Primero que nada creo que les debo una enorme disculpa porque ésta vez me he tardado mucho tiempo en actualizar, (tanto que estoy que yo misma quiero lanzarme tomates), creo que es la ocasión en la que más tiempo me he tardado en actualizar un fic y me siento muy triste por eso, pero quería explicarles el porque de la tardanza.
Lo que pasa es que he estado en mi último trimestre de la escuela y me he visto llena de trabajos que entregar, tareas que entregar, exámenes para los cuales estudiar, también una serie de actividades que se realizaron a lo largo del mes en los cuales tenía que trabajar en unas campañas estudiantiles (hacer letreros, entregar materiales de difusión, repartir información, videos, etc), es mi último año en la preparatoria y también me he estado preparando para los exámenes de una materia que debo. (Dichosas matemáticas que me cuestan tanto trabajo), y entre todas ésas cosas he estado bastante estresada, (sumando a los bajones de ánimos que me dan de vez en cuando).
La verdad es que quería actualizar desde antes pues la idea del capítulo ya la tenía formada en mi cabeza, pero entre todas ésas cosas lo que me faltaba no era imaginación sino inspiración para escribir, ya que no me sentía con ganas de sentarme frente a la computadora y escribir.
Pero bueno... Tampoco quiero sonar a que estoy poniendo pretextos, puesto que escribo por gusto y si me siento mal es precisamente porque me gusta lo que hago y me gusta cuando ustedes disfrutan de la lectura.
PD: Por la emoción de terminar el capítulo he decidido subirlo de inmediato, aún no le he dado una releída para corregir errores, pero lo haré en cuanto pueda, si encuentran algún falló les agradecería si me avisan.
PD2: El capítulo quedó bastante cortito comparado con los anteriores, pero es algo así como una introducción al arco de Kokuyou el cual era necesario porque es donde Yamamoto obtiene su bate.
Capítulo 10.
Algo en común.
Cierta castaña se encontraba durmiendo plácidamente en su cama, llevaba puesto un short pequeño color rosado que le llegaba dos dedos arriba de la mitad del muslo, además de una camisa blanca de botones holgada la cual le daba la libertad necesaria para moverse y descansar de manera adecuada. Las cobijas habían terminado hasta el otro extremo de la cama debido a que había hecho calor ésa noche y de manera inconsciente se había destapado entre sueños. Ella se encontraba acostada en posición fetal con sus rodillas levemente flexionadas logrando que el short se levantara un poco, al igual que se encontraba a la vista el ombligo de ésta ya que tenía los últimos botones de la camisa desabrochados.
Reborn había entrado a la habitación, se había despertado ya hacia una hora y media aproximadamente, debido a que su reloj biológico ya estaba programado para levantarse temprano, y tras bajar a tomar un delicioso café expreso preparado por Bianqui mientras leía el periódico matutino había optado por subir a la habitación de su alumna tras considerar que había dormido bastante, por lo cual con toda la tranquilidad del mundo se había adentrado en la habitación notando la posición descuidada en la que ésta se encontraba durmiendo
Repentinamente sintió un nudo en el estómago y una venita naciente en su frente, por lo cual se acercó para patear a la chica sin consideración alguna logrando que ésta rodara de la cama y aterrizara de cara como era costumbre.
-¡Reborn! - Escuchó su quejido usual pero optó por ignorarlo y le ordeno que se arreglara porque saldrían en breve.
Después de eso el tutor espartano salió de la habitación sin voltear a ver a la castaña, mientras que por dentro empezaba a pensar que debía enseñarle a la chica a tener más cuidado, ya que esta era bastante descuidada y no se daba cuenta de que la mayor parte del tiempo se encontraba vulnerable. Y eso era algo molesto para él ya que aún sin desearlo, hacía que eso creara la necesidad de que él deseara protegerla de esa bola de pervertidos que podrían estar acechándola, y él era alguien bastante cuidadoso por lo cual no sacaba a sus guardianes de la lista.
Tsuna por su parte se encontraba ajena a las molestias de su tutor, se apresuró a levantarse y meterse al baño para arreglarse antes de que Reborn volviera a regañarla, y al salir se dirigió a la cocina para tomar su desayuno.
