Todos los personajes le pertenecen a JK Rowling. La historia es producto de mi inspiración.

DISFRUTEN DE LA LECTURA.

Amor Verdadero

Capítulo Diez

"Encontrando lo buscado"

El ojiverde observó a su mejor amigo desplazarse continuamente por la habitación, llevaba así por lo menos una hora y parecía que seguiría en aquel estado por varios minutos más. Descartó por completo que aquella extraña actitud fuese por el baile de Halloween, después de todo, su pelirrojo amigo ya tenía pareja y se le había visto muy alegre las últimas semanas. El moreno supuso entonces que sería por su hermana menor, el semblante triste y apagado se había mantenido durante los últimos días. Si no hubiese sido por la insistencia de Trent por invitarla, lo más seguro es que no hubiese aceptado ir al baile, solo por quedarse encerrada en su habitación en aquel estado melancólico en el cual se había sumergido.

Rodo los ojos por décima vez al ver ingresar a su amigo al baño y salir completamente con el cabello mojado, estaba convencido que si seguía así Ron terminaría enfermo al día siguiente. Extrañado, se percató del súbito cambio de su amigo, quien se había quedado estático en medio de la habitación para luego fijar su mirada en el reloj de pared y dirigirse raudamente hacia la puerta. Para Harry, aquello resultó ser la gota que derramo el vaso.

-¿Dónde vas? – Preguntó Harry frenando el andar frenético del pelirrojo – falta una hora para baile y aún no estás vestido. – le miró al verle solo en ropa informal.

-Tengo que arreglar un asunto – respondió él manteniendo la puerta abierta, bastante urgido por salir cuando antes – volveré enseguida, no te preocupes – sonrió

-¿Estás seguro? – Volvió a preguntar

Ron apenas si logro asentir para luego salir de allí, dejando preocupado a su mejor amigo que no hallaba una explicación a tan extraña actitud. Un breve suspiro salió de sus labios, debía vestirse para el baile, el primer baile al que iría en compañía de Hermione, el primero al que asistían como novios.

Mientras el moreno divagaba sobre el baile, Ronald caminaba por el pasillo que conducía a una desierta torre de astronomía, después de todo la mayoría de los alumnos se hallaban preparándose para el baile. La puerta se encontraba abierta e ingreso, halló el lugar bien iluminado, por lo que no le costó demasiado trabajo ubicar a esa persona buscada.

-Te escuchó Ron – hablaron a un par de metros del pelirrojo - ¿Dé que quieres hablar? – le interrogo y Ron solo pudo suspirar y aclararse antes de hablar, intentando convencerse que existía otra opción y que hacía lo correcto.

-Se trata de Ginny – habló él observando la ansiedad repentina de su acompañante, quien con cierto nerviosismo, desvió la mirada – Draco – le llamo sintiendo cierta sequedad en la boca, el aludido le dirigió una mirada sorprendido – Amas a mi hermana.

-Ya te lo dijimos, Ginny y yo nunca tuvimos una relación – declaró él, sin embargo Ron negó.

-No me refiero a eso – pronunció Ron inusualmente calmo. Aquello solo intranquilizaba aún más a Draco – estoy preguntando por tus sentimientos hacia ella – una extraña sensación se apodero del rubio, por mucho que intentará ocultarlo, le era inútil

-Sí, la amo – vociferó Draco dando un ligero respiro. Ya quedaba tan poco para la separación definitiva que ya poco importaba afirmar o negar.

-Si la amas ¿Por qué la alejaste de tu lado? – Interrogo él volviendo a sorprender al rubio. Inevitablemente se preguntó ¿Acaso ese muchacho pelirrojo era Ron Weasley? – Los vi, hablando en aquel pasillo oculto y donde tomaste la decisión de romper cualquier vinculo con ella.

-Si lo hice, fue porque la amo – repuso él con cierta amargura, rememorando el coraje de tuvo que mantener durante su encuentro con Ginny – por qué sé, que si la retengo conmigo, ella iría hasta la mismísimo guarida del psicópata de Voldemort solo para evitar mi iniciación. Tú la conoces y sabes que sería capaz de ello.

-Si tienes razón – le concedió Ron pensativo. No le hacía mucha gracia recordar aquel encuentro entre su hermana y el rubio – Soy consciente de los peligros que enfrenta mi hermana. Sin embargo, tú no has visto el estado en el cual se encuentra – miró la mueca de tristeza que apareció en el rostro del rubio. Sí, podía imaginárselo – No es la misma, siempre está triste y todas la tardes se encierra en su habitación, posiblemente para que nadie pudiese verla llorar. Créeme, tuve que rogarle a Trent para que insistiera en llevarla al baile hoy – Confesó. Draco apenas si pudo disimular su molestia – Escúchame, no sé lo que ocurrirá mañana pero si tengo que esconderte en mi propia sala común con tal de que mi hermana sea feliz, lo haré. Es mucho mejor que soportar su infelicidad día tras día.

Draco tuvo que parpadear un par de veces antes de comprender al pelirrojo, nunca se imaginó que estaría dispuesto a ceder a tal extremo, olvidándose por completo de aquella odiosidad. Pudo apreciar la decisión de Ron, había sido sincero y estaba dispuesto a ayudarle, solo por la felicidad de su hermana.

-Te das cuenta de lo que haces – le miró Draco incrédulo y él asintió en silencio – Ron, en pocas horas me convertiré en un potencial asesino. Eso es lo que quieres para tu hermana.

-Mi opinión es irrelevante – sonrió él desviando su mirada resignada – lo que ella quiere es a ti, no importa si eres Draco Malfoy con o sin tatuaje, Ginny logró conocerte de verdad y nada ni nadie le hará creer lo contrario.

-Entiendo – susurró él. Suspiró, no tenía excusas para permanecer alejado de la pelirroja, observó su reloj detenidamente, treinta minutos para el baile y tres horas para aquel incierto destino.

-Aún hay tiempo – dijo Ron adivinando los pensamientos del Slytherin – y si no, pues lo buscaremos el tiempo.

Ambos sonrieron, por primera vez estaban de acuerdo en algo.

En la sala común de Gryffindor, ya varias parejas se habían marchado rumbo al gran comedor, solo Harry se encontraba en medio de la sala ansioso y es que después de que Ginny le hubiese informado que su novia ya bajaría, se había abrumado. Por un instante pensó en su amigo, que no había regresado, le preocupaba que estuviese metido en algún lío, no era la noche para tentar su buena suerte.

