La barrera irradiaba una leve luz que fue cubierta por la joven al atravesar esta, llenando de tinieblas el lugar. Frisk tembló, completamente asustada y llena de dudas que le asaltaban la cabeza. Supo en el momento que entró allí que desplazarse no había sido una buena idea.

No obstante, comenzó a caminar con paso temeroso por el largo pasivo que conducía al castillo. No había ni un monstruo por aquellos caminos. Ella, poco antes, había tenido la esperanza de encontrarse con su esqueleto a la entrada.

Empezó a aumentar su miedo cuando comenzó a notar que estaba perdida por todos aquellos corredores que llevaban a lugares similares o incluso al mismo. No supo que hacer en ese momento y simplemente se sentó en el suelo para intentar calmar sus nervios.

-Vaya. Realmente has venido.

La voz pos púber de Nick resonó por ese lugar, haciendo que la joven se estremeciera y levantara del piso. El otro mostró una mueca de molestia.

-Oye, oye. Relájate. Estoy acompañado.

El monstruo que recordaba a un humano con características de pez sonrió hacia Frisk.

-Hey, Punk- soltó Undyne, dibujando una sonrisa algo falsa- ¿Qué haces aquí? Vamos, criajo. No te acerques a ella.

-Sabes perfectamente que estoy más cuerdo que tú. El que me vigiles me molesta.

-Oh, vamos. Reconoce que te agrada mi compañía.

-Prefiero la de ella.

Frisk volvió a apartarse al escuchar aquello. No sabía qué creer.

-¿Por qué has vuelto?- La monstruo suspiró- ¿Es que acaso no nos temes? ¿El exterior es tan terrible cómo dicen? Debe serlo si prefieres exponerte a una muerte segura estando con nosotros que en la superficie. Ven, sígueme. Te llevaré a la salida de esto.

Caminaron en silencio, haciendo que solo se escuchara el leve tarareo de una canción conocida por Frisk por parte del humano. Se le notaba alegre a pesar de estar seguido de un monstruo mucho más alto que él que le estaba vigilando. Por otra parte, Frisk comenzó a sentirse más aliviada. Aún no le habían hecho nada malo, y lo más seguro es que se fuera a encontrar de nuevo a su antiguo compañero, y a Flowey, claro. Pero sobre todo al primero.

"Realmente estoy pesada con el tema de Sans. ¿Qué me pasa con él? Es sólo un montón de huesos de cortas luces y desconsiderado. No entiendo por qué esa obsesión, ¿o sí? Poco antes de la despedida pensaba que sentía atracción por él, mas… No sé…" Frisk posó ambas manos en su rostro, ocultando ambas mejillas al resto ya que se habían tornado a un leve tono rojizo. "¿Y si me gustara, que haría? Sería un: Hola, Sans. ¿Recuerdas la carta? La recibí y solo vine por ti ya que eres el único que me gusta. Quiero estar contigo toda la vida y tener mini esqueleto-humanos contigo, o cualquier híbrido raro. ¡Qué absurdo!"

-¿Pasa algo? Llevas todo el camino cubriéndote la cara.

-No es nada.

Undyne se encogió de hombros y volvió a haber silencio. Después, Nick prosiguió con su concierto.

-Undyne me ha informado de la aparición de alguien sospechoso en el castillo.

Sans asintió, mientras apartaba los espaguetis que su hermano acababa de cocinar.

-Si no te gustan, no los comas. A mí no me jodas con tus disimulos.

Sans volvió a asentir.

-Realmente eres idiota.

Recibió la misma contestación por parte de su hermano.

-Está bien. Te dejo a tu bola, pensando en tu "novia", el humano.

Sans asintió, mientras intentaba comer algo de la pasta fría de Papyrus. No se preocupó del sabor.

El timbre sonó y Papyrus abrió la puerta. Sans no se levantó del sitio, simplemente se echó hacia delante, tumbando su parte de arriba sobre la mesa.

