CAP FINAL: EL LARGO CAMINO POR DELANTE
El reloj marcaba que ya era pasada la medianoche, para una persona trabajadora y responsable significaría la hora de descansar, para luego levantarse temprano a cumplir con su rutina. Sin embargo, para alguien cuya vida se destruyó en un efímero momento, (en el que estuvo con la guardia baja), conciliar el sueño le era imposible. No sabía a qué le temía más de dormir, si a las pesadillas sobre el fatídico día o a los dulces sueños que lo hacían desear no volver a despertar jamás. Entendía mejor a la quinta con su adicción al alcohol, él mismo encontraba un escape de la dolorosa verdad, embriagándose hasta perder la noción de todo.
En la casa que alguna vez compartieron Naruto y Sasuke, ahora sólo se encontraba el rubio en medio del caos provocado por el descuido en el aseo. Sillas vacías, vasos y platos usados, cuentas vencidas desperdigadas por el suelo y todo recubierto por gruesas capas de polvo acumuladas desde hacía bastante tiempo. Uzumaki no le veía sentido a tener una casa tan grande si no tenía a su amado Teme con él, jamás había sentido la casa tan dolorosamente grande y solitaria, ni siquiera cuando Sasuke salía a misiones largas.
En otras circunstancias, ya estaría dormido abrazado a tu cálido cuerpo, pero estando ausente prefiero evitar acercarme a esa cama. Esas sábanas conservan tu aroma o en mis alucinaciones por tener algo tuyo, me imagino tu fragancia. Nuestros amigos y maestros han hecho de todo para que yo volviera a mi curso normal de vida, pero no puedo. No puedo hacerlo, sabiendo que estas en un lugar en el que yo no te puedo alcanzar. Cierro los ojos, aunque sea tan sólo para dormitar y veo esa hermosa sonrisa. Aquella bella expresión que demostraba verdadera felicidad, una sonrisa sincera que durante mucho tiempo me perteneció a mí y se mantenía oculta del resto del mundo. Cuando tus amigas se ganaron tu confianza, les sonreíste de manera sincera, pero tu mirada cálida y enamorada combinada con tus resplandecientes ojos al mirar, fueron sólo míos.
Cuando recuperé la conciencia, luego de que Tsunade me noqueara, ya no había nada que hacer, sólo pude escuchar la noticia acerca de tu salud. No fui capaz de protegerte a ti, Teme ni a nuestro bebé. Ante el informe de Tsunade no fui capaz de mantenerme en pie, según me dijeron, hiperventilé y me desmayé nuevamente. De eso ya ha pasado un mes, días en los que no sé qué hacer conmigo. No intento ocultar mi tristeza, no uso sonrisas falsas, ya que hasta para eso me faltan las ganas.
Entrando como si de su casa propia se tratara, ingresaba quien menos Naruto esperaría ver que se preocupara por él. Los ojos negros se pasearon por los alrededores con desaprobación ante tan decadente imagen.
—Este lugar está hecho un asco —dijo Itachi tratando de llamar la atención del rubio que continuaba ahogándose en alcohol.
—¿Vienes a repetirme que no soy suficiente para tu hermanito? —preguntó en tono fastidiado y algo errático demostrando su estado de ebriedad.
—No —negó el de cabello largo a su cuñado—. Vine porque no deberías estar en estas condiciones —reclamó molesto de ver a ese hiperactivo y molesto rubio tan distinto al que conocía—. Deberías ir a visitarlos.
—¿A quiénes? —cuestionó sin interés el de ojos cielo.
—No te hagas el tonto —reclamó molesto el moreno—. A mi hermano y a tu hijo, ni siquiera fuiste el día en que ellos…
—¿Para qué ir a verlos? —estalló en gritos que mezclaban ira y dolor—. Tú sabes tan bien como yo que lo que pasó fue por mi culpa y por eso Sasuke pagó con su vida.
—¿Y qué pretendes hacer? ¿Quedarte a lamentarte? —interrogó con los mismos sentimientos sabiendo lo ocurrido con su hermanito.
—Preferiría mil veces que me metieras de nuevo en tu genjutsu, al menos ahí Sasuke vivía y era feliz —dijo tratando de señalarlo con el dedo, pero su estado de ebriedad lo hacía coordinar muy poco sus movimientos—. Estaba con otro, pero era feliz.
—¿Quieres saber la razón por la que te detesto tanto? —preguntó repentinamente Itachi.
—¿Por qué tienes una obsesión bastante incestuosa con Sasuke? —interrogó con ironía y sarcasmo el rubio.
—Lo amo como cualquier hermano, no te confundas —replicó el azabache molesto de que lo tratara de incestuoso, podía ser muy sobreprotector, pero lo era como lo sería un padre con una hija—. La razón es que mi hermano te ama ciegamente.
—Según tú, ¿eso qué tiene de malo? Ttebayo.
—Qué puedes herir su corazón con facilidad —afirmó el mayor de los Uchiha.
