Dragones
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K.- 10
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A la mañana siguiente, Joey llegó muy callado a la cafetería y se sorprendió al ver a cierto chico castaño sentado en la banqueta.
—Seiji ¿qué haces aquí?—
—Hoy es sábado y no tengo clases, por tanto, puedo trabajar desde temprano— sonrió el menor
—Pero Suichi iba a entrar en la mañana—
—Ah, sobre eso, le llamé anoche y le dije que yo podía venir temprano— se levantó y se acercó a su preciado jefe
—Bueno… si él está de acuerdo, creo que no hay problema. Entremos— el rubio hizo lo posible por creerle. El chico le caía bien pero admitía que se comportaba raro desde hacía pocos días.
En lo que Serenity llegaba, Joey y Seiji asearon, elaboraron la comida y atendían a las pocas personas que iban llegando; cuando la chica llegó, el rubio confió en dejar a Seiji la atención de los clientes mientras que, los hermanos Wheeler se centraban en ver las cuentas por pagar.
—Buenos días, bien….venidos— a duras penas el mesero terminó la frase al ver entrar a los hermanos Kaiba.
—Gracias— respondió Mokuba a falta de la cortesía de su hermano y buscando un lugar donde sentarse —Mira Seto, hoy está lleno—
—Sí, la cafetería del jefe Joey es cada vez más conocida— respondió orgulloso el chico
—Es cierto, él cocina muy bien—
—Gracias por sus palabras; estoy seguro de que al jefe Joey le harán sentir muy feliz—
—Lo que sea— intervino el empresario —¿Hay lugares disponibles?—
—Podría decirle que no— respondió el chico sin perder la sonrisa. Seto lo observó con atención —pero sería malo de mi parte; hay un lugar en la barra, síganme—
Y como tal, el chico los guió cerca del área de Serenity.
Ambos hermanos se sentaron, Seto llevaba consigo una bolsa y después de recorrer el lugar con la vista habló.
—¿Y Wheeler?—
—En la cocina— ambos chicos usaban un tono de voz seco y forzado, Mokuba revisaba el menú observando a ratos a su hermano —Está ocupado—
—Tengo algo de él. Quiero dárselo—
—Yo se lo puedo entregar—
—Muy amable pero no. Dile que estoy aquí— ordenó como si le estuviera hablando a uno de sus empleados
—Sí claro— el mesero ignoró la orden —los sábados él está muy ocupado, no sé si termine pronto— respondió con desdén
—Sólo dile que estoy aquí y punto— ordenó procurando controlarse
—Hmm ¿y qué van a pedir?—
Fue esa la ocasión que Mokuba aprovechó para hacer su pedido e intentar menguar el aura buscapleitos del mesero, usando todas las sonrisas posibles.
—De acuerdo, en un momento traigo su orden— dijo cortésmente al pelinegro y se retiró
Seto lo observaba irritado y cuestionó a su hermano.
—¿Cómo es posible que Wheeler tenga gente como esa trabajando con él? Da muy mala imagen al lugar— despotricó el castaño
—Tranquilo hermano, no comiences una discusión— pidió el menor
—Yo no comienzo nada, es él quien está provocando—
—Puede ser, pero tú eres mayor deberías saber controlarte—
—Lo hago, Mokuba, créeme que me controlo, de no hacerlo, ese mocoso ya no estaría en esta ciudad— sonrió de lado
Ambos callaron cuando vieron al chico acercarse con unos vasos con agua, era una regla darle uno a cada cliente en lo que llegaba su orden. Después de eso, Seto vio que el mesero entraba a la cocina y que Serenity salía de ella yendo hacia su lugar, en caja.
—Espera aquí, Mokuba—
El mayor se levantó y se dirigió a donde la chica estaba, llevando la bolsa consigo; era casi medio día y cuando llegó con la chica, Seto vio que el mesero salía con la orden de su hermano, se la entregó y tras dar una revisión a las demás mesas, regresó a la cocina.
—Buenos días, Kaiba— habló la chica de cabellos cobrizos
—Sí… ¿Está Wheeler ocupado?—
—Un poco— escaneo la cafetería con la vista —pero creo que puede descansar un poco, estamos llenos pero todo cubierto— sonrió al ver que en ese momento, Suichi ingresaba al lugar
—Puedo… ¿puedo entrar?— para sorpresa de sí mismo, Seto se sintió nervioso de entrar a la zona que Joey manejaba con habilidad. Le preocupaba la reacción que el rubio tuviera al verlo dado lo ocurrido en día anterior.
