Disclaimer: Digimon no me pertenece, este fic es con el fin de entretener a los lectores, espero que sea de su agrado n_n
CH 09:
Recuerdo
Mimi dejó escapar un largo suspiro dentro del elevador cuando este cerró sus puertas. Seguro Tai la regañaría horrible, además de que estaría muy molesto, esperaba que la comida que le llevaba aminorara su enojo. El elevador marcó el piso cinco y el chico que estaba en el fondo caminó a presionar los botones. Mimi se le quedó viendo, el muchacho tenía la capucha de la sudadera puesta, no le veía los ojos, pero sí alcanzó a ver los labios, aquellos labios habían causado que se sonrojara, pues simplemente eran perfectos, prefirió bajar la mirada cuando sintió que el chico le miraba. Mimi pensaba que el joven se iba a bajar, pero su sorpresa fue cuando el elevador se detuvo de repente. Se sintió una ligera sacudida que hizo a Mimi irse hasta el fondo.
—¿Qué pasó? —preguntó la chica, alarmada, pues el chico por lo repentino del elevador se quedó ahí.
Esperaba la respuesta del joven, pero no la escuchó. Las luces del ascensor parpadearon.
—No, que no se apaguen por favor —rogaba la chica, temerosa por la presencia del chico, la estaba poniendo de nervios.
Apretó los botones con desesperación, esperando a que el bendito elevador funcionara de nuevo, pero nada. Sentía la pesada mirada del joven, sentía tanto miedo de que llegara a resultar peligroso. Tomó su teléfono móvil, al único que tenía en su cabeza era a Tai, ya estaba marcando, cuando el desconocido la giró, acorralándola y obligándola a soltar el teléfono, luego el muchacho piso el teléfono destruyéndolo, espantada por la reacción del chico sólo lo miraba con sus enormes ojos de sorpresa.
—Ese imbécil te dejo sola, a merced mía —soltó el desconocido.
Mimi pudo reconocer la voz, no podía creer que ese maldito asesino fuera tan escurridizo y se las ingeniara para aparecerse cuando ella menos se lo esperaba. La chica lo miró con molestia, el miedo desapareció cuando recordó lo que él le hizo a Tai, así que le dio un rodillazo entre las piernas del muchacho y lo mandó al fondo del elevador.
—¡Casi matas a Tai, maldito! —vociferó furiosa la chica, yéndose a Matt a golpes que él detuvo, atrapándola de nuevo, estrellándola contra la pared y agarrando sus manos por atrás.
La presionó fuertemente, haciendo que la chica soltara unos quejidos y unas lagrimitas de dolor.
—Él no me acarició precisamente —respondió Matt, colocando su cabeza sobre el hombro de la chica.
—¡Bien merecido te lo tenías, desgraciado! —Mimi forcejeaba por liberarse de él, lo único que logró fue desapartar la cabeza del chico—. ¡¡Suéltame!!
—No.
—¡Que me sueltes, maldito! —exigía ella, adolorida por lo fuerte que él la presionaba contra la pared.
—No lo haré —sentenció Matt, le miraba fríamente.
La muchacha seguía haciendo todo su esfuerzo por liberarse de él, pero lo único que lograba, era cansarse, poco a poco desistió, ya respiraba agitada.
—¿Tú hiciste que el elevador se detuviera, verdad? —preguntó con coraje.
Él la volteó, pero la seguía presionando y esta vez estaba más atento a no volver a ser pateado por ella, seguía adolorido, pero no pensaba transmitir ese dolor ante ella. Mimi tragó saliva, estaba muy nerviosa ante la mirada que él le dirigía, era fría pero guardaba mucho más que indiferencia. Quedó helada cuando los ojos azules del asesino se detuvieron en sus labios, por alguna extraña razón ellas los entreabrió, provocándole que él se acercara. Ella viró la cabeza para evitar el beso, entonces él se alejó.
—Estás jugando conmigo, ¿no es así? me martirizas antes de matarme —se atrevió a decir la joven.
Matt le dirigió una mirada de lo más fría que ella sintió que su corazón se había detenido por el susto, no soportó más los fríos ojos y miró a otra parte. Ahogó un grito, horrorizada cuando él la tomó por el cuello con ambas manos, su cuerpo quedó inmóvil ante el hecho, él sintió en sus manos como ella tragó saliva. Unas lágrimas involuntarias rodaron por sus mejillas y cayeron tibias en las manos del rubio, que al sentirlas, liberó a la joven. Matt retrocedió unos pasos y le dio la espalda.
—Y-yo no quiero morir… —recitó ella en silencio, resbalando suavemente hasta quedar sentada.