—Soy consciente de que en verdad lo hice —expresó con culpa y arrepentimiento.
—Pero también puedes hacerlo vivir, por ti estoy seguro que regresaría.
—Déjame solo —pidió mientras cerraba fuertemente sus azules ojos—. ¿Quieres?
—Nunca te has rendido con mi hermano, incluso me has desafiado varias veces para estar con él, deja de ser tan patético y…
—¿Y qué? —explotó en alaridos de furia Uzumaki nuevamente—. ¡Maldita sea! Lo perdí todo por no darme cuenta que Sakura aún estaba obsesionada con Sasuke.
—Sasuke no querría verte así —sentenció el de cabellos largos—, deberías luchar por salir adelante como siempre lo hiciste. No ahogarte en alcohol mientras lamentas tu suerte.
—Sólo quiero morirme, ¿sí?
—Más te vale que no lo hagas o iré a visitarte al infierno para hacerte aún más miserable. —Con esa petición/amenaza Uchiha se retiró de aquella casa, desanimado por saber que su cuñado no era ni la sombra de lo que alguna vez fue. Debía ir a buscar al Kazekage, su trabajo era protegerlo como su escolta personal, pero lo dejó solo para ir a ver al rubio.
Naruto seguía tirado en medio del desastre que era su "hogar", la decadencia y el caos reinantes a su alrededor eran un reflejo de su propio estado emocional. Algún tiempo atrás fue conocido como un gran médico, pero ahora, no era capaz ni siquiera de concentrar una ínfima cantidad de chakra curativo. Al mirar sus manos, su mente siempre evocaba el recuerdo de la sangre de Sasuke en ellas, haciendo que se paralizara de miedo. A diferencia de Tsunade que desarrollo hemofobia, él aun con ausencia de sangre, sentía los temblores de un shock traumático de no haber intervenido para salvar a su esposo. Tambaleante, por la mala alimentación y el consumo excesivo de alcohol, se encaminó a cierto lugar de Konoha.
Pidiendo permiso a los guardias quienes, conociendo su desgracia con un gesto de lástima le abrieron la puerta y lo dejaron pasar hasta las celdas de confinamiento. Allí entre todas las almas enclaustradas para no volver a ver la luz del sol, estaba a quien él buscaba.
—Vaya, vaya no esperaba visitas —saludó burlonamente la prisionera.
—Yo tampoco esperaba visitarte ttebayo —afirmó el de ojos cielo mirándola con desprecio.
—¿Cómo está Sasuke-kun y la pequeña aberración? —preguntó con total intención de provocar sufrimiento a su visitante—. Upps, olvidaba su trágico final.
—¿Por qué nos hiciste algo como eso? —preguntó sin entender que la llevó a cometer aquel horrible acto en su contra—. Se suponía que eras nuestra amiga.
—¿Por qué? ¿Quieres saber por qué? —cuestionó de manera retórica sumamente enojada al recordar su pasado—. Cuando finalmente recuperamos a Sasuke-kun de las garras de Orochimaru yo esperaba que se casara conmigo y ser la madre de sus hijos.
—¿Eso que tiene que ver? —el rubio hizo aquella pregunta haciendo su mejor esfuerzo por entender las razones de la otra.
—Sabías perfectamente que me amaba a mí —afirmó convencida de sus propias palabras la de cabellos rosados.
—Él no te amaba —respondió con simpleza el blondo, sabiendo desde aquel momento que sus sentimientos mutuos.
—¡Tú lo enfermaste! —gritó colérica Haruno.
—¡¿Cómo que lo enfermé? —el rubio aun no podía creer que ella estuviera tan aferrada a la idea de que la homosexualidad fuese una enfermedad.
—Nunca les dije el por qué me fui de la aldea —relató con tranquilidad espeluznante—. Mi razón fue para salvar a Sasuke-kun.
—No te entiendo.
—Cuando celebraron su primer año de novios y todos estábamos en el ramen Ichiraku, en el momento en el que Sasuke-kun se alejó con la inútil de Hinata, los seguí. —Detuvo un momento el relato mientras enfocaba sus ojos verdes llenos de rencor y odio en los azules apagados que poseía Uzumaki—. Pronto oí como Sasuke-kun relataba que ustedes se confesaron cuando lo hiciste tuyo estando con unas orejas de gato o algo así.
—¿Eso que tiene que ver?
—Es obvio que al ser el primero en tocarlo lo confundiste y enfermaste haciéndolo gay, por eso me fui de la aldea, para averiguar cómo revertir lo que le hiciste.
—¿Qué se supone que hice? —preguntó con mucha ira y dolor—. ¿Amarlo más que a mi vida misma?
—Debió quedarse conmigo, pero como no puedo estar con él, al menos sé que tú tampoco lo estarás jamás.
—Tú jamás lo amaste de verdad, si lo hubieras hecho lo habrías dejado ser feliz conmigo.
