vista al armario y abrió la puerta de un sólo tirón. Lo que vio ahí fue horrible pero aún así no tuvo miedo y entró a aquel lugar dispuesta a demostrarle a Takeru que ella no le temía sino que era todo lo contrario, ella estaba ahí para ayudarlo a librarse de aquella oscuridad. A diferencia de mí cuando Hikari entró a ese armario repleto de odio y sed de venganza no se vio ensombrecida por la oscuridad de ese lugar sino que ella brillaba como un rayo de luz en medio de toda esa oscuridad, proporcionándole sin saberlo una gran tranquilidad a Takeru que nunca antes sintió, sin darse cuenta Hikari se había convertido en la luz que Takeru siempre había necesitado para liberarse de sus sentimientos oscuros y negativos.
-Horrible ¿verdad?
Dijo Takeru sin atreverse a levantar la cara cuando Hikari regresó y cerró la puerta de aquel armario.
-Todos tenemos un lado oscuro.
Murmuró Hikari viéndolo fijamente y sin mostrar el menor temor o rechazó hacia Takeru.
-Pero el mío es horrible, en el tuyo hay tristeza y preocupación por tu familia, con Mimi hay soledad pero conmigo… soy horrible.
-No, no lo eres, eres grandioso.
Hikari se arrodilló frente a Takeru que aún permanecía sentado en la cama y con su mirada avergonzada en el suelo, tomó sus manos de manera amorosa y le sonrió al chico de una manera dulce y cálida.
-¿Cómo puedes decir eso?
-Porque a pesar de todo lo que viviste sigues siendo una persona noble de buenos sentimientos, es cierto en ese armario hay odio y sed de venganza pero es normal, mataron a tu hermano y esa misma persona te mató a ti mientras hacía alarde de cómo murió tu hermano, creo que cualquiera que haya muerto en esas condiciones guardaría ese odio y deseo de venganza que tu guardas, pero hay algo que no todos tienen y tú sí, ese sentimiento de esperanza, a pesar de que muy difícilmente puedas salir de este lugar pues es casi imposible que puedas llevar a cabo tu venganza, tú tienes la esperanza de encontrar alguna forma de vencer esos sentimientos negativos de otra forma, y no todos tienen eso, otros se hubieran dado por vencidos ya y tú no y creo que eso es maravilloso.
Al oír las palabras de mi hermana Takeru alzó su rostro y miró con ternura a mi hermana, ella era simplemente fantástica, nadie antes le había dado tal consuelo como se lo dio ella en aquella ocasión. Hikari lo miró y le sonrió y entonces Takeru no pudo contenerse más y hizo algo que Hikari jamás pensó que haría; sin previo aviso se acercó a ella con movimientos rápidos y plantó en Hikari un sutil y sublime beso. Para Hikari ese beso fue como conocer una porción de cielo, y aunque tardó en corresponderlo por lo maravillada que estaba, cuando lo hizo fue con el mismo cariño y amor con que Takeru la había besado.
Los dos se separaron después de unos momentos, las mejillas de Hikari estaban encendidas mientras que Takeru permanecía en calma.
-Gracias…
Le susurró él y ella se sonrojó aún más, se puso de pie algo nerviosa y se volteó al sentir que sus orejas ardían por la intensidad de su bochorno, no quería que Takeru la mirara así y pensara que era una niña inexperta aunque en realidad así lo era, aquel había sido el primer beso de Hikari por lo cual estaba sumamente nerviosa y no sabía cómo reaccionar. En cambio Takeru se miraba tranquilo, él era muy maduro y siempre tomaba las cosas con calma y eso era una de las cosas que Hikari amaba de él.
Al ver el nerviosismo de Hikari y lo roja que estaba decidió no molestarla más con lo sucedido por lo que se puso de pie y le pidió que fueran a donde estaban los demás, no quería presionarla ni nada, así que desde su punto de vista era mejor dejar las cosas de esa manera ya hablarían después.
-Vayamos a ver cómo está todo con Mimi, aún estoy preocupado por ella.
-eh? Sí.
Respondió mi hermana aún nerviosa y algo distraída, siguió a Takeru hasta la puerta pero antes de que salieran ella tomó su mano y con su mirada en el suelo, pues no se atrevía a verlo a los ojos le preguntó.
-Lo que pasó hace unos momentos fue…
-Porque Te quiero.
A completó él sin dudarlo ni temerlo. Hikari alzó su mirada sorprendida y lo miró fijamente a los ojos descubriendo que Takeru decía la verdad, él le sonrió y después salió de la habitación, Hikari salió tras de él.
…..∞…
Y ahí tienen la razón por la cual mi hermana no dejaba de sonreír, pues seguramente se encontraba recordando su primer beso y la confesión de Takeru.
-Deja de sonreír sola, me das miedo.
Me quejé con afán de molestarla al ver que desde que habíamos llegado al bar y ella se había quedado callada y pensativa no había dejado de sonreír para sí misma, perdida en sus recuerdos.
-No molestes hermano.
