Disclaimer (1): Ni Naruto ni sus personajes me pertenecen. Su creador es Masashi Kishimoto.

Disclaimer (2): Ni Vampire Knight ni sus personajes me pertenecen. Su creadora es Matsuri Hino.

Advertencias: OoC leve. Gore. Violencia. Lenguaje Fuerte. OC. Spoiler.

Crossover: Naruto x Vampire Knight.

Pareja: (Principales) Zero Kiryû x Sakura Haruno. Naruto Uzumaki x Sakura Haruno x Sasuke Uchiha. Kaname Kuran x Yûki Kuran. Akatsuki Kain x Ruka Souen. (Secundarias) All Vampire Knight x Sakura Haruno. Zero Kiryû x Sayori Wakaba. Aido Hanabusa x Sayori Wakaba.

Lilith: Quiero disculparme por la tardanza, pero hubo varios factores que no me permitieron actualizar el fic. El primero, la escuela, el final de semestre me absorbió bastante. Segundo, fue que me enrolé bastante en otros fandom que se llevaron mi atención de momento. Tercero, no tenía ganas de escribir un nuevo capítulo después de ver el final de Naruto. Entonces, éste es un punto muy importante a tratar en este fic. Pondré mis quejas porque fue un final tan horrible como el de Vampire Knight que no puedo simplemente quedarme sin expresar lo que siento.

Primero, las parejas que quedaron y el terrible mensaje que envió el autor con ello. Por favor, ¿Sakura se quedó con Sasuke? ¿Naruto con Hinata? ¿En serio? Me parece conmovedor el mensaje SasoSaku "Mantén una relación con un maldito hijo de puta que te trató como basura y no creyó en ti hasta el final, porque si no lo haces serás una mala mujer". No jodan, a mí no me vengan con la porquería que el amor persiste al final y que "salvó" una relación que siempre se fue a pique. Sobre todo la excusa que dio Kishimoto acerca de que una buena mujer debía quedarse con su primer amor (lo que me hace pensar que Ino es un súper zorra por casarse con Sai). Segundo, el NaruHina… en cuanto vi eso en el último capítulo, me dije: "No me jodas, Kishi, ¿en serio?"; y luego los NaruHina diciendo que por fin su Hime-sama obtuvo lo que merece, que Naruto ya no la haría sufrir. No me agrada Hinata, pero qué poca madre de sus fans. Yo veía que Hinata sufría por lograr superarse en sus entrenamientos, por no poder evitar sentirse débil, en ningún puto momento vi que sufriera porque Naruto no le hiciera caso (pero bueno, en fin, la convirtieron en el epítome de la Mary-sue). ¿Qué puedo decir de las parejas? Que Kishimoto cedió a las exigencias de los fans de estas pairing, pues ellos veían shojo donde era shonen. A mí parecer, y aunque me gusta el NaruSaku, un final libre de parejas hubiera estado genial.

Luego, están las kunoichis… Qué gran decepción, todas son malditas amas de casa (lo siento si ofendo, pero de ser shinobis competentes se enfrascaron en un rol de amas de casas. Eso deja un mensaje de que no importa cuánto te jodas haciendo algo, tu final está cuidando hijos o limpiando la casa). Tenten tiene una tienda en la que ni gana bien porque el mundo "está en paz", a la mierda su sueño de ser como Tsunade; Temari se ve tan infeliz casada que su cara me quitó la felicidad nomás al mirarla; Sakura limpiando en lugar de trabajar en el hospital me cagó la vida; Hinata como madre sin atender a sus deberes como Hyûga me hizo escupir (Joder, no tanto estaban chingando los NaruHina que Naruto y Hinata estuvieran juntos para llevar a cabo los deseos de Neji, ¿cómo mierda hará eso si no está al tanto de lo que pasa en su clan?); Ino con su peor es nada (no desprecio a Sai, pero se nota que la los pusieron juntos nomás porque sí). Realmente, ahora que hago este análisis, en Naruto, las kunoichis no hacen mucho (o pierden, o las matan, o alguien viene e interrumpe su pelea, o la cagan). En serio, qué pésimo mensaje para las mujeres en general.

Tercero, los hijos… ¿Habían visto alguna vez algo más feo en su vida? Sarada parece hija del SasuKarin, y Bolt (su nombre de perro) y Himawari fueron diseños horribles. Además, si se supone que son hijos de Hinata, ¿por qué carajos no tienen el Byakugan? Sé que habrá una secuela con estos niños y sólo espero que por gracia divina, el Byakugan no haya evolucionado por algo más cagado que nada (porque eso me recuerda a los miles de hijos del NaruHina en fanart que siguen pululando por ahí y que mutan el Byakugan hasta lo absurdo). Luego la relación padre-hijo de Naruto y Bolt, que pinche OoC en Naruto porque fue tan distante, tan "me importa más la aldea que tú" y, claramente, Naruto no actuaría así con sus hijos (un pasado sin padres te hace actuar distinto, sería un padre responsable, pero cariñoso. No un guarda apariencias ¬¬). Y las demás parejas… mejor ni digo nada. Fue como echar a los todos los personajes en una licuadora para ver que salía.

Cuarto, ¿qué pasó con los demás personajes? Shino como maestro reemplazando a Iruka, Chouji sin su mata de cabello (¡Por Thor! ¡Cortarle el cabello fue una injuria para la naturaleza!), Gaara con peinado relamido, Temari más amargada que un limón, Kiba soltero y con muchos perros, Gai-sensei en silla de ruedas… (eso sí me afectó muy feo). Rock Lee entrenando con su hijo. Sin embargo, ningún sueño cumplido. Nada de eso, puras cosas hechas al chingadazo.

Y por último, lo más importante y lo que más me toca los ovarios, es la horrible degradación que sufrió el personaje de Sakura Haruno. Siempre había sido mi favorita, porque demostraba que se podía cambiar, que había avanzado y grité como loca con su participación tan espectacular en la guerra y como ayudó a Naruto y a Sasuke a conseguir sellar de nuevo a Kaguya. Era genial, y ahí va el pendejo de Kishimoto a hacer que Sakura que le ruegue a Sasuke para que vuelva, y con eso mandó a la mierda su avance. La remató cuando Sakura volvió a su modo fangirl en el penúltimo capítulo… me quedé con cara de WTF.

Como bonos extra, les diré que ya vi la última película. Fue una reverenda patada en el culo. Sakura dejada como personaje secundario y Hinata como coprotagonista… no, no la vean. No sean como yo, y eviten un trauma más (a menos claro, que les agrade, eso ya es cosa de ustedes.

Por esto y más, este fic tomará las bases siguientes. No seguiré la trama del manga desde el capítulo donde Sakura pierde la dignidad hasta el último ni la película tampoco. Me quedaré con los buenos momentos, respetaré la personalidad de los personajes, no haré desenlaces sorpresa, y si dejo huecos en la historia, ustedes podrán enviarme un PM para que les aclare la duda.

Por cierto, esto me ha llevado a reflexionar sobre hasta qué punto los fans o seguidores deben influenciar a un autor. Les diré que aprecio sus comentarios y me ayudan a percatarme de varias cosas, pero la trama de mi fic ya está esbozada con anterioridad, y salvo unos cambios, ya sé cómo terminará. Pondré en mi perfil un link del blog de un amigo para que comprendan lo que digo.

Quiero darles lo mejor, pero a la vez quiero escribir aquello que deseo. Así que quiero mantener el punto medio en el feedback.

Siento haber escrito esto, pero necesita sacarlo todo o me volvería loca. Porque pienso que ese final fue de verás horrible (me hubiera gustado ver a Sasuke de vuelta y no vagando por el mundo. Qué bonito el muy cabrón, se va y sólo viene cuando puede… eso no es pagar los crímenes y pecados que cometiste).

Disfruten el capítulo.


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Noche Nueve

Team Seven

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"¡Vamos, Sakura-chan, Sasuke!

¡Sí!

¡Uhm!".

—Naruto Uzumaki, Sakura Haruno y Sasuke Uchiha. Naruto Shippuden.

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La lluvia no cesaba, pero eso no les importó. Su reencuentro estaba cargado de sensaciones que no eran extrañas para ellos, pues estaban más que acostumbrados a sentirse así, uno respecto a los otros dos. Nada podía romper el impenetrable ambiente cálido y compresivo que los rodeaba, hacerlo sería un crimen. Ni siquiera los cientos de pupilas rojizas que los enfocaban con deseo podían traspasar su barrera autoimpuesta, mucho menos los filosos colmillos que se veían en las desfiguradas muecas hambrientas y en la postura en las manos de garras afiladas. Aun así, se mantenían quietos, expectantes de cualquier movimiento de los nuevos presentes, pues el olor delicioso que emanaban no podía disimularlo la lluvia.

Eran como un faro de luz en la oscuridad, polen para insectos, algo que se veía apetitoso a simple vista. Podían detectarlo sin necesidad de olfatear con insistencia. El olor se expandía con fluidez a través de las calles de Nightray atrayendo toda la atención hacia el Team Seven. Pronto, el número de vampiros se cuadruplicó y no había edificio alrededor que no estuviera hasta el tope.

Con la amenaza latente y cercana, se percataron que no había tiempo para hablar. Los tres se colocaron cerca del barandal de piedra lado a lado y Sakura les musitó que no debían usar ninguna técnica ninja. Por suerte, sólo ella había visto el Rasengan pulverizar la roca. Debían ser cuidadosos a partir de ese momento. Así que Sasuke desactivó su Sharingan también.

—Son vampiros —informó Sakura en voz baja, sabiendo que la incredulidad se instalaba en la mente de esos dos se apresuró por aclararlo—. Son reales y parece que la sangre de los shinobi los atrae fuertemente. La única forma de matarlos es atravesando su corazón.

—Justo como en las leyendas —la voz de Naruto mostraba seriedad—. ¡Vaya mundo es éste dattebayo!

—¿Asustado, Naruto? —inquirió Sasuke con sorna.

Naruto se exaltó con vergüenza y lo miró con reproche.

—¡Claro que no, teme! —exclamó apresuradamente—. Aunque supongo que estás nostálgico por estar aquí.

Uchiha levantó una ceja inquisitivamente.

—¿A qué te refieres?

—Bueno, tú eres pálido como la nieve y tu Sharingan es rojo. Además eres jodidamente femenino y emo hasta la muerte —explicó Uzumaki.

Sasuke trató de omitir sus comentarios, aguantando a que el otro terminará su discurso.

—Lo que quiero decir es que todos estos vampiros son Uchiha también. Se ven igual a ti, Sasuke.

—Idiota —chasqueó Sasuke con molestia, ante el pésimo chiste.

—Emo —planteó Naruto con total tranquilidad.

—No soy emo, imbécil —espetó.

—Vengador bipolar, entonces —rectificó alzándose de hombros, como si fuese obvio.

Sasuke lo miró con hastío. Justo cuando abría la boca para regresarle el insulto, Sakura saltó frente a ellos e impactó con su puño a la horda de vampiros que los habían atacado.

—¡Basta ya, par de tontos! —dijo con renovada energía a la vez que volvía a activar su espada aserrada—. Si tienen tiempo para discutir entre ustedes, úsenlo para pulverizar vampiros.