Unos pasos en las escaleras, le hicieron salir de sus pensamientos y enfocarse en la persona que bajaba, impaciente y esbozando una gran sonrisa, recibió a su novia al pie de las escaleras. Un delicado vestido color crema se ajustaba al cuerpo de la castaña, además de su cabello recogido en un elegante moño.

Ninguno de los dos pudo contenerse y simplemente se besaron, muy felices de compartir aquel primer baile, que ya pronto daría inicio. Sin demorar más y tomados de la mano salieron rumbo al gran comedor, que a esas alturas se hallaba con varios alumnos charlando y riendo, muchos esperando el inicio brindado por la directora Minerva Mcgonagall en un baile, y para sorpresa de muchos, acompañada por el profesor de pociones.

En cuanto Harry y Hermione llegaron, se reunieron con Ginny y Trent, este último visiblemente molesto con lo que se desarrollaría en un par de minutos.

-Solo es un baile – susurró Hermione a su lado, comprendiendo el sentir de su amigo – diviértete

-Lo intentaré – suspiró él.

-Al fin te apareces, Ron – habló Harry al ver a su amigo en compañía de su pareja; Luna Lovegood – comenzaba a preocuparme

-Bueno, ya estoy aquí – sonrió él viendo la tristeza de su hermana. A pesar de ello, se veía preciosa con su vestido negro – y no nos hemos perdido de nada.

-No, de hecho va a comenzar – comentó Hermione.

Una suave y elegante música se hizo presente, llenando cada rincón del gran comedor donde habían hecho desaparecer las cuatro mesas, dejando una gran pista de baile, pista que en esos momentos, era utilizada por Minerva Mcgonagall y Severus Snape, algunos cuchicheos se hicieron presente entre los estudiantes, y es que a pesar de lo extraño y utópico de la situación, los profesores no lo hacían nada de mal. Un suspiro de resignación salió de los labios de Trent, admitiendo cierta cuota de celos, quizás adquiridos, ya que nunca había visto a su madre en compañía de otra persona que no fuese su padre.

Poco a poco la improvisada pista de baile fue utilizada por los alumnos. Harry, Hermione, Ron, Luna, Ginny y Trent se unieron al baile, disfrutando de el. Intentando de ese modo olvidar por unos minutos cualquier problema generado los últimos días, sin embargo la menor de los Weasley, pese a disfrutar de la compañía de Trent, no podía evitar mantener su mente muy alejada de allí, solo enfocada en una persona, no cabía duda que aquella noche sería la más difícil de poder conciliar el sueño. La iniciación del hombre que amaba, le hacía querer salir de allí y buscarle, no temía por lo que pudiese convertirse, ya que sabía quién era realmente y a lo que verdaderamente temía era que Lucius o Voldemort, pudiesen matarle.

En su memoria aún tenía grabada la espalda del rubio completamente herida y con rastros de sangre, muchas veces tuvo que curarlas y vendarlas con mucho cuidado, desconociendo siempre todo el dolor por el cual él tuvo que pasar. Recordó también las tantas noches y tardes en las cuales se la pasaban charlando, no importaba el tema, el simple hecho de estar a su lado le hacía inmensamente feliz.

La sonrisa de Trent se hizo evidente tras largos días de incomprensión, y donde apenas si pudo investigar ya que sus energías se habían concentrado en Severus, ahora comprendía las intenciones de Ron y no podía evitar sorprenderse ante su decisión y a su vez se alegraba porque hubiese comprendido al fin la situación. Sintió a alguien tocar su hombro y supo que había llegado el momento, lentamente paro de bailar y se giró hacia la persona en cuestión.

-Me harías el favor – inquirió Ron mirando significativamente a su hermana. Ella le devolvió la mirada extrañada y se volvió hacia su acompañante, a pesar de no estar muy convencida asintió lentamente – gracias.

Una lenta melodía comenzó a sonar al tiempo que Trent bailaba con Luna y Ron lo hacía con Ginny. Ambos hermanos se deslizaban lentamente por la pista al ritmo de la música, lentamente la tensión existente en la pelirroja se fue disipando y la sorpresa por aquel inesperado baile había quedado atrás. Él por su parte percibió aquel cambio y vio la oportunidad perfecta para comenzar a hablar.

-Estás últimas semanas, te he visto triste – susurró Ron solo para que su hermana pudiese escucharla – Es por él ¿Cierto? – volvió a decir sintiendo la tensión en los hombros de ella.

-No quiero hablar de eso – murmuro ella escondiendo su rostro. La nube de recuerdos comenzaba a aparecer en su mente.

-Les vi – confesó él provocando que su hermana detuviera el baile. Ahora, ambos hermanos permanecían frente a frente – sé que Malfoy, optó por alejarse de ti – contó, Ginny abrió los ojos y luego desvió su mirada apenada – Ginny, te debo una disculpa – siguió – no debí exaltarme en la enfermería de ese modo, mucho menos gritarte como un loco. Solo deseaba protegerte – confesó sujetándola por los hombros – no deseaba verte sufrir, sin embargo y ahora que él no está…

-Detente Ron – le interrumpió ella – no deseo escuchar tu discurso "te lo dije, tengo la razón", porque es lo último que deseo escuchar esta noche – vocifero la pelirroja ligeramente molesta. Ron negó y sonrió tranquilamente

-Siento mucho haber sido un completo idiota – murmuro él. Una nueva melodía comenzaba pero ambos hicieron caso omiso – mi mayor deseo es verte feliz, Ginny. Y tú no lo eres – negó con cierto pesar que la pelirroja considero sincero – y si para verte feliz, debo tragarme mi inútil orgullo, pues lo haré con gusto – hizo una pausa y luego tomo las manos de su hermana – si para evitar que caigas en la infelicidad, debo abandonar mis perjuicios y tontos rencores, y volver a ver tu hermosa sonrisa, lo haré.

-Ron ¿De qué…? – Intento preguntar pero su hermano había desviado la mirada instándola a hacer lo mismo.

Sin soltar las manos de su hermano, giro su rostro ligeramente encontrándose de frente con los grises ojos de Draco Malfoy, este mantenía una sonrisa en su rostro que dejaba en un segundo plano su túnica de gala. Ginny sorprendida, fijo su mirada en su hermano que se mantenía tranquilo en su lugar, sonriente.

-¿Qué pretendes…?

-Pretendo hacerte sonreír de nuevo – respondió Ron girando a Ginny para luego él quedar en medio – te quiero mucho Ginny, y solo te deseo lo mejor – tomo una mano de Ginny y la unió a la mano del rubio. Ambos se miraron y luego se fijaron en Ron – pase lo que pase hoy, cuídala – habló posando su mirada en el rubio. Este asintió.