—¿Feliz? —cuestionó con una tétrica sonrisa—. Te recuerdo que desde que regresé no lo eran juntos.
—Eso era porque nos metiste ideas equivocadas a ambos.
—Pero desconfiaron mutuamente por unas simples palabras de mi parte. —Sonrió de satisfacción malévola al ver el daño provocado por sí misma—. Su lazo no era tan irrompible como tanto presumían ustedes dos.
—No sabes cuánto te desprecio y me arrepiento de haberte dejado acercarte a nosotros.
—El pasado no cambiara por tus lágrimas Naruto y yo me doy por satisfecha sabiendo que te robé todo lo que debió ser mío ja, ja.
—Estás loca y te pudrirás en esta celda lo que te reste de vida.
—Pero tú pasaras la tuya sin lo que más amas. —El blondo se quedó callado ante esas palabras, debido a la verdad que conllevaban en ellas.
Naruto abandonó la celda, sabiendo que ella tenía razón, a pesar de que la encarcelaran prácticamente al momento de atacar a Sasuke, nada cambiaria. Haruno ni siquiera se molestó en tratar de huir o justificar su actuar, se dejó arrestar sin oponer resistencia. Era indignante para los amigos de la pareja, ya que Sakura sonreía triunfante, pese a la cadena perpetua que le dio Tsunade ante su delito. Pero ella era feliz, no le importaba terminar encerrada con tal de destruir aquello que desafiaba las "normas de la naturaleza".
Desanimado, Naruto en un acto prácticamente inconsciente, fue hasta el hospital, pasando por las lúgubres puertas que sólo atravesó en aquella ocasión cuando la vida de Sasuke dependía de él. Las enfermeras que montaban guardia se sorprendieron mucho al verlo por allí, mas no le negaron el paso, siendo conscientes de que al fin iba a acercarse al Uchiha. Llegó hasta aquel cuarto que tanto lo aterraba, allí conectado a un respirador artificial, lleno de cables y sueros estaba su Teme sumergido en un sueño sin retorno.
"Le induje a un coma para que no muriera el bebé. Lo más probable es que Sasuke no sobreviva, pero podemos salvar al bebé, si lo mantenemos con vida hasta su nacimiento".
En eso se había convertido su esposo: en una incubadora humana. El chakra que le administraba Tsunade al Uchiha menor era lo que mantenía el "útero" donde se hallaba el bebé. Para evitar que muriera el no nato, indujeron a Sasuke a un coma, de manera que al infante no le sucediera nada, ya que las heridas del azabache eran en puntos vitales, por lo tanto, estaba prácticamente muerto. Su corazón sólo latía con la ayuda de aquella máquina. No había esperanza para traerlo de regreso y él estaba imposibilitado por su propio miedo. Se acercó despacio y posó su acanelada mano en la del durmiente, acariciando con suavidad la gélida mano que se sentía más fría de lo que jamás fue. Para su sorpresa el dedo meñique se movió, haciendo que rápidamente mirara a la cara de su esposo, viendo como sus ojos se apretaban ligeramente ¿Podría ser que…? Y los ojos negros se abrieron súbitamente.
Mientras sucedía aquel milagroso despertar, en una habitación alejada, estaba el Kazekage recostado en una cama que se hallaba en un lugar apartado del hospital y que no estaba siendo usada por ningún paciente. El pelirrojo estaba pálido y respiraba un poco agitado, como si hubiera realizado un enorme esfuerzo.
—Eres un idiota —dijo con reproche el anbu Uchiha.
—Bien que te alegraras de que tu hermanito despierte —contestó fastidiado el pelirrojo.
—Pero… ¿Dar años de tu vida por él? —cuestionó el azabache de cabellos largos no creyéndose el enorme sacrificio que había hecho el Kazekage.
—Es lo que debía hacer —respondió con simpleza el menor.
—Me sorprende que salvaras a mi hermano. —Continúo hablando el azabache—. Si él muriera tendrías vía libre para tratar de conquistar a Naruto. —El mayor de los Uchiha sabía acerca de los sentimientos del Sabaku por su cuñado, por tal razón, era difícil saber que orilló al otro a perder una oportunidad como esa.
—También amo a tu hermano —dijo mientras suspiraba cansado.
—¡¿Qué?! —preguntó escandalizado el poseedor del sharingan.
—Bueno veras… —comenzó a relatar Gaara para que su anbu entendiera sus razones.
Sabaku había aceptado que el menor de los Uchiha se quedara en su casa provisionalmente, según tenía entendido, por su reciente pelea con Naruto le pedía asilo en Tsuna. Tenía que aceptar, dado que el Uchiha mayor era su escolta personal y no quería dejarlo solo. Era energéticamente más económico que ambos vivieran allí, a que Itachi se la pasara quejándose de que su hermanito estaba solo. Ya lo soportó bastante tiempo desde que fue a cumplir como su escolta, ya que desde que le dio un poquito de confianza, se la pasaba hablando de Sasuke. Ese nombre ya lo tenía más que harto, especialmente porque Naruto lo amaba.