El rubio asesino escuchaba sus sollozos, giró un poco la cabeza para verla por encima del hombro, ella estaba con las manos sobre su cara, queriendo ocultar esas lágrimas que se escabullían entre los dedos de la chica, sentía impotencia de verla así, sintió que una mano con garras le presionaba el corazón hasta destrozarlo, miró hacia delante. Apretó los puños y los dientes, jamás pensó sentir algo así por alguien y menos de una víctima, a pesar de que había unos quienes rogaban, casi besándole los pies para que no los matara y él, como si nada, accionaba el gatillo sin contemplación y sin sentir absolutamente nada.
Escuchaba con dolor el llanto de Mimi, deseaba dar media vuelta y decirle que él no la mataría, que nunca le haría daño porque él… agitó la cabeza, jamás debía de dudar en una misión, en su vida como asesino nunca había preguntado los motivos del por qué tenía que matar a la persona, simplemente lo hacía.
—De todas formas morirás —habló cruelmente el rubio.
—¡Lo sé, lo sé! —Reprochó Mimi, mirándolo con odio—. No soy inmortal, pero no quiero morir todavía.
Matt caminó y se agachó para mirarla más de cerca, por Dios, se veía preciosa con aquella mirada de decisión a pesar de las lágrimas.
—Sabes que no tienes comprada la vida. No sabes si mañana tendrás la oportunidad de despertar…
—Tú tampoco tienes esa certeza —respondió Mimi.
—Es verdad, pero qué más da si yo muero, soy un asco, en cambio tú… —Matt colocó con sutileza su mano sobre la mejilla de Mimi y retiró algunas lágrimas.
La jovencita se quedó callada, no encontraba las palabras correctas para expresar, una parte de ella quería gritar que tenía razón, que era una porquería de ser humano, pero por otra, sintió lastima, ni siquiera su cuerpo reaccionaba para quitar la mano del chico, todo lo contrario, le gustaba que estuviera ahí. Se perdió en los bellos ojos de Matt, deseando encontrar una pizca de bondad en él, ella puso su mano sobre él, notando que ése gesto sorprendió al rubio.
Matt se alejó repentinamente y golpeó la pared con furia, asustando a Mimi que se encogió, temerosa que el chico fuera a golpearla a ella, ¿qué le estaba pasando? ¡Estaba completamente loco! Él la miró con desdén, haciendo que la chica se estremeciera todavía más, nunca había visto una mirada así de aterradora en su vida.
—¡Tú morirás y cuando eso pase, seré libre! —le señaló acusadoramente, como si ella tuviera la culpa de algo realmente grave, aunque ignoraba de que se trataba—. No importa cuántas veces quieras engañarme, yo siempre sabré que eres tú, seré tu sombra Tachikawa, estaré a un paso de ti y tú, ni tu estúpido guardaespaldas se darán cuenta que ahí estoy. Tarde o temprano me darán la orden de ejecutarte y yo no dudaré ni un instante en dispararte y ver tú último respiro.
Mimi le escuchaba con los ojos fuertemente cerrados como si así se protegiera de la furia del asesino. Cuando no hubo más gritos, se atrevió abrirlos, todavía temerosa, entonces visualizó que la puerta del elevador estaba abierta, vio la figura del chico marcharse, ella rápido salió, contemplando como Matt iba caminando, antes de que se diera la vuelta por el pasillo, volteó a verla, con ésa mirada fría y lacerante que ella sintió que su corazón era taladrado.
Las palabras del rubio resonaban en su cabeza, no olvidaba ni una, lo que significaba es que debía de tener más seguridad por el bien de ella y Tai, ¡Tai! Se acordó, subió las escaleras para llegar a su departamento.
La puerta todavía estaba abierta, se quedó contemplándola, preguntándose si Tai estaba ahí esperándola o todavía seguía buscándola, se secó las lágrimas antes de animarse a entrar, desde el marco de la puerta llamó con voz temblorosa a su guardaespaldas, no hubo respuesta. Entró, viendo por todos lados y cerrando la puerta tras de sí. Se sentó en la sala y dejó la comida sobre la mesa. Tomó el teléfono y marcó el número de Tai.
—Estoy en el departamento —dijo Mimi tratando de no oírse asustada.
«Bien, ahí quédate en un momento llego» respondió Tai, su voz se escuchaba molesta, pero también aliviada.
No quería llorar más, ya estaba cansada, pero las palabras del rubio le habían dolido tanto, de verdad que ella no quería morir y ahora tenía que andar con mucho cuidado. No soportó más y se desbordó en llanto.
Un fuerte portazo hizo que desapartara sus manos de la cara, era Tai que acababa de entrar y no se veía muy contento, aunque aliviado de verla a ella sentada, sana y salva.
