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Odenia y las Huellas del Pasado

Capítulo 10

Atrapada en mis Redes PARTE 2

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A la mañana siguiente. Odenia mas recuperada se levanta dispuesta a ir al bosque para ver a sus bestias, no sin antes desayunar, como siempre Klage le servía el desayuno y lo tenia siempre en la mesa justo a las ocho de la mañana pero al bajar al comedor no había nada en la mesa, confundida y molesta decide ir a la habitación de ella y toca muy fuerte la puerta.

—Klage ¡abre la maldita puerta! ¿¡donde esta mi desayuno!? Sal y preparamelo de una vez que para eso estas en esta cabaña— exclamó la unicornio intentando abrir la entrada.

—Preparalo tu sola, no eres nadie para mandarme, zorra— respondió Klage desde el otro lado de la puerta. Ahora al estar bajo el control mental de Ariadna no obedecía con gusto a Odenia.

—¿¡Que!? Me esta cansando tu actitud estúpida fenómeno ¡te voy a matar!— amenaza Odenia dando media vuelta para volver al comedor y prepararse ella sola su desayuno.

Mortem estaba sentada en el sofá viendo a Odenia intentar cocinar, era un desastre ni sabia como freír un pedazo de carne algo que la frustraba demasiado.

—Oye, en vez de estar mirándome me vendría bien algo de ayuda— comentó la unicornio mirando de reojo a la esquelética que solo bufo por su intento de cocina.

—Lo haría pero no dijiste las palabras mágicas— dice viendo su hoz esperando algo de ella.

Odenia sabia lo que pedía Mortem, era un "por favor" pero no, nunca saldría esos de sus labios por mas que la torturaran. La unicornio miro a Mortem seriamente y tiro su pedazo de carne quemada a la basura para después salir a cascarrabias de la cabaña. La esquelética solo se quedo viendo como se iba y se recostó en el sofá mirando el techo.

Klage observaba a Mortem estar distraída desde las escaleras y como si fuera costumbre baja solo para revisar el primer piso como si fuera una costumbre buscando debajo de todo o dentro de algo el cristal que deseaba en su poder la reina Ariadna.

Mientras tanto en el reino de Soleil. El rey seguía investigando sobre quien pudo haber puesto esa bomba en la habitación de su hijo encargándole a Terrie supervisar al príncipe. Agatha estaba en desacuerdo con esa decisión, quería que su hijo fuera protegido por un guardia no por una "débil" sirvienta.

—Príncipe Bord, esta lista la merienda— dijo Terrie entrando a la nueva habitación de su alteza.

—Gracias, dejelo en la mesa de noche— ordenó el Príncipe Bord pero su agradecimiento dejó impresionada a la sirvienta.

El príncipe no le prestaba atención, mas bien estaba viendo un álbum, fotos de él cuando era un bebé hasta crecer, se detuvo en una pagina donde aparecía el en su sexto cumpleaños siendo abrazado por sus padres. Una leve sonrisa se formo en su rostro.

—¿Esta todo en orden su alteza?— preguntó ella dejando las galletas y taza de té del príncipe a su lado.

—Eh, si si...gracias por traerme la merienda, aprecio sus servicios— agradeció nuevamente dejando el álbum a un lado pero antes de que se fuera Terrie, con magia le acercó el plato —¿Desea?

—N-No gracias...— ella seguía sin entender por el extraño comportamiento de él.

—Vamos, debe tener hambre, mi madre no es de dejar que los sirvientes tengan un descanso y coman algo para recuperar fuerzas— insistió el príncipe.

Después de tanta insistencia ella acepto y tomo asiento en la cama siendo permitida esa acción por Bord que no le importaba si alguien de la servidumbre se sentara. Ambos empiezan a platicar un poco, Bord preguntaba como eran sus padres con los demás aparte de saber que no les dejaba descansar.

—Bueno su alteza, la reina Agatha a veces a propósito ensucia los pasillos para que los sirvientes lo limpien, cuando el rey manda a entregarnos nuestra paga ella no lo hace, a veces nos da la mitad o se queda con todo...— explicó ella la triste verdad mirando a otro lado.