En silencio el pelirrojo se marchó del lugar dejando solos a Draco y Ginny, esta última quiso darse media vuelta e irse pero antes de tan siquiera intentarlo, su nuevo acompañante tomo su mano instándola a bailar. Indecisa, Ginny aceptó al tiempo que ciertos murmullos se hacían presente a su alrededor, sintió al rubio sujetarla sutilmente por la cintura y ella posar sus manos sobre el pecho de él.

-Perdón – susurró Draco acercándose a la pelirroja – No sabes cuánto lamento haberte hecho daño. La sola idea que mi padre pudiese lastimarte, me hacía estremecer.

-Ya has tomado tu decisión – murmuro Ginny intentando mantenerse firme y quebrase. Su intuición le decía que aquello significa la despedida definitiva después de ese baile ya nada sería lo mismo.

-Sí, lo hice – afirmó y sin que Ginny le viese, sonrió – y alejarte de mí ha sido el peor error que he cometido – confesó, recibiendo como contestación una mirada la pelirroja – eres la mujer que derribo todas mis defensas Ginny y has llegado muy dentro de mí. – Subió su mano derecha y acarició el rostro de la pelirroja – Te seré sincero, no sé qué sucederá conmigo está noche, solo sé que aquí y ahora solo deseo estar contigo, y no volver a alejarte de mi lado jamás – se detuvo y le miró a los ojos. – Te amo, Ginny.

Un vuelco se hizo presente en el corazón de Ginny, para ella la posibilidad de escuchar esas palabras salir de los labios de Draco Malfoy, se había esfumado a través de las semanas. Con emoción acarició el rostro del rubio, quien dejó escapar un suspiro, y luego comenzar lentamente a acercarse hasta al fin unir sus labios en un ansiado beso, ya muchas veces postergado por el miedo e indecisión de ambos, sin embargo, aquello quedo atrás al momento que Draco afianzo sus brazos alrededor de la cintura de la pelirroja y esta entrelazaba sus brazos en torno a su cuello.

No importaba lo que ocurriese esa noche, si Lucius Malfoy llegase o no con mortifagos o el mismísimo Lord Voldemort, ninguno estaba dispuesto a separarse del otro y lucharían por permanecer juntos.

Se miraron a los ojos y sonrieron felices, haciendo caso omiso a los múltiples susurros que hacían eco en su entorno, simplemente continuaron bailando al ritmo de una nueva melodía, solo disfrutando de aquella oportunidad de estar juntos y que paradójicamente se las había entregado Ronald.

-Te acostumbrarás – habló Trent junto a Luna. Ambos colocándose al lado de Ron, habían observado la escena de principio a fin.

-Un poco – admitió Ron desviando la mirada de su hermana para concentrarse en Luna – solo espero no acostumbrarme tan rápido a esto – suspiro.

-Dale tiempo – concilió Trent pensativo. Ligeramente observó la entrada del gran comedor y ahogo un bufido molesto, respiro para luego mirar al pelirrojo – enseguida vuelvo – anunció

-Gracias de nuevo – habló Ron viendo a su compañero asentir y luego alejarse.

Se abrió paso entre los alumnos encaminándose hacia la entrada del gran comedor, le preocupo los ansiosos pensamientos de Severus Snape, ya que por lo general siempre era fríos y calculadores, sin dificultad llegó a destino donde tuvo que verse en la obligación de esconderse tras una pared preparado para cualquier emergencia, después de todo la persona con la cual el profesor de pociones hablaba era la directora. Desde su posición lograba escuchar tanto los pensamientos como la conversación verbal en sí.

-Es exagerado apostar profesores en cada entrada del castillo, Minerva – decía Severus exaltado, el muchacho apretó su varita con fuerza – ni siquiera tenemos la certeza que…

-La tenemos, Severus – interrumpió la directora observándole detenidamente – tú lo sabes y no discutiré esto contigo

-Bien – suspiro él cruzándose de brazos – iré a supervisar los pasillos – anunció pero la profesora negó.

-Remus se encargará de eso – dijo ella ante la evidente sorpresa del profesor. Trent, ahogo una exclamación, aparentemente su madre había averiguado lo suficiente.

-"Comenzó" – pensó Trent girándose para volver al gran comedor.

Con cierto desconcierto chocó con algunos alumnos en afán de encontrar a Hermione, por supuesto hizo acopio de su método más efectivo para saber qué tan alejada estaba de él. Para su suerte se hallaba cerca de una mesa en compañía de Harry, Ron y Luna, intentando mantener la calma y un ritmo despreocupado, se acercó hasta sus amigos que charlaban animadamente.

-Disculpen – interrumpió él llamando la atención de sus amigos - Hermione, necesito hablar contigo un momento – pidió. La castaña le observó y asintió incorporándose de su lugar. Ambos se alejaron unos metros y ante el misterio del muchacho, Hermione habló.

-¿Qué sucede? – Preguntó preocupada fijando la mirada en la frente de su amigo donde una ligera capa de sudor se hacía presente – Qué escuchaste – dijo intrigada, aquella señal le preocupaba.

-Están resguardando cada entrada del castillo – contó este en apenas un susurro – por supuesto él no lo desea. Ella sabe Hermione – le miró angustiado – sabe que vienen por Draco pero a su vez por mí, el idiota de Severus dio luz verde a ello, no me sorprendería que ya hubiesen ingresado y estén esperando el momento oportuno para tendernos una trampa.

-Dios, no puede ser – expreso tapándose la boca, a los pocos minutos Harry se materializaba al lado de su novia, luego le siguió Ron y Luna.

-¿Qué pasa? – Preguntó Harry preocupado concentrándose en el semblante serio de Trent y la preocupación de su novia – Hermione…

-Están aquí – murmuro ella provocando la tensión en Harry y Ron, este último fijo su mirada sobre su hermana y Draco que continuaban bailando ajenos a la noticia

-¿Cómo lo sabes? – inquirió él desviando su mirada hacia su amiga

-Una discusión – habló Trent pensativo – la directora sabe las intenciones de Snape, ha resguardado cada entrada del castillo pero dudo que eso sea suficiente. Además, están tras alguien más.

-Hay que resguardarnos – dijo Harry observando el gran comedor, impotente. Allí, todos eran presa fácil frente a un ataque mortifago – la sala común es buen lugar, no podemos arriesgarnos a escondernos en un pasillo.

