¡Al fin estoy consiguiendo lo que me propuse! Ya estoy actualizando más a menudo ;w; Soy feliiiiiz. Se suponía que tenía que haber actualizado primero "Concertados", pero este capítulo es muy especial para mí. ¿Os imagináis el por qué?
¡Sí, señoras, ha llegado el momento esperado por muchas y temido por pocas! (Aquí voy generalizando que todas las lectoras somos mujeres xD) ¿No sabéis de qué hablo? ¡Pues seguid leyendo! :3
Si bien todavía permanecía el mutismo de Eren, por lo menos ahora Levi se podía llevar la tranquilidad de que al menos el muchacho estaba comenzando a dar signos de querer interactuar con él. Ya no huía cuando conseguía reunir fuerzas ni tampoco gritaba cuando lo intentaba levantar de la cama para llevarlo al baño y darle una ducha. Levi, mientras tanto, intentaba guardar las distancias con él para así no incomodarlo demasiado. Cada vez que se tenía que cambiar de ropa o cada vez que Hanji tenía que hacerle un chequeo, el noble se salía de la habitación. También hacía lo mismo a la hora del baño; llenaba la bañera, le ayudaba a levantarse de la cama y, cuando se aseguraba de que podía ir por sus propios medios, lo dejaba a solas en el baño. Eren se percató de aquellos gestos y se lo agradeció internamente.
Con cada día que pasaba la salud del chico iba mejorando cada día más. Ya no vomitaba, ya no se desmayaba y tampoco tenía fiebre. Le encantaba quedarse horas delante del sol que se filtraba por las cristaleras de la habitación, de modo que comenzó a recuperar su color moreno de antaño. Lo único que no mejoraba era la capacidad de hablar, y Hanji tampoco se lo podía explicar. Todo lo atribuía al shock, y en gran parte no se equivocaba. Hasta que un día…
Ya habían pasado varios días y se podía decir que Eren estaba casi recuperado, aunque era cierto que aún estaba algo débil, pero ya no era nada comparado con lo de antes. Era la hora del baño y Levi, como siempre, lo acompañaba hasta el aseo que daba contiguo a la habitación. El cuarto estaba lleno de vapor y la temperatura era cálida, para que así Eren no tuviera frío.
-¿Te sientes con fuerzas para entrar tú solo?
El castaño asintió con la cabeza en señal de afirmación.
-Perfecto. Te estaré esperando fuera, en el dormitorio.
El moreno comenzó a girarse en dirección a la puerta. Eren lo vio marcharse. Siempre lo observaba, pero solo cuando el noble estaba de espaldas, para que así no se percatara de ello. Las palabras que le quería decir se quedaban atrancadas en la garganta, haciendo una enorme pelota que no podía ser expulsada. Pero necesitaba sacarla, librarse de aquella maldición. Entonces ocurrió justo antes de que Levi cerrara la puerta.
-Q-quédate…
El noble se paró en seco, estupefacto.
-Eren…has… ¿has hablado…?
-Quédate…
Levi se acercó al menor apresuradamente.
-¿Estás bien? ¿Seguro que quieres que me quede contigo?
-Sí…
Eren se quitó el pijama sin pudor alguno, a pesar de la presencia del otro, pero sin dejarse mostrar del todo ante él. Se metió apresuradamente en la bañera.
-¿Está caliente el agua?
-Sí- con cada palabra, iba adquiriendo mayor seguridad a la hora de hablar- Está muy buena. Gracias por cuidarme.
-Sabes que no te he-
-Ahora no importa eso- le interrumpió-. Quiero…quiero hablar contigo. ¿Quieres bañarte?
Levi se sorprendió de sobremanera, no por la petición en sí, si no por la normalidad y naturalidad con la que la había formulado. Sabía perfectamente que aquello era inocente, sin provocación alguna. Aún así, el noble hizo un esfuerzo colosal por apagar la llama que se estaba comenzando a prender en lo más profundo de él.
-Claro, si no te importa- comenzó a desnudarse y se metió rápidamente en el agua. La bañera era lo suficientemente grande como para que cada uno pudiera permanecer en una esquina diferente sin siquiera rozarse. Excepto la planta y los dedos de los pies, que mantenían una pequeña conexión entre ambos.