Los hombres se quedaron en silencio contemplándola fijamente. Naruto con no disimulada admiración mientras que Sasuke si podía ocultarlo. Luego, una sonrisa retadora se extendió en cada rostro al mismo tiempo que Naruto empuñaba una kunai y Sasuke la Kusanagi.

—Que sea un reto, entonces —propuso Naruto—. Quien se cargue más de estos chupasangres no hará aseo por un mes, incluido lavar la ropa y los trastes. ¿Qué dicen?

—¡Me apunto! —aceptó Sakura enseguida.

Sasuke bufó como afirmación. Los tres se colocaron en posición al igual que los vampiros. El repiqueo de la lluvia contra el suelo fue lo único que se escuchó por unos segundos, como un cronometro antes de la cuenta final.

—Bien —musitó Naruto liderando como siempre—. ¡Vamos, Sakura-chan, Sasuke!

—¡Sí! —afirmó Sakura blandiendo su espada.

—¡Uhm! —dijo por su parte Sasuke desenfundando a Kusanagi.

En un instante, las masas de vampiros mermaron con los ataques veloces y precisos de los tres shinobis. Sasuke y Naruto no necesitaban usar ninjutsu para lograr un desempeño igual de eficaz, su taijutsu bastaba para demoler a los vampiros como si fueran meros blancos de prueba. Eran rápidos y fuertes. Ni la terrible fuerza natural del sediento descontrol podía competir contra alguien entrenado para matar en segundos. Inmediatamente, la lucha se centró únicamente en todos contra ellos tres. Los edificios aledaños se fueron vaciando de peste chupasangre y pronto los refugiados fueron conducidos por Kaien y Toga hacia las zonas seguras.

Zero y Akatsuki se cargaban a los desprevenidos vampiros enfocados en llegar hasta donde la pelea alcanzaba el clímax. Para ambos, así como para Takuma y Kaname, presentaba un verdadero reto no sucumbir ante la mezcla de deliciosos aromas que inundaban el aire. Era un exquisito perfume que se había perfeccionado con las fragancias de los tres intrusos nuevos, el paraíso parecía un mero aliciente comparado con eso.

—Al parecer llegaron los refuerzos —acotó Akatsuki con las pupilas brillantes y la expresión mortificada. Ahora sí sentía los efectos de una sustancia tan atrayente mermando su estabilidad.

Zero permaneció en silencio, su atención fija en las tres figuras que se movían como bólidos. Había visto a Sakura salir volando cuando la segunda bomba explotó. Quiso ayudarla, pero la cantidad de vampiros que estorbaban en su camino lo impidió. Gritó fuertemente cuando el enorme pedazo de roca se dirigía directo hacia ella, pero sólo captó como se desquebrajaba ante la intervención repentina de esos hombres.

No tenía que pensarlo mucho para saber quiénes eran. La expresión de Sakura al verlos era suficiente, el brillo en sus ojos verdes era increíblemente esperanzador cuando llegaron como si fueran un sueño hecho realidad. Luego, al comenzar la batalla, percibió en ella un cambio que lo descolocó. Fue como si le hubieran dado un estimulante, un energético muy potente. Se veía radiante y renovada, como si ellos dos fueran la pieza faltante en su rompecabezas incompleto.

—¡Shannaro!

El grito fue escuchado por todos, y Zero se sintió cautivado por la fiereza en el desliz de su espada. Entonces lo comprendió con más claridad. Ellos no la completaban, la hacían querer dar lo mejor de sí. Zero sonrió sin querer evitarlo. Sakura estaba luchando con todo para no quedarse atrás, para mostrarles que no era una damisela a quien tenían que rescatar.

—¡Llevo cuatrocientos! —gritó Naruto con regocijo—. ¡Intenten superarlo!

—Voy por los quinientos —informó Sakura con una radiante sonrisa.

—Uhm —Sasuke rodó los ojos—. Llevo más de seiscientos y contando —dijo pulverizando a una decena de un movimiento de Kusanagi.

—Ugh —Naruto hizo un puchero—. ¡No me daré por vencido! ¡Todo sea por no hacer aseo durante un mes!

—Eres tan sucio, Naruto —dijo Sakura con desagrado—. Aunque estoy de acuerdo contigo.

—Un mes sin lavar pantaletas infantiles y bóxer de dibujos idiotas es un premio que no dejaré escapar —dijo Sasuke con determinación.

—¡No uso pantaletas infantiles, idiota! —espetó Sakura con las mejillas sonrojadas.

—¡No son dibujos idiotas, idiota! —exclamó Naruto por su parte.

—Sí, como sea —Sasuke los dejó gritando como locos (1).

Con ánimos renovados por la insolencia del Uchiha, Naruto y Sakura decidieron no darse por vencidos. En el mes siguiente ninguno de los dos haría el aseo, ése sería el castigo de Sasuke por ser tan impertinente.

—¡Vamos! —Naruto extendió sus brazos hacia Sakura y ella lo lanzó hacia los muros altos, donde habían más.

Uzumaki llegó como relámpago contra los desprevenidos vampiros para pulverizarlos de inmediato. Por su parte, Sakura rompía las barreras enemigas con su brutal fuerza pues había devuelto su hacha a su forma original para pelear a puño limpio, su corto cabello agitándose con sus movimientos asombrosos. Al concentrarse, habían llegado al punto de terminar con casi todos, de los miles pasaron a los cientos y próximamente a las decenas.

En el perímetro seguro, Shikamaru analizaba toda la situación con calma. Ino se encargaba de los vampiros que llegaban a atacarlos, pero supo inmediatamente que el blanco preferencial serían esos tres. Ino le había informado de todo en corto tiempo, había usado el lenguaje particular de códigos ninja para evitar que el murciélago-Kaname escuchara algo importante, y Shikamaru comprendió tan bien la situación que pudo detectar todo el embrollo de líos y coaliciones en ese mundo.

«Qué problemático», pensó con repetitivo cansancio.

Tal vez era una suposición negativa y espontánea, pero siempre tenían que estar metidos en algún conflicto. Su mundo estaba en paz desde hace años, claro, con sus respectivas excepciones (un mundo de completa tranquilidad más era una utopía. Sin caos, no habría paz), pero tal parecía que ahora correspondía tratar con este nuevo mundo. Por lo menos, ésa era la idea que tenía.

—Ya van acabar —informó Ino—. Maldita sea, son rápidos. Me obligan a entrenar más todavía.

—Ni con todo el entrenamiento del mundo llegarías a su nivel, Ino —dijo Shikamaru, no para desanimarla sino para puntualizar un hecho—. Están locos. Nadie puede superar lo que los locos hacen.

Ino bufó con ironía, mirando como Naruto se cargaba a los últimos veinticinco.

—Quizá tengas razón, Shikamaru —concedió casi a regañadientes.

La batalla terminó cuando la ceniza del último vampiro se combinó con la lluvia, volviéndose una sustancia pastosa. Seguía lloviendo y el agua limpiaba el campo de batalla y prodigaba cierto confort para los sobrevivientes humanos de la tragedia. Naruto, Sasuke y Sakura se quedaron justo en medio de un charco de ceniza pastosa, recuperando un poco el aliento y sin decir ninguna palabra. Después, se miraron entre sí con determinación.

—Mil quinientos setenta y ocho —dijo Sasuke de pronto, la pequeña sonrisa arrogante no podía ser disimulada.

—¡Te gané! —informó Sakura con una sonrisa—. ¡Mil quinientos ochenta!

—Pues ambos perdieron —Naruto agregó con pretensión—. Están viendo al máximo ganador. Me cargué mil seiscientos veinte, así que… ¡Sasuke se encargará del aseo por un mes entero!

—Espera, Sakura también perdió —puntualizó enseguida.

—No dijimos nada sobre los segundos lugares, así que te jodes —sonrió Naruto con insoportable petulancia.

Sakura se le unió.

—Lo lamento, Sasuke-kun —dijo con fingida inocencia—. Pero ganamos y ahora tienes que cumplir con tu palabra, o haremos eso.

Sasuke fingió que no le importaba y se cruzó de brazos.

—Se lo mostraremos a Karin —agregó Naruto.

Un tic apareció en la ceja izquierda de Sasuke y aceptó su derrota con renuencia. Por nada del mundo dejaría que esos dos le mostraran eso a alguien, mucho menos a Karin. Naruto y Sakura celebraron su pequeña victoria con un choque de manos.

—Extrañaba esto —dijo Sakura de repente sosteniendo la mano de Naruto—. Pensé que no volvería a verlos, chicos.

Naruto acercó sus manos entrelazadas hasta su pecho justo donde su corazón latía. De inmediato, Sakura percibió el latido regular del bondadoso corazón y sonrió mientras sus mejillas se ruborizaban.

—También te extrañamos, Sakura-chan —dijo con sinceridad—. Claro, yo más que Sasuke.

Uchiha rodó los ojos. Se acercó más a ellos y colocó su mano sobre el hombro de la chica.

—Volveremos a casa, Sakura —dijo sin dudar, mostrando esa faceta amistosa que sólo pocos le conocían.

Era difícil no llorar cuando sus palabras la conmovían de sobremanera. Sin pensarlo, se arrojó sobre los dos, enredando sus delgados brazos en sus cuellos a la vez que los de ellos la apretaban contra sus cuerpos. Naruto aspiró el aroma a cerezo de los cabellos rosados, mientras que Sasuke se deleitaba con el calor del menudo cuerpo. Por su parte, Sakura había encontrado la recompensa a su aventura indeseada en los brazos de sus mejores amigos.

A unos metros de distancia, Kaname y Takuma observaban la escena. Sin embargo, algo se revolvía inquieto dentro del noble, algo que había nacido nomás al enterarse de la cercanía de esos dos con Sakura. Trató de convencerse que era provocado por su atenta sed disparada por tanto aroma potente, pero el gruñido bajo y demandante de su naturaleza le decía que no le gustaba nada esos dos intrusos.

—Tú debes ser Takuma —la voz gruesa de Shikamaru logró desenfocarlo de sus pensamientos. Volteó hacia el shinobi con chaleco gris y una puntiaguda coleta de caballo—. No hay necesidad de presentarte formalmente. Ino me ha dicho como se llama cada uno de ustedes. Soy Shikamaru.

—Mucho gusto —ante todo, Takuma seguía comportándose con educación—. Supongo que han venido por ellas, ¿verdad?

La verdad sólo quería preguntar por Sakura. En ese momento había nacido en él una pura preocupación por saber si ya no la volvería a ver.

—No es tan fácil como parece —respondió Shikamaru dejándolo desconcertado, pero antes de que Takuma pudiera decir algo más, replicó—. Aquí no es lugar indicado para hablar sobre eso. Deben atender a sus heridos y verificar daños —dijo dirigiéndose a Kaname—. Nosotros les ayudaremos en lo que podamos.

—No será necesario —regresó Kaname con gentileza—. Los equipos de limpieza de la Asociación y el Concilio ya están por llegar. Se encargarán de costear daños y borrar cualquier rastro de su olor.

Shikamaru asintió conforme, comprendiendo cada una de sus palabras. Kaname tenía que admitir la eficiencia de Ino al pasar información al recién llegado. Los shinobis reunían datos muy rápido. Se preguntó fugazmente cuánta información habían recolectado en realidad, sólo con estar viviendo entre ellos.

