¡Sí!, ¡Sigo viva!, ¿De verdad pensaron que abandonaría este fic? ;) ¡vayamos al capítulo de una vez!

Yugioh! Y sus personajes no me pertenecen. Tampoco la frase que escribí abajo, una blusa que compré la dice jaja


Dear past, thank you for all the learned lessons

Dear future, I'm ready…

CAPÍTULO 10

Eran las 6:15 am en la zona arqueológica de la ciudad de Luxor; En el cielo, iniciaba la lucha entre la oscuridad y Los primeros rayos rosas del alba, que brillaban sutilmente a los lejos bañando apenas algunas de las ruinas de la antigua ciudad y sacando destellos de las aguas del río Nilo. En ese instante, un elegante Audi A7 se estacionó cuidadosamente donde terminaba el camino permitido para los vehículos, frente a una caseta de seguridad que se encontraba erguida en lo alto de un montículo de arena.

En dicha estructura se encontraban dos guardias de seguridad, quienes realmente no prestaban mucha atención a sus alrededores, pero cuando divisaron el elegante vehículo, uno de ellos encendió el reflector de la parte frontal de la caseta, mientras que el otro levantó la ventanilla.

Al mismo tiempo, el vidrio del asiento del conductor bajó rápidamente hasta la mitad dejando ver a un hombre de cabello negro azulado y lentes oscuros. Su aspecto llamó la atención del guardia, ¿Quién usaría un traje de gala para andar por el desierto a las 7 de la mañana? ¡Y en verano! El sereno nocturno comenzaba a disiparse y su lugar lo tomaba el bochornoso calor diurno típico de la zona desértica.

-"Identifíquese, por favor"- le ordenó en árabe el guardia. El aludido hizo una mueca.

-"Isono"- exclamó una voz desde el fondo del vehículo.

El aludido se acomodó los lentes oscuros con dos dedos y asintió –"Enseguida, Seto-sama"- respondió con serenidad, al tiempo que abandonaba el vehículo.

-"¡Hey!"- exclamó el guardia, saltando del montículo y acercándose a Isono. El hombre que permanecía en la caseta, deshizo la guarda de su arma y la sostuvo entre sus manos. El agredido hizo caso o mismo de los árabes y abrió la puerta del asiento trasero, sosteniéndola por unos momentos.

El primer hombre que abandonó el vehículo causo que el primer guardia se detuviera en seco levantando algo de arena a su paso. El segundo guardia bajó el arma, avergonzado.

-"Señor Abdul"- comenzó el primer guardia – "discúlpenos por favor, ¿se trata de una visita de rutina?"-

-"Buenos días" - Interrumpió Abdul alegremente, estirando ambos brazos y tronando su espalda- "No se preocupen"- respondió con una sonrisa- "solamente están haciendo su trabajo, buenos chicos"- agregó, dándole al primer guardia una palmadita en la cabeza. – "En realidad, tenemos un invitado muy especial"-

Seto Kaiba abandonó el automóvil con lentitud. Al encontrarse de pie sobre las arenas de la zona arqueológica, hizo una señal con su mano derecha para indicarle a Isono que podía cerrar la puerta.

-"El joven Seto Kaiba es el dueño de una de las más prominentes empresas de desarrollo de juegos en Japón y el mundo, la corporación Kaiba. El desea hacer negocios con el departamento de Egiptología, así que…"- continuó engreídamente, haciendo un ademán con la mano para indicarle al guardia que se quitara de su camino- "continúen con su trabajo, por favor"-

-"Si señor"- respondieron ambos guardias, haciendo un saludo militar y asintiendo.

-"Lidere el camino, Abdul"- pidió el joven CEO, educadamente, pero con un tono de impaciencia.

-"Por aquí"- respondió el árabe, realizando una seña para que lo siguieran por un estrecho camino de arena y piedras, iluminado por algunos pequeños reflectores de LED cada ciertos pares de metros.


XXX

Seto miraba a su alrededor con rostro escéptico, pero no podía negar en su interior, que reconocía aquel lugar. Lo había visto en sus sueños y también había estado en una recreación del sitio pocas horas atrás.

Era el palacio de Atem

Por supuesto que no era ni la sombra de lo majestuoso que era en sus visiones extrañas del pasado, si es que así se le podía llamar a esos extraños sueños que tenía de vez en cuando desde el torneo de ciudad batallas. Pero por alguna razón, podía reconocer aquella pila de rocas arenosas sin mucho esfuerzo.

-que molesto- pensó el joven CEO- aquí estoy yo, aceptando esas…ridiculeces…-

Después de caminar por varias explanadas, subidas y bajadas a desnivel y de rodear un enorme estanque natural, Abdul recorrió una avenida surcada por esfinges y se detuvo en seco frente a las ruinas de lo que parecía ser un gran templo en forma piramidal, cuya punta se alargaba hasta formar un alto obelisco con diferentes jeroglíficos y escrituras algo ilegibles. La entrada del templo se encontraba guardada por dos obeliscos menores y las esquinas traseras eran enmarcadas por otros dos obeliscos un poco mayores.

-"El Santuario de Wedju"- anunció Abdul a Seto e Isono- "Una de las áreas mejor conservadas de todo el palacio perteneciente a los Faraones de la XVIII dinastía"- se llevó una mano a la quijada- "Si no mal recuerdo, aquel hombre Pegasus hizo varias visitas a este mismo sitio para completar su famosa colección de cartas…."

-"suficiente plática"- anunció Kaiba, haciendo caso omiso de Abdul, quien a su vez pareció no escucharlo y siguió narrando su historia-"Quiero verlo con mis propios ojos…"- anunció el CEO mientras agitaba su mano derecha y tomaba la delantera hacia adentro del santuario. -"Si quisiera escuchar datos históricos inútiles para eso están Yugi, la momia viviente, La vidente y el resto de la pandilla de subnormales…"- susurró entre dientes para sí mismo, mientras cruzaba la gran puerta del santuario-bueno, excepto el pulgoso de Jonouchi, claro- agregó en su mente y esbozando una sonrisa ladeada,

-"¡Seto-sama!"- exclamó Isono, siguiendo a su amo rápidamente- "tenga cuidado por donde pisa"-

-"…pero después se alocó al ver a los dioses egipcios, se volvió un poco obsesivo…"- Abdul viró su rostro para mirar a Seto y se dio cuenta de que ya no se encontraba junto de él- "¡oh!, ¡Joven Kaiba!"- caminó rápidamente hacia donde se dirigía el muchacho- "veo que está muy ansioso por observarlo con sus propios ojos… está bien"- anunció rebasando tanto al chico como a Isono y tomando la delantera nuevamente.

La iluminación del sitio se había activado automáticamente apenas Seto cruzó la puerta del lugar. Este consistía en un gran vestíbulo cuyas paredes, suelo, e inclusive el techo se encontraban repletos de figuras en alto relieve enmarcadas, como si fueran naipes de un tamaño enorme.

-"Figuras de duelo de monstruos"- susurró Seto para sí mismo.

En medio del sitio, unas escaleras bastante empinadas conducían a la parte más elevada del templo, donde un estrecho pasillo conducía a un tramo de pared donde había tres tabletas un poco más grandes que el resto, con el ojo del milenio alzándose imponente sobre de ellas… pero…estas se encontraban en blanco.

Una de esas molestas y absurdas visiones recurrentes que sólo duraban una milésima de segundo pasó ante sus ojos, recordándole algo; sus ojos se abrieron de par en par al tomar consciencia de lo que estaba mal en la imagen del mundo presente.

-No- pensó el joven castaño- ahí… deberían de estar…-

-"Disculpe, señor Kaiba… lo que usted desea ver, está justo de este lado"- le dijo Abdul, interrumpiendo sus cuestionamientos internos mientras señalaba una puerta al fondo del santuario, la cual era relativamente pequeña a comparación de la entrada principal.

El chico le lanzó una última mirada a las tabletas en blanco justo en lo más alto del santuario, preguntaría por eso después si le daba tiempo, ahora la prioridad era…

-"Sean cautelosos en este trayecto caballeros"- Les indicó Abdul con voz serena, al tiempo que Seto e Isono se acercaban a su posición bajo el dintel de la puerta- "Es una sección descubierta apenas hace una semana… no está en exhibición y no cuenta con iluminación aún". Sin decir más, el empleado del gobierno se adentró en la oscuridad con su linterna en mano, alumbrando el camino para los visitantes.

Seto se adentró en el pasadizo tras Abdul, seguido por el fiel Isono; Mientras caminaba por aquel estrecho corredor, el corazón del joven empresario comenzó a acelerarse y sentía frío en la nuca a pesar de estar encerrado prácticamente bajo tierra.

-Está cerca- pensó con emoción. Podía sentir como sus venas palpitaban impacientes por observarlo, lo único que podía traerle más emociones que un buen duelo con Yugi o Atem…-

Avanzó unos cuantos metros más hacia el fondo del corredor cuando de pronto la potente luz de la linterna de Abdul golpeó con una superficie cristalina; el reflejo cegó momentáneamente a Seto quien apartó la vista unos instantes.

-"Aquí lo tiene, Joven Kaiba"- exclamó Abdul con un tinte de orgullo en su tono.

Seto abrió los ojos, la luz ya no lo cegaba, así que dirigió su mirada hacia el frente.

Su mirada de profundizó y por un segundo se quedó inmóvil, simplemente mirando…

-"Era verdad…"- susurró al fin, en trance mientras se encaminaba rápidamente hasta quedar de pie frente a la majestuosa tableta de piedra. Era notorio a simple vista que había sido reconstruida, pues contaba con varias grietas en el centro de la figura en alto relieve. El monumento era protegido por dos vidrios templados, uno en la parte delantera y otro en el reverso. Unas estructuras metálicas lo sostenían de pie por ambos costados y por debajo en un intento de asegurar que no se rompiera en mil pedazos nuevamente.

El muchacho se dejó caer de rodillas al suelo, levantando la mirada hacia la preciada tableta, la cual era bañada por los tenues rayos de luz de la mañana que ahora comenzaba a colarse por los agujeros que formaban los ornamentos exteriores de las paredes y techo del antiguo santuario.

-"¡Oh no señor Kaiba!"- exclamó Abdul, llevándose ambas manos a las mejillas dramáticamente- "ese traje blanco tan caro y exquisito definitivamente se arruinará…"-

-"¡Seto-sama!"- Exclamó Isono, ajustando sus lentes oscuros con emoción y manos sudorosas- "Eso es…"-

- "El dragón blanco de ojos azules, el original….."-dijo en voz alta -por fin te he encontrado- pensó ensimismado

-"¿Y bien?"- preguntó Abdul pasados unos segundos, acercándose por el lado izquierdo de Seto y rodeando el monolito- "Extraordinario, ¿O no?"- hizo un ademan con su mano, presumiendo el descubrimiento- "Esta habitación se halló hace exactamente una semana, cuando uno de nuestros empleados tropezó y golpeó con su cabeza una tableta suelta en el muro"- explicó, riendo incómodamente- "¡vaya manera de hacer un descubrimiento!, por suerte no se rompió la cabeza, bueno…" - sacudió una mano restándole importancia al asunto- "como le decía, se abrió este pasadizo y lo único que se encontró en esta sala fue esta tableta, exactamente en el estado en el que se encuentra… hay otras imágenes de Blue Eyes White Dragon, como lo llaman en occidente y en el resto del mundo, pero esta pieza parece ser la original, según nuestros mejores arqueólogos data con exactitud de hace 3015 años…."

Seto se puso de pie lentamente, aún sin mirar al empleado del gobierno Egipcio.

-"Se encuentra en las mismas condiciones en las que se halló, exceptuando el vidrio y los soportes obviamente, estos se han agregado específicamente para su exhibición antes de ser trasladados al Museo de Lúxor aquí cerca…"-

-"La compro"- interrumpió el joven CEO con voz potente, la cual hizo eco en las paredes del recinto. Por varios segundos eso fue lo único que se escuchó en el lugar.

-"Me imaginé que diría eso"- respondió Abdul arrogantemente- "No estoy seguro de que el departamento quiera vender la pieza original…. Además a nuestros arqueólogos les gustaría restaurarla…"-

-"No la tocarán"- Interrumpió Kaiba con tono neutral- "La quiero justamente como se encuentra ahora"- agregó casual pero amenazadoramente, llevando una mano al bolsillo de su pantalón de vestir.

Isono se acercó a Seto y le entregó indiscretamente una chequera.

-"¿Qué tal una réplica Joven Kaiba?"- regateó Abdul, ladeando el rostro- "sería exactamente igual, hecha a mano por nuestros mejores restauradores… inclusive podrán evitarse todas aquellas grietas alrededor de la figura…"-

-"No me interesa"- lo interrumpió mientras sacaba del bolsillo de su saco blanco una pluma Negra con las iniciales KC en dorado. El joven miró al egiptólogo a los ojos con seriedad.

-"Quiero la original y nadie más que yo le pondrá las manos encima"- Hizo una pausa- "Que el departamento de Egiptología nombre su precio"- continuó mientas desviaba la mirada y abría la chequera, comenzando a llenar uno de los papeles en blanco- "Me es totalmente indiferente la cantidad que acuerden".

-"En ese caso"- comenzó Abdul, acariciándose la barba con su mano derecha- "joven Kaiba , ¿Por qué no propone una cifra? De ahí podríamos partir y llegar a un acuerdo con…"

Las palabras del árabe fueron interrumpidas por la mano del joven CEO sosteniendo la chequera de piel justo frente a su nariz.

Los hundidos ojos castaños de Abdul se abrieron de par en par.

Isono asintió con orgullo al ver la expresión del árabe, sonrió de lado con insolencia y cruzó los brazos sobre su pecho.

-"¿Le parece razonable la cantidad sugerida como donación hacia el departamento?"- preguntó arrogantemente Seto, sin poder suprimir una victoriosa sonrisa ladeada-

-"Creo que su generosidad acaba de conseguirle un trato, Joven Kaiba"- respondió el árabe, sonriendo codiciosamente- "No esperaba tan dadivosa colaboración, ¿podría presentarse esta tarde en el Museo de Luxor para cerrar el trato junto con la directiva?"- preguntó, inclinándose hacia adelante y acercando sigilosamente su mano hacia la chequera del muchacho.

-"Hecho"- dijo Kaiba, mirando con recelo la mano del árabe y regresándole rápidamente la chequera a Isono para decepción del empleado gubernamental.

Abdul se irguió nuevamente y se aclaró la garganta –"¿Por ahora sería todo joven Kaiba?"- preguntó con formalidad.

-"Sí"- respondió el muchacho, enfocando su mirada en la gran tableta- "No hay nada más para mí en este lugar…"-

-"Muy bien"- exclamó el árabe, dirigiéndole una mirada confundida al chico, a causa de su tono tan serio y profundo- "Vayámonos de aquí por ahora"- continuó- "Debo encargarme de unos asuntos antes de reunirnos con la mesa directiva"- agregó presuntuosamente mientras caminaba de regreso hacia la parte principal del santuario.