Se quejó con una cara de berrinche en su rostro y yo no pude evitar sonreír al verla, tal vez mientras estuvo con vida nunca tuve la oportunidad de molestarla con su primer amor, pues ella había muerto muy joven pero me alegraba que ahora mi experiencia en ese mundo extraño me hubiera regalado la oportunidad de hacerlo aunque sea una vez.
-Tú eres la que se sonríe sola y asusta, no creo que a Takeru le gusten las chicas que se ríen solas como locas.
-¡Ya cállate hermano!
Gritó Hikari bastante molesta y apenada mientras me aventaba pequeños golpes, yo la esquivaba divertido riéndome de su actitud tan infantil, hacía tiempo que no me divertía molestándola como lo hacía en ese momento.
-Ya pues, ya no diré nada.
Dije mientras intentaba detenerla, pero Hikari estaba tan avergonzada por mis burlas que no se detendría hasta darme un buen golpe y hubiéramos seguido así si no fuese porque se oyó el sonar de una campana seguido por una gran alboroto.
-¡Llegó uno nuevo!
Gritó Davis emocionado y enseguida todos los que se encontraban ahí a excepción de mi hermana y yo se amontonaron en la puerta para recibir al nuevo integrante de aquella enorme familia de almas en pena. Poco a poco los espíritus se fueron haciendo a un lado para dejar pasar al nuevo integrante quien para sorpresa mía y de Hikari no era otro más que nuestro chofer Peter quien había muerto aquella mañana debido a una grave complicación en su resfriado.
-¡Peter!
Gritamos los dos hermanos asombrados. Peter quien había estado hablando con Davis para pedirle algo de beber volteó a vernos y su mirada sorprendida pronto cambió a una de alegría una vez que vio que los dos hermanos Kamiya estábamos juntos.
-¡Amos! Que gusto verlos. Joven Taichi los amos lo han estado buscando como locos morirán de la pena cuando sepan que usted también…
-No te equivocas Peter yo no estoy muerto aún, es una larga historia pero pronto encontraré la forma de salir de este lugar.
-OH! Eso cambia las cosas, me alegra dudo que el corazón de los señores pueda soportar otra pena. Y usted señorita Hikari, sigue hermosa como siempre, me alegra ver que está bien.
Dijo el hombre tomando con cariño las manos de mi hermana quien sonrió dulcemente a su antiguo cómplice de travesuras.
-A mí también me alegra verte Peter, aunque me apena que hayas muerto.
-Pero no tiene porque sentir pena por mí señorita, yo ya no tenía nada ni a nadie en ese mundo y le digo algo en este lugar me siento como nuevo, ya no me duelen los huesos y me siento como un jovencito de quince de nuevo.
Hikari y yo sonreímos al ver a nuestro viejo chofer más animado que nunca, realmente se miraba feliz y descansado, pero en esos momentos yo no tenía tiempo para relajarme, necesitaba saber cómo estaban las cosas allá arriba y saber que había pasado con mi amada Sora.
-Peter, dime algo ¿has visto a Sora? ¿Cómo está ella?
-Oh joven creo que le tengo malas noticias sobre eso.
-¿Por qué? ¿Le ha pasado algo?
-No ella está en perfectas condiciones pero la han obligado a casarse con Lord Byron, se casaran el sábado por mañana a las tres de la tarde.
Sentí una espina clavarse en mi corazón que había sido partido en dos. No podía creerlo, Sora, mi amada iba a casarse con otro, pero ¿cómo? ¿Por qué? si ella había prometido esperarme.
-¿Qué? Pero… ella… ¿ella lo aceptó?
-Supongo, sino no se casaría, la verdad no conozco los detalles, sólo sé que se casaran mañana.
En ese momento mi mundo se vino abajo, mi Sora, mi amada Sora que había prometido esperarme se casaba con otro olvidándose de mí por completo. Me sentí destrozado y un sinfín de preguntas comenzaron a llenar mi cabeza ¿Por qué? ¿Acaso ella nunca me amó? ¿Se olvidó de mí? Esas eran sólo una de las preguntas que pasaron por mi mente acompañadas, de un infinito dolor que me quemaba el pecho y me ahogaba la respiración.
-Hermano…
Susurró mi hermana preocupada al ver mi rostro desfigurado por el dolor y la tristeza. Apoyó su mano en mi hombro intentando darme consuelo pero no funcionó, necesitaba estar sólo, tomar un poco de aire y salir cuanto antes de ese lugar.
-Necesito estar sólo.
Dije con voz seria y salí de ahí cuanto antes, escuché a mi hermana llamarme preocupada más de una vez mientras salía de aquel bar pero no me importó, quería estar solo, lo necesitaba para aclarar mi mente y soportar el dolor que en esos momentos estaba sintiendo.
Cuando llegué al viejo y solitario mirador patee con fuerza el bote de basura que se atravesó en mi camino liberando así un poco de mi frustración. Estaba molesto y también estaba dolido, sentí como unas lágrimas se asomaron por mis ojos pero las limpié con fuerza de ellos, "los hombres no lloran" me hubiera dicho mi padre, pero la realidad era que quería llorar como un niño.
