Capitulo 10: La verdad, el encuentro y la psicóloga

Sam dormía placidamente, pero dejo de hacerlo, al escuchar el ruido de cortinas que se corrían. La luz comenzaba a molestarle los ojos y no tuvo más remedio que abrirlos. Tenía un insoportable dolor de cabeza, y la luz parecía molestarle más que en toda su vida. Se sentía mareada y como si estuviera a punto de vomitar. Vio a su madre, ya vestida y sorprendentemente, viéndose muy feliz.

-Buenos días Samantha.-exclamó de forma alegre.
-¿Mamé, te ocurre algo?

La madre de Sam se veía joven, con una expresión seria en su rostro, pero de todas formas muy hermosa, con el mismo cabello negro de Sam. La miro un segundo y luego sonrió.

-¿Por qué no me lo habías contado?-dijo juntando sus manos y con expresión de ponerse a llorar de la emoción en cualquier minuto. —Estoy tan orgullosa de ti.
-¿Qué cosa?-preguntó Sam alarmada. Sus padres nunca en toda la vida se habían sentido orgullosos de ella, y si alguna vez lo habían sentido, nunca se lo habían manifestado. Y que en este minuto se sintieran orgullosos sin duda era la señal del Apocalipsis.
-¿Qué cosa? ¿Qué cosa? ¡Que conquistaste al chico Black! ¡Que estas saliendo con él!, Dios mío, ¡Un Black! Es el mejor partido que puede haber…Walburga estaba tan feliz.

Sam aterrada la miro con horror.

-¿De qué estas hablando mamá?
-Vamos Samantha, no tienes que seguir fingiendo, un chico de tu escuela me lo contó.
-¿Qué te contó precisamente?-preguntó temiendo lo peor.
-Que sales con Sirius Black, ayer en la fiesta de los Mossley estaba buscándote para presentarte a un hijo de unos amigos y al preguntarle a un chico, me contestó que debías estar con Sirius Black, que él era tu novio. ¡Dios, estoy tan feliz! Invite a la Sra. Black a tomar el té hoy, ella también se entero y esta muy feliz. Vamos levántate y ve a tomar desayuno, no conservaras al chico Black si sigues tan delgada, pareces enferma niña.

Sam se llevo las manos a la cabeza, mientras su madre salía de la habitación. Tenía jaqueca, producto de la borrachera de anoche, y ahora esto: su madre se había enterado de su supuesta relación con Sirius Black. Un Black, uno de los excelentes partidos que su madre siempre había anhelado para su futuro.

Luego de almorzar con su refinada familia, en su refinado comedor con adornos del siglo XVI, Sam subió a su no tan refinado (gracias a ella) cuarto. Necesitaba aclararse, ya que los últimos sucesos la habían dejado en un verdadero caos mental.

Como lo hacía cada vez que entraba e crisis, y necesitaba relajarse, se puso a escribir. Pero le dolía bastante la cabeza así que lo dejo por un momento y se fue a echar a su cama.
Tocaron la puerta, ella dijo "adelante" al mismo tiempo que hundía su cabeza en la almohada. Rogó para que no fuera su madre, pidiéndole detalles de su supuesta relación con el mejor de los partidos que pudiera existir.

-Veo que sigues con resaca.

Y ahora esto: alucinaba que el idiota de Black estaba ahí. Se tapo la cabeza con la almohada al tiempo que se repetía que era sólo parte de su imaginación.

-¿Walker?-preguntó el Sirius Black de su imaginación al mismo tiempo que le quitaba la almohada de la cara.

Ella alzo la mirada, no podía ser cierto. Sirius Black realmente estaba ahí.

-¿Qué haces aquí Black?
-Veo que no te alegras de verme.-dijo él acostándose en la cama y doblando sus brazos bajo su nuca.
-¿Qué haces aquí?-repitió.
-Mi madre me obligó a venir.
-No puede ser cierto.-dijo la chica hundiendo su rostro nuevamente en la almohada.-Esto no esta pasando...
-¿A qué te refieres? ¿A que nuestros padres se hayan enterado de nuestra supuesta relación? ¿Qué mi madre haya llorado de la emoción?, ¿O cuando me sugirió dejarte embarazada para tener seguro el matrimonio?

