¡Hola!, reaparezco de nuevo, aunque algo triste por la disminuciòn en el nùmero de comentarios, espero que no se deba a que ya no les gusta mi historia.:(
Pero tengo que reconocer que ahora tengo menos tiempo que antes, se me ha juntado trabajo con estudio, con compromisos familiares y con ¡fiesta!, ademàs como mi gata se està poniendo obesa tengo que sacar tiempo para jugar con ella a ver si hace algo de ejercicio, asì que ya no puedo entrar tan a menudo para trabajar en mi historia, aparte que he tenido un poco de bloqueo en mi imaginación, espero pronto normalizar las cosas.
Por mientras aunque Dragon Ball pertenece a Akira Toriyama, lo relevo a èl de toda responsabilidad por las idioteces que puedan hacer sus personajes en esta historia.
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Bunny, Trunks 6 meses
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Por primera vez desde que se había enterado del embarazo de su hija Bunny se encontraba algo triste.
El cuarto que con tanto cariño ella y Bulma le habían preparado a su primer nieto tal parecía que no le había gustado a Vegeta.
Iba bajando lentamente las escaleras que llevaban a la cocina mientras recordaba los acontecimientos de los ùltimos minutos tratando en vano de entender que era lo que había ocasionado la nueva discusión entre su hija y su apuesto yerno.
Desde un inicio al pensar cual sería el lugar de la casa más adecuado para el bebé se decidió que sería el cuarto al lado del de sus padres, así, al oírlo llorar ellos podrían llegar más rápido para averiguar que sería lo que necesitaba.
Claro que Vegeta no había tomado parte en esa desición, pero no fué con el afán de excluirlo sinó porque no sabían donde llamarlo para preguntarle.
Además eso sería una vez que lo hubieran pasado del moisés que pondrían en el cuarto de ellos mientras estuviera recièn nacido, a la cuna en el que se acostumbraría a dormir ya solito.
Esa idea tampoco le había parecido a Vegeta, lo cual también había ocasionado una discusión cuando se enteró al oír el comentario que como quien no quería la cosa Bulma hizo.
Aparentemente él creía que una vez que hubiera salido del cuerpo de su madre ya no era necesario que la tuviera tan cerca.
¡Cómo podía pensar algo así, un bebito recién nacido solito en una habitación cuando sus padres tenían una tan grande que hasta podría caber una casa pequeña completa con jardín y cochera!
Sin embargo esa parte pareció negociarse adecuadamente entre ellos sin pasar por una cantidad más grande que lo normal de batalla verbal entre los dos.
Y al final coincidieron que como Bulma pretendía dar de mamar por lo menos unos meses por el asunto de que los bebés humanos necesitaban para un mejor desarrollo de la leche materna y no sabían que tanto de eso necesitaría un bebé medio humano, por lo menos le darían el beneficio de la duda y para que Bulma no se cansara más de la cuenta, al principio el bebé dormiría en la misma habitación que ellos.
Nunca hablaron de cuanto sería ese tiempo y conociéndolos a los dos Bunny sabía que la cantidad que ambos se imaginaban era muy diferente e iba a crear otro conflicto.
Pero eso ya vería Bulma como lo manejaba cuando fuera el momento.
Bunny sabía que Bulma coincidía con él al pensar que era mejor que el bebé desde pequeño tuviera su propia habitación por lo que se consoló ayudándola a decorarla.
El cielorraso era de un hermoso color azul claro con nubes blancas pintadas y una lámpara que simulaba el sol durante el día y la luna durante la noche, y al apagar la luz las nubes desaparecían para dejar ver estrellas en el cielo nocturno, colocadas de manera realista simulando las constelaciones que se verían desde la casa si estuvieran observándolas desde el jardín.
Bulma además había colocado un pequeño avión que volaba al centro del cuarto suspendido de un alambre y cuyo funcionamiento podía controlarse desde el control que manejaba muchas otras maravillas electrónicas que el nuevo abuelo en sus ratos de ocio había colocado allí.
Le hacìa mucha gracia llamar a su esposo asì,¡se oia tan tierno!
¡Abuelito: )
Bunny de nuevo regresò a hacer un recuento de la habitaciòn en su mente para tratar de averiguar donde estaba el problema, una de las paredes estaba decorada simulando un campo abierto con un paisaje campestre con muchos animales, pequeñas vacas y ovejas se veían pastar en las praderas de la lejanía mientras más cerca un niño cabalgaba en un pony blanco con negro seguido por un perro labrador y en otra de las paredes se veía un tren atravesando las montañas mientras que el mar se podía apreciar en las puertas del closet en la pared opuesta al balcón desde el cual, a través de las enormes puertas de vidrio se observaba una maravillosa vista de la ciudad.
Cada escena tenía sus juguetes correspondientes, de manera que cerca de la pared con el niño a caballo había un caballito de madera donde un niño pequeño podría mecerse y un pequeño perro electrónico que al acercarse ladraba y daba un gracioso brinco hacia atrás moviendo el rabito, cerca de ahí habían colocado una cuna blanca y una mecedora del mismo color para la mamá y al lado de la pared de las montañas había un encierro alfombrado con una alfombra verde y gruesa y lleno de muñecos de peluche con forma de toda clase de animales de los que hubiera metido Noé en su arca, había desde conejitos a jirafas, pasando por todos los animales de tamaños entre esas dos especies, mientras a la altura de la parte de arriba de las puertas, un trencito rodaba alegremente alrededor de la habitación.
