Disclaimer: Shugo Chara! No me Pertenece

¿PorQue Me Enamore De Ti?

Por Akira-Chan

Capitulo X


Amu~

— ¡Cómo se supone que tenga que relajarme si no me dejan salir a mi propio jardín! —Le espete a una mucama que no me dejaba salir. ¡Solo me dejaban salir cuando Yuuko o mi padre estaban y eso era casi nunca! ¡¿Qué rayos planeaban? ¡¿Dejarme morir del aburrimiento? ¿Qué hare sin mi internet?

— Lo siento Señorita Hinamori, pero son las reglas que dijo el señor…

— ¿No podría romper las reglas una vez? —Le suplique. En realidad quería salir. Tenía que buscar un teléfono público para llamar a Utau, Rima o Yaya…

— Amu, déjalo, ella siempre le hace caso a Tsumugu —La voz de Ami resonó por toda la casa, voltee a verla y vi que estaba sentada al pie de la escalera con sus brazos en sus piernas y su cara entre sus manos. Su cara demostraba lo aburrida que estaba al estar aquí. ¡No podíamos salir a la alberca que estaba justo en la parte trasera de la casa! ¡Tenía un cristal que daba vista hacía la piscina, no nos podíamos escapara o algo!

— Iré a mi cuarto… Tratare de dormir un rato…

Me tire a la cama apenas llegue a él. De las tantas mucamas que tengo me tuve que topar con la que le tiene respeto a Tsumugu y Yuuko. Era tan aburrido estar aquí ahora sin mi madre. Esta casa le pertenecía a ella, pero cuando ella se fue, mi padre y su mujer se apoderaron de ella. Fue horrible tener que decirle adiós a los columpios que estaban en el pasto al lado de la piscina y también a los toboganes que había en ella. A pesar de mi edad, me gustaba subirme y resbalarme en ellos y los columpios eran mi refugio cuando estaba triste. Le rogué a mi padre que no los quitara, pero él dijo que no se veían bien, no eran "elegantes" según él.

Antes, cada verano mis amigas y las de Ami venían a pasar días a la casa, jugábamos en la piscina, teníamos pijamadas cada noche, era muy divertido. Pero todo eso se fue. La muerte de mi madre me marco. Siempre trato de hacer como si ya hubiese superado su muerte, pero en realidad no. Nunca lo voy a hacer, la quería demasiado, ¿Por qué se tuvo que ir? Ahora mi vida con mi padre es un asco. Mi padre fue la razón por la cual decidí irme a Seiyo… Eso se lo tengo que agradecer, sin él, no hubiese conocido a Rima, Utau, Yaya, Tadase… Kuukai, Zeero, Nagihiko e Ikuto.

Si, Ikuto, por más que no me agrade, le agradezco que me ayude con Tadase. Si, tuve que gastar mi primer beso en él, una razón por la cual deba dar una venganza. Se supone que era para Tadase, si es que algún día pasaba… Pero dejando al lado todo eso, le agradezco que me este ayudando. Eso demuestra que no puede ser tan arrogante como se ve.

Me pregunto qué es lo que ellos estarían ahora haciendo. ¿Estarán en la playa? A lo mejor… pero… Utau y Rima prometieron que harían algo, que me ayudarían… También les prometí que les hablaría llegando, pero me prohibieron tener contacto alguno con el mundo exterior.

Genial, ahora no podre hacer nada… pero… me pregunto si Kei seguirá viviendo en la casa de al lado…Antes el y yo jugábamos mucho, Ami jugaba con su hermana pequeña, éramos los mejores amigos. Pero me tuve que ir a Seiyo y desde entonces no lo he visto. Si me quedo aquí, al menos quiero estar con Kei. Es aburrido estar aquí, necesito hacer algo para distraerme… Eh… Me dormiré un rato…

Akira-Chan~

Los chicos ya habían llegado a Osaka, eran las once de la mañana y estaban en camino hacía el hotel. Para su fortuna el hotel estaba a cinco cuadras de la residencia Hinamori. Ahora lo que faltaba por hacer era checar de cerca los pasos del señor y la señora. Utau había hablado con las demás chicas, sin los chicos, sobre el plan que ya habían planeado. Les hizo ver lo que Ikuto le había hecho ver y decidieron que si Amu y Ami no podían ir con ellos se iban a regresar al internado. No era justo que ellas si se fueran.

