¡Hola! ¿Cómo están? Siempre espero que bien n.n jajaja. Nuevamente quiero agradecer a todos y todas que dejan sus comentarios, recomiendan mi fic y a los que esperan cada semana con ansias mi fic (¡Muchas gracias, me halagan y me hacen muy feliz!). Pronto llegará el final de mi fic y me siento muy orgullosa de el, gracias a todos sus comentarios que me han servido para seguir escribiendo cada capítulo. Sin más que decir y siempre agradeciendo que se tomen su tiempo en leer y comentar mi fic, aquí está el décimo capítulo.
Saludos
PD: Hay una conversación en inglés (Pido disculpas si mi inglés no es muy bueno), pero creo que lo entenderán de inmediato porque son palabras básicas como hello jajaja. También decir que las letras en negrita son recuerdos. Y también que dejen comentarios buenos y/o malos, todos son bienvenidos.
...
¿De verdad que está embarazada? – Comentaban unas chicas que se sentaban alrededor de Hinata en el salón de clases.
Sí. Yo tampoco lo creí cuando me lo contaron – Dijo una de ellas.
Y yo que pensaba que era una chica lista – Dijo una rubia, entretanto miraba a Hinata con desprecio.
Pero, tú sabes lo que dicen: "las calladitas son las peores" – Mencionó otra.
Sí y más con el ejemplo de amigas que tiene –
Me pregunto si su padre ya se enteró de esto –
Según lo que me contaron, su padre se fue de viaje hace unos meses y no tiene idea de las cosas que está haciendo su "hijita" – Aseguró la rubia.
Hinata, Naruto, Sai y Sasuke no podían evitar escuchar los comentarios de sus compañeras. En el fondo, los tres chicos sólo deseaban golpear a sus "queridas" compañeras para que así cerraban sus bocas, sin embargo comenzar una riña no estaba en sus planes.
¿Les molestaría dejar de hablar sobre mí y mis amigas? – Hinata se había levantado de su asiento y dirigido a sus compañeras tan silenciosamente que nadie se había percatado de lo acontecido.
¿Qué? ¿Puedes repetirlo, calladita? – Respondió la joven de rubia cabellera, levantándose para quedar a la misma altura que la morena.
Les estoy pidiendo que dejen de hablar de mí y mis amigas – Dijo la morena muy seria. Hinata ya estaba harta de que cada día fuera la burla y el tema de conversación de varias de sus compañeras.
¿Escucharon chicas? La mosquita muerta nos está pidiendo que no hablemos de ella, jajaja – Todas las demás que la acompañaban le imitaron y comenzaron a reír.
¿Con qué cara nos pides eso, si tú misma nos incitaste a hacerlo? – Agregó una de las chicas que reían.
Sí, cualquiera ve ese enorme problema, digo barriga, jajaja – Terminó de decir una de ellas.
¡Cállate! ¡No tienes el derecho de hablarme así! ¡No me conoces! – Respondió Hinata muy furiosa. Que esas chicas hablaran de su bebé no lo iba a permitir. Cuando Hinata comenzó a alzar la voz, Naruto y sus amigos se acercaron rápidamente a ella.
Hina, no te alteres. Ellas no merecen tu atención – Le dijo el rubio a la morena para tranquilizarla, entretanto trataba de abrazarla.
Mira quien lo dice, "el padre del año" – Dijo la rubia que estaba parada.
Oye, no tienes respeto por los demás – Le dijo Sai, quien comenzaba a molestarse.
¡No se entrometan en asuntos que no les interesan! Además, todos ustedes son iguales – Le respondió furiosa la rubia.
Eres una… - Sasuke estaba demasiado molesto que casi deja salir una grosería.
¿Una qué? Es mejor que mires a tu novia y a tus amigas, que a ellas les calza mejor la palabra – Le dijo la chica, desafiando al pelinegro.
En ese momento, el profesor de Historia se hacía presente a la clase. En cuanto entró notó el singular conflicto.
Me lo imaginaba, el Sr. Uzumaki y compañía, provocando a sus demás compañeros. ¿No les parece que en vez de buscar problemas, solucionen "otros"? – Dijo muy serio el profesor. Esta vez no iba a dejar que esos chicos se salieran con la suya y le hicieran parecer in idiota.
Profesor, creo que debería de indagar más antes de dar su opinión, ¿no le parece? – Le dijo Sai muy tranquilo. Todos los alumnos del salón comenzaron a comentar silenciosamente.
"Viste, el profe le teme a Sai, jajaja", "Siendo un profesor tan estricto, no puede poner en su lugar a un simple alumno", "Si yo fuera él, expulsaría a cualquiera que me insultara de ese modo", "Sai se ve tan lindo cuando se enoja", "¿Crees que revisará la tarea de todas formas?".