—Siendo así, está bien —Shikamaru se rascó la nuca con pereza, entonces activó el auricular—. Naruto, Sasuke, fase uno completada. Empieza la Operación Retorno a la Hoja.

No le sorprendió a Kaname que se hablaran en clave. Teniendo en cuenta las complicaciones que habría por tanta sangre deliciosa pululando por ahí, las precauciones no estaban demás.

Cuando Shikamaru terminó de trasmitir, la lluvia cesó también. El cielo quedó despejado dejando ver la redonda luna, blanca y brillante, que de alguna manera marcaba el fin de ese día de pesadilla. Unos instantes después, el sonido de las llantas de autos blindados rechinaron en el pavimento de loseta y de ellos salieron hombres y mujeres con trajes especiales, armados y con mascarillas. Uno de ellos se acercó a Kaname en cuanto lo vio.

—Nosotros nos haremos cargo, Kuran-sama —dijo tan despacito que Ino podría haber jurado que no movió sus labios—. Los cazadores se encargarán de la zona exterior, y su Jefe de Brigada me pidió que Cross-san y Yagari-san fueran lo más pronto posible.

—Takuma —lo llamó Kaname.

El noble no esperó más palabras, ya suponía lo que tenía que hacer ahora. Ahogando un suspiro, dio un último vistazo hacia el punto donde Sakura regresaba caminando junto a esos dos, sonriendo tan radiante como nunca la había visto.

De nuevo, algo gruñó en su interior. Tuvo que esforzarse mucho para hacerlo callar.

—Nos vemos luego, entonces —se despidió suavemente—. Shikamaru-san, Ino-san.

Bye, bye, Takuma —dijo Ino con tintinear.

A Takuma no le pasó desapercibido que no había dicho hasta pronto como él. Yamakana ya daba por hecho que no volvería a verlo de nuevo.

—Será mejor que nos retiremos nosotros también —habló Kaname con calma—. La limosina nos espera en una zona segura. Iremos a la Asociación, es el lugar más seguro para ustedes de momento.

—¿Qué hay de ti y de los otros vampiros? —señaló Shikamaru.

—Estaremos bien —contestó Kaname con paciencia—. Aunque el aroma en conjunto es demasiado fuerte para ignorarlo, nos controlamos muy bien.

—Teniendo en cuenta que ni tú ni Takuma nos ha atacado, lo tomaré como un buen inicio —comentó con casualidad. Se giró hacia Ino, que asintió al comprender las intenciones de su amigo—. En todo caso, no está demás ser precavido. Usaremos el bálsamo antes de salir de Nightray para que no haya más incidentes.

Kaname asintió con delicadeza.

—Entonces, va-…

—¡Oye, Shikamaru! —fue interrumpido a medio discurso por la chillona voz de Naruto Uzumaki. Kaname no se dio cuenta que los tres habían llegado hace unos segundos y estaban a la mitad de una discusión—. ¿Verdad que los personajes de Big Hero 6 no son infantiles?

La pregunta resultó ser terriblemente desconcertante para Kuran, aunque su rostro no lo expresara abiertamente. Vio de reojo de Shikamaru, estudiando su falta de reacción y deduciendo que estaba acostumbrado a eso.

—Sí lo son, dobe —contestó Sasuke en su lugar—. Es una película para niños, por lo tanto, es infantil.

Naruto lo miró con reproche. Kaname no entendía nada de lo que estaban hablando.

—Técnicamente, la película es para todo el público —Shikamaru agregó como queriendo zanjar el asunto—. Así que la mercancía es para todas las edades.

—¡Ahí lo tienes, teme! —exclamó con júbilo.

Sasuke se cruzó de brazos y rodó los ojos mientras Naruto celebraba como un niño pequeño. A Kaname no le pasó desapercibido la expresión tan bella que tomaba la sonrisa de Sakura estando con esos dos.

La kunoichi notó que Kuran la miraba y decidió introducir a sus amigos.

—Ellos son Naruto y Sasuke —los presentó señalando a cada uno—. Supongo que ya conoces a Shikamaru —luego presentó al purasangre—. Él es Kaname Kuran-san.

Sasuke se limitó a verlo con recelo nada disimulado. En cambio, Naruto lo hizo con desconfianza para después esbozar una gran sonrisa y extender su mano.

—Mucho gusto, Kaname-oniichan —saludó con su habitual descaro.

Sakura emitió una risita modesta, divertida al extremo de la expresión del vampiro. Seguramente Kaname no estaba acostumbrado a ser tratado con tanta informalidad, o quizás se debía a que le triplicaba la edad a Naruto.

—No seas tonto —dijo ella captando su atención—. Kaname-san tiene más de 60 años, Naruto.

—¡QUÉ! —su exclamación pudo haberse escuchado en todo el mundo shinobi y el mundo de los vampiros por igual—. Pero… Pero… ¡PERO SE VE MÁS JOVEN QUE YO DATTEBAYO!

—Es porque es un vampiro, idiota —señaló Sasuke como si fuera lo más natural del mundo—. Ellos no envejecen.

—¡Oh, cierto! ¡Lo había olvidado! —lo reconsideró al instante—. Esperen, ¿los vampiros no beben sangre?

Tembló ante la idea de que uno de ellos clavara sus colmillos en su cuello. Tocó el área imaginándose cómo se sentiría. Probablemente no sería nada agradable.

—Deja de imaginarte cosas, baka —Sakura lo golpeó ligeramente en la nuca—. Kaname-san no mordería a nadie. ¿Acaso lo está haciendo ahora? El olor de nuestra sangre es muy fuerte, y él se está controlando muy bien.

Para Shikamaru no le pasó desapercibido el ligero brillo de deseo que había aparecido en las pupilas borgoñas cuando Sakura dijo que no mordería a nadie. Fue breve, pero pudo detectarlo. La alerta que se había instalado en su mente cobró más fuerza.

—Bueno, sí. Supongo que tienes razón, Sakura-chan —se dirigió hacia Kuran—. Lo siento, Kaname, por haber pensado mal de ti.

—Descuida —Kaname negó suavemente.

—Como sea —interrumpió Nara, sus manos dentro de los bolsillos—. Lo mejor será irnos ya —se giró hacia Ino—. ¿Dónde dejaron el bálsamo ése?

—En el Rolls Royce —informó Ino.

Shikamaru asintió.

—Bien, es hora de irnos —dijo.

—Síganme —mencionó Kaname—. Creo que sería adecuado que todos ustedes fueran en el Rolls Royce y los demás en la limosina.

—¿Qué es un Rolls Royce y qué es una limosina? —preguntó Uzumaki interesado.

—Medios de transporte —contestó Ino con pretensión—. Ya lo verás, Naruto. Son geniales y muy rápidos.

—No tanto como yo —se señaló—. No hay nadie más genial y rápido que el sexy Hokage de la Aldea de Konoha.

—¿Así que tú eres el Hokage? —inquirió de pronto Kaname sintiendo una leve sorpresa—. Sakura-san mencionó algo sobre ti antes. Espero que no sea inconveniente para ustedes que lo haya dicho.

—Para nada —contestó Naruto con simpleza. Pasó un brazo por los hombros de su compañera acercándola a su cuerpo—. Ella puede decirlo todo lo que quiera.

Sakura simplemente sonrió y le dio un golpe suave en su pecho. Ese pequeño contacto entre ambos le reveló algo que podía poner en peligro su meta. Notó la cercanía con la que se trataban, aquellos pequeños gestos que sólo un observador detallista podría notar, y dedujo de inmediato que eso traería problemas.

Si bien notó aquella particular interacción, no lo hizo de los ojos con el Sharingan activado que delineaban su figura. Al igual que Shikamaru, Sasuke se había dado cuentas de las intenciones de Kaname, no tuvo que pensarlo mucho para llegar a una conclusión. Miró a Naruto de reojo, seguramente él no estaba al tanto de lo que pasaba. Eso estaba bien. Si se enteraba, Kaname podría darse por muerto.

Al acercarse donde la limosina y el Roll Royce, Sakura notó que Zero y Akatsuki estaban ahí junto con un grupo de sobrevivientes. Ambos tenían las gabardinas desgarradas y húmedas, algunos moretones se podían apreciar en su piel, pero no tardarían mucho en desaparecer. Su examen visual revelaba que habían salido casi ilesos, y sus pupilas de tonalidad rojiza denotaban su combativa sed.

Eso lo esperaba. Habían llegado más shinobis, y si su teoría del chakra en la sangre era correcta, probablemente el olor en conjunto era incomparable. Aunque se preguntó si acaso el chakra del Kyûbi no sería más potente, sino haría la sangre aún más deliciosa.

—¿Quién son esos dos? —preguntó Naruto señalando a los dos vampiros.

—Ah, cierto —Sakura se apresuró a presentarlos—. Naruto, Sasuke, ellos son Akatsuki-san y Kiryû-san.

—Wow, en verdad, sus ojos son espeluznantes —dijo Uzumaki acortando la distancia para ver directo a sus pupilas rojizas.

—¡Respeta la distancia, baka! —Sakura le propinó un golpe en el estómago que dobló por la mitad a Naruto—. Bien, como decía, Kiryû-san y Akatsuki-san, estos son Naruto, Sasuke y Shikamaru.

Al momento de decir sus nombres, Zero miró fijamente a dos de ellos.

Por fin conocía a aquellos que habían estigmatizado el cuerpo de Sakura… No supo si odiarlos o esperar algo más de ellos. Se sentía molesto por la comodidad con la que ella los trataba, como si los hubiera perdonado totalmente. Sakura debía ser la masoquista más grande del mundo o quizás —sólo quizás— era muy amable. Por alguna razón, Zero se decantaba más por la segunda opción.

Como sea, ahora que esos dos estaban ahí tendría la oportunidad adecuada para hablar con esos dos. Zero sabía que no tenía una razón válida para hacerlo, pues ninguno de ellos dos le debía una explicación. No obstante, eso no era de lo que quería hablar sino de otras cosas mucho más importantes, algo que tenía que aclarar a toda costa.

Por su parte, Akatsuki saludó monótonamente a los shinobis. No era de su especial interés conocerlos más, aunque podía contarle un poco a Luke sobre ellos.

—¡Ven, Naruto! —Ino lo tomó del brazo y lo arrastró adentro del auto negro.

Después de la guerra, esos dos habían hecho una amistad extraña debido a sus propias excentricidades. A menudo en Konoha, se veía a los dos juntos comiendo en Ichiraku, entrenando o discutiendo sobre qué cosa era más genial que la otra.

—¡Esto es súper 'ttebayo! —aulló Naruto al sentir los cómodos asientos—. No estaría mal que mi silla fuera de este material. Mi trasero lo agradecería.

Ino le dio una mirada apreciativa a la parte involucrada. Naruto simplemente le siguió el juego.

—Tienes buen gusto, Yamanaka —dijo con una sonrisa pretenciosa, ésa que había adquirido conforme los años.

Ino correspondió su sonrisa con una coqueta y un guiño sensual. A veces se preguntaba si Naruto era consciente de su atractivo o sólo estaba jugando, porque sólo con ella se mostraba de esa manera.

—Muévanse ya —dijo Sasuke pateando a Naruto para colocarse mejor en el asiento—. No tenemos tiempo que perder con sus juegos.

—¡Awwww! —recriminó Yamanaka con fingida pena—. ¿Estás celoso, Sasuke-kun?