Me senté sobre la única banca que había en el mirador y observé el cielo acompañado de estrellas y esas misteriosas mariposas azules brillantes. Intenté calmarme aunque era casi imposible, Sora, la mujer que yo había visto como el amor de mi vida me había abandonado y me había cambiado por otro, ¿Por qué no me había esperado? ¿Qué acaso no me amaba lo suficiente para esperarme? Recordé su dulce rostro y su mirada amorosa que lejos de hacerme sentir tranquiló sólo sirvió para que la herida doliera más, la amaba y la había perdido y lo más frustrante era que no podía hacer nada para remediarlo, estaba atrapado en un mundo al que no pertenecía y que me impedía ir por mi amor. Por un momento odié a Mimi al recordar que ella era la causa de que yo estuviera ahí, pero me bastó recordar su rostro angelical bañado de tristeza y su corazón antes blanco y puro y ahora marchito para darme cuenta de que yo también la había lastimado a ella y que todo lo que estaba pasando en esos momentos tanto mi dolor como el de ella no era culpa de nadie sólo del destino que nos había llevado a esa situación.
Suspiré, no había nada que pudiera hacer sólo aceptar las realidad de las cosas y así como por un instante odie a Mimi por todo lo que sucedía, le agradecí por ayudarme a darme cuenta de que Sora no me amaba como yo creía, mientras yo había estado haciendo hasta lo imposible por salir de ese lugar para estar a su lado, ella se había rendido fácilmente y había decidido no esperarme, entregándose en matrimonio al primero que tuvo en frente, que en esa ocasión fue Lord Byron. Sora no me amaba, eso me había quedado claro y ya no estaba tan seguro de que tuviera algún motivo para salir de ese lugar después de todo ya no había nadie esperando mi regreso.
A diferencia de lo que yo creía en ese momento, Sora no se encontraba feliz con su nuevo prometido ni mucho menos había dejado de amarme, ella seguía a la espera de que yo volviera, tenía la esperanza de que yo apareciera antes del sábado para rescatarla, mientras que yo ya me había dado por vencido. Con su mirada fija en la ventana de su habitación a la espera de mi regreso Sora resistía los fuertes jalones que su dama de compañía le hacía a la par de que intentaba ajustar lo más posible el corsé de su vestido de novia. Estaban haciendo una prueba final para ver si el vestido le quedaba a la perfección antes de la boda.
-Ajusta bien ese corsé Mary.
Exigió la señora Takenouchi quien observaba con detalle como la mujer jalaba del listón del corsé con fuerza. Poco le importó a la mujer ver a su hija casi al borde del llanto al verse obligada a hacer algo que no quería y que tendría que soportar toda su vida.
-OH vamos Sora, quita esa cara que terminarás espantando a Lord Byron.
-Pero es que no lo amo, no quiero casarme con alguien a quien no amo.
-Déjate de tonterías Sora o harás que me de otro infarto, Lord Byron es un buen partido y deberías estar feliz de que te casarás con él que si tiene modales en lugar del irrespetuoso de Yagami, ese jovencito mal criado ni siquiera posee un titulo cómo Lord Byron y aún así se atrevió a levantarme la voz.
Sora miró con molestia a su madre, tenía más de una respuesta "irrespetuosa" como su madre diría para aquel comentario, pero se mordió los labios para no decir nada, no quería que su madre volviera a enfermar por su culpa, si algo llegaba a pasarle a su madre por sus caprichos y no saber contenerse en sus comentarios jamás se lo perdonaría así misma así que guardó silencio y continuó escuchando las palabras necias y egoístas de su madre.
-Listo, ya está.
Dijo Mary avisando que ya había terminado de amarrar el vestido.
-Haber Sora voltea.
Sora obedeció y la mujer examinó con ojo crítico a su hija. Una mueca algo parecida a una sonrisa apareció en su rostro y regresó su mirada a Mary quien esperaba atenta su respuesta.
-Bien, ahora quítaselo antes de que lo ensucie.
Dijo la mujer y salió de la habitación. Sora miró con desanimo y tristeza como su madre salía, ni una palabra de ánimo, ni una frase cariñosa le había dicho, sólo la había tratado como una herramienta para conseguir de nuevo la fortuna que hace tiempo había perdido.
El cerrar de la puerta se escuchó y Sora quedó sola con Mary, la joven se miró al espejo y apreció su imagen en el. Estaba vestida de novia el sueño de toda chica y sin embargo se sentía tan desdichada. Una lágrima corrió por su mejilla, intentaba ser fuerte pero había momentos como en ese que no podía controlar su tristeza.
-No llores mi niña, las novias no deben llorar, deben sonreír.
La consoló Mary y con un gesto maternal secó las lágrimas que habían escapado de los ojos de Sora.
-¿Cómo voy a sonreír Mary si me van a casar con alguien a quien no amo? Hace unos días estaba feliz porque me casaría con Taichi y lo amaba pero ahora… aunque lo intente no puedo sonreír.
