¡Hola a todos!

Hace rato ya que no actualizaba este fic y bueno, me acabo de decir que ya era hora ^^u

Muchas gracias por todos sus reviews, les aviso que después de este sólo faltan dos capítulos para el final, pero aún no sé si haga un epílogo.

Y aquí viene la pregunta, si se han pasado por mi perfil verán todos los fics nuevos que tengo como proyecto a futuro ¿Cuál les gustaría primero para reemplazar este?

Y ahora les dejo leer ^^

PD: como no sabemos mucho sobre las habilidades de Matsu y este es un fic, se vale inventar xD

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Capitulo 10: Encuentro

Matsuri acababa de salir de su aldea, corría lo más rápido que podía, porque debía darse prisa y llegar a tiempo. Una de las grandes ventajas de haber sido entrenada por el Kazekage era que había adquirido una velocidad impresionante, muy pocos ninjas le podían seguir el paso, todo eso gracias a los entrenamientos huyendo de la arena de su sensei.

—Tengo que darme prisa, no puedo estar perdiendo el tiempo – Se dijo aumentando la velocidad, pues aún estaba lejos de cansarse.

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Estaban cerca del punto de encuentro, se habían dado prisa para llegar rápido y poder terminar pronto la misión, sin embargo se encontraban un poco cansados.

—Ya estamos cerca, aproximadamente media hora – Aseguró Hinata, quien tenía activado su Byakugan, para poder mantener la ubicación de su meta.

Los otros dos simplemente asintieron, aunque Naruto no dejaba de ver a Hinata. Cuando estaba así de segura podía llegar a verse tan genial, no parecía ser la misma joven tímida que se sonrojaba cada vez que él se le acercaba.

Que cosas pienso, será mejor que me concentre en la misión – Se dijo mentalmente el rubio, pues su deber era poner atención en la misión y no en Hinata.

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Temari, Kankuro y Shikamaru corrían hacia el punto de encuentro, mientras la rubia verificaba la ruta observando un mapa. Faltaba poco para llegar, así que podrían estar tranquilos.

—Que bueno, ya vamos a poder volver a Suna – Dijo la kunoichi soltando un suspiro. Guardó el mapa en su bolsillo trasero y miró hacia el frente.

—Bueno, no fue algo tan difícil, menos mal que el punto de encuentro era sólo la mitad del camino, seguro mañana por la tarde estaremos de regreso – Comentó Kankuro.

Shikamaru por su parte sólo bufó, todo esto le parecía muy problemático, esa Temari era una problemática de lo peor, pero eso no le quitaba lo linda.

Temari desvió su mirada, observando de reojo al Nara. Un leve sonrojo adornó sus mejillas y siguió su camino como si nada, no tenía que pensar en él ahora.

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En Suna las cosas parecían calmarse. Gaara se encontraba frente al consejo exponiendo la situación y las medidas que había tomado, en cuanto las cosas se calmaran en la aldea pensaba enviar a un grupo de ninjas como refuerzo, pero por ahora no era conveniente ya que había una gran cantidad de heridos y se podrían quedar muy limitados si enviaban a los ninjas más fuertes que tenían en este momento.

Después de hablar con los viejos, el Kage salió de esa sala dirigiéndose a su oficina. No tenía muchas ganas de quedarse encerrado, estaba muy preocupado tanto por sus hermanos como por Matsuri, no quería ni pensar en que a alguno de ellos le pudiese pasar algo.

—Tengo que confiar en ellos, ellos son fuertes – Se dijo tratando de sonar convencido, pero tenía un extraño mal presentimiento, como si algo no estuviese bien, como si algo malo fuese a pasar.

—Gaara – Baki se apareció antes de que él lograra llegar a su oficina, haciendo una seña con su mano para que le siguiera – Hay otros ninjas que han despertado, quieren hablarte sobre las habilidades del enemigo.

—Entiendo – El pelirrojo siguió a su ex maestro sin decir nada más. En este momento su prioridad era averiguar todo del enemigo y esperar a que el caos causado se disipara, sólo entonces podría ver si era prudente o no intervenir él mismo en la batalla.

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Temari, Kankuro y Shikamaru llegaron a un claro en el bosque, en donde había una especie de piedra en el centro. Al fin estaban en el punto de encuentro.

