Hermione sé quedó completamente sorprendida y paralizada. Sin importarle nada más, fue corriendo hacia los dementores. En su interior, sabía que lo que estaba por hacer era completamente imprudente e imposible de hacer, pero igual lo tenía que intentar. Eso le podía costar una estadía en Azkaban, una expulsión de Hogwarts o peor: Su alma.
-El que arriesga nunca gana.- Pensó para sus adentros.
Decidida, comenzó a correr por el largo pasillo. Pasó un montón de celdas, de las cuales salían un montón de insultos y gritos. Se tropezó varias veces. El trayecto se le hizo eterno, teniendo en cuenta todo lo que estaba arriesgando, pensando lo que podía hacer, en cierto punto, estaba construyendo su futuro. Cada vez se acercaba más a ellos. Cuando los tenía a menos de un metro de distancia, Hermione saltó hacia ellos, intentando derribar a los dementores. No sabía que iba a pasar, no estaba usando la lógica, tenía que actuar rápido. Desconocía si los dementores eran cuerpos sólidos, y por lo tanto, en ese instante que estaba en el aire, temió caerse al suelo.
Se equivocó. No se cayó al suelo, pero no logró derribar a ningún dementor. Lo que sí obtuvo, fue caer encima de Draco. Estaba apretada contra su pecho. Podía sentir su respiración. Por un momento, un gran sensación de euforia la invadió, pero apenas, instantes más tarde sintió mucho fío y recordó los momentos más tristes de su vida. Luego de eso, sintió un mareo y se quedó inconsciente sobre el pecho de Draco.


Draco despertó. Cuando los Hermione lo empujó contra el suelo ya estaba sintiendo los efectos de los dementores. Ni bien tocó el piso, ya había quedado inconsciente. Miro el techo y comprobó que estaba en Azkaban. Además de la falta de energía, sentía un gran peso sobre él. Levantó un poco su cabeza del suelo y vio que la cabeza de Hermione sobre su pecho. Al parecer, ella también estaba inconsciente. No le importó que la "sangre sucia" esté desplomada sobre él. Ya nada le importaba. Sentía un gran vació. Lo único que quería hacer era dormir, y así lo hizo. Cerró los ojos e inmediatamente se quedó dormido.


Minutos después de que Draco se durmiera, Hermione recobró la conciencia. Abrió los ojos y se encontró con unos brazos que la envolvían. Asustada, se levantó inmediatamente y comprobó que era Draco, el chico que la "odiaba" desde los once años, la había abrazado. Miró hacia su alrededor, y para su sorpresa, no se encontraba en el pasillo donde se había desmayado, tampoco se encontraba fuera de la prisión; se encontraba dentro de una celda, encerrada con Draco. Prácticamente sola.
Se sentó sobre el suelo y contemplo a su alrededor, con la esperanza de hallar algo que le sirviera. No había nada.
Ella no aguantó más y se hecho a llorar. No había forma de escapar, nadie lo había logrado antes, a excepción de Sirius y algunos mortífagos, pero ella no era animaga y el tema de Voldemort era algo complejo que ni ella entendía, a pesar de haber vuelto, había desaparecido hace meses y algunos mortífagos habían vuelto a Azkaban. Estuvo durante media hora llorando hasta que hizo silencio.
Se sorprendió cuando descubrió que no era la única que había estado llorando. Draco estaba haciendo lo mismo. Lo más raro, era justamente eso, Draco lloraba.
Antes de acercarse a él, Hermione estudió atentamente a su alrededor. No había nada con lo que él la podía atacar.
Se levantó del suelo y fue hasta donde estaba Draco, cuando llegó a su lado se sentó nuevamente sobre el frío suelo de piedra. Al parecer, Draco no se había dado cuenta que ella estaba a su lado.
-Por lo que veo, hasta el lo tiene todo llora, por más fuerte que parezca. -Le dijo Hermione esperando que no reaccione de manera violenta.
Para su suerte no lo hizo.
-No tengo todo, no tengo una madre y mi padre está en Azkaban. -Dijo el con serenidad entre sollozos.
Hermione intentó borrar de su rostro la expresión de sorpresa.
-Yo pensaba... pensaba que lo único que te importaba era el dinero.- Dijo Hermione
Por primera vez en años, Draco la miró a los ojos. Tenía los ojos hinchados de tanto llorar. No lo miraba furioso, es más, la miraba con tranquilidad, contemplando cada facción de su rostro.
Hermione se sintió incomoda cuando los ojos grises no la paraban de analizar detalladamente. Corrió la vista por unos instantes y cuando volvió a mirarlo, él la seguía viendo.
-¿Qué pasa?.- Preguntó Hermione algo fría.
-Nada, estaba pensando. -Dijo él.
-¿Puedes pensar sin mirarme?.
-Nunca te miré sangre sucia inmunda.- Gritó un furioso Draco.
Hermione se sintió aliviada a pesar de saber que lo que había dicho Draco era mentira; era evidente que la estaba mirando. Dentro de todo, con esa frase le confirmó que había vuelto a ser un Malfoy. No pudo evitar sonreír.
-¿De qué te ríes?.- Preguntó inmediatamente Draco. Parecía en cierto punto algo avergonzado.
-Nunca me reí. Solo sonreía.- Dijo Hermione intentando no reírse.
-Sangre sucia. ¿Estamos en Azkaban y lo que haces es sonreír? Piensa en algo, haz algo. -Dijo muy enojado.
-¿Sabes qué? Tienes razón, tenemos que pensar la forma en la que nos vamos a ir de acá.
-Siempre tengo razón.
-Solo esta vez tuviste razón. Siempre fuiste un imprudente.
-No me conoces.
-Te conozco desde los once años, pero es cierto, no conocía a ese Draco vulnerable que tenías dentro.
-Cállate.- Dijo el dándole un golpe seco en las costillas.
Hermione no pudo contener un grito.
-¡Eso dolió! Me podrías haber roto una costilla.- Chilló Hermione.
-Te lo mereces.- Dijo él entre dientes.
-Pero si no hice nada.
-Lo hiciste.
-Parece que no quisieras aceptar la realidad.
-¿Qué realidad?.- Preguntó Draco confundido.
-Si tuviera que decir cada cosa que no quieres aceptar no terminaría jamás, pero por ejemplo no quieres aceptar que eres vulnerable, frágil, que te importan las cosas, que eres humano, que estás enamorado de... -Ella no terminó la oración. No sabía porqué dijo eso último, aunque tenía sus motivos. Últimamente, debido al comportamiento de él, había estado pensando la posibilidad de que él estuviera enamorado de ella.
-Tranquila Mione, te estás volviendo paranoica, solo estaba pensando no te estaba mirando.- Pensaba para tranquilizarse.
-¿Qué yo estoy enamorado de quién?.- Preguntó Draco bruscamente.
-De nadie, olvídalo. -Dijo Hermione.
-Dímelo.
Hermione sabía que no iba a parar hasta que le responda, después de todo él era un Slytherin, él casi siempre tenía la última palabra, costara lo que costara.
-Nunca te lo voy a decir.
-Me lo vas a decir o si no...- Dijo el apretando los puños.
Al ver la posibilidad de que Draco actuara violentamente Hermione decidió decir la verdad.
-Nada.- Dijo rápidamente interrumpiéndolo.- Solo que estaba pensando la posibilidad de que vos, estuvieras enamorado de mí.
Draco se quedó sorprendido, mucho más pálido de lo normal. Parecía un niño chico al ser descubierto por su madre luego de haber roto algo.