Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a CAPCOM, los personajes utilizados aquí son solo para entretenimiento y no tienen ningún fin lucrativo, solo me pertenece la trama y personajes adicionales no creados por CAPCOM.

Chris Redfield, luego de ver morir a Ada en el portaviones, ve algo que lo hará cambiar de opinión sobre la Dama de Rojo – Universo alterno de RE6 – Wongfield.

Gracias infinitas a la Hermandad del Mal:

Addie Redfield, Frozenheart7, GeishaPax, Light of Moon 12. Las quiero Chicas

Fanfic: Amores Prohibidos

Epílogo

Un año después…

5 de agosto de 2021 – Rio de Janeiro, Brasil

ADA

—¡Vamos señoras! Háganlo con fuerza — exclamo con dureza, mientras que algunas de las mujeres, saltan del susto — Si llegan a estar acorraladas, su agresor no será delicado.

Mientras continúo la clase, escucho como suenan las campanas de la puerta y un guapo rubio de ojos azules de infarto, atraviesa la puerta, haciendo que varias de las mujeres lo vean como si quisieran que él las atacara.

—Bien señoras, ha terminado la clase, ya saben que nos veremos dentro de un mes. — tomo una toalla para secar el sudor, mientras mis alumnas toman sus cosas y se dirigen a la salida, y al hacerlo casi devoran a mi invitado. Cuando sale la última, él se acerca a mí.

—Ahora sé cómo se siente un dulce de chocolate.

—Si un poco más y te comen vivo — ambos nos damos un gran abrazo — es un gusto volver a verte Leon.

—A mí también Ada — al separarnos toca un mechón de mi cabello — me gusta ese cambio, te sienta bien.

—¡Gracias! También me gusta, la idea fue de Claire. Según ella las mechas californianas en tono rojo me hacen ser parte de este lugar.

—¿Y ella como esta?

—Muy emocionada, ayer le hicieron el eco, tendrá una niña. Hablando de eso, ¿cómo está tu hija?

—Muy bien, Helena está con ella afuera.

—¿Por qué no las hiciste pasar?

—Es que ella le estaba dando el pecho.

—Bien, déjame recoger mis cosas y cerrar el local, para que vayamos a mi casa. — comento mientras recojo un par de cosas y apago las luces.

—Creo que mejor vamos al hotel, vinimos directo del aeropuerto. — dice él mientras también me ayuda a apagar las luces.

—Pues hiciste bien, ustedes tres se quedarán con nosotros.

—No queremos ser una molestia. — dice mientras sale del local y yo cierro la puerta.

—No es molestia, sé que es estar con un niño pequeño, y un hotel no es muy práctico. — entre los dos bajamos la reja de seguridad del local, y coloco los candados. — además es el cumpleaños de Aarón, se pondrá muy triste si no estás ahí.

Ambos caminamos hacia el auto aparcado en la acera, allí veo a Helena Harper, sosteniendo orgullosa a su hija de 5 meses, con cabello rubio cenizo como su padre.

—Es un gusto volver a verte Helena. — digo cuando ella baja la ventanilla.

—Igual Ada, estas muy cambiada a cómo te recuerdo — comenta ella con una sonrisa en el rostro.

—Un hijo de 6 años y un esposo fortachón, hacen cambiar a cualquiera, por cierto, los tres se quedarán en mi casa hay espacio suficiente y fin de la discusión —finalicé cuando vi que iba a protestar.

En el camino le pido a Leon, que se detenga pues debo recoger el pastel de cumpleaños de mi hijo, al abordar el asiento de atrás con el pastel, Helena comienza la conversación.

—Es un hermoso pastel, todos Los Vengadores, ¿tu hijo tiene un héroe en especial?

—Eso es una pregunta difícil, el lunes era Hulk, el martes fue Spiderman, el miércoles fue Iron Man, ayer fue Thor, y hoy creo que es El Capitán América, así que lo más fácil es que todos sus héroes estén en un solo pastel.

—Vaya, se ve que es un niño muy enérgico. — comenta ella mirando a su hija con una sonrisa.

—Yo te recomiendo que disfrutes todos los pequeños momentos ahora que Deborah aun esta pequeña, los niños crecen muy rápido.

Al llegar a casa, le indico a Leon la cocina para que lleve el pastel, mientras llevo a Helena para que se acomode con la niña.