— Bien, ¿ahora quien será el que vigile? —Les pregunto Nagihiko.

— Yo lo hago, bueno, llamare a alguien… —Rima estaba a punto de marcar el numero de uno de sus agentes personales, cuando Utau la interrumpe. Era su hora de hacer algo.

— No, tú ya te luciste con aquella casa de playa. Ahora déjame presumir —Dijo mientras le guiñaba el ojo y Rima murmuro "No estaba presumiendo" mientras un leve sonrojo le crecía en sus mejillas. Utau había dado en el clavo.

— Muy bien, ya tenemos la vigilancia, ahora hay que hablarle a Amu, eh… No, esperen recibí un mensaje… Dice que el señor Hinamori está trabajando, llega como a las once de la noche y que su mujer está en el centro comercial. Hay que ir ahora antes de que llegue la tipa.

— Utau…, Cómo es que…. —Le dijo incrédulo Kuukai.

— Son rápidos, lo máximo que se han tardado son tres horas.

— ¿A quién es él que acosas? — Un gran sonrojo fue la respuesta de la rubia y tercamente le dijo:

— A nadie, no es de la escuela si es que piensas eso.

Todo el mundo ya sabía que estos dos se gustaban. Eran muy obvios y les molestaba que fuesen tan orgullosos para no admitirlo.

Emprendieron el viaje a pie, no querían dar sospechas de algo, era mejor ser discretos. Cuando llegaron a la casa, se sorprendieron de lo grande que era. Era blanca, muy grande, de dos pisos, con balcones en cada ventana que veían del piso superior. Al frente tenía un jardín pequeño, pero realmente era hermoso. Tenía varios tipos de flores y de todos los colores. Atrás de la casa se podían ver varias palmeras, eran altas y frondosas. Antes de tocar, inspeccionaron la parte de atrás y vieron una gran piscina. La piscina tenía el agua de un tono azul muy lindo, había una pequeña fuente en medio de la alberca. Y a fuera de ella habían varías sillas de playas.

— Wow… —Fue lo único que pudieron decir, estaban impresionados. La casa Hinamori era muy bella. Ellos también tenían casas como aquella, pero esta al llegar te daba una cálida bienvenida. Todos se sentían bien con tan solo verla, estaban hipnotizados por aquella calidez. Se preguntaban cómo se podía sentir eso cuando unas personas como aquellas podían vivir ahí.

— ¡Bueno, ya! No es bueno que nos distraigamos ¡la mujer puede venir en cualquier momento! —Yaya fue la primera en salir del transe.

— Yaya tiene razón —Tadase, como siempre, le dio la razón sin notar como todos los ojos, excepto los de Yaya, rodaban con fastidio.

— Nosotras vamos. Iremos todas, ustedes se quedan aquí para vigilar.

— Ok —Dijeron los chicos.

— ¡Pero esperen!

— ¿Ahora qué Zeero? ¡No ves que si perdemos tiempo…! ¡La mujer puede venir en cualquier momento y si no…!

— ¡Utau-chi! No seas mala con Zeero-kun —Dijo Yaya frunciendo los labios protegiendo a Zeero de Utau.

Tadase miraba la escena fijamente, sin parpadear. No le gustaba como Yaya protegía y defendía a Zeero. Era sospechoso. Apretó sus dos puños muy fuerte no queriendo explotar, no quería que nadie lo viera haciendo eso. No tenía ninguna excusa para hacerlo pero si había alguien que lo había visto haciendo, Ikuto, que estaba al lado de él. Dirigió la mirada hacía donde el rubio la tenia puesta y puso su sonrisa de siempre, aquella que siempre molestaba a Amu. El joven de cabellos color zafiro se rio mentalmente cuando se acordó de aquella vez que ella vio como Yaya y Tadase se daban un beso en el juego de la botella y se había puesto igual que él. Ahora Tadase podía sentir lo que ella había sentido aquella vez y cada vez que ella lo veía siendo atento con Yaya, una de sus amigas, era el karma.

