Hola a toda/os! Tardé muchisimo, lo se. Les pido mil disculpas! Les dejo un nuevo capítulo, espero que les guste. Espero sus reviews y desde ya les agradezco sus hermosos comentarios.
Esta historia es sin fines de lucro, siendo mi única ganancia el placer de escribir. Los personajes de Ranma 1/2 son propiedad de Rumiko Takahashi.
PERO ME DA MIEDO ENAMORARME
Cap 10: Quince
….
Akane: ¡¿Qué haces?!
Grita mientras me empuja y a continuación cubre su boca con ambas manos.
La miro brevemente y vuelvo a arremeter.
Me avecino desaforadamente y retiro sus manos del rostro.
La primera vez fue un impulso, solo la besé, sin planificarlo, con ojos herméticamente cerrados, con mis manos pegadas a mis costados, sin tocarla, sin forzarla, un mero intento por rosar sus labios con los míos.
Ahora es distinto, ahora lo pienso, ahora lo deseo.
Tomo su cara entre mis manos y la beso. Con furia, con necesidad, con desesperación. Ella intenta apartar mis manos, pero es en vano. No puedo frenarme. Mis labios insisten en abrirse paso y tomar su boca por completo, pero ella no me corresponde. Intento calmarme, así que bajo la intensidad de mi asalto y comienzo a besarla lentamente mientras acaricio sus mejillas con mis pulgares. Pero ella aprovecha que bajé mis defensas para desprenderse de mi agarre y abofetea mi cara con furia.
A: ¡Eres un imbécil! _me dice con sus ojos llorosos_ ¡Lo arruinaste todo! _me grita, mientras un tanto avergonzado bajo la mirada.
Pero no se aparta, no toma distancia. "Lo arruinaste todo", recito para mis adentros.
Y la vuelvo a mirar. Instintivamente estiro mis manos hacia ella, pero bloquea mi avance, una, dos veces. A la tercera me deja secar sus lágrimas.
Ahora también me mira. Compartimos el mismo temor, como si estuviéramos a punto de hacer algo prohibido.
Pero aun así me dejo llevar por lo que quiero, la quiero a ella, así que vuelvo a acercarme a sus deliciosos labios.
A: No Ranma, por favor _me ruega, frenándome con sus manos sobre mi pecho.
R: Sí Akane _le contesto temblando mientras mi respiración se acelera_ por favor.
Me aprovecho de su boca entreabierta. Esta vez, paulatinamente tomo sus labios entre los míos, uno a la vez. Los acaricio, los beso, los succiono, los muerdo y me aparto unos segundos para verla. Ella abre sus ojos, me mira. Esta agitada, como yo. La observo desplazar sus ojos hacia mi boca y entonces… me besa. Sus brazos ascienden por mi pecho y se aferran alrededor de mi cuello, acabando con toda la distancia que existía entre los dos. Yo la rodeo con mis brazos y la apretó… sí, la apretó fuertemente contra mí. Y comenzamos a besarnos.
Esta vez, nuestra primera vez, dejo que ella tome la iniciativa. Me besa despacio, brevemente, torpemente, como si fuera su primer beso. Me encanta. Sus besos son suaves, gentiles, inocentes. Pero llego a mi límite con facilidad. Comienzo a responder, a guiarla, a tomar el control nuevamente. Profundizo el beso, intensifico las caricias sobre su cuerpo, y ella como buena aprendiz logra seguirme el paso. Es mi mejor alumna… la única. De repente toma mi pelo y tira levemente de él, lo suficiente para hacerme gemir. Dios mío, quiero hacerle el amor aquí mismo.
En ese momento, cuando estoy a punto de explotar, ella toma distancia y se aparta lo máximo que mis brazos le permiten.
A: Ranma _suspira con sus ojos entrecerrados, estremecida.
Su cara está colorada, sus labios hinchados, su pelo revuelto. Decido abrazarla, con todas mis fuerzas. No puedo creerlo, no puedo creerlo, ¡No puedo creerlo!
Siento como ella responde con la misma intensidad.
Se siente tan bien tenerla conmigo. Tan bien como esa noche, cuando tomó mi mano. Seguidamente ese recuerdo vino acompañado de su contracara, cuando me soltó.
Me aferro más a ella.
Nos quedamos así, empapados no solo por la lluvia sino por el sudor que envuelve cuerpos producto del miedo, de la excitación y del nerviosismo. Acaricio su pelo, froto su espalda, inspiro su olor. Comienzo a besar su cabeza, sigo por su frente, la miro fijamente por unos segundos y la beso suavemente, reiteradas veces.
Lo maravilloso, lo increíble y mágico es que ella no solo deja que la bese, me besa también.
A: Dejó de llover _dice de repente, aterrándome.
La idea de que este momento culmine, de que suelte mi mano como aquella vez y desaparezca de mi vida, así como le gustaba hacer, me llevó a exclamar.