-Fue lo mejor mi niña. Ese jovencito le traería muchos problemas, he oído que su economía no está muy bien aunque fingen que sí, en cambio con Lord Byron estará bien, es un hombre maduro y la tendrá bien económicamente, su madre hizo bien en casarla con él en vez de con el joven Yagami.
-Pero Mary, ¿en dónde queda el amor? ¿Qué acaso el dinero lo es todo?
-Hay mi niña con el tiempo ya verás que en este mundo material vale más el dinero que el amor.
Sora abrió sus labios para protestar, pero de inmediato los cerró de nuevo permitiéndole a Mary que continuara con su trabajo y le quitara el corsé, se miró de nuevo en el espejo mientras sentía como Mary la jalaba para desabrochar el vestido y se hizo de nuevo aquella pregunta. ¿Acaso valía más el dinero que él amor? No, por supuesto que no, para ella el amor era más importante que cualquier otra cosa y era por eso que había aceptado casarse, el amor que sentía hacía sus padres era lo que la mantenía ahí de pie preparándose para una boda que no deseaba y sacrificando al amor de su vida.
Me había cansado de pensar y maldecir mi suerte cuando decidí entrar de nuevo. Cómo la entrara del mirador daba directo a la biblioteca fue ahí por donde pasé primero y aunque no era mi intención espiar a nadie, sentí que había sido llevado una vez más por el destino para estar en ese lugar ya que en cuanto entré pude oír murmullos e inconscientemente me escondí para ver de quien se trataban, eran Hikari y Takeru los que hablaban, al parecer algo había salido mal con su plan y había quedado totalmente arruinado. No entendí completamente de que hablaban, pero me bastó lo que escuché para saber que ni Takeru ni Hikari podrían ayudarnos ni a Mimi ni a mí, así que no me quedaba de otra más que regresar a hablar con Mimi y tratar de solucionarlo por mi cuenta.
Salí de la biblioteca sin ser visto y dejé atrás la conversación de aquellos dos, ya había oído todo lo que necesitaba saber, así que sin hacer el menor ruido me dirigí a hablar con Mimi, su rostro lleno de lágrimas y la decisión de Sora de casarse con alguien más, seguían en mi mente inclinándome a no dejar nunca aquel lugar.
Llegué hasta donde estaba la habitación de Mimi, el pasillo estaba desierto pero la puerta de la habitación estaba entreabierta permitiéndome ver que Mimi no estaba sola, Yolei e Izzy se encontraban con ella.
-¡Lo voy a matar! ¡Ese maldito! ¿Cómo se atrevió?
Exclamó Yolei molesta justo en el momento en que yo me disponía a tocar la puerta así que me detuve, no se necesitaba ser un genio para saber que se refería a mí.
-No grites Yolei te van a oír.
Se quejó Mimi con una voz muy suave y desanimada, ella permanecía cabizbaja sentada en una orilla de la cama, mientras Yolei se paseaba en el cuarto de un lado a otra hecha una furia e Izzy permanecía parado a un lado de Mimi observando en silencio a las dos chicas.
-¿Cómo me pides que no grite? ¡Es un patán! ¡Le daré su merecido!
Dijo efusivamente Yolei a la par que golpeaba su puño derecho contra la palma de su mano izquierda en señal de amenaza.
-Yolei por favor.
Volvió a quejarse Mimi y la pelimorada volteó a ver a su amiga.
-Lo siento Mimi, pero de sólo pensar lo que hizo me dan ganas de…
-¡Yolei basta! sé que lo que hizo Taichi no estuvo bien, pero supongo que yo también tuve la culpa. Digo después de todo me casé con un desconocido.
-No es justo que te culpes así Mimi, tú pensabas que él era tu prometido, ¿cómo ibas a saber que no era él?
-Creo que dentro de mí siempre lo supe, es sólo que no quería aceptarlo.
-Aún así, es tu esposo y no debió engañarte de esa forma para ir con esa otra mujer, te aseguró que no es ni la mitad de bonita que tú, de seguro es gorda y tiene una verruga en la nariz a demás de pésimo carácter.
-Yolei no digas esas cosas, no la conoces, ella en realidad es bonita, muy bonita…
Yolei miró como su amiga se entristecía de nuevo y bajaba su mirada al suelo, ahora no sólo se sentía triste por el engaño y el descubrir que yo no era su prometido sino que además ahora se sentía inferior a Sora y eso hizo explotar una vez más a Yolei.
-¡Ah! Si no está muerto te aseguro que yo lo voy a matar, no importa que esté guapo y sea un bombón, nadie le hace eso a mi amiga ¡Nadie! ¡Ese esposo tuyo se las verá conmigo, ahora sí sabrá quién es Yolei!
-De hecho no es su esposo.
Habló por primera vez Izzy llamando la atención no sólo de las dos chicas sino la mía también.
-¿Qué? Pero si hicimos los votos.
-Lo sé, justo de eso venía a hablarte Mimi pero estabas con Yolei y no encontraba el momento oportuno para hacerlo.