Sonrió al darse cuenta que Lambo e I-Pin ya se encontraban esperándola y le habían dejado un asiento en medio de ambos, por lo cual se dirigió a su lugar gustosa al momento que los niños se abalanzaban a hacerle la conversación, mientras ella les respondía a cada uno con su debida paciencia y dulzura de siempre. Después de todo estaba bastante contenta de que esos dos empezaran a llevarse mejor.
Reborn había tomado asiento al lado de Bianqui quien le preguntaba si deseaba otra taza de café a lo que el bebé termino accediendo y ella se quedo un momento en silencio observando como en ése tiempo su hogar había empezado a llenarse de más y más gente. Antes solo estaban ella y su querida madre, y tenían conversaciones simples sobre la escuela o alguna otra cosilla que surgiera, pero de pronto su casa se había visto invadida y a pesar de que en un principio se había extrañado y sentido incomoda, ahora le parecía un cuadro hermoso y cálido, sentía como su familia crecia y no podía evitar sentirse feliz.
-Mamá. - Dijo de repente mientras se levantaba animada por los pensamientos que acababa de tener. - Siéntate, hoy prepararé algo mientras tú descansas.
-No es necesario Tsu-chan...
-Insisto. - La interrumpió mientras la tomaba por los hombros y la invitaba a sentarse en el lugar en el que ella había estado momentos antes, siendo recibida por ambos niños con el mismo entusiasmo.
Reborn tan solo había arqueado una ceja mientras miraba a su alumna ponerse un mandil rosado con corazones, al comento que sacaba una dona para el cabello y se lo amarraba en una coleta alta dándole un toque encantador. Optó por no decir nada y tan solo sonreír mientras seguía leyendo su periódico.
Así pues la chica preparó unos hot cakes para los pequeños, teniendo cuidado para hacer unas cuantas figuritas infantiles con la masa, y adornarlos con unas cuantas fresas que encontró en el refrigerador, las cuales lavó y desinfectó y después rebanó para colocarlas alrededor de los hotcakes, junto a algunos plátanos, amontonó varios en cada plato para después dárselos a los pequeños junto a la miel, y mermelada para que pudieran servirse. A los demás les preparó un omelette de huevo con jamón y queso, acompañado de unas dos salchichas las cuales doró y corto en forma de pulpo. Menos las de su tutor sabiendo que éste la mataría con la mirada si se atrevía a darle un desayuno con una apariencia tan infantil.
-Qué lindo - Opinó Bianqui al recibir su plato, mientras sonreía enternecida y se animaba a probarlo.
Tsuna terminó de servir el último platillo tras dejar un jarrón de jugo que había en el refrigerador para que su familia pudiera tomar, y después se sentó en el lugar sobrante y tras agradecer por la comida empezó a comer con tranquilidad.
Justo cuando terminó pudo escuchar el grito escandaloso de cierto peliplata en las afueras de su casa, cosa que le extrañó un poco ya que se encontraban en pleno sábado. No le dio mucha importancia y se dedicó a abrir encontrándose también con Yamamoto recargado en la pared.
-Gokudera-san, Yamamoto... ¿Qué hacen aquí? - Preguntó confundida.
-Reborn-san nos llamó.
-¿Reborn?
Preguntó dudosa mientras volteaba hacia sus laterales para encontrarse con su tutor el cual se encontraba parado de su lado derecho, llevando consigo una sonrisa triunfante que le dio mala espina a la chica, pues ya se había acostumbrado a los planes malévolos que le salían a ése bebé, sabiendo que de ninguna manera podría estar pensando en algo bueno.
No tuvo ni siquiera ganas de preguntar sobre lo sucedido, y se quedó callada solo para escuchar al hitman decir que se dirigían al colegio.
En el transcurso del camino, la chica venía bastante confundida comiéndose los sesos en pensar que sería lo que el bebé demoniaco tenía planeado. Con su usual paranoia formulaba una y mil hipótesis sobre todos los posibles escenarios que podría crear Reborn y ninguno de ellos parecía agradable, de hecho, en lugar de tranquilizarse, su nerviosismo iba aumentando conforme se acercaban a su destino y cada uno de los escenarios que imaginaba se iba volviendo mucho más obscuro que el anterior.
Estaba tan absorta en sus pensamientos que ni siquiera le estaba prestando atención a Yamamoto y Gokudera quienes se encargaban de hacer la plática, queriendo llamar la atención de la castaña sin darse cuenta de que la mente de ésta estaba completamente perdida en otra dimensión. Takeshi también hacía algún intento para empezar una conversación en la que Gokudera se hiciera participe pero él en su lugar lo ignoraba por completo y seguía dirigiendo cada uno de sus halagos a la chica, y de vez en cuando soltaba uno que otro insulto hacia el otro individuo al considerarlo increíblemente molesto.