Entonces Sam levantó su mirada para mirarlo a los ojos.

-¿Qué vamos a hacer?
-Ya inventaremos algo pecosa, no te alteres.
-Vaya, día, y no me llames pecosa.
-¿Cómo te sientes?
-Como si estuviera a punto de vomitar, y con un dolor de cabeza infernal.
-Te traje algo.-dijo él levantándose y yendo al baño.-Te sentirás mejor.
-¿De que hablas?
-Es una medicina.-dijo volviendo con un vaso de agua.-Para tu dolor de cabeza, toma.
-Gracias.-dijo ella tomando el vaso que el le ofrecía. -¿Estas seguro que no quieres envenenarme para así deshacerte del futuro matrimonio?
-No trato de envenenarte.-dijo él recostándose nuevamente en la cama.-Y no te preocupes, me encargare de que nuestras madres no nos comprometan.
-Eso espero.-dijo ella apoyando nuevamente su cabeza en la almohada y dejando el vaso vació en el velador.
-Walker, por favor no te quedes dormida, prefiero hablar contigo antes de ir a tomar el té con mi madre.
-Si prometes ser civilizado, portarte bien y no tocarme por ninguna motivo, te acompañare hasta que te vayas.
-Esta bien, lo prometo.

Y así fue como empezó otras de las escasas conversaciones civilizadas entre Sirius y Sam.

Al volver al colegio, Sam no se percato del efecto que su supuesta relación con Sirius había echo en las chicas de Hogwarts, ya habían pasado las dos semanas, y todo el mundo esperó a que Sirius la dejara humillada, frente a todo el mundo. Pero eso no había pasado, como tenían planeado Sirius y Sam, y las chicas empezaron a desesperarse, pensando que tal vez su queridísimo Siriusin sí se hubiera enamorado de la chica Walker.
Las chicas entraron en caos, ¿Y si habían perdido a Sirius para siempre? Era una situación muy extraña, Sirius no salía nunca con una chica por más de dos semanas. Y durante esas dos semanas también salía con otras chicas a escondidas, o no le prestaba tanta atención a su novia de turno. Pero esta vez se podía ver a Sirius acompañado en varios momentos del día de Sam, más que novios parecían amigos. Era una situación realmente urgente de resolver.

-Que tiene esa delgaducha pecosa que no tenga yo.-le decía Mimi a Curly mientras se observaba.
-Cerebro Mimi, cerebro.-le dijo Lily que pasaba por allí en ese momento.
-Cállate Evans, no te metas por donde no te llaman, solo eres una sangre sucia que das lastima.
-¿Qué me has dicho?-grito ella a punto de abalanzarse sobre ella.
-Evans.-dijo James apareciendo por ahí y tomándola de la cintura.-Ven conmigo, es muy temprano para pelear.

Mimi y Curly sonrieron encantadoramente.

-Y tu Mimi vuelve a hablar así de Lily, y me encargare de que te arrepientas.
-Pero Jamsie…
-Vamos Lily camina.-dijo el chico empujando a Lily por los hombros.
-¿Por qué no me dejas tranquila Potter?-dijo ella caminando.
-No tienes que meterte en problemas por esas cabezas huecas.
-Las mismas cabezas huecas con que te acuestas Potter.
-Me huele a que estas celosa Evans.
-Pues anda a revisarte el olfato idiota.-dijo ella fulminándolo con la mirada.
-Vamos pelirroja, no quiero pelear contigo, ¿Ya desayunaste?
-No.
-Genial, vamos me muero de hambre.