—Adelante, creo que mi hermano estará feliz de verte— el castaño no comprendió las palabras de la chica y sólo murmuró "sí, claro" sin creerle.
Dentro de la cocina, Joey terminaba de revisar lo que se estaba cocinando.
—Muy bien, ahora sólo hay que esperar que hierva y estará listo para servirse en por la tarde— sacudió sus manos
—Gracias, jefe Joey. Espero y esté bueno—
—Seiji, quedó bien, créeme. Admito que me sorprendiste cuando llegué y te vi sentado afuera. Pero al verte tan decidido y con una receta en mano, no podía hacer menos que ayudarte. Aprendes rápido—
Lo que había pasado fue que, luego de que Seiji comentara del cambio de turno con Suichi, le dijo a Joey que había estado viendo varias recetas en internet y que quería preparar una para que comieran todos en el trabajo, que sería una muestra de su gratitud por la ayuda que todos le brindaban.
Joey había dudado en un inicio, no porque el menor fuera incapaz pero como no solía estar mucho en la cocina y había trabajo pendiente creía que no podrían lograrlo; pero el chico logró convencerlo apelando a la buena voluntad del rubio.
—Serás un gran cocinero— se sinceró y palmeó el hombro del estudiante.
Para su sorpresa, Seiji tomó las manos del rubio entre las suyas y las contempló.
—Que manos tan bellas— Joey se tensó
—No son bellas para nada, son ásperas y no están cuidadas—
—Pero son las manos de una persona trabajadora, por eso, son hermosas— sin dudarlo, Seiji besó las manos de Joey, el cual no ocultó su asombro
—¡ ¿Seiji? !— el rubio sintió su cara arder, quiso zafarse pero sólo lograr librar una de sus manos —Seiji, suéltame, por favor—
—No quiero— hizo fuerza en el agarre y volvió a besar la mano de su jefe
—¿Qué te pasa, Seiji?— Joey comenzaba a preocuparse, jalaba su brazo intentando librarlo sin éxito alguno —Suéltame, por favor—
—No quiero— su mirada hizo contacto con la del rubio
—¿Qué no entiendes que lo sueltes?—
Sin aviso, Seiji sintió una mano posarse en su hombro y presionarlo con fuerza bruta; el dolor fue tal que el chico soltó al rubio y tocó su hombro lastimado, volteando a ver a quien osaba interrumpirlo y encontrando a Seto Kaiba, que lo veía con evidente odio.
—Tú…— masculló el menor
—Lárgate antes de que me arrepienta— ordenó
—¿Quién te crees que eres para decirme eso?— retó el chico —no trabajabas aquí, no eres el dueño; sólo eres un cliente más, uno que no debería haberse metido a esta cocina— el chico estaba furioso
—Seiji…— intervino Joey —por favor, ve con Serenity, ayúdala—
—¿Wheeler?— el empresario se desconcertó y encaró al rubio —¿Es que no te importa lo ocurrido?— reclamó
—¡Claro que me importa, Kaiba! Pero ya no voy a tomar decisiones impulsivas… ya no— desvió la vista el chico
—Te lo dije, eres un tonto demasiado confiado— gruñó el ojiazul y arrojó la bolsa a los pies del rubio, descubriendo las ropas negras
Al verlas, Seiji no ocultó su sorpresa y disgusto, él ya había visto anteriormente esas ropas en la cocina, nadie las usaba y él soñaba con vestirlas y así poder ayudar al rubio en el trabajo. Si Kaiba las traía quería decir que él las había usado la noche anterior y no lo había notado dada la oscuridad de la calle.
—Eso no es justo— dijo entre dientes viendo a Joey, sus ojos delataban su frustración y las reprimidas ganas de llorar —No eres justo, Joey— tras decir eso, el chico salió a paso veloz de la cocina.
Wheeler quiso alcanzarlo pero Kaiba lo detuvo.
—Déjalo. No vayas—
—Pero Kaiba, él…—
—Si vas lo empeorarás— hizo fuerza en el agarre —estoy seguro que sabes que le gustas. Si tú no lo quieres de esa forma y vas, sólo alimentarás sus esperanzas en vano—
Joey desistió en seguir a su empleado, a cambio, se aferró al saco del empresario y se apoyó en él, ya todo le daba igual.