-Pero habla de una vez Izzy, ¿Qué quisiste decir con que ellos no están casados?
Lo presionó a continuar Yolei, el pelirrojo la miró por un segundo y después guió su mirada a Mimi, era una mirada tierna y cariñosa pero a la vez llena de pena por su amiga, sabía que lo que diría no alegraría a Mimi.
-Los votos dicen: "Hasta que la muerte los separe"
-¿Y eso que tiene que ver? ¡Izzy explícate!
Exigió Yolei, la pelimorada se veía inclusiva más preocupada que Mimi quien observaba atenta a Izzy.
-Que la muerte ya los separó. Él está vivo y tú muerta, él es libre de irse si quiere.
-¡¿Qué?! –Exclamó Yolei–
-Se irá en cuanto se enteré.
Murmuró Mimi preocupada y a la vez triste.
-Sin embargo, hay una solución.
Continuó el pelirrojo al ver la tristeza en el rostro de su amiga.
-¡Lo sabía! Izzy no vendría a nosotros sino tenía una solución en mente, dinos cual es Izzy, Mimi pon atención creo que esto se pondrá interesante.
-Tienes que repetir los votos y darle de beber esto.
Izzy sacó del bolso de su saco un pequeño frasco con un líquido rojizo y se lo mostró a las dos chicas que lo miraron con asombro.
-¡El elixir rojo! –Exclamó Yolei emocionada y algo eufórica–
-Es veneno.
Murmuró Mimi y yo desde mi escondite sentí como se me ponía la piel de gallina de sólo pensarlo, desvié mi mirada de aquella escena por unos momentos y sentí terror de imaginar lo que tenían planeado hacer en mi contra, planeaban matarme y yo estaba escuchando cada detalle. Regresé de nuevo mi mirada al interior de la habitación, tenía que saber cómo terminarían las cosas para estar preparado para lo que sea, pero ya podía adivinar como terminaría aquella conversación, seguramente Mimi aceptaría y ella y su amiga se inventarían un plan para engañarme y envenenarme, así me atarían por siempre a ese mundo.
-Así es, para que su matrimonio tenga validez, Taichi debe renunciar a su vida terrenal y aceptar morir, sino él quedará en total libertad de irse cuando quiera.
Mimi permaneció en total silencio por unos segundos, concentrada en el frasco que ahora tenía entre sus manos mientras que Yolei ya se estaba encargando de hacer los planes necesarios para envenenarme.
-O podemos servirlo en una sopa ¿Qué creen que sea menos sospechoso una sopa o una bebida de las que prepara Davis?
-No lo haré.
- ¿Qué?
-No lo haré, no puedo hacerlo, no quiero mantener a mi lado a alguien que no me ama, además que él no se merece que le haga esto.
Mimi regresó el frasco a Izzy quien sonrió orgulloso por la decisión de su amiga al contrario de Yolei quien no podía creer lo que sus oídos escuchan.
-Pero Mimi, él se irá.
-Lo sé y no importa, no porque yo no pueda ser feliz voy a condenar a alguien a ser infeliz conmigo, no es justo, lo dejo en libertad, que se vaya si quiere, yo seguiré aquí.
-Pero Mimi…
-Yo estaré bien.
Insistió Mimi con los ojos llorosos y estuvo a punto de llorar si no fuese porque sintió la mano amiga de Izzy que se apoyo en su hombro.
-Si me lo preguntas, creo que tomaste la decisión correcta.
Mimi sonrió al ver a su amigo que la apoyaba y después buscó el apoyo de Yolei quien permaneció por unos segundos con los brazos cruzados inconformes con la respuesta de Mimi pero después de ver la mirada de su amiga no le quedó de otra que hacer una mueca para después abrazarla y apoyarla con su decisión.
-Oh Demonios Mimi, no sé porque eres tan buena.
Se quejó la pelimorada a la par que abrazaba a su amiga para consolarla y darle su apoyo incondicional. Yo por mi parte estaba sorprendido por la decisión de Mimi, totalmente mudo y conmovido por su respuesta. Estaba acostumbrado a vivir en un mundo egoísta donde la mayoría de las personas ven sólo por su propio bien sin importarles las demás personas y Mimi no, ella me había demostrado ser una persona noble, ahora entendía porque su cuarto, es decir su corazón irradiaba esa pureza y esa bondad cuando entré en él la primera vez antes de que yo llegara y lo tiñera de tristeza.
Permanecí inmóvil por un minuto, aún atrapado en mi asombro por lo que había oído, lo pensé por un momento y me convencí aún más de que la decisión que había tomado con anterioridad era la correcta. Me quedaría al lado de Mimi y me convertiría en el príncipe azul que ella tanto ansiaba tener a su lado, después de todo yo ya no tenía que perder, la única razón que me unía al mundo de los vivos había desaparecido y había encontrado en Mimi una razón para permanecer en ese mundo extraño pero mágico a la vez. Había llegado la hora de que yo dejara de ser egoísta y dejara de pensar en mí solamente y comenzar a pensar en la felicidad de Mimi también y no sólo la mía.