—Ada, debo hacerte una pregunta: ¿sigues enamorada de Leon? — la pregunta me agarró desprevenida, aunque era de esperarse.

—No, no lo estoy — respondí con total franqueza — es cierto que le tengo mucho cariño y afecto, y en el pasado si lo ame durante años, pero desde que estoy con Chris, mi mundo cambió totalmente, incluso antes de perder la memoria mis sentimientos hacia Leon ya eran diferentes, haberme cruzado con el Fortachón en ese portaviones fue la mejor casualidad de mi vida.

—¿Ustedes se conocieron en el portaviones?

—Sí, de hecho, la primera vez que me vio fue esa noche, él pensaba que era la responsable de todo y me persiguió por un buen rato, hasta que se encontró con Carla, luego él me rescato y desde allí, todo empezó a cambiar. — escucho la puerta de la entrada y recuerdo que mi esposo no estaba muy de acuerdo con que los Kennedy se quedaran en casa. Así que salgo para prevenir un enfrentamiento entre ambos hombres, Helena debe pensar lo mismo porque me sigue, al llegar a mitad de las escaleras vemos a ambos hombres dedicarse una intensa mirada.

—¡Redfield!

—¡Kennedy!

—Chris, ¡qué bueno que llegaste a casa! — digo cuando me interpongo entre ambos, y le distraigo dándole un rápido beso — recuerdas a Helena — comento mientras la señalo, ella va al encuentro y le da la mano.

—Claro que si la recuerdo, gracias por venir desde tan lejos.

—No es nada, además nos merecíamos un poco de calor tropical…

.

.

.

CHRIS

Ya entrada la noche, los invitados íntimos de la familia, se encontraban para celebrar el sexto cumpleaños de mi hijo. Aunque habían varios amigos de Aarón, él estaba encantado con la pequeña Deborah Kennedy, tanto que le estaba exigiendo a su tía Claire, que sacara a su hija de su vientre para que él pudiera jugar con ella.

—Tía, quiero jugar con Kamila, ¿Por qué no la sacas y así los dos tendremos el cumpleaños el mismo día?

—Aarón, eso no es así, ella aún no está completa, así que hay que esperar unos meses más. — comentó mi hermana mientras acariciaba su vientre.

—¡Yo quería que mi prima naciera hoy para conocerla y jugar con ella!

—Y la vas a conocer Aarón. — comento mi esposa.

—Mami, ¿Por qué tú y mi papá no me traen una hermana?

—¡Es una buena idea! — respondí sin pensarlo, en ese momento Ada quedó muda y pálida.

—Creo que eso no está entre sus planes Chris — respondió Helena, el resto de los presentes solo rieron del momento incómodo.

Al terminar la pequeña celebración, todos fueron a descansar, ya que al día siguiente Ada y yo, renovaríamos nuestros votos matrimoniales.

Estando en la cama, me encontraba sumamente distraído con un juego que Aarón descargo en mi teléfono, irónicamente era sobre eliminar zombies, tanto que no me percate que mi esposa estaba delante de mí con una bata diminuta y transparente, color vinotinto.

—¿Así que quieres que tengamos otro hijo? — comentó mientras se acuesta a mi lado.

—Sí, es una idea que traigo desde hace tiempo, pero no había tenido oportunidad de decírtelo.

—Te das cuenta que, a mi edad un embarazo es algo delicado. — dice a la vez que acaricia mi pecho.

—Lo sé, también sé que sería todo un reto volver a criar a un bebé, los pañales, los desvelos. — le doy un beso en la frente y continuo — Pero también me gustó ver tu vientre cobrar vida, ver nacer a un pequeño ser producto de la mujer que amo y mío.

—¿Quién eres y que rayos hiciste con mi esposo? — dice ella en tono de burla.

—¿Por qué dices eso?

—Porque tú eres un hombre machista y rara vez demuestras que eres un hombre enamorado. — dice incorporándose en la cama.

—¿Así que soy machista? — exclamó asombrado también incorporándome.

—Claro que sí, Christopher Redfield, cuando me pediste tener algo más que una amistad, parecía una orden militar, y cuando me pediste matrimonio, pusiste un anillo en mi mano, tuve que intuir que me estabas proponiendo matrimonio.

—Pero en tu cumpleaños fui romántico. — dije tratando de excusarme.

—Carlos fue quien te ayudo con eso. Pero no te preocupes, yo te amo así como eres Fortachón. — seguidamente me beso y luego me arrastro para dormir. Mañana sería un día ajetreado.