—¿Cómo te atreves a salir de ésa forma? ¡¿Qué no entiendes del grave peligro en el que estás, eh?! Haces todo a tu antojo, si no estuvieras en la mira de ése asesino, créeme que con todo gusto te dejo hacer lo que quieras, incluso, si no quieres verme, yo me largo para que seas feliz, pero no es así, Mimi, te quieren matar y tú parece que te andas ofreciendo… ¡Sigues siendo una niña mimada que cree que puede hacer todo a su antojo y no sufrir consecuencias! ¿Qué nunca piensas madurar, eh? ¿No te das cuenta de lo crítico que es la situación? Te me escapas y yo ando como loco buscándote por toda la ciudad pensando en lo peor y…
—Ya estoy aquí, Tai —musitó Mimi, le dolían las palabras que Tai le decía, pero él tenía razón.
—Sí, menos mal que estás bien… yo… lo siento pero… por favor Mimi, debes de comprenderme, yo me muero si a ti te pasa algo… —dijo Tai más calmado, se sentó mientras miraba con atención a la chica.
—Tai, yo… ¡Perdóname! —Mimi abrazó al chico, llorando descontroladamente, Tai lo único que hizo, fue acariciarle la cabeza mientras ella se desahogaba en su pecho.
Una vez más tranquila, se ruborizó, había dejado empapada la playera del muchacho, pero él le sonrió, ella trató de devolverle el gesto.
—Te traje algo de comida… —señaló la chica.
—Gracias, la verdad es que muero de hambre —Tai tomó la comida, ya estaba fría, pero no le importó, estaba deliciosa.
Mimi contemplaba mientras su guardaespaldas comía. Recordó de cómo le fastidiaba cuando apenas lo conocía, le resultaba insoportable y siempre lo trataba mal, hasta la fecha seguía tratándolo mal pero con más cariño, y ahora le quería y mucho.
—Tai, ¿te puedo pedir un favor? —dijo de repente.
Tai se quedó con un pedazo de zanahoria en la boca mientras le prestaba atención.
—Que ya no me vuelvas a decir, señorita Tachikawa, ¿sí? —pidió.
El joven tragó el bocado y empezó a reírse.
—¿Cómo? ¿No te acuerdas que tú me decías: «Para ti soy señorita Tachikawa aunque te canses mas, en tu vida se te ocurra decirme Mimi»?
—Ah, sí… pero eso fue cuando yo no te aguantaba, hoy tampoco te soporto, pero me caes menos mal que por aquella época —se acordó la joven, sonriendo nerviosa, se había ruborizado un poco.
—Gracias —dijo Tai con tono sarcástico.
Al fin se asomó una linda sonrisa en el rostro de la chica, Tai se quedó embobado observándola, el escaso enojo que todavía sentía por la fuga de la chica, desapareció al momento de verla sonreír.
Mimi dejó a Tai que terminara de comer, se fue a su cuarto, miró a la puerta del balcón y rápida fue a correr la cortina, cerciorándose que no se viera nada, tenía tanto miedo, se asomó, observando detalladamente los edificios vecinos, esperando no encontrar a ese asesino. Se perdió en la azotea del edificio de enfrente, empezando a recordar:
Flashback
No quería saber de nada y de nadie, sólo estar en su cuarto, humedeciendo las almohadas con su llanto, le habían quitado lo más valioso que ella tenía en la vida y no iba a perdonar a ése que se atrevió a arrebatarle la vida a sus padres, ¡jamás!, lo odiaba, quería matar a ese maldito. Escuchaba como tocaban la puerta insistente, era su abuelo que quería saber de ella, pues tenía varios días sin salir de su habitación y no había probado alimento.
—¡Estoy bien, no quiero ver a nadie! —exclamó la castaña desde su habitación, mientras seguía llorando y observando una fotografía con ella y sus papás, abrazándola, los tres sonriendo con felicidad.
—Hija, por favor, déjame hablar contigo.
—¡¿Qué no entiendes que quiero estar sola, maldita sea?!
Dejaron de insistir, ya le dolían los ojos y aunque quisiera seguir llorando, ya no podía más. Contemplaba un álbum de fotos donde estaba ella y sus papás, los cumpleaños que celebraron juntos, los viajes, las simples ocasiones, las caras que su papá le hacía para sacarle una sonrisa, aquellas fotos hicieron que una sonrisita de dolor se asomara en su rostro. Se levantó, decidida, ella era fuerte y lo sabía, tenía mucha voluntad para seguir, era insoportablemente doloroso saber que ya no vería más a sus padres con vida, pero estaba sabía que ellos estarían orgullosos de no verla derrotada. Se dio un largo baño, disfrutando el agua tibia y la suave espuma, vaya que lo necesitaba, sólo el baño lograba hacerla relajar un poco. Se dio cuenta del desastre que era, sus ojos estaban muy hinchados por tanto llorar, con unas horribles ojeras, su piel era muy pálida, estaba más delgada, así que se arregló.