Después de unos segundos de pensarlo y antes de que descubrieran que me encontraba ahí decidí entrar e interrumpir el abrazo conmovedor entre aquellos amigos antes de arrepentirme de mi decisión.
-Yo… –Dije un poco apenado de haber interrumpido y haber entrado sin tocar– yo lo haré, me casaré contigo.
Los tres chicos me miraron sorprendidos tanto por mi aparición como por mis palabras. Yolei se apartó de Mimi quien estaba atónita por mis palabras y me miraba fijamente.
-¿Qué dijiste?
Preguntó incrédula la castaña, aún no creía lo que había dicho.
-Me casaré contigo.
Volví a repetir, Yolei se cruzó de brazos no muy conforme con lo que dije, Mimi permaneció incrédula e Izzy me miró fijamente un tanto desconfiado de mis palabras.
-¿Sabes lo que eso significa? –Me preguntó Izzy a modo de advertencia–
-Tendré que morir para eso ¿Qué no? Estoy dispuesto a hacerlo.
-No tienes que hacerlo por mí, yo estaré bien, no te preocupes, no volverá a suceder lo de ayer.
-No lo hago por eso, en realidad quiero hacerlo, sé que no soy la persona que esperas pero quiero intentar serlo.
Los ojos se Mimi se inundaron de lágrimas de felicidad y antes de que yo pudiera darme cuenta ya la tenía en mi regazo abrazándome feliz y agradecida por la decisión que había tomado. Miré a Mimi enternecido y una sonrisa se dibujó en mi rostro, tal vez yo no era la persona a la que ella esperaba y ella no era la mujer a la que yo amaba pero era alguien con quien valía la pena pasar toda la eternidad, si es que algo como la eternidad existía.
-¿Realmente estás seguro?
Quiso saber Izzy no estaba muy convencido de que yo estuviera consciente de las consecuencias que para mi traería mi decisión.
-Sí.
Afirmé muy seguro de mi mismo. Mimi se apartó de mí y me dedicó una sonrisa infantil y tierna y sobre todo llena de felicidad. Fue cuestión de segundos para que aquel cuarto teñido de tristeza poco a poco volviera a recuperar su brillo natural y volviera a ser tan blanco y fresco como siempre. Todos observamos como el cuarto se iluminaba de nuevo y nadie tuvo el valor de mostrarse en desacuerdo, no ahora que un poco de felicidad había regresado al corazón de Mimi.
-En ese caso supongo que no hay más que decir, la boda se hará mañana y para que sea válida tendremos que ir al mundo de los vivos.
-¿En el mundo de los vivos?
Preguntó Mimi intrigada.
-Cómo Taichi aun está vivo es necesario que la boda se lleve en su mundo para que sea válida.
-Pero yo quería que todos estuvieran y si es en el mundo de los vivos.
-Por eso no te preocupes Mimi, como es una ocasión especial supongo que por esta vez podemos hacer una excepción y todos subir al mundo de los vivos.
Mimi sonrió al oír las palabras de Izzy y dio un pequeño brinco de alegría y después se abrazó a mi brazo y sonrió feliz.
-Es fantástico, ¿No crees Taichi?
-Sí, supongo.
Correspondí a su sonrisa y ella me regaló una aún más amplia. Yolei que hasta ese momento había parecido inconforme no pudo evitar sentirse feliz al ver de nuevo la sonrisa en su amiga y olvidó por completo el coraje que tenía hacia mí y se enfocó en la boda que se aproximaba.
-Muy bien chicos en ese caso muévanse hay una boda que preparar.
Yolei salió de la habitación comenzando a hacer en voz alta todos los planes para la boda, seguida de ella salió Izzy y después iba a salir yo en compañía de Mimi pero ella misma me detuvo, voltee a verla y me sonrió dulcemente.
-¿Qué pasa?
Le pregunté un poco confundido.
-Gracias.
Me dijo con una sonrisa en sus labios, yo la miré y no pude evitar sonreírle también, con una sonrisa tan dulce como la de Mimi era imposible sentirse arrepentido de haber tomado la decisión de permanecer a su lado por siempre.
A partir de ese momento aquel mundo de almas en penas se vistió de fiestas y alegría, todos en aquel lugar estaban emocionados con la boda de su novia eterna, quien por fin después de tantos años podría casarse. No había nadie que no estuviera involucrado en los preparativos, todos estaban tan emocionados que hasta su mundo tomó más brillo del que acostumbraba tener.
Era un gran alboroto el que se había formado con la noticia de la boda que en todos lados había personas haciendo arreglos. Davis se encontraba en la cocina haciendo el pastel, Codey miraba con ayuda de otros espíritus lo de la música, otros tantos espíritus hacían arreglos para la iglesia, y otros tantos preparaban la comida. Joe me ayudaba con mi traje, tomándome las medidas para dejarlo a la perfección, Izzy preparaba todo lo necesario para la ceremonia y Yolei ayudaba a Mimi con su vestido y con su ramo. Todo era felicidad y alegría, todos compartían la dicha de la novia y todos estaban totalmente de acuerdo con aquella ceremonia, bueno casi todos.