-Aquí estamos. - Anuncio el arcobaleno logrando que la chica regresara a la realidad y se diera cuenta de que se encontraban en las canchas de fútbol de la escuela.
-¿Qué hacemos aquí? - Preguntó sin entender para después mirar a su alrededor y buscar cualquier signo de peligro.
-Bien, primero que nada... Yamamoto. - Lo llamó solo para que éste le pusiera atención. - Toma esto.
Ignorando las locuras de su alumna, el bebé le lanzó un bate de béisbol al chico quien de manera instintiva lo cachó, y a continuación comenzó a observarlo un tanto confundido solo para después regresar su mirada hacia el bebé quien lo miraba con ésa sonrisa socarrona que parecía ya tener tatuada en el rostro.
-Primero que nada empezarás practicando tu puntería. - Dijo mientras señalaba unos blancos que se encontraban colocados en las rejas de alambre que rodeaban la cancha. - Aquí tienes unas cuantas pelotas, deberás golpearlas e intentar dar al centro de los distintos blancos que ves ahí.
El morocho no entendía mucho, pero al tratarse de entrenamiento no se negó ya que le parecía bastante entretenido, ya que después de todo amaba hacerlo. Por lo cual no tuvo ningún problema en empezar a lanzar las pelotas hacia su objetivo, logrando atinar a la perfección en el centro al estar acostumbrado a ése tipo de entrenamiento.
Reborn se veía bastante contento de descubrir una vez más el talento oculto del guardián de su alumna y tan solo se la pasaba dando instrucciones con un megáfono. Tenía planeado hacerlo realizar una buena serie de lanzamientos antes de proseguir con la siguiente etapa.
Mientras tanto Gokudera se encontraba rechinando los dientes gracias a los celos puros que sentía al observar que ése tarado del beisbol estaba siendo entrenado por el mismísimo Reborn, el hitman número uno de la mafia, no... Más bien, del mundo entero. Y por si fuera poco el tarado de Yamamoto se lo tomaba como si fuera un simple juego y no era capaz de percatarse de la magnitud del evento. ¡Pero esperen, ésa no era la peor parte!
Con recelo, el peliplata volteó hacia su izquierda notando a la castaña observar a Yamamoto con unos ojos brillosos y fascinados mientras entrelazaba los dedos de sus manos colocándolas a la altura de su pecho. Así mismo había un leve sonrojo en las mejillas de la chica y se veía bastante entusiasmada.
-Tsk.. - Chasqueó la lengua sin poder evitarlo al momento que metía las manos a los bolsillos de su pantalón y giraba sobre sus pasos alejándose del lugar solo para sentarse hasta el otro extremo de la cancha y después sacar de su bolsillo una cajetilla de cigarros la cual abrió y tras tomar uno empezó a hacer el intento de prender su encendedor, aunque debido a la rabia que sentía en el momento no lograba hacer que avivara la llama.
Tsuna se había dado cuenta de inmediato de la ausencia de su amigo, por lo cual tras notar que éste se alejaba y se iba a sentar hasta el otro lado, decidió imitarlo ya que después de todo el peliplata había escogido un lugar con sombra en donde podrían observar el entrenamiento de manera tranquila y desde una distancia prudente. De manera que sin que éste lo notara le siguió los pasos y se sentó a su lado derecho mientras observaba como éste intentaba encender un cigarrillo.
-No deberías fumar tanto. - Se atrevió a decir en el momento justo en el que el chico por fin había logrado encender el dichoso cigarrillo, asustándose por tener de pronto tan cerca a la chica, acción que provocó que empezara a ahogarse con el humo del mismo. - Ju... ¡Juudaime! - Logró articular para después seguir tosiendo.
-¿Te asuste? - Preguntó apenada. - Perdóname, no era mi intensión.
-¡No hay cuidado! - Se apresuró a corregir mientras giraba la cabeza a los lados dando una negativa efusiva.
-Gokudera-kun... ¿No te agrada Yamamoto?
Ante ésa pregunta el chico guardo silencio y observó a la chica quien tenía sus hermosos ojos castaños clavados en él, no parecía molesta para nada, más bien tenía un rostro de curiosidad y un poco de intriga mezclado con un poco de tristeza.