Luego de descubrir un camino distinto al de la muerte y la soledad a la que estaba acostumbrado, sintió un gran cariño por Uzumaki, al principio lo llamó amistad, pero con los años lo llamó amor. Para cuando volvió a ver al rubio, se enteró que había logrado su meta de llevar al menor de los Uchiha a Konoha, con lo que no contaba es que fueran novios. En un principio atribuyó su desagrado por la pareja, al hecho de haber sido criado en una aldea con normas muy tradicionales que no admitían la homosexualidad. Tardó bastante en entender que tenía celos, consultando de manera discreta distintas fuentes, se tomó la libertad de afirmar que estaba enamorado de Naruto.
Siempre estuvo pendiente de alguna oportunidad para intentar algo con Naruto, empero era una tarea bastante complicada con alguien tan celoso y posesivo como Sasuke cuidando al rubio. Llegada la boda, no hubo más que hacer, aunque arriesgándose a ser odiado, decidió dejarle a Naruto la indirecta de que estaba interesado en él.
—Si tu matrimonio falla yo no perderé la oportunidad de intentar algo —dijo Sabaku con decisión mirándolo a los azules ojos.
—¿Estás enamorado de… Sasuke? —susurró sorprendido el jinchuriki para rápidamente pasar a los celos—. Ni siquiera sueñes en acercarte a mi esposo.
El jinchuriki del kyubi no entendió que la indirecta era hacia él, en su lugar lo tomó como una declaración de guerra por su actual esposo. El Kazekage recordaba que se mantuvo al margen de ellos por diversas razones; su trabajo como líder, la distancia física entre ambas aldeas. No realizó ningún movimiento, ya que no había manera posible de separarlos. Pero eso era hasta ese día, ahora tenía la oportunidad y a uno de ellos cerca suyo, al fin ellos se pelearon en serio, sólo faltaba convencer a Sasuke de divorciarse de Naruto y asunto arreglado. Con lo que no contaba era que, al llegar al cuarto designado para el menor de los Uchiha, el de ojos negros se viera en un estado tan lamentable. Pese a la ausencia de lágrimas, sus ojos albergaban más tristeza que los que jamás vio.
—Hola, Gaara —saludó cordialmente al recién llegado y cuestionó—. ¿Necesitas algo?
—No —negó de inmediato tratando de pasar a la cuestión que lo llevo hasta él—. Sólo venía a hablar sobre…
—¿Mi matrimonio acabado? —preguntó deprimido al pensar en aquella unión que pronto llegaría a su fin.
El pelirrojo no sabía que decir, quizás el azabache ya había descubierto sus intenciones y por eso él mismo sacó el tema. Debía ser cauteloso en su proceder para que sus intenciones no se descubrieran.
—Yo quería pedirte un favor —dijo repentinamente el moreno—. ¿Me dejarías quedarme en Tsuna un año?
—¿Por qué un año? —cuestionó intrigado por la inusual petición. El de ojos noche aguardó silencio y luego de un mutismo de unos cuantos segundos, habló claro y rápido.
—Estoy embarazado —soltó de golpe Sasuke—. Estoy esperando un hijo del Dobe.
El de ojos verdes ni siquiera cuestionó la información proporcionada por Uchiha, sabía de sobra que este no jugaba bromas y menos así de pesadas.
—Entonces… —La duda del líder de Tsuna no era por el embarazo sino por lo que tenía en mente el portador del sharingan—. ¿Para qué quieres quedarte aquí en Tsuna? ¿No deberías ir a Konoha y exigirle que se haga cargo del bebé? —Aunque el moreno fuera su "rival" en el amor, no pondría la vida de un infante en riesgo. En carne propia sabía lo que era crecer sin uno de sus padres y no se lo deseaba a nadie.
—¿Acaso crees que soy una mujer desesperada capaz de obligar a alguien a estar a mi lado? —cuestionó con molestia ante la insinuación.
—Pero él tiene responsabilidades que cumplir, y con ese bebé no pueden divorciarse. —Trató de convencer al terco Uchiha de no separarse del rubio. Irónico, considerando que el entró en ese cuarto con la intención de que se separaran y ahora trataba de que no sucediera.
—Gaara —llamó con suavidad el moreno—, Naruto aún sigue enamorado de Sakura, no puedo obligarlo a estar conmigo. Yo planeó volver a Konoha para pedirle el divorcio. Luego vendré a pasar mi embarazo aquí a Tsuna y cuando me encuentre en buenas condiciones, regresaré a vivir a Konoha para que el Dobe pueda visitar al bebé si quiere —explicó todo lo que tenía planeado de manera rápida y concisa.
—Será mucho desgaste para ti ir y venir entre Tsuna y Konoha. ¿No es más sencillo que se lo digas todo? —Gaara trató de buscar la mejor opción para la seguridad del embarazado y el bebé.