— Muy bien la clave es… ese sonido que Zeero hace con sus manos… —Dijo Utau un poco confundida, pero ella y las demás se dirigieron hacia la puerta principal. Tocaron una vez… dos veces… tres veces… y cuando ya iban a tocar la cuarta vez una mucama les abrió. Al principio su cara demostraba terror, pero ya cuando las vio su cara se tranquilizo y les pregunto que si a quien deseaban ver. Ellas respondieron que querían ver a Hinamori Amu y la mucama dudo un poco, pero las dejo pasar después de ver sus caras suplicantes, no sin antes haber revisado que las demás mucamas estén en otro lugar de la casa.

El interior de la casa era sencillo y a la vez elegante. No había paredes. La sala tenía un sillón blanco con unos cojines verdes y beige. Una mesita de centro de madera con el centro de cristal y dos sillas acolchadas azules también era parte de la sala. La cocina se podía ver desde la sala y atrás de la cocina estaban las escaleras y se veía una parte del piso de arriba. Era como un balcón.

La mucama les dijo donde quedaba la habitación de Amu y en el trayecto de la entrada al cuarto de Amu repasaron el plan. Primero tenían que hablar con Amu, ella les tenía que decir todo sobre su casa, cuáles eran las salidas fáciles y que si a qué hora se dormían todos en la casa. Todo eso era, claro está, por si no lograban hablar como gente civilizada con su padre, para tener posibilidades de escapar.

— ¡Utau, Rima, Yaya! —Salto Amu que estaba recostada en su cama— ¿Qué hacen aquí? Pensé que… Porque… —Las lagrimas empezaron a salirle de sus ojos, estaba tan feliz de verlas.

— Amu, te dijimos que haríamos algo, y este es el algo al que no referíamos.

— Si, aparte, ¡no nos llamaste!

— ¡Amu-chi, te extrañamos mucho!

— Utau… creo que exageraron un poco las cosas. No quiero ser una molestia, ¡Debieron ir a tu casa Rima! No sé porque… —Dio un suspiro y continuo, estaba sorprendida y enojada— Saben que odio depender de las personas. Y ¿Cómo o quien las dejo entrar? Yuuko puede venir en cualquier momento…

— ¡Amu! —Gritaron las tres.

— Venimos aquí porque eres nuestra amiga.

— Y si, tal vez exageramos las cosas, ¿y qué? Como dice Rima eres nuestra amiga.

— Y si sabemos que Yuuko (así se llama, ¿no, Ami-chi?), podría venir en cualquier momento, pero nos arriesgamos, Amu. Todos.

— ¡¿Todos? —Amu seguía atónita. ¿Cómo pudieron hacer eso? Y ¿todos? Se refería a Kuukai, Tadase, Zeero… ¿Ikuto?

— ¡Si, todos! Ikuto también está aquí, así que deja de estar así.

— ¿Enserio Utau? Ikuto… ¿Ikuto está aquí? — La chica de cabellos rosados estaba más atónita. Ikuto… Ikuto, Ikuto, ¡Ikuto! Había venido… No se lo podía creer… Tenía que preguntarles— ¿Se enteraron?

— Eh… —Ninguna de las tres sabía que decir. Era obvio que se habían enterado, tenían que decirle, pero no sabían cómo.

— Entiendo… —Dio un gran suspiro y se echo nuevamente a la cama.

— Lo sentimos, enserio. Sabemos que, pues no te gustaría, pero debíamos hacerlo… —Se disculpa Rima en nombre de las tres.

— Y bien, ¿Qué planean hacer?

Las chicas le contaron todo sobre el plan y esta no lo podía creer. ¡Todo parecía de película!

— ¡No va a resultar! Todo es como en una película, será mejor que vayan a tu casa Rima. No lo lograran…

— ¡Pero ni siquiera hemos intentado, Amu-chi!

