Capítulo 10:
Tal y como la bella durmiente o Blanca nieves, Rin cayó en un profundo sueño del cual solo podía despertarse de vez en cuando pero sin poder hacer ningún movimiento mientras alcazaba a ver el rostro preocupado de Len que en lo que duraba su despertar, que no eran más de diez minutos se quedaba a su lado.
-Veneno de muerte silenciosa-le dijo el doctor mientras recogía sus cosas, dejando a Len muy impactado.
Dicho veneno podía incluso matar a los dioses y hasta ahora no había cura asegurada, el rubio sintió que el mundo se le venía encima, el veneno actuaba diez días después de entrar al sistema circulatorio de la víctima y una vez que hubo tomado control completo hacia a la persona caer en un profundo sueño mientras su temperatura seguía subiendo, era posible mantener despierta a la persona un par de minutos disminuyendo la temperatura de su cuerpo, pero eso no duraba mucho.
-Len…-alcanzo a pronunciar ella medio despierta, a veces inconscientemente podía escuchar a personas hablar cerca de ella, pero aun así no sabía por qué razón el cuerpo le pesaba tanto y apenas se despertaba para comer o beber algo-¿Por qué tengo tanto sueño?-le pregunto luchando con todas sus fuerzas para no caer inconsciente de nuevo mientras notaba el apretón que el chico le daba en la mano.
La rubia no se percató de que tenía dos días durmiendo en cama, para ella eran tan solo un par de horas.
-Tranquila Rin, estarás bien, te lo prometo.
La joven volvió a cerrar los ojos esbozando una sonrisa para el chico, cosa que no hizo más que entristecerlo. No había duda, el veneno había entrado a su sistema en el momento en que recibió la puñalada de la daga, eso explicaba la sonrisa maquiavélica que esbozo Nero después de asimilar lo que le había hecho a la chica y a partir de eso era fácil predecir su plan.
Lo que Nero quería era apuñalarlo a él para que después el veneno hiciera su trabajo y de esta manera chantajear a Rin para que ella accediera a regresar a su lado quien sin dudarlo ni un segundo y muy contra su voluntad aceptaría el trato con tal de salvarlo, ya que llevarse a la rubia por la fuerza no serviría de nada porque o ella se escapaba o Len iba a rescatarla y era mejor tenerla bajo su control aunada a cumplir su promesa, algo cliché, pero sin embargo un muy buen plan para separarlos.
Pero ahora que quien había resultado envenenada era ella, Len tendría que renunciar a tenerla entre sus brazos con tal de salvarle la vida.
Maldición, Nero había ganado la batalla, pero no la guerra, porque si creía que después de entregársela como sin nada iba a renunciar al amor de su vida por el simple capricho del joven de ojos ámbar, estaba muy equivocado, incluso prefería verla morir pacíficamente mientras se hundía en un sueño eterno antes de dejársela en bandeja de plata y en especial cuando ella prácticamente no recordaba nada de lo sucedido.
Si, puede que estuviera un poco obsesionado… Aunque Len incluso pretendía retener por la fuerza a Rin encontrar de su propia voluntad solo por mantenerla a su lado sin importarle sus reproches ya que ella le pertenecía a él completamente, era suya por derecho, suya y de nadie más.
Ok, ok, su obsesión había llegado a tal grado de que si se diera el caso tendría que usar medidas extremas para asegurarse de que ella se quedaría a su lado, ya fuera a base de miedo y amenazas, por las buenas o por las malas. Y es que como no lo iba a tomar de esa manera después de que ella casi se casa con otro dos veces y que ya ha estado a punto de perderla más de una vez.
Pero sabía que estaba siendo demasiado egoísta, por lo cual tomo la decisión más sensata para salvar la vida de su hermana, ojala Nero disfrutara su victoria, porque el gusto no le iba a durar mucho.
-Ni creas que esto se va a quedar a si Nero-alcanzo a escuchar Rin la voz de un Len amenazante.
La rubia apenas y podía percibir la imagen de chico sintiendo como era cargada por otros brazos que no eran los de él y tan solo logro vislumbrar su rostro una vez más antes de caer de nuevo hundida en un profundo sueño.
Se despertó en un lugar completamente desconocido y lo peor de todo, Len no estaba a su lado.
Rin no supo cuánto tiempo paso inconsciente, solo que la pesadez de su cuerpo que le impedía despertar por completo estaba comenzando a desaparecer. Logro ponerse de pie algo mareada, pero cayó al suelo apenas pudiendo apoyarse sobre la cama, su cabeza aun le daba vueltas, y tenía un mal presentimiento sobre el lugar en el cual se encontraba.
-No pensé que despertaras tan pronto-dijo Nero caminando lentamente hacia ella mientras la joven lo veía asustada, ese chico era el mismo que la había apuñalado, así que retrocedió alejándose de él lo más que pudo con la poca fuerza que tenía en su cuerpo.