¡Suficiente! – Gritó el profesor, logrando que todo el salón quedara en silencio. ¡Ustedes cuatro a inspectoría! – Les ordenó a los cuatro amigos, quienes obedecieron sin decir palabras. "Esta me las pagas, Sai, tal vez no directamente, pero me las pagarás" – Pensó muy enojado el profesor.
Los cuatro amigos se ganaron tres días de suspensión por mala conducta y desórdenes en clases, mas evitaron una expulsión. Al salir de la inspectoría, Hinata se sentía mejor de lo que se imaginaba.
Creo que nos ha ido mucho mejor de lo que esperaba – Sonrió la morena para su novio y sus amigos. Ellos le miraron intrigados.
Sí, yo también pensé lo mismo – Le dijo el rubio, imitando su sonrisa y tomándola de la mano. Él se percató que Hinata se sentía orgullosa de haberse defendido sola, un indicio claro que su princesa se estaba transformando en una mujer. Los dos pelinegros les miraron más intrigados aún. No entendían el por qué de sus sonrisas, sin embargo prefirieron guardar silencio.
….
Good afternoon, Can I help you? – Preguntó la secretaria desde el otro lado del teléfono.
I need speak with Mister Hyuga – Respondió un hombre maduro.
Please, wait a moment. Excuse me, what is your name? –
Mister Yagami, a closer friend – Dijo el hombre, riendo para sus adentros.
¿Hello? – Dijo Hiashi. Conocía perfectamente el por qué de esa llamada.
….
Esa misma tarde, Sai fue llamado del hospital para informarle que su hijo había nacido. Los demás le acompañaron para felicitar a la nueva madre, sin embargo Sasuke prefirió pasar a buscar a Sakura para que visitara a su mejor amiga.
Sakura, ¿dónde están los pañales que compré antes de ayer? – Preguntó Sasuke, mientras se asomaba a su habitación. Él y Sakura comenzaron a vivir juntos una semana después de que Sousuke llegara a casa. Los padres de la peli rosa al principio no parecían muy convencidos de eso, pero al final llegaron a la conclusión que de esta manera, los precoces padres afrontarían mejor sus responsabilidades.
Creo que se acabaron. Tenemos que comprar otro paquete cuando volvamos del hospital – Dijo la peli rosa, cogiendo al pequeño Sousuke a quien acababa de cambiar de pañal.
¿Otro más? Con este ya llevamos más de cinco paquetes en menos de dos semanas… - Suspiró el pelinegro. Aunque adoraba completamente a su hijo, ya pensaba en las futuras cuentas que tendría que solventar.
Sí, este pequeño es muy sucio, ¿cierto? – Sonreía la peli rosa, mientras jugaba con su pequeño bebé.
Bien, es hora de irnos. ¿Me acompañas? – Preguntó Sasuke, tomando a su novia por la cintura y susurrándole al oído.
C-claro… - Fue lo único que logró articular la muchacha. A veces olvidaba que Sasuke revoloteaba todo su corazón y más cuando estaba demasiado cerca.
Yo llevaré a Sousuke para que te cambies – El pelinegro cogió a su hijo y caminó fuera de la habitación, arrimándose al pequeño. Sakura miró esa escena con ternura Sousuke se parecía demasiado a su padre: los mismos ojos, la misma expresión, todo. Sin embargo, lo que le llamaba más la atención era que Sasuke cada día cambiaba más y más.
…
El tiempo seguía transcurriendo. Ryoga nació apenas unos días antes que terminara Octubre y el vientre de Hinata se hizo tan notorio que la mayoría del liceo se había dado cuenta de su secreto, acompañado de burlas y malas miradas. No obstante, la morena se sentía feliz. En el último tiempo la mayoría de los problemas se solucionaron y su relación con su familia iba cada vez mejor, incluso Neji de vez en cuando le traía pequeños regalos para su bebé, claro que le decía que Tenten era la responsable de ellos.
Muchas gracias, Neji – Agradeció Hinata a su primo, recibiendo una pequeña bolsa de papel con un listón lila.
En realidad, es de parte de Tenten… - Dijo el moreno con sus mejillas teñidas de un leve color rojo.
Entonces, les das las gracias por mí, por favor. Cuando nos visite le preparé algo muy rico – Sonrió la morena, mientras abría el paquete. Neji miraba cada movimiento. A veces olvidaba que su prima tendría un bebé.
Neji, ¿sucede algo? – Hinata preguntó con extrañeza. Estaba acostumbrada a las miradas del liceo, pero que Neji le mirara por mucho tiempo le hacía ponerse nerviosa.
No nada… - Neji bajó su mirada, avergonzado, y se dirigió a su habitación. Cuando puso su pie derecho en el primer escalón, el teléfono comenzó a sonar.