—Si sabe que estoy embarazado seguramente no se divorciara, si se queda conmigo quiero que sea porque me ama, pero no lo hace —afirmó con tristeza mientras cubría sus ojos con su flequillo—. Yo lo amo y sólo quiero verlo sonreír de felicidad aun si no es a mi lado.
—No deberías separarte de él, estoy seguro de que te ama. —El de ojos verdes estaba seguro que el blondo jamás amó a nadie como lo hacía con Sasuke. Uchiha cometía un gravísimo error al no creer en los sentimientos de su propio esposo.
—Gracias por intentar consolarme —afirmó mientras levantaba la mirada para ver de frente al pelirrojo—, pero sé que no es verdad. —Terminó de decir con una bella sonrisa tan opuesta a los ojos inundados de lágrimas, las cuales marcaban lentamente sus blancas mejillas.
El líder de Tsuna se acercó y abrazó al esposo del Uzumaki, sentía que el cuerpo del otro era más menudo que el propio y deseaba protegerlo. Le gustaba esa bella sonrisa, pero sabía que sería aún más hermosa sin aquellos ríos de lágrimas corriendo a su lado. El moreno no hizo amague de soltarse del abrazo, simplemente se aferró al pequeño acto de consuelo de uno de los amigos de su esposo. Se sentía perdido sobre qué hacer, pero su prioridad debía ser su hijo y la felicidad de éste, empero Gaara se oponía a que se divorciara de Naruto e Itachi se oponía a que regresara a Konoha. Ambos intentaron disuadirlo de cosas distintas, llegando a hartar al azabache. Agradecía la ayuda de ambos con su embarazo, pero detestaba que no lo quisieran dejar ni caminar solo sin algún tipo de escolta.
—Lo que me dijo de querer ver una sonrisa de felicidad plena… —continúo relatando el Kazekage—. Me hizo pensar en ellos, de alguna manera siento una calidez inexplicable en mi pecho cuando veo sonreír a Naruto y a tu hermano.
—Creo que confundes amistad con amor —explicó con simpleza Itachi.
—Quizás, o tal vez sólo me enamoré del amor que ellos se tienen —afirmó sonriendo tenuemente pensando en lo brillante que era ver el panorama con ellos dos juntos—. Me gusta verlos sonreír profesándose ese amor infinito que parece ser capaz de derrotar cualquier obstáculo.
—Eres raro —afirmó el Uchiha mayor sin entender la lógica del de la arena—. Aun así, gracias por salvar a mi hermano
—Sólo una cosa —pidió con seriedad—. No les digas a nadie que acorté mi vida usando el jutsu prohibido de Chiyo-sama. No quiero que sientan que me deben nada, seré feliz viéndolos sonreír a ambos, bueno a los tres… quiero ver a ese bebé crecer.
—Mocoso idiota —insultó el azabache—. Te aprovechaste de que visitaba a mi cuñado para hacer esta locura.
—Soy el Kazekage —le reprochó molesto por la falta de formalidad al dirigirse a él.
—Kazekage idiota —dijo con una media sonrisa el mayor burlándose de quien debía escoltar.
—Anbu insubordinado —dijo con molestia por el azabache que tantos dolores de cabeza le daba con sus comentarios que lo hacían ver como un niño.
Una vez que el pelirrojo repuso un poco sus fuerzas como para no levantar sospechas, salieron rápidamente de esa habitación para que nadie los descubriera. Ambos fueron a ver cómo se encontraba Sasuke y para su, no tan sorpresa, estaba despierto con Naruto a su lado abrazándolo suavemente.
—Tonto hermano menor que bueno que despertaste —habló Itachi, feliz de ver de nuevo a su hermanito con los ojos abiertos, agradeciendo internamente a Gaara por su ayuda.
—Nii-san —dijo el azabache menor ante el apodo—. Hola, Gaara —saludó amablemente mientras le sonreía al recién llegado.
—¿Cómo te encuentras? —cuestionó el de ojos verdes interesado en saber si consiguió reponer la salud del embarazado.
—Bien, ahora que al fin desperté —contestó conservando su estoica cara, pero con alegría en sus ojos.
—Sí, ya lo he revisado —avisó el blondo—. El Teme y mi hijo estarán bien ttebayo.
—Me alegro de oírlo —felicitó con sinceridad el de ojos aguamarina de saber que se evitó una tragedia.
—Gaara… —llamó el moreno de manera calmada—. Quisiera pedirte algo.
—Sí —afirmó de inmediato—.¿Qué necesitan?
—Quiero… bueno queremos que seas el padrino del bebé —pidió Uchiha mientras entrelazaba su mano con la de su esposo esperando la respuesta del Kazekage.
—¿Yo? —preguntó abriendo los ojos con sorpresa—. ¿En serio?