Seto dio unos pasos más hacia el monolito y descansó su mano sobre el vidrio templado, maldiciendo internamente no poder tocar directamente la superficie real de la tableta en ese momento; pero no importaba, pronto la tendría en sus manos…

-"No me iré de aquí sin ti"- susurró, cerrando los ojos- "Serás mía… Kisara"- agregó, abriendo los párpados lentamente y ofreciéndole una última mirada a la tableta… Por el momento, claro.

Se dio la media vuelta, su expresión completamente compuesta. Ante el mundo, sería el mismo Seto Kaiba de siempre… frío, serio, el que no cree en los cuentos de hadas egipcios…

-"Isono, vamos"- le dijo a su acompañante, rebasándolo con elegancia y ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón.

-"¡Sí señor!"- exclamó el fiel guardaespaldas, realizando un saludo militar y apresurando el paso para alcanzar al joven.


XXX

-"Muy bien"- La voz de Ishizu hizo eco desde algún lugar cercano a las escaleras mientras los chicos tomaban asiento en la sala con vista al patio trasero tal y como se los había indicado la joven minutos antes. –"¡En un momento estaré con ustedes!"

El aposento constaba de dos sofás alargados, que juntos formaban un ángulo de noventa grados contra la pared. Ambos contaban con cojines de base color crema, almohadas con detalles rojos y dorados y varios cojincitos decorativos de forma cilíndrica con cintas de seda dorada entrelazada que les colgaba de ambos entremos. Atem tomó asiento en medio del sofá que quedaba recargado a la pared con vista el patio trasero, acomodando dos almohadas bajo su pierna derecha discretamente y tratando de dirigir su atención a la hermosa vista que presentaba el exterior, con aquella piscina infinita cuyas aguas parecían mezclarse con las del río Nilo. La pierna ya no le molestaba tanto como el día anterior durante su estancia en el hospital, lo cual era un milagro, si tenía en cuenta toda la presión que había puesto sobre su cuerpo en aquella batalla; Lo único que le hubiese gustado, era que los pantalones que le había prestado Marik no fuesen tan exageradamente ajustados... pero era lo que había por el momento, no podía quejarse cuando su repentino regreso al mundo de los vivos no había sido planeado en lo más mínimo.

El chico hizo una mueca y cerró los ojos, suspirando –Ni siquiera los pantalones de cuero de Yugi se sienten así de justos- pensó con algo de humor.

Intentando ponerse lo más cómodo posible, estiró los brazos sobre el respaldo y dejó caer su espalda sobre los cojines del sofá. Al menos Yugi no le había dado demasiadas vueltas a la venda mal puesta y un poco manchada de sangre con la que había despertado en su mano izquierda, la cual, al removerla, dejaba al descubierto una herida a medio cicatrizar… ambos lo atribuyeron al repentino despertar del chico, ya que las heridas de su pecho también habían pasado por el mismo proceso hacía dos días, así que por el momento no se comería la cabeza con ese asunto… pero, a la vez que parecía una explicación racional, tenía el presentimiento de que había algo más que no estaba tomando en cuenta; El sueño, o más bien el recuerdo que había experimentado- pensó ambiguamente mientras fruncía el ceño- fue de la noche cuando se auto infringió esa herida, una herida que no era una lesión común, sino un sacrificio, una cicatriz que mancharía su alma para siempre…

-"¿Te encuentras bien, Atem?"-

La voz de Anzu lo forzó a abrir los ojos y mirar hacia su izquierda.

La chica sonreía ampliamente con la cabeza ladeada hacia su hombro derecho. La blusa de encaje blanca de manga corta y cuello redondo y los shorts color crema le daban un toque más angelical a la expresión de la chica.

-"¿Atem?"- preguntó la castaña con tono de preocupación, pero a la vez sonrojándose profundamente.

-sus ojos son más hermosos todavía a la luz del sol- pensó la muchacha intentando sostener la penetrante mirada carmesí del egipcio.

El muchacho reaccionó y se abofeteó internamente; se había "atontado" mirando a su amiga. – No sería la primera vez- aceptó contra su voluntad, un poco avergonzado de sí mismo. Aún recordaba aquella vez que la vio bailar durante la primera de sus "no citas" con la chica. Además, ahora que tenía muchos de sus recuerdos nuevamente, sabía que le gustaba mucho ver bailar a las chicas de la corte, pero ninguna lo hacía con la pasión que Anzu reflejaba…

-"Atem"- repitió la muchacha, tocando levemente su brazo con el dedo índice. Tenía los labios fruncidos como intentando suprimir una sonrisa y sus mejillas se encontraban profundamente coloradas.

-"Disculpa Anzu, ¿decías algo?"- preguntó, intentando camuflar su aturdimiento- "lo siento, espacié… sigo algo cansado"- mintió.

La chica torció los labios.

-"¡Seguramente sigues débil por no comer nada!"- lo reprendió, cruzándose de brazos y mirándolo por el rabillo del ojo, causando que el chico se alejara discretamente de la chica y mirara a sus alrededores incómodamente- "¡no creas que se van a quedar así las cosas!, ¡tienes que cuidar tu salud!"- insistió la muchacha

Atem sonrió nerviosamente y la miró nuevamente, su amiga lo miraba como una madre que reprendiera a su hijo por portarse mal. - "Disculpa, es que…Uhm"- titubeó. La verdad era que después de ver tanta sangre en sus sueños la noche anterior, la idea de comer algo se le hacía repulsiva- "bueno…"- Continuó- "Me siento un poco extraño todavía, no con ganas de comer algo"- admitió con algo de vergüenza, bajando su tono de voz al terminar la frase. Aceptaba que no era de su agrado mostrar debilidad ante sus amigos, pero realmente era inevitable en ese momento; Estar en su cuerpo, su verdadero cuerpo después de tres mil años no era exactamente igual que tomar prestado el cuerpo de Yugi, y realmente no tenía mucho apetito en ese momento así que durante el desayuno se había limitado a un pan tostado y un vaso de agua.

-"¿Te está mareando ver las cosas desde otra perspectiva viejo?"- bromeó Honda, haciendo alusión a la nueva estatura de Atem y palmeándole la cabeza con una sonrisa burlona. Posteriormente tomó asiento en el sofá de junto al que se encontraba el egipcio.

-"En ese aspecto no hay tanta diferencia"- respondió el chico encogiéndose de hombros y mirando a Yugi con una media sonrisa, quien a su vez le respondió con una radiante sonrisa de complicidad, sentándose a su lado.

-"Cierto"- señaló Jonouchi, comparando pensativamente la diferencia de altura entre ambos chicos- "apenas y es uno centímetros más alto que Yugi"-se rascó la barbilla y después soltó una risita- "o menos bajito por así decirlo, jaja"- agregó sacando la lengua.

Atem lo miró con ojos entrecerrados, Yugi se dió cuenta de la expresión del egipcio

-"Tiene sus ventajas ser bajito"- replicó rápidamente.

-"¡Claro!, ¡Entradas gratis a los parques de diversiones!"- respondió el rubio, sentándose entre Yugi y Atem y dándoles palmaditas en la cabeza a lo que ambos pusieron los ojos en blanco-"jaja, ¿recuerdas cuando eso realmente te enojaba Yug…?"-

-"¡bueno, ya soy al menos 10 centímetros más alto que en aquel entonces!"-respondió el chico ruborizándose y recordando aquella "no cita" con Anzu, en la cual le habían preguntado si sería un boleto para estudiante de preparatoria y el de la escuela elemental saldría gratis…

-"Ya basta Jonouchi"- lo reprimió Anzu- "la verdad es que Yugi ha crecido bastante este último año y Atem"- se llevó el índice a los labios en una expresión pensativa, mirando al chico-"bueno, se ve más alto que cuando estaba con Yugi, pero supongo que es algo mayor que nosotros…"-

El aludido se removió en el asiento incómodamente y miró a sus amigos sentados alrededor suyo. Los reyes en su época solían ascender al trono muy pero muy jóvenes, debido entre otras cosas a la esperanza de vida de la época, la cual era mucho menor que en el mundo contemporáneo, así que la adolescencia era una etapa prácticamente inexistente.

-"¡Es verdad, quería preguntarte eso desde siempre!"- exclamó el castaño- "¿Cuántos años tienes amigo?"- le preguntó con emoción al egipcio, cambiándose de lugar y tomando asiento junto a Anzu

-"Uhm, ¿un poco más de tres mil?"- respondió, torciendo los labios en una sonrisa juguetona y llevando ambas manos a sus rodillas.

Jonouchi se tiró hacia la alfombra dramáticamente, sus piernas bailando en el aire cual patas de cangrejo. Anzu puso los ojos en blanco, estiró un brazo y lo jaló de una pierna, haciendo que el rostro del rubio se aporreara contra el suelo.

-"Jonouchi-kun, tienes suerte de que haya una alfombra"- dijo Atem sin pensar.

-"Pff, no tangta viego"- articuló el aludido como pudo, ya que la fábrica de la alfombra no lo dejaba hablar bien.

-"Eso te pasa por ridículo y dramático" - contestó la chica. Mientras Honda jaloneaba a Jonouchi para ayudarlo a ponerse de pie. El rubio se quejaba y batía sus brazos al aire

-"Por cierto, mala broma viejo"- agregó el castaño, quien por fin había logrado incorporar a Jonouchi y lo ayudaba a sentarse a su lado.

Atem sonrió de lado- "Lo siento, uno que es tan viejo como yo… todo se le olvida y pierde el sentido del humor"-

Anzu se aguantó la risa, era extraño verlo actuando tan… casual con ellos.

-"Es que normalmente siempre eres muy serio cuando estás con todos"- le recordó Yugi- "yo te conozco mejor y se de tu extraño sentido del humor"- agregó, sacándole la lengua.

-"Bueno, las circunstancias en las que nos encontrábamos requerían de seriedad"- respondió Atem encogiéndose de hombros.

-"Peero ya enserio"- canturreó el rubio, brincando de improvisto hasta quedar frente a Atem y poniéndose de cuclillas sobre la alfombra roja oscura- "¿Cuántos?"- preguntó con emoción meciéndose ligeramente de atrás hacia adelante.

-"¿unos 17 como nosotros… o 18?"- preguntó Anzu, llevándose un dedo a la barbilla pensativamente.

-"yo digo que 19"- apostó Honda, guiñándole el ojo al egipcio- "¿A que estoy en lo cierto?"

-"La verdad"- respondió Atem con una sonrisita- "Es que antes de que pasara…"- hizo una pausa incómoda, lapsos de sus recuerdos de la noche anterior atormentándolo. La expresión del muchacho no pasó desapercibida para Yugi, pero decidió dejarlo pasar por el momento.

- "Lo que pasó…"- continuó el ex faraón en voz más baja, arqueando una ceja en un intento de camuflar sus sentimientos, fingiendo crear suspenso- "Faltaban unos buenos 4 meses para que cumpliera 17…"-

-"! TIENES DIESISEIS!"- exclamaron todos en conjunto, echándose hacia atrás, sorprendidos. Todos menos Anzu, quien se llevó una mano al pecho.

-Atem sufrió la muerte de todos sus amigos y la destrucción de su hogar teniendo nuestra edad… incluso siendo un poco menor, para después estar encerrado en un laberinto por milenios… para despertar y enfrentar todo lo que vivimos durante el año pasado, todos aquellos peligros… y la responsabilidad siempre cayó sobre sus hombros….

-"¡No lo puedo creer!"- exclamó Jonouchi- "¡Eres un bebé!"- agregó haciendo una vocecilla en diminutivo al tiempo que picaba con sus dedos índice y pulgar la nariz de un Atem con sus dedos con expresión de fastidio ante la palabra "bebé", ¡sólo su madre podía decirle así! Honda sonreía como tonto y se acercó al sofá donde estaba sentado el chico unos segundos sólo para pellizcarle la mejilla. Atem se echó para atrás, tratando de evitar las "agresiones" de sus amigos-

-"¡No puedo creer que soy mayor que tú!"- exclamó Yugi, mirando a su amigo con incredulidad- "Siempre te había visto como un hermano mayor… "- continuó el chico aún anonadado por la confesión del egipcio. Siempre se imaginó que Atem había muerto joven, pero por muchos motivos, se había imaginado que el chico tendría al menos unos 20 años.

-"¿parezco tan viejo?"- preguntó el muchacho examinándose en el espejo que colgaba de la pared frente a ellos, arqueando una tupida ceja negra. – Bueno- pensó para sus adentros- sí me veo algo mayor que Yugi… pero… –"No es para tanto… son sólo meses- dijo en voz alta

-"No es tanto la apariencia, bueno, un poco sí"- expresó Honda, asintiendo con la cabeza- "pero…"-

-"Es la voz profunda más que nada"-agregó Jonouchi, ganándose la aprobación del castaño, quien levantó el pulgar en aprobación a la observación de su amigo

-"Son las palabras con las que te expresas y el tono que utilizas para dirigirte a nosotros"- agregó Anzu delicadamente, con una sonrisa. Al menos, la mayoría de las veces siempre se dirigía a ella de una manera formal y caballerosa.

-"Y la mirada seria y asesina"-

Los chicos levantaron la mirada para encontrarse con Marik, quien sonrió ampliamente y los saludó con la mano, para después tomar asiento junto a Honda.

Todos lo miraron

-"¿Qué?, ¡yo si sabía que el faraón era un mocoso!"- exclamó entre risas mientras estiraba las piernas y extendía los brazos sobre el respaldo del sofá.

-"Como tú"- dijeron los cinco chicos al unísono con los ojos en blanco. A Marik le faltaban seis meses para cumplir 17.

-"Exacto"- respondió el rubio cenizo, guiñando un ojo – "Pero esas son buenas noticias, ¿no?, el faraón podrá integrarse perfectamente al ritmo de vida de ustedes ahí en Japón chicos…"-

Aquellas palabras le dejaron a Atem un sentimiento de ansiedad, aunque intentó sacudírselo al instante. No podía tenerle miedo al mundo… había superado pruebas más difíciles que… adaptarse a la vida independiente en una era a la cual no pertenecía. Pero en aquellos momentos, nada le parecía más perturbador que eso.

Los brazos de Jonouchi alrededor de su cuello y el fuerte golpe que recibió su frente en el huesudo hombro del rubio lo sacaron de su ensimismamiento.

-"¡Atem!, ¡viejo!, ¡dime si no es genial!"- exclamó el muchacho entre risas- "por fin podrás andar con nosotros como un chico normal, ¡una segunda oportunidad!"