Eren no podía sentirse más extraño. Encontrarse en una bañera con Levi, los dos desnudos... realmente era una situación rara, y no por el hecho de no llevar ropa, pues Eren estaba acostumbrado a estar desnudo frente a él durante su estancia en el ático. Era eso mismo lo extraño; estar desnudo y que haya una cierta tranquilidad, una calma…no ser forzado a realizar ningún acto sexual. No podía evitar sentirse incómodo y aliviado a la vez.
No. Necesitaba aclararse y poner sus pensamientos en orden. Necesitaba hablar con Levi.
-Levi…
-Puedes llamarme Rivaille si quieres.
Eren asintió con la cabeza.
-Necesitaba hablar contigo, y creo…creo que esta es la ocasión. Pero tengo miedo.
Rivaille entrecerró los ojos levemente. Cogió con las dos manos y se echó agua en la cabeza. Él también necesitaba aclararse la mente.
-Te entiendo. Yo también lo tendría, si fuera tú. Pero no voy a hacerte nada. Lo prometo.
Eren bajó la cabeza, pensativo. A través del agua podía divisarse el contorno del pequeño cuerpo del noble.
-Debería odiarte, ¿verdad?
-Deberías, sí.
-Entonces, ¿por qué no puedo hacerlo? Quiero decir…antes de mi intento de suicidio, me esforzaba en odiarte e incluso llegué a pensar que lo había conseguido. Así mi secuestro no sería tan doloroso.
Rivaille abrió los ojos, sorprendido. El Eren que conocía ya se habría puesto a llorar, pero este… parecía en cierto modo más fuerte, aunque tuviera la mente y el corazón llenos de dudas. Quizá ya había llorado todo lo que tenía que llorar y ya no le quedaban más lágrimas.
-Secuestro… yo no te secuestré. En un secuestro, el secuestrador tiene a un rehén solo por diversión y por hacerle sufrir, sin ningún motivo aparente. Yo…
Y calló. No pudo seguir hablando. No con aquella mirada tan triste en los ojos del muchacho. Una mirada que le sirvió de respuesta a lo que estaba diciendo antes: él sí que se había sentido como un objeto, como alguien que no sabe qué hace encerrado y por qué. Había sufrido mucho. Por un momento pensó en él mismo, con 16 años y sintió una punzada en el pecho al ver su propio reflejo en él.
Sus pies dejaron de tocarse.
-¡Maldita sea, Eren!- dio un golpe al agua, salpicando un poco fuera de la bañera- No soy como Erwin. ¡Yo te necesito de verdad! ¿Por qué te habría encerrado, si no?
-Yo no he dicho que seas como Erwin. Mira, Levi… yo te apreciaba mucho. Llegué incluso a empezar a quererte. Pero ahora…- titubeó un poco- ahora ya no sé qué siento…
El interior de Levi se zambulló como si se encontrara en medio de una tormenta. No podía perderlo. Lo necesitaba. Lo necesitaba de verdad. Por eso mismo, hizo uso de todo su autocontrol.
-Lo sé, ya lo sé, joder- se pasó las manos por la cara con desesperación-. No importa lo que diga o por lo que haya pasado; no hay ninguna excusa a esto. Pero este veneno, esta maldición que me dejó Erwin… me ha hecho depender locamente de alguien, de necesitarlo como si me fuera la vida en ello. Y ese alguien eres tú. Y por una vez en toda mi maldita vida voy a ser egoísta. No necesito solo tu cuerpo, eso es ahora lo que menos me interesa…si no, ya sabes que te habría empotrado contra la pared hace rato. Te necesito completo, tanto tu cuerpo como tus sentimientos.
Eren tragó saliva. Le costaba respirar con normalidad.
-Y… ¿y si no me quieres? ¿Y si es solo que quieres llenar el vacío que te dejó Erwin?
-Por eso mismo necesito comprobarlo. Necesito que estés conmigo. Y esta locura es lo suficientemente fuerte como para saber que no me voy a equivocar si digo que te necesito por ser tú, no por ser el sustituto de ese cabrón.