—¿Qué hice mal, Kaiba?—
—Ser como eres ¿tal vez?— se hizo el silencio por breves instantes, Seto contemplaba la cocina y al rubio que, aunque no lloraba, presionaba fuertemente las ropas del castaño, quería abrazarlo, aliviarle su dolor pero sabía que, de hacerlo, el chico no entendería —lo que tienes en el fuego ¿no se quemará?—
—Cierto…— con renuencia, Joey se encaminó a la estufa, estaba tan cómodo al estar tan cerca del castaño que se le olvidó que podía incomodarlo. Sin expresión alguna, revisó la comida, confirmó que estaba lista y apagó el fuego —con esto salimos terminamos por hoy. Debo ir a hablar con Seiji—
—No vas a ir— sentenció el castaño
—¿Eh?— el rubio sintió y vio como Seto lo encerraba entre sus brazos así como la bolsa que le colaba al frente el castaño —El uniforme—
—Lo siento. Actué por impulso— dijo el castaño viendo al frente
—¿Tú? No me digas— bromeó Joey —pero gracias; reconozco que fue bueno que estuvieras aquí, no sé qué habría hecho sin nadie que me detuviera—
—Yo también me alegro de haber entrado—
—Ahm… Kaiba ¿me puedes soltar?— aunque estaba feliz de estar en esa posición, Wheeler no quería engañarse
—No quiero— respuesta clara por parte del ojiazul
—Kaiba… por favor— Joey se tensó, se estaba repitiendo la situación recién vivida
—Te quiero— dijo de pronto el castaño al oído del rubio el cual se quedó sin habla —Por eso no te dejaré ir con él— lo abrazó con más fuerza
Joey seguía viendo al frente sin creer lo que escuchaba ¿en verdad Seto Kaiba lo quería? ¿Lo quería de la misma forma que él lo hacía? Fue entonces que sintió algo en su oído; la lengua de Seto estaba jugando con la oreja del rubio y le dio una leve mordida, eso hizo reaccionar al cocinero y con fuerza logró zafarse del castaño, tapándose la oreja y mostrando su sonrojo.
—¡Seto!— reclamó
—¿Qué?— fingió inocencia el castaño pero sonreía divertido
Wheeler lo encaró y le arrebató la bolsa con el uniforme.
—¿Es verdad lo que dijiste?—
—Sabes que no bromeo, perro—
—Siendo así, tentaré mi suerte—
Y sin decir algo más, el rubio sujetó el rostro del castaño y lo besó. Fue un beso suave, un poco torpe debido a los nervios que sentía Joey pero que se le esfumaron al sentir que Seto lo abrazaba por la cintura. Esta acción le dio confianza al rubio y decidió rodear el cuello del empresario con sus brazos para poder profundizar más el beso.
Instantes después se separaron y Joey habló.
—Wow… besas bien— saboreó sus labios
—Soy el mejor, lo sabes—
—Quisieras… yo puedo hacerlo mejor— aseguró el chico de ojos avellana
—Demuéstramelo— retó el ojiazul
Joey estuvo a punto de hacerlo pero la puerta de la cocina fue abierta de improviso, dejando ver al mesero de cabello negro.
—Oh, lo siento, no sabía que estaban ocupados—
—¿Suichi?— el rubio volteó a ver el reloj de la cocina —¡ ¿Ya es tan tarde? !— Seto vio su reloj de pulso, había estado más de una hora en la cocina
—Maldición… ¡Mokuba!— apenas y recordaba que su hermano estaba esperándolo en la cafetería —Joe…Wheel...— Seto no sabía cómo llamar al rubio y optó por la costumbre —luego hablamos, perro—
—Sí… lo que digas… ricachón— el rubio intentaba recobrar la compostura.
El comportamiento fue el acostumbrado pero los ojos de ambos brillaban, no podían ocultar la alegría que les invadía y, aunque las palabras intentaban ser de insulto, una sonrisa inconsciente se les formaba en sus labios y hacía ver todo como si estuvieran bromeando.
Seto se dirigió a la puerta y al pasar junto al mesero escuchó que éste le habló aunque no lo volteó a ver.
