9º El origen de Katniss

El obispo Snow arrastró a Katniss por los pasillos del palacio, ella forcejeaba pero sus esfuerzos no eran suficientes, por más que lo intentaba, el obispo tenía más fuerza que ella.

Katniss se sorprendió al ver como la conducía a la parte más elevada del castillo, a una de las torres, de donde sabía que él no podría escapar. No tenía ningún sentido, si quería huir lo normal hubiera sido que se la llevara a los calabozos, no a una torre.

Una vez llegó a lo más elevado, ambos entraron en una habitación y el obispo cerró la puerta, y fue entonces cuando se giró hacia ella, con los ojos inyectados en sangre. Parecía rabioso, fuera de sí.

-Tú eres la culpable de todo, por ti he perdido todo el poder que tenía- Se acercó a ella lentamente, observando todos sus movimientos- Ahora ya nada me impide poseerte- Llegó hasta ella y la agarró con fuerza del cuello- Voy a utilizar tu cuerpo hasta que me supliques piedad, y después te mataré.

-¿Y qué gana haciéndome eso? Va a morir de todas maneras.

-No, querida, la única que va a morir aquí eres tú- Besó su cuello con furia, haciendo que ella sintiera dolor- Cuando la multitud vea tu cadáver tendido sobre mis brazos dejarán la batalla y comprenderán que no tienen nada que hacer contra mí.

Sin darle tiempo a reaccionar, el obispo se abalanzó sobre ella, dispuesto a cumplir sus deseos. Con gran maestría le inmovilizó los brazos y se situó sobre ella, haciéndola caer sobre la pequeña cama que había.

El obispo levantó la falda del vestido de Katniss, bajó sus pantalones con rapidez y cuando se disponía a penetrarla, unos fuertes gritos llegaron desde el otro lado.

-¿Katniss? ¿Dónde estás?

-¡PEETA! ¡ESTOY AQUÍ! ¡PEETA!- Gritó Katniss en cuanto escuchó su voz.

El obispo intentó taparle la boca con la mano, soltando las de ella. Katniss, con una rapidez asombrosa, lo empujó, haciendo que su agarre fuera más suave, pudiendo así propinarle un rodillazo en sus partes masculinas.

Unos fuertes golpes en la puerta empezaron a sonar, Prim golpeaba con sus patas, intentando abrirla. Pero Katniss no podía esperar a que lo consiguieran, tenía que salir de aquella habitación antes de que el obispo pudiera reaccionar.

Observó rápidamente la habitación, buscando alguna otra forma de salir. De inmediato supo que su única vía de escape era la ventana. Sin parar a pensarlo, corrió hacia ella, esperando poder agarrarse a algo.

Sacó una de las piernas y se agarró como pudo al borde de la ventana, sacó el resto del cuerpo y comenzó a subir hacia el tejado de la torre, viendo que no podía ir hacia ningún otro lado. Con gran dificultad, subió, agarrándose a las tejas.

-¡Maldita mujer!- Escuchó la voz del obispo desde la ventana.

Al girarse vio como salía tras ella, y por desgracia para ella, no tuvo lugar al que poder huir. El obispo tiró de ella con brusquedad, haciendo que casi cayera al vacío, después la empujó dentro de la habitación de nuevo, entrando él tras ella, y encontrándose a Peeta, con su espada en alto, preparado para combatir.

-Baja tu arma, Mellark- Cogió a Katniss del cuello y sacó un cuchillo de su cinto- O le rebano el pescuezo.

Peeta miró el rostro de Katniss, a pesar de la situación, no parecía asustada, pero él si lo estaba, así que rápidamente, bajó su arma, deseando poder acabar con esa pesadilla cuanto antes.

-No le hagas daño.

-Haré lo que me plazca- Se rio con ganas, mirando a un asustado Peeta- Y vosotras dos, colocaos al otro extremo de la habitación, no quiero movimientos extraños- Las dos obedecieron- Por fin os tengo a todos donde os corresponde, completamente a mi merced.