El vapor inundaba la habitación, dibujando la sala en unos contornos poco definidos. Eren permaneció en silencio, hecho un mar de dudas. ¿Realmente necesitaba a Levi ahora que ya estaba comenzando a ser independiente, ahora que tenía a Hanji para ayudarle a escapar si fuera necesario? No importaba su pasado, no servía como excusa; se había portado de un modo dictatorial, había sido un tirano y un maltratador. Entonces… ¿por qué le había pedido que se quedara, que se bañara con él? Lanzó un gruñido de frustración imperceptible para el otro.
-¿Y qué tenías pensado hacer? ¿Ibas a tenerme encerrado toda mi vida en aquel ático? Porque yo… no soy un trofeo que se deba conservar intacto.
-¿Y qué querías que hiciera? Te habrías ido y me habrías dejado solo.
-Podríamos haber seguido en contacto.
-¿Con la maniática de tu hermana acechando? Alucinas. Además, yo lo que quiero es pasar todos los días a tu lado. Verte unas pocas veces al mes no es suficiente para mí.
El muchacho no pudo evitar ruborizarse ante aquel comentario. También se acordó de Mikasa y Armin. ¿Qué habrá sido de ellos? Se esforzó por dejarlos un momento de lado y centrarse en el tema principal. Ya preguntaría por ellos después.
-Ya te lo dije, Levi. Yo quiero vivir, quiero ser libre. Y si lo que buscas es mantenerme encerrado de por vida, ¡prefiero morir!
-No hables así… no agotes mi paciencia…
-¡El que tiene los nervios destrozados aquí soy yo!- elevó el tono de voz, convirtiéndose casi en un lamento- ¡Seguro que volverás a encerrarme en cuanto me recupere! ¡Ni siquiera me dejas salir por la casa sin ti!
Rivaille dio un sonoro golpe a la bañera, haciendo que Eren se sobresaltara.
-¡Te iba a llevar conmigo!- gritó- ¡A Francia!
-¿Qué…?
-Aunque en Rose haya una aparente tranquilidad, aún seguimos en guerra con los países del exterior. Es solo cuestión de tiempo que destruyan Rose. Y el distrito de Trost puede ser de los primeros en caer.
A pesar de la calidez del agua, Eren sintió un terrible escalofrío al recordar la invasión del muro María. Explosiones por todas partes, soldados, sangre…su madre siendo asesinada…
-Uno de esos países extranjeros es Francia, y uno de sus objetivos es recuperar a los ciudadanos franceses secuestrados. Gracias a mi poder como noble, he conseguido ponerme en contacto con gente de mi país y pude comenzar a planear mi exilio junto con Hanji.
-¿Y eso qué tiene que ver conmi-?
-Calla, que no he terminado. La verdad es que me tomé lo del asunto del exilio con mucha calma. Incluso cuando comenzaste a trabajar en mi casa dejé el tema estar. Tal vez no te lo creas, pero estaba muy a gusto contigo.
El más joven volvió a ruborizarse. Por suerte, el vapor de la habitación lo disimulaba.
-Cuando me dijiste que te ibas a ir me quedé perdido por un momento; no sabía qué hacer. Entonces me vino a la cabeza la idea de que te vinieras a Francia con nosotros. Y te puse un somnífero en la infusión. Necesitaba "domarte" en un plazo relativamente corto de tiempo para que te vinieras con nosotros sin poner muchas pegas.
-Todo lo que me hiciste no era necesario para "domesticarme".
-No, no lo era. Pero ese era el único "amor" que me habían mostrado. Y me descontrolaba por completo. Necesitaba tocarte, hacerte de todo, que gritaras mi nombre…- se puso una mano en la cara- oh, sí, lo habría hecho cientos de veces más. Eres como una maldita droga y yo era como un exdrogadicto que volvía a engancharse a aquello tan deliciosamente adictivo que tanto tiempo estuvo sin probar. Pero ahora sé cosas que antes no sabía. Sé cómo tratarte. Lo he aprendido en estos días.