El rubio sonrió divertido inclinándose hacia la chica frete a él que parecía una gatita asustada y acaricio con dulzura su mejilla al tiempo que ella cerraba fuertemente los ojos, no era el mismo tacto de Len a pesar de que transmitía el mismo mensaje, se sentía mucho más frio y posesivo como diciendo "Ya eres mía y no te voy a dejar ir nunca" cosa que hizo que se estremeciera.
-Está bien, todo está bien, no te voy hacer nada "Por ahora"-pensó lo último.
-Len… ¿Dónde está Len?-no pudo evitar formular esa pregunta haciendo a Nero enojar.
-Aquí no está-se levantó de golpe-Y ya no lo volverás a ver-dijo mirándola fríamente.
-¡¿Qué?! Pero…-quiso reprochar intentando ponerse de pie pero no tenía las fuerzas suficientes y volvió a caer al suelo.
Nero la levanto bruscamente tirándola a la cama y dándole la espalda.
-Sera mejor que no vuelvas a mencionar ese nombre en mi presencia y más te vale que no salgas de este cuarto buscando a Len, él decidió por su propia cuenta dejarte conmigo-dijo saliendo de la habitación.
Rin intento nuevamente ponerse de pie, pero a pesar de que su situación ya estaba mejor el mareo debido a que el veneno apenas estaba saliendo de su sistema no desaparecía, algo le punzo el pecho al saber que fue el mismísimo Len el que la dejo con ese chico, aunque sin duda debía tener sus razones, al menos eso esperaba.
Se cansó de mirar al techo así que se dio vuelta para quedarse profundamente dormida de lado, cuando sintió algo molestándole a la altura de sus caderas atravesó de su esponjado vestido. Metió la mano entre sus ropas para ver curiosamente que era lo que le hacía molestia, sorprendiéndose infinitamente al ver ente sus manos envuelto en un papel la botella con el líquido dorado que contenía sus recuerdos.
¿Qué significaba eso? Estaba segura que no eran las mismas ropas que tenía cuando escondo el frasco ¿Entonces como rayos llego ahí? Al desenvolver el papel noto claramente algo escrito.
-"Perdóname princesa"-recito en voz baja el mensaje sintiendo que el corazón se le quebraba.
¿Acaso era cierto? ¿Len la había dejado a merced de otro para deshacerse de ella? No podía ser verdad, se negaba a aceptarlo, no quería creerlo. Estrecho fuertemente la botella, solo había una forma de saber la verdad sobre él.
Abrió la botellita dudando un segundo si tomarla… no había más opción si quería respuesta a sus preguntas.
-Hasta el fondo-se dijo a sí misma en señal de broma.
…
-Volveré por ti princesa-dijo Len observando desde lo lejos el castillo en donde Nero tenia a Rin-Me encargare de que todo esto termine muy pronto-dijo dándose media vuelta para regresar a la ciudad del agua.
En esos momentos las lágrimas se le resbalaban por las mejillas a la pobre rubia que miraba al cielo por la ventana con la vista perdida tras haber recuperado de golpe absolutamente todos sus recuerdos.
-"Hay algo sobre mí que jamás te dije… pero tenía miedo de que cuando lo supieras te alejaras de mi así que antes de que te enteraras por alguien más de quien soy decidí que debo decírtelo yo misma"
-"¿Decirme que eres la hija del dios del sol?"
-"Len"-lo miro a los ojos con sorpresa.
-"Me entere hace poco"-dijo con tristeza-"Pero ya es demasiado tarde para alejarme, porque ya me acostumbre a verte todos los días y me preguntaba porque razón aun sabiendo quien soy sigues viéndote conmigo"
-"Yo…Yo…"-dijo nerviosa poniéndose de pie-"¡La verdad es que me gustas mucho!"-le dijo mirando al suelo apenada mientras Len la miraba sorprendido.
-"¿Qué fue lo que dijiste?"-le pregunto sin poder creerlo.
-"Me gustaste desde la primera vez que te vi y tenía miedo de que si sabias quien era te alejarías de mi"-dijo aun sin voltear a verlo por lo avergonzada que estaba.
-"Rin"-dijo el abrazándola para sorpresa de la chica.
-"Por favor perdóname"-le rogo correspondiéndole y atrapándolo fuertemente entre sus brazos, mientras unas lágrimas se le rebosaban temiendo soltar al rubio y que él se fuera para jamás volver a verla-"Jamás quise ocultártelo, no quiero perderte, por favor Len no me dejes"
-"Rin tonta"-dijo separándose un poco de ella para alzar su rostro y secar sus mejillas-"Nunca en la vida podría hacerte algo como eso mi princesa, ya te dije que ya es demasiado tarde para alejarme de ti porque a mí también me gustas"-la beso cálidamente en los labios-"Desde el momento en que te vi me enamore perdidamente de ti, tanto, que ya no me imagino un solo día sin tenerte cerca" -la volvió a abrazar.