A pesar de que la pelirroja ya estaba levantada y desayunaba precisamente, sus amigas seguían durmiendo profundamente. Lamentable echo, ya que de no ser así, hubieran presenciado la inusitada escena que a esas horas ocurría en el gran comedor.
Lily tomaba desayuno junto a James, y casi tenían una conversación normal.

En la habitación de las chicas, el silencio era total. Ambas dormían cómodamente echadas sobre la cama, ya que a diferencia de Lily, a ellas si les gustaba dormir hasta ultimo momento. Para Lucy, sus horas de sueño eran fundamentales, ya que solía decir que era la mejor forma de conservar la belleza.

Remus entro a la habitación sin hacer el menor ruido, la pelirroja podía estar despierta y no le haría ni media gracia ver a un merodeador ahí. Vio las demás camas vacías a excepción de la de Sam y Lucy. Se acerco a la de la rubia y se sentó en el borde, le dio un suave beso en la mejilla y ella de a poco abrió los ojos.

En ese instante Sam abría los ojos y al ver la escena, decidió volver a dormirse. Definitivamente seguía dormida ya que estaba soñando. Lucy, al ver quien había interrumpido sus sueños, sonrió con alegría pero inmediatamente se tapo la cara con la almohada al mismo tiempo que decía:

-Remus Lupin, ¿no esta prohibida la entrada de los chicos a la pieza?
-Hay que romper las reglas si los beneficios son buenos.-dijo él sonriendo y tratando de quietarle la almohada.
-No puedes verme así Remus, amanezco echa un desastre.
-Lo dices como si nunca hubiera visto a una chica recién despertándose.-dijo logrando quitarla la almohada y acercándose a una mínima distancia.-Además, estas hermosa. Y si yo no te despierto no lo hará nadie.
-Remus lo primero que debes saber de mi.-dijo ella levantándose de la cama.-Es que para mi las horas de sueño son fundamentales, pero claro por ti haré lo que sea.
-Me parece bien, te esperare.

Remus se tumbo en la cama de la chica y comenzó a leer una revista que estaba en el velador de la chica, nunca pensó que podría encontrar cosas interesantes en una revista de mujeres, aprendió muchas cosas del sexo opuesto mientras esperaba a la chica, que pareció tardarse una eternidad.

Cuando estuvo lista ambos bajaron tomados de la mano hacía el gran comedor donde, para la envidia del club de fans oficial del lobito. Lily, James, Moss y Sirius tomaban desayuno, y no se percataron de esto, ya que llevaban a cabo una interesante discusión. Era algo así como James, Sirius, v/s Moss y Lily, debatiendo algo que ya ni siquiera recordaban como había salido a flote. La conversación estaba algo acalorada, ya que si había dos personas feministas en el colegio esas eran Moss y Lily, y juntas se potenciaban. Moss comenzaba a llevarse realmente bien con las tres chicas. James estaba encantado, mientras más conociera Moss a la pelirroja, más podría ayudarlo a él a conquistarla. No se percataron de la pareja hasta que esta se acerco a la mesa. Sirius se atraganto con la comida al ver la sorpresiva escena y cuando su rostro ya empezaba a adquirir un tono morado, James le golpeo la espalda con fuerza salvándole automáticamente la vida.

-¡Sirius, te he dicho que no te metas tanta comida a la boca!-le grito James.

-Hola a todos.-dijo Remus, Lucy solo sonrió.
-¿Nos perdimos de algo?-pregunto Sirius aun tosiendo.
-Sacate la cara de sorpresa Potter, que no te asienta.-le dijo Lucy.-Y vayan acostumbrándose niños, por que me verán bien seguido.
-Ella quiere decir que estamos saliendo.-dijo Remus.
-Pues no tengo ningún problema.-dijo James.-Bienvenida al clan, Nielson.
-Gracias Potter, llámame Lucy.
-Y tu James.
-Será un placer.
-Felicitaciones amigo.-le dijo Sirius palmeándole la espalda.-Pero para la próxima avisa con anticipación, si no me quieres matar de un infarto.