R: ¡Vamos a mi departamento!
Ella salta de mis brazos como un resorte y me doy cuenta cuan fuerte es al lograr escaparse del calabozo que construí para ella con mis brazos.
A: ¿Qué? ¡Eres… eres un pervertido! _sentencia completamente ruborizada.
Se da media vuelta e intenta tomar distancia. Mi peor pesadilla se hace realidad.
¡No esta vez!
La retengo del brazo, pero ella no quiere enfrentarme. Uso mi fuerza para hacerla girar hacia mí y cuando lo logro veo sus ojos llenos de lágrimas. ¿Qué hice?
Inmediatamente tomo entre mis manos su cara y me acerco mirándola fijamente, sinceramente, a pesar de que ella se resiste.
R: ¿Qué sucede mi amor? _le digo inconscientemente, sorprendiéndome ante mi declaración.
Es que nunca hubo una verdad tan profunda y certera. Eres mi amor.
A: No me digas así, no intentes engañarme. Sabía que harías esto, pero nunca pensé que tan rápido. Por lo menos…por lo menos te hubieses tomado más tiempo.
R: ¿De qué hablas Akane?, ¿qué estás diciendo?, no te entiendo.
A: Olvídalo.
R: Akane-
A: -soy una tonta, pero es mejor que hayas mostrado tus garras ahora. Antes de que me enamore más de ti.
"Mas"… me enamore más…. Eso quiere decir…
Quiero besarla pero no es el momento. Así que intento entender que le sucede, primero.
R: Mírame _le ruego_ realmente no entiendo qué hice mal. Explícame, por favor… no te voy a dejar ir hasta que me lo expliques.
Sinceramente, incluso cuando me expliques Akane, incluso en ese momento creo que no voy a dejarte ir.
A: ¿Piensas que soy tan fácil? ¿Piensas que con unos besos voy a caer a tus pies y… y en tu cama? No sé de qué me sorprendo, si se cómo eres… y sé que soy para ti _exclama intentando apartarse.
Ya entendí. También me lastimas Akane, con que piensas eso de mí.
R: Estas equivocada. Quiero que vayamos a mi departamento a hablar, a decidir qué vamos a hacer… o mejor dicho cómo. Quiero que nos cambiemos de ropa antes de que nos enfermemos y, ¿por qué no?, tomar algo caliente.
Me mira confusa pero acto seguido siento como se relaja, y entonces la abrazo nuevamente.
R: No voy a mentirte_ le susurro al oído_ quisiera hacerte el amor _se vuelve a tensar_ porque me gustas, mucho, de verdad. Pero esa es solo una de las cosas que deseo hacer contigo. Quiero contarte el resto, por eso te pido que vengas conmigo.
La aparto y la observo.
Ella asiente haciendo que quiera besarla… y lo hago. Hasta que comienzo a sentir nuevamente las gotas caer. Tomo su mano de inmediato.
R: ¡Vamos!, antes de que nos agarre la lluvia otra vez.
Corremos hacia el auto. Subimos y emprendimos el camino a mi casa. No hablamos pero no fue incómodo. Al contrario, no podía borrarme la sonrisa de la cara. Constantemente volteaba a verla y chocaba con sus ojos, ambos reíamos en complicidad y volvíamos a mirar hacia otra dirección. Parecíamos niños o mejor dicho un par de adolescentes.
Al llegar me apresuro en bajar y abrirle la puerta. Ella me sonríe al encontrarse con mi mano en oferta. La toma y comenzamos a caminar hacia el ascensor. Recuerdo la tensión que existía en este diminuto espacio que compartimos aquella noche. Lo siento en este preciso momento. Recuerdo también como ansiaba besarla, el mismo deseo que habita en mi desde esa noche. Pero no es el momento, no quiero volver a asustarla. Más bien quiero creer que habrá muchas otras oportunidades para hacerlo… dime que sí Akane, que no me estoy equivocando.
Pero la aludida, ajena a todos mis pensamientos, solo puede mirar hacia el piso mientras juega nerviosamente con sus manos. No puedo evitar sonreír ante semejante imagen.
Por fin llegamos e ingresamos de inmediato al departamento, y justo como aquella vez Akane se dirige al enorme ventanal.
A: Había olvidado la hermosa vista.
R: Yo sigo soñando con ella muchas veces.
La imagen de ella junto al ventanal solía aparecer en mis sueños.
R: Voy a buscar ropa seca y unas toallas.
Ella no me responde, está atrapada por las luces provenientes de la ciudad.
Me cambio rápidamente y tomo algunas prendas para ella junto con unas toallas. Vuelvo al living para encontrármela en la misma posición.
R: Toma, puedes cambiarte en mi baño. Incluso podrías tomar una ducha si así lo quieres. Aquí hay unas toallas.
A: Gracias _me sonríe tímidamente.
R: Yo prepararé algo para comer, ¿quieres?