—Me pregunto a quienes habrán enviando – Se decía Kankuro sentándose para descansar. Temari lo imitó y Shikamaru se quedó de pie, había sentido una presencia muy conocida, no podía ser…

—¡Por fin hemos llegado! – Se escuchó la escandalosa voz de Naruto. Los tres ninjas voltearon hacia un costado y divisaron al rubio que se veía muy emocionado por haber alcanzado el objetivo al fin.

—¡Naruto! – Exclamaron Temari y Kankuro al mismo tiempo, mientras que Shikamaru sólo suspiraba, ahora tendría que volver a Konoha con el problemático de Naruto.

—¿Uh? ¡Pero si son Temari y Kankuro! – Se alegró el Uzumaki, no esperaba que mandaran justo a los hermanos de su amigo Gaara a esta misión, así podría preguntar cómo estaba él y como iba todo en la aldea.

Sakura le dio un golpe en la cabeza apenas se apareció, logrando sacarle un chichón.

—¡Sakura-chan, por qué!

—¡Por dejarnos atrás a Hinata y a mí! – Respondió la enojada peli rosa, mientras que la tímida Hinata aparecía de entre los arbustos y al ver a Naruto golpeado se preocupó y se acercó a él.

—¿Estás bien Naruto-kun? – Preguntó sin atreverse a tocarlo, como siempre. Naruto le sonrió y asintió con la cabeza.

—Sí, no te preocupes Hinata.

Ambos se quedaron viendo, sonriéndose el uno al otro y sonrojándose levemente. De pronto parecía que todos los demás se habían borrado del mapa, además les era incómodo deshacer ese ambiente meloso que se había formado de pronto entre esos dos, sin embargo fue Kankuro quien se atrevió, carraspeando su garganta.

—Y bien, ya que estamos todos… ¿Podrían darnos el pergamino? – Preguntó el marionetista, logrado captar la atención de los ninjas de Konoha.

—Oh sí, el pergamino, espere un minuto Kankuro-san – Hinata comenzó a revisar entre sus ropas, encontrando rápidamente el pergamino para luego entregarlo en manos del joven de la arena, quien enseguida lo guardó.

—Listo, creo que eso es todo, nos tenemos que marchar ya – Dijo Temari, que miró de reojo a un aburrido Shikamaru pasarse al lado de los de su aldea, pues obviamente partiría con ellos de regreso a Konoha. Se sintió algo decepcionada, siempre le sucedía cuando debían separarse, pero afortunadamente lo vería de nuevo, siempre y cuando ella y él siguiesen siendo los encargados de los exámenes chuunin.

—Hey, esperen – Les dijo Naruto, no quería que se fueran tan rápido pues aún tenía muchas cosas que preguntar – Yo quiero saber cómo han estado todos por allá ¿Cómo sigue Gaara? ¿Le ha ido bien con la gente de la aldea?

—Uy, si supieras – Respondió Kankuro en tono pícaro, captando la atención y curiosidad de Naruto – Nuestro hermanito la debe estar pasando de perlas.

—Kankuro, no te pases de bocón – Le regañó Temari dándole un leve golpe en las costillas, logrando así sacarle el aire a su hermano – Eres un metiche, ahora no sólo te basta con que toda la aldea lo sepa sino que además lo harás saber en las aldeas vecinas.

—¿Pero qué tiene de malo? No vas a decirme que es un pecado o algo así – Decía Kankuro adolorido, mas la rubia sólo le hizo un desprecio y Naruto les miró con un enorme signo de interrogación ¿De qué rayos estaban hablando ese par?

Justo en ese momento todos sintieron una presencia, alguien estaba acercándose al punto de encuentro y no era nadie que perteneciera a los equipos. Sin siquiera hablar, cada uno sacó un kunai o Shuriken, poniéndose en posición de batalla.

—Temari… - Susurró Kankuro; estaban seguros de que se trataba de algún enemigo. La rubia asintió con la cabeza, dispuesta a atacar apenas se dejara ver, sin embargo todos se sorprendieron al darse cuenta de que no se trataba de ningún enemigo, sino más bien de alguien muy diferente.

—Temari-san, Kankuro-san… qué bueno que los he alcanzado… - Decía jadeando la joven ex alumna del Kazekage. Matsuri había logrado darles alcance a sus compañeros en tiempo record, todo debido a que tenía que advertirles del peligro que corrían.

—¿Matsuri? – Se preguntaron los dos hermanos Sabaku No ¿No se suponía que ella debía estar ahora en la aldea haciendo feliz a su hermano? ¿Qué estaría haciendo justo aquí?