—Claro que no —replicó, pero sabía que no serviría de nada.

—Descuida, siempre serás mi presa favorita —la sonrisa de Ino se ensanchó cuando Sasuke la fulminó con la mirada—. ¡No seas tan serio, Sasuke! Por eso no tienes novia, querido.

—Sí tiene, Ino —aportó Uzumaki—. Desde hace un mes sale con Karin.

Yamanaka abrió los ojos impresionada y rápidamente buscó los detalles más jugosos acerca de la buena nueva, aunque estaba molesta porque apenas se había enterado. Sasuke sólo pensaba que como Naruto siguiera ventilando su vida privada le aplicaría un maldito Amaterasu, para callarlo para siempre (2).

Cuando todos estuvieron sentados, los autos arrancaron al instante. Naruto no podía permanecer más de un minuto con la boca cerrada o sin gritar emocionado por cualquier cosa. Pronto, el ánimo se instaló en el Royce Rolls y los shinobis hablaban como si no estuvieran en otro mundo. Ante esto, Sasuke tuvo que aplicar un jutsu de silencio para evitar que información prudente se infiltrara.

Aprovecharon el transcurso para ponerse al corriente con lo que había sucedido en ambos mundos. Empezando por el portal que las había transportado, hasta cómo inicio la terrible batalla en Nightray ese día. Sakura no obvió ningún detalle, trataba de ser lo más explícita posible aunque hizo algunas reservas al comentar los episodios que había tenido con Zero, especialmente el del establo y la reunión post su encuentro en el Concilio.

Lo ocultaron perfectamente, pero Naruto y Sasuke se sintieron mortificados al saber que Sakura había estado en apuros debido a sus cicatrices. No obstante, una idea quedaba clara en su cabeza conforme Sakura terminaba su relato. Si se topaban con Luze, le darían una probada de su propia medicina.

—Teniendo en cuenta toda esta información, la situación es clara —dijo Shikamaru—. Querrán conocer todo sobre nosotros y más ahora que saben que el Hokage está aquí.

—Lamento haberlo mencionado, ttebayo —se disculpó Naruto. Realmente había pensado que irían por Sakura y regresarían el mismo día.

—No importa ahora —pronunció Shikamaru ahogando un suspiro, y agregó viéndolas—. Hicieron un trabajo excelente ocultando la mayoría de sus habilidades, seguiremos dándoles información por ese lado hasta que nos vayamos.

—Entonces, todo se resume a esperar y callar, ¿no? —dijo Sasuke cruzándose de brazos—. No será fácil. Noté las tensiones que se viven aquí, y para que hayan llegado a una alianza temporal por nuestra llegada me suena a peligro. No dudarán en sacar provecho de lo que sepamos.

—Debemos mantener un perfil bajo y no revelar ningún ninjutsu a menos que sea completamente necesario —dijo Nara.

—Atacar sólo si nos provocan —musitó Naruto comprendiendo—. No me gusta hacer eso, pero es necesario. Si nos resistimos a sus órdenes, habrá pelea. No quiero masacrar a todo un mundo si puedo evitarlo.

—Siendo así —continuó Shikamaru—, nos corresponde esperar y recolectar información. Sasuke e Ino se encargaran de eso, procuren ser cuidadosos, parece que en este mundo los secretos se ventilan más rápido que en el nuestro.

Los shinobi asintieron. Rápidamente Sasuke realizó un sello sencillo para hacer aparecer a una serpiente diminuta de color purpura. El reptil asintió respetuosamente hacia Sasuke y desapareció atravesando el suelo del auto.

—Mangora nos mantendrá informados —dijo al finalizar—. Como no podemos movernos por ahí sin que nuestro olor nos delate, lo mejor será utilizar invocaciones.

—Planeaba hacer lo mismo antes —declaró Ino con sinceridad—, pero debido a la constante vigilancia no me lo permití. Ahora puedo hacerlo.

Ella invocó un pequeño gorrión de ojos azules, que emprendió vuelo y se perdió entre el cielo.

—Vigilará desde el aire —explicó—. Con lo que ha pasado, conviene saber si vienen a atacarnos o no. Ya no confió en la seguridad que nos brindan los cazadores.

—Si no hay más dudas, eso es todo por el momento —finalizó Shikamaru justo cuando llegaban a la entrada de la Asociación de Cazadores.

Al bajar, Naruto se quedó con la boca abierta al ver la fachada tétrica, le corrió un escalofrío en la espalda al imaginar que podrían rondar fantasmas por ahí. Por otra parte, Sasuke y Shikamaru fueron conscientes de la atención que recibían tan sólo al llegar, las miradas de los cazadores y de las cazadoras en ese lugar seguían cada uno de sus movimientos. Nara pensó que sólo faltaba que sufrieran sed para tomarlos como vampiros.

Un subordinado se acercó a Kuran para susurrarle algo. Kaname asintió cuando terminó y se dirigió hacia el grupo de shinobis.

—La reunión se realizara en las catacumbas —informó—. Es el único lugar donde su olor no puede ser percibido por nadie.

—¿Catacumbas? —pregunto Naruto con un atisbo de terror en su cara.

—Gatito miedoso —musitó por lo bajo Sasuke.

—Hokage y lo que quieras, pero le sigue temiendo a los fantasmas —agregó Ino revoleando los ojos cuando Naruto comenzó a dar excusas para no bajar.

En este punto, Kaname se preguntó qué clase de sistema político tenían en Konoha para elegir a sus líderes. Sin embargo, no debía subestimarlo. Había visto la forma en la que peleaba y no dudaba que Naruto pudiera competir contra él en igualdad, además persistía una incómoda sensación cada vez que lo miraba, como si algo dentro de Uzumaki le indicara peligro.

—¡Deja de lloriquear, Naruto! —Sakura lo tomó de la mano y comenzó a arrastrarlo.

—¡P-Pero, Sakura-chan!

Sakura le dirigió una mirada que lo hizo callarse al instante. Sasuke rió bajito, pero bastó para que ella lo escuchara y también lo arrastrara consigo.

—Suéltame, Sakura —dijo Sasuke desganado. Internamente se quejaba porque le estaba apretando muy fuerte la muñeca.

Pero Sakura no lo escuchó y siguió llevándolos. Para Shikamaru e Ino esa escena era de lo más común, algo a lo que estaban acostumbrados. Para los miembros de la Asociación de Cazadores era hilarante ver a una chica con el cabello rosa llevando a la fuerza a dos hombres altos y atractivos.

Zero pudo notar de nuevo el cambio de semblante que sufrían esos dos cuando Sakura estaba cerca. Pese a la replicas, se dejaban arrastrar por su compañera, ella en medio y ellos a cada lado. Al observar sus espaldas, vio su unión, la forma casi perfecta en que se conglomeraban.

—¡Oigan, esperen! —exclamó Ino yendo detrás de ellos—. ¡Ni siquiera saben dónde quedan las catacumbas!

Ino berreó cuando no la escucharon y se dedicó a perseguirlos. Nara se sobó la nuca observando de lejos, pensando en todo los líos en los que se meterían desde ese momento.

—Qué problemático —musitaron a la vez Akatsuki y Shikamaru.

Ambos se quedaron viendo mutuamente. Shikamaru arqueó la ceja izquierda y Akatsuki la ceja derecha. El shinobi dejó de acariciar su cuello para pasar a meter las manos en sus bolsillos inferiores y mantener la vista clavada en los ojos bermellones de Kain. Por su parte, el vampiro no se sentía amilanado por los ojos oscuros del Nara.

—¿Cuánto tiempo? —se limitó a preguntarle, casi como si esperara que comprendiera su pregunta.

—Con Naruto desde los seis, con los demás mi tortura empezó más tarde —contestó con simpleza—. ¿Y tú?

—Lo mismo que tú —fue la respuesta de Akatsuki—. Llevo en el negocio como seis décadas aproximadamente.

Shikamaru silbó impresionado, pero manteniendo esa pizca de desinterés relativo.

—Me faltan años para soportar lo que tú, Kain-san.

—Llámame Akatsuki —comentó casualmente.

Rápidamente se envolvieron en una plática amena con Zero y Kaname siguiéndolos pos detrás. Kaname estaba en silencio rememorando todos los hechos que Kaname-murciélago había recolectado en el atentado. Estaba impresionado por el desempeño de las chicas al salir del aprieto, su sorpresa fue en aumento cuando Sakura logró activar la Guadaña de las Mil Muertes. No pensó que su desarrollo fuese tan veloz, Sakura estaba superando sus expectativas maravillándolo cada vez más.

Sin duda alguna, era una chica sorprendente.

Había sido una lástima que sus amigos llegaran tan oportunamente porque Kaname había estado a un segundo de aprovechar la revuelta para hacerse con la kunoichi y beber de ella. Habría sido perfecto porque claramente el ataque había sido obra de Luze o de Barrabas, o de ambos, y Kaname pudo haberles echado la culpa mientras él se quedaba con el premio. Era ruin caer en esos límites tan bajos, pero sabía que la recompensa lo valía.

Kaname miró de reojo a Ino también, pensando en obtener la totalidad de los beneficios de la exquisita sangre.

Cuando llegaron a las catacumbas, sólo encontraron a Yagari sentado en una vieja silla fumando un cigarrillo. Al parecer, Kaien se había quedado para atender las urgencias de la derrumbada ciudad Nightray mientas Toga se encargaba de asuntos mucho más importantes.

La celda en la que estaban era oscura, alumbrada sólo por algunas antorchas que le daban un toque espeluznante. El olor era pútrido y opacaba increíblemente el aroma de los shinobis. Ni el bálsamo especial podía competir con el hedor. Dentro, estaba una mesa de madera desgastada rodeada de sillas en iguales condiciones. Además, la humedad y el calor eran insoportables.

—Kiba se volvería loco aquí abajo —dijo Naruto con tono nasal, pues estaba cubriéndose la nariz con los dedos—. ¡Apesta dattebayo!

—Cállate, Uzuratonkashi —espetó Sasuke que estaba en las mismas condiciones, pero lo disimulaba mejor—. Haces peor la situación de lo que ya es.

—Cállame si te atreves, imbécil—lo retó.

—Basta ya —intervino Sakura de nuevo—. No es momento de peleas sin sentido. Debemos de hablar.

—Haruno tiene razón —aplaudió Yagari de forma cortante—. No me interesa saber sus nombres o qué hacen aquí porque es obvia la razón —dirigió una mirada rápida a las dos kunoichis—, lo que me interesa saber es-…

—Antes de eso —interrumpió Naruto tomando una actitud seria, tan rápido que descolocó a los cazadores y vampiros. ¡Hasta hacia un momento estaba temblando pensando que habían fantasmas ahí!—, dejo en claro que no responderemos algo más allá de nuestros límites. Creo que ya lo saben, pero no está demás recalcarlo.

Se acomodó mejor en la silla y puso los codos sobre la mesa, tomando esa expresión austera como cuando se reunía con los demás Kage.

—Shikamaru —dijo Naruto sin permitirles hablar aun—, lo mejor será que expliques lo que ocurrió cuando llegamos aquí.

Nara asintió y comenzó a relatar los acontecimientos que sucedieron cuando atravesaron el portal de chakra. Llegaron cuando apenas comenzaba a llover y justo cuando estaban a punto de revisar el perímetro, el ruido lejano de explosiones y gritos los alertó.