.

.

.

ADA

Después de mucho tiempo, me siento nerviosa, en pocas horas renovaré mis votos matrimoniales con Chris, esta vez nuestros amigos están aquí, también algunos familiares de Chris y Claire, además de una pequeña recepción, que la vez anterior no realizamos. En la habitación del salón se encuentran conmigo Claire, Jill Valentine, Sherry Birkin y Helena Harper.

—Tu cabello esta hermoso Ada — comentó Sherry.

—Gracias, eso es cortesía de Claire.

—Y tu vestido no se queda atrás, es hermoso, — exclamó Jill.

—En realidad es el mismo vestido que usó la primera vez que se casó con mi hermano, pero una amiga de Venezuela, lo modificó y ahora se ve totalmente diferente.

—Mami — dice Aarón entrando con cuidado a la habitación — el tío Carlos pregunta si puede entrar.

—Dile que si — En seguida mi hijo abre la puerta y entra mi primo.

—Por favor, díganme que están listas, Redfield me tiene al borde de un colapso nervioso, como si lo fueras a dejar en el altar.

—¿Quién diría que Chris Redfield estaría nervioso? — comentó Jill.

—No debería estarlo, ustedes ya están casados y con una linda familia. — exclamó Claire — voy a calmarlo un poco, y en diez minutos lo llevó al altar — Antes de salir le da un beso a Carlos.

—Vaya, que hermosa estas, prima — dice mientras se acerca a mí y me da un beso en la frente.

—Gracias Carlos, me alegra mucho que estés conmigo. Por cierto, ¿cuándo te casas con Claire?

—Ella dice que cuando Kamila tenga tres años. Ya se lo he pedido varias veces.

—Bueno, al menos ya dijo que sí.

Veinte minutos más tarde, me encontraba frente a la gran puerta de color marfil, Carlos a mi lado me sonríe y me toma del brazo, empieza a sonar la marcha nupcial y se abren las puertas.

A medida que avanzamos puedo ver muchos rostros conocidos y otros no tanto, hay unas cien personas en el recinto, por alguna extraña razón no puedo parar de sonreír a todos los que me miran, soy el centro de atención, cuando miro hacia el frente puedo ver el altar, a la izquierda mis damas de honor: Jill Valentine, Sherry Birkin, Helena Harper y Claire Redfield, a la derecha los acompañantes masculinos: Parker Lucianni, Jake Muller, y mi ex amante Leon Kennedy. En el centro del altar, el reverendo que nos casó la primera vez, mi hijo Aarón con los anillos sobre un bello cojín color crema, se ve realmente tierno con su pequeño esmoquin, y a su lado su versión adulta y añejada como el mejor vino, el hombre que me rescato varias veces y en todos los sentidos. Me mira con una sonrisa inmensa en su rostro. En cuanto llegamos al altar, Carlos toma mi mano y se la ofrece al hombre frente a nosotros.

—Espero que la sigas haciendo feliz, y la protejas como lo has hecho hasta ahora, te vuelvo a entregar a mi prima, mi hermana.

—Te juro que lo haré hasta mi último aliento. — dijo solemnemente al tomar mi mano, seguidamente me besa la mano y ambos nos ponemos al frente del reverendo.

—Queridos hermanos, estamos reunidos en este hermoso día, para renovar los votos matrimoniales de Christopher James y Ada Marie, ante Dios y los hombres.

.

.

.

CHRIS

Horas más tarde, la fiesta está en pleno apogeo, si algo he podido adoptar de Brasil, es su costumbre de celebrar. Cuando termina una canción en la que todos bailan y se dirigen a sus asientos, yo tomo el micrófono, es hora de hacerle un regalo especial a mi bella durmiente.

—Quiero agradecerles a todos por estar aquí, en esta ocasión especial — digo teniendo la atención de todos, mientras me dirijo al centro del salón — hoy he renovado mis votos matrimoniales, con mi mejor amiga, mi compañera, la madre de mi hijo, el amor de mi vida, esta vez nuestros amigos y familiares están aquí para celebrarlo. También debo decir que a veces ella me acusa de machista, ella dice que yo no soy capaz de demostrar que estoy enamorado. — ella solo me mira avergonzada, su cara esta del color rojo que tanto le gusta — pero bueno aquí voy a perder el machismo y el orgullo — le doy la señal a los chicos de la banda, ellos empiezan a tocar suavemente la guitarra y el piano — y dice así:

Me delata la mirada

¿Hacerme el tonto para qué?

