Gracias a mi lobita rica por betearme el cap ^^

OVA 3 (1º Parte)

- ¡Está muerto! ¡Está muerto!

- ¡Maldita policía! ¡BUSQUEN A ESA PERRA POR LOS ALREDEDORES!

Apenas y respiraba, me encontraba oculta colgada de la baranda de la azotea de aquella fábrica abandona. Si me hubieran detectado, habría sido fácil deshacerse de mí, pero no lo habían hecho.

"Imbéciles." Dije para mis adentros, mientras comencé a subir cuando creí conveniente.

En el techo ya no había nadie, sólo aquel maleante que me había perseguido y que había debido de exterminar, y el cual…

Ahogué un gemido de pánico. Sobre él había algo que…parecía una persona, pero tenía muchos brazos y devoraba algo brillante que envolvía al cadáver del malhechor.

- ¿Uzumaki Kushina?

Mis ojos verdes se clavaron sobre los azules de quien me había llamado. Era un hombre de cabellos rubios, muy hermoso; había aparecido de la nada casi a mi lado, por lo que me asusté y mis manos flaquearon. Yo no había terminado de subir por completo, así que resbalé y caí del edificio.

Grité mientras caía, ya haciéndome a la idea que cayendo de un sexto piso hacia un montón de escombros y de hierros retorcidos, y viejos, no iba a salir con vida.

- ¿Estás bien?

La voz de aquel hombre volvió a inundar mis oídos. Desorientada entreabrí mis ojos y fui consciente que me encontraba en sus brazos. Él me había rescatado. ¿Pero cómo?

Fue cuando quise emitir alguna palabra hacia mi salvador, cuando por mi rabillo del ojo pude detectar algo que luego al verlo detenidamente, ya no había lugar a equivocaciones.

- Alas negras…—murmuré sin entender, antes de pegar tremendo grito de espanto.

Y la besé.

Ella no dejaba de gritar y removerse. Mis manos estaban sujetándola y mis palabras no eran escuchadas; fui precipitado, pero por lo menos con eso se calló. Pero ese día, mi brusquedad fue mi perdición: fuera el destino o no, desde ese momento, esa Humana se volvió mi todo.


Ova 3: Orígenes. [FINAL]

"¡Oh, mierda! ¡No puede ser que tarden tanto!" ya me estaba cabreando.

Estábamos de visita con los niños en el templo de los malditos dioses viciosos esos, cuando al discrimina-pollas de Sai se le ocurrió entrar en labor de parto.

Ahora estaban en una de las habitaciones contiguas. La abuela de mi Naru, quien se encontraba por suerte de visita, se estaba encargando con ayuda de, para mi sorpresa, Hina-chan y Neji-chan. Por muy pequeños que parecieran, no lo eran.

"E Itachi está como una fiera dando vueltas por los pasillos, y Naruto no está aquí conmigo, y yo…" miré el recinto donde me encontraba.

Había venido con mi hija mayor y las gemelas del capullo de mi cuñado y mi nii-san; sus trillizos y mi hijo Kishi estaban en el colegio en esos momentos. Mi rubito entretanto se había quedado a cumplir sus deberes de Kage.

"Y ahora…me encuentro aquí, junto a los niños, escuchando historias chochas de estos animales alcohólicos. Y estos otros niños…"

- ¡Wow! ¡Esta película es genial!

- ¡Que NO es una película, es una historia, Sui-baka!

Eran un niño peliblanco algo lelo y una niña pelirroja bastante malhumorada.

"En apariencia no pasarán de los 4 años, pero siendo como es su comportamiento, no creo que… a pesar de que sean de la misma raza que Hinata-chan y Neji-chan no se comportan maduramente…Tsk, mierda, quiero irme a mi casa, creo que ya no aguanto."

- Deja de compadecerte, Sasuke.—me dijo mi hija mayor, con una media sonrisa. Ella se encontraba recostada en el marco de la puerta, a mi lado. Extrañamente ella y yo siempre intuíamos lo que el otro estaba pensando.

"Aunque no me extraña. Se parece mucho a mí en carácter. Aunque mi hermano le contagió lo de open pervert, grrr. Y ni que decir que…ya está igual de alta que yo." Carraspeé molesto; mi Naru había crecido un poco en esos años. Se veía más maduro que antes, pero yo…"Sigo igual."

- ¿Y luego qué? ¿Los papis de Naru-chan vivieron felices para siempre?—las gemelas miraron con ojitos brillosos al zorro, mientras movieron un poco sus pequeñas alas en señal de impaciencia.

Ellas, Saya y Ayumi, tenían 6 años recién cumplidos, y algo que amaban eran las historias que los Bijûs les narraban en las visitas. Por lo que estos…

- Pues claro.—éste sonrió nervioso, antes de tomar otro sorbo de sake.

Los demás dioses asintieron con la misma expresión nerviosa antes de tomar un sorbo a la vez.

"Sí, como un par de abuelos chochos. Sin poder decirles a los nietos un final triste."