—¿Y por nadie le dice nada a mi padre?— preguntó desconcertado él.

—Alguien lo intento hacer, pero no lo logro...la reina mando a degollar a una joven sirvienta acusándola de intento de homicidio— le informó seriamente la difamación.

El príncipe siguió escuchando ¿En verdad su madre era así? Se puso a pensar también lo que le sucedió en su cumpleaños y lo que ocurrió unos días en su habitación, tenia algo de miedo de que alguien estuviera en su contra por tratar mal a los demás pero él, no lo notaba.

—¿Usted se llama Terrie, no?— preguntó Bord algo tímido.

—Si, su alteza— respondió ella desinteresada.

—¿Soy un buen príncipe?— preguntó seriamente queriendo una respuesta inmediata.

Terrie se quedo mas sorprendida por su pregunta, no entendía porque esa actitud y ahora mas la confundía aquella cuestión del príncipe. No sabia se ser le honesta o mentirle.

—Quiero la verdad— pidió él tomando el casco de Terrie.

—Bueno su alteza...la verdad es que, no, no lo es... Nos pisotea a todos, no les importamos, siempre nos humilla...podría decir que es igual que su madre, lo siento— Terrie se levantó y miro muy triste al príncipe antes de retirarse.

El príncipe del reino se quedó helado, intentaba procesar todo lo que le dijo Terrie y se recostó en la cama. Fue cuando decidido y con una sonrisa se levantó de su cama.

—No mas, no me dejaré influenciar por mi madre, seré el anterior príncipe que todos conocían y mejor— dijo en voz alta siendo escuchado por Terrie.

—¿¡Que!? Esto debe ser una broma...él no puede...¡Agh! ¿Por qué quiere cambiar? No lo entiendo acaso ¿solo quiero lo mejor para los demás?— se preguntaba Terrie en su cabeza frustrada por todo lo que sucedió.

—¡Usted!— gritó la reina acercándose a la sirvienta muy molesta —¿Donde esta mi hijo? ¡Quiero verlo! ¡Debe estar a su lado cuidándolo!

—Uh, yo...— Terrie no sabia que responder cuando entonces se abre la puerta de golpe.

—Oh, buen día madre— saludo el príncipe, él llevaba el plato y taza vacías.

—Buen días...espera, ¿que haces? Hijo deja que la sirvienta lleve tu plato y vaso a la cocina no tienes que estar haciéndolo tu, eres un príncipe— comentó la reina mirando mal a Terrie.

—Si, soy un príncipe pero eso no me impide poder ayudar a Terrie, ella ya hizo mucho hoy y quisiera que descansara como debe, al igual que los demás sirvientes, se lo merecen después de tantos años de servirnos— contestó de buena manera haciendo que a su madre se le cayera la mandíbula.

—¿¡Que!? Pero ¿Que dices? Debes estar enfermo jeje, ve a descansar que mami se encargara— pidió la reina sin poder creer lo que su hijo decía.

—No madre, hablo enserio— volvió a decir él y se alejo de ella —Terrie, acompañame por favor.

—Oh, si si su alteza— aceptó ella alejándose rápido de a reina y ponerse al lado del príncipe.

—Pero ... ¿Que mierda acaba de pasar?— se preguntó ella molesta.

—Muchas gracias por defenderme su alteza— dice nerviosa Terrie sin poder creer aun la nueva personalidad del príncipe.

—De nada, desde ahora en adelante yo me encargare de darles su paga a cada sirviente para que mi madre no se ande robando nada— dijo él con seguridad y confianza teniendo esa sonrisa triunfadora en su rostro.

—Esto debe ser una broma...— pensó la sirvienta.

En el reino Mond, la princesa Liria despertó en su habitación siendo atendida por un doctor, veía al lado izquierdo un marcapasos que hacia ver su corazón estable y al lado derecho estaba su padre dormido en un sofá, un asco recorrió todo su cuerpo cuando recordó lo que él había hecho y en eso el médico al notar su desertar se acercó al rey.

—Rey Gardo, su hija a despertado— avisó moviendo al pegaso que lentamente despertó.