—Dígale a Seren que los acompañe a su auto—
—¿Qué?— el castaño no entendió el sentido de la indicación
—Haga lo que le digo, por favor— el tono de voz que Suichi usaba era de advertencia pero cuando vio al castaño éste no supo definir si sus ojos mostraban preocupación o decepción.
Y, si bien Seto Kaiba no era de los que obedecían órdenes y menos de desconocidos, por esta ocasión decidió hacer caso a lo que ese mesero le decía, así que en cuanto salió de la cocina se dirigió a la barra donde Mokuba estaba platicando con la hermana del rubio; el pelinegro sonreía y conversaba animado pero ella se veía un poco nerviosa. Estaba apoyada en la barra, sonreía pero se veía tensión en sus brazos puesto que se abrazaba disimuladamente y, en ocasiones, revisaba el lugar; no porque estuviera esperando órdenes de algún cliente, más bien, parecía preocupada y buscando algo o alguien.
—Mokuba— le llamó el castaño
—Hermano ¿estás bien?— el menor notaba distinta el aura de su hermano aunque no sabía a ciencia cierta qué era esa diferencia
—Sí…— el empresario observó a la chica, con la mirada le preguntaba cuál era el problema pero ella no respondió, sólo sonrió algo melancólica —es hora de irnos. He estado aquí más del tiempo que tenía previsto—
—Pero todo resultó bien ¿no? Valió la pena el tiempo gastado de más ¿verdad?— el pelinegro usó un tono de voz un poco serio pero había un dejo de burla en su forma de hablar, aunque la expresión de su cara fuera neutra.
—Vámonos— el castaño no estaba para bromas
—Voy— y, con desgano, el menor de los Kaiba bajó de su asiento —hasta luego, Serenity. Gracias por todo—
—Vengan cuando quieran—
—Serenity Wheeler ¿puedes venir un momento?—
Ante la pregunta, ella accedió; Suichi le había comentado esa posibilidad. Los tres salieron del local. Afuera, ella observaba la zona un poco preocupada, llegaron al auto de los Kaiba y Seto apresuró a Mokuba para que entrara a la limosina. El castaño iba a hacer lo mismo pero se detuvo, a él no le gustaba quedarse con dudas y habló sin miramientos.
—¿Qué es lo que te preocupa?—
—¿Eh?— ella no esperaba que el chico se regresara
—Desde que salí de la cocina tú y el mesero ese lucen distintos a lo acostumbrado. Parece que ocultan algo—
—No es nada importante, Kaiba. Cosas de la cafetería—
—De ser así no estarías buscando algo o a alguien con la vista— la escudriñó con la mirada el chico
—No te preocupes, en serio, sólo… vayan con cuidado a su casa o a la empresa—
Seto iba a hacerle caso cuando recordó algo.
—¿Dónde está ese mocoso?— vio fijamente a la chica —Ese infeliz que se atrevió a tocar lo que es mío—
—Kaiba, por favor, váyanse por hoy— pidió ella
—No lo cubras, Serenity Wheeler ¿tienes idea de lo que hizo? ¿De lo que puede hacer si se descuidan?— el castaño sólo podía pensar que el rubio corría peligro al lado de ese mesero
—Sabemos a lo que nos arriesgamos, señor Kaiba— intervino Suichi —por eso le estamos pidiendo que se marche—
—Suichi…—
—Seren, ve adentro, yo lo despido. Joey está terminando unas órdenes y unos clientes pidieron la cuenta, están por pagar—
—De acuerdo. Ten cuidado— el chico de cabello negro asintió y ella entró al local
—¿Qué rayos traman ustedes dos?— Seto odiaba sentirse ignorado
—Nada. Sólo suba a su auto y váyanse. Por hoy es lo más sano que puede hacer— aseveró el mesero.
—¿Qué es lo más…?— Seto no terminó la pregunta porque vio a Seiji llegar —Ahí estás— murmuró enfadado
Suichi volteó a ver a su compañero.
—Seiji… Vete. Vete y enfría tu cabeza—
—¿Qué enfríe mi cabeza? Pero si yo siempre he sabido controlarme, Suichi—
—No digas tonterías. Vete y vuelve mañana—
—¿Es una orden del jefe de meseros?— retó el castaño menor
—Te estoy dando una segunda oportunidad—
—Qué amable eres— se burló el chico
Seto los observaba, al igual que Mokuba y el chófer de la limosina, no entendían lo que pasaba pero el ambiente lo sentían tenso.