"¿Quién podrá ser?" – Se preguntó Hinata un poco nerviosa, mientras seguía con la mirada a Neji, quien caminaba hacia el teléfono para cogerlo.
Residencia Hyuga, buenas tardes – Contestó muy cortésmente el moreno.
Neji, por favor pásame a Hinata – Dijo Hanabi un poco alterada.
¿Hanabi? – El moreno se sorprendió con la llamada. Hanabi nunca llamaba a casa, de eso se encargaba su tío.
¡Rápido! – Ordenó la chiquilla, perdiendo la paciencia.
Hinata, es Hanabi – Le dijo el moreno a su prima, quien le miró con extrañeza.
¿Hanabi? – Contestó Hinata, tras coger el teléfono.
¡Huye, escóndete, desaparece! – Gritó la chiquilla con la voz cargada de tristeza y, por sobre todo, miedo.
¿Qué? – Respondió la morena sin entender lo dicho por su hermana.
Hinata… por favor… desaparece… - Hanabi comenzó a llorar.
¿Qué pasó…? – Preguntó la morena, aun sabiendo la futura respuesta.
Papá lo sabe todo… hoy él… él… - La chiquilla se ahogó en sus lágrimas.
¿Qué te hizo? Por favor dime… - Hinata trató de mantener la serenidad, pero sus lágrimas brotaron de todas formas.
Él me pegó… -
¡Qué! – Gritó la morena, ocasionando que Neji se acercara para saber qué es lo que sucedía.
Hoy me llamó a su oficina… me preguntó por qué no le había dicho que estabas embarazada… - Hanabi hizo una pausa para calmarse un poco. Yo le respondí que no sabía nada y él me dio una cachetada… - Finalizó su relato la pequeña.
Hanabi, lo siento mucho – Hinata lloró con más fuerza, lloró de pena, de rabia, de miedo.
Lo sentirás más si no te vas ahora… papá viajará esta tarde. Convencí a su secretaria para que me lo contara – Dijo con seriedad la chiquilla, aun conservando un poco de tristeza y miedo.
¿Papá vuelve hoy…? – Hinata alcanzó a decir esas palabras antes de desvanecerse. Neji por suerte estaba lo bastante cerca para agarrarla y evitar que callera directamente al suelo. Una parte de ella le decía que debía hacerlo, pero Hinata aún no se sentía preparada para enfrentar a su padre.
¡Hinata! – Gritó con preocupación el moreno. Acomodó a su prima en el piso contra la pared y cogió el teléfono, donde Hanabi se preguntaba que había pasado. ¿Hanabi? ¿Qué sucede? –
Papá vuelve, Neji… lo sabe todo… - Hanabi comenzó a llorar nuevamente. Si antes temía que su padre dañara a Hinata, ahora sentía pánico después que comprobó de lo que era capaz la cabeza de los Hyuga. Neji, por favor… no dejes que mi padre se acerque a Hinata… - Pidió la chiquilla con temor.
Lo prometo… - Dijo Neji para calmar a su pequeña prima. Momentos después de que terminara de hablar con Hanabi y pedirle todos los detalles, trató de despertar a la morena. Hinata… Hinata… - El chico golpeaba suavemente las mejillas de su prima, hasta que esta abrió poco a poco los ojos.
¿Qué sucedió…? – Preguntó desconcertada la chica.
Mi tío Hiashi vuelve… Hinata, tal vez lo que te diré no sea lo más sensato del mundo, pero vete – Dijo sin vacilar el moreno. En sus adentros, algo le indicaba que pasaría algo muy malo.
¿Irme? Pero, yo… - Hinata dudó de lo que diría. Si fuera por ella, ya se hubiera ido hace mucho tiempo, sin embargo una parte de ella quería enfrentar a su padre para demostrarle que ella era una persona fuerte y que nunca más dejaría que le pusiera un dedo encima.
Llamaré a Naruto. Creo que debemos hablar con él – Mencionó el moreno, mientras cogía el teléfono.
….
Hiashi Hyuga se encontraba en el aeropuerto de la ciudad donde se encontraba trabajando. Su mirada se había tornado más seria de lo normal. Casi se podía ver la rabia que sentía.
Los pasajeros del vuelo número 213 con destino a Santa Bárbara, favor abordar el avión – Decía una chica por el altavoz.
Espero que me des la cara, Hinata… - Susurró con rabia el hombre. Mientras viajaba recordó la llamada que tuvo algunas semanas atrás.
¿Hello? –
Hola, Sr. Hyuga. ¿Me recuerda? –
Sr. Yagami, profesor de historia de mi hija mayor, ¿no? –
Me halaga que aún me recuerde. En fin, sólo llamaba para informar de una situación que me tiene un poco preocupado con respecto a su hija – Mintió el profesor.