También había una mesita adecuada para cambiar los pañales o vestir al bebé cerca de la cuna y en una de los extremos había un par de sillones y una mesita para atender a visitas en caso necesario.
¡Era un sueño!
Inclusive una diseñadora de una famosa revista de decoración de interiores se había comunicado con ellos para hacer un reportaje de la habitación, eso porque una de sus amigas los había llamado para contarles que posiblemente era una de las habitaciones más fantásticas que se hubiera preparado para un bebé.
Se preguntaba por qué Bulma todavía no había llevado a Vegeta allí, y de hecho parecía estar algo preocupada cuando Bunny le preguntaba cuando pensaba hacerlo.
Siempre tenía una excusa para posponerlo.
Así que Bunny decidió que si Bulma estaba esperando a tener un cuarto absolutamente perfecto para que su esposo lo viera, èl nunca iba a entrar allí, al menos no antes de que el bebé naciera, y Vegeta también tenía derecho a aportar alguna opinión de que otra cosa se podría agregar.
Aprovechó el momento en que vio a Vegeta salir de su habitación luego de darse una ducha y dado que Bulma no había llegado todavía a almorzar le preguntó que si mientras ella llegaba no querría conocer lo que tenían planeado para recibir a su hijo.
Tal pareciera que eso despertó su curiosidad porque entrecerró un poco sus hermosos ojos y sin decir más empezó a caminar hacia el antiguo cuarto de Bulma seguido por una muy alegre suegra.
Sin embargo cuando Vegeta entró allí, primero se quedó mudo, con los ojos y la boca muy abiertos, por lo que ella inicialmente creyó que le había impresionado positivamente.
No podía haber estado mas equivocada.
Sin embargo como ella todavía no lo sabía creyó que su expresión era de aprobación y procedió entonces a enseñarle la cantidad de preciosos trajecitos empezando con uno de marinerito completo con su sombrerito y siguiendo con uno de conejito que era un enterizo con orejas y rabito de un precioso color blanco con la pancita y las patitas rosadas.
Estaba a punto de enseñarle un conjuntito amarillo con rosado con las palabras "bad baby" a continuación cuando en ese instante vio entrar corriendo a Bulma, que por lo adelantado que estaba su embarazo ya no debería estar haciendo esos esfuerzos.
Con esa pequeña carrera y ya estaba muy agitada.
Sin embargo su hija no pareció escuchar su ligero recordatorio por estar observando muy fijamente a Vegeta, eso hizo que ella también se volteara a verlo y le llamó muchísimo la atención que por el color casi morado que tenía tal parecía que había dejado de respirar y la miraba con algo que le pareció enojo, sin embargo pronto su visión fue bloqueada por Bulma que se colocó entre ella y su yerno y le recordó que el almuerzo estaba quemándose y que si no le parecía que debería de ir a vigilar a los robots de cocina para que no echaran a perder la comida.
Inicialmente Bunny se imaginó que su hija quería terminar de enseñarle las cosas a Vegeta, por lo que, entregándole a su hija el conjuntito, se apresurò a salir para que Bulma tambièn pudiera disfrutar de enseñarle las cosa que su yerno no habìa visto todavìa, pero apenas ella puso un pié fuera de la habitación escuchó como Bulma, que la había acompañado a la puerta cerró esta apenas ella salió y acto seguido empezó a oírse gritos como no se oían desde los primeros días en que su yerno había comenzado a vivir con ellos.
Bunny sabía que las discusiones entre esos dos solían terminar "realmente bien" para su hija así que no se preocupó, pero si escuchó lo que decían mientras se alejaba, era imposible no hacerlo con el volumen que ambos usaban, así que se enteró lo que Vegeta opinaba.
Jamás se atrevería a repetir las palabras que él usó.
A veces se preguntaba donde podría haber aprendido èl ese vocabulario.
Siendo un prìncipe y todo.
Aunque había que decir a su favor que lo usaba sòlo cuando su enojo era realmente grande.
Aparentemente opinaba que la habitaciòn no era adecuada para un hijo suyo, sinò màs bien para una niñita humana, lo cual dejò a Bunny realmente triste.
¡Todavìa ni siquiera habìan venido los de la revista a tomar las fotografìas como para redecorar!
Mejor los llamaba para que hicieran el reportaje esa misma semana...
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Este capìtulo me saliò màs pequeño que los otros pero espero agrandarlos de nuevo pròximamente.
Mientras tanto les agradezco muchìsimo a la gente que ha comentado, cada vez que leo lo que opinan me alegro y me dan màs ganas de seguir con este cuento.
Y a los que leen y no opinan,.¡no sean tìmidos!, todo se agradece y asì practican para cuando sean ustedes los que suban una historia.
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XimeB.
p.d. ¿sabían que hay alimento light para gatos¡¡!!