Cuando Hikari se enteró de la boda y que había sido yo quien había hecho esa propuesta casi le daba un infarto de la impresión, y tal vez le hubiera dado si no fuese porque ya estaba muerta. Primero se negó a creerlo, pero después de confirmar conmigo aquellos rumores intentó persuadirme para que cambiara de opinión, sin embargo no lo logró, yo estaba más que seguro de lo que hacía y nada ni nadie me haría cambiar de decisión.
Una vez que Hikari se dio que cuenta que no lograría nada conmigo, intentó ir con Takeru para pedirle ayuda, pues sabía que él no permitiría esa boda, sin embargo para mala suerte de Hikari, Takeru había gastado tanta energía en la búsqueda de su hermano que se había quedado dormido y probablemente no despertaría hasta el día siguiente. No teniendo más alternativa y totalmente convencida de que yo estaba cometiendo una locura, Hikari se dirigió a hablar con la única persona que me podía impedir continuar con mi descabellado plan y esa persona era Mimi.
Hikari se dirigió a la habitación de Mimi decidida a hablar con ella para detener aquella locura. Se acercó a la puerta de la habitación y antes de que tocara está se abrió por si sola permitiéndole salir a Yolei y a Mimi ambas sumamente emocionadas y con amplias sonrisas en sus rostros, haciéndole más difícil su tarea a mi hermana.
-Hikari ¿Dónde te habías metido? Te hemos estado buscando.
Dijo Mimi sin poder borrar la sonrisa de su rostro.
-Yo también las estaba buscando, quería hablar contigo Mimi.
-Yo también quería hablar contigo Hikari.
-¡Sí! Mimi quiere que seas su dama del ramo ¿Qué te parece? Yo seré la de los anillos.
-Bueno es que yo…
-¡Hey Mimi ven a ver cómo está quedando tu pastel!
Gritó Davis desde el final del pasillo y Mimi perdió la concentración sobre mi hermana, le avisó a Davis que iría y salió corriendo de ahí sin darle oportunidad a Hikari de continuar con lo que quería decir.
-¡Voy Davis! ¡Vamos chicas, estoy segura de que Davis hizo algo enorme!
-Sí conociendo lo exagerado que es seguramente hizo un desastre con el pastel.
-No digas eso Yolei, Davis no es tan malo cocinando.
Se quejó Mimi y las dos chicas se fueron directo a la cocina para ver el pastel de Davis, olvidando por completo que Hikari quería hablar con Mimi. Mi hermana se quedó sola en el pasillo, después de ver lo feliz que estaba Mimi no tuvo el corazón para pedirle que cancelara la boda aunque tampoco podía permitir que todo continuara.
-Hikari.
Le hablé, sin quererlo había alcanzado a ver lo que había pasado y me podía imaginar porque mi hermana quería hablar con Mimi.
En cuanto escuchó mi voz mi hermana volteó a verme, se miraba triste y confundida, seguramente en su interior se encontraba debatiendo entre lo que debía hacer pero que no se atrevía por miedo a lastimar a Mimi.
-Hermano.
-Deja a Mimi, ella no tiene la culpa de lo que pasa, fui yo quien tomé la decisión.
Hikari me examinó con su vista comprobando que yo hablaba enserio pues llevaba puesto ya el traje para la boda.
-Pero hermano esto es una locura. No puedes casarte con Mimi, ustedes ni siquiera pertenecen al mismo mundo.
-Lo sé, pero eso no importa, pronto formaré parte de su mundo también.
Hikari quedó atónita por unos segundos, ella sabía a la perfección lo que esas palabras significaban y lo que yo estaba a punto de hacer.
-¡Hermano no!, no puedes morir sólo por no lastimar a Mimi, habla con ella, ella te entenderá y te dejará ir.
-Eso ya lo hizo, soy yo el que quiere permanecer aquí. Ya no hay nada que me una al mundo de los vivos.
-Es por ella ¿verdad? Todo esto es porque Sora decidió casarse con alguien más verdad.
Permanecí en silencio sólo viéndola fijamente y Hikari comprendió de inmediato que esa era la razón de mi locura.
-Hermano, Sora no es la única mujer que hay en el mundo, hay muchas más y ya verás que pronto conocerás a alguien que merezca tu amor y que te aprecie, no es necesario hacer todo esto.
-Ya la encontré y esa persona es Mimi, ella me quiere y más que nadie merece mi amor.
-Pero hermano, tú no eres la persona que ella espera.
-Lo sé pero si puedo hacerla feliz permaneciendo a su lado aunque no sea quien ella espera así lo hare.
-¿Y si él aparece?
-Haré lo que ella hizo conmigo, la dejaré en libertad y que sea feliz con la persona que ama.
-¿Y qué pasará contigo?
-Eso no importa. Además él no aparecerá, no lo ha hecho en tanto tiempo, ¿Qué te hace pensar que lo hará ahora?
-Pero hermano.