A: Esta bien _se queda en silencio_ eh… ¿Dónde está el baño?
Ah, eso era. Llegué a pensar que quería decirme algo importante, en realidad pensé que quería que la bese o abrace… me sonrojo ante mi pensamiento pervertido.
R: Por aquí, usa el de mi habitación.
Le señalo el camino, pero antes de darle la espalda puedo jurar que vi como sus mejillas se ruborizaban. ¿Se habrá dado cuenta de mis pensamientos, o acaso ella se encontraba en la misma sintonía? Parece una niña… me pregunto cuán lejos habrá llegado con Shin… de hecho la última vez que hablamos me dijo que lo estaba evitando porque aparentemente él quería romper toda distancia con ella. El solo pensarlo me hace enfurecer. Ahora no Saotome, no es el momento.
R: Toma tu tiempo _le digo antes de dejar la habitación.
Me dirijo a la cocina y compruebo horrorizado que no hay ningún producto fresco para cocinar lo cual es lógico, hace un par de horas que llegué… y lo único que había hecho fue pensar en ella.
Busco en las alacenas y encuentro ramen instantáneo. Algo es algo. Termino de encender la cocina para calentar el agua y escucho sus pasos.
R: Disculpa Akane, solo teng…
Me quedo sin palabras. Una de mis fantasías acababa de hacerse realidad. Verla usando mis ropas era lo más ridículamente sexy que había visto.
A: ¿Qué sucede? _pregunta alarmada.
Recupero el aliento.
R: ¿Puedo serte sincero?
A: Por favor.
R: Te ves… muy… hermosa.
La palabra justa era sensual, pero…
A: Jajaja, no creo que "hermosa" sea la palabra adecuada, pero la acepto. Gracias.
Se acerca mientras siento mis mejillas quemarse ante la vergüenza de ser descubierto una vez más.
A: ¡Ramen! ¡Qué rico! Hace mucho que no comía esto.
R: Pues… me alegro.
A: ¿En qué ayudo?
R: Bueno, puedes ayudarme a poner la mesa. Allí están los vasos y aquí los cubiertos.
A: Entendido.
Nunca, ni en un solo pensamiento o fantasía me hubiese imaginado que las cosas terminarían de esta manera.
Yo llegué con la expectativa de exponerla, de preguntarle por qué me envió ese mensaje cuando sabía que yo me había ido de Tokio para olvidarla. Hasta había pensado en la posibilidad de alertar a mi primo sobre la mujer con la que estaba. Es que fue muy cruel e injusto como me dijo que no sentía lo mismo por mí y luego me hace pensarla, esperarla, desearla.
Fue un gran impacto verla y sentir algo diferente. Sabía que sería así, pero pensé que confirmaría que fue algo pasajero, un enamoramiento breve, especial, pero perecedero. Al verla me di cuenta de cuánto la había extrañado, de cuanto quería verla. Sentí el pecho oprimido y cosquillas en el estómago. Quería abrazarla muy fuerte y sentir su perfume. Nunca había extrañado a alguien. Esto no es un simple enamoramiento, es mucho más.
Con el ramen ya listo nos sentamos a comer. Nos confortó el calor de la comida y la compañía mutua, o eso quiero creer. Ninguno de los dos se atrevió a romper el silencio así que solo nos concentramos en comer.
A: Estuvo muy rico-
R: -¿por qué dijiste que no sientes lo mismo que yo? _dije sin pensar ni poder evitarlo.
Ella me mira y responde sin vueltas.
A: Porque es la verdad.
R: Entonces… ¿por qué me besaste?
A: Porque quise.
R: ¿Acaso eres una niña caprichosa? _pregunto enojado.
A: No lo soy, jamás besaría a alguien por capricho.
R: No te entiendo.
A: ¿Qué quieres entender?
R: Si sientes lo mismo que yo por ti.
A: Ya te respondí que no
Me va a volver loco.
R: Entonces… entonces ¿qué-
A: -¿por qué no me preguntas qué siento por ti Ranma? Esa es la pregunta correcta.
¿Correcta?
R: Bueno, está bien. ¿Qué sientes por mi Akane?
A: Creo que te amo.
No me esperaba esa respuesta.
R: ¿Có-có-cómo? _pregunto pensando que tuve una alucinación auditiva.
A: Creo que te amo Ranma.
Me lanzo sobre ella. Akane se levanta de inmediato evitándome. Recobro mi equilibrio y la tomo entre mis brazos, pero ella se resiste interponiendo sus brazos.
A: Espera Ranma, dije "creo".
R: Es mucho, mucho más de lo que imaginaba mi amor _intentando besarla.
A: ¡Dije que esperes! _me ordena enojada.
Me detengo y veo su seño completamente fruncido.
R: Akane, es que no comprendes lo que significan esas palabras para mí, yo-
A: -sé lo significan para mi Ranma, no tienes idea de lo que implica decirte esto _poniendo distancia de mi.
