El peor de los escenarios
En otras circunstancias a Orihime habría disfrutado de ver a todos sus amigos reunidos pero esa no era la ocasión. La guerra había terminado pero no estaba segura de que hubieran ganado. Yhwach había sido vencido pero eso no era sinónimo de que la paz regresaría. Había muchos heridos y muertos.
En esa ocasión no se habían reunido para celebrar, nadie se sentía con ánimos para celebrar y no tenían motivos para hacerlo. Uno de los peores escenarios había ocurrido, era necesario conseguir algo para reemplazar al Rey Espiritual e Ichigo era el único que podía hacerlo. Hicieron todo lo posible para evitarlo, nadie quería que al hombre que tanto había hecho por ellos perdiera su futuro siendo tan joven pero sus intentos fueron en vano y el tiempo escaso.
Orihime posó su mirada sobre Ichigo, no parecía alterado, incluso sonreía pero ella sabía que esa sonrisa, al igual que la que tenía cuando se acercaba el aniversario de la muerte de su madre era falsa. Todos habían ido a allí para verlo por última vez y poder despedirse. Ninguno quería que tuviera ese destino pero sabían que no tenían otra alternativa, convencerlo sería en vano y, aunque lo desearan, tomar su lugar tampoco era una opción.
Orihime se propuso no llorar pero falló. La primera vez que se despidió de Ichigo no dolió tanto, en esa ocasión creyó que sería definitivo pero le quedaba el consuelo de que al menos sería feliz, de que al irse ella sus amigos estarían seguros, en esa ocasión ni siquiera le habían dado respuestas y cuando le preguntó a Mayuri Kurotsuchi pero este solo le dedicó una sonrisa que le pareció burlona y le dijo que estaba mejor sin conocer esa respuesta. No volvió a preguntar, en ese momento su prioridad era encontrar algo que pudiera reemplazar al Rey Espiritual.
Un pañuelo se colocó frente a ella y cuando levantó la mirada se encontró con el rostro de Ichigo. Lloró con más fuerza mientras tomaba el pañuelo que le ofrecía. Odió la idea de volver a Karakura y saber que no podría volver a verlo, de ir a clases y encontrar el asiento de Ichigo vacío, el recordar esos pequeños momentos que compartieron resultaba doloroso y odioso el pensar lo que el futuro le deparaba a alguien tan noble.
—Estaré bien —le dijo Ichigo, su voz denotaba resignación y el cansancio de quien ha luchado por mucho tiempo.
—Seguiremos intentando...
Para Orihime, hablar le resultaba difícil, no quería ser consolada, quería ayudar a Ichigo, brindarle una esperanza pero sobretodo, quería creer que aún quedaba una esperanza y que si continuaba esforzándose podría encontrar una alternativa. Tomó la mano de Ichigo y la sujetó con fuerza y dejó que sus ojos y cuerpo dijeran lo que no podía expresar con palabras.