—Sí, cuando estuve en Tsuna fuiste de gran apoyo para mí y trataste que solucionara mi matrimonio —respondió con agradecimiento por sus intentos de hacerlo entrar en razón—. De verdad eres un gran amigo por eso quiero… bueno queremos con el Dobe que seas el padrino.
—¡Esperen un momento! —interrumpió Itachi muy enojado— ¿Por qué yo no soy el padrino?
—Ni muerto hijo de… —gruñó entre dientes el rubio.
—También es mi madre —recordó el moreno a su esposo antes de que blasfemara contra su madre.
—Tu santísima madre —repuso conteniendo el insulto que por poco profeso contra su propia suegra y que le costaría un castigo de su esposo—. Tú casi me matas cuando me metiste en ese genjutsu y te llevaste a mi marido a Tsuna.
—Hermanito yo quiero ser su padrino —habló el mayor de los azabaches a su hermano menor ignorando las protestas de su cuñado.
—¡No me ignores! —reclamó molesto Uzumaki.
—Cállate cosa deforme y naranja.
—¿Naranja es un insulto? —preguntó con burla Naruto—. Ojeroso.
—Nii-san tú ya serás su tío confórmate con eso —intervino Sasuke deteniendo la pelea verbal entre su marido y su hermano.
—Pero… —quiso alegar las razones por las que sería un buen padrino, pero su muy "querido" cuñado se metió.
—Ya lo oíste, confórmate ttebayo. —Se metió el de ojos cielo burlándose de su cuñado al no conseguir lo que quería—. Y bien, ¿qué dices Gaara? ¿Serás el padrino de mi hijo? —cuestionó sonriente el rubio.
—Acepto —accedió finalmente el Kazekage al ver como las miradas expectantes del matrimonio se fijaban en él, sentía que no podría negarles lo que pedían.
El tiempo que le siguió al embarazo, es decir los cuatro meses restantes, Sasuke se lo pasó prácticamente fuera de la cama, las heridas que lo llevaron a ser hospitalizado fueron críticas, pero mejoraron como por "arte de magia" y el azabache odiaba no moverse. Uzumaki debía estar muy al pendiente de que su esposo continuara en reposo, por precaución, más que nada. Para Naruto fue una odisea lidiar con su terco esposo, quien no quería hacer caso a las órdenes de Tsunade. Para su fortuna contaba con la ayuda de sus amigos y cuñado, quienes se turnaban para vigilar al Uchiha menor. Incluso la embarazada Hinata, tenía un ojo puesto en aquel rebelde, ella también estaba en estado, pero sabía de sobras que cosas no hacer, a diferencia de su amigo que se negaba a seguir las indicaciones.
Los días fueron apremiantes con el matrimonio, podían disfrutar de aquella complicidad en lo que respectaba a los preparativos para el nuevo integrante de la familia, algo que mientras estuvieron peleados no hicieron. Hasta que el día en que el bebé vendría al mundo llegó. Fue un nacimiento por cesárea, en el que Naruto nuevamente no pudo intervenir por ser el padre. Se mantuvo nervioso y a la expectativa durante toda la operación, si se mantenía en la sala de espera, era únicamente porque Itachi y Gaara lo vigilaban para que no hiciera tonterías. Cuando finalmente la cesárea terminó, se llevaron al recién nacido para ser limpiado y vestido por las enfermeras. Una de las cuales se le acercó para notificarle el estado de salud de su esposo y de su hijo, por lo que pidió que se lo trajeran y al verlo…
Se suponía que sería una mañana tranquila como todas las demás, desde que terminó la cuarta gran guerra shinobi no se habían presentado problemas graves, sólo algunas pequeñas revueltas de grupos insurrectos, nada difícil de controlar. Sin embargo, en la aldea en la que residía precisamente el héroe ninja más escandaloso de todos los tiempos, era pedir demasiado un momento de paz, siendo honestos era más fácil, menos estresante y doloroso para los oídos pedirle peras al olmo que mantener al hiperactivo rubio quieto. Para empeorar aún más la situación, era quien llevaba en su interior al poderoso kyubi y en estos precisos momentos, no había nada ni nadie, que pudiese detenerlo de sus objetivos homicidas. Ni siquiera el mismísimo Sasuke, quien se encontraba en el hospital sin la posibilidad de ejercer alguna fuerza o emplear alguna palabra que detuviera al Dobe.
—¡Te voy a matar, Gaara! —gritó un Naruto-kyubi de cuatro colas.
—¡No! Naruto —gritó el Kazekage corriendo del zorro embravecido—. Somos amigos, ¿recuerdas?
—¿Crees que recordare algo como eso? ¡Después de lo que me hiciste maldito hijo de… —gruñó Naruto con la voz enronquecida gracias al kyubi.
—¡Yo no le hice eso a Sasuke! —trató de excusarse para calmarlo mientras esquivaba los ataques hacia su persona.
—¡No te creemos ttebayo! —claramente tanto el demonio como su contenedor pensaban igual—. RASEN FUTON SHURIKEN.