¿Con Hinata? Espero que no haya bajado su promedio de notas. De ser así, tendrá un severo castigo – Dijo serio Hiashi. Esperaba que su hija obedeciera cada orden que se le daba.
No, para nada. Ella conserva excelentes notas hasta ahora, pero no creo que las mantenga por mucho tiempo –
¿A qué se refiere? –
Bueno, si sigue con las mismas amistades, no llegará muy lejos. Esos chicos siempre la involucran en sus riñas y creo que en su estado no debería de estar participando en discusiones de ese tipo, menos ahora que falta solo un mes para el termino de clases –
¿En su estado? Disculpe, ¿podría ser más claro? –
Es decir, estando embarazada y con casi seis meses. ¿No cree que su hija debería de cuidarse un poco más? – El profesor rió para sus adentros. "Ahora me las pagarás Sai. Tu amiga sufrirá por tu culpa" –
¡Hinata está embarazada! – Gritó el padre de las hermanas Hyuga.
¿No estaba enterado? Lamento haberle entregado la noticia de esta forma. La verdad, es que pensaba que usted también lo sabía, ya que aquí toda la ciudad lo sabe – Comentó el profesor, disfrutando de cada palabra que salía de su boca.
Debo colgarle. Le pido que no comente esta llamada con nadie. Adiós – Pidió un poco más calmado el Hyuga.
No se preocupe. Yo también le pido lo mismo. Adiós –
Hiashi estaba muy sorprendido y furioso. Se tomó su tiempo en calmarse y pensar las cosas fríamente. ¿Debería creerle a ese profesor, a quien conocía desde que su hija entró a primero medio o ignorarlo completamente? No dejaría nada al destino, es por eso que ubicó a uno de sus cuantos contactos para que le aclarara este asunto. Luego de unas semanas, pudo comprobar que aquella llamada estaba en lo cierto. Su hija estaba embarazada, tenía seis meses y todos en la ciudad lo sabían, incluso su hija menor y su sobrino. Se sentía un tonto, al no sospechar de las supuestas salidas de Neji en compañía de Hinata, el sonido del celular de Hanabi por las noches y los comentarios de varios de sus amigos que vivían en Santa Bárbara. Ahora sí que no dejaría que nadie se riera de él. Estaba decidido a obligar a su hija a obedecerle.
….
Ya está decidido, Neji. Desde que supe que Hinata estaba embarazada, sabía que llegaría este día. No puedo evitar lo inevitable… pero, no estoy del todo seguro con que te quedes aquí, Hina – Le dijo Naruto a su novia.
Yo también pienso lo mismo. De seguro Sakura o Ino te acepten en sus casas, mientras solucionamos este problema – Le dijo Neji muy serio. El presentimiento que había sentido horas atrás, se incrementaba más y más.
Naruto… Neji… - Hinata estaba sorprendida de que su novio y su primo se unieran para ayudarle a enfrentar a su padre, sin embargo no podía permitirse seguir escapando. Debía ser fuerte para su hijo. No puedo salir corriendo, chicos. También es mi responsabilidad – Afirmó la morena. Los chicos trataron de convencerla de lo contrario por un buen rato, mas sólo consiguieron que la morena siguiera firme en su decisión.
Los tres chicos esperaron en la sala de estar el momento que tanto aguardaron. Las horas pasaban y Hiashi no se presentaba. Neji dudó que su prima menor estuviera equivocada, sin embargo decidió llamarla por si acaso. En ese momento, la puerta principal se abrió, dejando ver al jefe del hogar. Este caminó por el pasillo hasta llegar a la sala.
Me imaginaba que se encontrarían aquí – Dijo Hiashi con seriedad. Los chicos le miraron con sorpresa. Se imaginaban otro tipo de reacción. Supongo que quieren hablar conmigo… Uzumaki y Hinata, síganme – Ordenó sereno el padre de la muchacha. Neji, es mejor que nos dejes solos. Después hablaré contigo a solas – Le dijo a su sobrino, mientras emprendía el camino a su despacho.
Hinata comenzó a temblar y a sudar frío hasta que la mano de su novio le agarró una de sus manos, en señal de apoyo. El rubio y la morena, siguieron al hombre mayor sin pronunciar palabra. Neji se sentó en la sala, con esa extraña sensación que aún permanecía en su corazón.
Al llegar al despacho, Hiashi se sentó en la silla de su gran escritorio. Pidió que cerraran la puerta y bloquearan el seguro, explicando que no quería interrupciones. Ordenó que se sentaran frente a él y el silencio reinó por unos minutos.
Bien, escucho – Hiashi rompió el silencio, sin cambiar la voz serena que mantenía desde que llegó a la casa.