—¿Fueron a ayudar a pesar de estar en terreno desconocido? —inquirió Toga con tono burlón.

—Los shinobis nos adaptamos a cualquier situación —Sasuke replicó de inmediato, sosteniendo la mirada azul del viejo cazador sin dudar—, sin importar lo desconocida o peliaguda que sea.

Como para afirmarlo, Sakura asintió vehemente y Naruto se permitió esbozar una sonrisa un poco arrogante. Toga comenzaba a creer que la conversación estaba tomando un curso que no le agradaba. Sakura e Ino habían impuesto una barrera que le impedía acercarse más y obtener muchos más datos, y eso se había duplicado con los tres nuevos visitantes.

Toga no necesitó pensarlo demasiado, si las chicas no habían hablado, ellos tampoco lo harían. Identificó de inmediato a los estrategas de ese trío. Definitivamente, aquel chico llamado Shikamaru era el más inteligente y el más razonable, lo pudo notar nada más lo vio entrar a la celda. Estudió la expresión de Nara con detalle encontrando la virtud de la sabiduría y supo que no obtendría información alguna. Luego estaba Sasuke. Yagari no tenía que conocerlo más para saber que era un cabrón frívolo y que debía irse con cuidado al tratar con él.

—Como sea —retomó Shikamaru el relato—. Entramos a Nightray cuando el caos estaba en su apogeo y detectamos sin problemas el chakra de ellas, seguimos el rastro hasta que las encontramos. Entonces, sucedió la explosión.

—Sasuke y yo fuimos por Sakura-chan, y Shikamaru por Ino —continuó Naruto—. Después peleamos contra esos vampiros descontrolados, hasta que nos trajeron aquí.

—Siendo así, ya deben conocer en qué situación estamos —dijo Yagari terminando su tercer cigarrillo.

Shikamaru asintió.

—Nos tomará todo un mes volver a Konoha —informó—. Se utilizó una gran cantidad de chakra para venir aquí y los shinobis implicados necesitan descansar. Nos quedaremos aquí hasta entonces.

—¿Entienden las complicaciones que habría por tener a tantos de ustedes en este lugar? —inquirió Yagari a punto de encender su cuarto cigarrillo.

—Nada que no podamos combatir —replicó Sasuke de nuevo—. Han visto el desempeño de Sakura e Ino como para darse una idea de nuestra fuerza actual.

—Su fuerza actual no podría equipararse contra la de un mundo entero —planteó Yagari con el ceño fruncido—. Hay quienes podrían destruirlo todo por hacerse con uno de ustedes.

Naruto se encogió de hombros.

—No es como si nunca hubiésemos estado envueltos en una batalla sin cuartel —dijo con simplicidad—. Hasta ahora las medidas que han tomado dieron como resultado que casi mataran a mis kunoichis. Además, gente inocente salió herida.

Yagari frunció más el ceño y arrojó su cigarrillo de lado. Kaname se preparó para intervenir de ser necesario. Había establecido su lugar en la junta como mero oyente, sólo para estar al tanto de cada uno de los gestos de los shinobis y porque sus colmillos se mantenían afilados y puntiagudos.

—Podríamos haberlas encerrado al primer contacto, pero consideramos que eso no sería humano —comentó Toga irguiéndose en su lugar—. Acepto las consecuencias como resultado de consideraciones innecesarias.

Sakura e Ino torcieron el cejo y fulminaron con la mirada al cazador.

—¿Innecesarias? —dijo Ino sin ocultar su indignación—. ¿Es en serio? ¿Estás diciendo que todo lo que han hecho ha sido por pura compasión, algo meramente superficial e inadecuado?

Se levantó del asiento y golpeó con ambas manos en la mesa, que tembló horriblemente. Se escuchó el crujido de madera vieja en toda la celda. Los shinobis masculinos sabían que Yagari Toga había cometido un error y no detuvieron a Ino de hablar, no querían ser los blancos de su furia.

—¡Cómo te atreves a insultar nuestra fuerza de esa manera! —gritó Ino sin controlarse—. ¡Confiamos en que las medidas cuidaran nuestro bienestar y el de los demás!

—Tranquilízate, Yamanaka-san —profirió Kaname con delicadeza—. La situación requería de precauciones inmediatas, por lo cual estas consecuencias fueron inevitables.

—¡No me vengas con eso, Kaname-san! —saltó Sakura esta vez, su expresión estaba alterada y contrariada—. ¡No hables como si las vidas que se perdieron fueran sólo números, como si no hubiese otra solución que gastar recursos en favor de preservarnos a salvo superficialmente!

—Las vidas de las personas son valiosas para mí, eso no lo dudes —refutó Kuran con paciencia—. Sin embargo, hay variables que no podemos controlar, cosas que harán que un plan no funcione o que una estrategia se limite.

Sakura torció el gesto aún más.

—Por eso fue que creamos el ungüento para ocultar nuestro olor —dijo ella con mortificación—. Se suponía que bastaría eso para mantener a raya todo, pero claramente no es sólo un asunto de mero procedimiento. Necesitan arreglar los conflictos que persistan en su mundo.

Ahí estaba, el punto central en una discusión que no tenía como objetivo tocar una fibra tan sensible. Tanto Kaname y Toga se quedaron en un silencio sepulcral, sin ningún atisbo de expresión en sus rostros y tan quietos que bien pudieron confundirlos con una estatua. Por su parte, Akatsuki hacia un trabajo espléndido fundiéndose con la pared, aunque no podía culpársele, esos asuntos no le interesaban en lo absoluto. Mientras Zero pensaba en cuan perspicaces eran esas dos para hilar todo el drama de la sociedad vampírica y humana hasta dar con los conflictos particulares.

El silencio que lleno la cámara pareció esparcirse por toda la zona de celdas, pues ni el sonido de las ratas o de la tubería oxidada se escuchaba. Si antes el ambiente había sido tenso, ahora era más asfixiante.

—¿Qué propones que hagamos, Haruno? —la pregunta de Zero tuvo el beneplácito de aligerar la carga emocional, rompiendo con el silencio—. Se han dado cuenta de todo sin necesidad de que lo hablemos y han entrado en contacto directo con las raíces de cada sistema para darse una idea de por dónde llevar las soluciones. Sin embargo, no es algo que vaya a solucionar todo. ¿Acaso en su mundo no es igual? Puede que hayan encontrado paz ahora, pero en el futuro siempre habrá conflictos.

Sakura estaba a punto de replicar, pero Naruto le ganó el turno.

—La paz puede conseguirse —empezó con tono grave y serio—, no es un utopía temporal, Kiryû.

—Pero sabes que no es permanente.

—Nunca dije que lo fuera —replicó con calma—. Tienes razón en que siempre habrá conflictos mientras existan personas, es algo que no se puede evitar. Nosotros alcanzamos la paz a través de los lazos que creamos al unirnos en una guerra. No fue fácil, fue un camino largo y absolutamente agotador, perdimos amigos y conocidos por igual.

—¿Tratas de decir que debe haber guerra aquí para alcanzar la paz? —preguntó Zero, evaluando la posibilidad con entusiasmo, pensando en aniquilar a un par de sanguijuelas sin tener que sufrir el reproche de Cross.

Uzumaki pudo ver el brillo letal que pasó en las irises amatistas, tan peligroso que hasta despertó a Kurama.

«Ten cuidado con ese tipo, Naruto. Siento algo peligroso en él», aulló el Zorro Demoniaco con cautela.

Si Kurama había detectado algo lo suficientemente amenazante para hacerle hablar, debía tomarlo en consideración. Afirmó internamente al Bijû y le dijo que estaría atento a cualquier movimiento.

—Lo que quiero decir, es que si no dejan de lado sus estúpidos intereses personales, peleas de colegialas bipolares e idiotas juegos de poder, nunca lograran un mundo pacífico —espetó Naruto con determinación—. Es cambiar el orgullo y la ambición por la paz. Así es de fácil, Kiryû.

Con sus palabras, algo también sucedió. Casi al instante en que terminó de hablar, una simbólica sonrisa había aparecido en cada uno de los rostros de los shinobis, incluso Sasuke y Shikamaru emitían una suave y pequeña. Estaban de acuerdo con Naruto, por supuesto. Fue ese preciso momento cuando comprendieron que si bien Shikamaru y Sasuke eran los más perceptivos, Naruto era el líder de todos. Nadie dudaba de su palabra, si alguien lo hacía demostraría lo contrario, no para demostrar que estaban equivocados, era por abrir más las perspectivas, para no encerrarse en blanco y negro mostrando las tonalidades grisáceas.

—Naruto tiene razón —dijo Sakura amablemente. Su sonrisa resaltaba entre la penumbra y sus ojos verdes resplandecían con la pura confianza en las palabras de Uzumaki—. Más que tratar con nosotros, deben buscar soluciones para ustedes. En un mes nos iremos y ustedes se quedaran.

—Cierto, no vamos a dar una solución a sus problemas, pero pueden aprovechar nuestra estancia para arreglar sus asuntos pendientes —aportó Ino cruzando sus brazos.

—Los apoyaremos en lo que podamos —intervino Shikamaru—. Siempre y cuando no nos afecte o nuestra información se filtre.

—Y cobraremos honorarios, claramente —agregó Ino con una sonrisa ladina.

—¡Ino! —exclamó Sakura escandalizada—. ¡No estamos trabajando en este momento!

—Corrección —apuntó Naruto con el dedo—. Técnicamente estamos en medio de una misión, es decir, que estamos cobrando por nuestros servicios dattebayo.

—No digas eso, Naruto, se supone que eres el Hokage.

—No estamos en Konoha —dijo Sasuke por su parte.

—¿Tú también, Sasuke? —inquirió desesperanzada. Cuando esos dos se ponían de acuerdo ella no podía hacer mucho para hacerlos cambiar de opinión. Frunció la boca en un puchero, pero al final asintió—. ¿Qué opinas, Shikamaru?

—Me da igual —se encogió de hombros—. Mientras tenga un lugar donde ver las nubes y dormir, me basta.

—Eres un vago como siempre —pronunció Ino suspirando cansinamente.

—¿De qué están hablando? —interrumpió Yagari de mal humor. No le gustaba para nada no enterarse del asunto.

Naruto esbozó una sonrisa zorruna.

—Trabajaremos para ustedes —indicó disfrutando de las miradas perplejas de los presentes—. Actuaremos tal y como lo haríamos en Konoha, nos contrataran para reunir información y anular complots que afecten a su mundo. En resumen —hizo una pausa dramática—, seres ninjas dirigidos por ambas partes de cada sociedad, la humana y la vampírica.

Excepto por Akatsuki y Yagari, dos de los presentes no estaban de acuerdo con ello. Kaname porque pondría en evidencia algunos asuntos oscuros de los que nadie debía enterarse y Zero por su reciente coalición con Touma. No obstante, no pudieron replicar nada.

—¿De qué vendría siendo su trabajo? —preguntó Yagari completamente interesado.

Naruto y Shikamaru asintieron a la vez que explicaban el trabajo de un shinobi en su totalidad.