R: Implica que tenemos que estar juntos.
A: Es justamente lo contrario.
R: ¿Por qué haces las cosas tan complicadas?
A: ¡Tú complicaste todo! ¡Tú cruzaste la línea entre los dos, no debiste haberme besado!
R: Yo no puedo seguir escondiendo lo que siento por ti. Créeme que lo intenté.
A: Te fuiste.
R: Sí, quería olvidarte… es decir Akane, ahora me dices que me amas-
A: -creo que te amo _aclara.
R: -pero esa noche me dijiste que no sentías lo mismo que yo.
A: Es la verdad. Son dos cosas distintas. Una cosa es estar enamorado de alguien. Algo muy distinto es amar. Pero seguramente nunca lo has sentido por eso no puedes entenderme _me dice dándome la espalda.
R: Enséñame entonces, muéstrame la diferencia.
A: Tú dijiste que te estabas enamorando de mí pero que eso solo sucedería si yo te correspondía… ¡como si pudiera ser posible!
R: ¡Es que no quería sufrir!
A: ¡Nadie quiere sufrir, idiota! pero tú lo haces todo de forma tan egoísta, solo piensas en ti.
R: Está bien, tienes razón _enfrentándola_ fui un idiota porque no pude olvidarte Akane, al contrario creo que también te amo.
A: ¡Ja! ¡Claro, ahora es fácil admitirlo porque sabes mis sentimientos!
R: ¡No! Cuando te vi…
Me quedo silencio. Ella me observa, expectante.
R: Confirmé que lo que siento es real.
Reconozco esa expresión. No me cree.
R: Dame una oportunidad, ambos tenemos dudas pero también certezas. Tú tal vez no me crees pero te juro que es la primera vez que siento algo así… y no puedo rendirme. ¿Y si estamos destinados a estar juntos Akane?
A: No seas galante Ranma. No necesitas decirme palabras amorosas, ni promesas de amor. No fue por eso por lo que me enamore de ti.
R: Discúlpame si soy cursi, pero es lo que siento. ¿Acaso piensas que lo que te estoy diciendo se lo digo a todas las mujeres? No me conoces Akane.
A: No quiero discutir ni poner en tela de juicio tus palabras o emociones. Simplemente… ahora que ya pusimos en palabras lo que pasa entre los dos, creo que ya podemos dar fin a-
R: -¿dar fin?
A: Sí, yo planeaba guardar mis sentimientos para mí misma, quería cerrar esta noche, con este concierto, nuestra historia… que jamás comenzó en realidad.
R: Akane-
A: -fue hermoso compartir algo así. Contigo descubrí lo que se siente tener un amigo con quien compartir las cosas que más me gustan, tener una mentor que me enseñe a mejorar en mi disciplina, tener a un hombre que se preocupa por mí, escuchándome, confortándome… y ahora, por primera vez viví en carne propia lo que siente una mujer al ser besada por alguien a quien muere por besar, a quien desea besar con todas sus fuerzas
La abrazo fuertemente, sus palabras me conmovieron, me asombraron pues siento por ella exactamente lo mismo. No, esto no puede acabar, esto recién comenzó Akane.
A: Ranma, es demasiado tarde…
R: Entonces quédate aquí conmigo _le susurro.
A: Lo sigo enserio.
R: Yo también. Quédate conmigo esta noche, solo quiero dormir contigo. Por favor. Mañana veremos cómo continuar.
La escucho suspirar mientras la espera por su respuesta se hace eterna. No me rindo, la abrazo, le ruego.
A: Está bien _finalmente accede.
Me separo de ella y beso su frente. Tomo su mano y la llevo a mi habitación. Nos sentamos sobre el mullido mueble, uno a cada lado. Estamos nerviosos, pero también expectantes. Corro el acolchado y la sabana e ingreso mientras la observo. Ella se toma unos segundos más y finalmente me copia. Nos acostamos en silencio, mirando el techo. Siento calor, estoy hirviendo. No puedo negar que estoy excitado, y mi cuerpo lo evidencia. Trato de calmarme pues no quiero que ella se dé cuenta… o lo sienta. Decido mirar al techo y cerrar los ojos por un rato. Es en vano, no puedo calmarme. De repente siento movimiento y luego me doy cuenta de que ella, la mujer que tanto quiero, está a mi lado, que se ha recostado en mi pecho y me abraza tímidamente. Entonces reacciono casi instintivamente y la encierro entre mis brazos, apretándola contra mi cuerpo.
A: Ranma, me estas ahogando_ se queja.
Y me doy cuenta de que prácticamente la estaba asfixiando contra mi pecho. Relajo mis músculos y le pido disculpas. Ella ríe.
A: Despacio, hazlo así.
