MARCELINE PoV
"-¡AL SUELO! – oí gritar a una voz no muy lejos de mi, no entendía que sucedía, trataba de levantarme pero no podía mover siquiera mi brazo izquierdo, sentía el cuerpo muy pesado y cansado, ¿en dónde diablos me encontraba?, -¡NO ROMPAN LAS FILAS! – otra vez gritaba esa voz, ¿no entendía que sucedía, acaso me encontraba en el frente de batalla?, no, eso seria imposible, mi tiempo ahí termino hace años, no tendría sentido.
-hey Marcy, necesitas mejorar esa puntería tuya – una voz dice mientras todo comienza a volverse oscuro.
-Mi puntería siempre fue mejor que la tuya desde niños– respondo y entonces todo se vuelve negro"
Despierto
Tenía la respiración un poco agitada y la mirada en el techo, que sueño mas raro, viejas memorias habían regresado a mi mente, no es que fueran desagradables pero tampoco eran de mi agrado, preferiría tomarlas como recuerdos neutros sin final feliz o triste, además, no es que quisiera pensar en eso, no después de tener a tan hermosa chica acurrucada junto a mi.
-así que era por ti que no podía mover mi brazo izquierdo – susurro suavemente mientras observo como dicho brazo era usado de almohada, me acomodo un poco y comienzo a deleitarme con esa hermosa chica de cabellos rosas, ni una de las dos traía ropa y solo una delgada sábana blanca nos cubría, recuerdos de anoche se hacen presentes en mi cabeza y entonces me muerdo los labios, había sido completamente excitante y deleitante, recorrerla completa, sentirla, quererla, hacerla pedir más y más me producían un deceso de tranquilidad pero al mismo tiempo de emoción.
-hey Bonnie, ¿estas despierta? – pregunto, pero solo un leve quejido sale de ella, eso me daba a entender que no.
Dirijo la mirada al reloj, no era tan tarde como para levantarme, pero debía hacerlo de todas formas, tenía obligaciones que realizar, con cuidado me retiro de la cama, sustituyo el agarre de Bonnie a mi brazo con una almohada para evitar despertarla y me pongo en pie, cubro sus hombros con aquella sabana para evitar un posible resfrío, cojo una bata del armario y me dirijo a la puerta, necesitaba hablar con alguien.
-parece que tuviste una agradable noche – decía un rubio camarada frente a mí con una sonrisa de oreja a oreja.
-si la tuve, y no creo haber sido la única – respondo mientras me acerco a el y pongo un dedo en su cuello.
-¡oh rayos! – exclama mientras se sonroja y con una bufanda oculta esas pequeñas pero visibles marcas.
-Finn, trae el desayuno a mi habitación por favor, déjalo en la mesa y luego puedes desayunar con Flama si así gustas.
-¿ella realmente te gusta no? – pregunta con esa característica voz animada.
-si
-me alegra verte en este estado Mars.
-¿y bien?, me traerás el desayuno o que.
-entendido, no deberi….– levanta un poco la mirada sobre mi hombre y entonces la aparta de inmediato para salir corriendo – ¡creo que vi algo que no debía ver! ¡Perdón Marcy! – dice entre risas y desaparece por aquel pasillo.
-que diablos le pasa – cuestiono mientras cerraba la puerta y al girar me encontraba con una espectacular imagen, ahí estaba ella, sentada en la cama, con los ojos ligeramente abiertos y estirando los brazos, podía ver ese cuerpo perfecto y esas ligeras marcas entre besos y mordidas que deje mientras le hacia el amor – lo matare – aseguro para mis adentros.
-Bue-Buenos días Mayor – dice al percatarse de mi presencia.
-es Marceline – digo con un suspiro, anoche había pronunciado mi nombre mientras lo hacíamos, porque no hacía lo mismo ahora - ¿no tienes frio? – pregunto mientras señalo el hecho que no traía nada puesto.