Naruto ya me había contado un día la historia de sus padres, y yo agradecía que nuestra suerte no hubiera sido la misma.

Luego del nacimiento de mi esposo, su padre repentinamente murió a los dos años de vida de él. Mi suegra murió…la versión oficial era que había muerto de pena. La real es que mi suegro cuando la salvó…fue el guardaespaldas de la vieja, aquel que mi Naru llama ero-senin, él que me comentó la verdad.

"Él no debió hacerlo. Minato-san rompió el destino cuando la salvó, puesto que él estaba destinado a matarla. Debió dejar que cayera. Como consecuencia el destino se ensañó con mi suegro, y Kushina-san…no soportó la verdad."

Miré molesto a los Bijûs. Ese tipo de cosas me daban mucha bronca. En parte se parecía a lo que me había pasado con Naruto. Si yo no hubiera despertado tan repentinamente, él me hubiera matado. En definitiva, él debía hacerlo, pero evadió al destino y no lo hizo.

Miré a Etsuko. Ella al parecer estaba pensando algo similar. Sabía muy bien por todo lo que habíamos pasado, puesto que yo le había contado. Con ella era con la que más comunicación tenía de la familia, incluso más que con Naruto, era algo que ni yo mismo podía explicarme.

- ¿Y ahora que nos contarás, Kyuubi-ojisan?—dijeron las gemelas sin dejar de comer galletas dulces junto a los otros dos niños, llamados Suigetsu y Karin.

- ¡Otra de romance!—exclamó la niña pelirroja.

- ¡¿Y sabes cómo se conocieron mis padres también?!—medio gritó emocionado el niño.

- ¡No grites, idiota! ¡Tsk, que no aprendes!

- ¡Tú también gritas, fea!

- ¿Es cierto que conociste a un ancestro nuestro?—inquirió de repente Etsuko.

Como era de esperarse de mi hija…siempre encuentra la manera de solucionar los problemas muy fácilmente. Ahora aquellos dos niños se encontraban mirando a Kyuubi con ojos curiosos, junto a los negros de mis sobrinas.

"Y Shukaku se muestra celoso para variar…"

- Pues sí, eso fue hace…—sonrió nervioso al ver como el mapache le miraba—…mucho tiempo. El padre de Tsunade aún era un niño…

Flash Back:

- ¡Maldito mocoso!

"Y aquí me encuentro, en el mundo Humano de niñero del que los Bijûs hemos elegido como líder de los Shinigamis. Provengo de un mundo que se encuentra mucho más arriba de donde el mocoso habita. Allí nací y fui criado por mis amos, los Hyûga. Ellos a su vez pertenecen en ese mundo a una elite que responde a algo así como un Ermitaño de los Seis Reinos."

- Todo es muy complicado para mí.—mis nueve colas se ondearon inquietas mientras me rasqué con una de mis patas traseras tras las orejas.

Seguí caminando en busca de aquel mocoso. Era mi responsabilidad después de todo y no quería que Shukaku, Nekomata y Yamata no Orochi me fastidiaran.

- ¿Uh? ¡Waaaaaaa!

No entendía en esos momentos que había ocurrido. Pasaba por un camino cuando algo me jaló hacia arriba; ya cuando pude detectar que estaba dentro de una red de caza…

"Oh, genial." Gruñí al ver al mocoso que al parecer había puesto la trampa bajo esta.

No pasaría de los trece años, pero su mirada seria y tranquila me hizo notar que era muy maduro para su edad.

- Bien, es un zorro grande y gordo. Será buen estofado.—dijo mientras bajaba la red conmigo dentro.

Yo entre tanto estaba que le decía algo a ese niño estúpido. ¿Yo gordo? ¡Qué él mirara su palidez y esas ojeras que tenía bajo los ojos!

- Bien, ya que no piensas poner ninguna objeción te llevaré y te echaré a la olla. Tienes muchas colas también podría venderte como fenómeno, pero te ves más apetitoso que otra cosa.

En cuanto uno de sus dedos presionó uno de mis costados, no me pude callar más. Se nos tenía prohibido hablar con Humanos, pero ese niño malcriado me tenía hastiado.

- ¡Y una mierda! ¡Sácame de aquí, Humano imbécil!

- ¿Oh? ¿Entonces al fin hablas?—sonrió con diversión.

Yo le miré confundido; hasta allí recién me di cuenta que él desde el principio sabía que yo no era un zorro común y corriente.

- Porque Senju me lo dijo.—me informó después.

Él había encontrado a ese maldito mocoso hacía menos de dos horas. Estaba en perfectas condiciones, pero como hacía algo de frío prefirió que como no conocía los alrededores, éste se quedara con su hermano menor Izuna mientras él, Uchiha Madara, me buscaba.

- Además por aquí hay muchos locos que creerían que es un Tengû por sus alas. Sí, yo puedo diferenciar muy bien a los Shinigami de los Tengûs.—me corroboró ante mi mirada de incredulidad.