Me enseña, ubicando mis brazos sobre ella, uno que la sujeta por debajo de su cuerpo y otro que pasa sobre su cintura. Ella me mira sonriente recostada sobre mi pecho, no puedo creer lo que está sucediendo, solo puedo sonreírle embobado.
No se cuento tiempo nos quedamos así, mirándonos, acariciando nuestros rostros, nuestros cabellos. Con mucha cautela, por mi reacción y por la de ella, me animo a acariciar su espalda, sus brazos, su cintura… y ella hace lo propio con mi pecho, mis manos, mi cuello. De repente me toma por sorpresa y besa mi mejilla. Besa mi nariz, mis ojos, mi frente. Yo tomo su rostro y la beso en la boca, conteniendo la bestia dentro de mí que quiere devorarla. Me tenso y padezco. Pero por otra parte me siento en la gloria al sentir como ella corresponde mis besos. De repente me coloco sobre ella y cuando abro mis ojos veo que aquella fantasía que había tenido cuando competimos frente al maestro se había hecho por fin realidad. Allí estaba ella con sus cabellos desparramados sobre la almohada de mi cama, sonrojada, respirando sonoramente con dificultad, sus labios hinchados y colorados. Entonces la abrazo fuertemente, desconcertándola.
R: Akane… quedémonos así.
Si no la abrazaba, si continuaba besándola no podría detenerme y realmente no quería confirmar sus sospechas.
No sé cómo ni cuándo, pero nos quedamos dormidos en los brazos del otro. Cuando desperté ya era de mañana.
Lo primero que hice fue comprobar que todo lo que había vivido hace unas horas no era un nuevo truco de mi cabeza. Para mi fortuna era real, ella estaba durmiendo sobre mi pecho. Me quedo observándola atentamente, recorriendo cada centímetro de su rostro.
A: Detente, ¿quieres? _me advierte divertida, aún con los ojos cerrados_ es incómodo.
R: No lo es, es placentero, encantador.
Lo digo enserio, el verla me produce un efecto de encantamiento.
Abre sus ojos y amplía su sonrisa, contagiándome de inmediato. Estira su mano hacia mí y comienza a acariciar mi rostro. Fue la continuación de la escena de anoche. Nunca había disfrutado de estas cursilerías, esto de mirarse y quedarse sonriendo como un tonto, de disfrutar una caricia tierna y sin segundas intenciones, más que el puro deseo de querer mimar al otro.
A: Debo irme _me dice de repente mientras intenta incorporarse.
R: Espera, desayunemos primero, es temprano.
A: Ranma-
R: -no _le digo serio_ tenemos que hablar de nosotros primero.
Algo habrá visto en mi rostro, por lo que de inmediato asintió.
Ya en la cocina preparamos el desayuno en el más profundo silencio. Temo que sea la calma que anticipa el malestar.
Nos sentamos pero ya sin poder contenerme me dirijo a ella
R: ¿Qué vas a hacer con Shin?
Me mira incomoda.
A: ¿Con Shin?
R: Tenemos que decírselo.
A: Ranma, ¿decirle qué?
R: Lo que sentimos, el uno por el otro.
Hace una mueca con su boca antes de comenzar a comer dejándome a merced de una cruel espera nuevamente, como solía hacerlo.
R: ¿Qué es lo gracioso? _le pregunto si poder esconder mi enojo
A: ¿Qué quieres que le diga a Shin, Ranma? "Me enamoré de tu primo, lo siento Shin" _contesta con sarcasmo.
R: ¿Quieres esconderlo de él? ¿Quieres que seamos amantes entonces?
A: No seas ridículo.
R: ¿Entonces?
La respuesta caía de madura. Entonces nada, entonces lo que vivimos se termina.
Ante tal conclusión me acerco a ella y me arrodillo, tomándola desprevenida. Tomo su rostro entre mis manos. Es la única forma en que puedo obligarla a que me mire y no se escabulla de mí.
R: ¿Quieres que esto se acabe cuando todavía no ha comenzado?
A: Sí, porque no ha comenzado, estamos a tiempo. Te lo dije yo…
Se queda sin palabras. Me mira con esos hermosos ojos llenos de temor. No intenta apartarme, al contrario, la siento respirar agitadamente. Me acerco precipitadamente a su boca y la beso, mientras la abrazo y la acerco a mi cuerpo. Ella me rodea con sus brazos. Me levanto sosteniéndola de sus caderas y ella, por su parte, se envuelve con sus piernas alrededor de mi cintura. Camino con Akane a cuestas, sin interrumpir nuestros besos, hacia el enorme sofá de la sala de estar. Me siento y ella se acomoda en mi regazo, sin separarnos ni un centímetro.
R: ¿Ves? ¿Quieres que esto que sentimos se acabe así? _logro decirle luego de hacer un enorme esfuerzo por apartarme de sus labios.
Ella apoya su frente contra la mía.
A: No estás haciendo las cosas fáciles.
R: No es la idea.
Ella se ríe brevemente y me abraza. Yo la envuelvo con mis brazos.