—Tengo… algo muy importante que decirles… - La castaña se veía muy cansada, había corrido demasiado para llegar a tiempo y se sentía feliz al darse cuenta de que aún no pasaba nada, pero justo cuando iba a continuar hablando, todos se dieron cuenta de que una lluvia de kunais les caía encima.

Los ninjas esquivaron todo con gran rapidez, no podían permitirse ser alcanzados por esos filos metálicos, sin embargo con lo cansada que estaba Matsuri uno de ellos logró darle en el brazo derecho, causándole un gran dolor.

—¿Qué está pasando? – Se preguntó Naruto con el ceño fruncido, cayendo sobre la rama de un árbol, sentado como si fuese un perro.

—Son enemigos – Dijo Hinata, que tenía su Byakugan activado y observaba a los ninjas escondidos detrás de algunos árboles. Eran siete en total, y por la naturaleza de su chakra parecían bastante fuertes, sobre todo el que estaba en medio, que parecía ser el líder.

—Esto trataba de advertirles, la aldea fue atacada por unos ninjas que buscaban el pergamino, Temari-san, Kankuro-san, ellos son muy fuertes – Les relató Matsuri, sacándose el kunai de su brazos que había quedado gravemente lastimado, pero aún así no era algo de qué preocuparse.

—Ya veo, esta misión no será tan aburrida como pensé – Se dijo Kankuro sonriendo, mientras que sus manos preparaban los hilos de chakra para controlar a sus marionetas. Dirigió a su Karasu hacia uno de los árboles, logrando hacer salir a los enemigos que trataron de esquivar su ataque.

Uno de ellos cayó al centro del claro, sonriendo con confianza en su mirada. Sus ojos eran de color azul oscuro y demostraban maldad y frialdad, parecía que no estaba asustado al enfrentarse a dos de los mejores ninjas de Suna y –sin saberlo- al famoso Jinchuriki del Kyubi.

—Al fin se han mostrado – Dijo Naruto, emocionado por poder pelear a pesar de que la misión era bastante fácil. Esto se iba a poner interesante.

—Bueno, no tenía caso seguir escondidos, ya que lo que queremos lo tienen ustedes vamos a tener que quitárselos a la fuerza – Aseguró aquel ninja, que poseía una bandana de la aldea de la niebla, pero que estaba rasgada, al igual que la de sus compañeros. Ellos eran ninjas renegados, que estaban obligados a sobrevivir robando técnicas para hacerse más fuertes, por eso tenían habilidades impresionantes.

Uno de sus compañeros comenzó a hacer sellos de mano, recitando las palabras para crear su jutsu de ataque.

—Doton: Uitenpen (Estilo Tierra: Rueda de la fortuna) – Al instante una gran cantidad de tierra y rocas se levantaron desde el suelo, hacia donde se encontraban los ninjas de Konoha y Suna. Parecía una ola, que planeaba devorarlo todo a su paso, por lo que ellos debieron saltar y esquivarla rápidamente, pero el paisaje ya había cambiado, la tierra se había llevado muchos árboles, haciendo parecer el lugar como un campo vacío.

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Gaara acababa de salir del hospital. Había hablado con varios de sus ninjas y todos coincidían en que los enemigos utilizaban técnicas muy poderosas, sobre todo del tipo elemental.

Estaba preocupado por sus hermanos y por Matsuri, por más que lo pensaba su mal presentimiento se acrecentaba cada vez más, sabía que algo malo pasaría pero no quería si quiera imaginar que podía ser.

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—¡Kushiyose no jutsu! – Exclamó Matsuri, invocando una especie de tigre de color negro, el cual llevaba puesta en el cuello una bandana de Suna. El animal se veía bastante rudo, mientras observaba la situación.

—Al parecer tienes enemigos fuertes, pequeña – Le dijo a la castaña, la cual asintió con la cabeza mientras observaba a su cuñada Temari realizar su ataque con el abanico. Naruto mientras tanto hacía su jutsu de clones de sombra y Sakura junto a Hinata atacaban directamente, cada una con su propio estilo de pelea. Kankuro por su parte usaba su marioneta Karasu.

—Así es Tora-san ¿Me prestarías tu ayuda? – Le pidió amablemente la kunoichi, sonriendo de esa manera tan dulce. El tigre asintió, esa niña había sido muy débil anteriormente, pero ahora era digna de llamarlo cuando quisiera.

