El semblante de Vegeta cambio de desconcierto a complicidad, dibujando una sonrisa retorcida en su rostro. La tomó por los hombros y girando rápidamente la acorraló entre su cuerpo y la pared. Apoyó su mano en el muro de concreto, justo al lado del rostro de la muchacha, guardó la otra en el bolsillo de su pantalón e inclinó ligeramente hacia atrás en forma diagonal su cabeza, manteniendo en todo momento esa sonrisa maliciosa, gustosa… Entretanto la pelirroja estaba perpleja, su corazón bombeaba fuerte como si quisiera huir de su pecho debido al hecho de verse aprisionada por el cuerpo de con quien tantas veces soñó, al roce de su respiración con su piel y a la diminuta distancia que los separaba. Sintió su cuerpo acalorarse, el aire escasear y sus piernas flaquear…si no hubiera tanta gente alrededor, si no fuera por ello, seguro que presa de la excitación que ese muchacho causaba en ella, se hubiese arrojado a sus brazos entregándose completa.
Clavó la miel de sus ojos sobre el café de los de él y trató de hablar sin conseguir emitir sonido alguno. Vegeta aproximó su rostro al de ella, desapareciendo casi por completo los pocos centímetros que separaban sus labios de los de la joven al punto de prácticamente rozarlos, sonrió y la miró de forma penetrante recorriendo cada facción de su rostro notando el ligero temblar de su boca deseosa por ser contactada por la suya y sin dudarlo más actuó…
-aléjate de mi mocosa…-susurró intimidante, resquebrajando el corazón de la muchacha, quien definitivamente no esperaba eso…
-es por Bulma ¿verdad? ¡Es por ella!
-ts ts ts… -emitió haciendo alusión con su dedo en forma de desaprobación - ¿no entendiste lo que dije?
-eres…
-¿un maldito? jaja… lo he oído muchas veces y déjame decirte que no me interesa en lo mas mínimo, menos viniendo de una chiquilla ninfómana como tú
La pelirroja no encontró palabra para contrarrestar el ataque verbal y sin más ganancia que la impotencia y frustración que sentía, se alejó de él, quien se limitó a adoptar su pose habitual recostándose en la pared.
…
-Bueno, ¡atentos todos! -clamaba la ama de casa usando una copa y una cucharilla como campana para poder llamar la atención de los asistentes- mi queridísimo esposo tiene un anuncio que hacer…
-Gracias querida – prosiguió éste- antes que nada quería agradecer a todos ustedes por su presencia en un día tan especial como hoy, día en que celebramos un año mas de vida de nuestra adorada Bulma –enunciaba a la atenta mirada de la nombrada y sus amistades- el día en que ella cumple la mayoría de edad convirtiéndose toda una bella mujer…
-"ay papi, si supieras que tan ciertas son tus palabras" pensó mientras sus mejillas adquirían un pequeño rubor
-y sin más preámbulo, quiero hacer un brindis por ella, ¡por la salud y bienestar de mi hija, hoy y siempre…SALUD! –sentenció dándole un profundo sorbo al trago que contenía su copa, acto que fue imitado por los demás presentes que al unísono clamaron "salud" a nombre de la festejada.
-ahora –dijo aun saboreando el amargo sabor que el licor dejo en su boca- quiero hacerle entrega de su regalo a mi pequeña –comunicó acercándose a ella y dándole un pequeño paquete envuelto en papel de regalo, todo claro ante la atenta mirada de los concurrentes…
-Gracias papá – dijo recibiéndolo - ¿Qué es?
-ábrelo si quieres saberlo…
La joven encogió los hombros y sonrió curiosa, desgarró el papel que envolvía la pequeña caja dejándola libre de él. La sacudió suavemente a la altura de su oído y aun sin reconocer el ruido escuchado, la abrió, encontrando en su interior una llave plateada - ¿y esto? - cuestionó confundida por el extraño obsequio
-eso, mi querida hija, es la llave de tu nuevo departamento ubicado en la zona mas exclusiva de la ciudad…
-¡Oh papá, es el mejor regalo que pudieron darme…Gracias!-clamó estrechándolo fuertemente entre sus brazos, repitiendo lo mismo con su mamá.