«Las cosas se complicaron más de lo esperado», pensó Kaname mientras escuchaba la perorata de los ninjas fingiendo que prestaba atención. Su mente brillante empezaba a trabajar a un ritmo diferente, más demandante. Ahora que el camino hacia su objetivo se entorpecía, lo mejor era ser cuidadoso y precavido. «Aunque podría sacar provecho de sus servicios para deshacerme de Luze y Barrabas…».

Zero estaba intranquilo. Su plan inicial tenía que ser modificado y Touma debía enterarse de la situación. No quería que nada interrumpiera la decisión que había tomado, y si bien la ayuda de los shinobis podía quitarle varios estorbos del camino, estaba seguro que no intervendrían si supieran su verdadero objetivo.

—Oye, tranquilo —no se había dado cuenta que Sakura estaba muy cerca de él. La miró por el rabillo del ojo manteniendo su expresión inmutable. Ella le sonrió—, no les quitaremos su lugar a los cazadores, eh, sólo por si te lo preguntabas.

Casi se rió por lo que dijo. Realmente, le importaba poco que los cazadores perdieran ante los shinobis, eso no lo detendría de aniquilar vampiros. Pero Sakura lo había dicho con tanta inocencia que sólo pudo asentir quedamente.

—… eso sería todo de nuestra parte —terminó de explicar Shikamaru—. ¿Tienen alguna duda?

—¿Cuál es la especialidad de cada uno? Sakura-san y Yamanaka-san son médicos, deduzco que ustedes poseen las mismas cualidades —dijo Kaname.

—Sabemos los primeros auxilios —respondió Shikamaru—. Descuiden, con ellas es suficiente por si sucede un altercado. Son las mejores en su campo.

Ino infló el pecho con arrogancia y Sakura asintió complacida.

Justo en ese momento la reja de la celda se abrió para dar paso a Kaien Cross. Su apariencia era andrajosa y su cara tenía una capa ligera de mugre y sangre.

—Qué sorpresa —dijo nomás al entrar, mirándolos a todos—. Creí que me encontraría con una masacre completa, pero parece ser que me equivoqué.

—No digas tonterías, Cross —pronunció Yagari hastiado.

—Qué bien que no pasó nada —ignoró a Toga y respiró tranquilo. Se sentó al lado de Kaname y dejó su espada al lado. Sasuke miró interesado el arma, como experto en espadas, la de Kaien llamaba mucho su atención y más cuando sintió la vibración de Kusanagi en su funda—. Bueno, supongo que han llegado a un acuerdo si no se han matado aun.

Kaien rió de su propio chiste ante la mirada desconcertada de los shinobis.

—¿Quién es este tío? —preguntó Naruto sin delicadeza alguna, como era usual en él.

—Oh, qué despistado soy —Kaien se palmeó la frente suavemente—. Perdón, no me he presentado. Soy Kaien Cross, director de la Academia Cross y padre adoptivo de Sakura-san e Ino-san.

Tanto el tono paternal como la convicción en sus palabras no pasaron desapercibidos por los tres shinobis. Shikamaru volteó hacia las chicas buscando una explicación y recibió sólo un encogimiento de hombros de parte de Sakura y una mirada irritada de Ino.

—Como sea —retomó Toga con brusquedad. No quería un episodio de cariño paternal de Kaien si no lo impedía—. Hemos llegado a un trato. Ellos trabajaran para nosotros a cambio de asilo y paga, como lo hacen en su aldea. Será así hasta que termine el mes, cuando puedan regresar a su mundo.

Kaien asintió comprensivo.

—Siendo así, no tengo problema alguno —comentó—. Entonces, su estancia será por un mes y-…

Se interrumpió de repente. Naruto y Shikamaru le miraron raro cuando vieron al hombre comenzar a temblar ligeramente y a ponerse pálido. Sakura temió que le diera una apoplejía repentina porque Kaien comenzaba a hiperventilarse rápidamente.

—¿Sólo un mes? —preguntó, aunque fue más para sí mismo que para los demás—. ¿Vuelven a Konoha en un mes?

—Sí —respondió Shikamaru extrañado—. Es lo que tarda en prepararse el portal…

—¡ESO SIGNIFICA QUE SÓLO SERÉ PADRE POR UN MES! —el gritó fue tan fuerte que bien pudo quebrar ventanas y tímpanos.

Los shinobis no escondieron su intriga al ver el cambio radical en el humor de Kaien. Primero se había presentado como un tipo amable y despistado, para luego estallar en gritos adoloridos y agitarse como lombriz.

—¡NO PUEDE SER! —gimió alarmado—. ¡Pensé que se quedarían más tiempo! ¡Un mes no bastara para darles el amor de padre a mis dos hermosas hijas! ¡Por Kami-sama! Quería mostrarle todo, que fuera a su baile de graduación, conocer a su primer novio, tener la charla, y-…

—¡Guarda silencio ya, idiota! —una patada de Yagari bastó para detener todo el parloteo del director, que cayó de bruces hacia adelante golpeándose feamente la cara.

Kaien quedó con el trasero parado en una posición incómoda. Lo horripilante fue cuando comenzó a contorsionarse de forma similar a la de una lombriz, lloriqueando de forma miserable con dos lagrimones saliendo de sus acuosos ojos.

—Pero yo quería ser su padre por siempre —se lamentó.

—Compórtate, Kaien —espetó Zero abochornado—. Es algo que iba a pasar eventualmente.

—¡Pero, pero! —chilló como niño pequeño.

—Cálmate ya, dejas en vergüenza a los cazadores —agregó Yagari cruzándose de brazos.

—Joder, ese tío está loco —susurró Naruto a Sasuke.

—Me recuerda a Gai —Sasuke hizo una expresión asqueada al imaginar a Kaien y al maestro cejudo yendo por el sendero de la vida juntos. El mundo se habría ido a la mierda si fuese así.

Kaname optó por dar la junta por terminada la junta, para evitar más dramas de Cross.

—Por el momento, lo primordial sería que descansen —les dijo—. Los equipos de limpieza se han hecho cargo del asunto en Nightray y sólo espero el reporte final para sortear gastos.

—Podríamos ir a investigar —propuso Shikamaru—. No necesitamos descansar, sería conveniente explorar toda la zona afectada para encontrar pistas sobre quienes cometieron el atentado.

—Aún hay conmoción por su olor en Nightray. Debe haber una limpieza profunda antes de que puedan volver allá —explicó Kuran—. En cuanto aseguremos la zona y salga el lote de bálsamo especial del laboratorio para venta, podrán comenzar su trabajo. Esperen hasta mañana.

—Kaname-kun tiene razón —dijo Kaien volviendo a su estado calmado para pavor de Naruto, que estaba ofuscado por sus cambios tan repentinos y temporales—. Lo mejor será que se instalen en la Academia y se adapten a su nuevo hogar.

—¿Academia? —Naruto no pudo evitar torcer la boca—. Pero ya me gradué 'ttebayo.

—Es sólo temporal, baka —comentó Sakura con molestia—. Ya lo había explicado, no hay mucha diferencia con una escuela shinobi.

—Escuela shinobi o escuela normal, ninguna me agrada —berreó Naruto inflando las mejillas—. Pensé que siendo Hokage ya no tendría que volver a estudiar.

—Por eso sigues igual de idiota que siempre —agregó Sasuke con sorna.

Naruto le dirigió una ácida.

—Lo dice quien reprobó el examen jounin dos veces —musitó Naruto entre dientes.

Sasuke se tensó en su lugar y su expresión se tornó sombría.

—Reprobé porque cierto dobe me tocó como compañero —respondió de mala gana—, ya que no podía estarse quieto o apegarse al plan.

—¿Y cuándo nos hemos apegado a los planes? —preguntó al punto.

Uchiha tuvo que darle la razón. Hasta cierto punto ninguno de los dos seguían las reglas, por lo menos las establecidas por los demás.

—Ya luego discutirán quien tuvo la culpa —Sakura interrumpió—. Es hora de volver a la Academia.

—¡Qué bien! —saltó Ino con alegría—. Necesito una ducha. Las explosiones dejaron mi ropa echa un traste.

Sakura estuvo de acuerdo. La verdad le dolía un poco su cuerpo, producto de soportar dos explosiones seguidas.

—El chofer los llevará a la Academia —dijo Kaien—. Yo debo de quedarme para rendir mi informe final. Las habitaciones disponibles para sus amigos son las que están después de la sala, girando a la derecha. Cuento con que ustedes dos —señaló a Sakura y a Ino— les expliquen como se hacen las cosas en la Academia.

—Cuenta con ello, Cross —animó Ino con confianza.

—Bien, si eso es todo, nos vemos luego allá —Cross salió junto con Yagari.

Kaname y Akatsuki debían ir al Concilio. El purasangre había enviado un mensaje urgente para una junta con los Ancianos, que tenía como objetivo discutir posibles culpables sobre el ataque en Ciudad Nightray. Acompañaron a los shinobis hasta el Royce Rolls negro para gran disgusto de Zero, donde el chofer aguardaba con paciencia.

En el camino, eran objeto de las miradas curiosas de los miembros de la Asociación. Naruto que llamaba más la atención por sus peculiares marcas en las mejillas, además del haori de Hokage y su característico pantalón naranja. Por otra parte, Sasuke atraía a las cazadoras jóvenes que se sonrojaban al ver al apuesto muchacho. Sakura lo admitía, sus dos amigos eran sumamente atractivos, y ella justo en medio de ambos, era la chica más afortunada del mundo.

Con la llegada de Sasuke y Naruto, parecía como si Sakura sólo tuviera ojos para ellos. Desde terminada la junta, los tres habían comenzado a hablar sin parar (obviamente en código para no revelar nada importante). Zero se mantenía detrás de ellos, analizando cada una de sus sonrisas, los movimientos de sus manos cuando los tocaba, el hermoso brillo que sus ojos jade tomaban cada vez que ellos le sonreían de vuelta.

Era como si el mundo se hubiera esfumado para Sakura, y sólo quedaran Naruto y Sasuke.

Miró hacia Shikamaru e Ino que charlaban gratamente con Akatsuki. Al parecer, no tomaban a mal que sus compañeros los ignoraran deliberadamente, probablemente porque estaban acostumbrados o tal vez porque no le interesaba.

Se sentía extraño. Sakura siempre había sido atenta con los demás, no ignoraba a nadie. La presencia de esos dos lo cambiaba todo, y para Zero fue clara la profundidad de su relación. Sakura los amaba, ellos la amaban. Era simple. Tan simple y a la vez tan complicado, porque en esa ecuación no había lugar para otro aditamento.

¡Debiste ver la cara de Karin cuando se enteró que no estabas, Sakura-chan! —dijo Naruto en código—. Casi golpea a Sasuke por no abrir un portal cuando le gritó que lo hiciera para rescatarte.

Deja de mentir, dobe —respondió Sasuke fingiendo demencia—. Que eso lo hiciste tú y no Karin.

Lo dices sólo por defender a tu novia —replicó Naruto—. Con eso de que están a un paso de…

Si terminas esa frase, juro que no volveré a ayudarte con el papeleo de fin de mes —amenazó Sasuke con voz sibilante.

Naruto tragó grueso y rió nerviosamente. A fin de mes el papeleo se agolpaba duramente en su oficina y necesitaba ayuda para terminarlo o no dormiría en toda una semana sólo para acabarlo. Sakura rió ligeramente de la cara constipada de Naruto.