—Agh...¿Que?— el rey al notar a su hija de nuevo despierta se levanta rápido y de acerca a ella —Liria, me alegra que hayas despertado...

—Padre...— fue lo único que podía decir ella al estar muy débil.

—No digas nada, seria mejor que siguieras descansando— pidió el por su bienestar pero Liria se negaba.

—No, no padre, agh...yo...—Liria trataba de formular palabras queriendo ir al grano con lo que iba a decir —No quiero ser la futura reina de Mond, quiero darle el trono a mi hermano...

—¿Que? Estas diciendo tonterías...tu hermano no puede ser rey, sigue durmiendo que quedarte inconsciente te debió de afectar bastante— comentó alejándose de ella pero Liria tomó su casco con fuerza.

—Por favor padre, no quiero el trono, daselo a mi hermano ¡yo no quiero el trono!— exclamó con lágrimas en los ojos, su marcapasos empezó a acelerarse y su respiración se volvió agitada.

—¡Le esta dando un infarto!— dijo el doctor y con una inyección logró calmar a la princesa que volvió a quedarse dormida.

—¿Por qué ella me pediría eso?— se preguntó el rey dejando sola a su hija con el doctor.

El rey Gardo buscaba a su hijo por todas partes hasta encontrarlo en la biblioteca real. Sin hacer ruido se acerca a él y lo toma del hombro.

—¿Padre?— el príncipe Schild volteo a verlo sorprendido —¿Que sucede?

—Necesito hablar contigo— fue lo único que dijo antes de salir de la biblioteca.

Una sonrisa siniestra se formo en el semblante del príncipe que cambio su rostro a uno mas calmado y siguió a su padre. Ambos caminaron por un largo pasillo en silencio hasta que el rey decide hablar.

—Hijo, sabes bien que en el trono siempre a habido un macho sentado ahí, sin embargo tu fue la primera reina y dejo el legado a tu hermana Liri, pero tu hermana a estado muy mal últimamente y ella— le dijo muy triste por el estado de Liria pero al príncipe no le importó en lo mas mínimo —Y, por como esta ella, creo que seria mejor, darte el trono a ti.

—¿Enserio?— preguntó el príncipe solo para escuchar a su padre repetir lo que dijo.

—Si, seras rey cuando yo me vaya de este mundo solo porque tu hermana no esta estable, su salud no es buena, pero prometeme que te esforzaras como rey— pidió el rey antes de ir a volver a su hija.

—No te preocupes padre, lo prometo, seré el mejor rey que haya existido— afirmó él sintiéndose muy superior.

El rey Gardo solo rodó los ojos y se fue dejando a su hijo el cual no tardo en ponerse a festejar al tener su futuro como rey asegurado y sin tener que mancharse los cascos de sangre.

Odenia había regresado de la revisión del bosque, cuando llega a la cabaña Mortem no estaba pero le importaba poco, sube las escaleras para llegar a su habitación y al abrir la puerta ve a Klage husmear entre sus cosas.

—¿Que mierda haces?— preguntó agresivamente Odenia acercándose a ella para detenerla —¡Sal de mi maldito cuarto!

—¿¡Donde esta el cristal!?— pregunta ella molesta tirando las cosas de la habitación.

—¿Cristal? Un momento ¿como diablos sabes del cristal?— la unicornio seguía confundida pero cansada por las tonterías que hacia Klage le da una bofetada que la manda al suelo —Ya vete de mi cuarto, perra.

En ese momento Klage se levanta como si nada y golpea en el vientre a Odenia con mucha fuerza, la unicornio escupe sangre y miro a Klage que creía hasta el momento que ella no podía hacerle daño ni a una mosca. La unicornio no quería que encontrará el cristal sin embargo miro hacia arriba inconscientemente. Klage salta y de una patada rompe el techo dejando caer una caja larga, al abrirla dentro de esta estaba el cristal. La monster rabbit sonríe de manera malvada pero a la vez tierna y piso la cabeza de Odenia muy fuerte.

—¡Agh! Estúpida ¡Que mierda ocurre contigo!— gritaba Odenia de dolor.

En ese momento Klage escuchó una voz en su cabeza, por lo que se detiene y mira a la nada.

