Naruto y sus personajes son obra de Masashi Kishimoto. Lo único que me pertenece es la idea y la historia, las cuales hago sin ánimo de lucro, con el fin de entretenerme y entretener a quien quiera leerla.
*Toc toc* ¿Hay alguien por aquí? Demasiado tiempo sin actualizar... ¡Pido un millar de perdones!
Pero sin más preámbulos, espero que este nuevo capítulo sea del agrado de todo el mundo; o al menos de algunos.
Mi más sincero agradecimiento a anamicenas por nominarme a los premios Naruto FanFics (que podéis encontrar en Facebook), no pensé que pudiera participar en algo tan grande como eso, pero lo estoy haciendo; y orgullosamente voy en tercer lugar con todas esas pequeñas personitas que me votaron. ¡Gracias, de verdad, a todos y cada uno de vosotros!
No espero ganar, pero al menos sí que más gente disfrute de mis relatos... Es un placer escribir y recibir comentarios tan geniales como los vuestros.
De nuevo; espero que os guste.
Disfrutad de mis locuras.
Icha Icha Canon.
Capítulo IX
Por las calles de Konoha.
POV General.
Una sala cálida, iluminada por el astro diurno del mediodía. Las cortinas blancas se movían con suavidad al son del poco viento que entraba por una ventana entreabierta. Encima de la mesa de aquel lugar, se hallaban diversos papeles escritos desperdigados por todo lo ancho y largo de la misma.
Sentado presidiendo aquella mesa, un hombre con gafas ovaladas, bigote blanco y ojos negros como el carbón, trataba de calmar el revuelo que habían causado todos esos papeles cuando dicho peli-blanco los entregó.
—Kakashi, te encargamos el libro para el Invierno pasado, y es primavera.— Comentó dicho hombre con sus dedos tamborileando la mesa de madera, haciendo que todos los jóvenes aprendices de edición, se callaran.
El ninja-copia estaba sentado al otro extremo de la mesa, mirando fijamente a esos dos ojos negros que le hablaban con frialdad.
—Lo sé.— Se limitó a responder.
—Pero maestro Hiroshi, es la mejor obra que he leído desde Jiraya-sama...— Un joven trató de defender al ninja, pero la fulminante mirada de su jefe, hizo que callara al instante.
Un silencio incómodo se hizo en la sala y Kakashi tragó saliva. Se temía lo peor; no le aceptarían el libro por vencimiento de tiempo, sus esfuerzos no se verían recompensados, todas las noches en vela, todo el café que gastó, todos los sustos que se llevó...
—Lo quiero en venta para el Lunes que viene, se ha acabado la reunión.— Todos los jóvenes de la sala, incluido Kakashi, se pararon en seco al escuchar tales palabras del maestro Hiroshi.
—Gracias...— Susurró el peli-blanco cuando el hombre pasó a su lado, y este le dio una pequeña palmada en el hombro, regalándole una sonrisa.
Lunes 24 de Abril, 12:00 am.
Como se predijo, el Lunes siguiente a esa reunión se estrenó el libro más esperado por muchos hombres de Konoha, y alguna que otra mujer.
Kakashi estaba en un pequeña librería de Konoha firmando libros a todo aquel que pagara un pequeño suplemento; y habían más de cien personas ¡Todo un éxito!
—Gracias Kakashi-san, no puedo esperar a leerlo. Por favor, ponga "con cariño, para Yume".— Comentó una joven castaña sonrojada por estar en frente del ninja.
—Aquí tienes, disfrútalo.— Sonrió Kakashi. —Siguiente por fav... ¿Qué haces aquí?— El peli-blanco se quedó estupefacto por la siguiente persona de la fila, sentía que la respiración se le entrecortaba y cómo todo su libro se vería desmontado. Estaba muerto.
—Kakashi-sensei, un placer verle. ¿Me firmaría el libro a mí también?— Esa sonrisa extraña siempre dibujada en el rostro de aquel chico, daban ahora escalofríos a Kakashi.
—C-claro, Sai.— Con las manos algo temblorosas, agarró el bolígrafo negro que utilizaba para firmar y, sin mirarle a los ojos le preguntó. —¿Qué quieres que ponga?— Tragó saliva.