Vamos, que no te dé pena admitirlo —dijo ella con una gran sonrisa pretensiosa—. ¿O acaso al gran Sasuke Uchiha le da miedo el compromiso?

Con eso de que se fue de Konoha muchos años, puede que sí, Sakura-chan —aportó Naruto con una sonrisa ladeada.

Ustedes dos son en verdad insoportables —musitó mosqueado.

Igual nos amas, Sasuke-teme —refutó Naruto con tintinear.

Sasuke gruñó molesto y se cruzó de brazo.

Idiotas —pronunció—. Y sólo para que quede claro, no tengo miedo al compromiso.

Naruto y Sakura rieron al unísono, y el joven pasó un brazo alrededor de los hombros de la chica, pegándola más a su cuerpo.

Zero luchó para no fruncir el entrecejo, ignorando la voz de su lado vampiro que rugía feroz ante el contacto íntimo a su propiedad (mentalmente, Zero se repitió 40 veces que Sakura no era suya). El reclamo se convirtió en grito interno cuando Sakura entrelazó su mano en el brazo de Uchiha para completar el tercio.

«Podrías tomarla, susurró su voz oscura cerca de su oído, delineando con sus propias manos su fina boca donde los colmillos sobresalían. Beber su sangre hasta saciarte, matar a esos dos por usurpar tu lugar».

De nuevo, tuvo que repetirse que no ocupaba ningún lugar en el corazón de Sakura, por lo menos no como deseaba… El pensamiento lo sorprendió. Había aceptado que Sakura le gustaba, mucho más allá de la atracción que sentía por su sangre, sin embargo, no había pensado en que fuera recíproco o en que quisiera que lo fuera. Oyó la risa burlona de su yo oscuro, que lo retaba a atreverse a interrumpir la conexión entre esos tres, y fue cuando comprendió algo que lo molestó en demasía.

Llegaron a donde el auto los esperaba. Shikamaru e Ino se despidieron de Akatsuki. El noble prometió seguir con la plática cuando tuviera tiempo (esto descolocó un poco a Kaname. usualmente Kain evitaba hablar con los demás, prefería disfrutar del silencio).

—Nos veremos hasta entonces —dijo Shikamaru mientras masajeaba su cuello—. Claro, en circunstancias más apropiadas.

—Así lo espero —dijo Kain con calma. Luego agregó viendo a Ino—. Mándale mis saludos a Luke. Con todo lo que ha sucedido he pasado poco tiempo con él. Te lo encargo, por favor.

—Descuida, Akatsuki —guiñó un ojo—. Se los daré.

Sakura rodó los ojos al escuchar a su amiga negando suavemente y regresó su atención hacia Kaname. El purasangre se despedía con amabilidad, manteniendo la fachada con ellos.

—Nos mantendremos en contacto, Kaname —por fin Naruto había omitido el oniichan—, no dudes en llamarnos de ser necesario.

—Lo tendré en cuenta, Uzumaki-kun —dijo Kuran—. Espero que su estancia en la Academia sea placentera y sin tantos accidentes.

Naruto profirió una carcajada ruidosa.

—Dejémoslo con que la pasaremos bien —comentó sabiendo que nunca habría un día en que el Team Seven no se metiera en problemas—. Como sea, nos vemos luego.

—Hasta pronto —dijo Kaname. Se giró hacia Sakura y le sonrió—. Nos vemos luego, Sakura-san.

Levantó una mano para acariciar uno de sus mechones rosados, como lo hacía a menudo cuando se despedían, pero rápidamente otra mano pálida interceptó la suya mientras que un brazo apartaba ligeramente a Sakura de él. La expresión de Kaname disfrazó por completo el desconcierto que sintió al ver a Sasuke deteniendo su mano y a Naruto apartando a la kunoichi.

—¿Sucede algo malo? —preguntó Kaname sólo para ocultar su molestia.

—Nada —contestó Sasuke con un tono frío que lo sorprendió. Por lo regular, sólo los vampiros más viejos alcanzaban ese nivel de frivolidad en su voz. Mientras Sasuke batallaba para no mostrar el Sharingan, no quería mostrar su Doujutsu sin que fuera necesario—. A menos que en verdad hayas querido tocarla.

—Sasuke —reclamó Sakura ligeramente avergonzada.

Sasuke no le hizo caso, pero soltó lentamente la muñeca de Kaname. Se podían notar leves marcas rojizas, que pronto desaparecieron.

—Lo lamento, Kaname —dijo Naruto como si no pasara nada, apretando más el abrazo en Sakura—. Fue una reacción natural, creo. Sasuke siempre está alerta a todo lo que se mueve.

Sakura le miró con reproche y suspiró, luego pidió disculpas a Kaname por la actitud de sus compañeros. Aunque la verdad era algo a lo que ya estaba acostumbrada.

—No es necesario disculparse —mencionó Kaname emulando una sonrisa amable—. Fue un accidente.

Ni así los dos shinobis dejaron de estar tensos y la atmosfera se tornó pesada y peligrosa. Kaname sabía que no debía avanzar más por ese día, sino quería despertar sospechas.

—Nos vemos luego —finalizó para retirarse a su limosina siendo seguido por Akatsuki.

Sólo hasta que vieron a la limosina negra partir, Naruto y Sasuke se relajaron un poco. Sakura suspiró de nuevo. Había esperado que en este mundo los dos se comportaran, pero teniendo en cuentas los episodios anteriores en Konoha, cuando no permitían que nadie no apto para ella le hablara, no debía sorprenderse. De hecho, podía esperarlo de esos dos.

«Espero que no maten a nadie… », pensó detenidamente pues desde que había llegado muchos chicos se le habían acercado y coqueteado con ella abiertamente.

A su mente acudieron el sabor de los Pockys de Senri, el acercamiento íntimo de Takuma y, porque no podía decir que no había sentido nada, la mordida que Zero le hubiera dado. Si bien, esta última contaba como ayuda médica, como se los había explicado a sus amigos, notó perfectamente la molestia en los ojos azules y oscuros de Naruto y Sasuke, respectivamente.

«Será un mes muy largo», suspiró internamente.

Comprendía que Naruto y Sasuke fueran posesivos con ella (¡Kami, incluso Sai lo era!), pero no quería abandonar a Zero. Si sangre había logrado estabilizarlo, privarlo de ese modo traería terribles consecuencias. Tendría que hablar con esos dos para que comprendieran la situación y no hicieran nada estúpido, tal vez sería bueno pedirle consejo a Shikamaru. Era el único que no temía a la furia celosa del Hokage y el Anbu de Konoha.

—¡Oigan, muévanse! —el grito de Ino la sacó de sus pensamientos—. ¡Ya me quiero ir!

—¡Ya vamos! —dijo Naruto de vuelta.

Zero tuvo que ir en el asiento copiloto, mientras que todos irían en los cómodos y elegantes asientos traseros. El transcurso a la Academia Cross fue pasajero y rápido. Las vistas que ofrecían los senderos rodeados de árboles y bardas de rejas de metal le daban cierto toque místico. Pero si algo los había sorprendido realmente fue ver directamente la dimensión de la estructura clásica gótica de la Academia Cross.

Al bajar del auto, Naruto se quedó con la boca abierta sin disimularlo. Sasuke y Shikamaru admitieron que era bastante elegante. Ya estaba por anochecer y los últimos rayos del ocaso se filtraban por la estructura, donde se podía escuchar la melodía cadenciosa de las hojas de los árboles arrastradas por el viento.

—Bienvenidos —les dijo Sakura señalando con su brazo toda la extensión del terreno.

—Increíble —musitó Naruto asombrado—. Vaya que sí es una escuela de elite, aunque se ve un poco tenebrosa 'ttebayo.

Se adentraron por el sendero de arbustos y árboles. A diferencia de Konoha cuyo suelo era de tierra sólida (y próximamente se implementarían mejoras a la calidad del suelo), el suelo de piedra pulida era elegante, además de las fuentes de cristalinas aguas y los edificios con salones vacíos. Como ese día habían llegado más shinobis, se suspendieron las clases para el turno nocturno, así que no había nadie por los pasillos.

—Pues no viven tan mal —alabó Shikamaru—. Han avanzado mucho desde el cambio climático hace 10 mil años. Podríamos usar algunas de sus estrategias en Konoha, ¿no crees, Naruto?

—Estoy de acuerdo —pronunció Uzumaki—. Tendremos poco tiempo para ver su infraestructura y sus políticas y reformas, pero servirán como base para mejorar las nuestras. Konoha se vería muy beneficiada por eso.

—Creí que Konoha no tendría problemas políticos como aquí —dijo Zero. Naruto se sorprendió al escucharlo, al parecer sí hablaba.

—Konoha está pasando por un cambio significativo a nivel tecnológico —pronunció Uzumaki. Ahora fue el turno de Zero de sorprenderse. No esperaba que manejara un lenguaje tan técnico siendo que Naruto había parecido un niño con diez kilos de azúcar en las venas en el auto—. Tengo que ver la manera de adaptar las nuevas formas de vida de los aldeanos en Konoha al surgimiento de nuevas tecnologías y costumbres.

—Me sorprendes, Uzumaki —dijo Zero—. Pensé que sólo eras un bocazas y que todo el trabajo se lo dejabas a alguien más.

—Oye, pase toda mi vida queriendo el puesto de Hokage —pronunció él claramente ofendido—, no voy a dejar que otros hagan mi trabajo.

Eso no lo dice cuando está atascado de papeleo —susurró Ino con burla—. Le pide ayuda hasta a Chouji con tal de terminar.

Sakura rió y Sasuke y Shikamaru sonrieron cuando la tez bronceada de Naruto se sonrojó. Obviamente, Zero no había comprendido el idioma, pero estaba seguro que Ino se había burlado.

—¡Como sea! —exclamó Naruto para cambiar rápido de tema—. Ahora puedo aprender cosas nuevas que podré implementar cuando regresemos.

—Mientras tanto, saquémosle provecho a nuestra estancia aquí —Ino tomó del brazo a Naruto—. Tenemos una cena pendiente con Seth en un restaurante marroquí, y nos vendría bien una buena comida.

—¿Marroquí? —Naruto frunció la boca—. Me suena como a la comida de Suna… ¿estás segura de ir? ¿No recuerdas lo que pasó esa vez?

—¡Calla! —Ino enrojeció hasta las orejas—. No sé cómo no pudiste enfermarte si comiste lo mismo que yo. Fue embarazoso.

—Fue más vergonzoso oírte hacer esos sonidos tan altisonantes —dijo con pulla, disfrutando de verla enojada—. No me mires así, yo no soy la que casi-…

Ino lo tomó de la solapa del haori y lo acercó a ella hasta quedar frente a frente. Naruto tragó grueso al quedar cerca del torcido gesto furioso de Ino, cuyas venas resaltaban en su frente y sienes.

—Di algo más y te mato —pronunció con un tono amenazante que haría cagarse del susto al propio Madara.

—Eh… yo… eh… —titubeó con temor, siendo víctima de la ira incontrolable en los ojos azul pálido de Yamanaka.

—¿Tú QUÉ? —espetó con voz rasposa.

—¡Lo siento dattebayo! —profirió intentando escapar, pero Ino no se lo dejaría tan fácil y él lo sabía—. ¡Está bien! ¡Te daré una semana libre con paga incluida!

El agarre se aflojó.