-Oye, esqueleto. No sé. Te noto muy fas-tibia-do. ¿Es que acaso metiste el "hueso" o algo? porque estás rígido como un muerto.

Sans se giró ante tantos malos juegos de palabras, para encontrarse con la joven humana dedicándole una sonrisa. El monstruo no cupo en su asombro.

-Recibí tu carta- unas leves lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas-. ¿Por qué has tardado tanto?

La abrazó sin dudarlo un segundo. En ese momento no le importó cuan cruel podía llegar a ser, o si el ser "blando" o "tierno" no tenía cavidad en sus principios. Permanecieron ambos así durante unos minutos, hasta que ella comenzó a calmarse.

-¿Cómo ha sido el estar en la superficie?

-Encontré un lugar que a corto plazo estaba bien, mas sabía que esa felicidad no me duraría mucho y así no era capaz de vivir.

-Entiendo.

-¿Me has extrañado?

-Cada segundo- contestó sinceramente, para luego avergonzarse de lo respondido-. Porque... aquí nadie entiende nuestro amor…humor, quiero decir- Se apartó de Frisk un poco, para intentar suavizar la situación-. Mira. Olvida todo lo que he dicho y hagamos cómo que nos acabamos de encontrar: ¡Oh, Frisk! ¡Qué agradable sorpresa verte de nuevo! Eso quiere decir que recibiste mi carta. Parece ser que el correo funciona bien.

Frisk comenzó a reírse debido al nerviosismo de su compañero.

-Sí. Últimamente el correo vía perro corre.

Ninguno dijo nada más. Sans giró la cabeza hacia la derecha y comenzó a rascarse las vértebras cervicales. Acto seguido, subió su capucha para intentar cubrir su vergüenza.

-Oye. Aún me debes una recompensa, ¿verdad? Por salvarte y todo eso.

-No sé yo… He regresado por lo que realmente no me has salvado.- comentó ella, intentando fastidiar al esqueleto- ¡Está bien! Sí que te debo una recompensa. ¿Qué quieres? ¿Hago el ridículo, soy tu sirvienta durante un mes? Por favor, no me pidas sexo.

- ¿Puedes inclinarte un poco hacia delante?

-Ay, dios. Seguro que planeas hacerme algo raro en la cara.

-¡Tú solo hazlo!

Frisk se inclinó un poco, tal y cómo Sans pidió. Flexionó un poco sus rodillas para no estar completamente incómoda. Sans en ese momento estaba a su altura. Este se acercó y agarró con ambas manos el rostro de ella, paga pegar sus frentes despacio. Su sonrisa era de agradecimiento.

-Gracias por ser mi razón para seguir viviendo.

La joven comenzó a notar como su cuerpo empezó a entrar en calor de una forma alarmante. El contacto tan cercano con el esqueleto hizo que se le subieran los colores.

-¿S-sans?

-¿Puedo pedirte otro favor?

-Sí.

-¿Me das un beso?

-No lo dudes.

...o...o...o...

Y eso ha sido todo... o al menos de momento.

Bien, bien. Cómo os había dicho en el anterior capítulo, he de disculparme, y es porque esta historia iba a ser más larga. Este final sería el del primer arco, dando pie al segundo, pero... algo terrible me pasó escribiendo la historia, y fue que dejé de estar tan emocionada con el juego (Si mi nivel de hype era de 8 sobre 10, bajó a 2). Sí. Pasó de repente, por las buenas, y quitándome todas las ganas de seguir la historia. Por suerte, esta estaba ideada hasta aquí y pude terminarla, mas... se quedó así. Bueno, al menos es un final que se puede considerar cerrado, ¿no?

Sinceramente, espero que me vuelva la inspiración y poder continuar esta historia que tanto habéis leído y apoyado (Si no fuera por vosotros, no estaba terminada), y sin dilación, me despido.

¡Nos vemos!

(Comenten, comenten, comenten... Esto no es un mensaje subliminal)