-¿Eh?
-Perdóname por todo lo que te he hecho.
Eren supo que aquella disculpa era de verdad. Estaba arrepentido por haberle hecho tanto daño. Realmente….realmente parecía que estaba cambiando. Pero aún así…
-No sé, Levi. Necesito…necesito pensarlo. Son muchas emociones en un momento.
-Lo entiendo. Dejaremos que el tiempo hable.
No dijeron nada más. Ya no era necesario, pues habían comenzado a mirarse a los ojos en busca de aquella conexión que compartieron antaño. Era débil, pero aún seguía ahí, latente, transmitiéndose todo lo que no pudieron durante dos meses. Comenzaron a sumirse en una calma silenciosa, irrompible. Sus pies volvieron a juntarse y estuvieron jugando con los dedos y las miradas durante media hora, tal vez una hora. Entonces Levi rompió el silencio.
-Deberíamos salir del agua si no queremos acabar arrugados como pasas.
Rivaille salió del agua y cogió una toalla. Cuando terminó de secarse y de ponerse el pijama, se la pasó a Eren.
-¿Puedes salir tú solo?
-S-sí.
El castaño agradeció que el vapor siguiera todavía en el aire.
Terminó de ponerse el pijama y salió del baño junto con el noble.
-Espérate aquí, ¿de acuerdo? Voy a ir a por tu cena.
-Vale.
Los grandes ventanales de la habitación mostraban una luna llena que iluminaba toda la sala. En aquella luz pudo comprobar que Levi se había dejado la puerta entornada. No la había cerrado. Aquello era algo que nunca había hecho, pues siempre se molestaba en cerrarla con pestillo. A Eren se le pasó por un momento la idea de escapar, pero aquel pensamiento perdió fuerza en seguida. Ya no tenía deseos de escaparse.
Al cabo de unos minutos ya había vuelto Levi con una bandeja de comida en las manos. Traía solamente sopa y pan, pues el menor comía poco últimamente.
-Oh, qué bien. Tengo hambre.
-Si quieres comer algo más, solo tienes que decirlo.
-Claro. Descuida- sonrió. Lo bueno de toda esta situación era que había podido comprobar que Levi sí que se preocupaba realmente por él, pues le preparaba buenas comidas y estaba siempre que él necesitaba ayuda, no importaba cuándo.
Eren se sentó en la cama para poder comer mejor, con la bandeja en las rodillas. Al llevarse la primera cucharada a la boca estaba tan caliente que se le resbaló la cuchara de las manos.
-¡Auch!
-Eh, cuidado- el noble cogió la cuchara del suelo y la volvió a meter en el plato-. Eres tan despistado…
Sacó otra cucharada llena y comenzó a soplar para enfriarla. El castaño comenzó a ruborizarse al darse cuenta de sus intenciones.
-¿No irás a…?
Rivaille acercó la cuchara a la boca de Eren.
-Venga, abre la boca.
-¡No soy un niño pequeño!
-Pero te manchas como tal. No deberías de avergonzarte de una cosa así cuando te he visto completamente desnudo.
-En fin, qué remedio…- abrió la boca, esperando la sopa.
-Ahí va el avión, prepárate.
-¡Tonto!- rió.
Eren dejó de reír en seguida, pues se había quedado extrañado al ver la expresión de sorpresa en el rostro del mayor.
-Levi, ¿qué pasa?
-Es la primera vez que te veo reír en meses.
Era verdad, no se había percatado de ello. Se siente tan bien al reír, al sonreír… Una sensación de paz embargó el cuerpo del muchacho, que fue transmitida a Levi, envolviéndolo todo en un aura de tranquilidad mientras el moreno le daba la cena, cucharada a cucharada, sin prisa. Era extraño que le dieran de comer, pero a la vez le agradaba. Cuando terminó de darle toda la cena (pan incluido) cogió una servilleta y se la pasó por los labios, limpiando los restos de comida. Eren cerró los ojos y se dejó llevar por aquel agradable tacto. Lo único que había hecho con sus labios todo aquel tiempo era maltratarlos a mordiscos, llenarlos de heridas. Pero ahora… ahora había dejado la servilleta y estaba pasando el dedo pulgar por ellos, recorriéndolos con lentitud y suavidad. Cuando volvió a abrir los ojos se encontró con la mirada de Rivaille. Una mirada profunda, llena de sentimiento, llena de deseos… a la luz de la luna estaba hermoso.