Al fin salió de su habitación, su abuelo estaba en la sala y al mirarla caminó hacia ella, Mimi no le hizo caso, entonces notó la presencia de su guardaespaldas, le dirigió una mirada de despectiva.
—Aléjate de mí —le ordenó.
—Lo siento, Mimi, pero debo de cuidar de ti.
—Mira imbécil, para ti soy señorita Tachikawa aunque te canses más, en tu miserable vida se te ocurra llamarme por mi nombre, ¿entendiste, pedazo de animal? Que te quede claro que tú y yo no somos de la misma clase —reprochó para luego empujarlo con todas sus fuerzas.
—Lo siento señorita Tachikawa, pero debo de cuidar de usted, aunque no quiera —siguió Tai.
—¿Qué tienes dentro de la cabeza? ¿Aire? Yo no quiero que andes tras de mí como un perro, así que hazte a un lado y ¡déjame en paz!
—Mimi, hija, por favor, no trates así a Tai, además, él sólo va obedecer mis órdenes, y mis órdenes son que él sea tu guardaespaldas —defendió el anciano.
Mimi miró con furia tanto a Tai como a su abuelo.
—Que me cuide otro, yo no lo quiero a él como guardaespaldas —respondió la castaña, mirando de pies a cabeza a Tai.
Tai tan sólo miraba a Mimi fijamente, era muy bonita, pero demasiado caprichosa e insoportable, sin embargo, no lo expresó, aunque faltas de gritarle no le faltaban.
—Tai Kamiya, es el mejor guardaespaldas a pesar de su corta edad, así que él te cuidara, quieras o no, así que si piensas salir, tendrás que ir con él, de otra forma me veré obligado a encerrarte —decretó el abuelo, Mimi hizo una rabieta, dio un pisotón en el piso a la vez que infló sus mejillas con enfado, entornando sus ojos llenos de furia hacia su abuelo.
—Bien, pero que ni se le ocurra hablarme y menos tocarme —aceptó Mimi, dirigiéndole una mirada de desdén a su guardaespaldas.
De mala gana, se subieron a una limusina donde iba ella con Tai, el auto era custodiado por seis camionetas negras imponentes, además de que todos eran blindados, la chica miraba a otra parte para no tener que ver a Tai, quien no le quitaba la vista de encima.
—¿Cuántos años tienes? —preguntó Mimi, ya estaba aburrida.
—14, señorita Tachikawa —respondió el muchacho.
—En verdad eres muy joven para ser el "mejor" guardaespaldas de la agencia —se burló Mimi. El chico no respondió—. ¿Y a los cuántos años empezaste a entrenar para guardaespaldas, tus papás son guardaespaldas?
—Desde muy pequeño, y mis padres eran guardaespaldas.
—Ahh, ¿y ahora a qué se dedican? —sólo quería escuchar la voz del chico, le resultaba agradable, pero la verdad era que no le interesaba.
El muchacho esbozó una sonrisa triste y fue cuando bajo su mirada, sus ojos expresaban una tibia tristeza.
—Fallecieron al cumplir una misión cuando yo tenía cinco años.
Mimi abrió los ojos, se quedó callada, él también había sufrido por lo que ella estaba pasando, ahora entendía por qué desde joven entrenó, seguramente al ser los padres del chico guardaespaldas de la agencia de su abuelo, él se encargó de tenerlo en tutela.
—Lo siento —dijo, mordiéndose los labios.
—No debe por qué, yo no le caigo bien.
—Es verdad —corroboró la castaña y volvieron a quedarse en silencio.
Ella habló por teléfono y la limusina viró a la derecha.
Llegaron ante un edificio que se encontraba alejado de toda civilización, lo invadía un paisaje hermoso, oculto entre el bosque y a lo lejos se podía admirar la ciudad. Era como una fortaleza por toda la seguridad con la que contaba, Tai estaba admirado y vaya que lo expresó con un: «Woow» que hizo que Mimi se riera por lo bajo.
—Identificación —preguntó la voz femenina de una maquina que estaba en la puerta de aquel edificio, una vez que Mimi se puso enfrente.
—Tan sólo abre maldita cosa —respondió Mimi, autoritaria.
Tai se quedó helado, pensó que con aquello la maquina volvería a pedirle identificación o una contraseña, ante los atónitos ojos del muchacho, la puerta se abrió.
—Bienvenida, señorita Mimi —se volvió a escuchar la voz de la maquina.
—Pensé que te iba a pedir una contraseña o algo por el estilo —soltó Tai, admirado.