-"¡Parece de película!"- exclamó Honda, elevando un puño en el aire con una expresión de orgullo- "Por fin será como debió ser desde un principio, los cinco caminando juntos…"-

El rostro de Anzu se iluminó, ella había tenido ese mismo pensamiento días antes- "¡Eso suena genial, un final feliz!"-

La tranquilidad y felicidad de sus amigos aplacaron los sentimientos de ansiedad que invadían a Atem desde que había recobrado la consciencia; no tenía por qué tenerle miedo al mundo, a la vida, ¿cierto?, sus amigos estarían con el hasta el final, y al parecer, este aún no se encontraba cerca.

De pronto, los ojos de Yugi brillaron con alegría y realización

-"¡Mou Hitori no Boku!"- exclamó el chico entusiasmado, tomando al aludido del brazo-" ¡Es perfecto!, ¡podrás ir a la escuela con nosotros!"

-"Y si va a la escuela con nosotros, tendrás que quitarte la costumbre de llamarle así Yugi"- comento Anzu, muy seria- "¡si no te verán extraño!"

El chico se llevó una mano a la boca y rió- "¡cierto!, ¡Debo quitarme la costumbre!"- exclamó, dándose un golpecito en la cabeza.

Atem hizo caso omiso de las últimas palabras de sus amigos, se había quedado estático y con los ojos muy abiertos de par en par al escuchar la palabra "escuela"

–"¿A la escuela?"- preguntó sin dirigirse a nadie en específico. Eso sí que no se lo esperaba, millones de razones por las que acudir a la escuela no era una buena idea en lo absoluto pasaron por su mente, pero se encontraba demasiado ofuscado por ellas y no sabía cuál expresar primero.

-"¿De verdad quieres condenarlo a ese infierno?"-preguntó Jonouchi dramáticamente llevando ambas manos a su rostro

-"Te quejas y quejas de que no quieres ir y la odias, pero bien que hasta trabajas para poder comprar los libros de texto"- lo interrumpió Anzu llevándose ambas manos a la cintura.

-"Por supuesto, ¡no me queda de otra!"- respondió Jonouchi- "¡Algún día tendré que tener un trabajo con buen sueldo, para así viajar a torneos de duelo de monstruos por todo el mundo y poder gastar mucho en la mejor y más deliciosa comida!"- exclamó, extendiendo los brazos aún arrodillado sobre la delgada alfombra central de la sala; Los ojos le chispeaban de la emoción al hablar- "¿O no, Honda?"- preguntó al castaño, quien asintió.

-"Así es"- respondió el aludido, entrelazando los dedos y apoyando su barbilla en el dorso de ambas manos- "No podemos darnos el lujo de ser unos vagos"-agregó con expresión solemne

-"Y tampoco Atem"- concordó Anzu, dirigiendo su mirada al muchacho.

-"No sé… si esa sea una buena idea"- expresó por fin el aludido, casi en un susurro mientras miraba hacia el exterior por la ventana frente a él. –Sigo sin asimilarlo por completo- pensó agobiado. Hacía apenas dos días era hombre muerto, un vago recuerdo del pasado, un rey que había pasado a la historia como "el faraón sin nombre"… y aquí estaba ahora, cuarenta y ocho horas después…vivo, de carne y hueso; Ya no era el eterno adolescente, ahora, los minutos y segundos ahora pasaban por él, el tiempo le corría como a cualquier humano común… Levantó la mirada y entonces entendió de pronto, que era como decían sus amigos… ¿Qué sería de él en unos años?, todo lo que sabía, lo sabía por qué al "despertarlo", Yugi le había transmitido todos sus conocimientos básicos, inclusive el japonés, lo sabía por extensión de Yugi… no podía quedarse solamente con eso si quería sobrevivir en el mundo actual, ahora que no era una extensión e Yugi, tendría que aprender por su cuenta, era obvio… pero las cosas serían complicadas…-

-"Sé que es difícil"-comenzó Anzu con voz comprensiva, tomándolo del brazo- "Pero…"-

-"No"- interrumpió el chico con firmeza, la muchacha lo miró sorprendida- "Tienes toda la razón Anzu"- asintió levemente- "No puedo… quedarme atrás, las cosas no son como antes"- expresó, apretando los labios momentáneamente. – Y tampoco puedo aceptar vivir en casa de Yugi y ser un estorbo, eso sería patético… -Pensó para sus adentros- debe de haber una manera…-

-"Sí"- le respondió la chica con dulzura- "Entiendo que te preocupa…"- le aseguró, suavizando sus facciones que de por sí eran suaves e inocentes.

-"¿Eres pitonisa?"- preguntó Honda abobado, interrumpiendo a la chica. Jonouchi estalló en risas y Yugi le dio una rápida patadita al chico para salvarlo de una muerte inminente, pues los ojos de la chica habían pasado de ser suaves y comprensivos a chispear de fastidio. El rubio chilló y se sobó la pierna, pero entendió el mensaje de su mejor amigo.

Anzu suavizó nuevamente sus facciones y se dirigió de nuevo a Atem.

-"Todo será más sencillo ahora que Ishizu-san y Kaiba-kun se encargarán de arreglar todo tu papeleo Atem, ellos lo prometieron… despreocúpate y actúa normal"- terminó la chica con una sonrisa reconfortante y un guiño.

Atem corroboró una vez más que Anzu era una de las personas más empáticas que había conocido en su vida, había comprendido sus miedos… sin que él le hubiese dicho directamente cuales eran.

-"Tienes razón"- respondió el chico, relajando los músculos que no recordaba haber tensado, la chica soltó discretamente su agarre sobre el brazo del muchacho- "Sobre lo de actuar normal, lo intentaré"- dijo, encogiéndose de hombros y esbozando una sonrisa ladeada- "pero tendrán que ayudarme con eso- agregó mirando sonriente a Yugi, Jonouchi y Honda".

Anzu sonrió y se preguntó si sus amigos serían las personas adecuadas para ayudar a alguien a "actuar normal"

- "Mi hermana no te defraudará"- le aseguró Marik sonriendo- "Ni tampoco el estirado de Kaiba, que sea lo que sea, nos ha ayudado mucho de igual manera"- agregó torciendo los labios y asintiendo con aire ausente, probablemente recordando el rescate del chico y su posterior estancia en el hospital de Luxor.

Atem sonrió. Recordaba las sarcásticas palabras del castaño al despedirse de él en el hospital, pero era cierto le había salvado la vida, como muchas veces lo hizo la otra parte de su alma… su primo Seto en el más allá. - tendré que darle las gracias de nuevo cuando lo vea- se dijo mentalmente

-"Kaiba"- gruñó Jonouchi, cruzándose de piernas en el suelo y colocando ambas palmas sobre los costados de sus rodillas, haciendo presión sobre ellas y tronando los dientes- "Nos ayuda pero siempre nos está burlando… me provoca darle un mordisco para que se calle y deje de ser tan presumido"-

-"Luego preguntas porque te dice perro"- opinó Honda sonriendo con insolencia

-"¡Tu cállate!"- le gritó Jonouchi enfadado- "Grrrrr"- gruñó enseguida, enseñando los caninos.

-"¡Jonouchi!"- exclamó Anzu- "¡chico malo!,! muy malo!"- repitió como si en verdad regañara a un cachorro, dándole dos palmaditas en el espeso pelo rubio.

-"Auiii"- lloró Jonouchi en su personalidad canina, haciendo pucheros con sus labios.

-"No tiene remedio"- susurró Yugi. Atem solamente miraba pasmado la escena mientras que Honda y Marik dejaron caer sus rostros hacia el frente- "¡Por todos los dioses egipcios!"- susurró el último, espantado.

La chica no pudo evitar soltar una risita, su amigo se veía demasiado tierno.

-"Está bien, te perdono"- dijo con dulzura- "¡pero no lo vuelvas a gruñirle a nadie del grupo!"- le advirtió, revolviéndole el cabello.

-"aurrrw"- chilló el muchacho, sonriendo y moviendo la cabeza apreciativamente.

-"Buen chico"- susurró Anzu, retirando su mano de la cabeza del chico. En su mente, Atem realmente esperaba que Jonouchi no llegara a comportarse de esa manera frente a Kaiba, o sería su fin, o el de su dignidad, sin duda.

-"No seas tan duro con Kaiba-kun, Jonouchi-kun"- exclamó Yugi- "Las personas no cambian sus maneras de un día para otro, lo importante es que es nuestro amigo, y sabemos que podemos confiar en él"-

-"sí…"- opinó Honda- "creo que…."- titubeó- "hm, no nos odia tanto como aparenta"- terminó, cerrando los ojos y acariciándose la barbilla como si se tratara de un filósofo hablando.

-"Bueno"- agregó Anzu- "Es cierto que la gente que uno menos lo espera termina sorprendiéndonos"- expresó la castaña, en alusión al joven CEO, y también a Marik, quien desde que fue rescatado de su lado oscuro por Atem, había cambiado por completo con ellos- "Además, Kaiba-kun ha tenido una infancia dura, recuerda el mundo virtual… y las cosas que nos ha contado Mokuba-Kun, es bastante trágico…"

-eso puedo entenderlo, una vida trágica- Pensó Atem con algo de humor negro. De hecho, en su interior, sabía que él y Kaiba no eran tan diferentes, sólo que Atem aprendió a confiar en sus amigos, y al final, eso fue lo que había salvado de la oscuridad, de la soledad, de la derrota y de la muerte.

Jonouchi frunció los labios, no podía negar que si Kaiba era tan pesado, tenía sus razones… -Pero si lo vemos desde ese punto, ¿Quién no ha sufrido en su vida?...Yo tampoco he tenido la vida más fácil- se dijo a sí mismo, recordando los problemas con sus padre y su separación de Shizuka.- pero entiendo sus traumas paternales… sé que lo que necesita es amigos y salir un poco de esa maldita oficina suya…- se aseguró a sí mismo- lástima que se resiste demasiado a nosotros- agregó, inflando las mejillas- tal vez si necesita una buena gruñida, ¡aurruu!- pensó sarcásticamente

-"Por lo poco que me han contado, suena casi tan trágico como mi vida bajo tierra, así que entiendo si el hombre no es todo dulces y arcoíris"- dijo Marik, luego miró a Atem- "Y tú, estate tranquilo… yo te entiendo, igual me costó acostumbrarme a la vida de una persona normal, sin un futuro arreglado generaciones atrás… y mírame ahora somos amigos"- hizo un ademán hacia los chicos- "y además soy primo de la persona que más odié desde siempre…."- terminó riendo

-"Marik, viejo… te queremos"- exclamó Jonouchi- "Pero…. a veces suenas como si siguieras siendo un psicópata"- susurró con ojos entrecerrados- "te tengo en la mira"- añadió al final con una sonrisita que delataba la broma.

-"Jonouchi-Kun"- exclamaron Anzu y Yugi al unísono, reprendiéndolo, mientras que Atem y Honda rieron por lo bajo- "¿pero qué manera es esa de tratar a nuestro anfitrión?"- siguió regañándolo Anzu. El muchacho se calmó enseguida.

Marik rió juguetonamente –"Anzu-chan, no te preocupes"- canturreó- "Tienen bien entrenado al can guardián del grupo, los felicito"

-"¡Oye!"- gritó Jonouchi, lanzándole una mirada-"hmmm"- lo pensó mejor- "no es tan amenazador si no lo dice el ricachón, la verdad…"-

-"Ay Jonouchi…."- Honda negó con la cabeza- "bueno, el chico ha hablado, sólo Kaiba puede llamarlo perro"-

-"Parece que sí"- comentó Anzu con sonrisa pícara.

La sala estalló en risas ante un Jonouchi cruzado de brazos, pero tampoco lo negó… Atem pensó que probablemente el apodo era parte de la extraña amistad que compartían con Kaiba- Bueno, si es que puede llamársele de esa manera- pensó.

Entre todas las risas, Yugi tomó del brazo a Atem -tomemos las cosas con calma- le dijo Yugi a su "otro yo"- Disfrutemos el momento

Atem asintió con una sonrisa.

-"Chicos"- exclamó la voz de Ishizu, quien venía arrastrando un saco de apariencia bastante pesada por el suelo del comedor. La chica le lanzó una mirada fría a su hermano menor, quien sin titubear corrió a quitarle el saco de las manos y cargarlo hasta depositarlo en la mesa, se escuchó un ruidoso "paf" y el estrépito de objetos metálicos chocando contra la superficie. Al terminar la tarea, la chica se dio la vuelta.

-"De nada, Nee-san"- susurró Marik ofendido, mirando a su hermana con ojos entrecerrados-

-"Un buen hermanito no debe esperar a que su hermana le pida las cosas"- respondió la chica con una sonrisita.

Marik infló las mejillas y se escabulló silenciosamente para tomar asiento nuevamente en el sofá junto a Honda.

-"¿Dónde está Rishid?"- preguntó rápidamente el castaño en voz baja.

-"Fue a comprar algunas cosas que según él, todos iban a estar muy de acuerdo en que hacían falta"- respondió Marik encogiéndose, de hombros.

-"¿Comida?"- preguntó Jonouchi con entusiasmo y un brillo inusual en sus ojos castaños.

-"¡No! ¡Glotón!, ¡pero puede que tenga que hacer una parada extra!..."- Le recriminó Marik- "¡juro que por tu culpa sigo muriendo de hambre!"- continuó, azotando los brazo en el aire-"¡te comiste todos los hot cakes que me hizo Nee-san!, y siéntate aquí en el sofá, que se te subirán los escorpiones"-

-"¡¿ESCORPIONES?!"- gritó el chico, poniéndose de pie y saltando por encima de la mesa hacia el sofá junto a Marik, más rápido que un bólido.

-"sí, son weritos como tú"- agregó el egipcio riendo a carcajadas-"¡pero mortales!"-

El rubio tembló -"bueno, siento lo de los hot-cakes…."- se disculpó- "tardaste muchísimo en despertar viejo… ¿entonces que fue a comprar Rishid?"- insistió.

Ishizu se aclaró la garganta, mirando recelosamente en dirección a Marik y a Jonouchi

-"Lo siento, Nee-san"- dijo sonriendo y llevándose una mano a la nuca. Jonouchi gesticuló una sonrisa tan amplia y a la vez nerviosa, que se le cerraron los ojos.

Ishizu asintió satisfecha

-"Ya que todos desayunaron, comencemos con los pendientes que tenemos con respecto a Atem"- explicó la chica, haciendo un ademán con la mano hacia el chico-

-"Está bien"-Respondió el muchacho, sonriendo mientras posaba ambas manos en sus rodillas.

Yugi sonrió y exhaló, sintiéndose muy cómodo, ahí junto a su amigo, al cual se le veía bastante tranquilo. Realmente esperaba que no le estuviesen soltando demasiadas cosas encima tan pronto; Después de que la noche anterior hubiese sufrido aquel ataque de pánico en sueños, se dio cuenta de que, si bien para "su otro yo" no fue difícil adaptarse al mundo actual y a las costumbres de este, para Atem, quien no era ni "el otro yugi" ni "Atem el gran faraón de Egipto" si no que era la mezcla de ambos, "Atem el chico normal", sería un poco más complicado. Todavía tenían que descubrir cuanto del Gran Faraón y cuando del "otro Yugi" conservaba su amigo. Atem, el chico normal, tenía muchas cosas que descubrir aún, y Yugi estaba seguro de que el propio muchacho lo sabía.