—Algo sencillo "para Sai, espero que te guste", no tengo entendido qué debo decir en estos casos.— Le entregó el libro abierto por la página en blanco.
—Bien... Aquí tienes.— Tratando de mostrarse sereno, Kakashi le entregó el libro de nuevo y Sai se despidió de él, dejando paso al siguiente de la fila. —Dios mío... Dónde me he metido...— Se quejaba para sus adentros el peli-blanco.
Toda la restante firma de libros fue una agonía para el ninja, sólo quería irse a casa; o mejor, encerrarse en un búnker. Temía que Sai descubriera todo lo que había hecho; pero más temía que se lo contara a Ino... Y más temía aún que Ino se lo contara a Sakura, y ésta a Sasuke.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo.
Llegó a su casa y se hizo una taza de té caliente; el café no era buen amigo con el nervio que tenía dentro.
Residencia Yamanaka.
Una puerta se cerró.
—¿Sai? ¿Ya estás en casa, mi vida?— Preguntó Ino desde la cocina.
—Sí florecita, acabo de llegar. Kakashi me ha firmado el libro, cariñito. Se le veía cansado... Pobre, espero que pueda descansar, la mano le debe doler mucho de tanto firmar libros, mi corazón.— Le explicaba Sai, haciendo énfasis en cada apelativo cariñoso.
—Querido, te he dicho mil veces que no es necesario que estés diciéndome ñoñerías a cada momento. Con una está bien.— Rió la Yamanaka besando la frente de su esposo, que estaba ahora sentado en la mesa de la cocina con el libro abierto.
—¿Dónde está Inojin?— Preguntó ojeando el libro por encima.
—Está con Shikadai, se han ido a comer a casa de ChoCho.— Ino se puso detrás de su marido y comenzó a masajearle los hombros, acercándose a su oreja con sensualidad. —Estamos solos...— Hizo una pequeña risa pícara y volvió a los fogones.
—Estupendo...— Sonrió de vuelta el pálido ninja. —Leeré un capítulo antes de comer y luego te daré lo tuyo.— Comentó como si nada.
—¡Sai!— Ino se giró bruscamente para regañarle, pero el nombrado ya estaba en la sala de estar. —Este hombre... Trece años casados, y aún diciendo esas cosas.— La rubia pretendía enfadarse, pero en el fondo le hacía tanta gracia como en los primeros años de casados.
En la sala de estar de la residencia Yamanaka, Sai leía tranquilamente el primer capítulo de su libro recién adquirido. Se acomodó en un sillón de terciopelo violeta acompañado de un vaso de agua con unas gotas de limón; como Ino le solía hacer.
—Hana y Hisoka, Tsuki y Daiki... ¿Por qué tantos personajes?— Sai se preguntaba para sí, ojeando por tercera vez el índice del libro. —Jiraya-san no los hacía así. Supongo que cada uno tendrá su manera de escribir.— Se encogió de hombros y volvió a la página del primer capítulo donde se había quedado.
El moreno estaba totalmente atrapado entre las páginas del libro; era como si cada palabra estuviera meticulosamente medida para que quedara estupendamente bien a los ojos del lector. Como artista que él era; aunque de otra rama, Sai apreciaba el arte y la dedicación de Kakashi. Pero no podía dejar de pensar, que en esa historia, había algo que le sonaba, algo que le era familiar.
Al acabar de leer el capítulo, Ino entró por la puerta que conectaba la sala de estar con la cocina y carraspeo con una sonrisa.
—Todo listo amor, vamos a comer.— Comentó la rubia quitándose el delantal.
—S-sí...— Dudó el ninja dejando marcada la página del capítulo dos.
Ya sentados en la mesa y comiendo el delicioso pescado a la plancha con verduras revueltas que Ino había preparado, Sai dudó si contarle o no sus sospechas a su mujer.
—¿Qué te ocurre Sai?— Preguntó la rubia.
Sai se limpió antes de hablar.
—Verás mi vida, resulta que leyendo el libro de Kakashi, corazón...— Comenzó.
—¡Sai, que no digas tantas cosas de esas!— Rió de nuevo la Yamanaka.
—Oh sí... Disculpa.— Rió también. —Pues, el primer capítulo trata sobre una historia de un hombre que se va muy lejos del país donde vive, y se convierte en un asesino. Ella le espera, incluso va en su busca; pero él incluso trata de matarla en varias ocasiones. Pero al final, todo se resuelve, y hacen el amor de una manera bastante salvaje.— Sai contaba la historia con toda naturalidad, pero a Ino casi le falta el aire.