-Debemos hacerlo ahora, el baile está a punto de finalizar – apuro Ron, observó a Luna – vienes con nosotros, te explicaré en el camino – menciono

-De acuerdo – asintió ella manteniendo la calma. Ron por su parte se acercó hacia Ginny y Draco, solo bastó una señal del pelirrojo para que ambos jóvenes comprendieran mientras sus semblantes se volvían serios. En cuanto estuvieron cerca de Ron, este dijo – debemos llegar a la sala común

-No podemos exponer a más alumnos – reclamo el rubio tomando fuertemente la mano de Ginny. Ron negó pesadamente – no solo vienen por mí ¿Cierto? – inquirió.

-Tienen sospechas – susurró él caminando hasta la salida para reunirse con sus amigos.

En silencio caminaron por el pasillo intentando llegar lo más pronto posible hacia la sala común de Gryffindor, tras ellos la música del gran comedor se fue apagando poco a poco, ya estaba por finalizar el baile y debían darse prisa. Ya doblaban en una esquina cuando una exclamación generalizada llegó hasta ellos, se detuvieron impacientes: Una explosión, gritos y hechizos, les hizo reaccionar abruptamente. Un gruñido salió de los labios de Trent, se había equivocado ante las conjeturas de Severus, el ingreso de mortifagos se había concretado mucho antes que la directora diera la orden de resguardo. Quiso regresar y ayudar pero se contuvo, debía seguir su trayecto hacia la sala común, miró a sus amigos y asintió reanudando el paso, quedaban algunos pasillos por delate y mantenerse alerta era de vital importancia.

Al finalizar el pasillo se encontraron de frente con un par de mortifagos que al verle se abalanzaron hacia ellos apuntándoles con sus varitas. Un potente hechizo hizo volar hacia atrás a Ron, que a duras penas si pudo incorporarse del suelo ayudado por Luna, Harry logro inmovilizar a un mortifago para luego prestarle ayuda a su novia.

-¡Draco, Ginny! – Exclamó Trent alejado un par de metros - ¡Vayan hacia la sala común! – ordenó, estos asintieron y corrieron por el pasillo ya despejado. El muchacho iba a auxiliar a un malherido pelirrojo cuando un golpe en la espalda le hizo caer violentamente, adolorido fijo la mirada en su atacante y empuño su varita en cuanto le reconoció, Severus se hallaba a unos metros de él – desgraciado – vocifero incorporándose, escucho a Hermione llamarle pero no reparo en ella.

-Crucio

-Protego

-¡Corre! – Gritó esta vez Harry sosteniendo al pelirrojo - ¡Trent!

-¡Váyanse! – exclamó sin verles - ¡Ahora! – dijo al ver que más mortifagos se acercaban hacia ellos.

Aliviado dejo de escuchar los pensamientos erradicas de sus amigos, quedando solo frente a Severus y a la espera de más mortifagos, tembló al saber sus intenciones: Emboscar a los profesores distribuidos en los pasillos secretos del castillo. Con furia observó al profesor sonreír con cinismo, por un instante se preguntó si aquel hombre habría sonreído al momento de asesinar a su padre, empuño con fuerza su varita y se dispuso atacarle.

Sorpresivamente se vio tendido en el suelo por segunda vez, aunque solo por unos segundos ya que de pronto su espalda quedó apoyada bruscamente en la pared, con una varita clavada sobre sus costillas y una fría mano sujetándole por el cuello. Un alarido enfurecido salió de los labios de Trent, una lucha de miradas se hizo presente entre ambos pero que se vio interrumpida al momento que un hechizo impacto en el joven Leyton, quien gritando de dolor cayó rendido ante los pies de Severus.

-Muchacho engreído – vocifero él observando con satisfacción como el suelo se manchaba de sangre – creías que no sabía quién eres. Desde ese día en la enfermería supe quién eras realmente, el protegido de los directores – nombró. Con brusquedad volvió a tomarle del cuello para obligarle a mirarle a los ojos. – Debo admitir que tu capacidad me sorprende. Te haz colado por mi mente sin que lo supiera, sin embargo no todo lo que lees, es cierto. – sonrió y Trent lo supo, él había pronosticado su huida y que la directora le estaba persiguiendo. Intento zafarse de su agarre pero le fue inútil, se sentía débil y ya había perdido demasiada sangre – Descuida, no te dejaré morir, eres muy valioso.

-Mal nacido – escupió este a media voz – Confiaron en ti y así les traicionas.

-Sí, es cierto – suspiró Severus pensativo – pensaron en darme una segunda oportunidad luego de la muerte de Dumbledore – nombró – y ya vez, lo hicieron.

Un veloz pensamiento llegó hasta él y se sintió aliviado, cinco segundos después el inconsciente cuerpo de Severus Snape se hallaba un par de metros y él siendo sujetado por Remus Lupin, quien le saco de allí con rapidez rumbo hacia la sala común de Gryffindor. Allí, ya se encontraban Harry, Hermione, Ron, Luna, Ginny, Draco y otros alumnos que habían escapado de esa verdadera cacería por parte de los mortifagos en el gran comedor, impacientes mantenían sus ojos puestos en el mapa del merodeador donde observaban cada movimiento del enemigo.

-Se sabe algo de Trent – preguntó Harry bajando las escaleras luego de cambiarse de ropa

-Hace un instante estaba luchando con Snape – informó Ronald concentrado en el mapa al igual que sus amigos – luego apareció Remus y ahora vienen hacia aquí, llegarán en un par de minutos.

-Bien – susurró este fijando su mirada en su novia. Está buscaba a alguien en el mapa con ahínco y no necesito preguntar para saber quién sería el aludido, se acercó hasta ella y tomo su rostro entre sus manos – No lo hagas

-Si lo tengo frente, no dudaré Harry – replicó Hermione con decisión, hace ya mucho había tomado la determinación cobrar por la muerte de sus padres y aquel sentimiento se incrementó cuando supo que Lucius Malfoy se había fugado de Azkaban. – Ya ha causado demasiado daño.

-Lo sé – murmuro él besando su frente con cariño. Algunos murmullo se hicieron presente, suspiro se habían descubierto sin desearlo – sin embargo, ya una vez casi te pierdo. No quiero repetir aquella escena en tu casa cuando te encontré, cuando llegué a pensar que estabas muerta. – Movió la cabeza alejando aquellos fantasmas y volvió a concentrarse – Por lo menos, espera el momento adecuado, no vayas a buscarle por los pasillos donde fácilmente puede tenderte una trampa.