- ¿Cómo es que un Humano sabe tanto? ¡Contesta mocoso!

- No deberías menospreciar a los Humanos, Kyu-chan.—me dijo con un tono divertido mientras esquivaba mi golpe.

Ya llevábamos casi media hora de caminata y no había hecho más que meterse conmigo; y yo no tenía mucha paciencia en ese entonces, era joven.

- ¡Ya me tienes harto!—gruñí antes de saltar sobre él, al tiempo que tomaba mi forma no animal.

No me gustaba usarla, pero en ese momento era la más indicada, ya que sin ningún problema lo pude reducir, sujetándole de ambas muñecas y con el peso de mi cuerpo.

Con enojo volví a gruñirle mostrándole mis colmillos, pero éste no parecía estar asustado…

- Así que el zorrito ha sacado los dientes. Ya era hora.

- ¿Qué? ¡¿Tú me has estado provocando?!—me rugió al tiempo que hizo un ademan de morder mi cuello.

- Tengo mis razones.—le dije con tranquilidad haciendo que su enojo se hiciera más grande.

No le iba a decir que no era un simple Humano; un Superior desterrado, eso es lo que era. Seres como yo, tenemos a los Bijûs de mascota. "Y por lo que veo Kyu-chan no me recuerda."

- Has crecido mucho desde la última vez, ¿Sab…es?—me quedé perplejo, admirándole, grabando en mi mente su nueva forma; antes de mi partida, y que lo dejara al cuidado de los Hyûga, unos parientes míos…"Era tan pequeño que podía llevarlo en un bolsillo, pero ahora…"

Tragué con nerviosismo, eso no podía estar pasándome. Nunca antes me había pasado y ahora…

- ¿Uh? ¿Qué te ocurre? Estas muy rojo.—comentó con voz extrañada mientras se recargó más en mí—Es curioso…tu aroma…—su nariz recorrió de mi cuello hasta mi oreja izquierda, pasando por mi mentón y mi mejilla, y luego dirigiéndose a mi cabello negro—Tu aroma me gusta mucho, ¿Sabes?

Fin del Flash Back.

- Sí, su aroma…—suspiró Kyuubi con melancolía, mirándome de una forma extraña.

Para mi suerte antes de saltarme encima, como parecía que haría en cualquier momento, buscó escudarse tras el cuatro colas para huir de la ira de Shukaku.

- ¡¿Y luego?!—exclamaron ansiosos los niños.

- Lo siento pequeñas, son cosas aptas para mayores de 18 años.—alcanzó a decir antes de que el mapache consiguiera atraparle con su arena.

- Ya nació.—dijo tímidamente una muchacha peliazul apareciendo silenciosamente—Es una niña.

Las gemelas no tardaron en correr hacia la habitación; pero ya cuando se escucharon los gritos mandones de la vieja supe que ya las había puesto a raya. Igual yo en esos momentos estaba curioso, mirando a esa chica que…

- ¿Hinata-chan?—ésta me asintió tímida antes de escudarse tras mi hija, quien rió divertida.

- ¿A qué es linda? Yo le digo que use su forma real más seguido, pero ella sigue usando la de niña.

- ¡Pero Hinata-hime, no debería mostrarle tan a la ligera su verdadera forma a un Humano!—escandalizaron esos animales del demonio. Entre tanto, Kyuubi ya se encontraba pidiendo clemencia.

- ¡¿AH?! ¡¿ES UN HUMANO?!—exclamó aquel niño llamado Suigetsu, escudándose tras la otra niña, quien para mi sorpresa en vez de retarle me quedó mirando completamente desconcertada.

- ¿Un Humano? No lo parece…¿Mmmm? No, no es Humano; es muy lindo para serlo.—comentó con tranquilidad mientras se sonrojó un poco.

- ¡Cierto!—lo secundó el niño—Es muy lindo.

- Err…iré a ver a la nueva niña.—dije dándome la media vuelta. Esos niños eran muy extraños.

- ¡Espera!—exclamó Hinata-chan, sorprendiéndonos a todos—Yo…quería saber si podría darle algo a Etsuko. Es algo que les pertenece a los Uchihas.

- ¿Ah?—la miré extrañada y luego miré aquella caja de madera antigua que tenía en sus manos—Claro.—dije más confundido que otra cosa.

Ella asintió agradecida y se volteó a darle el presente a mi hija, yo entre tanto volví mis pasos hacia la habitación, sintiéndome a cada segundo más…pequeño.

Ya cuando vi a mi hermano mayor en su apariencia de 12 años, mirándome con la misma cara de espanto con la que seguramente yo debía de estar mirándolo…

Luego me enteraría que al haber aceptado que Etsuko recibiera ese regalo habían vuelto a la familia los poderes sellados a nuestros antepasados, que hasta ese punto de mi vida yo creí que habían sido simples Humanos, pero va a ser que los Uchihas somos parientes de sangre de los Hyûga; Hinata-chan y Neji-chan eran familiares nuestros.