El día había transcurrido de manera tranquila desde que despertaron, tomaron turnos para darse un baño. Aunque Atem se había bañado en la madrugada, su mano había despertado manchada en sangre seca, y le pareció una buena idea ducharse de nuevo, se vistieron rápidamente y bajaron a desayunar, Anzu los esperaba ahí, con el rostro cansado, pero los recibió con una radiante sonrisa que dejó sin aliento a Yugi, ella era linda aunque vistiera de lo más casual y no usara nada de maquillaje. Jonouchi y Honda se les unieron casi enseguida, aún en pijama y atraídos más que nada por el olor de las salchichas fritas, los huevos con chorizo y los hot cakes que preparaba Ishizu para ellos, ya que sabía que gozaban de gran apetito. A Anzu, a el mismo y a Ishizu les preocupó un poco el hecho de que Atem no se vió para nada entusiasmado con la idea de comer demasiado a la hora del desayuno, así que tomó un pan tostado del centro de la mesa y se sirvió un vaso de agua, Anzu e Ishizu le habían preguntado si no quería comer fruta como ellas, la fruta era ligera y sin grasa, al contrario de todo lo que se atascaban Jonouchi, Honda y unos instantes después Marik, quien no alcanzó ni un solo Hot cake y comenzó a pelear con los chicos, pero el muchacho muy amablemente declinó la oferta. Yugi lo entendía, probablemente todavía seguía algo conmocionado por el repentino "cambio de planes", ya lo convencerían de comer a la hora del almuerzo, y de la furia de Anzu, y muy probablemente de Ishizu, no se salvaría nuevamente, antiguo faraón o no.

Por otro lado, la llamada tan esperada y pospuesta al abuelo de Yugi había sido todo un éxito

-"!Jii-chan!"- exclamó Yugi alegremente frente a la pantalla de la tableta de Ishizu, contemplando el extasiado rostro de su abuelo.

-"¡Yugi!"- respondió el abuelo, con su chillona y alegre voz-"! Gracias a Kami-sama y a todos los dioses egipcios que estás bien!, ¡estaba muy preocupado!"- se llevó una mano al pecho- "Y ni se diga de tu madre jovencito, ¡está como loca!... ahora no está, ¡pero deberías hablar con ella para que se tranquilice!"-

Yugi sonrió, jamás se había alegrado tanto de que su madre no estuviera en casa.

-"Jii-chan, prometo hablarle después"- dijo con seriedad- "Pero hay algo que necesito decirte, y no le puedes decir a Mamá absolutamente nada".

-"¿Hmm?"-El viejo Sugoroku levantó una poblada y canosa ceja y acercó demasiado su rostro a la pantalla de la computadora de escritorio bastante vieja que tenían en la sala de estar de la casa/tienda de juegos, de manera que Yugi sólo podía divisar la mitad de su rostro. Yugi se alejó por inercia, pero después recordó que su abuelo no estaba realmente frente a él y su movimiento no servía de nada, así que volvió a pararse cerca de la tableta.

-"Dime, hijo"- lo apremió intrigado el señor Mutou- "¿Es algo sobre la tumba, cierto?"- preguntó con seriedad, alejándose de la pantalla y tomando nuevamente una postura normal, con los brazos cruzados sobre la mesa de madera de la sala de estar.

Yugi apretó los labios. Sabía que el abuelo se pondría feliz, pero ¿cómo le soltaba la historia? Sugoroku ya era algo viejo, no fuera a ser que le diera un ataque al ver a Atem con vida, después de todo, lo daba por muerto, al igual que todos antes de los sucesos de hacía dos días.

- "Yugi"- comenzó el abuelo, con tono solemne antes de que el chico pudiera encontrar una manera de decirle la buena noticia- "Sé que entrar a la tumba de tu amigo debió de haber sido difícil… pero estoy algo desconcertado"- confesó, ahora con una mueca de confusión- "por la manera en la que dijiste ayer que hablarías conmigo después… supuse que no encontraron nada de interés…"

-"Abuelito, te aseguro que encontramos algo muy interesante"- aseguró el chico, mirando de soslayo hacia su derecha, fuera del campo de visión de la cámara de la tableta.

El viejo Sugoroku se puso de pie de un brinco, haciendo que Yugi se exaltara de igual manera.

-"¿Y bien jovencito?"- exclamó como si hubiese rejuvenecido veinte años en los últimos diez segundos, acercando el rostro a la cámara nuevamente- "¿Qué esperas para contarme tu aventura y presumirme tu descubrimiento?- soltó una risita y se llevó una mano a la boca – " Tal vez algún día formes parte del club de los arqueólogos, mi querido nieto"- agregó con orgullo.

Los labios de Yugi se curvaron en una sonrisa y se llevó una mano a la nuca- "Bueno abuelito"- comenzó con voz bajita- "preferiría que…! Hey!, aleja un poco tu rostro de la pantalla para que observes bien esto, alguien más te mostrará que descubrimos…"-

El abuelo obedeció, alejándose de la pantalla y tomando asiento nuevamente, intrigado por la actitud de su nieto.

-"Bien"- espetó con impaciencia reflejada en la voz.

Para sorpresa del viejo Sugoroku, un segundo chico apareció en la pantalla de su vieja computadora. Era unos centímetros más alto… o menos bajo que Yugi, mejor dicho. Su piel estaba ligeramente dorada, tenía cejas negras muy pobladas y unos ojos felinos color rojo como la sangre, delineados por filas de tupidas pestañas negras; Tenía un abundante cabello de tres colores un poco más largo que el de Yugi y con unos cuantos mechones rubios extras además de los que le enmarcaban el rostro.

Se dio cuenta de que debió quedarse boquiabierto.

El muchacho ante la pantalla sonrió incómodamente y levantó una palma en señal de saludo

–"Hola Jii-san…uh"- titubeó al final de su frase y bajó la mirada por unos instantes, regañándose mentalmente- "Quiero decir…" - continuó, levantando la mirada nuevamente- "Buenos días, señor Mutou"-

-"¡Por todos los dioses egipcios!"- exclamó el Abuelo, poniéndose de pie de golpe, lo cual causó que la imagen temblara en la tableta de Ishizu, seguramente había tirado varias cosas de la mesa de la casa de Yugi, pues se escucharon sonidos y tintineos de objetos golpeando el suelo- "¡Faraón!"- exclamó con sorpresa

Atem rió con vergüenza

- "Sólo Atem ahora, señor Mutou"- Lo corrigió el chico educadamente-" es una pena, pero los faraones sin reino, no son faraones"- terminó con una sonrisita de lado, aquella que el viejo había visto ya miles de veces, pero en el rostro de su muchachito Yugi, era imposible no reconocer la sonrisa del faraón, aunque luciera levemente distinto.

-"¡pero por Ra!"- exclamó el abuelo, riendo de felicidad- "¡Así que ese fue tu gran descubrimiento muchacho!"- exclamó felizmente mirando a Yugi- "¡Necesito que me cuenten los detalles de esta emocionante historia…."-

Atem no sabía que contestar, sonrió como un tonto ante la cámara, se sentía feliz de que el abuelo se sintiera feliz, así de simple. Yugi se dio cuenta de la expresión del chico y su alegría se volvió aún más grande de lo que ya era.

-"¡Es una muy, pero muy larga y cansada historia abuelito!"- exclamó Yugi, interrumpiendo los gritos de Júbilo del viejo Sugoroku. Esperaba que los vecinos no acudieran corriendo a ver si no le había dado un ataque, su abuelo tendía a ser escandaloso cuando se emocionaba y a veces alarmaba a la gente. – "Pero antes de explicarte…" - Continuó el muchacho, adquiriendo la expresión de un chico que estaba a punto de pedir dinero a sus padres- "¿Te molestaría…."

El abuelo se llevó ambas manos a la cintura y se alejó de la cámara, erguido.

-"!Yugi!"- exclamó en voz muy fuerte-"¡¿Pero qué pregunta tan estúpida ibas a hacerme?!"-

Atem y Yugi se miraron con miedo.

-"Pero, Jii-chan…"- comenzó Yugi con tristeza.

El abuelo los miró serios unos segundos más y después estalló en risas

-"Por supuesto que el fara… Atem"- se corrigió rápidamente- "puede quedarse con nosotros"- ambos chicos se miraron y sus rostros se iluminaron, se escucharon gritos de júbilo des de un lugar cercano a donde se encontraban los chicos. – "¿No se te habría ocurrido ni en broma dejarlo solo en Egipto verdad…?"- gritoneó el abuelo, mirando a su Yugi.

Antes de que el chico pudiese responder, una sombra morena de cabello muy rubio saltó frente a la pantalla.

-"No estaría sólo"- exclamó Marik- "A Nee-san le encanta mandonear a la gente- se encogió de hombros- "No creo que le moleste mandar a uno más"- exclamó el muchacho

-¡jajaja Hola Marik!- gritó el abuelo de Yugi contento.

Jonouchi saltó al campo de visión de la pantalla, jalando a Marik del cuello de la ceñida camisa

-"¡heey!"-

-"¡Nada de eso!"- exclamó Jonouchi con un extraño tono autoritario, señalándose a sí mismo con el pulgar de su mano libre- "¡Es nuestro y nos lo llevaremos!"-

Atem rió incómodamente y miró a sus amigos que se encontraban

-"Está bien"- gruñó Marik- "¡Pero suéltame que me ahorcas!"

-"Pero por supuesto que no, Jii-chan"- respondió por fin Yugi a la pregunta de su abuelo- "El hogar de Atem es con nosotros"- agregó felizmente mirando de reojo a su amigo, quien de igual manera lo miraba con una sonrisa. Segundos después, el muchacho enfocó la vista en el viejo Sugoroku

-"Señor Mutou… muchas gracias"- dijo educada y formalmente, haciendo una leve reverencia- "Le prometo que no seré una molestia y lo ayudaré en lo que necesite…"

El abuelo rió ante el tono formal del muchacho- "¿pero de que estás hablando hijo?"- preguntó- "¡puedes seguir llamándome Jii-san y no es ninguna molestia!"- exclamó-"Después de todo siempre te he visto como un nieto más" – Aceptó con toda sinceridad-

Era obvio para Yugi que Atem se sentía más que conmovido, pues esbozó una de esas sonrisas completamente honestas que era muy extraño sacarle al muchacho, pero que última mente se estaban volviendo más frecuentes.

-"Jii-san, muchas gracias"- dijo el chico con voz baja. Después de todo, legalmente sería nieto del señor Sugoroku. Todavía tenían que explicarle la coartada – "Aunque es algo extraño, técnicamente soy mucho más viejo…."- agregó incómodamente, encogiéndose de hombros.

El abuelo levantó una ceja

-"Bah"- lo interrumpió- "olvidemos los tecnicismos"- agregó, haciendo un ademán con la mano- "yo veo a un adolescente de la edad de mi Yugi, y si eso veo, eso es lo que eres"- concluyó- "Ahora…"-agregó antes de que los chicos pudiesen decir una palabra- "Explíquenme lo que sucedió, antes de que llegue tu madre Yugi"- el abuelo hizo una mueca de preocupación- "A ella habrá que soltarle la verdad con más calma, y suavizarle las cosas…"-

Atem y Yugi intercambiaron miradas de complicidad y rieron al mismo tiempo

-"Bien Jii-chan"- comenzó Yugi, suspirando, pero con una sonrisa en los labios- "Cuando dejamos el aeropuerto…."-

XXX

La proximidad de una cabellera negra logró captar la atención de Yugi y traerlo de vuelta al presente. El muchacho sacudió la cabeza para despabilarse, sentía que si seguía espaciando, lograría quedarse dormido y no quería perder ni un valioso instante de los cortos dos días que le quedaban en Egipto.

-"Comenzaremos con estos papiros"- habló la Egipcia, depositando en las manos del muchacho varios rollos, los cuales tenían en general una apariencia muy delicada, inclusive contaban con segmentos casi transparentes. Yugi se preguntó si se encontrarían legibles…

Atem los tomó entre sus manos con mucha delicadeza, depositó todos en su regazo excepto uno, el cual desenrolló con dedos gráciles sin preocuparse por quebrar el frágil material, como si lo hubiese hecho cientos de veces; tras unos cuantos minutos, enrolló de un tirón el papiro y prosiguió de la misma manera con los demás.

El chico levantó la mirada y tomando uno de los papiros, se lo extendió a Ishizu con una sonrisa ladeada- "Creo que esto será muy valioso para ti, Ishizu"- le dijo. La chica tomó el papiro entre sus manos y miró fijamente al chico, pidiéndole permiso mudo para leer textos que probablemente eran sagrados.

-"Son tuyos ahora"- la apremió el muchacho, acercándole el resto de los papiros- "Estas escrituras forman parte del libro de los muertos".

Al escuchar la última frase, la chica no se hizo de rogar y arrebató cuidadosamente e las manos del ex-Faraón el resto de los pergaminos, abriéndolos cuidadosamente y mirándolos como si estuviesen escritos con tinta de oro.

Atem se había quedado con las manos extendidas y una expresión de susto al igual que sus amigos, pero sintió una extraña satisfacción al ver tan emocionada a Ishizu, la chica estaba boquiabierta leyendo los pasajes.

-"Nee-san"- susurró Marik con emoción- "¡Es genial!"-

Ishizu miraba los viejos trozos de papel transparente como si de lingotes de oro se tratase –"No lo puedo creer…nuevas páginas…."-

Atem sonrió con satisfacción y se encogió de hombros- "Unos cuantos sortilegios desarrollados por mi amigo Mahado con algo de ayuda de Mana"-sonrió para sí mismo y desvió la mirada, recordando como la joven hechicera echaba a perder las cosas muchas veces antes de tener un éxito-"aunque no demasiada"- agregó divertido, pero su expresión se volvió seria después de unos instantes- "También hay algunos textos proféticos…"-añadió con voz insegura, la cual no pasó desapercibida para Yugi y Anzu, que era los más perspicaces del grupo.

-"Esto es valiosísimo…"- susurró la egipcia

-"Y ahora es tuyo"- la interrumpió Atem

La muchacha lo miró con ojos incrédulos, Marik chifló y se llevó las manos al cabello, mientras que el resto de sus amigos contempló la expresión decidida del chico. Anzu y Yugi se imaginaron que probablemente Atem querría conservar sus pertenencias, pero al parecer el chico tenía una mentalidad distinta; además, Ishizu se veía muy contenta con el regalo

-"A Ishizu-san realmente le apasiona su trabajo…"- susurró Yugi, mirando la expresión de la morena.

-"¿Estás seguro, Atem?"- preguntó la egipcia.