Matsuri se montó sobre el animal invocado y se dirigió hacia el líder de los enemigos, pero de pronto comenzó a sentirse algo mareada y no entendía por qué.

—Katon: Gōkakyū no jutsu (Elemento fuego, gran bola de fuego) – Exclamó el tigre, lanzando una enorme bola de fuego de su boca para acabar con el ninja, pero este la esquivó con facilidad, mientras miraba divertido a la chica que se veía cada vez más cansada.

—Pero mira lo que tenemos aquí, una linda niña que ha llamado a jugar a su gatito – Al oírle el furioso Tora rugió molesto, mientras que Matsuri observaba al ninja con el ceño fruncido. Su respiración había comenzado a agitarse y cada vez se le hacía más difícil mantenerse bien – Oye preciosa, dime una cosa ¿Acaso tienes tú lo que busco? – Preguntó lanzándose contra Matsuri, pero el tigre saltó alejándola del sujeto que había sacado un par de kunai con sellos explosivos.

Tora lanzó a Matsuri para protegerla, recibiendo las explosiones en su cuerpo. La castaña cayó al suelo a unos cuantos metros.

—¡Tora-san! – Gritó preocupada, viendo a su compañero caer inconsciente para que luego la invocación se desvaneciera. En ese momento el sujeto se le volvió a acercar, situándose muy cerca de su rostro, sorprendiéndola y asustándola a la vez.

—Vamos a ver… - El tipo posó ambas manos sobre la frente de Matsuri, mirándola fijamente. Parecía que buscaba algo en su interior, hurgando en sus recuerdos sin ningún pudor, pues esperaba encontrar el pergamino, sin embargo lo que vio fue diferente, sólo podía ver imágenes del Kazekage, quien besaba a esa chica, la acariciaba, la hacía suya – Ya veo… - Sonrió de forma maliciosa – Con que eres algo importante para él…

—D-déjame… - Exigió la castaña, que no se podía mover pero sentía como las lágrimas caían por sus mejillas, no le gustaba que ese sujeto estuviera viendo sus recuerdos, los recuerdos que guardaba de su amado.

—Vamos a darle un lindo presente al Kazekage, será una advertencia – El ninja de la niebla miró a Matsuri de arriba abajo, volviendo a sonreír mientras sacaba de su bolsillo una especie de jeringa. Ella había sido atacada con un kunai envenenado, que la paralizaba por un tiempo, pero eso ahora no se podía mover ya que al fin el efecto había comenzado. Sin embargo él no se conformaría con eso, si no le entregaban el pergamino por las buenas entonces sería por las malas, y esa chica lo pagaría con su vida.

Le inyectó algo a Matsuri, la cual sintió un tremendo dolor, un ardor que recorrió todo su cuerpo al instante. Sentía como si su propia sangre le quemase, era algo horrible e insoportable.

—¡AHHH! – Exclamó fuertemente. Todos voltearon a verle, dándose cuenta de lo que había pasado, ese ninja le había hecho algo, algo muy malo.

—¡Matsuri! – Gritaron Temari y Kankuro. Naruto terminó de darle una paliza al ninja con el cual peleaba y se acercó corriendo hacia esos dos, alejando al sujeto de un golpe de Matsuri.

—¿Estás bien, Matsuri-chan? – Preguntó preocupado, sin embargo no obtuvo ninguna respuesta, Matsuri había quedado inconsciente, sus ojos estaban cerrados y su respiración era muy débil. Entonces Naruto pudo escuchar las risas de ese sujeto, que se levantaba limpiándose un hilito de sangre que corría por su boca, pero por lo demás no parecía que el golpe le hubiese afectado demasiado - ¿Qué le hiciste?

—La envenené… esa niña linda va a morir, y será un bello recordatorio para el Kazekage – Respondió esta vez carcajeándose, sin importarle lo que pudiera estar pasando, para él era muy divertido hacer sufrir a los demás, y estaba seguro que con todo eso que había visto destrozaría al Kage de Suna cuando esa jovencita muriera, eso sería perfecto, entonces él ni siquiera podría pelear bien, sería pan comido derrotarle.