- ¡¿Pero qué…?!

Mis ojos claros no daban credulidad a lo que veían: Kishi era traído por su hermana a rastras; algo de todos los días, luego de una jornada de estudios; su somnolencia era un problema en él. No obstante, lo que no era normal…bueno, en realidad había dos cosas que no eran normales.

- Al parecer ya notó las alas y el 'pequeño' detalle.—comentó divertida mi niña, haciendo que su moreno padre respingara molesto.

- ¿Sasuke, eres tú?—me agaché hasta quedar a su altura; gesto que sólo causó que su enojo visible, por tal situación, creciera más—¿Qué ocurrió?

Momentos después de que hubiera dejado a su hermano en su habitación, Uko-chan me explicó todo con lujo de detalles, sin obviar la prueba más importante: un paipái rojo con su base blanca, el cual se había encontrado en la caja que Hinata-hime le había dado.

- Y esa es la historia. Luego de recibir este obsequio, Sasuke y tío Itachi cambiaron su apariencia y mis alas y la de las gemelas se volvieron rojas sangre; luego al ir a buscar a Kishi, tanto las alas él como las de nuestros primos habían dejado de ser negras de un momento a otro. También, este abanico me hace la líder de la familia Uchiha, o algo así, aunque exactamente eso no sé qué responsabilidades me traiga. ¡Ah, como sea!

Tanto mi ojo derecho como el de Sasuke tenían el mismo tic nervioso; nuestra hija solía tomarse todas las cosas con calma. Con demasiada calma para nuestro gusto, a veces.

- ¿Pero y por qué tu padre se ha…encogido?—dije lo último algo más bajo; no quería realmente molestarlo más de lo que ya evidentemente estaba. "Ni que decir que dentro de esas ropas todas grandes, se ve adorable."

- Hinata-chan dijo que no regresará a su forma real hasta que no aprenda a manejar bien las habilidades que le fueron devueltas a nuestra sangre. Ella dijo que mañana mismo comenzaría a enseñarle como controlarlas. Sólo tío Itachi y él tienen ese problema, porque la sangre Humana fue eliminada, no así la de Shinigami en mi caso.

- Oh, eso es un alivio. Aunque…¿Sasuke, no puedes hablar? ¿O qué te ocurre?

Él para mi sorpresa se puso completamente rojo, mientras que nuestra hija no soporto más la risa. Cabreado, Sasuke abandonó el sitio dirigiéndose a la habitación que compartíamos. Yo sólo lo dejé ir, ya estaba más que acostumbrado a sus extraños berrinches.

- Ne, ne. Naru, será algo difícil que consigas que te hable. ¡Es que…jajajaja, tienes que escucharle!

"Esto es la puta mierda."

Me había recostado en la cama con la cara contra la almohada, no quería ver nada en esos momentos. Era muy frustrante, muy extraño.

No que no supiera que muy pronto aprendería y volvería a tener mi forma adulta; pero ya me era molesto lucir de 17 desde hace 15 años, mientras que mi esposo había madurado un poco, para lucir más adulto y varonil.

"Yo he quedado pequeño…y ahora…nunca mejor dicho."

La puerta se abrió, era Naruto con una muda de ropa de Kishi.

- Sasuke, te dejo ropa limpia y…de tu talla de ahora, aquí.—susurró mientras se acercó a nuestra cama matrimonial—Escucha, pronto volverás a la normalidad; seguro que aprendes rápido.

"Debería decirle algo, pero es que…es vergonzoso."

- Hinata-hime es muy inteligente y bondadosa, ella te enseñará muy bien, dattebayo.—agregó al final antes de comenzar a salir del sitio.

- Naruto.—le llamé mirándole fijamente.

Como era de esperar, él giró su rostro sorprendido y…¿Complacido?

- Maldito pervertido, ¿Qué estarás pensando?—mascullé enfadado, sin quitar mis ojos negros de su figura, que se acercaba a mí con tranquilidad.

- Jejeje, ¿Así que era por eso que no querías hablar? Ne, Sasuke, tienes una voz muy linda.—me sonrió, besando mis labios con calma.

Tantos años de estar con ese dobe, sólo lograron que le respondiera con su mismo ritmo, aumentándolo a medida que él lo aumenta; siempre "competíamos" de esa forma. Cuando nuestras lenguas hicieron contacto, fue allí donde volví a caer en el entorno.

Me retiré algo brusco, para mirarle con molestia.

"Ahora… su lengua es muy grande en comparación a la mía." Eso sólo me hizo recordar por todas las pequeñeces que, por tener un cuerpo de crio, estaba pasando. "¿Y exactamente cuándo he terminado con este usuratonkachi encima?"

No que ello me molestara, no que antes Naruto jamás me hubiera asaltado y ukeizado en más de una oportunidad. Pero ahora…

- Estás quedando como un pedófilo, ¿Sabes?