—No, él ya sabía que venía y sabe lo que odio que me anden pidiendo identificación —Mimi fingió una voz chillona en la última palabra, imitando la voz de la maquina, Tai tuvo que aguantarse las ganas de reír—, además, todo está vigilado y saben cuándo es una, por cierto, tú te quedas aquí, ah sí, ¡Nunca vuelvas a hablarme de tú, ¿entendiste?!
—No, ya entendí, pero no la dejaré sola, yo entraré con usted, éste es un lugar extraño para mí y por lo tanto, peligroso, así que tendrá que soportar de mi compañía.
Mimi se rió con alevosía, él había logrado olvidar un poquito el dolor que sentía por la pérdida de sus padres.
—Tarado, dije que venía sola, además, este lugar mi abuelo y yo nos lo conocemos muy bien, y si tú quieres entrar, tendrás que medio morir para lograrlo —le guiñó un ojo pícaramente.
Tai se sonrojó, y eso divirtió más a la chica, sabía de la poderosa arma que tenía ante un hombre, su belleza, se acercó a él, le picó la mejilla con el dedo.
Ella se paró a un lado, él estaba curioso de saber que pasaba, cuando ante sus asombrados ojos, la chica apareció detrás del muro de cristal, él golpeó con fuerza.
La castaña le sonrió y se despidió de él con la mano, luego una maquina le proporcionó un nuevo celular y ella lo tomó, comunicándose rápidamente con alguien.
Mimi caminaba por unos pasillos grises, había ventanas pero estas eran oscuras, como le causaba escalofrío ese lugar y más por no encontrar a nadie en su camino. Viró a la derecha, tomó el ascensor. Llegó al piso deseado, este tenía los pasillos más amplios y en sus lados habían plantas extrañas que no se veían en otra parte, unas eran flores muy grandes y de llamativos colores, Mimi se acercó a la vitrina donde posaba una planta de hojas con lunares azules y su flor era similar a una rosa azul, muy bonita, ese piso ventilaba vida vegetal y a ella le encantaba ese hecho, su camino ahí era más ameno. Vio una puerta, donde de nuevo le pidieron una identificación y ella autoritaria pidió que le abrieran. La puerta se abrió hacia los lados, entrando a un laboratorio algo oscuro.
—¿Por qué no dejaste entrar a tu guardaespaldas? —le preguntó un joven como de 17 años, de cabello rojo y ojos negros, tenía puesto una bata, mientras veía entrar a Mimi.
—Izzy, me pusieron a un niño como guardaespaldas, no puedo creer que ese sea el mejor guarura de toda la agencia, simplemente no lo creo —respondió Mimi y se sentó en la primera silla que encontró, quería ver que había de nuevo en el laboratorio, pero la oscuridad no le dejaba.
—Pues es verdad, tiene cualidades superiores a la de su padre y es que su padre era el mejor antes de morir y créeme que desde entonces no hubo nadie que llegara a tener el titulo del señor Kamiya. Por cierto, también su hermana menor está entrenando para guardaespaldas y se ve que tiene todas las cualidades para llegar a ser de las mejores —habló Izzy volviendo a ver un liquido verde fluorescente dentro de un tubo de ensayo.
—¿Tiene una hermanita? Eso si no lo sabía, ¿cómo se llama? —preguntó curiosa.
—Kari Kamiya y tiene 11 años, es una niña con una agilidad sorprendente… bueno, Mimi, qué es eso de lo que me querías decir con urgencia.
La chica suspiró hondo y su mirada se entristeció tanto que el brillo de sus ojos se opacaron, atisbó al suelo.
—Quería que investigaras quién fue el maldito que mató a mis padres —respondió ella, empuñando sus manos sobre su regazo y destellando odio en sus ojos, su voz era calmada casi apagada, pero se sentía la cólera retenida en ella.
—De eso se está encargando Cody.
—Sí, ya lo sé, pero tú eres un genio en todo, ¡Todo!, tengo más fe en ti que en Cody… —exclamó Mimi, levantándose de la silla y golpeando la mesa con sus puños—. ¿Qué no entiendes como me duele la muerte de mis padres?
—Mimi a mí también me duele la muerte de mis tíos —Izzy se acercó a ella y le puso una mano sobre su hombro, para tranquilizarla a la vez que le invitó a sentarse de nuevo—. Cody todavía es un novato, pero es muy bueno, tu abuelo no sólo quiere a quien mató a su hijo y a tu mamá, sino quiere saber quién es la cabecilla de ésos asesinos, es lo que le importa a él. Destruirlos a todos desde la raíz.
Mimi se mordió los labios y empezó a llorar, Izzy la abrazó, le dolía ver a su primita así, la quería como a una hermana a pesar de no estar en contacto todos los días con ella y a él también le daba coraje la muerte de sus tíos, pues la mamá de Mimi era hermana de su difunto padre, que también había sido asesinado por aquella agencia.