-Nada es demasiado para mi única hija. Ahora disfruta de tu fiesta…
-Si, así lo haré…nuevamente gracias a los dos, por todo.
Ambos padres sonrieron complacidos y la dejaron para que compartiera con sus invitados.
-No puedo creer que te hayan obsequiado un departamento para ti sola – comentó Milk emocionada por su amiga - ¿Qué piensas hacer? ¿Te iras a vivir allá? ¿Lo usaras en vacaciones? Dime…
-Bueno, yo…yo…-titubeó recordando a Vegeta. No había compartido con él en toda la noche desde que llegaron a su casa, ni siquiera lo había visto a la hora del brindis y tenía mucho rato de estar desaparecido… "¿se habrá ido?". Tenía tantas ganas de estar con él de compartir su alegría que al no encontrarlo tras haberlo buscado con la mirada exhaustivamente, su amplia sonrisa se desvaneció
-Bulma… ¿sucede algo?...
-no es nada Milk – respondió a baja voz- ¿has visto a Vegeta?
-ah!... ya entiendo que te ocurre – contestó- la verdad hace ya un buen rato lo vi salir hacia el jardín, supongo que se debe haber ido…
-¿lo viste irse?
-bueno, lo vi salir sin regresar…
-supongo que no ha vuelto entonces… - susurró la peliazul interrumpiendo a la de negros ojos, quien asintió con la cabeza
-Oye Bulma, supongo que celebraras la "inauguración" de tu nuevo departamento –clamó Yamcha que en compañía de Gokú se acercaron a ambas muchachas
-¿Cómo? eh…si, supongo…
-Yo espero que haya mucha comida, toda tan exquisita como la de hoy-comentó el de alborotada melena relamiendo sus labios y acariciando su barriga inflada de tanto comer…
-¡Gokú!
-¿uh? ¿si…si Milk?
-¿es que no piensas en otra cosa que no sea comer?
-¿Eh? Pues sí… veamos – comenzó a contar con los dedos de su mano enumerando en voz alta – me interesa la comida, el fútbol americano y por supuesto tú – finalizó sonriendo torpemente y levemente sonrojado.
-Ay mi lindo Gokú –lanzándose a abrazarle.
-Discúlpenme un momento - dijo la ojiazul que no pudo evitar sentirse mal ante la afectuosa escena de la pareja amiga – enseguida vuelvo – giró sobre sus talones y emprendió su marcha en dirección a la salida, aquella que la llevaría directo al jardín.
Una vez ahí, respiró hondo y dejó escapar un profundo suspiro. Lo que daría ella porque su relación llegara a parecerse un poco a la de sus amigos, que la hacían pública aunque no fuera en absoluto perfecta. Se sentó en el pasto, alzó la cabeza y mirando la luna susurró…
-Incluso puedes ser más inalcanzable que la luna…
-¿Cuándo te quitarás esa costumbre de hablar sola? – escucho la muchacha, reconociendo a la perfección la voz que se dirigía a ella…
-Pensé que te habías ido
-Te dije que no lo haría mientras ese gusano este presente
-Entonces espero se quede toda la noche… -comentó ella aún observando el cielo
-¡¿Cómo dices?! – Reclamó, logrando que Bulma girara su rostro hacia el muchacho que se había parado al lado suyo - ¡a que demonios juegas! – prosiguió frunciendo el ceño consumido por el enojo que le causaban las ideas en su cabeza generadas por las palabras de la ojiazul.
-Pues es cierto – sonrió – si esa es la única forma de retenerte, espero que se quede toda la noche
-Hmp! Que tonterías dices mujer – musitó, sentándose al lado de ella y chocando por casualidad su mano con el pequeño paquete que la joven había dejado ahí - ¿qué es esto? – lo tomó y curioso, sin consultar permiso alguno, lo abrió.
-Es la llave de mi nuevo departamento – comentó ella
-Uhm? ¿Te irás a vivir ahí?
-Creo que sí aunque seguro extrañaré a mis papas… ¿tú no extrañas a los tuyos?...
-hmp? no- respondió secamente cerrando la caja y regresándola al lugar donde la había encontrado
-¿No? Pero son tus padres… no puedo entender como un hijo no puede extrañarlos
-Pues no trates de entenderlo y punto. No los extraño y jamás lo haré.