- Siendo que soy seis veces mayor que tú desde siempre, creí que eso ya había quedado claro, dattebayo.—rió travieso metiendo una mano por dentro de mis ropas grandes y flojas.

- Espera, en serio.—detuve su mano. Me sentía muy raro en esa forma.

- Tsk, me has arruinado el regocijo, teme.—dijo divertido chasqueando su lengua, al tiempo que salía de encima y se tiraba a mí lado—En serio…ahora me siento un pedófilo dattebayo.—comentó mirando su mano con algo de espanto—Creo que mejor dormiré en el sofá hoy; siento que te terminaré haciendo cosas malas de lo contrario.

- Oye, nada de eso. Tú dormirás aquí conmigo como siempre.—luego de tantos años, el dormir sin Naruto a mi lado me es una cosa completamente impensable—No soy un niño, baka.

- Lo sé, pero…es extraño igual. Estoy acostumbrado al Sasuke que es…—se quedó callado, sabiendo que aquello que iba a decir seguramente yo lo tomaría a mal; y aunque no lo dijera, efectivamente lo tomé de ese modo.

- Que sigo siendo el mismo, dobe. Sigo teniendo la misma calidad.—gruñí con un leve tic en mi ojo derecho al tiempo que me tiraba sobre él.

Claro que terminé solito notando segundos después que mi cuerpo no tapaba como antes el suyo.

- ¡Esto es la puta mierda!—mascullé entre dientes sentándome en su estomago—Una cosa es que siguiera pareciendo de 17 por más de una década, otra que ahora parezca un crio. Y tú…tsk.

Sí, ya desde hacía mucho, aunque él no me lo dijera en concreto…podía ver su molestia por no crecer.

"Si es que ahora que yo he crecido un poco y ya incluso soy más alto que él."

Era extraño que Itachi y él no hubieran cambiado nada en esos años, pero ahora todo tenía sentido. El ser descendientes de seres Superiores y ya no encontrarse en el mundo de los Humanos…algo que siempre será cierto de ese mundo es que cualquiera envejece más rápido allí; por eso sus habitantes tienen una vida más corta.

"Pero es necesario; las especies que existen allí, los Humanos principalmente, se reproducen muy rápido…mientras que nosotros…"

Sobre los Bijûs y los seres Superiores no podría dar muchos detalles; no conozco mucho de ellos obviamente, pero algo que sí sé es que viven MUCHO tiempo. Hinata-hime y Neji-chan no han cambiado desde que yo era un bebé.

Con respecto a mi especie…Por lo general un Shinigami no puede tener más de dos hijos; con suerte un tercero. En mi caso eso se cumple, puesto que años de hacerlo sin protección alguna y nada. Luego de dos hijos tanto mi raza como la de los Ángeles pierden su fertilidad.

"Aunque claro que hay excepciones…" siendo que hacia momentos me había enterado que Sai había dado a luz a otra niña… "Ellos ya llevan 6 hijos; algo completamente ilógico de pasar sí no fuera por la explicación lógica que han sido tres embarazos y más de un niño en los dos primeros."

- Usuratonkachi…me estás ignorando.

- ¿Ah?—como ya me estaba molestando tener las alas contra la cama, me senté con las manos apoyando hacia atrás—Lo siento estaba…pensando…

Parpadeé con lentitud, recorriendo a Sasuke. Se encontraba subido a mí y por mi cambio de posición había pasado de mi estomago a sentarse en mi entrepierna.

"Tan…se ve adorable…" intenté apartar esos extraños pensamientos de mi mente. Sí, era mi esposo, y ya le conocía de pies a cabezas el cuerpo, pero… "Ahora su forma sólo me…¿Cómo puede ser que me excite? ¡Oh, mierda!"

Tragué en seco, al notar que mi amigo estaba comenzando a delatarme y mi moreno claro que por su lugar lo estaba notando.

- En serio…no puedo creer que te excite tanto esta situación…

- ¡No es la situación, es que como eres tú…! Yo no soy pedófilo dattebayo, es que…como eres tú…—me mordí el labio nervioso—Es la única razón lógica que encuentro a estas ansias que tengo por…

- ¿Hacerme cosas malas?

Me sonrió de lado con prepotencia, haciendo sólo que ese gesto soberbio, normal en él, tomará un agregado de morbo al ser enmarcado por esa cara seudo aniñada; que lejos estaba de mostrar ingenuidad. El maldito me estaba provocando.

- ¿Qué es lo que quiere hacerme exactamente, Hokage-sama?—preguntó tranquilo mientras se quitaba los holgados pantalones.

- Que no te haría ttebayo…

Su tono de voz, sus gestos. Sasuke siempre lograba seducirme y aunque fuera un niño…Aquella situación me era retorcidamente morbosa.

- ¿Mmmm?—miró con un ceño fruncido dentro de su ropa interior, antes de suspirar resignado y quitársela—Mi hermano cuando se despierte del desmayo y se vea la polla pequeña…—casqueó entre dientes mientras bajaba la cremallera de mi pantalón.