—¿Y qué piensas hacer cuando ya tengas el nombre del asesino? —le preguntó.
—¿Qué más? ¡Matarlo! ¡¡Matar al malnacido ese!! ¡Quiero saber quién es el bastardo que mandó a ejecutarlos y del desdichado que se atrevió a dispararles! ¿Tienes idea de cuánto odio tengo hacia ellos? ¡¡A esa maldita gente que es una porquería…!! —se desbordó en llanto.
—Mimi, ellos son profesionales, y bueno, tu jamás podrías contra ellos, matar a una porquería como ellos no es la solución…
—¿Y la cárcel lo es? —reprochó ella.
—Tampoco, pero si queremos acabar con ése mal, hay que arrancarlo desde la raíz, Mimi, yo puedo conseguirte el nombre de quien disparó, pero no creo llegar a saber quien fue el que le dio la orden, pero con una condición…
—¿Me vas a pedir que no empuñe una arma o algo similar?
—No, que dejes que Tai sea tu guardaespaldas, y que te prepares física y mentalmente, por que debes de pensar como una asesina para llegar a identificar a quienes lo son y ten mucho cuidado, ¿quieres?
Mimi se quedó anonadada ante la petición de su primo, pensaba que le iba a hacer jurar que no iba actuar por su propia cuenta.
—Está bien, dejaré que Tai sea mi guardaespaldas, pero no me pidas que lo trate bien y me prepararé…
—Entonces… toma, ábrelo hasta que llegues a tu casa.
—¿Por qué no ahora? —preguntó curiosa.
—Sé que reacción tendrás y temó por mis experimentos aquí presentes que los destruyas, así que es preferible que destruyas tu cuarto y no mi laboratorio, tampoco a mis maquinas y espero que a la próxima no le digas maldita cosa a "Rina" —respondió el pelirrojo.
—¿Ves? Tú ya sabes quién es el malnacido ése…
—Me puse a investigar desde que supe el deceso de mis tíos, pero sólo conseguir el nombre, prometo que investigaré más de él.
—Te quiero mucho Izzy, gracias… eres un maldito genio, ¿lo sabías? —Mimi le abrazó y le besó la mejilla.
—Bonito vocabulario que tienes y agradezco que me quieras y me digas que soy un maldito genio, no sabes cómo me alienta —respondió con sarcasmo.
—Sabes que cuando a ti te digo maldito es que estoy diciendo que eres lo máximo, ¿cuántas veces tengo que decírtelo? —le recordó.
—Siempre, te cuidas mucho, primita, no te andes metiendo en problemas y entrena antes de que dejes que tus impulsos te hagan cometer algo tonto, por eso te doy el sobre.
Los dos chicos se despidieron, Mimi llegó hacia Tai que estaba recargado y al verla, rápido se paro derecho.
—¿Quieres un helado? —invitó la chica de mala gana una vez que atravesó aquella pared de cristal, dejando a Tai totalmente desconcertado.
Flashback End
Mimi sonrió para sí, recordando la carita que había puesto Tai cuando ella le invitó, suspiró alegre, dio un enorme salto cuando Tai le picó la espalda con el dedo.
—¿Quieres que me infarte? ¡Nunca vuelvas hacer eso, ¿quieres?! —exclamó la chica molesta.
—Lo siento, nunca pensé que tuvieras esa reacción… eh, bueno, yo quería decirte gracias por la rica comida, me fascinó, y también, pedirte una disculpa por haber derribado la puerta, pero ya me pongo arreglarla —avisó Tai.
—Ah, no te preocupes, mejor descansa, ya pronto se hará de noche y ha sido un día muy agitado, ¿no lo crees?
—Vaya que sí lo creo, alguien me hizo recorrer todo Londres por un caprichito suyo —indicó Tai, mirándola traviesamente.
Mimi infló sus mejillas, pero luego soltó una carcajada.
Tai se quejó, ella muy alarmada rápido le atendió, tocándole con mucha dulzura en donde estaba herido, él se sintió muy enternecido, alejó la mano de ella, besándola con cariño.
—Es mi culpa y lo único que puedo hacer, es cederte mi cama, así que descansa… yo me encargó de poner la puerta.
El guardaespaldas empezó a reírse fuertemente, tanto que terminó quejándose todavía más.
—No, deja, yo lo arreglo, no vaya que te lastimes tus manitas, princesa —se burló el chico.
—¿Y si mejor nos vamos de aquí a un lugar más seguro? —propuso Mimi, preocupada, y miraba insistente al balcón.