-Vegeta…- susurró al notar la incomodidad con la que respondía el de crespos cabellos... "Al parecer ese tema le afecta de sobremanera"…
-Yo fui criado por sirvientas y empleados –explicaba- nunca tuve un vínculo cercano con los que me dieron la vida, siempre viví solo, y en mi departamento desde los 16. Jamás noté diferencia alguna, salvo claro que no había tanto inepto rondando por mi casa…
-¿Desde los 16?
-ujum – Emitió mirando fijamente a un punto en la nada con el ceño fruncido.
-¿Qué edad tienes ahora?
-Hmp? -la miró por el rabillo del ojo y respondió - este año cumplo 24.
-¡Vaya ya estás viejo! – clamó
-Grr… ¡que demonios te haz creído tú mocosa para llamarme viejo!
-Jajaja -se levantó del gras y sacudió su minifalda riendo muy divertida – ahora entiendo porque me dices "mocosa" – comentó entre risas.
-"grr… que mocosa insoportable"…pensaba mientras empuñaba las manos y buscaba la forma de no ser el perdedor en otro de sus tantos intercambios de palabras "como puede burlarse de mi"… miró a su alrededor cuidadosamente, recordando la llave del departamento nuevo de Bulma, la cual seguro le serviría de mucho para arrancarle una disculpa a esa chiquilla tan escandalosa. La tomo y se levantó sonriente…
-Espero que estés disfrutando mucho -comentó – porque no te van a durar las ganas de seguir riendo.
-Uhm?... ¿A qué te refieres? – Cuestionó posando su mirada sobre él, viendo como en una mano sostenía la llave -devuélveme eso vegeta -demandó
-Vaya, ¿ya no tiene más ganas de reír la mocosa?
-Ushh, no seas tondo y dame mi llave.
-La verdad – dijo dándole la espalda – me gustaría saber que resultados ha dado mi entrenamiento.
-¿a qué te refieres? -Preguntó temerosa imaginando algo que en definitiva no le gustaba.
-Pues que quisiera averiguar que tan lejos puedo lanzar – contestó adoptando la posición de lanzamiento en el fútbol americano.
-¡No! – Gritó abalanzándose a detenerle, cayendo los dos al suelo…
-Devuélveme eso Vegeta… -demandaba mientras forcejeaba con él por recuperar su llave, hasta que reaccionó y se percató de la posición en la que se encontraban: Ella sentada sobre la parte baja del abdomen del muchacho y con su rostro ubicado apenas a centímetros del suyo. La provocadora minifalda que llevaba puesta se había elevado un poco, mostrando aun más las estilizadas piernas de la joven que al notarse en esa situación no pudo evitar que su corazón y sus pelvis empezaran a palpitar recordando la sesión de sexo que horas antes tuvo con el caído.
Vegeta por su parte la miró extasiado, deseaba poseerla nuevamente, y sin poder controlar sus ánimos, se apoderó de los labios de ella con un beso apasionado…
Bulma reaccionó impetuosa ante el hecho, mordisqueando deseosa los de su amante, mientras éste acariciaba las piernas desnudas de la mujer y fomentaba el roce de sus pelvis…
La muchacha sintió la rigidez de su miembro en su zona pélvica… aumentando su deseo y su lubricación al punto que las pequeñas bragas color rosa no fueron suficiente para ocultar la excitación de la que era víctima.
-No… no podemos… -decía de forma entrecortada, mientras en su interior la razón y el deseo libraban una lucha interna - ¡no podemos! – Exclamó separando sus labios de los varoniles- mis papas, mis amigos, todos están en la casa celebrando por mí y yo no estoy con ellos.
-uhm? estas conmigo -respondió algo agitado aun preso de la excitación.
-Vegeta no me puedo quedar acá – se puso de pie y acomodo su vestimenta, acción que fue imitada por el muchacho.
-Entremos ¿sí?
-Ve tú
-¿Piensas quedarte toda la noche aquí? – cuestionó fastidiada posicionando las manos sobre sus caderas
-Claro que no – contestó toscamente- me largo de aquí
-Pues si quieres irte, vete… No es posible que no podamos tener un momento en paz, sin discutir -Renegaba - ¿Hay algo que no te moleste?
