Capítulo X "¿Un nuevo tipo de amistad?"
El Sol seguía su recorrido natural, el día ya no estaba tan caliente salvo por el volcán que aun emanaba esa sensación cálida. La búsqueda continuaba sin mucho éxito pues preguntaban a cada Goron que veían pasar, pero solo se topaban con preguntas en vez de respuestas.
— ¿Pieza? ¿Y para que quieres una pieza-goro? —
— Es para su nave, N-A-V-E —
— ¿Y qué es eso-goro? —
— Es como algo circular que te mueve de un lugar a otro, realmente ni yo lo sé —
— Hmm — medito un poco el tosco Goron — Pero dime una cosa, ¿Por qué no sabes qué es eso y lo estás buscando-goro? —
Lamentablemente se habían quedado en un callejón sin salida al ver que la raza de rocas parlantes no ayudaba del todo, Samus solo estaba sentada en una roca cubriéndose la cara tratando de no perder la poca paciencia que le quedaba.
— Oye, no te vez bien niña — Un Goron se había acercado a la rubia al verla así de cabizbaja —Deberías ir a las termas, están aquí abajo-goro —
Samus no dijo nada, trato de analizar las palabras de aquel ser y recordó la voz de la gobernante diciéndole que si toma un descanso podría pensar mejor, fue entonces que se levantó de golpe de aquella piedra llamando la atención de los pocos individuos presentes.
— ¿E-estas bien Samus? — decía Link al voltear de la charla tan amena que tenía con aquel Goron, pero este fue jalado del brazo por la alta rubia.
— ¿A dónde me llevas? —
— Vamos a las termas —
— ¿Q-que? ¿Por qué ahí precisamente? —
Pero no respondió y siguió el camino que los carteles le indicaban donde estaba dicho lugar entrando a una cueva con varios pisos y ahí frente a ellos el pasillo a las termas.
— ¡Bienvenidos-goro! — grito el dependiente de la tienda de las termas al ver a aquellos dos entrar. Las termas estaban un poco vacías si acaso había dos o tres Gorons tomando el baño muy retirados.
— Y, ¿Vienen de luna de miel-goro? —
La rubia brinco del susto al oír tales sandeces, no quería imaginar nada, en ese momento volteo a ver a Link con cierta cara de desagrado mirando como este tenía el rostro ruborizado, como si la idea no le pareciera tan mala.
— ¿Qué te parece?, ¿eh? —
El joven héroe la miraba con algo de picardía, pero ella le dio una leve palmada en la espalda desaprobando esa idea. Samus camino con algo de molestia hasta donde estaba el "gracioso" dependiente, esta le dio un golpe al mostrador de piedra con fuerza demandando atención inmediata.
— ¡Mira amigo! No estoy para tus bromas, vengo en busca de respuestas y las quiero a la de ya — amenazo.
El Goron y Link se espantaron al ver la reacción de la chica, no sabían que decir.
— T-tranquila, era u-una broma-goro —
— Vas a cooperar, ¿sí o no? —
La rubia se puso tan intimidante que el dependiente no tuvo opción más que decir que sí.
— Perfecto — dijo con cierta sonrisa siniestra — Estoy aquí para buscar un objeto que cayo hace dos días en esta parte, dime ¿La has visto? —
El Goron dejo de temblar al oírla más calmada, trato de pensar en las palabras de la joven e inmediatamente reacciono.
— Como… ¿una estrella fugaz-goro? —
— ¡Si! — dijo esperanzada Samus al oír por primera vez en todo el día algo sensato y cercano a lo que esperaba.
— ¿Y para que lo quieren-goro? —
— ¡Agggh! Vamos amigo, tenemos todo el día buscándolo, ¿lo tienes o no? —
Grito Link desesperado por la incertidumbre que le daba toda esta situación, el Goron solo rio con una tremenda carcajada tratando de calmarlos sacando de entre unas cajas el objeto que Samus buscaba.