-Harry…

-Allí vienen – anunció Ron acercándose hacia el retrato de la dama gorda para abrir, habían optado por cambiar claves cada media hora por seguridad.

En cuestión de segundos aparecieron Remus y Ron sujetando al herido Trent, con cuidado le recostaron sobre el sofá observando preocupados la herida al costado derecho y por donde seguía saliendo un hilo de sangre preocupante, el licantropodo intento curar la herida pero fue inútil, no cicatrizaba.

-Hay que llevarlo a la enfermería – apuro Remus observando a los alumnos – si se queda aquí se desangrará.

-No – habló Trent en una mueca de dolor mientras apretaba la herida con su mano – solo denme unos minutos. Ron – llamó y el pelirrojo se acercó hasta él – debajo de mi cama hay un bolso negro, traerlo. – pidió y sin muchos reparos Ron acató, subió las escaleras rápidamente y en menos de un minutos volver con un pequeño bolso negro – gracias – susurró respirando agitadamente. Abrió el bolso con sus manos ensangrentadas y busco por un instante. Allí varios frascos permanecían apilados y aparentemente clasificados.

-Son pociones – dijo Remus sorprendido – las hiciste tú – inquirió, el aludido asintió levemente mientras sacaba del interior del bolso un frasquito azulino – increíble.

-No es gran cosa – sonrió encogiéndose de hombros. Abrió el frasco y de un solo sorbo se bebió el contenido, un ligero escalofrío se apodero de él sintiendo un hormigueo apoderarse del costado herido, la poción estaba haciendo efecto – perfecto. – Susurró contento – solo necesito unos minutos, estaré bien.

-¿Estás seguro? – le miró Hermione preocupada. Él asintió

-Remus ¿Qué está ocurriendo? – Preguntó Harry a su amigo – no esperábamos este ataque tan masivo. Si incluso Snape nos atacó allá afuera.

-Lo sé – susurró Remus apenado – la profesora Mcgonagall me llamo para ayudar a vigilar las posibles entradas al castillo, por desgracia Severus se adelantó a ese plan y mortifagos se apostaron en el gran comedor mucho antes que profesores y aurores llegasen. – Contó – esto origino la emboscada. Escuchen – les miró – esto no es solo por Draco, si bien Lucius está buscándole por el castillo también buscan a ese mago. No tengo información si ese hecho es cierto o no, solo sé que están tras alguien, quién nadie lo sabe.

-Yo puedo responder a esa pregunta – habló Trent atrayendo varias miradas. Con cuidado se acomodó en el sofá y habló – Soy yo a quien buscan. El mago que se refugió en el mundo mágico durante el verano…

-Quien trajo mortifagos a casa de Hermione – interrumpió Harry acercándose peligrosamente hacia él pero su novia se interpuso intentando tranquilizarle – Hermione qué… lo sabías, sabías que quién era él – dijo incrédulo, su novia asintió en silencio

-No es su culpa – menciono Trent interviniendo en los absurdos pensamientos del moreno – Ella solo fue un poco más perceptiva que todos ustedes en cuanto a mi comportamiento, no le costó demasiado unir cabos y descubrirme. En realidad, nunca pensé que alguno de ustedes lo hiciera, y el cómo llegue hasta a relacionarme con el padre de Hermione, fue algo fortuito… llegue a refugiarme en el mismo lugar donde el señor Granger trabajaba, entable un par de veces dialogo con él, aparentemente alguien averiguo eso y lo uso para intentar rastrearme, el resto es historia – se explicó – la profesora Mcgonagall me ha brindado su apoyo y protección durante este tiempo, arriesgándose más de lo permitido

-Mucho, en verdad – susurró Remus pensativo. Confirmando sus respuestas y conjeturas, teniendo siempre la intuición que la directora guardaba algún tipo de secreto para la Orden.

-Si tú eres ese mago – comenzó Ronald fijando su mirada en Trent – que tienes de especial para que todo el mundo mágico y este castillo se vuelva loco por culpa de estos psicópatas tatuados – expresó - ¿Por qué eres tan importante para que incluso la directora se arriesgará a que atacasen el castillo? – Preguntó con cierta cuota de desesperación en su voz. El aludido guardo silencio y desvió su mirada hacia el suelo, esperando. – "Por favor, qué no sea una absurda profecía" – pensó y el aludido sonrió en una mueca

-Espero no tener nunca una profecía sobre mis hombros – habló sin mirar a nadie en especial. Un silencio se hizo presente y todas las miradas se intercambiaban entre el pelirrojo y el pelinegro

-Qué diablos… - susurró Ron visiblemente sorprendido sin quitar su mirada del muchacho – ¿Cómo sabías? ¿Por qué puedes?

-¿Qué ocurre? – Preguntó Remus sin entender nada las aparentes vacías preguntas del pelirrojo

-Leyó mis pensamientos – espetó él mareado – pensé algo acerca de profecías y él… él dijo…

-Por ello me quieren – interrumpió Trent ante el balbuceo de su compañero – Es la razón por la cual me han buscado por mucho tiempo. Sé que les parecerá extraño e incluso algo maniático pero es una habilidad que tengo desde pequeño y que he controlado por medio de práctica.

-Puedes elegir a quien leer – inquirió Harry

-Sí y también dejar que todos los pensamientos de quienes están en esta habitación se hagan escuchar – expresó con una sonrisa cansina – por supuesto, aquello significa un verdadero tormento para mí y no me favorece – confesó – además existe un desgaste y cansancio, no es algo sencillo de hacer.

-Increíble – murmuro el licantropodo paseándose por la sala común. Comprendiendo poco a poco las razones por las cuales Minerva se había arriesgado a tal punto, un muchacho con aquella habilidad es lo bastante sorprendente como para atraer la atención de Lord Voldemort.

-Remus – llamaron. El hombre lobo dejó su paseo y se acercó hasta Ginny quien sostenía con excesiva fuerza el mapa del merodeador, este mostraba claramente el nombre de Severus Snape en la oficina de la directora, Harry se acercó y masculló algo por lo bajo que él no alcanzó a oír – qué hacemos.

-Trent ¿Qué haces? – Preguntó Hermione al ver a su amigo incorporarse del sillón, aún su herida no había cicatrizado – Espera, estás débil – dijo intentando empujarlo de nuevo al sillón sin embargo este negó con fuerza

-Severus está en su oficina ¿Cierto? – habló él sin quitar su mirada de Remus – lo sé, no trate de fingir – añadió. Con paso seguro se encamino hacia la salida de la sala común pero Ron le atajó en el trayecto – debo ir, intentará algo contra la directora.