-Grr… nada relacionado a ti
-¡bien! ¡Como quieras Vegeta! -se dio la vuelta y caminó a paso firme para introducirse en la casa mientras éste la miraba
-Nos vemos pronto – clamó el de negros ojos sonriendo sin recibir respuesta alguna -tendrás que venir por ella – comentó para si mismo observando divertido la llave que reposaba en su mano. Acto seguido tomando la caja de donde la sacó, abandonó la residencia y abordando su coche se marchó del lugar.
…
Dentro de la casa la celebración prosiguió con normalidad, los invitados conversaban, bebían y disfrutaban del festejo.
Bulma trató de divertirse en lo que le fuera posible, evitando a toda costa amargarse la noche recordando la discusión que sostuvo con su novio. Habiendo olvidado por completo que él aún tenía en su posesión la llave de su nuevo departamento.
-Adiós amiga, gracias por la sorpresa.
-No te preocupes Bulma, la pasé muy bien y estoy segura que Gokú también -comentó dándole un codazo a la altura de las costillas al nombrado
-Ah, sí…sí -tartamudeó – discúlpame, es que no veo a Krilin por ningún lado y me había pedido que lo lleve, a él y a 18…
-Pues que raro, adentro ya no queda nadie – dijo confusa la dueña de casa
-Bueno, no importa Gokú, lo llamamos a su móvil y listo -propuso la novia – seguro que Bulma quiere descansar así que ya vámonos, no le quitemos más tiempo.
El muchacho afirmó sonriente y junto a su novia se despidieron de Bulma, para regresar a sus respectivos hogares.
La ojiazul cerró la puerta y subió los escalones rumbo a la segunda planta de su residencia, entró a su cuarto ubicado ahí y se tiró pesadamente a la cama. ..
-Uff…Que día -Suspiró acomodando ambas manos tras su nuca. Al instante se incorporó bruscamente quedando sentada - ¡la llave! –Clamó- no puede ser… lo olvidé por completo –se lamentaba mientras palpaba su vestimenta en busca de algún pequeño bulto ajeno sin poder encontrarlo- no está por ningún lado… ¡maldita sea! -gritó al recordar- las tiene Vegeta…
Se tumbó a la cama nuevamente en son de resignación -bueno no importa, mañana que lo vea se las pediré -se dijo así misma mientras caía rendida en brazos de Morfeo, que luego de pocos minutos la dejó hundida en un profundo sueño.
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A la mañana siguiente, la ya mayor de edad, se encontraba nuevamente en la universidad cursando un nuevo día de estudios, el que transcurría sin novedad y con la mayor regularidad del mundo.
-¿Encontraron a Krilin? -Cuestionó la ojiazul saliendo acompañada de Milk de la clase que acababa de culminar.
-Sí, lo llamamos y resultó que estaba conversando con su novia…
-¿Su novia? ¿Quién es ella?
-Pues nada menos que la rubia numérica
-¿Cómo?
-Sí, ya sabes… 18 –explicó
-Oh… así que Krilin lo consiguió.
-El que persevera…
-Jajaja… es cierto
-Y bueno, no es el único que anda con nueva pareja ¿no?
-Ay Milk… se a que viene tu comentario.
-No se porque no me lo contaste -comentó resentida cruzándose de brazos y arrugando los labios.
-Vamos Milk… no te lo comenté porque no hubo tiempo
-jajaja… pues veo que no tuvieron tiempo para muchas cosas – dijo divertida en alusión a la escena que montó la parejita creyéndose a solas y siendo sorprendidos por ella y demás que concurrieron a la celebración…
-Ni me lo recuerdes –respondió posando una mano sobre su rostro apenada por el hecho- Por cierto… ¿no haz visto a Vegeta?
-¿Yo?... pues no, tú eres la novia ¿no?
-Es que no lo encuentro por ningún lado -dijo mirando a ambos lados, buscándolo - ¿será que está entrenando?
-No, ni vayas al campo de fútbol porque no lo encontrarás ahí
-¿Y tú cómo están tan segura de eso?
-Porque Gokú entró al equipo y le dijeron claramente que el entrenamiento sería mañana….
-Vaya, entró… me alegro por él. Pero bueno -enunció cambiando de tema – debo irme.