Su cara se enrojece completamente e instintivamente sus manos pasan a cubrir sus pechos no sin antes taparse por completo con la sabana, seguramente estaba que moría de vergüenza cosa que me parecía extremadamente adorable y no puede evitar reír un poco.
-¡no es gracioso! – dice mientras sacaba un poco su cabeza y me mostraba su cara de rabieta.
-claro que lo es – la miro de reojo mientras me sentaba en la cama.
-no, no lo es, estaba..o bueno estoy des-desnuda en tu cama – se vuelve a cubrir completamente con la sabana – no tienes idea cuanta vergüenza siento ahora.
-¿humm? No se por qué tienes vergüenza mi dulce, no tienes nada que no haya visto ya – digo y entonces siento un almohadazo en mi cara.
-¡tenías que decirlo!, lo que hicimos anoche…yo..
Ya era suficiente, me puse en pie y quite la bata que me cubría para estar como ella, no puedo negar que si me dio un poco de vergüenza al principio, pero necesitaba hacer las cosas claras tanto para ella como para mí, necesitaba que todo quedara sin ninguna duda.
-que estas ..
-calla – pronuncio y entonces aparto esa sabana que separaba el toque entre su cuerpo y el mío.
Me acomodo sobre ella separando sus brazos, sosteniéndolos firmemente, entrelazando sus dedos con los míos, quería sentir su calor, quería sentir su aroma, quería sentirla y que ella me sintiera a mí, entonces la beso, la beso con la misma intensidad que lo hice anoche y me corresponde, es entonces que siento mi corazón latir a mil por hora, nos separamos ligeramente y coloco una mano a la altura de su corazón, este latía como el mío, estaba loco de excitación.
-no tienes que sentir vergüenza conmigo Bonnie – hundo mi rostro en su cuello y comienzo a besarla lentamente – no tienes por qué sentir eso ¿sabes?, me gusta tu cuerpo, me gusta tu aroma, me gusta tu risa, tu forma de expresarte, de hablar, me gusta todo de ti.
-Marceline – susurra y entonces me abraza fuertemente.
No me quedo atrás y la abrazo de igual forma, la necesidad de fundirme en su piel era demasiado fuerte, demasiado grande como para solamente una persona, toma mi rostro y entonces me besa y susurra lo feliz que es al escucharme decir todas esas cosas, me susurra lo agradecida que se siente de haberme conocido y lo afortunada de haberse enamorado de mi.
-¿tomamos una ducha? – pregunto entre besos, sabía que Finn estaría aquí dentro de poco con el desayuno.
-sí, eso estaría estupendo – responde con sus brazos entrelazados a mi cuello
Le proporciono un último beso y me levanto, ella lo hace de igual manera, estira un poco sus brazos y entonces se dirige al baño, al entrar solo dirige la mirada hacia mi y pregunta si no me bañaría también.
-¿no piensas acompañarme? – Dice lanzándome una mirada – necesito que me ayudes con la espalda.
-no será lo único en lo que te ayude – respondo y sujetando su mano entramos en la misma habitación.
FINN PoV
Ya me estaba aburriendo de tocar y tocar la puerta por cuantas ¿10? ¿20 Veces quizá?, Marceline me pidió un desayuno y aquí lo tengo, pero claro ahora no le daba la santísima gana de abrirme, a veces esa mujer me sacaba de quicio, de todas formas tampoco tenía planeado esperarla toda la mañana así que sin cuestionármelo dos veces abrí la puerta, vaya sorpresa, no había nadie, eso explicaba el por qué no recibía señales de vida.
Decidí colocar la comida en una pequeña mesa que se encontraba junto al gran armario que había ahí, Flama había decidido preparar el desayuno y vaya que le había salido bien, además de la buena pinta que esta tenia hasta yo moría por devorar todo, ya cuando estaba por retirarme unas ligeras risas llamaron mi atención, me dirigí con precaución a esa puerta de dónde venían, eran del baño privado de Marcy.