-Aparte de que siempre buscas pelear con él, he notado que muchas veces te apartas de nosotros... Justo como acabas de hacer, te aíslas y fumas un poco, como si el tabaco calmara tus penas.
-Mm... - Exclamó dando una afirmativa al momento que rascaba su nuca logrando despeinar un poco su cabello. - Perdón, Juudaime, pero no logro simpatizar con ése sujeto. - La miró de reojo notando que ésta asentía con la cabeza mientras bajaba un poco la mirada. - No debería tomárselo personal. - Volvió a hablar mientras arqueaba un poco sus cejas en un gesto de incomodidad. - No es el único con quien me pasa.
-¿A qué te refieres?
El chico tomó el cigarrillo entre sus dedos para después exhalar una buena bocanada de humo hacia el cielo, para después regresar su mirada hacia la castaña quien volvía a tener ésa mirada cargada de curiosidad que le pareció adorable.
-No suelo llevarme bien con las personas en general. - Confesó. - Desde que tengo memoria he estado solo, y por eso no suele gustarme estar acompañado, en especial con personas tan escandalosas como el idiota del beisbol.
-Ya veo...
-¡Pero con Juudaime es diferente! - Se apresuró a aclarar logrando que la chica lo mirara un tanto sorprendida. - Es difícil de explicar pero... Pero cuando estoy con usted... Me siento tranquilo... Siento que ya no estoy solo.
-Creo que te entiendo un poco... Ahora tengo unos cuantos amigos pero cuando era más pequeña la gente solía disfrutar de molestarme... Los chicos jalaban mi cabello, me empujaban o escondían mis pertenencias, recuerdo una ocasión en la que cortaron mi cabello. - Tras decir eso último pasó su mano por su cabello como si acabara de recordar la sensación que tuvo en ése momento.
Gokudera por su parte estaba que le hervía la sangre solo de escuchar que un par de mocosos idiotas fueron capaces de meterse con alguien tan dulce y honesta como lo era la chica.
-Yo también estaba sola, y por alguna razón las chicas me odiaban... Aunque no lo entiendo bien. - Continuó hablando mientras el chico asentía con la cabeza. - Yamamoto fue mi primer amigo, cuando lo conocí la gente dejó de molestarme ya que él me defendía... Así que creo que también entiendo el porque te sientes tan afecto conmigo... Uno se siente así con la primera persona que lo acepta.
-A usted... - Tragó saliva nervioso. - ¿Le gusta el beisbolista idiota?
Tsuna se quedó estática por unos momentos, para después parpadear varias veces confundida, y después su rostro empezó a colorearse de un rojo intenso haciéndola lucir preciosa.
-No... ¡No! - Se apresuró a negarse. - Bueno... No lo se.
-¿No lo sabe? - Arqueó una ceja sin creérselo.
-Takeshi es mi primer amigo, la primera persona que me aceptó, y lo quiero mucho... También lo admiro mucho. - Sonrió un tanto nostálgica. - Siempre me impresiona la manera en la que él puede hacer prácticamente cualquier cosa que se propone, es cierto que entrena muchas horas diaria y es un chico apasionado, pero aparte también es talentoso. - El peliplata empezaba a cabrearse nuevamente al escuchar tantos halagos hacia el chico. - Pero creo que a veces lo envidio un poco.
-¿Y eso por qué?
-Bueno... ¿Nunca te ha pasado que te esfuerzas mucho en algo y aún así las cosas no salen como quisiste?
Gokudera enmudeció ante ésa pregunta, ya que en muchas ocasiones se lo había preguntado y se había frustrado consigo mismo al sentirse inútil. Muchas personas lo habían despreciado y lo habían hecho a un lado y él... Él no sabía como hacer para que ellos lo reconocieran.
-¿Soy una pésima persona, verdad?
-¡Para nada!, ¡Lo entiendo a la perfección!
-Por eso... Ni yo misma entiendo muy bien lo que siento por Takeshi.
Tras decir eso, ambos se quedaron en silencio observando el entrenamiento del morocho quien ahora había empezado a lanzar otro tipo de bolas que le otorgó Reborn, de las cuales salieron pinchos e hicieron explosión al momento de hacer contacto con el concreto.
-¡Reborn! - Gritó Tsuna de manera histérica mientras se levantaba y corría al lado de su tutor para reclamarle como era costumbre.