-"Len"-sonrió conmovida correspondiéndole el abrazo-"Gracias"
-Confió en la decisión que tomaste-dijo Rin poniéndose de pie-Pero esta vez no voy a ser una princesa a la que tengas que rescatar Len-sonrió para sí misma-Yo también se defenderme hermanito.
Len sabia rescatar a su hermana no sería muy fácil, y más cuando la familia de la diosa del bosque estaba de lado de Nero, por supuesto que no iba a pedir la ayuda de los otros dioses, pero a raíz del envenenamiento nada le impedía confrontar directamente a Nero, esta vez se aseguraría que ese rubio no volviera a alejarlo de su amada gemela.
Y esa misma noche Nero sintió las consecuencias de sus actos egoístas, cabía recalcar que si bien su familia estaba de su lado, la única que no iba a intervenir independientemente del riesgo posible que corrían sus propios familiares, era la diosa del bosque, desde el día en que surgió el problema con las otras familias la diosa aseguro que no se iba a meter en el asunto, después de todo al igual que los demás dioses estaba de acuerdo en darles a Rin y a Len una segunda oportunidad y debido a que no podía hacer nada en contra de su propio hijo desapareció sin dejar rastro para no ser ella quien tuviera que confrontarlo.
Len junto con Luka, Gakupo, Haku, Miku e incluso la reina Lily y un puñado de guardias se infiltraron al castillo para poder rescatar a Rin, siendo no muy bien recibidos por los habitantes de dicho lugar que por ninguna manera iban a dejar que ellos llegaran a donde se encontraba ella.
Cuando se armó el desastre se podían escuchar los choques de espadas por todos lados del castillo y uno que otro grito, Nero se dio prisa a llegar a la habitación de Rin para sacarla de ahí y huir con ella lugar en el cual no la encontró.
-¡Maldición!-bufo irritado-¿Dónde demonios se metió?
El rubio logro oír unas risas detrás de él y alcanzo a ver a la chica doblando por una esquina, al parecer lo estaba invitando a seguirla porque cada vez que la perdía de vista reaparecía solo para guiarlo a algún lugar en específico, hasta que finalmente abrió las puestas de aquella habitación encontrándola de espaldas a él.
-¿A qué se supone que estás jugando Rin?-dijo cerrando las puestas detrás de él y observando que en ningún momento ella pudiera escaparse por algún lugar.
-Dijiste que él mie dejo contigo, si es así ¿Entonces por qué volvió?-le pregunto volteando a verlo.
-Lo que haya sido ya no tiene que ver contigo ¿A caso planeas volver con el después de lo que te dijo? Te dijo que te amaba para a la primera deshacerse de ti ¿No crees que es algo triste?
-¿En ese caso que se supone que deba hacer? ¿No será tu plan hacer tú lo mismo?
-Te equivocas Rin-dijo acercándose a ella-Yo si estoy enamorado de ti-toco suavemente la mejilla de la chica.
-¿De verdad?-le pregunto inocentemente.
-Por supuesto que si-dijo abrazándola-Yo jamás sería capaz de hacerte daño.
-Pero ya lo hiciste Nero-dijo enterrándole en la espalda una extraña daga que había escondido hábilmente en su manga.
-Rin…-dijo cayendo al suelo mientras miraba como la chica con una sonrisa limpiaba la daga de oro bellamente ornamentada-¿Por qué…
-Qué curioso ¿no lo crees? Esta es la misma daga con la que tiempo atrás me quitaste lo único que valía la pena en mi anterior vida. No tienes ni idea de cuantas veces desee ser yo misma quien se encargara de eliminarte tal y como se lo hiciste a Len.
La rubia camino hacia la salida ignorando completamente los intentos de Nero por sobrevivir en ese mismo instante y justo antes de cruzar la puerta se volteo a mirar al joven por última vez.
-Sabes… bien dicen que las mujeres suelen ser muy rencorosas, si no hubieras hecho lo que hiciste pudimos haber sido muy buenos amigos, de verdad, es una lástima.
Se dice que la familia de la diosa del bosque desapareció por completo, cuando Len llego al despacho yacía en ese lugar el cuerpo de Nero, pero por todo el castillo no habían rastros de Rin, parecía como si se la hubiera tragado la tierra y no supieron que fue de ella, en el escritorio de aquel lugar solo se pudo encontrar una botellita vacía y un mensaje que decía.
"Perdóname tú a mi"
…
Nota de Citlalli:
Con la pena de que el siguiente capítulo ya pueda ser el final.
Gracias por leer mi fanfic prometo traer más historias y una de mis favoritas que vine a ser "Cosas de familia" En esta ocasión todo gira en torno a la familia Kagamine, que gobierna la ciudad de Interion siendo una familia como cualquier otra, pero lo que nadie sabe es lo que verdaderamente hay tras la relación de Rinto, Lenka, Rui, Rei, Rin y Len.
Una familia verdaderamente llena de secretos e intrigas. Les invito a que leean esta próxima historia.