La que parecía tener un infarto en ese preciso instante era Lily, que tenía una expresión en su rostro mezclada de horror y sorpresa. Comenzó a echarse aire sin poder creer lo que su amiga les estaba informando. Eso era el fin….tenían oficialmente una conexión con los merodeadores. Un motivo para verlos todos los días. Una excusa para que Potter estuviera en su presencia cada vez que Lucy estuviera con Remus. Era la perdición.

En eso estaban cuando bajo Sam al comedor, con muy mala cara. Esa mañana estaba de un especial mal humor. Su madre no la había dejado tranquila en todo el fin de semana, resultado de haberse enterado de su supuesta relación con Sirius. Las fans de él estaban más enojadas que nunca, y no la dejaban tranquila en ningún momento. Y lo que estaba viendo ese minuto remataba la situación, sus amigas sentadas con los Merodeadores, como si fuera lo más normal del mundo.

-Hola.-dijo secamente.
-Hola cariño.-dijo Sirius alegremente pues había acabado la discusión quedándose el con la ultima palabra.- ¿Cómo amaneció mi novia querida?
-No empieces tan temprano Black.-dijo ella sentándose.-No estoy de humor.
-Bueno, tengo que ir a la lechuzeria.-dijo Remus.- ¿Me acompañas?-le preguntó a la rubia.
-Claro.

Lily los observo irse negando con la cabeza, habían perdido a una del equipo.

-No puedo concentrarme.-le dijo Moss a Sirius en la abrumadora clase de historia de la magia. Esta clase se pone por día más aburrida.

-Haz como ella.-dijo él sonriendo y apuntando a Sam quien dormía descaradamente sobre el escritorio.-Por suerte duerme, está con un genio insoportable desde que nuestras madres se enteraron de la supuesta relación. Que desastre.
-Si, pero sabes Sirius, empiezan a caerme realmente bien tu noviecita y sus amigas.
-Esta pequeña fierecilla puede ser realmente insoportable a veces.-dijo mirando a Sam.
-Son distintas a las demás.
-Eso es verdad…Moss, ¿vas a decirme que fue lo que te dijo o hizo Lucas para que sonrías cada cinco minutos?
-¿Prometes no enfadarte?
-No.
-Me besó.
-¿En el invernadero?
-No, luego de curar a Remus, fue un beso inesperado, corto pero dulce, ¿y ahora que hago?
-Solo esperar.

Mas adelante James trataba de convencer a Lily de que apostaran nuevamente.

-Olvídalo Potter, nunca más apostare contigo. (Y ahora déjame poner atención a la clase)
-Evans no tienes ningún sentido del riesgo. (Además ningún ser humano podría poner atención a esta clase)
-Si lo tengo, por eso no apostare contigo. (Yo sí soy un ser humano y sí pongo atención)
-Si yo gano te acostarás conmigo. (Vamos, ni Remus puede atender)

Eso fue suficiente para la pelirroja quien se levantó de su asiento y le tiró todos y cada uno de sus libros a la cabeza.

-¡Potter, Evans, es la quinta vez esta semana! Inmediatamente vayan a la oficina de Dumbledore.
-Pero prof…
-Nada de peros Srta., afuera.
-Todo esto es tu culpa Potter.-dijo Lily echa una furia en el pasillo.-Eres un completo idiota.
-Tu problema Evans es que te molesta que te echen de clase, ya que arruinas tu reputación de estudiante perfecta.
-Potter te lo advierto, por el futuro de tus hijos más te vale dejar de molestarme.
-De nuestros hijos querrás decir.

Lily lo miro un segundo pensando que hacer, finalmente sonrió.

-Cambiare de estrategia, ya que lo único que quieres es provocarme.
-No creo que te dure mucho pelirroja.
-¿Interrumpo algo?
-No director, vera…-comenzó Lily.
-Profesor nos enviaron a hablar con usted.
-Genial, así podré estrenar a la señorita Watson.