-"Te son más útiles a ti que a mí, pero son parte de nuestra de historia, cultura y legado…"- le explicó el chico- "Estoy seguro de que sabrás interpretarlas a la perfección, así como también sabrás cuales exhibir y cuales sería mejor que permanecieran en secreto"- hizo una pausa- "confío en ti"- terminó con semblante serio y voz tranquila y completamente honesta.

-"Por supuesto"- respondió la muchacha. Se dio cuenta de que no se trataba de un regalo solamente, sino también de una petición de que cuidara de ellos para que no cayeran en manos equivocadas.- "te lo agradezco mucho"-

-"Soy yo quien está agradecido contigo"- replicó el chico con una sonrisa

-"No sé de que hablan"- le susurró Jonouchi a Honda, tratando de no llamar mucho la atención.

-"¿Recuerdas los escritos en las paredes de la tumba?"- le preguntó el castaño discretamente. Jonouchi asintió – "Bueno, pues una parte nueva de esas escrituras, junto con otras cosas… algo grande para Ishizu"-

-"¿No hay gracias para mí, Nee-san?"- preguntó Marik- "¡Yo los descubrí!, ¿me darás crédito si haces público alguno de esos papiros?"-

-"Claro que sí, hermanito"- respondió la egipcia, sonriéndole a Marik- "Solamente hay que encontrar la manera de explicarlo, le dijimos a Abdul que no habíamos encontrado nada después de todo…"-

-"¡Pero si ese es tan bruto que no se dará cuenta!- exclamó el rubio cenizo- "Además tú eres la jefa ¡A él que le importa lo que hagas o digas!..."-

-"¡Marik!"- exclamó la egipcia riendo- "¿Por qué mejor no le enseñas a Atem esos cuadernos que encontraste?"

El menor de los Ishtar suspiró- "Bueno"- introdujo sus manos en el saco crema y de una sola vez sacó una pila de papiros encuadernados en piel, se notaba que eran viejísimos pero aun así eran de apariencia muy cuidada. Marik los dejó en la mesa frente a Atem y le sonrió antes de regresar a su lugar.

El muchacho tomó el primero de los 4 encuadernados y al instante, su agarre en el frágil libro se fortaleció de manera posesiva.

-"Esto es"- comenzó mirando los cuadernos y recordando noches en vela, acompañado únicamente de las luces de los candelabros o los resplandores mágicos que Mahado le había enseñado a convocar y de su pluma y tintero, esbozando en los papiros recuerdos, sueños, planes de guerra, cartas a su madre y a su padre, estrategias y más estrategias, un laberinto hecho de sólo tinta y papel…lo recordaba como si hubiese sido ayer-

- "Esto es mío"- terminó en un susurro.

-"¿Qué es eso?"- preguntó Jonouchi, estirando la cabeza por encima del cuerpo de Honda, quien lo tomó de la cara y lo empujó hacia atrás, ganándose un chillido por parte del chico.

-"Parecen diarios"- expresó el castaño, al tiempo que dejaba ir el rostro de su rubio amigo. Ambos chicos se miraron y soltaron una risita-"¡Atem tiene un diario!"- canturrearon burlonamente al unísono.

-"Chicos"- los reprendió Anzu- "Mejor vamos a dejar que Atem nos platique…"-

Atem pensó que esta vez sus amigos estaban en lo cierto

-"Bueno"- comenzó con naturalidad- "Cuando era príncipe, solía pasar estudiando mucho tiempo y varios de estos libros son en realidad notas sobre temas que tenía que saber… política, religión… cultura, y sí, varios de ellos son diarios"- explicó, omitiendo los detalles muy privados o demasiado emocionales sobre aquellos libros-"La vida de un heredero al trono puede ser algo solitaria a veces…."- concluyó, dejando el libro sobre la mesa.

Jonouchi se arrodilló sobre la alfombra y se arrastró hasta llegar a la mesa y tomar el libro con curiosidad, arqueando una ceja rubia.

-"No tengo problema en que los leas Jonouchi-kun"- mintió discretamente- "Pero están en hierático"- dijo el chico sonriendo y levantando ambas cejas.

Honda se echó a reír, Jonouchi dejó el libro nuevamente sobre la mesa e iba a gruñirle, pero recordó que Anzu le jalonearía las orejas si volvía a amenazar a alguno de sus amigos en su personalidad canina.

-"Olvídalo viejo, si de por sí es tan holgazán como para leer 5 páginas de la tarea de inglés… crees que va a leer tus biblias en hierático? Ni de chiste, tus secretos están a salvo"- dijo el castaño. Jonouchi simplemente tomó asiento junto a él y cruzó una pierna casualmente sobre su rodilla, pero mirándolo con ojos entrecerrados. Honda le dio una palmadita en la cabeza y sonrió tan ampliamente que se le cerraron los ojos

-"No tengo nada que ocultar"- Dijo Atem encogiéndose de hombros- pero sí cosas que preferiría quedaran en privado- pensó y les guiñó el ojo con seguridad. Una parte suya agradecía que los chicos no supieran leer hierático ni jeroglíficos y que no se interesaran en aprenderlo nunca- "Los demás tomos son más de lo mismo"- Le señaló a ishizu, haciendo referencia a los demás cuadernos- "¿Puedo conservarlos?"-

-"¡Por supuesto!"- dijo la chica sonriente- "Ahora"- agregó la muchacha, acercando la bolsa de tela caqui frente al muchacho- "Esta es la ropa que traías puesta cuando te encontramos…"

Atem apartó el exceso de tejido de la bolsa y lo primero que llamó su atención fue la tela color crema teñida casi en su totalidad de una tonalidad café rojiza, en algunas partes más oscuras que en otras.

-Sangre seca-

Anzu comprendió la mueca de disgusto del chico

-"Estabas bastante mal cuando te encontramos… ¿recuerdas que te lo comentamos?..."-

El muchacho asintió sin mirar a la chica y tiró al suelo el shenti arruinado –"Esto va más para la basura"- dijo simplemente, el mismo destino corrieron las sandalias de papiro pues el peso de los demás objetos encima las había arruinado, no era culpa de nadie, seguramente el viento las hubiese arruinado igual. Después sacó de un tirón el cinturón de oro con bonitas incrustaciones de lapislázuli y lo dejó en la mesa junto con los numerosos anillos y los rebuscados aretes. Sacó dos tiras de tela repletas de jeroglíficos y su cerebro hizo "click" al verlos; Según le habían contado sus amigos, también había llevado un Ankh de oro en cada muñeca, los cuales desprendían la barrera mágica que lo mantenía vivo, y al despertarlo, ambos se habían desintegrando, completando el regreso de su alma. Lo único que había quedado de el hechizo eran las dos telillas de tela, las cuales lazaban los Ankh, o sea, la "vida" con su cuerpo. -La magia que usó Mana es poderosa- pensó el muchacho dejando los trozos de tela en la mesa, ya no tenían ningún uso pues el hechizo se había desecho.

Le echó un vistazo rápido a todos los artículos que ya había sacado y se imaginó a si mismo con los brazos cruzados sobre su pecho en postura fúnebre. era muy bizarro imaginarse a sí mismo de esa manera.

Lo siguiente fue la corona, la cual sacó cuidadosamente de la bolsa, tomándola delicadamente entre los dedos de ambas manos y la observó detalladamente.

-"Esta" - susurró- "Era casi parte fija de mi cabeza"- agregó mientras la giraba lentamente entre sus dedos, pasándola de una yema a otra con delicadeza – "no pienso quedármela"- anunció mirando a Ishizu- "pero no creo que debas deshacerte de ella, es muy valiosa"- dijo con seriedad- "si la enterraron conmigo... con el último rey de la línea principal de la dinastía"- se quedó sin palabras por algunos segundos- "es muy, muy valiosa"- repitió simplemente-

-"Habrá que "hacer" otro "recorrido de rutina", ya sabes Nee-san…"- comenzó Marik haciendo señas con las manos que fingían ser comillas- "Para asegurarnos de que está en orden y ¡UPS! Mira, encontramos la corona que usó el faraón sin nombre, el último de la dinastía XVIII… y luego ¡boom!, ¡nos hacemos famosos!"- exclamó el muchacho, elevando ambos brazos en el aire- "nos podemos quedar con el crédito del descubrimiento y darle las regalías a Atem"-

Atem se sobresaltó. ¿Regalías?, ¡no quería dinero! Sabía que una de las consecuencias de que Ishizu hiciera de conocimiento púbico el descubrimiento de algunos objetos y documentos, sería que le pagarían una buena cantidad de dinero, pero prefería que se lo quedara ella; Después de todo, la vida no tiene precio.

-"Eso no es necesario Marik…."- comenzó el muchacho

-"¡Claro que sí!- lo interrumpió Ishizu- "Marik tiene razón"- miró a Atem con gesto severo- "¡lo necesitarás después de todo!"

-La vida no tiene precio, pero vivir cuesta- razonó el ex faraón. Tendría que ir pensando en un trabajo y ese tipo de cosas… rogaba a los dioses que se le ocurriera una buena idea pronto, no quería ser una carga para nadie.

-Supongo que tienes razón- articuló por fin, asintiendo.

-eso es cierto… tienes razón- susurró el chico para sí mismo desviando la mirada- que incómodo sería colgarse de Yugi y su familia simplemente, debería también conseguir un trabajo y…

-"Bueno, ¿Qué hay sobre lo demás?..."- lo apremió Marik-

Atem sacó de un tirón la capa rojo vino, sostenida por la fina valona de oro y piedras preciosas. Dejó que sus dedos recorrieran la tela por algunos segundos.

-"Esta era mi favorita"- dijo sonriendo-"seguramente fue elección de Mana que me sepultaran con esta…"-

-"Amigo… deja de hablar de sepulcros enserio, es aterrorizante"- exclamó Jonouchi abrazándose a sí mismo y tiritando a pesar del caluroso clima.

Atem lo miró con gracia-"Pero es que, eso era…."-

-"¡Estoy tratando de olvidar que casi morí del susto pensando que iba a encontrarme con la momia de uno de mis mejores amigos!, ¡muchas gracias!"- lo regañó el rubio.

Los demás rieron, pero la verdad era que a ellos igual los había perturbado ese pensamiento durante su estancia en la tumba.

-"Oh, lo siento"- contestó Atem, tratando de suprimir una sonrisita- "A mí tampoco me hubiese gustado que vieras eso"- agregó con honestidad mientras rozaba delicadamente la valona- "siempre me gustó este broche"- susurró, torciendo los labios- "Te lo encargo Ishizu, haz con esto lo que creas conveniente también"-

-"¿No quieres quedarte con nada más?"- preguntó la morena extrañada.

No es que no quisiera, no lo consideraba conveniente. No era como si las estuviera perdiendo o vendiendo, seguramente serían exhibidas y mantenidas en buen estado por siempre. Las estaba dejando en buenas manos.

-"Será mejor sacarles provecho"- Le respondió el chico- "Confío en ti para hacerte cargo de ellas… Además, no es como que les pueda dar un uso en estos días"- agregó sonriendo.

La chica le sonrió dulcemente- "Está bien, yo me aseguraré de que estén a salvo siempre"- le aseguró.

El chico asintió y volvió a concentrarse en el contenido del saco.

-"Creo que eso era todo…"- Dijo mientras sacudía la bolsa. Pero de pronto divisó algo brillante al fondo del saco.

Aquel pequeño anillo de oro, con la piedra de lapislázuli en forma de lágrima.

Lo sacó rápidamente y lo sostuvo con tanta delicadeza que sus manos le temblaron.

-"¡Es bellísimo!"- exclamó Anzu- "¡Lo recuerdo de cuando te encontramos!

-"Este anillo pertenecía a mi madre"- anunció, sin despegar la mirada del pequeño objeto- "Es su anillo de compromiso…"

Todos los presentes jadearon sorprendidos. Al parecer Ishizu y Marik tampoco sabían ese dato.

-La madre de Atem… ¿Cómo habrá sido ella?, recuerdo haber escuchado que su padre y el tenían una excelente relación, pero no sé nada sobre su madre. Me gustaría saber más sobre ambos…- pensó Anzu-

-"Es muy bonito"- observó Ishizu- "Me llamó la atención cuando te encontramos, es obvio que pertenece a una mujer, por la forma y el acabado. –"Es de lapislázuli y oro puro"-agregó- "Sin duda es muy valioso"

-"Ella siempre decía que este anillo tenía algo muy especial"- dijo el muchacho mientras giraba el anillo entre sus dedos- "Y de alguna manera, no creo que solamente lo dijera porque se trataba de su anillo de compromiso"- agregó inconscientemente.

-"Definitivamente deberías quedártelo"- le dijo Ishizu con una linda sonrisa.

Atem le sonrió de vuelta y asintió-"Aunque…"- agregó haciendo una mueca- "Es muy pequeño y femenino para mi mano"- dijo con humor

-"Lo traías en el meñique"- le dijo Anzu mientras le quitaba el anillo y lo deslizaba en el dedo meñique del muchacho, para su sorpresa. – "Te conseguiremos una cadena, ¿sí?- agregó sonriendo dulcemente – "Así podrías usarlo de esa manera, y tenerlo cerca, para que no lo pierdas".

-"Eso me gustaría, gracias"- respondió sonriente, mirando a la chica algunos segundos más y después dirigiendo su mirada nuevamente hacia el pequeño objeto en su dedo. Por alguna razón, Se dio cuenta de que le resultaba incomodo mirar a Anzu durante mucho tiempo, lo hacía sentir extraño… no en el mal sentido, pero tenía la impresión de que se veía como un tonto si la miraba mucho tiempo y los demás estaban presentes, no quería que los chicos pensaran algo que no era. Prefirió centrar su atención en el anillo; Mientras observaba el pequeño objeto con fascinación evidente. Al menos tenía algo tangible para recordar… algo que no era pesado ni ostentoso, y que había pertenecido a su madre…

Mientras tato, Honda y Marik charlaban sobre el clima y atracciones turísticas de Egipto casualmente mientras que Ishizu acomodaba las ex pertenencias de Atem dentro de la bolsa crema. Por su parte, Jonouchi observaba con atención la escena que se desenvolvía en el sofá de a un lado; Le podían decir que no era tan inteligente como Honda, pero era observador… ¡y se daba cuenta de los comportamientos extraños con facilidad! Sabía que Anzu sentía algo por Atem, probablemente todos sabían que la muchacha sentía un cariño especial hacia el egipcio, pero nadie le daba muchas vueltas al asunto ni le daban mucha importancia… bueno, al menos Honda no, pero a Jonouchi no le parecía un simple enamoramiento o encaprichamiento como el que el castaño tenía con su hermanita. La chica ya le había confesado en el aeropuerto que sus sentimientos hacia el chico eran… diferentes. Al observar el comportamiento de Atem… bueno, no estaba muy seguro ya que el muchacho no era muy transparente y era difícil de leer, pero le parecía que se estaba esforzando demasiado en "no dar una impresión equivocada" de su amistad con la chica, ¿sentiría algo el egipcio por la castaña?, ¡nunca antes le había dado esa impresión!.