—¿Que haces perdiendo el tiempo? Ven rápido y traedme el cristal—

—A sus ordenes mi reina Ariadna— dice pateando por ultima vez en el estomago a Odenia y salir corriendo.

Mortem quien había vuelto a la cabaña abre la puerta solo para ser empujada por Klage, sus huesos se esparcieron por toda la tierra pero se volvió a armar sola. La esquelética se levantó y Odenia baja como puede las escaleras hasta llegar a la puerta, Mortem pudo notar lo lastimada que estaba y la sangre que manchaba su boca.

—¿¡Por qué no la detuviste!?— la paciencia se le había acabado. Mortem podía sentir fluir la ira de Odenia.

—Perdón por abrir la puerta y que de la nada ella saliera embistiéndome desparramando mis huesos por todas partes— dijo en tono sarcástico Mortem.

—Agh, como sea, hay que seguirla ella se llevó mi cristal y esto es traición ¡jamas se lo perdonaré!— Odenia galopó tras ella siendo seguida por la esquelética poni.

Klage era mas rápida que las dos para tener una cola de conejo grande y pesada, Fluffly quien también estaba bajo el control mental de la reina araña le da un cabezazo a un árbol que dejo caer sus frutos, varias manzanas cayeron sobre la cabeza de Odenia que cayó a la tierra de cara pero volvió a levantarse esta vez con un rostro mas enojado, le empezaron a salir rayas negras, sus ojos se volvieron por completo rojos y abre su boca como caimán dejando ver su lengua filosa hasta que se calmo regresando a su forma original y siguió persiguiendo a Klage.

Klage se detiene en un lugar al igual que Odenia y Mortem que miraban seriamente a la poni, en ese momento sienten ambas una presencia detrás, al voltear la reina Ariadna envuelve solo un poco a Mortem en su telaraña y pica en el cuello a la unicornio que cayó casi inmóvil mirando a Klage.

—Mi fiel súbdita, ven y dame ese cristal— ordenó tranquilamente la reina con una sonrisa.

—¡No lo hagas Klage! Si lo haces ¡te mataré cuando pueda moverme!— amenazó intentando mover alguna parte de su cuerpo casi inmóvil.

—¡Odenia ella esta siendo controlada por ese bicho feo!— exclamó provocando la ira de la reina.

—¿¡Bicho feo!? ¿¡Como se atreve!? Al menos no soy un esqueleto— devolvió el insultó ella distrayéndose del tema.

—Eres horrenda, tanto así que si tuviera órganos no dudaría en vomitar— comentó de manera burlona.

Odenia se dio cuenta de lo que ella hacia, distraerla, la unicornio tenia cerca la cola/cabeza del conejo de Klage la cual la miraba fijamente a los ojos molesta, la unicornio chocó su nariz con la de esa cosa peluda que la movió unas cuantas veces saliendo del trance.

—Eso eso, Fluffly mirame— susurraba Odenia llamando la atención de la segunda cabeza —Tienes que liberar a Klage del trance

Fluffly no entendía nada de lo que decía Odenia, por lo cual solo improvisó y golpeo a Klage la cual le devolvió el golpe a su cola.

—Psss, Klage ¡Mirame joder!— exigió Odenia aun conservando su voz baja para no llamar la atención de la reina —Liberame ¡ahora!

—No— fue lo único que dijo antes de voltear nuevamente.

—¡Agh Klage! Hazlo, me la debes ¡Yo te salvé la vida cuando nadie mas estuvo ahí para ti!— gritó molesta haciendo que la reina volteara y pateara a Odenia estrellándola contra un árbol y con su tela la pego a este —Ay, saber de donde salio esto me da asco.

—Estúpidas, no pueden detener lo inevitable— comentó Ariadna acercándose a Klage que le estaba por dar el cristal.

—¡No Klage! Por...— a Odenia le costaba decir esta palabra, es mas, casi vomita al intentarlo.

—¡Dilo!— exigió Mortem molesta.

—Por...ah, por favor Klage no le des el cristal— pidió ella agachando la cabeza —Tal vez no me quieras escuchar, por tantos malos momentos que te hice pasar pero por favor no le des ese cristal ¡Perdón!

