N/A: ¡Hoy hay capitulo doble! Gracias por los Reviews y las respuestas. Solo diré que voy a tratar de hacer la historia lo más razonal posible. Nada de cosas raras y menos de bebés en el Área. (Algo que me parece totalmente absurdo)
Saludos y disfruten
Disclaimer: Ninguno de los personajes de Maze Runner me pertenece. Todo es obra de James Dashner.
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—Entonces… ¿qué harías si… —pensó un momento— algún Garlopo como Gally intentará besarme? —Ellie sonrió y Minho la miró enarcando una ceja. Sonrió con ella unos segundos después.
—Le golpearía tanto la cara… Dios, no sabes cómo lo dejaría —Ellie carcajeó. Esa era la respuesta que más esperaba de Minho.
La pareja se encontraba en la habitación a oscuras; estaban acostados juntos, en la hamaca del chico. Ellie se encontraba apoyada en el pecho de Minho, completamente serena y relajada, mientras él la rodeaba por la cintura con los brazos a la vez que, con una pierna fuera, mecía suavemente la cama. Ellie lo miraba fijamente, analizando con paciencia cada uno de sus rasgos. Minho era realmente hermoso. Sus ojos oscuros y rasgados tenían un magnetismo único que le generaban una atracción casi irracional. Sus labios eran un poco más gruesos de lo normal y su nariz era pequeña y perfecta. Sus pómulos le daban una apariencia única pero lo que más adoraba eran los perfectos hoyuelos que se formaban en sus mejillas cuando sonreía. Si había algo que la chica podía hacer eternamente era admirar la cara de ese hombre.
—Te toca —incentivó Ellie.
—Bien ¿Qué harías si…? Si yo no volviera del laberinto —Ellie le echó una mirada con enojo fingido y aunque no estuviera realmente enojada, la pregunta no le gustó en absoluto.
—No me gusta esa pregunta —dijo—. Pero creo que no pararía de llorar nunca —respondió.
—Lo sé —acarició levemente su brazo y sonrió—. Ya me cansé de este juego.
—Yo también —aludió—. ¿Qué hora es?
—Las tres de la mañana —dijo luego de mirar su reloj.
—Diablos… mañana no nos levantaremos con nada.
—Mejor dicho hoy —corrigió. Ellie puso los ojos en blanco—. Además, es mi día libre. En tal caso, tú tienes trabajo que hacer —se burló.
— ¡Qué Garlopo eres! —se quejó mientras zarandeaba bobamente su hombro.
— ¿Quieres dormir?
—Realmente no… —respondió medio sonriendo.
—Entonces quedémonos así un rato más —sonrió a la par que ella. Minho corrió unos cabellos de su cara y se acercó para dejarle un suave beso en la boca. Ella respondió con más ímpetu y se quedaron así por un largo rato, sumidos en suaves caricias y besos.
—Creo que ahora si tengo sueño… —murmuró ella ya cansada.
— ¿Estás cómoda así? —se preocupó— Puedo…
—No… quédate conmigo, Minho —pidió mientras se aferraba más a su torso.
—Bien… Descansa, Ellie.
La mañana arribó al Área al cabo de unas horas. Ellie se despertó por la filtración de la luz. Sus ojos se abrieron con pesadez y se fijó en Minho quien aún estaba dormido, seguramente agotado por todo lo que pasó en la noche. No podía creer que todo lo que sucedió no fuera un sueño. Sonrió con una ternura única. Su corazón rebalsaba de alegría. Por primera vez desde que había llegado al Área se sentía efectivamente feliz, sin preocupaciones. Era como si el laberinto, los penitentes y los Creadores no tuvieran importancia ya. Suspiró y trató de levantarse sin molestar al corredor.
Minho no tardó mucho en percatarse de su ausencia y abrió los ojos en su búsqueda. Ellie estaba cambiándose de remera y él atinó ver parte de su espalda desnuda. Se estremeció.
— ¿Ya te vas? —Ellie volteó a verlo y se acercó.
—Tengo que irme —agarró la muñeca del chico y comprobó la hora—. Es algo tarde —lo soltó dispuesta a irse pero él la atrajo al instante.
— ¿No vas a despedirte? —preguntó muy cercanamente. Ella soltó un sonido que parecía ser una risita y le acarició el pelo de la nuca.
—Adiós… —musitó mientras depositaba un beso en sus labios.
—Adiós, nena.
Al salir, el sol golpeó de lleno el rostro de Ellie. Se hizo sombra con la mano por un rato hasta que sus ojos se acostumbraran por completo. Newt, que salía de la enfermería, caminó hasta ella.
—Buenos días, princesa.
— ¿Cómo va, Newt?
—Normal. ¿Pudiste hablar con ya sabes quién? —quiso saber. Ellie asintió sin poder esconder la alegría que sentía. Newt se mostró aún más interesado— ¿Y qué pasó?