El ataque de Naruto como siempre resultó devastador para quien lo recibiera, y el rubio no pudo más que lamentar, el desdichado e indeseado blanco que recibió tal ataque.
—¡NOOO! —gritó viendo el objetivo luego de su ataque—. ¡No puede ser, yo te amaba—se lamentó entre gritos el rubio ante la tragedia que el mismo había provocado.
—Hey, Naruto, ¿qué le hiciste a mi tienda? —preguntó el anciano dueño del Ichiraku ramen llegando cerca de su negocio luego de hacer una entrega de ramen a domicilio.
—¡Lo lamento mucho! —se disculpó de inmediato en medio de gritos de lamento por el daño a su establecimiento favorito—. No quería destruir el Ichiraku ramen.
—¿A qué se debe este alboroto? —cuestionó Ten ten que se hallaba por el lugar, pero no entendía a qué se debía el alboroto.
—Ese infeliz me robó mi paternidad —acusó aun colérico el de ojos cielo señalando a Gaara que se encontraba a una distancia prudente para ataques a su persona—. Mi hijo es pelirrojo ttebayo.
—¿Sasuke-kun era amante de Gaara? —preguntó un curioso Sai, que se acercaba a ver lo que había sucedido, al igual que varios amigos de Naruto y Sasuke.
—No, su amante es otro —negó de inmediato el blondo.
—Vaya, Naruto, tienes una vida difícil —comentó sin retirar su sonrisa falsa recordando lo que leía en sus libros acerca de las parejas con problemas de infidelidad.
—Su amante soy yo ttebayo —declaró de prisa para quitar las dudas que pudieran surgir acerca de la lealtad de Sasuke.
—¿Qué? —gritaron sorprendidos algunos de los presentes ante lo oído.
—Así que era verdad que tenías un amante. —Sasuke oyó la voz de su marido y vio como los azules ojos lo miraban directamente, estando en una situación por demás comprometedora.
Finalmente, el misterio era revelado confirmando que las mentiras más crueles son aquellas dichas en silencio. Naruto tenía frente a sus ojos la verdad, la razón de los moretones en el cuello de su esposo, ahora sabía exactamente quién era el hombre con el que Sasuke lo engañaba, que no era otro más que… él mismo. Desconocía en qué momento es que esto empezó, pero luego de dormitar un poco, sintió que su cuerpo se movía solo. Le hizo creer al demonio que se hallaba en su interior que estaba profundamente dormido. Mientras éste controlaba su cuerpo puso atención a la conversación que tenía con su esposo y se sintió algo molesto y aliviado al mismo tiempo. Por un lado, le alegraba que Sasuke no haya sido tocado por otro hombre que no fuera él mismo y por el otro le enojaba que fuese Kurama el que aprovechaba su cuerpo dormido para disfrutar de su esposo.
—Dobe —susurró Sasuke sorprendido de ver como los ojos antes rojos ahora eran azules.
—Me engañas con Kurama —afirmó sin duda alguna dada la situación—. ¿Desde cuándo?
—Desde mi despedida de soltero —respondió el azabache, no tenía caso ocultar lo evidente, quizás siendo honesto las cosas mejorarían—. ¿Recuerdas que ninguno se acostaría con nadie más? Pues estando medio ebrio comenzaste a tocarme y te quedaste dormido dejándome caliente.
—Entonces…
—Kurama tomó control de tu cuerpo y terminó lo que iniciaste. Luego apareció más de una vez por lo mismo.
—¿Nunca estuviste con nadie más? —preguntó ansioso el de ojos cielo.
—Yo también tengo necesidades y si por estar ocupado no podías atenderme, me busqué alguien que si pudiera, pero no creas que rompería mi promesa de dejar que sólo tú me tocaras, idiota. —Fue todo lo que dijo Sasuke antes de levantarse del suelo e ir a su habitación a dormir.
El rubio estuvo durante bastante tiempo sentado allí, pensando en qué hacer, ahora que sabía que su esposo jamás lo traiciono, o bueno quizás sólo le fue medio infiel, si es que eso era posible, pero le daba ánimos para luchar por él hasta el final. Sin embargo, primero regañaría duramente al zorro por usar su cuerpo sin permiso, tendría que dejarle en claro que, aunque su cuerpo fuera su hogar, no tenía permiso de montar una fiesta cuando su consciencia estaba ausente.
—Kyubi se apodera de mi cuerpo cuando estoy muy cansado y le hace cosas a mi esposo —explicó en un tono celoso por lo que hacía su inquilino mientras él no era consciente—. Aún creo que es algo así como medio infiel ttebayo —se cuestionó a si mismo con dudas.
—¿No me iras a decir que dejaras a Sasuke sólo porque tu hijo es pelirrojo? —cuestionó en un tono amenazante el pelirrojo contrariamente a lo que sentía mientas huía hace tan sólo unos momentos.