A: 15 días _susurra en mi oído.
¿15 días? ¿Para qué?
Temo la respuesta, así que no pregunto.
R: 15 días, preciosa _le respondo.
Ella me besó, pequeños y tiernos besos a través de los cuales podía sentir que estaba contenta con mi respuesta. Yo también lo estaba.
Nos quedamos en esa posición un rato más, hasta que nos dimos cuenta de la hora.
La llevé al departamento de su amiga y luego me dirigí al gimnasio. Creo que todas las células de mi piel irradiaban felicidad. Tuve que aguantar los comentarios de todos mis alumnos con respecto a mi cara de bobo. "Ranma sama debe estar enamorado", afirmaban. Yo fingía enojarme ante sus comentarios pero sinceramente no podía evitar sonrojarme, pues tenían razón.
Se hizo de tarde y llegó ella. Nunca la había esperado tanto. Ella me divisa y puedo notar cómo se sonroja.
Quiero correr y tomarla entre mis brazos, pero recordé lo que habíamos acordado. Nuestra relación, o lo que fuera que teníamos, debería permanecer secreta. "¿Por 15 días?" Pregunté fallidamente, sin tener una respuesta.
Me acerco a ella, mostrándome exageramente serio y formal.
R: Señorita Tendo.
A: Ranma sensei.
Nos saludamos sonrojados, mientras hacemos una reverencia acartonada. Parecemos estúpidos.
Entrenar con ella esta vez fue totalmente diferente. Cada contacto con su cuerpo generaba una mezcla entre tensión y ternura, sensualidad y cariño. Nos reíamos mucho al notar lo incómodos y familiarizados, a la vez, que estábamos con el cuerpo del otro.
Cuando nos dimos cuenta, el entrenamiento había finalizado.
R: ¿Hoy es día 1?
A: Así es.
R: Bueno, vayamos a festejarlo, ¿qué te parece?
A: Una brillante idea… sensei _pronuncia sensualmente mientras me guiño un ojo.
Estoy por lanzarme a sus brazos pero percatándose de mis intenciones se distancia de inmediato.
A: Voy a cambiarme, te espero frente a tu a auto.
Me vuelve loco.
Ese día, nuestro primer día, la llevé a uno de los restaurantes más caros de Tokio. Quería sorprenderla y hacer alarde de mis contactos y mis recursos económicos. La noté rara, no sabía bien que era. No quería intimidarla, todo lo contrario, quería agradarla. Lo mismo sucedió los días dos y tres. Ambos en restaurantes distintos pero igual de glamorosos.
R: ¿Qué sucede Akane, te noto rara? _me animé a preguntarle, la tercer noche.
A: Nada, ¿por qué lo preguntas? _respondió tímidamente
R: Por favor, dime la verdad, no soy idiota. No te ves bien.
Ella me quedó mirando en silencio.
A: Sabes, yo vengo de una ciudad muy pequeña. Desde que era una niña soñaba vivir en Tokio, te lo he contado, ¿recuerdas? _asiento atento_ Me encanta el brillo de esta ciudad, el ruido, el constante movimiento, la gente… pero esto, este lujo… no es lo mío Ranma. Mira a esas mujeres, mírame a mi… ni siquiera sé como pronunciar el menú. Mi ropa, mi peinado, mi esencia no coincide con este lugar y realmente no quiero que así sea, estoy bien conmigo misma. Sin embargo no puedo evitar sentirme incómoda para serte sincera.
Fue ahí donde caí en cuenta de mi estupidez. No me había puesto a pensar en que le agradaría a ella, solo quería deslumbrarla, quería que vea que tipo de vida podía tener conmigo. De allí en adelante fuimos a comer a los lugares que ella quisiera, lugares con música agradable, comida tradicional y deliciosa, a veces al aire libre, a veces en un rinconcito casi perdido dentro de algún restaurante familiar. Me gustaba, podía ser yo mismo, no tenía que hacerme el gran Gatsby para impresionarla. No tenia que impresionarla. Nos divertimos cada una de esas noches como nunca lo había hecho, todas menos la número quince.
Los días cuatro y once fuimos al cine luego del entrenamiento, compramos palomitas y gaseosas, luego un helado para abrirnos el apetito antes de la cena. Su gusto favorito era el chocolate. El sexto día fuimos a una competencia y luego a un café cercano para debatir sobre los luchadores y analizar las técnicas que emplearon. El día quince no fuimos a ningún lugar luego del entrenamiento. El más divertido fue el noveno día. Pasamos toda la tarde en la playa, tomamos sol, jugamos vóley y luego a las cartas. Lo mejor fue ver juntos el atardecer. De más está decir que todos los días estaban repletos de caricias, besos, abrazos. Especialmente el día número catorce, el cual pasamos juntos encerrados en mi departamento. Cocinamos, miramos tele, escuchamos música, hasta tomamos una pequeña siesta abrazados sobre el sillón del living. Era muy inquieta al dormir, pero podría lidiar con ello por el resto de mis días. Con el pasar de los días mi deseo por Akane crecía hasta el punto de lo insoportable. En varias ocasiones tuvimos que forzarnos a detenernos. Teníamos que cumplir la promesa que habíamos hecho el quinto día cuando las cosas casi se salieron de control en el interior de mi auto, luego de parar un rato para observar la noche estrellada en algún lugar oscuro de la ciudad. "No sexo". Accedí sin pensar lo difícil que sería. Durante las dos semanas que compartimos tuve que bañarme con agua fría en más de una ocasión durante el día, especialmente por las noches, cuando más la extrañaba… y deseaba.