Si a mí no me importa nada

Prefiero vivir y perder, que no haber vivido nada

Si te vas, quedaré en un dolor

Que jamás conocí

Tú me das las coordenadas

Yo solo quisiera saber, si estas enamorada

Te llevo tatuada en mi piel y en mi mente grabada

Si te vas, quedaré en un dolor

Que jamás conocí

Como arena en el viento

Sin brújulas sin direcciones, pisado y sediento

Lo mismo que ver un humano sin alma en el cuerpo

Si te vas, quedaré en un dolor que jamás conocí

En este momento todos en el salón me animan a seguir, acompañándome con las palmas, mi esposa tiene la mirada fija en mí, como si no hubiera más nadie en el salón que nosotros dos.

Andas en mi cabeza nena a todas horas

No sé cómo explicarte

el mundo me da vuelta tú me descontrolas

No paro de pensarte

Por ti me la paso imaginándote

Contigo me casé y por siempre te amé

Tú eres mi musa, eres mi letra, tu eres bien bonita

Eres el lado que me ahoga la melancolía

Cada palabra que conozco, mi filosofía

Me haces volar cada segundo con tu compañía.

Porque no hay nada como tú, no hay nadie como tú,

No hay nadie como tú, no hay nadie como tu.

No hay nadie como tú, no hay nadie como tu.

Andas en mi cabeza nena a todas horas.

No sé cómo explicarte

el mundo me da vuelta tú me descontrolas.

No paro de pensarte.

Por ti me la paso imaginándote

Contigo me casé.

Mientras el chico de la banda hace su solo de guitarra, me acerco a la mesa donde está mi esposa, la tomo de la mano, haciendo que se levante y la llevo al centro del salón, mientras la beso, ganándome los aplausos de todos los presentes, luego le sigo cantando:

Como arena en el viento

Sin brújulas sin direcciones, pisado y sediento.

Lo mismo que ver un humano sin alma en el cuerpo.

Si te vas, quedaré en un dolor que jamás conocí.

Ella se agarra de mi torso, coloco mi brazo izquierdo en su cintura, sus ojos verdes jade relumbran de manera especial.

Como arena en el viento

Sin brújulas sin direcciones, pisado y sediento.

Lo mismo que ver un humano sin alma en el cuerpo.

Si te vas, quedaré en un dolor que jamás conocí.

Andas en mi cabeza nena a todas horas.

No sé cómo explicarte

el mundo me da vuelta tú me descontrolas.

No paro de pensarte

Por ti me la paso imaginándote

Contigo me casé y por siempre te amé.

En este momento le abrazó aún más fuerte, y le dedicó una especial mirada, quiero decirle a esta mujer que la amo con todo mi ser.

Andas en mi cabeza nena a todas horas.

No sé cómo explicarte

el mundo me da vuelta tú me descontrolas.

No paro de pensarte.

Por ti me la paso imaginándote

Contigo me casé y por siempre te amé.

Al terminar la canción la abrazo muy fuerte, ambos nos vemos, justo en este momento el resto del mundo no existe para nosotros, así que sin más preámbulo nos besamos. Cuando me separo de ella veo que está llorando y con una enorme sonrisa.

—Te amo Chris.

—Te amo Ada.

.

.

.

ADA

Estoy sin palabras ante la demostración de amor que hizo Chris delante de todos, no pensé que él hiciera eso, ni sabía que cantara tan bien, en estos momentos lo veo bailar con su hermana, en realidad él da vueltas alrededor de ella.

—Podemos hablar — me sobresalto al escuchar esa voz conocida, puesto que estaba distraída con los Redfield's. — perdón, no quería asustarte Ada.

—No te preocupes por eso Leon.

—Bien, quería darte esto — comentó mientras sacaba un estuche pequeño, al abrirlo veo una joya conocida.

—Leon, esto ya no me pertenece, si no te has dado cuenta, acabo de renovar mi matrimonio con Chris.

—Lo sé, estoy muy consciente de eso, pero igual quiero que tú lo tengas.

—Leon, no creo que sea conveniente.

—Escucha, estoy tranquilo al saber que eres feliz con Chris, sin embargo, quiero que sepas que siempre estaré para ti, si el algún día te llega a fallar, tendrás mi amor disponible.