Mientras tanto el peliplata se quedó sentado en su lugar bastante pensativo, aún seguía celoso por la relación que compartían esos dos, pero se sentía un tanto aturdido. No sabía si Tsuna realmente estaba interesada en Yamamoto, si lo quería como un amigo solamente, o si se trataba de algún tipo de admiración.
-¿Qué me pasa? - Dijo para sí mismo mientras soltaba un grito de frustración. - No debería importarme si a la décima le gusta o no el idiota del beisbol... Ella solo es mi jefa... - Dijo con aire de tristeza. - Alguien como yo debería estar conforme solo con tenerla a su lado.
El entrenamiento continuaba y el peliplata ya se estaba fastidiando de estar ahí.
Un tanto irritado había caminado hacia Reborn preguntándole porqué a él no lo entrenaba a lo que éste contestó.
-A diferencia tuya, Yamamoto no fue criado en el ambiente de la mafia y es por eso que necesito reforzarle algunas aptitudes.
El chico asintió con la cabeza comprendiendo, ahora que lo pensaba tenía bastante sentido.
-Bien Yamamoto, ahora dirígete hacia allá - Dijo Reborn señalando la portería.
El morocho no tardó en hacer caso y se dirigía en el centro de la portería ante la atenta mirada de Tsuna quien se encontraba comiéndose las uñas del nerviosismo, y de un indiferente Gokudera quien había soltado un enorme bostezo.
-Bien, tráelo.
Tras decir eso apareció un tanque en el campus el cual se estacionó a unos cuantos metros enfrente de la cancha. Tsuna había empezado a gritar aterrada mientras daba vueltas en círculos, y tras desahogarse un poco se apresuró a tomar al hitman entre sus brazos para después empezar a agitarlo al momento que intentaba hacer reclamos inútiles que más que nada sonaba como una serie de balbuceos sin sentido.
-Cállate, Dame-Tsuna. - El bebé al fastidiarse de que lo estuvieran agitando le había propinado una patada a la chica para que ésta lo soltara.
-Hiii... - Volvió a chillar mientras sobaba la zona afectada. - Rebooorn, ¿Qué es eso? - Señaló el tanque.
-Es un préstamo de uno de mis alumnos... Por ciertas razones él no ha podido venir a Japón a pesar de que ha querido venir a conocerte. - Señaló a la chica. - Pero en compensación me manda éste tipo de cosas para los entrenamientos cuando se lo pido.
-¿Qué clase de persona te manda un tanque como si nada? - Se preguntó por lo bajo imaginándose a un ser malévolo.
-Bien Yamamoto... El tanque lanzara pelotas y tú deberás intentar darles con el bate que tienes.
Así pues empezó otra serie de prácticas en las que Yamamoto no conseguía atinarle a la pelota ya que ésta era disparada con una velocidad impresionante. Aún así él no se rendía y seguía aceptando el reto sin importarle que estuviera ya cubierto de tierra y rasguños por el excesivo trabajo físico que había estado realizando a lo largo del día.
Y mientras el chico se encontraba ensimismado en su entrenamiento, Gokudera y Tsuna habían aprovechado el momento para platicar un poco. Aunque quien hablaba más era la chica quien le contaba una que otra anécdota graciosa o vergonzosa por la cual había pasado a lo largo de su vida, incluido su pánico a los chihuahuas.
El albino también se había sentido en confianza y le había contado un poco sobre su infancia, y sobre las cosas por las que tenía que pasar un niño criado en una familia mafiosa. Le contó sobre su niñez, sobre que le gustaba tocar el piano y también le confesó el trauma que le había dejado su hermana Bianqui con la comida, siendo ésta la razón por la que le daba indigestión cada que veía el rostro de la pelirosa.
-Me gustaría escucharte tocar el piano alguna vez.
-¡No hay problema!, ¡Algún día escribiré una canción para usted!
-Gokudera-kun... Enserio no es necesario que hables tan formal conmigo.
-Pero mi Juudaime es la Juudaime. - Aclaró como si fuera lo más normal del universo. - No podría faltarle al respeto de ninguna forma.
-¿Por qué no intentas solo llamarme Tsuna?
-Eh... - Se sonrojo un poco debido a la vergüenza y tras notar la mirada expectante de la chica hizo un esfuerzo. - Tsu... Tsu... - Mientras tartamudeaba el rubor en sus mejillas aumentaba. - Juudaime... - Susurro por lo bajo.