El peor de los días fue el décimo. Ella no fue a entrenar y solo nos vimos en la cena. Estuvimos juntos dos horas. "No preguntes", me ordenó, y yo como siempre terminé obedeciendo. Ni siquiera me dejó llevarla a su departamento. El día número doce fue parecido, solo accedió a que la acerque a su casa, pero apenas frené el auto se bajó saludando apresuradamente.
Los días siete y trece pasamos la tarde entrenando. Quería que le enseñe a perfeccionar las técnicas que recientemente le había enseñado. Es muy testaruda, persistente, exigente. Solía exigirme constantemente que le cuente la verdad de todo, y por alguna razón no podía hacer otra cosa. Fui sincero por completo, especialmente aquella tarde del octavo día donde estuvimos haciendo un picnic en el parque. Jugamos a verdad o consecuencia. Siempre elegía consecuencia y yo solo quería preguntarle si de verdad me amaba. Mi castigo ante su evitación fueron retos que involucraban besos, caricias y de vez en cuando alguna prenda que le hiciera pasar un poco el ridículo. Ella cumplía, no se dejaba intimidar. Pero nunca obtuve "su verdad".
El día quince no la vi. Me rehusaba a verla, aunque estaba muriendo de tanto extrañarla. Recibí su llamada, me preguntó preocupada dónde estaba y por qué no había asistido al trabajo. Le dije que no había necesidad de vernos ese día, que nos podríamos ver el día dieciséis, el diecisiete o el diecinueve, que resultaba ser hoy. Insistió en verme. "Es el día quince", me dijo. Sin embargo me negué. No dijo más nada, yo tampoco. "Nos vemos en unos días" le dije, ella colgó sin despedirse. Sé que estaba enojada, pero también sé que definitivamente habrá más días para nosotros.
Así, casi sin darme cuenta (aunque ansiosamente los contaba) terminaron nuestros quince días. Ella me enseñó a ser gentil, tierno, a cuidar de otra persona, a acariciar suavemente, a abrazar con anhelo. Yo espero haberle enseñado cosas que él no. Estoy convencido de ello, lo podía sentir, lo podía ver. Sé que nos complementamos. Sé que no lo ama, y que a mí sí. Tal vez es pronto, demasiado pronto. Quizás hayamos perdido mucho tiempo ya.
Sin embargo estoy decidido a hacerme cargo de lo mis sentimientos por ella. Hoy voy a hablar con Shin. No sé cómo va a reaccionar. Pero no me importa. Solo importa ella.
Me miro una vez más al espejo antes de dirigirme a la reunión familiar. Shin finalmente obtuvo el alta, no sé bien cuando. A partir de ahora su tratamiento será ambulatorio debido a los excelentes resultados que obtuvo. Me alegra mucho, realmente.
Lo único que perturba mi tranquilidad es saber que ella estará a su lado, es su prometida. Admito que no le dije que iba a hablar con él, lo decidí aquella noche, cuando la besé por primera vez. Es una decisión que tomé, y quiero creer que por los dos.
Llego a la casa de mis tíos, padres de Shin. Todos están ahí. Y como siempre mis ojos la buscan en la multitud. Sigo avanzando, saludando a primos y tíos con la cortesía correspondiente, sin lograr hallarla ni a ella ni a él. Me siento nervioso, ¿dónde están?
"Ranma", escucho a alguien llamándome. Me doy vuelta en dirección a la voz.
R: ¿Qué haces aquí Ukyo?
U: Me invitaron tus padres.
La miro confundido e irritado. Hasta que recuerdo la intención de mis progenitores. Durante las últimas dos semanas la estuve evitando a toda costa. No quería perder mi tiempo con ella, no podía desperdiciarlo. Mi madre me recordaba casi a diario que tenía que hablar con la muchacha, aunque ella se empecinaba en denominarla "tu prometida". Tiene razón, pues su estatuto nunca será más que eso, una promesa. Mi realidad es otra.
R: Que la pases bien _le digo antes de darle la espalda.
"Pueden pasar a la mesa" anuncia una de las empleadas.
Todos comenzaron a dirigirse al comedor, mientras yo me quedé allí, aguardando…la. Hasta que el salón quedo vacio.