—Que sea un mes.

—¡Trato hecho!

Ino lo soltó y rió como si nada hubiera pasado. Naruto dio un respiro profundo, aliviado por salvarse de una golpiza segura (porque podría ser el Hokage, pero joder, Ino era fuerte y el control que tenía en las técnicas de su clan era de temerse).

Cuando llegaron a los dormitorios principales, las chicas dirigieron a los chicos a sus habitaciones. Afortunadamente, Shikamaru dormiría en una habitación aparte fuera del peligro que significaba dormir con Naruto, o peor con Sasuke. Porque no quería tener que esquivar los Rasengan o los Chidori que invocaban cuando actuaban como sonámbulos. Zero se quedó en la sala, no le apetecía ir a dormir en ese instante así que se quedó a ver la televisión en lo que los demás se instalaban.

Naruto y Sasuke fueron guiados a una habitación cerca a la de Sakura. Al entrar, Naruto saltó sobre una de las camas acurrucándose en la mullida textura.

—Oh, Kami, esta cama es jodidamente cómoda —canturreó restregando su rostro contra las almohadas—. Ya lo decidí, me la llevaré a Konoha.

—Eso sería hurto, dobe —dijo Sasuke sentándose en la suya y empezando a quitarse el chaleco de Anbu.

—No arruines mi ilusión de una cama suavecita, tema —espetó Naruto de mal humor—. La necesito, cuando roncas es imposible dormir, así que me vendría bien algo para esas noches de insomnio forzado.

—Yo no ronco.

—Sí lo haces.

—Que no.

—Que sí —espetó Naruto con ahínco.

—Que no, dobe —respondió Sasuke con renuencia.

—De hecho —interrumpió Sakura—, sí roncas, Sasuke. Hay veces en las Naruto y yo tenemos que ir a dormir a casa ajena porque roncas muy alto. Tenemos suerte de vivir en la Residencia Uchiha o los vecinos estarían molestos.

Sasuke parpadeó perplejo ante la verdad.

—¿Por qué no me despiertan entonces? —preguntó con incertidumbre.

Sus amigos compartieron una mirada incómoda. Sasuke levantó una ceja esperando una respuesta.

—Lo hicimos, pero nos abrazaste dormido y casi nos matas por asfixia —contestó Sakura—. Al parecer, crees que somos Karin porque comienzas a tocarnos de una manera nada… inocente.

La expresión de Uchiha revelaba desconcierto total y un tenue, casi inexistente, sonrojo adornó sus pálidos pómulos.

—La peor parte es cuando quieres besarnos dormido —mencionó Naruto con una sonrisa incómoda—. Sé que ya ha pasado antes, pero no hubo lengua entonces y, bueno, esto es muy incómodo. Parece que Sasuke-kun ronca y se pone cariñoso cuando tiene sueños húmedos con Karin.

—Oh, pero no te preocupes, sólo ha sido con nosotros y nadie más —se apresuró decir Sakura cuando vio una aura pesada alrededor de Uchiha.

Sasuke pensaba en todas las misiones en las que había tenido compañía y en las que había dormido junto a sus compañeros de misión. Era pocas, realmente. Las suficientes para arruinar su restablecida reputación si todo Konoha se llegaba a enterar de las acciones nocturnas del último de los Uchiha. No que le importara mucho, claro está.

—Wow, teme, sabía que no teníamos que decírtelo —Naruto estudió la cara de su amigo—. Creo que no podrás dormir tan tranquilamente a partir de ahora.

—Cállate, Naruto —espetó Sasuke con irritación—. Cierra tu puta boca ya.

—No tengo la culpa de que seas un caliente —planteó con total naturalidad—. Pervertido.

El Sharingan se activó en uno de los ojos de Sasuke, que fulminó con la mirada a Uzumaki y se preparó para hacerlo callar.

Sakura intercedió de nuevo.

—Basta ya, recuerden que están en casa ajena y no pueden destruir todo —advirtió con el dedo—. Terminen de instalarse mientras iré a preparar algo para cenar. Mañana les tocaré hacer el desayuno a ustedes.

—Lo que digas, mamá —mencionó Naruto ganando un mohín de reproche. Él sonrió con ternura ante el gesto—. Es broma, enseguida bajaremos para ayudarte, Sakura-chan.

—Vale —sonrió ella.

Sakura caminó en el pasillo rumbo a la cocina. En el camino, escuchó la escandalosa voz jºde Ino contándole a Shikamaru sobre Luke Kain y todas las tiendas de ropa que había visitado en ciudad Nightray. Ino nunca cambiaría.

Pasó de la sala extrañándose de no encontrar a Zero ahí. La televisión estaba apagada y no había rastros de él. Probablemente se había ido a dormir, aunque no lo creía. Sakura siguió hasta la cocina, y al entrar se topó con la figura de Kiryû revisando las alacenas mientras una sartén freía algo en la estufa.

—Prepararé arroz frito con trozos de pollo y salsa agridulce —informó Zero pues había detectado su presencia por su olor.

—Oh, bien, pensaba en hacer la cena, pero está bien —dijo ella entrando para ir a mover el arroz—. ¿Por qué no lo dijiste antes? Pude haberte ayudado desde el principio.

—Seguramente hubieras envenenado la comida —sentenció Zero sacando el empaque de salsa.

—Sabes que no cocino mal —murmuró ella contrariada.

—Lo sé —dijo Zero simplemente—. Sólo quería molestarte. Te ves bien así.

Sakura se quedó en silencio. Su expresión desconcertada divirtió a Zero que emuló una pequeña sonrisa y golpeó suavemente con la caja la frente de Sakura.

—Estoy bromeando —dijo, y para Sakura no pasó desapercibido el tono ligero de su voz—. Ayúdame, por favor.

Zero se dedicó a preparar la salsa luego de eso, por lo cual no se percató de las mejillas sonrojadas y como Sakura se movía torpemente debido a sus palabras. No sabía qué le sucedía o por qué le afectaba tanto, pero al ver la expresión de Zero tan relajada frente a ella, de alguna manera, la había conmovido. Tuvo que concentrarse en terminar el arroz para no pensarlo demasiado, sin embargo, las palabras de Zero seguían repercutiendo en su cabeza.


Lilith: Eso es todo por el momento. Por cierto, hoy me acompañan Zero y Kushina-san para desearles buenas fiestas decembrinas.

Zero: ¿Por qué tengo que estar aquí? No celebro estas cosas.

Kushina: Vamos, Zero-kun, no seas aguasfiestas. Te divertirás, lo juro.

Zero: *levantándose de donde está* Yo me largo de aquí.

Kushina: Ni lo pienses, grandísimo idiota *lo toma del hombro y lo sienta de nuevo* ¡Te quedas aquí y le deseas lo mejor a las lectoras o te daré una paliza dattebane!

Zero: Mierda…

Lilith: Bueno, antes de todo, les contestó sus review y pongo las aclaraciones.

(1): Es que como viven juntos se turnan para hacer el aseo y lavar la ropa de todos. Por cierto, viven en los terrenos Uchiha, en un condominio departamental bien lujoso xD.

(2): Me gusta el SasuKarin. ¿Qué puedo decir? Es una de mis OTP. Porque para mí Karin no es ninguna zorra, interesada o tonta. Antes de argumentar esto, por favor, piensen su respuesta. Usualmente las chicas fanáticas se van en contra de un personaje porque actúa de tal manera. Pregúntense, ¿qué harían ustedes si conocieran personalmente a su personaje favorito? Les aseguro que se comportarían como fangirl o harían alguna de las cosas que critican. ¿Hay algo malo en eso? No, claro que no. Sólo reflexionen antes de odiar algo, bueno, igual pueden odiarlo sin más y es válido.

Contestar review sin cuenta:

Brendiita: Ino sabe que no puede negar su pasado de fangirl xD. Laura y Tracey ven la vida desde una perspectiva más amplia, pues han vivido más años que Sakura e Ino. Con respecto al SasuSaku… me lo estoy pensando bien en poner escenas porque con lo que pasó en el manga ya no me gustó esa pareja para nada. Sin embargo, habrá roces bonitos entre ellos, pues Sasuke ya está con Karin (por lo menos en mi fic). El harem de Sakura incluye a Naruto y a Sasuke, sólo para aclarar.

Laura: Los subí cuando estaba de vacaciones, estando así sí soy rápida xD. Trató de mantener un ritmo bastante bueno en la historia. Pronto habrá más intriga, pero por el momento me fui leve porque hay una escena en particular que quiero describir en el siguiente capítulo y mucho, mucho fanservice de parejas.

Dulce-chan: Para mí sí fue emotiva. Teniendo en cuenta lo unidos que son, el reencuentro del Team Seven siempre será emocionante :3. Muchas cosas pasarán ahora que estos dos están aquí, porque a donde van siempre tienen que hacer algún escándalo XD.

Kira chan: No te disculpes, pero ya decidí incluir el SasuKarin. Va a haber SasuSaku, pero serán leves menciones y roces (porque, lo siento, el final de Naruto no me gustó y me quitó las ganas de poner SasuSaku :s).

KarinPL: Oh, gracias por decir que mi historia es buena. Hago lo que puedo para mantenerla así. Yo también shipeo el SasuKarin y odio el cannon-sue (bueno, sólo me desagrada porque también tengo mis OTP cannon). Odio a Yûki, en serio, y el Zero/Sayori me gusta, pero aquí sólo se menciona (porque necesitaba que Zero hubiera tenido una "pareja estable" por la trama). ¿Ino con Senri? De hecho, sí, me gusta la idea, pero eso me deja pensando en muuuuuchas posibilidades para juntarlos.

Prometo que va a haber escenas de celos fuertes de Naruto y Sasuke con Sakura, mientras la lleve leve, pero en el siguiente capítulo todo será fanservice (claro, con trama).

Trató de mantener el IC porque no hay nada más bonito que ver cómo interactúan los personajes sin salirse de su personalidad.

Sayo.

Gracias a Romy, MunKurai, Guest, Isuki Setsei (What? I didn't understand your comment), Eliz, Selene Otonashi, Misaki, LunaKari por comentar. Espero sus review.

Un saludo extra especial a Beanforever, miembro del hermoso grupo en Facebook "Caldo de Toothcup para el Alma" por comentar mi fic :3. Abrazo violador para ti, frigg (/*w*)/

Kushina: ¡Bien, entonces hagamos esto dattebane!

Lilith: ¡Vamos, Kushina-san! ¡Tú también, Zero! No quieras hacerte pendejo ¬¬

Zero: ¬¬… No puedes obligarme.

Kushina: *saca foto salvaje de Zero borracho discutiendo con una lámpara* ¿Quieres apostar?

Zero: Está bien, pero no les des esa foto a las fangirl.

Kushina: *la guarda* ¡Vale, hagámoslo!

Lilith: Kushina-san eres increíble *w*

Zero/Kishina/Lilith/: ¡Les deseamos una Feliz Navidad y un Próspero Año Nuevo! Que obtengan mucha felicidad, Lemon, yaoi (para los que les guste), porno, galletas y leche y chocolate.

Kushina: Pero no se excedan. Recuerden los tres vicios shinobis y las palabras que le dediqué a mi hijo

Sinceramente, Abel Lacie Kiryû, Zero Kiryû y Kushina Uzumaki (¡dattebane!).