— ¿Acaso será esto-goro? —
Los ojos de la cazadora se abrieron de par en par al ver lo que tanto había buscado, el segundo objeto de su nave ya lo tenía en sus manos. En ese momento no pudo evitar abrazar con fuerza al Goron salvador de la cazadora siendo de lo más amigable.
— Para ser una niña tienes mucha goro fuerza —
Samus agradeció una última vez retirándose por fin de las termas junto al héroe de verde.
— Eso fue rápido…desesperante, pero rápido — decía triunfante aun
— Si, iré por Zelda —
En ese momento se toparon con la recién nombrada junto a un Goron sumamente enorme, el más grande, tosco y lleno de rocas que miro en su recorrido por la rocosa ciudad.
— Ya estoy lista para seguir la búsqueda chicos, he terminado mis deberes aquí —
— Pero Zel, ya encontramos la pieza — dijo feliz la rubia mostrándole el objeto.
La reina se mostró algo triste por perderse de la aventura que tuvieron que pasar para encontrarlo, pero al final se alegró por Samus pues su rostro se miraba muy diferente al de esta mañana.
— Oh Diosas, ¿Cuáles son mis modales? Samus te presento al patriarca de la raza Goron, él es Goron Kong. Goron Kong, ella es mi amiga Samus —
Ambos en ese momento se dieron la mano cordialmente.
— Así que eres Samus, la reina no paraba de hablar de ti hace rato —
La cazadora sonrió posando su mirada en Zelda notando que su rostro parecía un tomate que trataba inútilmente de ocultarlo, esto le causo bastante ternura.
— ¿Ah sí? ¿Y que hablaron de mí? —
— Y-ya es hora de irnos, si no l-llegaremos al anochecer a v-villa Kakariko —
Regaño Zelda para poder zafarse de esta, Samus y Goron Kong rieron al ver la reacción de la reina que estaba sumamente nerviosa por lo anterior, Link solo sonreía vagamente al ver esa escena.
Los tres se despidieron partiendo por fin de ahí para regresar a la posada pues la noche no se hizo esperar cayendo justamente cuando por fin bajaron del sendero de la muerte.
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— ¿Dónde está la Reina? —
— En la planta alta, aunque pensándolo bien, debe estar en las termas de arriba — El joven seguía revisando el mapa donde tenían ubicados los objetos, ahora solo faltaba uno y este se encontraba en la región de los Zoras.
— Si quieren llegar ahí tardaran días para poder subir —
— Exacto Leonardo, por eso reviso si hay algún atajo para llegar lo antes posible —
— Por cierto, la amiga de la Reina es de lo más curiosa ¿No te parece? —
Link solo sonrió burlonamente sin despegar los ojos en el mapa, definitivamente quería encontrar algo ya, algo dentro de él quería que encontraran de una vez la pieza faltante para que la visitante pueda…
— ¿Ya miraste ese atajo? — señalo Leonardo — Es algo largo, tendrías que salir por la puerta norte de Kakariko, cruzar el puente de Eldin, pasas el pueblo olvidado y llegaras a las provincias de Lanayru. Mira ahí antes del puente hay un pasaje que te llevara directamente a la región Zora —
El joven hylian estaba impactado, no recordaba ese atajo, aunque era algo largo ahorrarían mucho tiempo si se iban por algún otro lado. Agradeciendo se fue a buscar a Zelda a su habitación, pero no estaba, rápidamente recordó las termas de la parte de arriba de la posada e igualmente tampoco estaba, no había rastros de su majestad o la otra chica.
— Demonios, ¿dónde rayos se metieron? —
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El claro de la luna alumbraba de manera radiante, la luna llena se hacía presente esa noche majestuosa y pálida sobre las rocas que cubrían aquella laguna escondida.
— Vamos, salta no tengas miedo, el agua está muy agradable —
— E-está algo alto desde aquí —
— Yo te atrapo no te preocupes —
La joven castaña se abrazaba a sí misma, su piel estaba más pálida que de costumbre al ver la altura en la que estaba y más por el hecho de estar completamente desnuda.