-Es peligroso, Trent – concilió Harry preocupado – hay demasiados mortifagos por el castillo, todos y cada uno de ellos buscándote, no sería una buena manera de pagar el esfuerzo de la profesora si ellos te atrapasen. Ella estará bien, Severus no hará nada.

-Si lo hará – volvió a decir él angustiado – no voy a permitir que muera – dijo con rabia – Severus Snape, no asesinará a la profesora tal y como lo hizo con el profesor Dumbledore. - expresó dolido, sentimiento que nadie, a excepción de Hermione, comprendió.

-Iré contigo – dijo Remus interponiéndose entre Harry y Trent – estás débil y necesitarás ayuda para enfrentar a Severus, vamos. – Ánimo acercándose hacia la puerta luego se giró y miró a Harry – estén alerta por cualquier ataque. Organiza a los alumnos, es lo único que podemos hacer por ahora.

-De acuerdo – acepto este abriendo el retrato de la dama gorda dejando salir a Remus y luego a Trent – Buena suerte – les deseo a ambos.

-Gracias – sonrió Trent al salir de la sala común.

En cuanto ambos salieron hacia el exterior una ola de gritos y hechizos se hizo presente, no todos los alumnos se habían refugiado en sus salas comunes y ante el cierre de ellas, habían quedado a la deriva y expuestos ante el enemigo, algunos profesores les habían agrupado en el maltrecho gran comedor donde intentaban repeler el ataque mortifago.

La herida de Trent había sanado por completo y ahora corría en compañía de Remus por pasillos alternativos rumbo hacia la oficina de la directora, siempre atentos a cualquier mortifago y aunque no se habían cruzado con ninguno, el licantropodo tenía la sensación que el cualquier momento sería noqueado por algún hechizo. Bruscamente doblaron en una esquina para salir hacia el pasillo principal, tras de él pudo escuchar con claridad como un grupo de mortifagos pasaba por el aquel pasillo. Se había olvidado de aquella habilidad que literalmente les estaba salvando la vida.

Unos cuantos pasillos más y estuvieron frente a las escaleras que conducían hacia la oficina, sin pensarlo demasiado el pelinegro subió mientras sostenía su varita con fuerza, Remus tras de él prefirió guardar silencio y seguir al muchacho.

-Toda la Orden confió en ti – escuchó Remus colocándose a lado de la puerta

-Todos menos tú – ahora la voz de Severus inundó el lugar. El licántropo miró a su compañero de reojo y vio la concentración de su rostro, supo que estaba leyendo cada posible movimiento de las personas involucradas al interior de ese espacio – desde un principio desconfiaste pero guardaste silencio, esperando el momento para sacar algún tipo de información. Cualquiera cosa con tal de ayudar a Trent Leyton – escucharon y el aludido se tensó, y apretó la mandíbula firme. Él supo que el temor de su madre sería evidente para aquel mortifago.

-Trent, no lo hagas – susurró Remus al ver al muchacho alejarse del costado de la puerta para situarse frente a esta – es arriesgado.

-Tranquilo – masculló sin expresión alguna en su rostro.

-El protegido de Albus Dumbledore – volvieron a escuchar, está vez la voz burlona se hizo presente – teníamos muchas dudas si sabía del paradero del chico, solo hasta ahora llegamos a la verdad. Te diré lo mismo que hice con él hace un par de minutos, cuando me enfrente a él… estoy bastante sorprendido por su habilidad. Lo hubiese llevado conmigo pero Lupin lo rescato justo a tiempo.

-Trent – advirtió Remus nuevamente. El aludido ya tenía apuntada su varita hacia la puerta

-Silencio – ordenó este en apenas un susurro

-No le encontrarán – habló Minerva. Rogando porque su hijo estuviera oculto.

-Sí lo haremos – sonrió Snape. Durante toda la conversación había mantenido su varita apuntando hacia la directora – es cuestión de tiempo. Es una verdadera lástima que tú no lo verás aquel acontecimiento, irónico ¿No crees? – echando una leve mirada hacia el retrato de Albus Dumbledore, gesto que por supuesto enfureció a Minerva – Nuevamente tengo la misión de eliminar al director de Hogwarts.

-Lo pagarás algún día – expresó – lo juró.

-Lo dudo – dijo él – Fue un verdadero placer, Minerva.

Minerva desvió la mirada hacia el retrato que minutos antes Severus había contemplado, la imagen de Albus Dumbledore, su esposo. Le preocupaba sobre manera el estado de su hijo, sabía que había sido herido por aquel hombre que ahora se disponía a matarla a ella, esperaba al menos que su muerte significará poder salvar a su hijo.

La maldición de Severus estaba a punto de ser pronunciada cuando una fuerte explosión hizo volar la puerta, que tomo dirección hacia el profesor de pociones quien a duras penas si pudo esquivarla, en aquel tambaleo una voz se hizo presente entre la nube de polvo.

-Desmaius

-Expelliarmus

Ambos hechizos dieron en el objetivo: Severus acabo inconsciente en el suelo mientras que Trent salió disparado hacia unos estantes los cuales terminaron hecho añicos producto del impacto, Remus ingreso al poco tiempo intentando visualizar tanto a la directora como Trent, este último se hallaba cubierto por algunos escombros que no tardó en quitar de encima.

-Por qué hiciste eso – reclamó Remus intentando incorporar al muchacho, a lo lejos escuchó los pasos de la profesora

-Iba a matarla – masculló él adolorido, intento incorporarse pero un crujido en su hombro le hizo gritar - ¡Maldición!

-¡Dios, qué hicieron! – exclamó la profesora en cuanto llegó – No debieron venir – les reclamo

-Estaba en peligro, profesora – se excusó Remus ayudando al muchacho a incorporarse – Con cuidado, tiene el hombro roto – previno a la directora quien también le ayudó – hay que irnos, aquella explosión debió llamar la atención de algún mortifago.

-Esperen – habló Trent echando una mirada hacia Severus. Ante ello, Minerva negó rotundamente ante las intenciones de su hijo – es un asesino…

-No tomará la justicia por sus propias manos, señor Leyton – regaño Minerva. Pese a la angustia de ver a su hijo en aquellas condiciones, supo mantener la compostura – ya suficiente ha hecho. – sentenció frente a cualquier reclamo.

-Vamos – apuró el licantropodo emprendiendo camino de regreso a la sala común de Gryffindor – Podrás guiarnos de regreso sin que nos descubran. – preguntó al chico que asintió.