—¡Vaya! Kakashi-sensei tiene una buena imaginación.— Comentó la rubia abanicándose, pensando en que quizás ella también debería leer ese libro.
—El caso, es que esa historia me suena de algo ¿No?— Sai cerró los ojos y puso un dedo en su mentón.
Ino abrió los ojos como platos.
—¿¡Has dicho que él se va de viaje!?— Preguntó acercándose a su marido mirándole como una loca.
—Sí...— Respondió él con algo de miedo, echándose hacia atrás.
—¿¡Y que ella fue a buscarle!?— Volvió a preguntar, acerándose aún más, levantándose de la silla, poniendo una rodilla en la mesa.
—Sí...— Sai comenzaba a sudar frío al ver a su mujer de esa manera. Volvió a retroceder, pero la silla al final vencería.
—¿¡Y que tuvieron sexo salvaje!?— Preguntó en gritos, lo que hizo que el pobre Sai cayera de la silla y se escuchara un sordo golpe en el suelo. —¡Tengo que leer ese libro!— Ino se bajó de la mesa como un rayo, dejando a Sai en el suelo.
—Qué vitalidad tienes cariño, no se te notan los años.— Comentó el moreno levantándose del suelo.
—¡Cállate!— Se escuchó desde la sala de estar. Sai rió.
Por las calles de Konoha.
Una mujer con cabellos rosados paseaba por el mercado de la aldea en busca de algunas hortalizas que faltaban en casa después de haber hecho la comida. Su marido estaba en la oficina del Hokage con el Séptimo y su hija había ido a jugar con la pequeña Himawari.
Pero no todo era como siempre.
La médico, que hoy tenía la tarde libre en el hospital, notaba algunas miradas clavadas en ella, escuchaba susurros a sus espaldas, la gente apartaba la mirada con un sonrojo e incluso algunos hombres le sonreían con ese mismo sonrojo.
Comenzaba a cansarse de tanto secretismo y tanta tontería. Sakura no era una mujer de mucha paciencia a no ser que fuera su esposo o su hija. Pero una luz salvadora se le apareció en el camino.
—¡Temari! ¡Hola!— Saludó con entusiasmo y se refugió detrás de ella de todas esas miradas.
—Ho-hola...— La rubia, algo confusa, miró como la peli-rosa se escondía detrás de su espalda, mirando hacia todos lados. —¿Qué... haces?— Temari arqueó las cejas y se giró, tomando a Sakura por los hombros. —¿Qué te pasa?— Preguntó algo enfadada.
—Temari, hay algo extraño. Noto que todo el mundo me mira, incluso algunos hombres han osado a guiñarme un ojo.— La ninja médico se sonrojó al decir tal cosa, haciendo que Temari parpadeara varias veces.
—¿A-a ti también te pasa?— La expresión de la dueña del viento cambió a una de preocupación y ambas se quedaron mirando.
Un suspiro salió de ambas mujeres.
—Quizás somos demasiado atractivas.— Comentó Sakura, intentando darle un toque de humor a la situación.
Temari rió, pero por dentro sabía que algo extraño estaba pasando y lo pensaba comentar con Shikamaru al llegar a casa.
Residencia Nara.
—Ya estoy en casa.— Saludó el padre de la familia Nara al entrar por la puerta después de un largo día de trabajo.
—Shikamaru ven, tenemos que hablar.— Temari bajó las escaleras después de dejar a su hijo durmiendo. Shikamaru se quedó helado.
—¿Qué ocurre?— Tragó saliva y siguió a su mujer hasta la pequeña terraza donde tiempo atrás compartió un buen rato con Kakashi bebiendo un vaso de whisky.
Al contarle Temari todo lo que ocurrió ese día por las calles de Konoha, y al comentarle su encuentro con Sakura y compartir que tenían la misma extraña sensación; Shikamaru comenzó a atar cabos.