-Pero bueno, ¡Antes no tenía tiempo para fijarse en chicas ni en nadie! Estaba técnicamente muerto- se estremeció- ¡dios!,! me dan miedo los fantasmas!- pensó aterrado- pero ahora se comporta diferente con Anzu y trata de ocultarlo, o tal vez ni siquiera se ha dado cuenta de que le gusta… o tal vez estoy diciendo mil tonterías- se cuestionó el rubio, dándose un golpe en la cabeza-

Pero lo que realmente le preocupaba, era la expresión de Yugi ponía cada vez que Anzu y Atem se miraban o la chica le sonreía con dulzura. No eran celos… era algo parecido a… decepción. ¿Pero no se daba cuenta de que a veces Anzu también le hablaba de la misma manera a él? La chica sólo defendía y hablaba bien de Yugi y Atem todo el tiempo, jamás les pegaba como a él y a Honda…

-Tal vez también sienta algo por Yugi y la muy ñoña todavía no ha caído en la cuenta- pensó el rubio- ¡ESO SERÍA GENIAL!- exclamó en su mente, apretando un puño en expresión de victoria- ¡a él siempre le ha gustado!...- pasados unos segundos se puso blanco- ¡oh por dios!- agregó, entendiendo lo complicado que parecía ser el asunto- si está pasando lo que yo creo que está pasando, ¡y de verdad creo que está pasando!...- pensó con angustia-¡ esto no va a terminar bien para alguien! Y de cualquier manera alguno de mis amigos saldrá lastimado…-

La melodía árabe proveniente del bolsillo del vestido de lino crema de Ishizu sacó de su ensimismamiento al rubio y llamó la atención del resto.

La muchacha tomó nerviosamente el celular entre sus dedos- "¿Pero qué?... es mi día libre…"- susurró mientras miraba la pantalla- "Es Abdul"- anunció desganada para el resto del grupo.

-"¡¿Qué quiere ese tonto?!"- gritoneó Marik- "Pediste días libres para poder estar con Atem y los demás… ¿Qué no pueden hacer nada sin ti Nee-san?"- preguntó con fastidio, resbalándose en el sofá y apoyando un mocasín café oscuro sobre la orilla de la mesa. Segundos después frunció el ceño –"¡Más le vale que no esté intentando conseguir una cita contigo!"- exclamó enojado.

Ishizu se estremeció, pero trató de ocultarlo tras un rostro severo- "¡No digas tonterías Marik!"- exclamó. Después se dirigió hacia el resto de los chicos- "Disculpen un momento, veré que se le ofrece a mi colega"- se excusó antes de acercarse el celular al oído y caminar presurosamente hacia la cocina.

Marik bufó en descontento y se resbaló aún más en el sofá y cerró los ojos- "¡Qué difícil es tener hermanas!"- exclamó segundos después sin dirigirse a nadie en particular.

-"Te comprendo demasiado bien"- exclamó Jonouchi llevándose el dorso de la mano a la frente con dramatismo.

Honda le dio unas palmaditas en la cabeza- "¡No te preocupes Marik!, mira viejo… Ishizu no saldría con alguien tan feo y viejo, ella es muy inteligente"-

El egipcio sonrió y asintió con satisfacción, aún con los ojos cerrados.

-"Además, ¡es muy guapa!, merece algo mucho mejor"- agregó el castaño con una sonrisa enorme y levantando el pulgar de su mano libre en gesto de aprobación.

-"Viene de familia"- expresó el egipcio con tranquilidad. Segundos después abrió los ojos y se incorporó de golpe-"Espera, ¿Qué?"- preguntó mirando al castaño con ojos somnolientos.

-"Díganme que no lo hizo"- susurró Anzu, resbalándose en el sofá.

-"Lo hizo"- respondieron Atem y Yugi al unísono con voz monótona.

-"Honda"- exclamó Jonouchi, pasando sobre Marik y tomando el cuello del castaño entre sus manos- "¡desgraciado!, ¡mal hombre!"- exclamó mientras sacudía al chico, quien pegó un gritito de dolor y trató de zafarse del agarre- "¡pensé que te gustaba mi hermana!"-

-"¡Ya salió el peine!"- exclamó Marik riendo

Jonouchi miró de reojo al egipcio y su agarre en Honda se debilitó; el muchacho aprovechó para ponerse de pie y sonrió con insolencia.

-"¡ajá!"- exclamó, apuntando al rubio con un dedo índice- "¡Te molesta que elogie a otra chica!, ¿Eso significa que no soy tan mal partido para mi Shizuka-chan y me das tú aprobación?"- canturreó con aire victorioso mientras sacudía las caderas ridículamente.

-"¡Qué no!"- contestó el rubio, poniéndose de pie de un solo movimiento y aplastando a Marik a su paso, quien soltó un alarido de dolor y azotó sus manos en el aire- "¡Acabo de comprobar que eres un desgraciado!"-

Ambos chicos siguieron gritando un par de minutos, mientras que Anzu, Yugi y Atem miraban la escena con expresiones neutrales y compartían miradas de complicidad de vez en cuando ante los comportamientos inmaduros de sus amigos.

-"Y tú"- exclamó Jonouchi mirando a Marik- "¿No te molesta que este bastardo le eche el ojo a tu hermana?"-

El egipcio se puso de pie con mucho trabajo y una mano sobre su abdomen parcialmente descubierto por la corta camisa, apretándose el área donde Jonouchi había apoyado su rodilla para ponerse de pie- "Tranquilo"- exclamó con calma- "Honda solo estaba resaltando lo obvio, estoy acostumbrado a escucharlo"- guiñó un ojo- "son los buenos genes de la familia"-

-"Pero que modesto"- susurró Anzu, intercambiando miradas y una sonrisa con Yugi y Atem, quienes no estaban impresionados en absoluto.

-"¡Claro!"- exclamó el castaño, quien ahora estaba pegado a la pared, acorralado- "¡No puedes negar que es guapa!"- El rubio dio un paso al frente- "¡Pero mi corazón es de Shizuka-chan por siempre!"- exclamó, llevándose ambas manos al pecho y cerrando los ojos teatralmente- "Además"- agregó, abriendo los ojos y mirando traviesamente al rubio- "Es a otro, al que le gustan las chicas mayores que él…."-

-¡Ahora sí que ya salió el peine!- exclamó Anzu al ver la expresión boquiabierta del rubio-

- ¡Ahora sí te dejaron sin palabras Jonouchi-kun!- exclamó Yugi, mientras se debatía en seguir observando las locuras de sus amigos o intervenir y calmarlos como usualmente lo hacía.

A Atem le temblaron los hombros por intentar aguantarse la risa. Decidió que las peleas de sus amigos eran mejor que las "telenovelas" que muchas veces veía la madre de Yugi en el televisor a la hora de la cena.

Jonouchi balbuceó algunas incoherencias y estaba a punto de decir algo más, pero la voz de Marik lo desconcentró.

-"¡Rishid!"- exclamó el muchacho, levantando la voz lo suficiente como para impedir la continuación de la pelea. Después, trotó rápidamente hacia su hermano mayor- "¡Pensé que te habían secuestrado!, ¿Dónde estabas?"-

-"Marik-sama"- lo saludó haciendo una reverencia y sonriendo discretamente- "Buenos días a todos"- saludó en dirección a los chicos, reverenciando nuevamente.

Los chicos exclamaron sus saludos de manera informal hacia el mayor de los Ishtar. Atem se preguntaba si tantos años de "servicio" hacia sus hermanos lo habían vuelto irrevocablemente formal hacia ellos y hacia la mayoría de las personas para toda la vida.

-"¡Hey Rishid!"- lo llamó Jonouchi- "¿Que traes bajo el brazo?"-

Anzu se fijó en el robusto egipcio y se percató de que bajo su brazo derecho traía una bolsa azul bastante grande, doblada por la mitad; Reconoció el logotipo de la conocida marca de ropa. Su mirada se fijó en Atem y sonrió, comprendiendo.

-"Es un regalo para Atem-sama de parte de la familia Ishtar"- respondió, acercándose al chico y extendiéndole la bolsa con una leve sonrisa en los labios.

Atem no sabía que decir, tomó la bolsa entre sus manos con rostro sorprendido y palpó la textura suave de la ropa en el interior.

-"Gracias Rishid… Marik, no debieron molestarse"- respondió el chico con sinceridad.

-"Si debieron"- exclamaron Jonouchi y Honda al unísono, mirándose y asintiendo en aprobación a sus pensamientos compartidos; claramente la pelea de hace cinco minutos estaba completamente olvidada.

Anzu y Yugi aprobaban mentalmente la noción, al igual que Atem, quien echaba un vistazo a la ropa sin sacarla de la bolsa; por su expresión, las prendas parecían ser usables.

-"Claramente nadie aquí tiene el sentido de la moda tan agudizado como yo"- respondió Marik mientras cruzaba los brazos sobre su pecho, adoptando una posición engreída.

Jonouchi emitió un sonido semejante al de un puerco

-"Bueno viejo"- dijo-"No sé qué es peor, si tus atuendos descubiertos de chica o la gabardina voladora de Kaiba"-

-"!Hey!"- exclamó el egipcio, indignado- ¿A que te refieres con atuendos de chica?-

-"A mí me agrada la gabardina de Kaiba"- opinó Atem como si nada, causando un silencio sepulcral en la sala de estar y miradas raras por parte de Honda y Jonouchi. Yugi se encogió de hombros, no podía decir mucho ya que su estilo igual era "inusual". Anzu tampoco dijo nada, la manera de vestir de Kaiba se le hacía muy elegante.

-"Hablando de Kaiba"- Los interrumpió la voz de Ishizu, quien había regresado a la sala sacudiendo el celular en su mano derecha – "Necesito ir al museo de la zona arqueológica, al parecer Seto no se quedó en Luxor con el simple motivo de tomar un descanso o hacernos un favor…"-

Atem arqueó una ceja, soltando la tela y dejándola caer nuevamente en la bolsa. No se imaginaba a Seto Kaiba caminando voluntariamente entre las zonas rocosas y la arena de Egipto con su polémica gabardina y su actitud de "El pasado apesta" sin un motivo que considerara extremadamente importante.

-"Y ahora… ¿Qué está tramando el niño rico?"- preguntó pensativo Jonouchi. Segundos después se llevó ambas manos al cabello-"¡No me digan que quiere comprar la zona arqueológica y convertirla en un KaibaLand!"-

-"Jonouchi-kun, sé que es difícil de creer, pero Kaiba-kun no intenta apoderarse del mundo y convertirlo todo en un parque de diversiones"- le dijo Yugi entre risas mientras que Anzu exhalaba exasperada y negaba con la cabeza-

Atem entrecerró los ojos, pensativo- ¿Podría al fin estar interesándose en conocer más sobre su pasado?, su actitud definitivamente cambió después del mundo de las memorias, de presenciar el duelo… incluso reconoce mi existencia…-

-"Regresaré en unas horas"- dijo la morena mientras Rishid sacaba nuevamente las llaves de la camioneta-

-No- pensó Atem instantáneamente, mientras miraba por la ventana; Él también quería salir, sentir el olor único de las brisas provenientes del Nilo en su rostro nuevamente y caminar descalzo entre la arena una vez antes de irse de Egipto. La morena estaba dándose la media vuelta cuando el chico decidió que era hora de ponerse de pie y andar, no importaba si le molestaba un poco la pierna, su salud mental le pedía a gritos la luz del día.

-"Espera"- articuló con voz tranquila. Todos lo miraron expectantes

-"¿Porque no…"- se encogió de hombros, haciendo una pausa momentánea en su frase- "mejor vamos contigo?"-

-"Buena idea"- dijo Honda- "nos hace falta"- agregó cruzándose de brazos y cerrando los ojos- "han sido días estresantes".

-"Sí viejo"- exclamó Jonouchi enseguida, emocionado- "Sería genial… ¡sólo nos quedan dos días!"- miró a Atem- "Tú te vas con el ricachón y nosotros… ¿también nos vamos el mismo día?- preguntó, dirigiéndose a los Ishtar"-

-"En efecto, Rishid habló con la aerolínea y su vuelo saldrá el miércoles dos horas después que el Jet privado de Seto "- Contestó Ishizu mientras el robusto muchacho asentía.

-"Concuerdo en que deberían de salir, les hará bien"- dijo Marik-" Yo los puedo pasear, mientras tú te encargas de tus asuntos Nee-san"-

-"Sí, ¡creo que a estos les haría bien un poco de aire que les refresque el cerebro!"- exclamó Anzu- "la pregunta es"- miró a Atem-"¿Estás seguro de que te sientes bien?, ¡sabré si mientes!"-

-"Yo creo que es muy buena idea"- se metió Yugi- "¿seguro estarás harto de estar acostado tanto tiempo y sólo estar durmiendo verdad?"- preguntó sonriéndole a su amigo.

Atem asintió avergonzado

-"Me conoces demasiado bien, Aibou"- le dijo al chico, tomándole el hombro con afecto. Yugi le devolvió el gesto afectuoso con una sonrisa inocente.

Ishizu miró a los chicos y no pudo evitar suavizar la mirada. Si tan sólo ella hubiese crecido con amigos así… no culpaba al faraón de nada, después de todo él era sólo un niño y no tenía idea de lo que sufrían las generaciones de cuida tumbas; Pero jamás tuvo amigos, siempre vivió sola en la oscuridad, donde la única luz eran sus hermanos, y todo empeoró cuando el lado oscuro de Marik había salido a relucir, su pequeño e inocente hermanito que le hacía coronas de rosas y le trenzaba el cabello… se había convertido en esa cosa, pero ahora el muchacho estaba a salvo y más feliz de lo que nunca había sido. Rishid por fin era legalmente un Ishtar e Ishizu prefería vivir en lugares rodeados por puertas, ventanales, jardines… nunca más se sentiría abandonada en la oscuridad. En ese momento pensó que la presencia de esos chicos no demasiado menores que ella le iluminaba el día, aunque le resultase complicado tener tantos "hermanitos"

-"Bien"- respondió sonriente- "Irán con nosotros…"-

Los chicos vitorearon con emoción

-"Pero nada de movimientos bruscos"- agregó Ishizu mirando a Atem con los ojos entrecerrados- "no quiero heridas abiertas ni accidentes, debes de cuidarte…"-

El chico asintió con una sonrisa

-"Y cuando regresemos"- continuó- "O comes… o comes. No hay de otra…"- le dijo con seriedad- "¿entendido?"-

Por unos segundos Atem puso ver a Isis, la otra parte del alma de Ishizu. La chica completamente devota a su trabajo como sacerdotisa. Una eminencia desde los 12 años dentro de la corte, pero a la vez, una chica solitaria. Sus padres y su hermanito habían fallecido durante un ataque a la ciudad donde vivían mientras ella se encontraba aprendiendo en el palacio. Después de eso, la muchacha se había vuelto muy protectora de los chicos que eran menores que ella, incluyéndolo a él. Ahora entendía por qué parte del alma de la chica había reencarnado, aquí tenía mucha gente a la cual cuidar.-

-"Entendido"- respondió Atem sonriendo radiantemente. Ishizu sonrió de regreso, sin entender porque le causaba tanta felicidad al chico ser regañado por ella.