—Niña tonta ¿en serio crees que disculpandote vas a conseguir algo?— pregunta burlándose la reina araña.

—Odenia...— habló Klage con lágrimas en sus ojos —Claro que te perdono, siempre lo hago después de todo eres mi amiga.

—¿¡Que!?— la reina intrigada intenta quitarle el cristal.

Klage tira el cristal hacia Odenia que se le fue clavado en el pecho pero para sorpresa de todos ella absorbió esa magia negra recuperando su movilidad por completo, se hizo mas grande escapando de las redes de Ariadna, la tomo del cuello y la aplastó contra el suelo, quería acercarse para unir el cristal con ella y arrebatarle su magia sin embargo la reina le tiro una baba verde a Odenia la cual retrocedió.

—Ugh...¡regresare estúpidas!— juró molesta Ariadna huyendo de ahí.

Klage liberó a Mortem y ambas se acercaron a Odenia que seguía en esa forma monstruosa, Klage miro apenada a la unicornio e intento quitarle el cristal pero solo recibió un gruñido, Odenia tomo la pata de Klage para que dejara el cristal en su lugar y este brillo un poco empezando a absorber la magia negra que había en ella, se llenó un poco y volvió a su estado original sin embargo parecía haber mas pero fue ahí cuando Klage le quitó a tiempo el cristal.

—Otra vez, lastimada...— decía ella tratando de lastimarse y miro molesta a su esclava —¡Nunca mas! ¿¡oíste!? ¡Nunca mas vuelvas a salir de noche!

—Lo siento Odenia...— se disculpó Klage cabizbaja sintiéndose culpable por todo lo ocurrido —Seré quien tu quieres que sea, lo prometo.

En ese momento Odenia sonrió pero su sonrisa se desvaneció cuando un viejo recuerdo vagó por su mente y miro consternada a la poni.

—No, la culpa fue mía, no debí gritarte y exigirte ser algo que no eres...sigue siendo tu— dice tranquilamente la unicornio sorprendiendo a ambas por sus comprensivas palabras —Volvamos a la cabaña.

Odenia se adelantó siendo seguida por atrás por ambas ponis, la unicornio pone una mueca sintiéndose mal por haber actuado así de la nada.

—Tch...ahora creerán que soy débil ¡no! Ya verán cuando estemos devuelta a la cabaña— pensó para si misma volteando un poco a verlas.

En la base secreta de Beast, el poni miraba el techo recostado en su cama, tenia ojeras de no haber dormido nada en toda la noche, seguía sin quitarse las palabras de Wise cuando le informó sobre la desaparición de la princesa Karina.

—Clarisse...si algo malo le llegó a pasar, te echare siempre la culpa— susurró con odio y cruzando sus cascos pero cuando por fin estuvo por conciliar el sueño las hermanas de fuego se abalanzaron sobre él.

—Tenemos hambre señor Beast— dijo Roz rugiendole el estomago.

—Oh claro, ahora les sirvo un buen desayuno— dice con una sonrisa dejando a las niñas en el suelo.

Después de preparar ensalada de frutas para las pequeñas, Beast ve a Wise mirar por la ventana en el bosque.

—Wise ¿sucede algo?— preguntó el cazador.

—Debo salir a buscar a esa unicornio, cuando mas rápido lo haga mejor y tendré tiempo para buscar a la princesa— respondió seriamente viendo las armas que le entregaron los dioses.

—Puedo darte algo mas efectivo si la quieres destruir— comentó Beast abriendo sus paredes al presionar un botón.

Wise volteo y vio grandes armas de alta tecnología, asombrada se acerca para tomar una pero Beast se lo impidió y de entre tantas grandes armas que tenia le entrego a la semidiosa una pequeña.

—¿Que es esto?— cuestionó Wise mirando su arma.

—Tu arma— respondió calmado —No te dejes engañar por su apariencia.

—...Esta porquería se va a romper— comentó viendo a Beast fastidiada esperando que fuera solo una broma.


¡Hola a todos!

Esperó les haya gustado el capítulo de hoy, no olviden comentar que les pareció y hasta la próxima ¡Besos!