-¡Ya basta Hikari! He tomado una decisión y no la pienso cambiar.
-Pero…
-Hikari basta, no voy a cambiar de opinión, me casaré con Mimi y no hay nada que discutirse.
Sin darle oportunidad de una nueva queja a mi hermana, me fui de aquel lugar dejándola sola en el pasillo. Sabía que Hikari tenía razón en muchas cosas, que aquello era una locura y que todo eso lo hacía porque Sora se había casado con alguien más pero ¿Qué otra opción tenía? Sora me había abandonado y Mimi me necesitaba, para mí las cosas estaban muy claras y algo dentro de mí me decía que hacía lo correcto.
Al igual que en el mundo de los muertos en el mundo de los vivos también se encontraban preparando una boda, desde las cinco de la mañana de aquel sábado los preparativos habían comenzado y se encontraban ya listos para recibir a los novios.
Faltaban sólo diez escasos minutos para que dieran las tres de la tarde y Sora permanecía aún en su habitación parada frente al balcón aún con la esperanza de que yo apareciera.
-Por favor Taichi, llega antes de que sea demasiado tarde.
Susurró para sí misma, pero su suplica no fue escuchada, yo no aparecí y la única persona que llegó fue Mary quien le avisaba que ya todo estaba listo y que era necesario que bajara para ir a la iglesia. Sora asintió y le avisó a Mary que enseguida iría, se apartó de la ventana y con tristeza se vio en el espejo para dirigir una última mirada a su balcón y la decepción se posó en su rostro, yo nunca aparecí.
Unos minutos más tarde Sora bajó del carruaje que se paró frente a la iglesia del pueblo, miró la imponente infraestructura de aquel lugar y después miró al frente, donde pudo ver a Lord Byron esperándola, suspiró, tenía que ser fuerte y seguir, no podía causarle otra pena a su madre que pusiera en riesgo su salud así que a pesar de que no deseaba casarse y de que quería salir corriendo de ahí, no lo hizo y en cambio tomó su ramo de flores y se dirigió a la iglesia para entrar.
El camino hacia el altar se le hizo eterno, sabía que cada paso que daba era un paso más hacia su desdicha pero aún así continuó, observó a su madre que sonreía complacida y recordó que todo eso era por ella, miró al hombre que la esperaba en el altar y sus ojos se humedecieron al ver que no se trataba de la persona que ella amaba, pero no había nada que ella pudiera hacer, por el bien de su familia tenía que seguir adelante aunque sabía que se dirigía a una vida de desdicha y amargura.
Llegó al altar y Lord Byron extendió su mano hacia ella, Sora lo miró y por un instante dudó pero le bastó oír la voz de su madre que la llamaba por su nombre para darse fuerza y continuar.
-Hermanos, estamos aquí reunidos para unir a esta mujer y a este hombre en sagrado matrimonio…
Comenzó el sacerdote con el tradicional sermón para después continuar con todos los rituales de celebración que se llevan en una boda. Durante todo ese tiempo Sora estuvo perdida en la tristeza de sus pensamientos, quería llorar pero se estaba aguantando para no hacerlo, quería salir corriendo de ahí pero no podía, deseaba con todo su corazón que yo apareciera y la salvara pero eso nunca sucedió y la misa continuó hasta que llegó el momento de la decisión.
-¿Y usted señorita Takenouchi?
Preguntó el sacerdote y Sora un tanto distraída volteó a verlo.
-¿Perdón?
-¿Qué si acepta a este hombre como su esposo?
Preguntó de nuevo el sacerdote y Sora volteó a ver a Lord Byron quien le sonrió con una sonrisa torcida y llena de malicia.
-Lo aceptó.
Susurró desconfiada y con una voz tan suave que fue casi imposible escucharla, pero aún así el sacerdote pudo oírla y prosiguió con la ceremonia, Sora sintió como los ojos se le humedecían cada vez más pues sabía que ya no había vuelta atrás.
-Si hay alguien que se oponga a este matrimonio, que hable ahora o que calle para siempre.
Anunció el sacerdote y todos los presentes voltearon a verse entre sí para ver si había alguien ahí que se opusiera, pero nadie dijo nada ni siquiera mis padres que se encontraban entre los invitados hablaron, ellos también habían perdido ya toda esperanza. Sora miró hacia la entrada de la iglesia, esperando que yo llegara de manera imprevista y detuviera todo para salvarla de ese horrible matrimonio, pero yo nunca aparecí y el sacerdote continuó con la ceremonia. Los ojos de Sora no soportaron más y soltaron las lágrimas que tanto había intentado retener, decepcionada volteó su mirada hacia el frente y aceptó lo que seguía.
-En ese caso, los declaro marido y mujer, Lord Byron puede besar a la novia.
Lord Byron sonrió victorioso al escuchar aquellas palabras, se volteó hacia Sora y se acercó a ella para sellar aquel matrimonio con un beso forzado por parte de Sora. Un beso que la hizo sentir asqueada pero que no tuvo otra opción más que recibir, puesto que ahora ella era la esposa de Lord Byron.
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Mimato196