La chica rió nerviosa mientras una gotita de sudor caía por su sien.
-No es tan fácil. - Se defendió el chico haciendo un pequeño puchero. - Usted podría intentar llamarme por mi nombre también... Solo... Solo si gusta. - Corrigió al darse cuenta de que eso pudo sonar un tanto altanero.
-¿Eh? - Exclamó un tanto sorprendida por el cambio de papeles. - Eh... Eh... - Al igual que el chico sus mejillas empezaron a colorearse de un tono rosado, y en símbolo de nerviosismo empezó a juguetear con sus dedos. - Ha... Ha... Ha.. - Él la miraba nervioso mientras pasaba un poco de saliva esperando a que la chica dijera lo que había ansiado escuchar desde aquella ocasión en al que se puso celoso de Yamamoto. - Haru no ha venido últimamente. - Cambió de tema mientras el rubor se mantenía en su rostro haciendo que el chico suspirara decepcionado solo para después empezar a reír acompañado de la castaña. - Creo que los dos somos un caso perdido.
Cuando se calmaron un poco regresaron su mirada hacia la cancha notando que la mirada de Yamamoto había cambiado y ahora se encontraba bastante serio, gesto que logró que ambos pusieran más atención al chico notando como se disparaba la siguiente pelota la cual parecía avanzar en cámara lenta. Al momento la mirada del morocho se afiló y decidido intento hacer un "home run", aunque su movimiento maravilloso no se cumplió ya que al momento de intentar golpear la pelota, el bate que sostenía en manos empezó a desprender un inusual brillo.
Así pues, cuando se quedó quieto bajó la mirada hacia el piso para encontrarse con la pelota que se encontraba dividida a la mitad por lo que parecía ser el corte limpio de algún instrumento punzante, por lo cual aún más consternado miró ahora el bate de béisbol sorprendiéndose de que éste era ahora una katana.
Tsuna estaba bastante sorprendida al igual que Gokudera, por lo cual ambos se acercaron a Yamamoto para poder observar con mayor detenimiento el arma, como queriendo comprobar que lo que habían presenciado era de verdad.
Reborn aprovechó ésa cercanía, saltó hacia la cabeza de su alumna, acomodándose encima de los castaños cabellos de la chica, costumbre que se había convertido en una de sus favoritas.
-¡Muy bien! - Sonrió satisfecho. - Cuando el movimiento del bate supera los 300 km por hora se convierte en una katana. Yo lo llamo "Yamamoto´s bad"
-Que buen nombre... - Respondió Tsuna de manera sarcástica mientras un aura azul rodeaba su rostro.
-No lo entiendo muy bien, ¡Pero me gusta!
-Entrenamiento finalizado. - Declaró el bebé logrando que todos suspiraran satisfechos al saber que el día había terminado, justamente eran alrededor de las cinco de la tarde, el cielo ya se encontraba en tonos naranjas.
Satisfechos, todos se dirigieron a un puesto de ramen, ya que después de todo no habían tenido oportunidad de comer desde la mañana y se encontraban hambrientos.
Por supuesto Reborn no se había dignado a pagar por absolutamente nada y había dejado a los chicos con la cuenta tras haberles mentido diciendo que él pagaría. Por lo cual al final habían tenido que repartirse la cuenta, logrando juntar lo requerido para su fortuna.
Cuando por fin salieron del local, los chicos se aseguraron de acompañar a Tsuna a su casa.
Gokudera se encontraba de bastante buen humor a pesar de haber empezado el día malhumorado, y sin importarle ya en lo más mínimo que Reborn no lo hubiera entrenado, ya que después de todo gracias a eso había podido estar todo el día platicando con la castaña y se había enterado de muchas cosas. Ahora se sentía más cercano a ella y esa era razón más que suficiente para estar feliz.
Yamamoto había notado que sus amigos se la habían pasado el rato juntos, ya que los había observado de reojo mientras entrenaba, y al ver que ambos reían y se divertían había terminado por sonreír satisfecho. Después de todo él notaba que Gokudera era un chico antisocial al que le costaba mucho sincerarse y hacer amigos, por lo cual lo había puesto contento saber que se había abierto un poco con su amiga, aún cuando sabía que a él le costaría mucho más trabajo hacerse amigo del peliplata.