"Ranma" me convoca mi madre. Miro alrededor una vez mas y me dirijo al condenado comedor.
Antes de entrar mi madre me detiene.
Nodoka: Viste quien asistió, ¿no?
R: No sé a qué te refieres madre _le digo indiferente.
N: Escucha a tu primo aprende de él, el próximo serás tú _sentencia mientras avanza hacia la habitación.
¿Qué me quiso decir? ¿De quién carajos está hablando? Despejo rápidamente mi cabeza, no me importa ella, mi primo y mucho Ukyo. Entro y al dar dos pasos me detengo en el umbral de la puerta. Ahí está ella, sentada al otro lado de la enorme mesa, junto a él. Mi corazón se vuelca. Esta hermosa, mi Akane…
Ella me ve y me sonríe tímidamente. Pero luego baja su mirada.
Avanzo y me siento junto a Ryoga, en diagonal a ella.
"Ahora sí, ya estamos todos" _reprocha mi tía, la anfitriona de la casa.
Siento las miradas de todos en mi, menos la suya.
"Antes de comenzar a comer mi querido hijo tiene un anuncio que hacer".
Me paralizo, odiaba los anuncios familiares.
El aludido se levanta y toma a Akane del brazo, haciéndola levantarse a su par.
Shin: Estimada familia, no voy a dar muchas vueltas. Como todos saben mi tratamiento ha sido un éxito _todos aplauden y lo felicitan, yo también, claro que me alegro por él_ de ahora en adelante seguiré de forma ambulatoria. Les agradezco a todos ustedes por su apoyo y cuidado, especialmente a mi mujer _le da un beso en la mejilla, y yo enloquezco por dentro_ a quien le estoy eternamente agradecido. Akane _la enfrenta_ no sabes lo feliz que me haces, soy muy afortunado por tenerte a mi lado.
Akane lo mira en silencio, mientras comienzan a caer lágrimas de sus ojos. Él se alerta y la abraza. Se ve feliz porque piensa que son lágrimas de felicidad, pero yo sé que son de tristeza y de culpa porque también sé que no lo ama.
"Vamos hijo, termina el anuncio así podemos comenzar con la cena. Tienen el resto de sus vidas para estar abrazados" _bromea mi tío haciendo que los presentes estallen en risas.
Yo también estaba por estallar
Shin le da un beso en la frente y le pregunta, "¿quieres decirlo tú?"
Ella sonríe y niega con su cabeza.
Entonces se dirige a todos los presentes. Toma su mano izquierda y la muestra junto a la suya. Todos exclaman ante lo develado en los dedos anulares de ambos.
Sh: Nos casamos.
Y mi mundo se derrumbó ante mí. No pude escuchar nada mas, todo comenzó a darme vueltas. Oí el ruido de sillas corriéndose y gente moviéndose.
Casarse… ¿casarse? Ella… ella jamás mencionó eso, ¿cómo, cuándo lo hicieron?
Lo único que atiené a hacer fue levantarme, como los demás, pero en dirección a la salida. Entré en el baño y me encerré. No sé si se dieron cuenta de mi reacción o mi ausencia. No entiendo nada.
Golpean la puerta y dicen mi nombre, "Ranma, abre la puerta, soy yo, Ryoga".
Logro destrabarla y él ingresa.
Ryoga: ¿Qué te sucede?
R: Ella… ellos… no puede ser, ella nunca me lo dijo… no puede ser.
Ry: Cálmate Ranma, ¿de qué estás hablando?
R: Búscala Ryoga, por favor. Ve a buscarla, tráela aquí, inventa algo pero solo tráela _le suplico.
Ry: ¿A quién?
R: Akane, tráela por favor.
Ry: ¡Ranma! ¿Acaso no escuchaste lo que acaban de anunciar? ¿Cómo quieres que la traiga cuando todo el mundo la esta felicitando?
R: ¡Traela! _le grito_ por favor… o iré a buscarla yo mismo y no será nada disimulado _le advierto.
Ry: Cálmate, veré qué puedo hacer.
Sale del baño dejándome destrozado. ¿Cómo pudo pasar esto? ¿Cómo pudo engañarme así? Si tan solo hace unos días soñábamos juntos sobre nuestro futuro, ¿no es así? ¿O acaso solo soñaba yo? No puedes ser tan cruel. Esto debe ser un mal entendido.
De repente escucho el sonido de mi celular. Era una llamada entrante, de Akane. Me desespero por contestar y torpemente se me cae el teléfono de mis manos. Lo levanto y apretó el botón verde.
R: Akane…
A: Te lo dije.
R: ¿Cuándo? Nunca vi el anillo, yo-.
A: -te lo dije la noche en que nos reencontramos, mi amor.
R: Akane, no juegues conmigo.
A: Te dije que ya era demasiado tarde.
Es verdad, lo hizo.