—Maldito… - Masculló Naruto, se sentía tan lleno de ira, estaba furioso, no podía contenerse en ese momento. Sin darse cuenta sus ojos ya se habían vuelto del color de la sangre y una pequeña parte del chakra del Kyubi había comenzado a escapar de su cuerpo. El enemigo le miró con atención, aquel chakra rojo se veía bastante interesante, sin embargo fue sorprendido cuando Naruto desapareció de enfrente de sus ojos y apareció justo a unos centímetros suyos, dándole una feroz patada en el cuerpo que lo lanzó a varios metros de distancia.

Escupió sangre, aquel golpe había sido demasiado ¿Cómo podía tener tanta fuerza?

Entonces Naruto volvió a aparecer, varios de sus clones lo atacaron, golpeándole por todos lados como si se tratase de un animal salvaje.

—¡Naruto! – Exclamó Sakura al verlo tan furioso, desde hace tiempo que Naruto no se ponía así, hace tiempo que no utilizaba el chakra del Kyubi para pelear, debía estar verdaderamente molesto.

Hinata estaba sorprendida, nunca había visto a su amado Naruto en ese estado, estaba a punto de matar a ese ninja, pero todos se sorprendieron al ver que de pronto él contenía el ataque del rubio con sus dos manos, aunque le costase un poco.

—Eres demasiado fuerte y ahora no estoy en condiciones de acabarte, pero ya veremos más adelante – Dijo volviendo a sonreír. Echó un vistazo a la inconsciente Matsuri y su sonrisa de malicia volvió a aparecer aún más fuerte – Esa chica morirá, no hay nada que puedan hacer al respecto – Aseguró antes de desaparecer en una nube de polvo, al igual que sus compañeros.

Naruto, al ver que el enemigo se había esfumado, se calmó completamente. Sus ojos regresaron a la normalidad y se dirigió corriendo hacia la chica, que parecía aún más débil que antes.

Sakura corrió para auxiliarla, sin embargo al comenzar a tratarla se dio cuenta de algo muy grave.

—Ella… este veneno… no puedo curarlo – Dijo, dejando helados a los presentes – Necesito un antídoto, si no lo hago rápido ella morirá…

—¿No hay nada que puedas hacer ahora? – Inquirió Temari, casi con desesperación. Sabía que esto estaba mal, ella había venido hasta aquí a advertirles del peligro y había sido la única que salió realmente lastimada. Cuando Gaara supiera lo que había pasado con Matsuri quedaría destrozado, estaba segura de que su hermano no lo resistiría, no soportaría perder a la única persona que amaba y que lo amaba de esa manera.

—No, será mejor… que vayamos de inmediato a Suna y… - Antes de que Sakura terminara de hablar ya Kankuro estaba cargando a Matsuri en sus brazos, él no podía permitir que alguien tan importante para su hermano perdiera su vida sin poder hacer nada, además, él también la apreciaba, sabía que Temari también, e incluso Naruto que por poco perdió los estribos al verla en ese estado.

Nadie quería que Matsuri muriese, por eso harían todo lo posible por salvarle la vida.

—¿Qué estamos esperando? Vamos de inmediato a Suna, hay que salvar a Matsuri – Y sin esperar respuesta Kankuro emprendió camino, siendo seguido por Temari y por Sakura y Shikamaru.

Naruto y Hinata quedaron a solas, el rubio le daba la espalda, sintiéndose aún furioso por todo lo que había pasado. Hinata entonces posó una de sus manos sobre el hombro del rubio, estaba preocupada por él y por como se había puesto.

—Naruto-kun…

—Estoy bien Hinata – Dijo Naruto, sin voltear a verla, pero esas solas palabras lograron tranquilizarla – Será mejor que partamos, debemos darnos prisa.

—Sí – Respondió la Hyûga, y al instante ambos partieron también hacia Suna. Pasara lo que pasara debían salvar a Matsuri, harían lo que fuera.

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Gaara estaba en su oficina, ya caía la noche y él estaba ordenando algunos papeles para luego irse a dormir, sin embargo de pronto se sintió extraño, sintió una opresión en su pecho, un dolor…

No sabía que era, pero estaba seguro de que algo malo había pasado y no podía evitar sentir una enorme preocupación, no quería imaginar lo peor.

—Matsuri… - Y ese nombre salió involuntariamente de sus labios, aún sin saber que ese presentimiento tenía que ver con ella.

Continuara…

Próximo capítulo: Si te perdiera.

¿Y? ¿Ustedes creen que perderemos a Matsuri-chan?

Jejeje que mala soy, pero en fin, espero que les haya gustado ^^

Nos leemos pronto.

¡Bye!