-Aunque nos mates a todos, no conseguir salir impune, todo el reino se ha levantado contra ti, es cuestión de tiempo que esto llegue a oídos de su majestad, el rey Cinna, y te apresen.

-¿El rey?- Se rio de él- Al rey no le importáis lo más mínimo, y si yo le digo que todos vosotros erais unos traidores y por ello me vi obligado a ejecutaros me creerá.

-No esté tan seguro, eminencia.

En la puerta apareció la figura de su majestad el rey Cinna, junto al príncipe Gale, ambos observando a aquel hombre con la espada en alto, dispuestos a matarlo.

-Majestad… Que sorpresa encontraros aquí…

-Dejad vuestra palabrería, y soltad a esa mujer- El obispo se puso nervioso y apretó su agarre, clavando levemente el cuchillo en el cuello de Katniss- ¡Soltadla!

-Claro majestad.

El obispo bajó el cuchillo del cuello de Katniss, y cuando esta se disponía a caminar en dirección a Peeta, el obispo apretó fuertemente la empuñadura y la calvó en su costado, haciendo que ella cayera al suelo, sangrando en abundancia.

El obispo salió por la misma ventana por la que antes había entrado con Katniss, dispuesto a buscar una salida.

-¡Yo me encargo de él!- Gritó el príncipe Gale, saliendo tras él.

Peeta corrió hasta Katniss y la sujetó, impidiendo que cayera al suelo. Ella lo miró con los ojos llorosos, sabiendo lo que estaba a punto de ocurrir.

-Peeta, lo siento…

-No cariño, yo lo siento- Besó su frente- Tenía que haberme abalanzado contra él, tenía que haberle quitado ese cuchillo, pero tranquila, todo se va a arreglar.

-No Peeta, esta vez no…- Notaba como las fuerzas empezaban a fallarle- Prométeme que cuidarás de Willow… que jamás dejarás que le ocurra nada malo…

-No te prometo nada, tú estarás a mi lado para cuidarla, para criarla juntos, como siempre debió haber sido.

-Por favor… Prométemelo…- Katniss notaba como sus ojos empezaban a cerrarse sin remedio.

-Si así lo quieres, te lo prometo- Besó sus labios suavemente- Ahora tú prométeme que no vas a dejarme.

-Te quiero- Cerró los ojos sin remedio.

-¿Katnis?- La movió levemente- ¡Katniss! ¡Katniss!- No había respuesta- No por favor, no me dejes- Empezó a llorar sin remedio- ¿Qué voy a hacer yo sin ti?

Segundos después apareció Gale por la ventana, arrastrando al Obispo Snow tras él. Al ver la escena empezó a reír, satisfecho de, al menos, haber acabado con la historia de amor que había entre ellos.

-¿Katniss?- Se escuchó una voz desde la entrada. Por la puerta se asomó un hombre que el obispo no esperaba ver- ¡Katniss!- La vio tirada en el suelo entre los brazos de un lloroso Peeta- ¡No! ¡No!

-¿Tom Everdeen?- Snow se sorprendió al verlo ahí- ¿Cómo es posible que estés aquí? ¡Estabas encarcelado en una cárcel secreto!

-Su majestad, el rey Cinna, me sacó de allí, ambos teníamos algo que hacer juntos- Miró fijamente al obispo- Y estoy seguro de que ahora lo haremos con mayor gusto.

-¿Qué puedes tener tú en común con su majestad el rey?

-Pues verás- Su majestad se colocó a la altura de Snow, mirándolo a los ojos con dureza- Resulta que compartimos nuestro mayor tesoro- Ambos dirigieron la mirada hacia el mismo lugar- Katniss es nuestro mayor tesoro.

-¿Qué?

-¡Para ti no hay explicaciones!- Gritó Gale- ¡Guardia!- Uno de los hombres del rey apareció por la puerta- Apresa a este hombre y llévalo abajo, que todos vean que ha sido derrotado y acabemos con esta guerra sin fin.

El guardia se llevó a Snow a rastras. El resto miraba la terrible escena que sucedía ante ellos. El rey Cinna y el señor Everdeen se acercaron lentamente hacia Peeta y el cuerpo de Katniss, consternados. Gale también los miraba, incapaz de mover un músculo, conmocionado por lo que veía.