-Levi…- Eren comenzó a sentir un hormigueo en su estómago y un calor repentino se apoderó de él. No podía aguantar su mirada. Si lo seguía mirando así, probablemente…
-Me vuelvo a mi habitación- el mayor pudo leer las dudas en el rostro del muchacho. Se levantó de la cama en dirección a la puerta-. Si necesitas cualquier cosa…
Pero Levi no pudo seguir caminando. Algo tiraba de su manga y le impedía seguir. Cuando se dio la vuelta pudo ver que era Eren, que había cogido con ambas manos la manga del pijama del moreno.
-E-espera…- tenía la cabeza gacha, pero Levi supo a la perfección que estaba colorado- No quiero que te vayas…
El mayor no pudo evitar acercarse más y más hacia él. Aquellas palabras lo atrajeron como un imán.
-Eren…
-Rivaille…
Se acercó aún más, quedando a escasos centímetros de distancia. Era la primera vez que decía su verdadero nombre, y en aquel tono… si seguía así, ya no podría detenerse y enloquecería.
-Eren… no tenemos que hacer esto si no te sientes seguro.
-Quiero… quiero conocerte, en todos los aspectos. Lo necesito.
Las voces eran apenas unos susurros que se perdían por el aire.
-No quiero…no quiero hacerte daño, Eren. No sé si podré… no sé si podré… no sé…
No pudo terminar la frase, pues esta murió dentro de la boca de Eren. Ya no eran necesarias las palabras. Ahora todo se demostraría mediante gestos.
Levi se había estado preguntando en las últimas semanas cómo sería besar los labios de Eren. Ahora que los estaba saboreando de verdad, le parecían suaves, carnosos… deliciosos.
Si bien los primeros besos estaban siendo unos contactos tímidos y a destiempo, como una pareja de adolescentes tímidos, ahora estaban besándose con verdadera pasión, necesitándose el uno del otro. Las únicas pausas eran cuando ya no les quedaba otro remedio que tomar aire para no ahogarse. Comenzaron a tumbarse en la cama mientras se llenaban de besos. Ninguno de los dos se dio cuenta, pero estaban temblando. Era la primera vez para ambos estar así, disfrutando de besos y caricias sin maldad, sin ser torturados, y era evidente que eran unos inexpertos, incluso Levi. En realidad, ellos dos no eran tan diferentes.
Rivaille dejó, muy a su pesar, los dulces labios de Eren para dejar una senda de besos por toda su cara y cuello. Unos besos llenos de ternura que, a su vez, utilizaba de disculpa por haber sido tan cruel, por haberle pegado y torturado. Con cada beso, el alma herida del chico iba sanando y el corazón del mayor se iba derritiendo de aquel hielo que llevaba incrustado tantos años. No sabía muy bien cómo actuar, pero se dejaba llevar por su instinto.
Por la boca del menor iban saliendo los primeros suspiros de la noche; suspiros provocados por los besos y las caricias de un hombre apasionado. Eren no sabía qué hacer, de modo que comenzó a desabrochar la camisa del otro y acariciar con delicadeza su pecho. Levi, para sorpresa suya, pudo comprobar que las manos del chico le iban produciendo una sensación de calidez nunca antes experimentada. No era para nada la pasión fría a la que estaba acostumbrado. Esto nuevo le gustaba mucho más, y sentía que ya no había nada que lo pudiera parar. La senda de besos fue bajando y comenzó a desvestirlo mientras le daba pequeños mordiscos que, por los suspiros de Eren, parecían encantarle.
Todo aquello era como un divertido y excitante juego en el que iban conociendo sus cuerpos con un cariño inigualable, en el que ambos fueron descubriendo sus gustos, sus puntos débiles… y repetían aquel juego de besos y caricias una y otra vez.