-¿A tu casa tan pronto?
-No, voy a ver si encuentro a Vegeta. Cuídate, nos vemos mañana
-Vale, adiós – respondió tomando un camino diferente al de su amiga.
-Detesto tener que ir en taxi – renegaba la ojiazul – tengo que ir a sacar mi coche cuanto antes...
Subió a uno y después de darle la dirección del depósito donde se encontraba su automóvil se alejaron del lugar.
Llegó a su destino, canceló la carrera y se adentró al local…
-Buenos días –saludó al encargado vengo a recuperar mi auto.
-Buenas –respondió- pues déjeme ver su notificación y la boleta del pago de la multa.
-Aquí tiene –hizo entrega de los papeles pedidos.
-Bien es por acá, la llevaré hasta su vehículo –caminó, siendo seguido por la muchachita- ahí lo tiene –dijo el encargado señalándolo para luego retirarse.
-¡Gracias! – clamó. Corrió hasta su coche y subió en él- como te extrañé, me has hecho falta – dijo abrazándose al manubrio del mismo- Bueno, es hora de irnos pequeño – lo encendió y abandonó el depósito.
-Llegamos –estacionó su vehículo y miró hacia arriba. Había llegado al edificio donde quedaba el departamento de su complicado novio, tomó aire y bajo de su transporte percatándose esta vez de no haberlo estacionado en un lugar donde estuviese prohibido – bien, es hora de reclamar lo que me pertenece- sentenció adentrándose al edificio.
Una vez arriba tocó a la puerta del joven sin obtener respuesta, llamando a ella una vez tras otra de manera insistente y sin resultados…
-¡demonios!
-¿busca al joven Vegeta? – preguntó un señor de avanzada edad parado a unos pasos de ella
-eh?... si… ¿usted es…
-soy en el encargado de la limpieza señorita
-¿y sabe dónde está?
-salió desde muy temprano, es lo único que puedo decirle
-¿lo único?...bueno, igual gracias
-lamento no poder ayudarla más pero el joven es muy reservado con sus asuntos…
-jajaja… pues yo diría mejor "arrogante antisocial" pero bueno…-encogió los hombros y tras regalarle una sonrisa al perplejo anciano, dio media vuelta y se marchó.
-Donde se habrá metido ese… ese… ushh! – renegaba ya en su coche- yo que tantas ganas tenía de conocer mi nuevo departamento… - suspiró- bueno, tendré que conformarme con verlo desde fuera… aunque, quizás el encargado tenga copia de la llave ¡seguro que si! – aseveró encendiendo su vehiculo y enrumbándose a su nuevo destino.
Prendió la galleta de su vehiculo e introdujo un disco compacto, para luego subir el volumen al máximo oyendo una de sus canciones favoritas y cantando el coro a todo pulmón…- I NEVER THOUGHT THAT ITD BE SO SIMPLE BUT…I FOUND A WAY, I FOUND A WAY!! – entonaba sin importarle que muchos, conductores y transeúntes que coincidían con ella, la mirasen asustados como si de una loca se tratase.
Llegó
a la exclusiva urbanización, compuesta de hermosos espacios
verdes muy bien cuidados, casas enormes y vistosas, coches ultimo
modelo… en conclusión el lugar perfecto. Aparcó en un
estacionamiento ubicado a una cuadra de la dirección donde su
papá le dijo se encontraba su "obsequio" y se encaminó
a él.
-si que es linda esta zona, bien ahora veamos…-dijo
ojeando su agenda donde tenía apuntada la dirección
exacta, comparándola con los números en las fachadas –
476…476… aquí es –clamó contemplando el bello
edificio- mi papá si que se esmeró, es perfecto…
-¿puedo ayudarla en algo srta.? –comentó un joven vestido con un extraño uniforme, dándole a entender a la muchacha que seguro se trataría del conserje o alguien con una ocupación por el estilo
-si, bueno le explico… lo que pasa es que mi papá compro un departamento y…
-¿tiene el número? –interrumpió
-¿el número?...si…es el 601 –dijo ojeando nuevamente su agenda
-¿el 601?, que raro…
-¿raro? ¿Por qué?