-¿Ha muerto? ¿Todo lo que hemos hecho no ha servido para nada?- Preguntó el joven incrédulo.

-No si yo puedo evitarlo- Dijo una voz desde el otro extremo de la habitación. Todos, incluido Peeta, levantaron la mirada hacia ella- Aun no ha muerto.

-¡Se ha ido mamá! ¡Maldita sea! ¡Acéptalo!

-¡Te digo que no!- Se acercó a ella- Prim, cielo, búscame agua, hojas de azahar, aceite de salamandra, y raíces de geranio.

-¿De verdad puede salvarla?- Preguntó el príncipe Gale, a lo que Effie asintió con rotundidad- En ese caso, acompañaré a la señorita a buscar las cosas que solicita, cuantos más busquemos más rápido encontraremos lo necesario.

Los dos salieron veloces de allí, Esme cogió los tobillos de Katniss, Peeta, el señor Everdeen y el rey Cinna no tardaron en ayudarla a levantarla del suelo y colocarla sobre la pequeña cama.

Effie se puso a trabajar, cortó el trozo de tela que cubría la zona de la herida, buscó agua y la echó sobre la herida, cortó la sábana y la hizo girones, intentando parar la hemorragia. Poco después llegaron Prim y el príncipe Gale, y entre la joven centauro y la bruja, se dedicaron a preparar un ungüento, que de inmediato colocaron sobre la herida.

-Ahora solo podemos esperar a que haga efecto.

-¿Cuánto tardará?- Preguntó Peeta ansioso- ¿Cuándo sabremos si ha valido para algo?

-Pueden ser minutos, horas, días… Todo depende de la fuerza de voluntad de Katniss.

Peeta se sentó en el suelo, cogiendo la mano de su amada, necesitando sentir el poco calor corporal que tenía su cuerpo, si por alguna razón el remedio de su madre no surtía efecto, ese podía ser el último momento de sentirla.

Una vez ahí colocado, los demás tomaron asiento a su alrededor, esperando ansiosos ver como terminaba la vida del símbolo del reino. Y fue entonces cuando Peeta se fijó en quienes lo acompañaban.

-Disculpad mi falta de modales, alteza, pero ella es lo que más amo en el mundo, solo de pensar en perderla me vuelvo loco.

-No te preocupes muchacho, lo comprendo, y te admiro por eso- Le respondió el rey, dedicándole una amplia sonrisa.

-Perdonadme si os parezco un poco desconfiado, pero ya he sido víctima de demasiados caprichos del destino- Peeta miró a sus acompañantes- ¿Qué hacéis aquí?- Miró al señor Everdeen- ¿Y vos, señor Everdeen, no estabais muerto?- Los miró a ambos y al príncipe, que no le quitaba ojo a su esposa- No puedo evitar preguntarme que es lo que hacen aquí los tres, buscando a mi esposa.

-Todo tiene una explicación, Peeta- Le aseguró el señor Everdeen.

-Tom, si no le importa, me gustaría ser yo quien la contara- El señor Everdeen asintió al rey Cinna- Verá, señor Mellark, como todo el reino sabe, antes de desposarme con Hazelle, la madre del príncipe Gale, durante la guerra, estuve casado con otra mujer, la reina Evelyn- Peeta asintió- Nadie sabe esto, pero ella murió al traer al mundo a una niña, mi hija- Peeta abrió los ojos de forma exagerada- Yo la oculté por temor a que pudiera morir en la guerra, uno de mis hombres de confianza, Polux, la llevó junto a una familia de campesinos que cuidó de ella como si fuera si propia hija- El rey miró fijamente a Peeta- Katniss es mi hija.

-¿Su hija?- Miró a Tom Everdeen, esperando que él desmintiera la historia del rey, pero este solo asentía, dando por verdadera aquella narración- ¿Y por qué no vino a buscarla?