—¡Por supuesto que no! —negó de inmediato Uzumaki—.s Aun si ese bebé fuera de tuyo, lo querría como mío igual que a Sasuke, sólo te mataría ttebayo.
—¡Ese bebé no es mío! —vociferó molesto de que el rubio fuese tan cabeza dura—. Entiéndelo, sino pregúntale a Sasuke, a quien por cierto no fuiste a ver luego de su operación.
—Mierda —masculló el de ojos azules al tiempo en que se levantaba para regresar al hospital—. ¡Más te vale que no descubra que le hiciste nada a mi esposo porque ahí sí que te mato! —gritó mientras empezaba a correr en dirección al hospital.
Al regresar al hospital, fue de inmediato a la habitación en la que estaba su cuñado junto a su esposo, halló a su Uchiha recostado en la cama sosteniendo un pequeño bulto envuelto en una manta. El azabache mayor se retiró para buscar mudas de ropa para su hermano, dejando al Uzumaki a solas con Sasuke, quien se veía muy cansado, pero con una tenue sonrisa al ver a su bebé. Naruto se acercó lentamente para mirarlos más de cerca hasta que notó algo que no estaba antes allí.
—¿Ehh? Este no es mi hijo ttebayo —dijo el de las marquitas al ver la carita del recién nacido.
—Usuratonkachi, ¿me tratas de infiel? —preguntó con una mirada acusadora el de ojos noche—. Ya aclaramos que sólo tengo una aventura con kyubi.
—Pero hace un rato la enfermera me mostró otro bebé. —De inmediato intentó justificar lo que dijo—. Uno de ojos verdes y pelo rojo.
—No era el nuestro idiota —señaló el de cabello negro mostrándole claramente la apariencia del bebé que era de ellos—. Además mira, como para que digas que no es tu hija, tiene marquitas en las mejillas y de mi parece que sólo heredo la piel blanca y los ojos oscuros.
—¿Por qué es pelirroja? Ttebayo. —se preguntó Naruto mirando la "pelusa" que tenía la recién nacida.
—Me sorprende que no lo sepas. —Se oyó una tercera voz en la habitación—. No debí dejarte ser médico —afirmó con burla Tsunade, quien entraba a revisar a su paciente—. Kushina tenía el pelo rojo, por herencia de los Uzumaki, todos los descendientes de estos tienen el pelo rojo. Naruto, tú eres una excepción, pero tu hija si tiene la herencia de tu clan —explicó brevemente despejando las dudas que tenía Uzumaki al haberse dejado llevar por sus impulsos nuevamente.
—Oohh. —Fue todo lo que exclamó el de ojos cielo mirando nuevamente a su pequeña princesa, "le debo una disculpa muy sincera a Gaara, ahora más que nunca se merece ser el padrino ttebayo ". Pensó con culpa.
—¿Cuál será el nombre de esta niña? —cuestionó la rubia mirando al matrimonio.
—Maki —respondió Naruto. Senju miró al Uchiha quien asentía con aprobación al nombre, dado que ya lo habían elegido juntos previamente.
—Sí, significa "la verdadera esperanza" —aportó el moreno a la razón de elegir ese nombre.
—Es un buen nombre —concluyó la única mujer en la habitación.
Aquella niña que era sostenida en los brazos de su "mami" mientras ambos eran abrazados por el rubio, llevaba un nombre que significaba mucho para ellos. Este no era el final de su historia, aún tenían muchas aventuras que afrontar, ser padres sólo era el comienzo de un nuevo camino desconocido para ambos, pero que afrontarían juntos. Nadie es capaz de predecir los sucesos que acontecerían, pero a Naruto y a Sasuke eso no los preocupaba, darían todo el uno por el otro las veces que fueran necesarias. Lo único que podían hacer era dar lo mejor de sí para cuidar a su pareja y a la niña que tenían con ellos. Ella era la esperanza que tenían para fortalecer aún más los lazos que los unían y que los llevaban a afrontar el futuro sin temor.
Habría errores y celos en el pasado, equivocaciones que les causaron penas y dolor, mismas tristezas que podrían suceder en días venideros por motivos distintos o similares. Sin embargo, el amor que ellos se profesaban el uno al otro era similar a lo que Kakashi dijo una vez acerca de que la manera de caminar de Naruto incitaba a otros a ayudarlo y seguirlo. Lo mismo sucedía con su matrimonio, la manera en que se amaban el Uchiha menor y él, provocaba que sus allegados quisieran ayudarlos, ya que verlos separarse era como un sinónimo de que el amor verdadero y eterno no existía. Ellos aún tenían un largo camino por delante, seguirían aprendiendo a prueba y error, ahora es cuando una nueva etapa iniciaba: la de ser padres. La ventaja es que no se apartarían el uno del otro, dado que el corazón sólo puede romperse una única vez, las demás ocasiones sólo son rasguños. Esta crisis de pareja fue la más grande y fuerte que jamás tuvieron, luego de lo que vivieron ya nada les parecería tan grave ni doloroso.
OWARI