— Yaya… Ella tiene razón… — Le dijo Utau. Ella no se portaba tan orgullosa delante de Amu, tenía que decir lo que sentía y eso también significaba que contradijera a dos de sus amigas—, pero Amu, tal vez el hablar con tu padre funcione. Si no, vendremos a visitarte. No es problema, ya tenemos las maletas aquí, tenemos un hospedaje en un hotel y si no nos dejan venir a verte, entraremos por el balcón.

— Utau… Pero el dinero… y sus padres…

— Amu, sabes que eso no es problema, cada uno de nosotros tenemos tarjetas de crédito y debito y nuestros padres ya saben que estamos juntos y que iremos a mi casa así que un cambio de lugar no va a afectar nada.

— Gracias, chicas. Enserio… Se los agradezco…

— Oh, ya vas a empezar, ¿podrías dejar de hacer eso? —Rima le sonrió con burla, tenía que animarla de una forma y ¿qué otra manera había que haciéndola enojar? — Muy bien, ahora lo que tenemos que hacer… Eh… ¿Escucharon eso?

— ¿Qué cosa?

— ¡Utau-chi! Silencio… —Todas escucharon sonar tacones sobre la escalera, acercándose al pasillo del cuarto de Amu y su hermana.

— ¡Es Yuuko! Tienen que irse, ¡ya!

— Pe-pe-pero ¿por dónde? —Dijo muy alarmada la rubia de dos coletas. No encontraba otra salida a menos que sea esta… el balcón ¡¿Cómo rayos iban a bajar por él? ¡Estaba muy alto!

— No hay otra forma… —Les dijo Rima una vez que vio a Utau mirando hacía el balcón horrorizada.

— ¡Vamos, chicas! ¡Hay un árbol cerca, podremos bajar por él…!

— ¿Estas loca Yaya? No… —Utau no pudo continuar, la manija de la puerta se estaba abriendo. Corrieron rápidamente hacía el balcón y se escondieron entre las hojas y ramas del árbol antes de que Yuuko abriese la puerta. Ninguna se atrevía a bajar con ella tan cerca.

Cuando bajaron se encontraron con una avalancha de preguntas sobre si las encontraron, como esta Amu o porque tardaron tanto. Pero las chicas cayeron en cuenta de que si ellos no se hubiesen descuidado no hubiesen estado así de cerca por ser atrapadas. ¿Por qué no habían dado una señal? Su excusa fue por un pájaro siendo perseguido por un perro chihuahua.

— ¿Cómo pudieron hacer eso? ¡Yuuko estuvo así —Utau puso su dedo índice y pulgar muy pegados mostrándoles un espacio muy, muy pequeño— de atraparnos!

— Utau… Cálmate… Es que… el chihuahua…

— ¿Enserio chicos? ¡Un chihuahua y un pájaro! ¡¿Son retardados o qué? —Dijo Rima que hizo caso omiso de lo que Kuukai estaba diciendo.

— R-Rima-chan, no te pongas así…

— No me hables, tú… tú… ¡ENEMIGO! ¡CÓMO PUDIERON OLVIDAR A AMU POR UN… POR UN… CHIHUAHUA!

— B-baja la voz Rima… ¡Nos descubrirán!

— ¿Tu también Zeero-kun? —Le dijo Yaya triste y enojada. ¿Cómo pudo haberlo olvidado?

— L-Lo que pasa, Yaya, ¡es que eran muy graciosos!

— ¡Entonces debieron de haber sido lindos! ¡Muéstramelos! —Yaya pataleo para que Zeero le mostrara y juntos se fueron calle abajo buscando a los animales mientras que Rima y Utau le gritaban traidora a Yaya.

Los demás chicos se preguntaban si las casas eran aprueba de ruidos provenientes de afuera ya que ninguna mucama, Yuuko, o vecino salía a ver cuál era ese alboroto.

— En verdad lo sentimos, es que…

— No digas nada Tadase, ya paso… ¡Pero al que si no puedo perdonar es a Ikuto! ¡Es tu novia! ¡¿Cómo rayos pudiste olvidarla?

— Cálmate Utau, no me olvide, vi exactamente como bajaron a trompicones de aquel árbol. Lo que pasa es que no me pude concentrar con los alborotos que hacían.