—Hermano…—
—No salgas, Mokuba— si bien el empresario no comprendía de todo la situación, algo le decía que él estaba involucrado
—Seiji… no vayas a hacer una locura— temió el otro mesero
—¿Una locura? Oh, no, Suichi, no te confundas. Yo no vengo a matar a Seto Kaiba, quisiera, no lo niego, pero no haré tal cosa— aclaró el malentendido de forma irónica
—Gracias por tu amabilidad— respondió sarcásticamente el empresario
—Descuida, no lo hago por ti. Es por el jefe Joey— Seto clavó su mirada en el mesero —a él no le gustaría verte herido—
—Compórtate Seiji— intervino Suichi —por tu bien y por el de Joey. Sabes bien que a él no le gustan esta clase de cosas—
—Lo sé. Yo sólo vine a ver a Seto Kaiba largarse—
—¿Y si no me voy?— retó el castaño, Suichi rodó los ojos ¿es que el chico genio ya no era un genio? ¿O sólo estaba cegado por los celos?
—¿Quieres saber qué pasará si no te vas?— esbozó una mala sonrisa
—¿Me golpearás?—
—¿A ti? No soy tan estúpido… pero puedo ser un insensato al que no le importe perjudicar a la persona que le dio trabajo. Puedo perjudicar su futuro como cocinero—
Al escucharlo, todos los presentes lo vieron sorprendido, bien sabían a quien se estaba refiriendo.
—Seiji, eso es jugar sucio ¿vas a pagar mal por bien?— recriminó Suichi
—Eso depende de Seto Kaiba; si no se larga no respondo— demandó
El mencionado estaba molesto, al pie de la puerta del auto, Suichi estaba a su lado, intentaba calmarlo.
—Por enésima vez, Kaiba, váyanse—
—¡ ¿Qué estás diciendo? ! ¿Acaso vamos a hacerle caso a las sandeces que dice ese mocoso?—
—Si no quiere que Joey salga perjudicado, es mejor hacerle caso—
Seto estaba molesto, visiblemente molesto; Mokuba lo veía con preocupación mientras que el chófer de la limosina estaba ansioso; sabía que si su jefe no sacaba su enojo todo el personal de la mansión y la empresa serían víctimas de esa furia reprimida.
Suichi mantenía la vista fija en el empresario, demostrando que no le temía y que debía obedecerlo. Kaiba maldijo, entró al auto y entre dientes ordenó a su chófer que se dirigiera a Kaiba Corp., acto seguido, éste obedeció.
Una vez que los Kaiba se marcharon, Suichi se acercó a Seiji e intentó razonar con él.
—Seiji ¿por qué actúas así? ¿Qué fue lo que viste?—
—¿Qué te hace pensar que vi algo?—
—Cuando llegué vi entrar a Seto Kaiba a la cocina y yo sabía que tú estabas allí—
—Pero tú no estabas ahí—
—Seiji… el lugar es pequeño, no se necesita pensar mucho para saber dónde está el personal— obvió el pelinegro, el menor resopló
—Suichi… tú sabes lo que siento por el jefe ¿no?—
—Sí, todos sabemos que te gusta todo de él ¿qué con eso?—
—Estuve a punto de confesarme pero Seto Kaiba me interrumpió—
—Pero saliste molesto… o más bien indignado—
—Sí, porque el jefe Joey lo prefirió a él— dijo dolido recordando las ropas negras de cocina.
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Al fin! Hola, hola!
Disculpen la demora en subir este capítulo pero… no ha sido un buen mes anímicamente hablando. Estoy en un proceso de ver dónde ando y para dónde voy ñ.ñu
Pero en lo que descubro eso, aquí les dejo el nuevo capítulo que… ahora que lo pienso, me siento como en Karekano… una mitad trata sobre uno de los personajes y la otra tratará del otro… que no aseguro que este capítulo sea la mitad como tal… me falta mucho por contar, creo yo.
Ryu, ya se les hizo darse un beso, jeje n.n
Bueno, no les quito más su tiempo, me despido por hoy, para seguir con este fic en mi cuaderno y en el trabajo… por una extraña razón es donde puedo concentrarme, je.
Nos vemos en la próxima entrega. Se cuidan mucho y que estén bien!
P. D.: Si encuentran algún error, favor de disculparme, ya no tuve oportunidad de darle otra revisada u.u
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