- Seguramente cuando lo note…mmm, nos enteraremos, dattebayo.

- Tienes razón y cuando Sai…luego de sacarse el deseo retorcido de sodomizarlo no encuentre a …—rió por lo bajo con malicia, pensando en el suceso, sin dejar de lado el terminar de quitarme los pantalones, para dejarme sólo con el bóxer—Mierda dobe, ahora…mmm, comparada con la mía, la tuya es de caballo y…palpita muy fuerte…—comentó curioso haciendo un poco de presión con su mano por sobre la tela.

- Ahh…—de mis labios se escaparon unos gemidos ante el toque, el cual se intensificó más cuando volvió a sentarse sobre mí. Era delicioso sentir como su cálida entrepierna comenzaba a hacer cada vez más fricción contra la mía.

"Pero aunque diga que es más pequeña ahora…para un cuerpo de 12 años, creo que eso es demasiado paquete." Pensé al tiempo que llevé una de mis manos a su sexo, sólo para lograr, con un leve rose de mis dedos, que jadeara completamente extasiado. "Al parecer está más sensible que lo normal, mmm…sí, es más pequeña que la que conozco de siempre, pero igual…"

- ¡Ya, quita tu mano!—gimió enfadado tomándola con brusquedad, apartándola de sus partes.

Ambos nos quedamos mirando con ¿Incredulidad? Aquello…

- Acabas de…

- Sí, acabo de…

Miré mi mano asombrado, al tiempo que en el rostro de Sasuke comenzaba a formarse una sonrisa de prepotencia.

- Pues ten más cuidado para la próxima, dattebayo.—dijo sobándose un poco el brazo.

- ¿Lo dice quien hace más de 10 años casi me mató y que en mi lugar fue la pared de mi antigua casa la que pagó las consecuencias de sus actos?

Naruto sólo mascullo por lo bajo; mientras mi sonrisa arrogante se rehusaba a abandonar mis labios.

Lo había detenido. Conseguí, a pesar de que él se había negado, apartar su mano; quitarla casi sin problemas.

Mi rubio era cabezotas y cuando quería seguir haciendo algo solía usar su ventaja física sobre mí; él era más fuerte que yo por ser Shinigami, y ahora yo había logrado ponerme a su nivel, y sobrepasarle.

- Esto de haber recibido la herencia Uchiha está comenzando a tener cosas positivas. Me pregunto qué otras cosas podré hacer ahora…—sonreí imperioso, acercando mi rostro al suyo.

Él sólo me miró ceñudo antes de atacar mis labios con ansias. Yo le respondí de la misma manera; ahora lo único importante era generarnos placer más que comenzar una riña tonta.

- Mmmgha…Espera Sasuke…—gimió al detectar que mis manos liberaban su erección de su ropa interior—¿Vas a…qué tienes pensado, teme?

- ¿Qué tengo pensado yo? No lo creo, yo sólo leo lo que tus ojos piden…aunque no estoy seguro que quieres más: si un oral o penetrarme…o ambas cosas…aunque ¿Sigues teniendo miedo, dobe?

- Es que…con penetración…¿Y si te lastimo?

Rodé los ojos. Obviamente que sí terminaría doliéndome, pero tampoco era para tanto ¿O sí?

"Ok, lo admito también me causa demasiado morbo estar en esta situación y quiero que Naruto se aproveche de mí. ¡Pero claro que no voy a decir eso en voz alta! ¡Maldito usuratonkachi! ¡¿A qué esperas?! ¡Fóllame!"

- Baka, deja de pensar tanto y busca el lubricante en la mesa de luz.—gruñí al tiempo que miraba con enfado a la condenada mesa. Todo sería más fácil y rápido si esta misma viniera a darnos el pomo en la mano.

- Está bien, pero…luego no quiero reproches.

- Ngh…—en cuando sentí la primera intrusión para prepararme, cerré mis ojos con fuerza.

Había entrado bien, rápido y sin problemas; pero al parecer ese maldito cuerpo pequeño…

"Más te vale que cooperes cuerpo, no me vendrás a cagar este momento ahora." [Half: eso ha sido bien wth?! xDD] (Aka: I know XDD pero en serio, a veces el cuerpo es un maldito bastardo y te caga los planes ¬¬)

- ¡Ya, tú, continua!—gruñí molesto al ver que Naruto se había detenido.

- Tsk, quien te entiende dattebayo.—resopló—Etto…Sasuke, no creo que…quepa todo ttebayo.—dijo con nerviosismo en su voz.

- No lo sabremos hasta que no lo intentes.—como yo esperaba el tragó sus babas y asintió al instante.

"Siendo seme o siendo uke, Uchiha Sasuke siempre consigue lo que quiere, dattebayo." Me gustaría decírselo en la cara, pero no soy de buscar peleas tan innecesarias como esas; puesto que aunque no lo diga… "Eso ya es un hecho y siempre lo será."