-"Nosotros cuidaremos que no haga nada temerario"- dijo Honda, tomando del pescuezo a Jonouchi quien asintió frenéticamente-

Anzu bufó-"¿Y quién los cuidará a ustedes dos?"- preguntó, entrecerrando los ojos y llevándose las manos a la cintura, proporcionándoles un leve codazo tanto a Yugi como a Atem, ninguno se atrevió a decir nada.

Jonouchi y Honda se quedaron pensativos unos segundos para después compartir miradas cómplices.

-"¡Pues tú!"- le contestaron al unísono felices mientras se abalanzaban simultáneamente hacia la chica y la abrazaban por el cuello, aplastando a su paso tanto a Yugi como Atem.

- "¡Mamá Anzu!"- gritaron al unísono mientras Yugi reía y Atem se echaba para atrás instintivamente mirando la escena con sorpresa mientras que Anzu regañaba a los chicos entre risas.

Ishizu suspiró

-"Marik, los cuidas bien"- le dijo a su hermano menor con rostro severo-

-"No los perderé de vista, Nee-san"- prometió el chico con un saludo militar.


XXX

Atem fue la última persona en salir de la casa de los Ishtar después de cambiarse rápidamente a un par de las prendas que había comprado Rishid. Estaba agradecido, pues el par de pantalones que escogió probarse, aunque le ajustaban bien, no eran inhumanamente apretados como los que le gustaba usar a Marik. El chico pensó que tal vez lo que hacía la diferencia era que Marik tenía una complexión un poco más "huesuda" que él. Ya que prácticamente irían al desierto, decidió usar una simple playera sport blanca sisada de cuello redondo y encima, una camisa de manga tres cuartos color gris sin abotonar, la cual le quedaba ligeramente larga y le ajustaba a los costados de manera muy parecida a como lo hacía la chaqueta del uniforme de Yugi; La familiaridad del atuendo lo hizo sentir a gusto. Se miró unos segundos frente al espejo y sacó el cartucho de plata de adentro de la playera blanca; después, miró el anillo de su madre que llevaba en el meñique. Se le ocurrió que podría meterlos en la cadena… pero sintió que desmerecería la belleza de ambos recuerdos, así que decidió esperar a conseguir una cadena para el anillo y lo dejó en la mesa por el momento. Estaría más a salvo en la casa de Ishizu que a fuera en la calle colgando de su mano sin nada que lo sujetara bien.

Por último, Decidió usar los mismos zapatos de Marik ya que le recordaban el tipo de calzado que usaba cuando era faraón e iban muy bien al caminar entre la arena y rocas.

Ishizu fue la primera persona en verlo al salir de la casa

-"¡Mucho mejor!"- exclamó, orgullosa de la elección de Rishid.

Atem sonrió.

-"Definitivamente, mucho mejor"- recalcó- "Gracias"-

Al unirse al resto del grupo dentro de la camioneta, los demás no tardaron en hacerle la misma clase de comentarios.

-"¡Bien!, por fin puedes respirar viejo"- le dijo Jonouchi, palmeándole la espalda.

-"Veo que tienen algo en contra de mi elección de pantalones"- exclamó Marik indignado-"¿Qué tienen de malo?"- preguntó mirando con recelo al rubio.

-"¡Nada!"- replicó Honda- "Es sólo que tú estás muy pateado y pues Atem no podía ni moverse…"

Jonouchi estalló en risa, Anzu se sonrojó profundamente y desvió su mirada hacia la ventana, Yugi apretó los labios y miró a un apenado Atem con diversión, mientras que Marik se puso más rojo que el color de la camisa escarlata que llevaba e hizo un puchero.

-"Honda-Kun"- susurró Yugi entre risas incómodas- "tú siempre tan honesto"- Miró al egipcio su característica sonrisa dulce- "¡Tu estilo es genial Marik!, es sólo que simplemente no iba con Atem- agregó, mirando de reojo al chico quien asintió, mirando a Marik con una leve sonrisa"-

Los dioses bendijeran a Yugi por arreglar todo con las palabras correctas, siempre.

-"¡Por supuesto!"- rebatió Marik- "Él no es tan genial como yo"- agregó, guiñando un ojo a los chicos-

-Atem dejó escapar una risa profunda- "Tú mismo lo dijiste"-

-"! Eso es todo viejo!"- exclamó Jonouchi y Honda chocó palmas con el menor de los Ishtar, riendo infantilmente.

Yugi y Anzu dejaron escapar una risita.


XXX

Después de una media hora de camino, divisaron el moderno edificio color rojo vino que constituía el Museo de Luxor. Ishizu les había explicado que, si bien había otros museos mucho más nuevos, era en ese en el cual residían las oficinas de las personas más importantes, incluyendo la suya, por su puesto. Cerca de la entrada del estacionamiento había un gran letrero fabricado en un tipo de material negro que se asemejaba a la obsidiana y que señalaba tanto en árabe como en inglés la leyenda "Museo de Luxor, Consejo supremo de antigüedades" en letras doradas.

-"Ishizu sama"- le habló Rishid discretamente a su hermana mientras se estacionaba bajo un área techada muy amplia, en el espacio marcado con una lámina dorada que tenía como leyenda "Ishizu Ishtar, directora de Egiptología"-"¿Qué será lo que desea ver Kaiba-san?"-

-"La semana pasada se descubrió un pasadizo nuevo en el santuario de Wedju…."- contestó la morena, mirando a través de la ventanilla-"Pero el consejo nos informará de los detalles enseguida"- anunció, al tiempo que su hermano mayor apagaba la camioneta y quitaba los seguros.

Atem abrió la puerta automática y se puso de pie en el concreto, la arquitectura del estacionamiento permitía que circulara el aire de una manera muy agradable. Pocos metros después de la zona techada, se alzaba imponente el museo de la cuidad de Luxor, incluso un poco más a lo lejos, hasta donde u vista le permitía ver, pudo distinguir los restos de la ciudad que en su tiempo había sido una de las cosas más hermosas que sus ojos habían visto….Sí, su antiguo hogar, pero mucho, muy diferente a como lo recordaba en el pasado y definitivamente un giro de 360° a como lo había presenciado en el más allá, donde todo un millón de veces más bello que en el mundo de los vivos.

-"Uaset"- susurró

-"¿Uaset?"- preguntó Yugi, apareciendo sin avisar a su lado izquierdo- "pensé que era la antigua Tebas"-

Atem hizo una mueca- "Tebas…. Bueno sí"- titubeó- "Es el nombre que le dieron los griegos…"- Los griegos no parecían agradarle mucho a Atem. Yugi se preguntó entonces qué pensaría de los romanos.

-"¿Cómo sabes eso viejo?"-lo cuestionó Jonouchi.

-"Preguntas bobadas"- le dijo Anzu, sacándole la lengua- "¿si fueras el rey de un lugar, no sabrías como le llaman los demás pueblos a reino?"-

Jonouchi se rascó la cabeza.

-"Ahora que recuerdo, lo vimos en historia"- dijo Yugi como si nada- "Atem sabía esas cosas antes de recordar quien era"- explicó riendo- "Apenas acabábamos de descubrir que era un faraón y por supuesto que se leyó el libro de historia universal en la sección del antiguo Egipto, pensamos que podía cosquillear su memoria"- rió avergonzado- "bueno al menos en ese examen me ayudaste mucho mou hitori no boku"-

Atem le guiñó un ojo en señal de complicidad.

-"¡Qué tramposos!"- exclamó Honda- "jamás lo pensé de los dos más honrados del mundo… Yo también quiero que mi amigo imaginario me sople las respuestas"-

-"Oye, eso de imaginario dolió"- dijo Atem en broma, llevándose una mano al pecho- "y solamente fue esa vez"- aseguró al ver el rostro de Anzu a punto de reprenderlos a él y a Yugi- "lo prometo".

-"El pelo de pico de pato sólo está bromeando viejo"- le dijo Jonouchi, revolviéndole el cabello tricolor.

-"¿Pico de pato?"- susurró Honda preocupado, llevándose una mano al moicano.

-¡Atem!-

Ishizu lo llamó desde unos metros adelante. El chico se dio la vuelta hacia ella enseguida

-"Ven un momento, porfavor"- dijo la chica haciéndole una seña con la mano.

El chico obedeció al instante. Apenas estuvo cerca de la chica, esta comenzó a hablar.

"-Marik pensaba en darles un rápido tour por la zona arqueológica, por lo que me dijo Abdul, esta reunión debería ser bastante rápida"- le dijo Ishizu con calma y con un tono de voz y expresión que sólo podía catalogarse como maternal, le hablaba como si fuese su hermanito- "Pero entiendo si tu prefieres evitar…"- se detuvo a media frase.

Atem entendía a qué se refería la chica. Las ruinas del antiguo Egipto era uno de los patrimonios de la humanidad más famosos, y aunque a nadie le gustaría ver su hogar destruido, probablemente pasarían muchos años para que él y sus amigos volvieran a pisar el país, ¿Por qué negarles la experiencia? Además, el pasado en el pasado está… no podía huir de la realidad de esa manera.

-"No te preocupes Ishizu, no tengo problema"- respondió el chico, encogiéndose de hombros- "estoy bien"-

La chica arqueó una ceja, miró de reojo a Rishid junto a ella y acercó el rostro un poco más al de Atem- "¿Estás seguro?"- susurró

-"Seguro"- respondió Atem, sonriendo levemente

La morena se enderezó- "Bien"- respondió, no muy convencida, pero lo dejó pasar- "Como te comenté, la reunión con Seto no tardará demasiado"- cerró los ojos momentáneamente- "Al parecer, él quiere discutir la compra de un descubrimiento reciente en el antiguo santuario de Wedju".

La imagen de una colosal tableta de piedra apareció en su mente. Aquel monumento tenía sellada la imagen del dragón blanco de ojos azules, e hincado en el rocoso suelo se encontraba su primo Seto, con el cuerpo de la chica en brazos… aquella muchacha de cabello plateado, piel blanca como la porcelana y ojos azul cielo.

Kisara

-"Así que de eso se trata…."- susurró Atem más para sí mismo que para Ishizu

-"Sabía que entenderías al instante"- le respondió la muchacha

Atem asintió -"Suerte con la reunión"- le dijo. Iba a darse la vuelta para regresar con los chicos, pero se detuvo y miró a Ishizu de nuevo

-"Si puedes…"- titubeó- "Por favor, ayúdalo a conseguir lo que quiere"-

La morena sonrió- "Estamos hablando de Seto, Atem. ¿Crees que se va a ir sin aceptar un "No" como respuesta?"-


XXX

-"¿Están listos para un rápido recorrido turístico mientras Nee-san se encarga de lo que sea que Kaiba quiera?"- preguntó Marik mientras observaba a Ishizu y a Rishid dirigirse hacia la entrada principal del museo; También visualizó a Atem, quien caminaba en ese momento de regreso hacia el grupo de chicos.

-"Más que listo viejo"- respondió Honda, estirando los brazos en el aire y cruzándolos detrás de su cabeza- "Es bueno respirar con tranquilidad después de días tan estresantes, nos hará bien caminar un poco…"-

-"¡Y tomar algunas fotos!"- exclamó Anzu- "¡Egipto es tan bonito!"- dijo feliz mientras cerraba los ojos y se dejaba acariciar por la brisa del medio día.

-"¿Y después podemos comer en algún lugar?"- preguntó Jonouchi feliz, tomando a Marik del cuello- "¿Tacos árabes?"-

Marik se soltó como pudo

-"Desayunaste hace tres horas como para cinco días"- contestó riendo- "Pero claro que sí, después de andar un rato todos tendrán hambre… ¿Prefieren entrar al museo o dar un paseo por la avenida y ver los templos y el Nilo?"- preguntó a los chicos.

-"Yo digo que caminemos"- Opinó Yugi- "Como dijo Anzu, el día es muy bonito"-

Honda y Jonouchi asintieron

Segundos después, el chico miró a su ex "otro yo"

-"Pero estarás bien, ¿Verdad?"- le preguntó con seriedad, tomándolo del brazo.

Atem arqueó una ceja y Yugi dejó escapar una risita traviesa

-"Lo digo por tu pierna, no creas que no te vi más temprano sentándote raro"- le sacó la lengua- "¿No es nada grave, cierto?"-

Atem le dedicó una sonrisa de complicidad, ¿es que nada se le escapaba a su aibou?, ¡eso no era tan bueno!

-"Mi pierna está bien, ya no está entumida ni me duele nada"- dijo el chico encogiéndose de hombros y mirando sus amigos-"Un poco de movimiento me hará bien, estoy seguro"-agregó con seguridad-

-"¿Seguro Seguro?"-preguntó Anzu, acercándose al chico y quedando frente a él- "¿y qué me dices de…."- picó el pecho del muchacho con el su índice, gentil pero firmemente- "esas heridas?"-

El ex Faraón mantuvo su rostro sereno e inexpresivo, pero sintió como los nervios alrededor del punto que había tocado la chica se contraían en una imitación de unas 100 agujas clavándose alrededor de todo su cuerpo.

Tragó saliva

-"Estoy bien"- replicó en una voz muy bajita.

Anzu arqueó una ceja y se llevó ambas manos a la cintura, al tiempo que Jonouchi, Honda, Marik y Yugi se paraban detrás de ella y lo miraban inquisitivamente.

-"Es enserio, no pasa nada"- agregó el chico, riendo nerviosamente y levantando ambas palmas hacia el frente. No era común que se sintiera intimidado, pero tantos cuidados y preocupación por él lo hacían sentir nervioso y extraño. ¡Era normal que le doliera un poco!, eso no significaba que estaba incapacitado- "No es nada insoportable…"-

- "Espera… ¿Qué te pasó en la mano?"- lo interrumpió la chica, tomando su mano izquierda sin hesitar, lo cual tomó por sorpresa al muchacho, quien se quedó sin palabras en ese instante, mirando a la chica que inspeccionaba la rojiza cicatriz que atravesaba su palma.

-"Si viejo"- exclamó Jonouchi, abriendo mucho los ojos- "¿A qué hora te hiciste eso?"-

-"No recuerdo haberlo visto antes"- observó Honda, llevándose una mano a la barbilla y examinando de cerca la mano de Atem, la cual seguía siendo sujetada por Anzu.