En realidad Ikuto si se había olvidado, pero era tan orgulloso en admitirlo que decidió dar una pequeña mentira como respuesta, que después de todo no era tan mentira, él en realidad si las había visto bajar del árbol, se veían tan graciosas que decidió molestarlas con eso.

— ¡N-no bajamos así!

— ¿Enserio, Utau? Eh, entonces creo que vi mal cuando un tacón tuyo se hundió en él pasto y Rima y Yaya te tuvieron que ayudar a sacarlo…

— Púdrete

— No, gracias.

— Bueno, bueno, ya dejen de pelear. ¿Pudieron hablar con Amu? — Dijo Tadase con una nota de preocupación en su voz.

Esto irrito un poco a Ikuto, se le hacía tan hipócrita de su parte que él preguntara, ¿Por qué le habría de interesar si solo se preocupaba por Yaya? Hasta una vez dijo que Yaya era la única persona importante para él o algo así, el chiste es que no debería de preguntar por Amu y menos en ese tono, pero ¿Por qué le molestaba tanto que él preguntara por Amu? Son amigos, ¿no? Y se supone que él es novio de Amu porque ella debe de averiguar los sentimientos de Tadase hacía ella, y con la preocupación con la que Tadase preguntaba sobre Amu debe de ser buena señal para ella, pero ¿Por qué rayos le molestaba que Tadase se preocupara por ella o hablara sobre ella o que simplemente hablara? Detestaba como hablaba Tadase, enserio lo detestaba, pero ¿Por qué? Tadase no le había hecho nada como para que él lo detestara y aun así eso era lo que sentía. ¿Por qué no le molestaba cuando Kuukai, Zeero o Nagihiko hablaban de ella o se preocupaban? ¿Por qué era diferente con él?

No era odio sino aberración hacía él, le aburría su carácter, tan… débil, tan afeminado, ¿Cómo le podía gustar a Amu? ¡Casi parecía una mujer! Amu debería de ser una de sus fans, pero ¡no! Se decidió por el príncipe… El príncipe gay… Se río mentalmente.

¿Por qué lo insultaba? El no tenía la culpa de ser así y no se merecía decirle gay, pero le quedaba tan bien el apodo. Decidió por no ponérselo, Amu se enojaría con él… Se detuvo ahí ¿desde cuándo le importaba lo que Amu pensara, opinara o sentía hacía él? Eso era raro…

— ¿Todo bien? —Le dijo un poco preocupada Rima, lo había estado observando desde hace ya un buen tiempo y los cambios de expresión que hacía eran raros.

— Eh… Si.

— Tranquilo, Amu estará bien…

— ¿Quién te dijo que…? —Su expresión ahora era de sorpresa, ¿Cómo pudo saber que estaba preocupado por ella?

— Se que Amu y tú están en el mismo bote, bueno casi, y que por eso la ayudas—Le susurro.

— ¿Kuukai te lo dijo? Enserio lo matare… — ¿Cómo pudo hacerlo? ¡Apenas él conocía a la rubia, no sabía nada de ella y Kuukai ya le había hablado sobre su vida personal!

— No, Kuukai no me lo dijo, y no creo que a Amu le agrade que lo mataras, ella lo aprecia mucho.

— Entonces como…

— Investigue sobre tu vida. ¿Acaso crees que dejaría a mi amiga ser "novia" de alguien a quien no conozco?

— Eres rara…

— Si, lo sé—Soltó una risita y agrego en un susurro mucho más bajo—: Amu y tú se parecen tanto…

— ¿Enserio? —Dijo Ikuto mirando hacia el cielo. La rubia estaba sorprendida de que la haya escuchado, al parecer en eso no se parecen Amu y él.

— Si, ahora hay que volver al hotel… Tenemos que planear algo… ¡Utau! Ya hay que irnos, Yaya y Zeero no están aquí, a lo mejor están en el Lobby del hotel. Hay que planear bien como y quienes vendrán hoy en la noche.

— ¿En la noche? —Preguntaron todos.