—Hoy es Lunes veinticuatro de Abril ¿No?— Preguntó al aire el castaño. Temari asintió. —Hoy se estrenaba el libro de Kakashi.— Temari confusa, no encontraba la relación. —Y justo hoy notas que algunos hombres te miran y te guiñan el ojo.— El puño apretado de Shikamaru, hacía ver que eso no le hacía ninguna gracia. —Qué casualidad.— Ambos Nara se quedaron mirando por unos instantes, hasta que Temari pudo coger todo lo que su marido trataba de decirle.
—¿Quieres decir que Kakashi ha hecho una historia con nuestros nombres?— Preguntó la Nara al borde del colapso, Shikamaru rió.
—No, no es tan estúpido.— El ninja miró hacia el bosque para luego cerrar los ojos y sobarse las sienes; tratando de pensar.
—¿Entonces qué, Shika...?— Pero antes de poder acabar la pregunta, su marido habló.
—Seguramente haya cambiado los nombres... Pero haya dejado la historia de todo lo que sucedió. No estoy seguro de cómo se lo ha montado.— Torció la boca, buscando una explicación.
—¿Y qué más daría eso, Shikamaru? Ten en cuenta que su libro es de sexo.— La rubia cruzó los brazos y se acomodó de nuevo en la silla de aquella terraza.
—Cierto.— El Nara continuó pensando.
—Voy a preparar la cama, no tardes en venir a dormir.— Le besó en la mejilla y le acarició el hombro para después regalarle una sonrisa y entrar dentro de la casa.
Shikamaru se quedó fuera por unos minutos más, tratando de llegar a una conclusión sobre todo aquello.
—¿Por qué Kakashi nos visitó sin avisar? ¿Y antes de nosotros visitó a Choji?— El ninja de las sombras escuchó cómo Temari bajaba de nuevo por las escaleras, y no quiso darle más vueltas.
Acompañó a su mujer a su cuarto para descansar.
Quizás mañana se pasaría por la librería.
Al día siguiente, Shikamaru desayunó, besó a su hijo y a su mujer y se dispuso a salir un poco antes de casa, para pasarse por la librería a comprar ese dichoso libro.
—¡Shikamaruuuuu!— Se escuchó detrás de él.
El nombrado se giró y pudo ver a su mejor amiga correr como una bala hacia donde él estaba.
—¿Qué pasa, Ino?— Preguntó asombrado por el sprint que la rubia pegó.
—Creo que Kakashi ha hecho algo muy gordo.— Trató de recobrar el aliento.
—¿Qué quieres decir?— Preguntó con el corazón en la boca.
—Aquí no, vamos a algún lugar. ¡Ya sé! Vamos a la oficina del Hokage, así hablo con Naruto también. Ese bobo seguro que ni se ha percatado.— Ino hablaba y hablaba mientras caminaba en la dirección establecida por ella misma.
—Vale...— Las sospechas de Shikamaru estaban a punto de ser resueltas, y por lo que Ino comentó, no iba mal encaminado.
Oficina del Séptimo Hokage.
Shikamaru hizo que permitieran el paso a Ino a la oficina central, y al entrar se encontraron con una mesa llena de papeles; a un Naruto medio dormido y a un Sasuke preparando otra taza de café, que depositó donde pudo, encima de la mesa; al lado de dos más.
—Hola...— Saludó Naruto sin muchos ánimos.
—Buenos días.— Saludó Sasuke. —¿Qué hace ella aquí?— Preguntó fríamente.
—¿¡Há!? Sasuke-kun... Siempre tan frío.— Suspiró la rubia.
—Ino, dinos eso que tenías en mente, venga.— Shikamaru cerró la puerta e Ino se acercó a la mesa tirando todos los papeles al suelo de una volada.
—¿¡Qué haces!?— Exclamaron Sasuke y Naruto al unísono. Shikamaru se frotó las sienes, tratando de no reírse.
—Melodramática...— Dijo para sí el ninja de las sombras.
—Temari, Sakura, Karui, Hinata y yo... ¡Estamos en este libro!— Ino puso el libro de Kakashi encima de la mesa ahora vacía y los tres hombres se quedaron mútuamente.
—¿Qué dices, Ino? ¿¡Para eso me tiras todos los papeles!?— Exclamó el rubio, que de la nada ya tenía energía para levantar el puño con cara de pocos amigos.
—Tu mujer podría estar siendo acosada ahora mismo.— Le señaló con el dedo índice y Naruto cambió su expresión a sorpresa, cayéndose de nuevo a la silla.