"¡Ahh, mierda…! ¡Esto…duele mucho!" entrecerré mis ojos y me mordí el labio, resistiendo, intentando clavar lo menos posible mi uñas en sus hombros, para que él no se diera cuenta tan pronto.

El dolor iba a pasar, claro, y luego vendría el placer "¡Más vale que sea así estúpido cuerpo o juro que le haremos una visita a ese tal Orochimaru!" un feo temblor me recorrió, al imaginarme a ese tipo relamiéndose con su lengua viperina mientras me nombraba de forma morbosa.

Jadeé quejándome en cuanto sentí a Naruto detenerse. "Por lo menos el pensar en otras cosas me ha distraído un poco."

- No, ya…

- ¿Y ahora que pasa, dobe?—gemí por lo bajo intentando moverme un poco, consiguiendo sólo que él me lo impidiera, sujetándome de las caderas con fuerza.

Sí, al parecer estaba muy nervioso. Pero él mismo seguramente era consciente de ese brillo perverso en sus ojos, así que sabía que no podía decir que aquello le desagradaba del todo.

"Supongo que no debí presionarlo…tan pronto."

- ¡Papi, Naru, no encuentro…!

Tanto Sasuke como yo, quedamos estáticos, sin poder quitar nuestra vista de Kishi, quien había quedado de piedra, con sus ojos negros abiertos a más no poder, sosteniendo el pomo de la puerta semi-abierta por él.

- ¿Y ahora qué sucedió que te quedaste mudo, baka?

La voz de nuestra hija mayor se sintió cercana, hasta que ella se encontró momentos después detrás de su hermano, mirando el mismo panorama que este; sólo que sus ojos azules reflejaban un deje de molestia.

"Aunque no quiera admitirlo, sigue sintiendo celos de que nosotros nos tomemos nuestro tiempo y la excluyamos. Y cuando nació Kishi le enseñó a que yo tenía que ser su favorito porque Sasuke ya era de ella."

- Serán padres pervertidos y tú un idiota, otôto.—respingó—Es una suerte que hayamos salido a Naru, porque sí no…creo que hasta yo me traumaría. Aunque…— a su expresión molesta añadió una sonrisa de lado, al tiempo que le tapaba los ojos a su hermano.

No hizo falta que continuase, ya con su expresión…

- ¡Etsuko, largo!—gritó Sasuke, al tiempo que ésta salía corriendo con Kishi a cuestas.

"Será pervertida está niña." Un feo escalofrío me recorrió la espina dorsal y sólo logró intensificarse en cuanto mi moreno se dio vueltas, mirándome con unos ojos rojos sumamente penetrantes. "Desde que le conozco, muchas veces me ha dado la impresión de que sus ojos en algunos momentos irradiaban un color rojizo, mmm, ahora se ve más sensual que antes, pero esto ya es…"

- El colmo.—gruñó mi pareja.

- ¿Eh? "¡No puede ser! ¡Falta que ahora también lea la mente!"

- ¡Te estás viniendo!—masculló mirando hacia nuestras entrepiernas.

Él seguía excitado, pero mi virilidad…

- Oh, es cierto…—dejé escapar con un tono ronco y satisfecho—Por eso me estaba sintiendo tan bien, dattebayo. Sasuke, lo…—le llamé buscando sus labios.

- Ya, no importa.—me dijo con voz tranquila, respondiendo a mis caricias.

Aunque él nunca ha sido bueno para disimular su enojo. Y que tuviera esos ojos rojos y amenazantes, sobre mí…

No soy gallina, pero vi prudente cerrar mis ojos por bastantes minutos esa vez.

Ya a la mañana siguiente me levanté temprano a preparar el desayuno; claro que había olvidado mi pequeña condición y el tener que subirme a la silla para sacar las cosas de la alacena de arriba, había sido muy molesto.

"Y más si tu hija te mira con una sonrisa divertida y tu hijo con cara perturbada. ¡Tampoco ayuda haberme despertado con fiebre!"

Para Kishi esa fue la primera vez que nos vio en asuntos comprometedores; Etsuko ya estaba acostumbrada, puesto que más de una vez nos había cortado el rollo apropósito.

- ¿Tocan a la puerta?—dije extrañado.

Los tres lo estábamos, puesto que era muy temprano y las personas que podían llegar a ser a esas horas, no tocarían la puerta.

"O por lo menos no de forma normal." Cierto día mi hermano casi tiró la puerta abajo porque necesitaba usar el baño.

- ¡Yo voy!—exclamó Naruto a lo lejos. Él en esos momentos se encontraba bajando a comer; ya vestido para ir a trabajar—¡WAAAAAAAAAAAAAAAA!

- Etsuko ve a ver qué le pasó a ese idiota.—dije sin inmutarme por su grito y sin apartar mi atención de servir los desayunos en la mesa.

- ¿Ah? ¡Hola, Hina-chan, Sui-chan, Karin-chan!—exclamó Etsuko, haciendo que Kishi también fuera a ver.