— Estas segura, ¿Rima? Tsumugu-san llega a las once de la noche, ¿estas segura que es conveniente?

— No le pongas un honorifico, ¿Cómo puedes hacerlo? Sabes como es y tu aun te diriges hacía el con un honorifico—Le espetó. Ikuto ya se estaba cansando de él, ¿Por qué tenía que hablar de todas maneras? No es como si le interesara Amu, si fuese así fuese se hubiese dado cuenta de los sentimientos que ella tiene por él desde hace mucho tiempo. Tadase no tenía derecho a hablar, según él.

— Tsukiyomi-san, se que estas preocupado por Amu, pero siempre hay que tenerle respeto a alguien —Dijo un poco molesto, lo habían insultado. Su madre le había dicho que por mucho que una persona sea mala a esta siempre debe de hablarle con respeto y el iba a respetar las opiniones de su madre.

— ¿Respeto? ¿A ese señor? ¡Ja! Hazme el favor, ¡Tadase por favor! —Le bramó Ikuto, tenían que parar, pero ninguno se atrevía a contradecir a Ikuto, realmente estaba enojado, daba miedo. Tadase, uh, en que se había metido, pensaron todos— ¿Qué acaso no ves que le hacen daño a tu amiga? ¡Deberías preocuparte por ella en vez de preocuparte por tenerle respeto al causante de todo esto!

— I-Ikuto, déjalo, no importa… —Kuukai trato de tranquilizarlo y este recibió una mirada fría. Pero Ikuto no tenía la culpa, ni siquiera sabía que es lo que le había pasado. Se había enojado así de la nada. ¿Qué es lo que le estaba pasando?

Tan pronto como llegaron al hotel Ikuto se fue a su habitación y por desgracia no iba a tener privacidad ya que compartía habitación con Kuukai y con Nagihiko. No iba a tener espacio para sí mismo y pensar que fue lo que le paso…

— ¿Qué fue lo que te paso ahí? —Le pregunto Kuukai, como Ikuto suponía, una vez que entraron.

— No lo sé… —Soltó un gran suspiro y fijo su vista hacía el techo mientras estaba acostado en su cama.

— Ikuto, le estas empezando a tomar cariño a Amu —Le dijo Nagihiko e Ikuto fijo su mirada hacía él. ¿Por qué decía eso? ¿Acaso sabía sobre el plan de Amu? Podría ser que pues que él pensaba que no valoraba a Amu o algo… Tenía que fingir, tenía que seguirle la corriente a Amu sino, su plan se arruinaría.

— Claro, es obvio es mi novia—Lo miro directamente a los ojos para hacerlo mas creíble.

— Yo lo sé todo, Ikuto. Se todo sobre el plan de Amu, no tienes porque fingir…

— ¡Como rayos…! Nagihiko, ¡¿Cómo lo supiste? —Le dijo Kuukai con asombro.

— ¡Oh, vamos! Es tan fácil de adivinar, son muy obvios…

— Los demás se lo creyeron

— Ikuto, los demás… son muy ciegos y no se fijan en los detalles.

— ¿Detalles, cuáles? —Pregunto Ikuto, no habían detalles o ¿sí?

— Cuando besaste a Amu, bueno sus ojos mostraban… asco—Empezó a reír y después continuo, era divertido ver como la cara de Ikuto tomaba una expresión dolida y ofendida—, aparte, no era obvio que Amu, quien gusta de Tadase, se hiciese novia de alguien a quien detesta así de la nada. Tenía que haber una explicación, pero al recordar lo que pasó aquel martes, me refiero a su expresión al desmayarse, me di cuenta que todo eso del noviazgo lo hacía por celos. Es más que obvio.

— Eres igual que Rima —Dijeron los dos al mismo tiempo y Nagihiko se sonrojo levemente. Había recordado aquella escena en el automóvil.

— Igual de raro... —Dijo Ikuto en un suspiro al recordar la conversación que tuvieron ella y el. Los dos eran inteligentes, suspicaces y raros— No le digas a nadie, ¿sí?