-porque si bien es cierto que ese departamento fue vendido recientemente, también lo es que su nuevo dueño llegó precisamente hoy
-¿Qué? no puede ser…aquí debe haber algún error, ese es MI DEPARTAMENTO, dijo remarcando esas dos ultimas palabras
-si es así, debe tener la llave del mismo ¿verdad?
-eh…pues la tenía pero…
-¿las tenía? – preguntó desconfiado a la bella muchacha
-si, verá… las tenía pero ayer mi…mi novio se las llevó por equivocación, y yo vine esperando que el encargado tuviese una copia de la llave que me permitiese acceder al departamento
-lo siento mucho srta. Pero es imposible, ese departamento esta completamente amoblado y dejar entrar a una persona ahí solo porque lo pide, sería muy riesgoso…ud. sabe a que me refiero
-¿insinúa que yo puedo ser una ladrona? ¡¿Una joven tan bella e inteligente como yo?!
-en absoluto, aunque déjeme decirle que esa historia que usted cuenta es muy poco creíble –sentenció- y si me disculpa tendré que pedirle que se retire…
-¿perdón?-prorrumpió- será poco creíble pero cierta, y no pienso irme mientras alguien disfruta de lo que me pertenece
-entonces tendrá que traer el contrato de compra y venta – dijo posando una mano en el brazo de la ojiazul incitándola a que se marchase
-¡suélteme! –exclamó liberándose del agarre del que era victima
-Srta. por favor –pedía seriamente-no me haga perder la paciencia y retírese…
-mire hagamos una cosa –propuso- déjeme subir y visitar al supuesto dueño, quizás si hablo con él se aclaren las cosas…
-esta bien – dijo emitiendo un profundo suspiro- sígame por acá
La joven caminó tras el improvisado guía, sin poder evitar sentirse fastidiada por los problemas que estaba teniendo
-Raditz –enunció- encárgate de guiar a la srta.
-Uhm? –el muchacho de alta estatura, musculatura bien definida y larga cabellera negra volteó ante el llamado del que se dirigía a él, notando al instante la presencia de la guapa jovencita a la que se refería su compañero- ¿y a donde va la srta? –preguntó mirándola detenidamente y usando un ligero tono de insinuación
-llévala al 601
-bien –sonrió acercándose a la de azules cabellos- sígame –susurró seductor para luego adelantarse y pararse al pie de la puerta del ascensor. Presionó un botón e hizo que la puerta de éste se abriera- adelante –dijo haciendo alusión con una mano.
La joven lo miró desconfiada. Había algo en ese muchacho que no le gustaba, que la perturbaba…ese sexto sentido del que es poseedora cada mujer se lo indicaba. Entró al ascensor siendo seguida por Raditz. Una vez dentro, el joven presionó el botón que los llevaría al piso indicado, luego guardó ambas manos en los bolsillos de su mono de trabajo, siempre mirándola por el rabillo del ojo, incomodándola con ésta actitud…
-¿sucede algo? –cuestionó Bulma seriamente aparentando fortaleza y seguridad y tratando de ocultar el escalofrió que la mirada de éste sobre ella le causaba.
-si se refiere a que no puedo quitarle la vista de encima, es porque usted es muy atractiva y yo simplemente admiro su belleza –respondió el muchacho descaradamente, y justo cuando ella se disponía a contestar y poner en su lugar al que osaba dirigirse a ella con tanta confianza, la puerta del elevador se abrió…
-Llegamos –dijo indicándole con una mano la salida- ese es el 601, fue un placer acompañarla, preciosa…-culminó sonriente mientras la puerta se cerraba tras la salida de la bella mujer a la que no perdió de vista en ningún momento.
-que tipo tan descarado –giró sobre sus talones y llamó a la puerta del dichoso departamento… "veamos quien es el payaso". La puerta se abrió y tras de ella se dibujó la imagen de quien en su interior tantas veces maldijo la muchacha…
-Vegeta!... ushh! ¿Te parece muy gracioso? –cuestionó indignada por el mal rato que éste le hizo pasar. Sin embargo no recibió respuesta del moreno, quien solo atinó a voltearse dejando la puerta abierta y a la joven parada, prácticamente hablando sola…
-¡oye pero que te crees! –reclamó adentrándose detrás de él y cerrando la puerta tras su ingreso – eres un desconsiderado, como puedes hacerme al- Vegeta entrecortó los reclamos de ésta, tomándola abruptamente por la cintura, recostándola en el sofá y posicionándose encima de ella.