Felices se dirigían a la casa de la chica sin esperarse encontrar a la vuelta de la esquina a un pequeño niño castaño de piel lechosa tirado en el pavimento. Éste tenía algunas raspaduras y se encontraba aparentemente inconsciente.
-¿Qué es esto? - Se preguntó la castaña mientras corría asustada acuclillándose a la altura del pequeño para revisar si se encontraba bien. - Oye... Oye, ¿Me escuchas?, ¿Me escuchas? - Preguntaba mientras empezaba a agitar suavemente al pequeño.
Mientras tanto el castaño hacía un enorme esfuerzo por no quedarse dormido, se sentía cansado de haber estado tanto tiempo corriendo, tenía unos cuantos moretones y heridas que le ardían, y también se moría de hambre dado que no había probado alimento desde hace unos dos tres días. Más que uno otro bocado de pan que había conseguido por ahí.
Escuchaba como lo llamaban y tras hacer un enorme esfuerzo por abrir los ojos había conseguido divisar a una chica castaña de enormes ojos que lo miraba con un rostro cargado de preocupación.
-"Es ella" - Pensó para sí mismo al momento que se lanzaba a los brazos de la chica. - ¡Por favor ayúdame, unas personas me persiguen! - Gritó desesperado antes de caer en la inconsciencia.
Continuara...
Agradecimientos:
Fnix de Plata: Que bueno que te guste mi trabajo, y me gusta que notes que intento darle su espacio a cada personaje, la verdad esa es una de las razones por la cual en ocasiones mis historias me quedan tan largas, pero es que no puedo evitarlo, muchas ocasiones se me ocurren demasiadas cosas y yo quiero plasmar cualquier ocurrencia que se me cruce por la cabeza. (Aunque hay veces en que si debo de cortar mi imaginación porque de lo contrario muchas cosas serían demasiado random o hay situaciones que simplemente no son necesarias poner).
Lo que dices sobre Lambo, algunas cosas las he sacado sobre mi propia perspectiva de niña ya que siempre he sido una persona bastante celosa, incluso recuerdo que de niña me puse celosa cuando nació una prima mía, ya que yo soy la menor de 4 hijos, y cuando nació mi prima venía mucho a la casa y mi mamá la mimaba demasiado (Atención que hasta el momento iba dirigida hacia mí al ser la menor), y recuerdo que eso me enojaba demasiado. PD: ¡Yo también odio a Kyoko!, aunque si la menciono y no la dejo tan "mal parada" como lo hacen en otros fics en donde la ponen como una reverenda perra, es porque intento seguir los personajes lo más fieles a la historia que puedo, y a pesar de que Kyoko me cae mal sé que no es una mala persona (Aunque casi no la menciono porque no soporto que esté con mi adorado Tsuna). PD2: ¡Yo también amo a Mukuro, ya quiero que salga! TT-TT (Lo dice la que escribe la historia y no se ha dignado a sacarlo) xD
America: Yo también ame la escena que le di a Gokudera, por fin está empezando a tomar más protagonismo en la historia, y lo hermoso es que empiezo a sacarlo sin que yo me de cuenta.
Shiho-Akemi: Siii u.u Pobre Tsuna, las cosas que tiene que pasar por culpa de Reborn, ¡Aunque no todo es malo!, también gracias a Reborn ha conseguido amigos y empieza a tener más confianza en sí misma. Amo que esos dos son como padre-hijo... Bueno en éste caso sería padre-hija, cosa que complica aún más la relación ya que Reborn sería un padre demasiado sobre protector.
cheshirenek0: La ventaja de que Tsuna en éste fic sea mujer será que ya no habrá problema en que Shamal la cure cuando está herida, y de igual manera creo que con sus encantos de niña adorable podría manipularlo un poco para que cure también a sus preciados guardianes. xD PD: Me dio mucha risa que le dijeras a Gokudera mano derecha/mascota, es gracioso porque le queda a la perfección.
Tomoyo: ¿Qué tal?, por fin después de tanto tiempo he podido actualizar. Aunque como era de esperarse el capitulo quedó bastante corto, supongo que es normal ya que en un principio se me había olvidado éste capítulo, en el cual Reborn debía entregarle el bate a Yamamoto (Capítulo que es bastante importante), ya iba a empezar de lleno con el arco de Kokuyou pero por suerte me acordé a tiempo y de aquí surgió éste mini capitulo, el cual aproveché para poner más momentos TsunaxGokudera.