— Nunca dije que le diría a alguien. Amu es mi amiga y jamás le haría eso, aparte pienso que esto traerá algo interesante por lo que he visto hace rato—Le dedico a Ikuto una sonrisa burlona, pero a la vez bondadosa, lo cual, asusto a Ikuto. Si, definitivamente lo consideraba un raro.

— ¿A qué te refieres con eso?

— No lo sé Ikuto, pregúntatelo a ti mismo… Buenas noches, creo—Dijo Nagihiko al no saber que decir ya que eran como las tres de la tarde y no habían dormido nada desde que habían llegado.

¿A qué se refería diciendo eso? "Pregúntatelo a ti mismo" ¿Qué quería que Ikuto se preguntara…? Nagihiko enserio confundía más a las personas.

— ¿Y Kuukai? —Le dijo Ikuto al darse cuenta de que su amigo no estaba.

— Se fue con Zeero y Tadase hace un minuto

— Oh… Bueno, buenas noches…

La tarde se paso rápido, Kuukai había vuelto como a las seis. Se notaba que quería hablar sobre el tema de Amu, pero Ikuto estaba tan concentrado en lo que Nagihiko le dijo que tenía una cara que decía "Mejor no te me acerques". Kuukai decidió dormir un poco y dejar el tema a un lado, por ahora.

Por más que Ikuto trataba de dormir no podía hacerlo, las palabras de Nagihiko se quedaron grabadas en su cabeza. ¿Qué era lo que el trataba de decir? Ugh. ¿Por qué era tan difícil? Hubiese sido mejor que lo dijese directamente y ya.

"El dijo que de todo este plan algo interesante iba a salir, pero ¿Qué? ¿Qué Amu y Tadase estén juntos? ¡Ja! Ellos nunca estarán juntos, Tadase es un ciego y Amu… bueno ella no tiene problemas", pensó el joven. "Pero todo es posible… AGH ¿Por qué tiene que ser tan complicado?".

Pero ¿Qué cosa era complicada para él? ¿Qué era lo que él quería saber? Se paró de su cama y decidió dar un paseo aunque medianoche. Hoy el cielo era lindo, oscuro y estrellado…

Camino sin rumbo por las calles solitarias de Osaka, la brisa que había era fresca, la noche era linda, el cielo estaba estrellado. La calle iluminadas por las farolas le hacía recordar a ellos. Suspiro, hace tiempo que no se acordaba de esa manera… Encontró una lata de soda y empezó a patearla sin rumbo. La lata era divertida, no chocaba con nada… hasta que choco con una palmera y esta reboto pasando a escasos centímetros de su cabeza.

Una molesta mirada fue lo que recibió la palmera por arruinar la diversión de Ikuto. Este al ver en donde estaba se sorprendió. Y mucho. Estaba enfrente de la residencia Hinamori. Una sonrisa se le formo en su cara, no era una sonrisa burlona, arrogante u otro tipo de sonrisa como las que siempre hacía. Esta vez era una sonrisa normal, genuina.

Se dirigió al balcón por el cual las chicas bajaron y asumió que ese debía ser el cuarto de Amu, subió por el árbol que estaba al lado y saltó.

No hizo gran ruido al aterrizar en el balcón, pero si logro captar la atención de la muchacha que estaba recostada en el respaldo de la cama. Su expresión era de asombro ¿Por qué estaba él ahí? ¿Qué razón había como para que él fuese a visitarla? Ni ella ni él tenían la respuesta.

— ¿Qué haces aquí? —Le susurro después de unos minutos de silencio.

— ¿Qué no puedo visitar a mi querida novia?

— No, Ikuto—Le dijo con sus manos en su cintura, ¿Qué hacía aquí? —. Ahora por favor vete, si mi padre-

— Tu padre ahora debe de estar dormido y Yuuko también—Le dijo frunciendo el ceño. Tenía que preguntarle como lo hacía—, así que me quedo, aparte, necesito preguntarte algo…

— ¿Eh? —Lo miro confundida, ¿desde cuándo Ikuto se interesaba en ella?