Ellie se mordió las uñas de las manos tratando de ocultar la emoción que sentía. Newt elevó las cejas esperando impaciente y estuvo a punto de zarandearla para que hablara.
—Nos besamos —dijo de una vez y en voz baja. Newt abrió bien los ojos y sonrió de lado a lado.
—Shuck ¿En serio? —Ellie asintió varias veces.
—Pero no digas nada, ¿eh?
—Soy una tumba —prometió mientras tapaba su boca graciosamente con la mano y sacándole unas risas a la chica.
—Ah, estoy tan contenta… —admitió mientras se llevaba los brazos hacia atrás y se movía tambaleante sobre sus pies.
—Me alegro por los dos —festejó con sincera alegría—. Pero más te vale que esa cabeza de enamorada no te desconcentre —advirtió—. Clint se siente mejor así que te esperan en la enfermería —apuntó detrás de él.
—Lo sé… —rodó los ojos— Gracias por lo de ayer, Newt. En serio… A pesar de estar solo unas semanas siento que te aprecio muchísimo —confesó.
—Lo mismo digo, princesa. Ya eres parte de nosotros —sonrió—. Ahora vete que es tarde —ordenó.
Ellie hizo una pose militar y se llevó la mano a la frente haciendo un saludo. Pasó por al lado del rubio y se adentró a la enfermería. Dentro Jeff y Clint la esperaban con trabajo por hacer. Fue una mañana algo larga.
Durante el almuerzo, se sentó con sus compañeros de siempre incluyendo a Minho quien estaba a su lado. Ellie comió con gran deleite la comida de Sartén ya que normalmente no desayunaba. Minho la observó divertido y Newt le echó una mirada de desaprobación.
—Ellie, tienes que desayunar por la mañana.
—Es que a veces me olvido —dijo ella luego de tragar—. Además no me da hambre.
—Por eso eres tan delgada, miertera —comentó Alby.
—Gracias —dijo ella con una sonrisa sarcástica.
—Y luego me pides ser Corredora ¡Ja! —continuó el chico de tez oscura. Minho la miró inquisitivo.
— ¿Quieres ser Corredora? —preguntó el asiático
—Quería probar —confesó—. Pero la verdad es que Alby ya me desanimó lo suficiente como para desistir.
—Quizá puedas hacerlo —añadió.
—No le des falsas esperanzas, Minho —regañó Alby.
—Wow, Alby, definitivamente no deberías ser consejero. Para motivar apestas —agregó ella un poco harta de sus comentarios pesimistas.
—Eres débil, chica. Acéptalo —sentenció volviéndose a su plato.
—Como sea —rodó los ojos y siguió comiendo.
—Bueno, a lo mejor sea débil pero quizá sea ágil —atinó a decir Newt. Ellie levantó los brazos exageradamente en señal de aprobación.
— ¡Es lo mismo que yo le dije! —Minho rio ante su expresión y Ellie lo miró divertida.
—Que no, garlopos —insistió Alby.
—Bueno, no ha pasado por la prueba así que no sabemos si puede hacerlo o no —Minho se fijó en la reacción a Alby, pidiendo que le diera una oportunidad. El chico desistió.
— ¿Saben qué? Hagan lo que se les dé la gana. ¿Quieres ser Corredora? —se dirigió hacia Ellie—. Hazlo, pero no dejarás de lado ni a Jeff ni a Clint.
Alby había terminado de comer. Agarró sus cosas y se fue algo molesto. Los tres chicos lo miraron curiosos y luego se vieron entre sí. Newt sonrió y Ellie también.
—Bueno, creo que te pondrán a prueba —se alegró Newt. Ellie se mostró levemente feliz.
—Aunque tiene razón respecto a Jeff y Clint —tanto ella como sus amigos se quedaron pensativos.
—Quizá podrías ser Corredora de vez en cuando —propuso Newt—. No siempre, ya sabes…
—Bueno, parece que aquí me reconocen por hacer trabajos parciales —dijo ella—. A veces en la cocina, a veces en la enfermería… ¿A veces en el laberinto? No sé si funcionará.
—Bueno, deberías intentarlo —alentó Minho. Ellie apretó los labios y finalmente asintió.
—Supongo.
Mientras terminaban de comer, ella sintió cómo la mano de Minho se deslizó hasta tomar la suya y acariciarla con dulzura. Un sentimiento extraño se formó en su corazón. Newt se volvió hacia ellos e inmediatamente se soltaron.
—En otras noticias, en una semana llega el novato —informó.
—Wow, ¿ya pasó un mes desde que llegué? —Newt afirmó.
—Quizá sea una novia para mí —bromeó el rubio—. Ya que Minho te ganó definitivamente… —rio. La pareja se delató completamente al sonrojarse al mismo tiempo. Newt se burló de ellos por un buen rato.