La miró fijamente a los ojos sonriendo complacido al ver el rostro de la muchacha que aun no salía de su asombro…
-Ve…Vegeta…
-shh…solo disfruta…-susurró seduciéndola con su ronca voz y empezando a besar su boca, deslizando sus manos por la suave piel de sus brazos. Bajó sus labios recorriendo el camino desde su boca hasta su pecho, marcando son su saliva aquel territorio, como si de una fiera salvaje se tratase. Se separó de ella levemente y se despojó de su remera para luego adoptar la misma posición en la que se encontraba segundos antes.
Prosiguió besando su cuello llegando a la unión de éste con el hombro, otorgándole ahí, leves mordiscos y succiones que le robaban pequeños gemidos a la joven, quien encandilada se aferró a la espalda desnuda de su amante, sintiéndose consumir por el deseo- hazme el amor nuevamente –susurró entre gemidos.
Vegeta sonrió ante la petición de su bella compañera y sin dudar desabrochó el short que ésta llevaba puesto, despojándola de él por completo, y haciendo lo mismo con sus pantalones.
Su boca permaneció en el cuello de Bulma, mientras con su mano bajaba las tiras del bibidi que cubría su torso y asi dejar sus pechos a la vista. Se deslizo lentamente a besarlos, recorriendo con su lengua el contorno de la aureola de estos y succionando los pezones erectos de la joven…
-mmm…Vegeta…-gemía extasiada por los besos y caricias que le prodigaba el mencionado.
-En ésta ocasión –decía entrecortadamente por la excitación de la que era preso- tú no harás nada…yo me encargaré únicamente de darte placer –comunicó, retomando seguidamente su labor.
Al oír sus palabras la joven por instinto levantó ligeramente su pelvis en son de ruego, lo que fue captado por el de negros ojos que sin dejar la actividad de sus manos y boca, empezó otra, un movimiento rítmico de caderas que dio rienda suelta a la frotación entre la rigidez de su sexo con el húmedo y palpitante de ella, arrancándole ahogados quejidos de placer.
Dejó sus senos, dirigió su rostro hacia la sexualidad de la muchacha y haciendo a un lado las bragas que la cubrían la acarició con su lengua, deleitándose con el elixir de su excitación. Introdujo un dedo en su cavidad vaginal y sintiéndola caliente, acogedora, lo deslizó rápidamente de adentro afuera repetidamente y acrecentando poco a poco la velocidad, conforme aumentaban los gemidos que emitía la muchacha.
Mantuvo esa labor un momento, luego, tomándola ágilmente la coloco de rodillas frente a él dándole la espalda, viéndose ella obligada a colocar sus manos en el respaldo del sofá para sujetarse. Una vez que la tuvo así, besó su espalda recorriendo con su lengua desde su nuca hasta el final de su espalda. La observó extasiado por su belleza y sosteniéndola por las caderas la penetró.
Por ser la segunda ocasión en la que ella sostenía relaciones sexuales, aún sintió dolor, sin embargo y por suerte no fue tan fuerte como el del día anterior, agregándole a eso que el placer que esta nueva posición le otorgaba era extremo. Podía sentir dentro suyo la totalidad del miembro del muchacho, que la embestía rítmicamente uniendo de esta forma el sonido que emitía el contacto de las nalgas de la joven con la pelvis de él, a los gemidos que ella y Vegeta emanaban.
La mujer no dejaba de clamar más ante los profundos y acompasados embistes, que el de crespa cabellera le propinaba.
Bulma arqueó su cuerpo hacia atrás sujetándose esta vez con una mano de la nuca del moreno, quien empezó a lamer su lóbulo acelerando de esta forma la llegada del orgasmo en la ojiazul, que sintió como si algo hiciera explosión dentro suyo. Inmediatamente llegado el clímax, soltó la nuca de Vegeta, dejándose caer nuevamente al respaldo del sofá, pero manteniendo sus caderas elevadas gracias al agarre del joven, que complacido por el profundo alarido de placer que emitió la joven decidió que era su turno, y aumentando el ritmo de su vaivén, llegó al orgasmo…