Cuando ambos quedaron totalmente desnudos, Eren, que se situaba debajo de Levi, pudo comprobar que el cuerpo del mayor era realmente hermoso. Era cierto que estaba lleno de cicatrices, pero aún así era hermoso. Fue plantando besos allí donde tenía marcas, aliviando el dolor perpetuo que había en ellas.
La temperatura ascendía, los cuerpos comenzaban a sudar, los latidos empezaban a desvariar. Sentían la necesidad de llegar más lejos. Por eso Levi no pudo evitar besar y lamer el miembro de Eren con dedicación y devoción, como si del dulce más sabroso de la Tierra se tratase. No podía parar, era demasiado bueno, sobre todo cuando escuchaba al castaño los intentos inútiles de ahogar los gemidos tapándose la boca con ambas manos.
Dejó aquel dulce y volvió a posar sus labios sobre los de Eren mientras ambos sexos se rozaban con desesperación. Los gemidos fueron callados en la boca del otro. Podrían haberse pasado horas así, pero Levi sentía que ya había llegado la hora de mostrar la delicadeza que nunca tuvo. Necesitaba desvirgarlo como nunca lo había hecho. Con sus dedos impregnados de la saliva del chico, Levi comenzó a abrirse paso por aquel orificio que, a pesar de ya no ser virgen, necesitaba ser tratado con mucho cuidado. Cuando la mueca de Eren pasó de la molestia al placer, comenzó con dos dedos, luego tres… así, con mucho cariño, haciendo círculos, buscando los puntos débiles para que dieran paso los primeros gritos de la noche.
-¡Oh, Rivaille…!
Escuchar su nombre en medio de un grito… aquello sin duda era demasiado para su cuerpo.
-¿Estás cómodo? ¿Quieres que siga?
-No pares, por favor. Sigue…quiero…quiero…más…
Había llegado el detonante que hizo explotar la bomba. Había... había pedido por más, justo lo que Rivaille había estado buscando de él tantas noches. Y ahora lo había dicho.
Los dedos dieron paso al miembro de Levi. Entró, pero muy despacio. Y lo sacó para luego volver a meterlo, esta vez un poco más profundo. Así una vez, y otra, cada vez un poco más hondo hasta que consiguió por fin estar totalmente dentro de él. Había conseguido entrar en él sin necesidad de forzarlo, disfrutando los dos al máximo. Era todo tan perfecto…
Cuando comprobó que Eren estaba a gusto, comenzó a moverse dentro de él con una tortuosa lentitud que no hacía más que aumentar los gemidos del chico. Aquellos suspiros fueron sincronizándose y acabaron formando un mismo compás, pues Rivaille ya había perdido la compostura y había comenzado a gemir también, sin control alguno con cada embestida que daba, cada vez más rápidas.
Se encontraban al límite. Estaban desesperados de tanto placer. Lo único que les quedaba antes de llegar al clímax era besarse mientras entrelazaban sus manos. En aquellos momentos no importaba todo lo que habían sufrido, ni tampoco sus cicatrices. Estaban unidos, más unidos que nunca, y era eso lo único que importaba. Llegaron a la cima unidos. Sus voces también se unieron en un grito al unísono.
¿Realmente aquello era amor? Había sido demasiado intenso como para que no lo fuera.
Aún así, no tuvieron mucho tiempo para preguntárselo, pues a los pocos minutos ambos cayeron en las garras del sueño. Sus manos permanecían entrelazadas.
Por primera vez en mucho tiempo, pudieron disfrutar de un sueño sin pesadillas.
Ogh, ogh ogh (L) Cuáaaaaaanto tiempo sin escribir lemon bonito ;w; En serio, llevaba queriendo escribir esto desde los inicios de este fic. ¡Y al fin he llegado!
Pero esto no quiere decir que aquí se resuelven los problemas, para nada. Se resuelven muchos, pero surgen otros nuevos (cómo me gusta hacer sufrir a esta pareja, jo jo)
Intentaré actualizar en cuanto pueda. Nos leemos pronto :D Y ya sabéis... un rewiencito por este capítulo que tanto empeño le he puesto, porfaplis :3