—Tú escogiste este lugar por no ser tan llamativo, nadie se imaginaría que la famosa cantante internacional Mimi Tachikawa se hospedaría en un hotel de cuarta, pero sí quieres ir a uno de lujo, adelante, por mi no hay problema… sólo te pido que sea hasta mañana, realmente estoy cansado.
—Sí, mañana nos iremos, descansa, no te preocupes por la puerta, que se quede así —asintió la chica—. Voy a cambiarme.
Tai se recostó, pensando qué le estaba pasando a Mimi.
Cuando Mimi salió, encontró a Tai profundamente dormido, ya era de noche y se fue asomar por el balcón, vio a Tai, él dormido se veía tan indefenso, muy lindo, unas lágrimas recorrieron sus mejillas.
«Matt Ishida» citó mentalmente, recordando cuando abrió el sobre que Izzy le había dado y efectivamente, terminó destruyendo su cuarto por la rabia.
No podía dormir, estaba acostada del otro lado de la cama, concentrada en la oscuridad que reinaba en la habitación, era tan silencioso que escuchaba claramente los suaves respiros de Tai.
—¿Qué pasa Mimi, por qué no duermes? —preguntó Tai.
Sorprendió a la castaña, quien juraba que él estaba profundamente dormido.
—Tengo miedo —confesó la chica.
—Ven… —Tai extendió sus brazos—. Mientras que yo esté contigo, no tienes por qué temer.
Mimi poco a poco se acercó a él, estando en sus brazos no tenía miedo, se sentía tan protegida, pero fue más que aceptar que él la abrazara, ella también lo rodeó, tocando su espalda desnuda y fría.
—Deberías de ponerte un chaleco antibalas —sugirió ella, acurrucándose en el pecho, escuchando claramente los latidos que desprendía del acelerado corazón del chico.
—Mimi, si temes a que el asesino esté fuera y dispare, créeme que no me disparara a la espalda, sino a la cabeza —dijo él, con un dejo de diversión en su voz.
—Entonces ponte un casco —se notaba algo alarmada por la idea ya que lo abrazó más fuerte.
Tai rió para sus adentros, se inclinó un poco y le besó la cabeza, enternecido por la inocencia que desprendía la castaña; inhalaba suavemente el aroma a rosas que emanaba su cabello.
—No dejaré matarme tan vilmente, Mimi, lo sabes, además creo que ese tipo no es de las personas que matan por la espalda —dijo Tai, su voz se había oscurecido un poco.
Notó que Mimi empezaba a respirar lentamente, seguro ya se había quedado dormida, mientras que él, se quedó velando por sus sueños.
Matt pateó con coraje la mesita de su habitación, tanto que ésta fue a retachar contra la pared haciéndose pedazos, era de mañana y él los había visto, a los dos en la cama, muy bien abrazados, a ella con la espalda desnuda y durmiendo plácidamente entre los brazos de él, que coraje sentía, quería estrangular al primero que se le pusiera en frente, todo dentro de él era un revoltijo de emociones pero la furia era quien más dominaba. Respiraba agitado, todo lo que tenía enfrente lo destruía no le importaba llamar la atención, se dirigió a la pared, golpeándola hasta que los nudillos comenzaron a sangrarle, ya un poco más calmado se sentó sobre su cama. Jamás había sentido tanta rabia como la que estaba sintiendo en ese momento y la imagen de verlos a los dos juntos lo estaba volviendo endemoniadamente loco.
—No, yo no puedo sentir amor por alguien, yo no merezco sentir eso, soy una basura… —se dijo Matt que metió sus dedos entre su cabello, alborotándoselo más, miraba el suelo esperando encontrar respuestas en él—. Y tú nunca llegarías a querer a una porquería como yo… menos después de que fui yo quien mato a tus padres.
Mimi sentía el calor que emanaba del cuerpo de Tai, era tan agradable, ¿cómo lograba él hacerla sentir tan protegida?, le observaba detalladamente, el pecho le subía y bajaba pacíficamente. Él despertó y le sonrió tiernamente.
—¿Dormiste bien? —le cuestionó el castaño, retirando un mechón de cabello a la chica con suma ternura.
Mimi asintió lentamente.
—Podría quedarme toda la eternidad contemplando lo hermosa que eres y no cansarme nunca.
Logró hacer que las mejillas de Mimi se encendieran, causándole mucha ternura al muchacho que tocó la nariz de la castaña con travesura. La tenía entre sus brazos, a la joven más bella, a una chica que muchos deseaban sólo rozarla con sus dedos, tocarle el cabello, a la niña que había cautivado a todo el mundo con su espectacular voz y belleza. Entre sus brazos estaba nada más y nada menos que la cantante más famosa del momento: Mimi Tachikawa.
Recogieron sus pertenencias, Tai colocó la puerta y quedó como si nada hubiera pasado, total, era un hotel que tal vez ya estaba acostumbrado a encontrar sus pertenencias destrozadas.