Al parecer el profesor se dio cuenta de la cara de desconcierto de ambos chicos ya que dijo:

-Chicos, estoy cansado de que los envíen a mi oficina, no soy un experto en adolescencia, me divierte escuchar sus historias, pero no creo que mis consejos les sirvan de mucho, además voy a estar bastante ocupado. Así que traje a una psicóloga juvenil, tengan el placer, su oficina es la de la esquina.
-Esta bien profesor, adiós.
-James a propósito, te felicito por la broma de Peeves, estuvo buena esa.
-Sabía que le divertiría profesor.

Lily se golpeo la cabeza sin poder creerlo. Llegaron hacia la oficina de la Srta. Watson. James toco la puerta y una voz joven pero apagada dijo: adelante.

-¿Me perdí de algo?-preguntó Sam abriendo los ojos y rascándose la cabeza.
-Mmm.….no.-le contestó Sirius.
-Genial.-dijo ella y se puso a mirar por la ventana.
-¿Te pasa algo?
-¿Por qué debería pasarme algo?-contesto ella fríamente. Sabia que el chico estaba siendo amable, y sabía también que ella le había contestado de forma desagradable, pero no podía evitarlo, necesitaba descargarse con alguien.
-Estas insoportable Walker.
-Entonces no me hables.
-No estabas tan arisca en la fiesta de Moss.
-¿De qué estas hablando?
-De que casi no pude quitarte de encima…-le susurro el al oído.
-Es mentira Black, estas mintiendo.
-¿Por qué habría de inventar algo así?
-Por que eres un idiota, por eso.-dijo con ganas de llorar. ¿Qué mierda había ocurrido en la fiesta? Ella no recordaba casi nada. ¿Se había acostado realmente con Sirius y no lo recordaba? Odió al muchacho por no decirle inmediatamente qué había pasado, necesitaba saber, no podía ser que…
-No pensabas eso en ese minuto, yo sabia que en el fondo te mueres por mis huesos, y crees que estoy mintiendo, pero estoy diciendo la verdad, da gracias a Dios que fui un caballero y te detuve. No pasó nada Walker, no te preocupes.

Y un caballero tampoco tiene memoria, pensó Sirius, y él pensaba no decirle nada a la morena de lo que casi ocurre en esa habitación, ya que la avergonzaría en sobre manera. Pero fue el mejor argumento que encontró para molestarla en ese minuto, estaba enfadado por su trato tan poco amable. Después se arrepentiría de haberle dicho eso.
Sam lo miro unos segundos fijamente con una mirada que acobardaría a cualquiera, pero no a Sirius.

-Ojala nunca te hubiera conocido.
-Ya es muy tarde para pensar eso pequeña, todo esta echo.
-Una semana…..una semana Black y todo esto se va a haber acabado.
-La espero…. con ansias.-dijo Sirius antes de que Sam saliera echa un huracán ya que la clase ya había terminado.

Lily entró con timidez, la habitación era más bien oscura, tras un escritorio de madera se encontraba una mujer joven, de unos 27 años aproximadamente. Su cabello era rubio y liso, recto hasta los hombros, sin ningún tipo de movimiento o volumen. Llevaba sus ojos azules muy pintados, de color negro, y eso le daba una apariencia sombría. Llevaba puesto un abrigo de piel y sujetaba un cigarrillo con su mano derecha.

-Hola.-dijo seria y tranquilamente.
-Buenos días.-dijo Lily mientras que James se limitaba a saludar con la cabeza. Los dos parecían impactados.
-Siéntense, pueden llamarme Charlize.
-¡AHH!-grito Lily.
-No entiendo por que gritas ahora, no seas maleducada.-le dijo James.

Ella apuntó un rincón en donde se encontraba un perro disecado de dudosa procedencia.

-Él es Robert, mi mascota en la vida y en la muerte.-dijo Charlize sin inmutarse a pesar de la cara de desconcierto de Lily y la de diversión de James.