— No te voy a pedir que seas mi novia de verdad, Amu— El chico la miro con burla y después se pregunto cómo sería si Amu fuese su novia, pero saco aquellos pensamientos de su cabeza y puso una sonrisa picara mientras ella se sentaba en su cama otra vez—. Lo que te voy a preguntar es muy diferente a eso…—Su sonrisa picara se desvaneció y una mirada seria se poso en su rostro— ¿Cómo puedes ser así?

— Y vuelvo a repetir ¿eh? ¿A qué te refieres?

Ikuto no sabía cómo decir aquello sin sonar… interesado o preocupado. Tampoco es que lo esté… Tal vez un poco…

— Me refiero a que… tú sabes-

— No, no sé.

— Deja de interrumpir—Le frunció el ceño y ella le saco su lengua—. ¿Cómo le haces para ser así de alegre, enojona y no estar triste cuando tienes un padre así? — De inmediato la expresión de la chica cambio a una sombría y el chico se arrepintió de haber preguntado eso, le dolía ver su cara, retiro su mirada hacía el techo para evitarla. ¿Por qué rayos tenía que preguntarle eso? ¡Hay muchas más preguntas que esa!

— ¿Por qué? Es obvio—Amu rio amargamente—. No quiero causar lastima, aparte, mi madre siempre me dijo que me mantuviera alegra pase lo que pase…—Bajo la mirada al piso.

— Sabes—Le dijo Ikuto una vez que tuvo el valor de verla a la cara, pero esta tenía la mirada fija al suelo. ¿Qué es lo que esta chica le hacía que tuviese que tener valor para decir algo? Era solamente lo que el opinaba, ¿porque está nervioso? —, te admiro.

Levanto su cabeza de golpe, no se esperaba eso. ¡Ella esperaba alguna broma o algo meno eso!

— Realmente te admiro… Tú puedes ser alegre, pero te duele ¿no? —Ella asintió levemente aun sin creer lo que él decía ¿Cómo sabía eso? ¿Qué acaso era tan obvio? Ikuto empezó a acercarse más a Amu al punto que ellos estuvieron sentados en la misma cama, uno frente al otro— Yo no puedo ser así como tú. Es difícil… Sabes, yo estoy casi en el mismo bote que tu, solo que yo si puedo salir de vacaciones—Le dijo con una sonrisa de lado para matar la tensión que había—. Mis padres murieron cuando apenas tenía tres años y me adoptaron una pareja que… bueno, me trataban como basura me ordenaban a hacer todo tipo de cosas que mejor ni te cuento. Ellos querían el dinero que mis padres me dejaron, pero la familia de Kuukai se entero de mi situación y pusieron una demanda contra ellos por maltrato infantil contra ellos. Me porte mal, quise vengarme de cómo me habían tratado todo esos años así que empecé a portarme mal. Como castigo, me enviaron al internado sin saber que Kuukai y Utau estaban ahí mismo. Y bueno, no estoy feliz porque de todas maneras no puedo regresar a mi casa en paz sin ser recibido mal, ellos no respetan la demanda, pero me da igual, no estoy todos los días en esa casa. Esa era la casa de mis padres, pero ahora… ya no la quiero, la han hecho horrible. El olor que hay ahí me marea… Enserio, horrible.

— O-oh… Wow… Yo no sabía eso… Siento lo de tus padres…

— Gracias y nadie sabe de esto Amu, excepto Kuukai, no se lo menciones a nadie, ¿si, secreto de huérfanos? —Ambos empezaron a reír por lo bajo.

— Si, secreto de huérfanos y sabes Tsukiyomi—Ikuto alzó la ceja al ver que Amu se dirigía hacía por su apellido—, creo que no eres tan mal chico después de todo— Y Amu le dedico una sonrisa que hizo que lo ojos de él chico sentado enfrente de ella se abrieran por la sorpresa, no sabía porque, pero le había gustado escuchar eso.


Muchas Gracias a los usuarios que me mandaron Reviews, 6 mas y ya casi tengo 50 =3 ¡Muchas Gracias!

¿Criticas, Comentarios, Advertencias, Sugerencias? Bienvenidas ^^

Por favor, ¡Onegai! ¡Reviews! ^^