Segundos después mi asombrado esposo les dio paso a los tres: Hinata-chan estaba en su forma adulta, mientras que aquellos niños llamados Suigetsu y Karin, mantenían su forma de seis años, debido a que ellos realmente eran unos niños.

"Si mal no tengo entendido, ellos aprenderán junto conmigo y mi nii-san."

- ¡Adelante, por favor, están en su casa!

- Eres muy amable, Naruto-kun.—dijo Hinata-chan sonrojándose levemente mientras tomaba asiento.

"Sinceramente, desde hace un tiempo detecté esa forma especial que tiene de mirarlo y de que siempre se sonroja cuando él le habla. Mientras había creído que se trataba de una niña, no había visto problemas en esto, pero ahora…es distinto. Tsk, vamos, Sasuke no te pongas celoso por pequeñeces, a fin de cuentas…¿Uh?"

Detuve mis pensamientos al percatarme de que aquellos niños me miraban fijamente. La pelirroja con ojos sumamente felices, y semblante avergonzado, desde el asiento que había tomado, mientras que el niño peliblanco se me había acercado y me miraba con sus ojos violáceos muy grandes.

- ¡AH! ¡HINATA-HIME, SASUKE-KUN ES UN PREVERETIVO!

- ¡Se dice pervertido, baka!—le corrigió la niña, tapándose la boca con las manos en el acto.

- Sui-chan, sí, eso no es nada nuevo. No te preocupes.—dijo Etsuko señalándole una silla para que se sentara.

- ¡Quiero agua y galletas, por favor!—exclamó feliz, haciendo caso.

Entre tanto, yo no pasé desapercibida la mirada seria y examinadora de ciertos ojos blancos.

Luego de aquel peculiar desayuno, me dirigí como todos los días a trabajar. Y sin Sai la verdad todo fue demasiado aburrido.

Aún no lo había visto, por eso no conocía a mi nueva sobrina, pero era mejor esperar 2 días mínimos antes de ello. El humor postparto que tenía era algo que solamente Itachi podía soportar.

- ¡Ahh, otro día de trabajo que casi termina!—me dije mientras me estiré en mi sillón de Kage.

- Veo que estás de buen humor, creí que te encontrarías algo shockeado luego de lo ocurrido.—comentó mi abuela, quien se encontraba mirando el paisaje desde las ventanas de mi izquierda.

- Mmm, bueno…Sasuke seguirá siendo Sasuke.

- Sí, pero ahora es un ser Superior.

- ¡Bueno, sí, eso sí es extraño dattebayo, jejeje!

- Y estos viven en su mundo. Pueden habitar por un tiempo aquí, pero deben vivir…

- Creí que sólo te estabas ocultando de los apostadores como siempre, pero en realidad…¿Por qué viniste, oba-chan?—dije dubitativo—Si fuera el caso de que Sasuke se fuera a ir de mi lado, deberías estar contenta. Y ahora que ya no es un Humano, también. Entonces…¿Por qué te noto preocupada?

- ¿Te sabes la historia de los sannins legendarios, verdad?

- Claro y también que uno de ellos eres tú ttebayo. Luego los otros eran…creo que ero-senin y ese sujeto de la biblioteca.

- ¿Recuerdas la parte donde los sapos sagrados hablan del elegido?

La leyenda de los sannins legendarios, hablaba del viaje que habían hecho tres shinigamis al mundo de los Bijûs. Por lo general cuando íbamos a este, nosotros pasábamos directo a verles. Pero en realidad quienes no fueran invitados por estos, para verles y hablar con ellos, debían internarse en su mundo y llegar a ellos; si es que lo lograban.

Intenté hacer memoria. Sí, recordaba algo de que los sapos sagrados le hablaban a ero-senin de un elegido que cambiaría el mundo, que sería muy importante.

- Tú eres ese elegido.

- ¿Ah?

Las siguientes horas fueron cruciales en mi vida. Me enteré de demasiadas cosas. De la verdadera razón de la muerte de mi madre. Del destino que recaía sobre el primogénito de mi padre, y del porqué mi abuela no quería a Sasuke a mi lado.

«Yo presentía algo extraño sobre Sasuke…por eso no lo quise nunca a tu lado. Si bien, yo siempre supe que al igual que como tu padre y tu madre, ustedes estaban destinados. Por algo él despertó de su coma en cuanto tú ingresaste a su vida.»

"¿Entonces técnicamente ahora el futuro de todo recae en mis hombros?"

Ese día me fui muy tarde a la casa. Quería estar solo, meditar sobre todas aquellas palabras que me había dicho mi oba-chan.

"Ella no quería darle al destino la oportunidad de darme tal responsabilidad. Pero…"

- ¿Sigues despierto?

Encontrar a Sasuke despierto, especulando en la oscuridad del cuarto, no me era extraño.

"Pero creo que no me acostumbraré nunca a estos ojos rojos tan acojonantes dattebayo."

- Estoy embarazado.