Finalmente se sentaron frente al escrito, ella los miro fijamente unos segundos antes de sacar papel y lápiz y preguntar:

-¿Cómo se llaman?
-James Potter.
-Lily Evans.
-¿Por qué las enviaron aquí?
-Ella me tiro los libros a la cabeza.
-Él me estaba molestando.
-¿Qué tipo de relación tienen?
-Ninguna, gracias a Dios.-dijo Lily.
-En el fondo ella esta enamorada de mi.
-Eso quisieras Potter.
-Es la verdad Evans.
-Sigue soñando Potter.
-Deberías admitirlo Evans.

Luego de varios minutos de una constante pelea poco creativa y más bien aburrida, la psicóloga dijo:

-Hay mucha tensión sexual entre ustedes.

Lily y James dejaron de hablar y la miraron como si estuviera loca.

-Eso es todo, pueden irse.

-Vaya.-decía Lucy en el gran comedor al mismo tiempo que leía una carta.-Se fueron de viaje….de nuevo.
-¿Tus padres?-le preguntó Remus.
-Si, vuelven en un mes.-dijo con gesto de enfado. Luego boto la carta y se puso a tomar desayuno normalmente.

A simple vista Lucy parecía tenerlo todo, era rica, hermosa y mimada, pero la verdad era que su vida no era tan alegre si se le observaba profundamente. Sus padres siempre estaban viajando, nunca estaban presentes. Remplazaban su cariño con objetos materiales. Cuando era más pequeña sufría mucho, pero luego aprendió a superarlo gracias a sus amigas y a Hogwarts, su verdadero hogar, en donde se sentía más acogida y querida. Había superado el hecho de que sus padres la dejaran sola en fechas importantes tales como su cumpleaños, y también que trataran de sustituir su mera presencia con caros regalos.
Es por eso que la rubia se había caracterizado por ser muy cariñosa, la asustaba el hecho de seguir el ejemplo de sus padres. Detestaba hablar de ellos, y generalmente fingía que no le importaba. Era el único tema en el mundo el cual le costaba hablar.

-Lucy.-le dijo Remus con cautela.- ¿Alguna vez les has dicho a tus padres como te sientes?
-No sirve de nada Remus, creeme, pero ya estoy acostumbrada.
-Deberían saberlo…
-Lo saben Remus, pero al parecer no les importa….Esta bien, ya no me afecta.-dijo intentando sonreír.

Remus le acaricio el cabello y luego dijo:

-No te lo mereces Lucy, y lo sabes.

Ella lo miro un segundo y luego apoyo su cabeza en el hombro del chico. La conversación se dio por terminada al ver que los chicos se acercaban para tomar desayuno, pero algo había ayudado a Lucy, algo la había movido por dentro.

Sirius se dirigía a la habitación de las chicas. Quería hacer las paces con Sam, sólo quedaba una semana, no quería seguir peleando con ella, estaba claro que así no llegarían a ninguna parte. Por eso después de mucho pensarlo, decidió ir a buscarla para desayunar. Además había quedado con un leve cargo de conciencia luego de molestarla con lo que ocurrió en la fiesta. Si él era un verdadero hombre debería haberse guardado lo que casi ocurrió entre ellos. Vaya, pensó luego, ya volvían esos comportamientos extraño que curiosamente siempre tenían que ver con Sam.

Iba a tocar la puerta pero escucho unos sollozos, entró de inmediato para averiguar cual de las chicas estaba en problemas, pero encontró a Sam sola y arrodillada en el suelo.

-¡Arggg, lo odio, lo odio!-gritaba mientras rompía una carta en mil pedazos y lloraba con amargura.
-Walker, ¿Qué ocurre?-dijo él acercándose.
-Los odio, los odio.-dijo tirando los pedazos de papel al aire para después apoyar su cabeza en el suelo y seguir llorando. Golpeaba el suelo con fuerza, Sirius se alarmo nunca había visto a la chica tan descontrolada.
-Walker.-dijo Sirius arrodillándose junto a ella y levantándola.-Basta, detente por favor, te harás daño, ¿Qué ocurrió? ¿Qué te pasa?