-Cuando acabó la guerra quise recuperarla, pero la reina Hazelle, mi nueva esposa, quedó en cinta, cuando supe que el príncipe Gale estaba en camino, tuve miedo de que el pueblo la rechazara y pensara que era una bastarda, que creyeran que quería ponerla como reina en lugar de al heredero varón, que de cara a los demás, era el único heredero legítimo- Bajó la mirada avergonzado- Por eso permaneció oculta por más tiempo.

-¿Y por qué os habéis decidido ahora a venir en su busca?

-Ahora no hay duda de que el príncipe Gale será el futuro rey, después de todo, él es varón y ha sido educado para ello- Le explicó- Pero ella es mi hija, quiero que la gente lo sepa, que la vean como la princesa que es- Miró a su hijo- Gale aceptó esta verdad desde el principio, ella no es una bastarda, es realmente una princesa por derecho, y merece ser reconocida como tal.

-Padre, aunque fuera una bastarda, si es hija vuestra es mi hermana- Hizo una reverencia el príncipe Gale antes de girarse hacia el marido de su hermana- Hace poco nos enteramos de lo que el obispo estaba haciendo- Le mostró la nota en la que Clove y Cato convocaban a todo el que quisiera luchar contra Snow- Fue entonces cuando fuimos conocedores de toda vuestra historia, y de inmediato, comenzamos a buscaros, al igual que la búsqueda del señor Everdeen.

-Entonces…- Miró de nuevo a su esposa- ¿Mi Katniss es una princesa?

-Así es, y por consiguiente, vuestra hija también.

-Una princesa- Miró a su esposa y, acariciando su mano- ¿Y qué va a ser de nosotros?- Desvió su mirada hacia el rey- Entiendo que queráis recuperarla, pero yo no pienso renunciar a ella, aunque eso signifique enfrentarme a vos y a todo vuestro ejército.

-No hará falta nada de eso, muchacho- El rey le sonrió, poniéndose en pie y acercándose a él- Creo que has demostrado ser merecedor del cariño de mi hija, jamás podría oponerme aun amor tan grande como el que tú le profesas.

-Os lo agradezco, mi señor- Los dos se sonrieron, el señor Everdeen los miraba con una mezcla de admiración y de tristeza, y el príncipe Gale hizo una reverencia, mostrando su respeto por él. Effie y Prim los miraban con calma, ambas ya sabían esta historia, Effie, con sus poderes, ya sabía de antemano el verdadero origen de su nuera.

Y de pronto, algo los hizo a todos quedar en silencio, volviendo el rostro hacia la cama que tenían al lado.

-¿Peeta?- La voz de Katniss los hizo levantar a todos, menos a Peeta, que se arrodilló junto a ella, apretando con fuerza su mano- ¿Qué ha sucedido? ¿Dónde estoy?

-Estás a salvo, cariño, todo ha acabado por fin.

-¿Acabado?- Ella abrió los ojos y lo miró- ¿Snow…?

-Ha sido apresado, y tú te pondrás bien.

Katniss sonrió, sintiendo por fin una completa liberación, por primera vez en mucho tiempo, no tenía nada de qué preocuparse.

-Cielo, tengo algo que contarte- Le dijo Peeta, sabiendo que cuanto antes se lo contara todo sería mejor. Así que con calma le contó todo lo que le había sido revelado minutos antes, haciendo que el destino de ambos cambiara para siempre.

Bueno, aquí está el nuevo capítulo, siento la espera, pero he estado muy liada con las clases, por suerte, acabé ayer mi último examen del trimestre, así que dispongo de algo más de tiempo.

Espero que la espera haya valido la pena, y siento decir que queda solo un capítulo y el epílogo.

Para los seguidores de esta saga que siguieron mi fic de "El renacer del sinsajo", os informo de que he empezado a escribir la segunda parte, no empezaré a subirla hasta que lleve algunos capítulos, aun estoy estructurando la historia, pero bueno, ya va tomando forma. Aun no es seguro, pero de momento se llama "Las cenizas del sinsajo", aunque estoy buscando otro título que me guste más, ese no me convence.

Si alguien quiere colaborar en ponerle título, que se ponga en contacto conmigo por privado y le comento de que va a ir para buscar un título.

Bueno, nos leemos pronto