—¿Y qué pasa con Helena?

—Ella sabe muy bien, que estamos juntos por nuestra hija, y es en serio cuando te digo que lo he intentado, pero simplemente yo te sigo amando Ada. Así que guarda este anillo, por lo menos en recuerdo de aquello que tuvimos una vez, y se perdió por ser un imbécil.

Abro nuevamente el joyero, y ahí estaba como el día en que lo deje en la casa de Leon, un hermoso anillo dorado, con una delicada esmeralda, y por dentro una inscripción que decía:

"Para mi amada Mariposa"

—Además, sabes que siempre seré tu amigo, y puedes contar conmigo para lo que sea. — sin más, me dio un beso en la frente, dio media vuelta y caminó hacia la mesa donde estaba Helena Harper, solo espero que Chris no haya visto la escena.

Momentos después, Chris me dice que es hora de salir, para poder tomar el avión privado que nos llevará a nuestra "Luna de miel". Nos despedimos de todos los presentes, y mi hijo nos despide con un gran abrazo antes de quedarse con Claire y Carlos.

En el avión, tome un pequeño bolso que traje preparado, sin dejar que lo pudiera procesar me encerré en el baño, quería darle una sorpresa a mi esposo….

Cuando salí del baño Chris queda con la boca abierta: llevo el mismo atuendo que tenía cuando ambos estuvimos juntos por primera vez: Una minifalda negra, un corsé rojo, y sandalias negras.

— Vaya — le pongo un dedo en su boca.

— Shhhhh, fortachón quiero, que esta noche sea especial, pues si no mal recuerdo no tuvimos una noche de bodas debido a que estuvimos muy ocupados con Aarón en ese momento, es hora de hacer las cosas como se deben — comente sacando un pañuelo rojo — quiero que seas desenfrenado y tomes las riendas como aquella vez. — dije besándolo con desesperación.

Ambos tuvimos que hacer uso de todo nuestro autocontrol para no tener sexo en el avión, sin contar que el vuelo solo era de 45 minutos hasta el Archipiélago de Los Roques.

Luego de dar un pequeño recorrido por la majestuosa isla, vamos rápidamente al hotel, apenas entramos a la habitación, revivimos esa primera vez en que los dos nos entregamos en cuerpo y alma…

.

.

.

Este quizás sea el momento más hermoso y excitante que hemos tenido en mucho tiempo, sin embargo, a diferencia de aquella primera vez, yo continuo despierta, Chris está exhausto, casi dormido, es el momento de darle un último regalo. Me levanto con cuidado, me coloco una bata, y me dirijo al otro lado de la habitación, rebusco dentro del bolso, hasta encontrar un sobre, siento la mirada intensa de mi esposo.

—Creo que no te deje exhausta como esa primera vez.

—Bueno es que esta vez, hay algo diferente. — comento mientras me dirijo a la cama — Esto es para ti Fortachón.

—¿Qué estás tramando Ada Redfield? — dice viendo el sobre blanco con precaución.

—Todavía no me explico cómo acepte usar tu apellido, en vez del mío. — digo a manera de reflexión.

—Puedo ser persuasivo — dijo mientras abría el sobre, al leer el papel dentro de él, se quedó mudo.

—¿¡Chris!? — él seguía mirando el papel sin creer su contenido — Christopher — Se levantó de la cama y me abrazo fuertemente.

—Gracias por hacerme tan feliz. — comprendí al instante que no estaba molesto.

—Cuando lo propusiste en el cumpleaños de Aarón, creí que ya lo sabías.

—¿Desde cuándo lo sabes? — comentó viéndome a los ojos con brillo especial.

—Hace dos semanas, pero no sabía cómo lo tomarías.

—Es el regalo más bello del mundo, y que me lo des por segunda vez, más aún.

—Aarón se pondrá muy feliz de tener un hermanito.

—O hermanita.

Ambos nos quedamos viendo el amanecer, mientras tenemos nuestras manos sobre mi vientre…

¡Fin!

Gracias a todos a los que leyeron esta historia, tanto en Fanfiction y Wattpad, lo debía desde hace mucho tiempo. Pero ya cumplí.

Como pueden ver este capitulo es demasiado dulce, cursi, y bota mieles a montón.

La parte de la canción es inspirada en un vídeo de Nacho - Si te vas (Andas en mi cabeza)

#Zhines