-"Anoche no tenías eso"- aseguró finalmente la castaña soltando la mano del chico

-"¿Anoche?"- preguntaron Jonouchi y Honda al unísono, mirando tanto a Atem como a Anzu y levantando las cejas, seguramente ambos estaban a punto de alburearlos. La chica se estremeció e hizo una mueca; después, muy sigilosamente enfocó su mirada en los rostros de Jonouchi y Honda.

-"Bueno, me dormí mucho antes que ustedes y me desperté muy temprano…"- respondió la muchacha, intentando sonar casual y despreocupada-

-"Anzu pasó por nuestra puerta y nos escuchó hablando"- dijo Atem, mirando a Yugi y después a Jonouchi y Honda- "Así que se unió a nuestra conversación por un momento"- agregó finalmente sin darle importancia. Sabía que los chicos podían hacerle bromas incómodas a Anzu sólo para ser graciosos, dudaba que alguno fuera a pensar mal de la chica, pero esa clase de juegos no le parecían correctos ni graciosos hacia una señorita, así que se le ocurrió que sería bueno intervenir.

Yugi asintió sonriendo con calma.

-"Hm"- exclamó Honda- "parece que nos excluyen por dormilones"- le dijo a Jonouchi, quien asintió con rostro indignado. Al parecer el plan de Atem funcionó a la perfección, a ninguno se le ocurrió molestar a Anzu.

-"Bueno, no cambies el tema Atem"- dijo la chica, plantándose frente a Atem y tomándolo por sorpresa. El chico dio un paso hacia atrás por inercia, levantó levemente la mano herida y la miró, seguía a medio cicatrizar, como en la mañana.

-"Esto…"- susurró, mirando la herida. Horribles recuerdos de la noche anterior pasaron ante sus ojos fugazmente, borrosos...

Se estremeció

-"¿Atem?"- lo llamó Yugi, sacándolo de sus pensamientos. El chico lo miraba con rostro preocupado, así que Atem le sonrió.

-"¿Qué me pasó en la mano?"- dijo en dirección a Anzu- "No sé, Yugi y yo suponemos que lo mismo que con las demás heridas, pero un poco después… simplemente se abrió, y luego se cerró"- explicó el chico, haciendo como que no le daba mucha importancia. No estaba muy seguro, pero esperaba que fuera eso, haber soñado con el día que se hizo esa herida y que esta se abriera al instante ya se veía bastante sospechoso.

-"Sí"- asintió Yugi- "¿Qué más podría ser?"- agregó- "Al menos es una herida sencilla…"-

-Aibou, no tienes idea de lo complicada que es esta herida. Estoy marcado- pensó Atem, tratando de mantener su expresión serena.

El sonido y el calor de un motor cerca de sus espaldas los sobresaltaron, se dieron la vuelta para encarar al vehículo al cual le obstruían el paso sólo para reconocer a Marik. Ninguno se había dado cuenta de que había desaparecido.

-"¡Hey!, ¿No saben que no pueden quedarse parados en medio de un estacionamiento?, ¡los van a hacer puré!"- gritó el Egipcio, quien manejaba un carrito de golf techado color crema con dorado y la leyenda "Departamento de Egiptología" en inglés y en árabe- "Y yo que estaba seguro de que caminaban detrás de mí… luego volteo y estoy más solo que un ostión…-"

-"¡Ups!"- exclamó Anzu, llevándose una mano a la boca por un instante- "Disculpa Marik"- dijo después sonriendo, mientras que Honda simplemente lo saludaba con la mano. Atem miró al egipcio con rostro apenado y se encogió de hombros en señal de disculpa.

-"Lo sentimos Marik"- se disculpó Yugi con timidez, llevándose una mano a la nuca. El aludido puso los ojos en blanco.

-"Sí, perdona… pero ahora dinos"- Habló Jonouchi, acercándose al vehículo y examinándolo de diferentes ángulos- "¿Quién te prestó esa máquina, viejo?, ¡para ser un carro de golf es grande!"-

-"Se lo pedí prestado a un guardia de los que trabajan para Nee-san" – contestó apagando el carro y bajando de un salto- "Me imaginé que esto sería más apropiado que caminar la avenida con Atem, ¡no vaya ser que se nos vuelva a morir!"- exclamó en broma, llevándose las manos a las mejillas y haciendo un gesto dramático de susto sin poder contener la sonrisa mientras miraba al aludido.

Atem puso los ojos en blanco. Jonouchi y Honda rieron y le dieron unas ligeras palmaditas en la espalda, mientras que Anzu negaba con la cabeza pero también sonreía. Yugi, quien comprendía a Atem pero no podía negar que Marik era gracioso, simplemente lo observaba con una sonrisita y una expresión que decía "discúlpalos por favor".

-"Se están preocupando más de la cuenta"- Espetó Atem- "Les prometo que estoy bien"- Dijo con tono serio y solemne- "Y me siento bien"- agregó en dirección a Anzu, quien era la que más preocupada estaba; La chica tenía un instinto maternal bastante agudo, algún día sería buena madre…

Atem se mordió el labio discretamente. Si no hubiese estado frente a los chicos, probablemente se hubiese abofeteado a sí mismo por pensar eso.

-Buena madre para los hijos de Yugi- agregó y asintió mentalmente.

-"¿Le creemos?"- preguntó Honda llevándose una mano a la barbilla y entrecerrando los ojos, mientras miraba fijamente a Atem, quien se mantuvo serio pero retrocedió unos pasos y miró hacia un lado sin saber qué hacer.

-"Vamos a darle el beneficio de la duda"- contestó Jonouchi apareciendo junto a Atem y dándole una palmadita en la espalda, con lo cual el chico casi cayó hacia adelante-"¡uups!, perdón amigo"

-"No hay problema"- respondió el chico, incorporándose y sonriendo penosamente mientras hacía una seña con la mano izquierda-

Marik levantó una ceja y se acercó al chico.

-"Oye Atem, eso en tu mano se ve feo, ¿A qué hora te lo hiciste?"-

-"Amigo, esa explicación ya la dio"- le dijo Honda, abanicando una mano de lado a lado al nivel de su rostro- "¡No perdamos más el tiempo!".

Marik le puso cara de pocos amigos y empujó la mano del castaño con el dorso de la suya.

-"Es una herida antigua Marik, pero se abrió apenas ayer en la noche… no sé exactamente a que se deba que haya tardado en abrirse… probablemente nada"- explicó Atem con tranquilidad, para no darle más vueltas al asunto.

Marik tomó su mano y Atem no pudo evitar pensar en que hubiese preferido el tacto de la suave mano de Anzu nuevamente.

-"Que interesante cicatriz"- exclamó Marik después de analizarla unos segundos- "Está exactamente sobre tu línea de la vida…"-agregó señalando el contorno de la herida con el índice de su mano libre- "¿Puedes verlo?"-

Atem suspiró, claro que podía verlo.

-"Sí, tienes razón"- susurró intentando sonar sorprendido y miró su mano con una expresión de tristeza- yo marqué la herida, así condené mi alma a la oscuridad, ¿cómo podría no verlo?-

Anzu no pudo evitar preguntarse a qué se debía la expresión repentinamente triste del chico- linea de la vida, dijo Marik…-

-"Está raro… ¿pero de todo lo demás estás bien, no?"- preguntó el egipcio, soltándolo de golpe- "¡vayamos a dar una vuelta, para que te dé un poco de viento fresco!"- agregó el chico sin esperar respuesta del muchacho, al tiempo que lo tomaba por los hombros y lo empujaba hacia el carro de golf. Atem simplemente ladeó la cabeza y les sonrió a sus amigos, en señal de que todo estaba bien. Los muchachos no se hicieron de rogar y corrieron hacia el carrito.

Anzu subió como copiloto de Marik mientras que Atem, Honda y Yugi tomaron los asientos de atrás, ligeramente elevados de nivel a comparación con el asiento delantero.

-"¡hey!"- exclamó Jonouchi- "¿Qué hay de mí?"- preguntó, frunciendo el ceño y señalándose con el pulgar.

-"¿Y si nos juntamos más?"- preguntó Yugi haciéndose hacia un lado. El movimiento tomó por sorpresa a Honda y logró impulsarlo hacia Atem, quien en consecuencia casi cayó del carrito por un lado, pero el castaño logró jalarlo a tiempo y regresarlo a su posición original.

-"Eehh, no va a caber de cualquier manera"- articuló Honda exaltado, agarrando del cuello a Atem- "con trabajo damos nosotros tres y Jonouchi está muy gordo…"-

-"¡¿Gordo?!"- gritó el rubio furioso- "¿Has visto mi abdomen?, ¡te mueres de envidia!"- exclamó levantando su camisa y dejando a la vista su inesperadamente bien formado abdomen.

-eso es tener un metabolismo de envidia- pensó Honda suspirando con pesar.

-"Jonouchi, ¡disculpa!, no había disponible nada más espacioso"- exclamó Marik, quien se había girado en el asiento del conductor para hablar con el muchacho- "¿crees que puedes correr tras nosotros?"- preguntó sonriendo con inocencia- ¡iré lento!, ¡estas cosas son para ir al paso del trote humano!"-

Dicho lo anterior, el chico arrancó el vehículo, acelerando de una manera que ninguno de los muchachos pensó posible de lograr en un carrito de golf.

Anzu soltó un gritito, la gravedad la hizo chocar con el respaldo de su asiento y a su vez con la cabeza de Yugi. Atem y Honda tomaron las protecciones traseras laterales con sostén respectivamente. Yugi casi se va para adelante por el golpe que le proporcionó Anzu, pero Honda lo tomó del cuello de la camisa blanca de botones.

-"Heeeeeeeeeeeeeeeeeeeey"- gritó Jonouchi mientras los perseguía, aleteando los brazos- "No hagas maldades así Marik, hace demasiado caloooooor"-

-"¡Vamos!, ¡para que mantengas esos cuadritos!"- gritó Honda, mientras Anzu reía- "!Si logras alcanzarnos, puedes colgarte del escalón de nuestro asiento!".

El carrito se perdió en la esquina de Cornish el Nile mientras el rubio se tropezaba y retomaba la marcha hacia los chicos. Atem no pudo evitar pensar que Kaiba hubiese hecho alguna broma con la frase "sacar a pasear al sabueso" si hubiese presenciado esa escena.

-"¡Marik!, ¡Hondaaaaaaaaaa!"- exclamó el rubio sin aliento, corriendo lo más rápido que podía - " !Ya verán!, ¡los mordereeeeeeeé!"


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¿Qué les pareció el capítulo?, ¿quieren continuación, ¿o está muy malo? ¡Denme sus opiniones! Ya saben que la cantidad de reviews que recibe un fanfic es directamente proporcional al tiempo que se tomará la autora en actualizar ;)

Avisos parroquiales: para que las actualizaciones sean más cortas y la ortografía sea mejor ( chicos, yo reviso la ortografía mil veces, el problema es que siempre que vuelvo a leer mi capítulo le agrego cosas y llega un momento en que se hace tan largo que si lo vuelvo a leer… pues se vuelve un ciclo infinito de "agregar cosas" xD, entonces normalmente checo mi Word una última vez por palabras marcadas, pero los errores de dedo esos si no me los marca el Word, así que una gran disculpa si hay alguno. Si después de leer el capítulo localizan en donde está el error me lo pueden decir por pm y lo corrijo con mucho gusto ) los capítulos serán más cortos. Pero ojo! No cortísimos jaja me es imposible, cortos como este o si acaso unas 12 000 palabras. Ya que este capítulo lo tuve que cortar para poder subirlo =) y habrá un fanfic nuevo que será de revolutionshpping ya que este es spiritshipping, pero ese fic está basado en la temporada del oricalcos.

sobre este fic: ya hay muchas pistas regadas! por ejemplo: el corte de la mano, el símbolo en el hueso de la cadera ( ojo, importante! será mencionado después) los sueños de Atem y el de Anzu. ¿alguien puede identificar otro elemento sospechoso?

Bueno, eso es todo, ahora… les quiero dar las gracias a:

Love stories on my mind: Paisana estoy viva aunque usted no lo crea xD me da gusto ver que tú también ya diste señales de vida, ya iba a mandar una alerta amber jaja, me dio mucho gusto que te gusten las tonterías de Jou y Honda XD. JAJAJAJ pues sí, el shenti es una falda, pero una falda masculina XD y sí que tiene buena pierna, ¿Por qué crees que no le quedan los pantalones de Marik? Jajaja un abrazo paisanita

Guest: Me encanta que te encante! Jajaja gracias!

Lady Sayori: Qué bueno que te está gustando gracias por tu apoyo!

Izanami1019: es horrible el ambiente laboral con los novatos pero bueno, ya estoy mucho mejor de salud y mucho más contenta y con nuevo trabajo. Muchas gracias! Jaja xD no te sientas mal por Yugi que aunque las cosas parezcan grises para él ahora, van a pasar muuuchas cosas en este fic. Además ya tengo el final xD (aunque todavía falta) pero estoy muy emocionada! Gracias por tu apoyo!

Karlaguilar: volviiiiii! Muchas gracias por los ánimos, ya estoy mucho mejor! espero que te guste mucho este cap!

Atemxanzulove: la casa de ishizu es un sueño jajaja. El sueño de Anzu es algo que ahora no entenderán, pero más adelante cobrará sentido ;) el sueño de Atem sí fue un recuerdo! Espero que te guste lo que viene a continuación, que van a pasar muchas cosas buenas y malas muajajaja y el final ya lo tengo bien escrito en mi mente :D:D:D muchas gracias por los ánimos y el apoyo

Jibril suriel: me pasó exactamente lo mismo gracias por compartirlo conmigo, ya estoy mucho mejor de salud y más tranquila, supongo que por algo pasó y ahora estoy en un trabajo mucho mejor gracias!

Ajajaja ya lo cubrí un poco más para que no nos lo violen xD espero que te guste el cap!

Katzumi: Holaa, ay gracias por tu apoyo claro que me sube el ánimo. Jajajaja NO LO ESTÁS IMAGINANDO xD es a propósito obvio pero trato de ser sutil: P está mal si estoy pervirtiendo un poco el asunto? Son adolescentes es normal xD jajajaja. SPOILERS: Ehh no hay spoilers ¬¬ jajaja pero la cosa ya comienza a desarrollarse y ya verás, ahora que actualice con más constancia, verás a donde quiero llegar con lo "malo" y con lo " bueno" y con el romance ;) jajaja si te acuerdas en que parte estaba lo corrijo ;D error de dedo, no me lo marca el Word trataré de encontrarlo, sé que eso hace menos amena la lectura. Jajaja que bueno que te dan risa esos mensos espero hacer un trabajo decente caracterizándolos. Gracia por el apoyo! \(o.o)/ jaja

Y también gracias a todos los que se toman la molestia de leer!, no sean penosos y díganme que les parece, así me animo y actualizo mucho más rápido

Nos vemos pronto ;)

!hasta la próxima!...