-Saben quién soy – le aclaró a su madre quien le devolvió una mirada inquisitiva. Él supo su inquietud y negó imprescriptiblemente a ojos del hombre lobo. Aún guardaban aquel secreto – el camino más rápido es por la izquierda – explicó, debían llegar antes que el camino se cerrase.

Mientras tanto en la sala común de Gryffindor ya los alumnos se habían organizado; Primer y segundo año debía permanecer en sus habitaciones y en supervisión de tercero y cuarto, quinto hacía relevos y sexto y séptimo año permanecía en la sala a la espera. Con cierta impotencia observaban en el mapa la intromisión de mortifagos en casas como Raveclaw y Huflepuf mientras que Slytherin permanecía impávida, el gran comedor había sido tomado y sido transformado en punto de reunión para rehenes, dándoles razones suficientes para afirmar que estaban buscando, seleccionando y aquello les daba algo de tiempo, ya que les confirmaba con alivio que Severus había optado por hacer el trabajo sucio por si solo y no informar al resto de su "hallazgo". Impaciente la castaña se movía de lado a lado donde cada cierto echaba un vistazo hacia el mapa del merodeador, por mucho que quisiera mantenerse indiferente ante la presencia de Lucius Malfoy en el castillo le era imposible, las voces de sus padres siendo torturados ahora más que nunca resonaban en su mente y por mucho que intentase ahogarlas, no podía, se giró de nuevo para esta vez chocar con el cuerpo de su novio quien la abrazó contra su pecho.

Por más que siquiera evitar ese enfrentamiento, Harry Potter sabía poco podría hacer por cambiar la decisión de Hermione de enfrentar a Lucius por la muerte de sus padres, él mismo lo haría si tuviese la oportunidad de enfrentarse a Voldemort, sin embargo a ella no le perseguía una profecía, podía elegir que hacer y ella había elegido. La abrazó con fuerza al momento que choco contra su cuerpo, no quería separarse de su lado, no soportaría pasar por aquel sentimiento de pérdida de nuevo. Besó su frente y luego sus labios brindándole la tranquilidad suficiente para enfrentar aquel ataque, escucharon murmullos y poco importó no iba fingir más tiempo, ya no era necesario aparentar.

-Allí vienen – anunció Draco. Los alumnos a cargo del retrato lo abrieron para dejar ingresar a Remus, Trent y Minerva

-¿Cómo están? – inquirió Ron acomodando a pelinegro sobre el sillón. - ¿Qué sucedió con Snape?

-Inconsciente – respondió Remus agitado por la carrera. Los últimos cincuenta metros los corrieron a toda velocidad por un buen grupo de mortifagos que regresaba con alumnos – Descubrió todo e intento matar a la profesora, Trent voló la puerta y le desmayó – contó echando una ligera mirada de desaprobación al muchacho, él simplemente le ignoró – Por desgracia Severus reacciono antes y lo mando a volar a unos estantes, tiene el brazo roto – añadió, Minerva ya estaba revisando el brazo de su hijo donde una evidente magulladura se hacía presente en el hombro derecho – lo que hiciste fue bastante irresponsable, estabas ubicado frente a Severus y aquello te consideraba en desventajas ¿Lo sabías?

-Sé las reglas básicas, gracias – resopló él respirando agitado sintiéndole el brazo arder producto de la presión – Rayos, duele – se quejó en cuanto su madre intento revisar su hombro

-"Te das cuenta de lo hiciste"

-Aun así debiste esperar – siguió Remus paseándose por la sala, aquella misión suicida le había dejado con los pelos de punta.

-Lo sé – respondió el aludido, no respondiendo precisamente a las acusaciones del hombre lobo – sin embargo, Severus iba a asesinar a la iba a asesinar, no podía quedarme con los brazos cruzados.

-"Debiste permanecer aquí, Trent" – escuchó él sintiendo que le aplicaban hechizos de emergencias – "No importa lo que me hubiese ocurrido, tú debes permanecer a salvo"

-Fue arriesgado – volvió a decir el licantropodo molesto

-No quiero permanecer a salvo observando como las personas mueren a mi alrededor. – expuso el muchacho con la mirada fija en el suelo. Hermione paso su mirada hacia la directora y supo entonces que aquel dialogo correspondía entre él y Minerva.

-Escucha…

-Basta – habló Hermione acallando cualquier dialogo verbal y no verbal. – Lo importante es que todo resultó bien y la profesora Mcgonagall está bien. Ahora debemos preguntarnos qué hacemos, el castillo esta invadido por mortifagos y hay muchos alumnos prisioneros en el gran comedor. Además debemos considerar que Severus pronto despertará y dará aviso de tu identidad – añadió observando a Trent – cuando eso suceda aquí se armará una verdadera guerra.

-Eso sin considerar que Lucius ya viene – comentó Harry agarrando el mapa con fuerza – y con varios refuerzos. Sea lo que sea que hagamos debe ser ahora.

-Hay que sacarlos de aquí – propuso Ron observando a su hermana y Draco, este último negó – Draco…

-Si lo hacemos, él atacará de igual forma – dijo él preocupado – pensará que estoy aquí y para cuando se dé cuenta de la ausencia ya habrá atacado todo, es innecesario. Además, a donde iríamos… estamos rodeados.

El moreno observó el suelo pensativo no tenían demasiadas opciones y el tiempo se les acababa, en cuestión de minutos mortifagos llegarían a la torre arrasando con todo a su paso, instintivamente toco por el encima el bolsillo de su pantalón y lo apretó ligeramente. Su novia a unos pasos suyos le observó detenidamente mientras extraía de su bolsillo una llave dorada, la misma que ella guardaba en uno de sus bolsillos.

-Tenla – habló Harry extendiendo la llave hacia la pareja quienes le miraron extrañados – es la llave de la casa de mis padres en el valle, podrán ocultarse hasta que todo esto se calme

-Harry, no podemos – negó Ginny sorprendida ante el gesto de su amigo

-Si, si pueden – refutó él manteniendo su mano estirada – es el mejor lugar que pueden utilizar como refugio, escuchen – miró – si sé quedan solo tendrán dos opciones. Si Lucius llegase te llevaría – explicó mirando a Draco – y si no te mataría, no hay más opciones.