Antes de marcharse del departamento, Mimi hizo una llamada, terminando con: «Ahí te estaré esperando, no llegues tarde». Le entregó el celular a Tai, para luego encaminarse a la puerta.
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hola!! qué les pareció el chapter?? Ese Matt se mete en todo, no? y Mimi es insoportable cuando se lo propone... me pregunto sí así se ponen los famosos U__U (unos se ponen en su plan de divos jaja) pero bueno, aquí demuestro que lo siente, Tai no se merecía ser tratado así. En fin, agradezco mucho sus opiniones n__n
riku-chan: Mil gracias por tu review, de verdad que me alegra mucho saber que te gustan estos fics, n__n
Dena: Gracias por tu apoyo!! sí, trato de actualizar lo más pronto posible pero la escuela ¬¬ consume mucho a veces ;__; y todavía sigo teniendo más obligaciones ¬¬ parace que no se acaban nunca!! bueno, espero que te guste el chap n__n
Zulema: Hola, gracias por tu review, esa Sora, le cambiamos la s por z y le aumentamos una r... pero bueno, si es necesario en la trama, ni modo, pero por su bien que si cambie, aunque a Matt le da igual sea como sea ella, a él sólo le importa Mimi n__n nos leemos luego
joagirl: Hola! que bueno que te haya gustado aunque Mimi hizo un verdadero berrinche por nada, pero ya vemos aquí que no es niña mala u_u en cambio Sora... uff... veamos que le espera a la pelirroja y si tiene o no sentimientos, siendo una asesina... gracias de nuevo, nos leemos luego, te cuidas ^^
Novaly Izazaga De Brief: Hola nena hermosa!! ya leí tu fic y me encantó que bien escribes, de verdad!! que bueno que el capitulo pasado haya sido de tu agrado aunque puse a una Mimi muy egoísta, pero en fin, espero pronto leer la conti de tu historia y encontrarnos en el chat... estas tareas me están consumiendo mucho ¬¬ (y con lo dormilona que soy) un beso grande amiga, te quiero ^^
Nailea: Hola!! como sigues?? Bueno, espero que estés muy bien!! no me había puesto a pensar del primer asesinato de Matt O__O aunque el primero fue el de sus padres -__- que malo y sin sentimientos, pero ahora lo está pagando, :P al no saber lo que está sintiendo... weno amiga, un besote desde México!!
Adrit126: Hola chica linda!! y pensar que hay gente así de berrinchudo no?? para empezar mi sobrina :P pero bueno, ella tiene 7 años y no vive conmigo, pero de todas formas, que mal se portó Mimi con Tai, pero era justo y necesario para la trama, espero que este capi te guste n__n un abrazote!!
AnDsI: Hola, mil gracias por tu review, por mas que he tratado no he podido leer la de even angels falls, me quede a la mitad del segundo -__- pero tu nuevo fic promete mucho y me encanta la idea!! un besote MUAA
Liz: Hola!! muchas gracias por tu review!! Wuahhh sí que emoción que hagas un fic, seguro debe ser muy interesante la idea que tengas, yo si te animo a que la hagas ^^ un besote MUAA
Este capitulo es un especial regalo para Nailea por ser su cumple!! sí, hoy nuestra amiga cumple años!! (30/oct) Seeee!! te deseo lo mejor de los mejor amiga!! Se te quiere mucho desde el otro lado del pequeñisimo charco llamado Océano Atlántico!! Un gran, enorme, gigantesco abrazo por tu cumple, y un besote SMUAAAAKKKK Feliz cumple!!!
Bueno, he considerado que aquí hay mucho Michi, no lo creen? Les gusta?? y no lo digo por el aspecto de que va a ser siempre Michi, habrá nuevos personajes y la trama se complica -__- yo y mi imaginación complicada ¬¬ por que hay aspectos que había olvidado por completo, pero ahora que los recuerdo, tienen importancia y esta historia creo que también va para largo...
Gracias a todas por sus reviews y por animarme con esto de la escuela, de verdad que es una pesadilla cuando se lo proponen los profesores, de nuevo, no sé si pueda actualizar la próxima semana, pero voy a ser todo lo posible por andar actualizando constantemente. Muchas gracias por su apoyo, las quiero a todas, un beso y un abrazote bien grandote!! SMUAAAKK ;D
Esta vez no pongo próximo capitulo por que no tengo ni pizca de idea de como se va a llamar, sorry u_u
Con mucho cariño: XANHEX
Feliz día de brujas!! y de muertos, vivan las tradiciones mexicanas ^^
Posdata: Acepto comentarios, saludos, observaciones, sugerencias y peticiones, excepto insultos, por su atención muchas gracias n_n