-no te muevas mucho podrías resbalar – era la voz de la Mayor.
-es tu culpa, tú me haces cosquillas, soy muy sensible a eso.
-¿enserio? – mas risas se hicieron presentes y entonces "splash".
-¿ves? Te dije que resbalarías.
-si, pero al menos caí en alguien suave.
-niña lista – escuche.
Supe por los sonidos que caricias y besos se hacían presentes dentro de ese pequeño lugar reservado para ellas dos así que decidí retirarme y dejarles con su privacidad, cerré la puerta y me dirigí a la cocina con paso lento, era bueno ver a Marcy feliz, recuerdo que desde pequeños no la había visto en tan buen estado de ánimo, ella y su hermano siempre traían un aire melancólico y triste, fue así desde que su madre falleció por culpa de una enfermedad.
-estas muy pensativo – decía flama, no me había percatado que ya había llegado a la cocina.
-es solo que me siento feliz por esas dos – respondo mientras tomaba asiento en la mesa
-¿te refieres a Bonnie y a la Mayor?
-si, se ve que están enamoradas, espero que no pase nada en su relación – digo mientras flama me sirve un plato y deja un café en la mesa.
-hablas como todo un hermano – dice entre sonrisas y se sienta a desayunar conmigo
-¿tu crees?, ¿no ves tu a Bonnie como una hermana? – pregunto a Flama mientras me meto un buen pedazo de comida a la boca.
-si la veo como una, ella es muy dulce y quiero que sea feliz, por cierto está caliente.
-debiste decírmelo antes – la miro con lágrimas en los ojos de dolor.
Entonces nos echamos a reír, Flama era la chica de la que yo me había enamorado, era fuerte, atrevida, cariñosa y protectora, tenía algo que no podría explicar o describir muy bien, pero ese algo me atraía y mucho, al igual que Marcy yo ahora también tenía algo que proteger, y apesar de estar en uno de los años más crueles de la humanidad, con tantas muertes y guerras, era muy hermoso saber que uno podía enamorarse.
-¿tu iras a esa fiesta del distrito? – pregunto flama mientras veía la invitación que se encontraba en la mesa.
-si, siempre he asistido desde pequeño.
-ya veo – responde – ¿y es divertido?
-bueno, hay bailes, y mucho alcohol, también hay un pequeño desfile y un gran brindis – la fiesta es divertida, ¿porque me preguntas eso?
-curiosidad
-de todas formas iras conmigo – digo tomando el café y observándola divertidamente, yo tengo mi propia invitación y en ella puedo llevar a quien quiera como acompañante – ella se levanta de la mesa y veo en sus ojos felicidad.
-¿lo dices enserio?- pregunta
-si, además ya tengo permiso de Marcy de llevarte, iremos a comprar un vestido en unos días.
Me acerco a ella y la abrazo, entonces nos ponemos a reír, comprar un vestido para la princesa del fuego podría ser todo un reto, además sabia de buenas fuentes que era toda una travesía encontrar el indicado, seguramente sería un día divertido.
-vaya, ¿porque tanta felicidad? – una voz conocida se hacía presente.
-buenos dias Mayor – hablo Flama separándose un poco de mi, bueno era entendible, aun no había esa confianza con ella.
-gracias por llevar el desayuno Finn, y gracias por prepararlo Flama.
-no hay de que agradecer Mayor.
-buenos dias Bonnie – dije y entonces rei un poco, me acorde que la había visto algo desnuda, Marcy me fulmino con la mirada.
Nos sentamos a la mesa y tuvimos una agradable conversación por la mañana, de alguna manera se sentía como una familia de cuatro personas.
Bueno espero que les haya gustado el episodio, hoy vimos un poco mas el punto de vista de Finn, y también la fiesta del Reich se aproxima, veremos como se desarrolla Marcy y Bonnie en su relación, dejen sus comentarios allí abajo, eso es lo que motiva a escribir más.