-Acepten ahora – habló Trent incorporándose dificultosamente del sillón – están a un pasillo de distancia

-Es inútil – volvió a negar el rubio. Aquella oferta le parecía irreal – Él está a pocos metros de este lugar, nos vería escapar en cuestión de segundos

-No si se ocultan en la capa de invisibilidad – argumentó Harry queriendo colocar la llave sobre la palma del Slytherin, sin embargo alguien se le adelantó. Ron le había arrebatado la llave de las manos para luego colocarla en la mano de Draco y empuñarla

-Acéptalo – susurró Ronald sin quitar su mirada de la pareja – No sé preocupen por nosotros, estaremos bien. Draco – añadió al ver que un asomo de protesta – No sabes cuan difícil ha sido está decisión para mí, estoy saltando al vacío sin saber a ciencia cierta que me sostendrá y por increíble que parezca lo más parecido a un paracaídas que tengo para mi confianza y sobre todo para mi hermana, eres tú. Coge la llave y váyanse. - Un poco más confiado el rubio cogió la llave y la guardó en su bolsillo, luego tomó la capa de invisibilidad que el ojiverde le ofrecía para colocársela sobre el y Ginny.

-Llamen a los alumnos de quinto – ordenó Harry a sus amigos – necesitaremos ayuda.

-Necesitamos más – argumentó Trent colgándose el bolso lleno de pociones – Se les unieron más en el último pasillo – informó sosteniendo su varita con la mano izquierda – que bajen todos. Severus dio aviso de mi identidad.

-Tiene razón – masculló Remus al ver el mapa donde varios mortifagos se encaminaban hacia ese lugar – Rayos, encerrarnos aquí no fue una buena idea.

-No es momento para arrepentirse, Remus – dijo Harry aguardando observando como la sala común se llenaba de alumnos – Draco, Ginny colóquense al costado del retrato y cuanto tengan la oportunidad de salir, no duden y váyanse. Intenten llegar a Hogsmeade y luego al Valle.

-Bien – susurraron. Se cubrieron por completo y acercaron hacia el retrato de la dama gorda.

-Por ningún motivo – habló de pronto Trent escuchando de fondo pasos acercándose hacia el retrato. Todos se giraron y observaron que tanto Minerva y el mago se miraban tercamente. Este último había leído las intenciones de su madre, quería él se fuese junto a Draco y Ginny hacia el Valle – Mi deber es permanecer aquí.

-Trent…

-Silencio – apuró Harry colocándose en posición de combate al igual que todos los alumnos – Allí vienen…

Conteniendo la respiración esperaron hasta que los pasos se detuvieron abruptamente, el silencio les embargo y la tensión creció en cada uno de ellos: El moreno con su mano libre tomó a su novia, Ron intentaba proteger a Luna con su cuerpo, Trent y Minerva se protegían mutuamente, Draco y Ginny simplemente esperaban el momento propicio para escapar, sin saber a ciencia cierta si todos los habitantes de la torre de Gryffindor sobrevivirían.

Una abrupta explosión hizo que todos temblaran y dejarán embargar por los alaridos de los enloquecidos mortifagos quienes entre hechizos y maldiciones hicieron acto de presencia en la sala común de Gryffindor. Draco apegó más a su cuerpo a la pelirroja dejando ingresar a todos los mortifagos, impotente presencio a varios niños caer al suelo desmayados o petrificados, algunos tocándoles la mala suerte de ser torturados, angustiado desvió su mirada intentando hacer oídos sordos a maldiciones.

-¡Seamus! – exclamó Ron al ver a su compañero inconsciente en el suelo. Un rayo paso por su costado hiriendo su pierna - ¡Rayos! – se quejó adolorido apoyándose sobre una rodilla procurando no bajar la guardia

-¡Son demasiados! – gritó Remus esquivando todo clase de hechizos y maldiciones - ¡Expelliarmus!

-¡BOMBARDA! – gritaron varios mortifagos a la vez. Un fuerte estruendo se escuchó seguido de varios escombros caer sobre ellos.

Un pedazo de cemento cayó sobre la espalda de Harry al intentar proteger a su novia, gritó al sentir que algo crujía en su espalda, quiso apreciar el estado de Hermione pero antes de tan siquiera poder enfocarla, pudo sentir una varita incrustarse sobre su nuca. Les habían derrotado y excesiva facilidad, pudo percibir que sus compañeros estaban en las mismas condiciones que él.

-Levántate – ordeno una voz fría. Con cierto dolor en su espalda se incorporó lentamente seguido de Hermione que permaneció a su lado lentamente, aún con sus lentes rotos apreciar el marcado rostro del mortifago, este le observó detenidamente a él y Hermione, buscando indicios de algo y al no encontrarlos, hablo – Sólo es Potter y Granger – pronunció. Y por primera vez dieron aludido a Lucius Malfoy situado a pocos metros de ellos

-Sigan – habló Lucius a los demás. El moreno pudo dar cuenta que varios de sus amigos se hallaban en suelo siendo amenazados por mortifagos – Es un verdadero placer volverles a ver – declarado él sonriendo, Harry pudo sentir la tensión creciente en su novia, aprovechó que se habían tomado de las manos para apretarlas ligeramente – La última vez ocasionaron que me encerrarán una temporada en Azkaban.

-Por desgracia fue corta – habló Harry sin quitar su mirada de él. Aunque inconscientemente observó de reojo la entrada de la sala, esperando a que Draco y Ginny hubiese huido de aquel desastre. – Te hubiese quedado allí.

-Qué gracioso, Potter – le miró en un gesto burlón

-Remus Lupin, Ron Weasley y Luna Lovegood – escuchó Harry

-Brown, Patil, Thomas, Finnigan – observó Hermione. Sin duda, Lucius no estaba allí para buscar a su hijo, buscaba algo más, a alguien más.

-Minerva Mcgonagall – habló otro mortifago. Observó al muchacho parado al lado de la directora y sonrió con ganas – Premio – avisó y Lucius sonrió sin despegar su mirada de Harry y Hermione – Trent Leyton.

Habían encontrado al mago.

Continuará.

Muchísimas gracias por los comentarios, siempre me han dado fuerzas para seguir escribiendo.

Tengo que dar aviso que demoraré en la próxima actualización por problemas personales, el capítulo lo tengo técnicamente a medias y no tengo demasiadas oportunidades para poder escribir. Espero estabilizar la situación lo antes posible aunque no prometo nada seguro.

Para las personas que leen "¡Son Primos!", esa alocada historia que salió en momentos ocio, tendrá continuación, aún pienso si en epilogo o extensión de capítulo, eso aún lo medito.

Ahora sí, me despido y espero leerles pronto. Si el ánimo da escribiré poco a poco, no se preocupen que no dejaré de lado las historias que son tan valiosas para mí.

Cuídense mucho.

Saludos.

Anita