—Lo que Ino quiere decir...— Carraspeó Shikamaru, viendo que no iban a ninguna parte si Ino contaba sus sospechas. —Es que, lo más probable sea que Kakashi-sensei se haya basado en la historia de nuestra aldea, basándose en cada uno de nosotros para hacer sus personajes del libro.— Comentó el castaño, intentando explicarse lo más claramente posible.
—Te recuerdo que el libro trata de sexo, Shikamaru.— Habló Ino agitando el libro.
—Eso me dijo Temari. No lo he leído pero...— Ino se acercó a él y se lo entregó.
—Deberías leerlo entonces. Yo lo he hecho, y hay demasiadas similitudes en la escena que me corresponde.— Comentó algo sonrojada.
—¿Que te corresponde?— Preguntó Naruto desde atrás.
—Oh sí, resulta que hay diversos capítulos... Lo que pasa es que el último no me cuadra mucho con ninguno de nosotros. ¡Pero en fin! Que hay un capítulo para cada uno, y no sé los vuestros, pero la escena erótica que me corresponde es... Prácticamente igual.— Susurró Ino con vergüenza, pero lo suficientemente alto como para que todos pudieran escucharla. —Chicos, tenéis que leerlos el libro para confirmar que no es una casualidad.— Entregó el suyo a Shikamaru y miró a los dos hombres detrás de ella.
—Está bien...— Dijo Sasuke más para sus adentros que para fuera.
—Lo haré.— Afirmó Naruto con una mirada decidida. —De todas maneras, es un honor que Kakashi-sensei nos haya elegido para ser sus protagonistas ¿No?— Intentó animar el ambiente el rubio.
—¿Y cómo ha conseguido saber las escenas de sexo?— Preguntó Ino algo molesta.
—Hasta que no lo leamos, no lo sabremos.— Tranquilizó Sasuke el ambiente. —Quizás sólo es una coincidencia.— Ladeó la cabeza mirando a su mejor amigo.
—Quizás...— El rubio torció los labios y miró a Shikamaru e Ino.
—Yo avisaré a Choji y quedaremos todos mañana en mi casa para comentar lo que pensamos al respecto ¿Vale?— Comentó la rubia, mirando con decisión a sus compañeros.
Todos asintieron y volvieron a sus asuntos, pensando en comprar ese dichoso libro y descubrir qué estaba pasando en Konoha.
¡FELIZ AÑO NUEVO! Espero que os haya gustado mucho este capítulo. Ciertamente, me costó un poco escribirlo porque hay demasiada gente involucrada en toda esta historia; y estoy acostumbrada a hacer conversaciones de dos personas, no de cincuenta... Jajajajaja. La verdad es que es un proyecto muy grande para mí y espero estar a la altura.
Muchísimas gracias a todas las personas que añadisteis a favoritos esta historia y habéis continuado leyéndola.
Pido perdón de nuevo por mi tardanza, pero espero que sepáis comprender que se juntó mi inicio del curso con las vacaciones de Navidad. Aún así, no tengo perdón... Trataré de actualizar más a menudo; aunque os aseguro que queda muy poquito para el desenlace de esta historia.
¿Qué ocurrirá con Kakashi?
¿Shikamaru podrá lograr descifrarlo todo?
¡Qué nervios! No puedo esperar a que me venga la inspiración para llenar las páginas el blanco de mi Word y plasmar mis ideas para todos vosotros.
Un besazo enorme, y espero que vuestros deseos de Año Nuevo se hagan realidad.
¡Besitos de chocolate con leche para todos!
RECORDAD QUE:
Sakura & Sasuke = Hana & Hisoka (Flor & Reservado/Secreto)
Hinata & Naruto = Tsuki & Daiki (Luna & Brillar/Resplandecer)
Tamaki & Kiba = Sayo & Haru (Atardecer & Activo/Enérgico)
Ino & Sai = Emi & Ryota (Bendecida con belleza & Pureza)
Karui & Choji = Yoriko & Yudai (Confianza & Amable/Cariñoso)
Temari & Shikamaru = Shao & Daichi (Aquella que sonríe a menudo & Inteligente)
Oyuki & Kakashi = Oyuki & Yukio (Reina de las nieves & Chico de las nieves)