— C-creo que debimos quedarnos en las termas de la posada S-Samus —
— ¿Estás loca? Ese lugar estaba repleto de esas rocas parlantes, apenas y entraban ellos. Vamos no seas miedosa, que clase de reina es la que no salta al agua —
— Para tu información, las reinas no saltamos a esa altura al agua normalmente —
— Deja de quejarte y entra ya…o ¿quieres que vaya por ti? —
Inmediatamente Zelda negó rápidamente con la cabeza y acepto el saltar, después de unas cincuenta veces. Tomo aire y salto de aquella pequeña sima mientras gritaba por la caída libre y el impacto en el agua.
Samus celebro la gran zambullida que hizo Zelda acercándose a ella cerciorándose que estuviera bien.
— Lo vez, te dije que podrías hacerlo —
— ¡Oh Samus fue tan divertido! Nunca había hecho algo así —
La cazadora sonrió al verla emocionada mientras nadaba alrededor de ella
— Y dime, nunca has jugado en el agua de esa manera —
— ¿Jugado? ¿Cómo que juego? —
El rostro de Samus cambio a uno más pícaro sin dejar de nadar a su alrededor como si la acechara.
— Veras, yo soy una cazarrecompensas y mi objetivo es siempre cazar, ser certera y despiadada con mi victima…—
Zelda solo asentaba con la cabeza un poco nerviosa por la manera de hablar de Samus, sentía que algo no iba a acabar bien, más por la manera de nadar de ella que parecía como gato acorralando a su presa; sin pensarlo rápidamente nado lejos de ella hasta la otra orilla, esto es lo que Samus quería exactamente que hiciera.
— Eso no te servirá señorita —
Dicho esto, comenzó a nadar a gran velocidad bajo el agua hacia su "presa", para esto Zelda se sentía de alguna manera aliviada por sentirse lejos de ella, pero él no verla por ahí le preocupaba aún más pues significaba que la atacaría por sorpresa y así fue, Samus mordió su pie causando que la reina gritara de terror.
— Tranquila, s-solo estaba jugando, no quise espantarte —
Pensando lo peor, esta vez la cazadora fue sorprendida por su presa ya que esta comenzó a salpicarle de agua, esto alivio a Samus pues estaba lo opuesto a enojada.
— Enserio me asustaste — dijo más tranquila
— Solo quería bromear un poco no espantarte de muerte —
— Realmente me gusto el juego — respondió por fin algo apenada.
Un silencio se hizo presente, ambas no sabían que decirse, ahí estaban nadando, desnudas en la fuente del espíritu guardián Eldin.
— Zelda… ¿Qué hablaste de mi con aquel Goron gigante? —
Esa pregunta la tomó por sorpresa, no sabía que responder, sus mejillas volvieron a ponerse inevitablemente de color rojo y solo titubeaba algunas palabras legibles.
— Si es algo malo no te preocupes, puedo soportarlo —
— Para nada, nunca diría nada malo de ti —
— ¿Entonces? —
Zelda trato de esconder su rostro, pero esta vez la cazadora se acercó a ella evitando que no pudiera escapar esta vez acorralándola cerca de una pared rocosa con sus manos a los lados de ella, su majestad estaba realmente sorprendida por lo marcado que tenía su cuerpo y como el claro de la luna acariciaba tan bello cuerpo hecho por las mismas Diosas.
— ¿Qué sucede? ¿Eres muda? — dijo con bastante picardía.
En ese momento los ojos de ambas chocaron, mirándose fijamente por largo rato, como si no quisieran apartarse de ese momento, de ese lugar. Zelda se sentía tan cálida y llena de algo que ni ella se explicaba bien que era. Por su parte Samus se sentía extraña al estar de esa manera con ella, ¿Que les estaba pasando? ¿Acaso era un sentimiento nuevo la una por la otra? ¿Un nuevo tipo de amistad? Tal vez…