Ella lo miro con lágrimas en los ojos y luego siguió llorando con amargura. Cuando se calmo un poco Sirius le seco las lágrimas y ella dijo:

-No, no quiero decírtelo…no puedo creerlo…-dijo ella para seguir llorando desconsoladamente.

-Vamos Samantha, ¿alguien te hizo algo? Por que por lo que sé, yo soy el único que tengo derecho a molestarte, y vaya que soy bueno en eso.

Ella sonrió tristemente, respiro profundo y luego dijo:

-Antes de venir a Hogwarts, en mi colegio de Escocia, tenía un novio. Fue el primer chico del cual me enamore, y salimos juntos por ocho meses, yo era muy feliz…pero había una chica que quería conquistarlo, le gustaba sólo porque él era el único que no le tomaba atención. Era la chica mas deseada del colegio, era el equivalente de Moss aquí en Hogwarts, con la diferencia de que ella era manipuladora y le gustaba hacer sufrir a las personas. Antes de irme, terminamos claro, por que ya no lo vería más. Lo único que le pedí fue que no saliera con ella, él por supuesto me lo prometió, agregando también que las chicas como ella no le gustaban y que seguía enamorado de mi…

Se limpio las lágrimas antes de continuar.

-Hoy me llego una carta de ella contándome que estaban juntos, incluso me envió una fotografía, empezaron a salir solo un mes después que yo me fuera, mira.-dijo extendiéndole la fotografía.
-Vaya esa chica si que esta buena...-dijo Sirius. Sam le golpeo el brazo.-Estoy bromeando.
-Es una maldita perra, la odio, y lo odio a el también.
-Vamos pecosa, él no te merece.-dijo Sirius levantándole el rostro por la barbilla.
-Yo pensé que él era un buen chico, yo he sufrido mucho con nuestra separación…
-No gastes tus lagrimas por él.-dijo Sirius atrayéndola hacia él.-Lo digo en serio, no vale la pena…

Ella se dejo abrazar y se puso a llorar nuevamente. Pero en los brazos de Sirius se sentía segura y parecía estar calmándose. A Sirius le bajaron instintos paternales con aquella chica delgada e indefensa, quería protegerla y ayudarla como fuera.

-Eres una gran chica Walker.-le dijo él jugando con su cabello.-A pesar de nuestras diarias peleas me caes bien, me haces reír.
-Gracias Black.
-No me gusta verte triste Walker, así no es divertido molestarte.
-Me has ayudado mucho.
-Y lo seguiré haciendo si es necesario para volver a tener a mi lado a esa chica engreída, sarcástica, violenta y antipática.

Sam rió, luego le golpeo el brazo.

-Así me gusta pecosa. Venía a pedirte perdón por lo que te dije en clases…No debí haberlo echo, perdóname.

-Ya no me importa, me enfurecí en ese minuto por que pensé que había pasado algo que no recordaba. Perdóname también por tratar de violarte, lo hice sólo por que estaba borracha.

-Lo sé.
-Me gustaría que se pudiera hacer algo…
-Tal vez hay algo que podamos hacer.-dijo él chico sonriendo picaramente.
-Me refiero al tema, Black.
-Yo también, niña pervertida, tengo un plan que no fallara, dejaras a esa chica con la boca abierta.-dijo levantándose y ofreciéndole una mano a la morena para que se levantara también.

-Explícamelo.

-Te lo explico en el camino.-dijo él secándole las últimas lágrimas que quedaban en su rostro y sacándole el lacio cabello del rostro. No se habían dado cuenta de que seguían tomados de la mano. Luego le dio un beso en la frente y dijo.-vamos a desayunar pecosa.

Ella asintió y luego comenzó a escuchar el plan de Sirius para vengarse.

James, Lily y Moss se acercaban a la mesa donde Remus y Lucy tomaban desayuno.

-Buenos días pareja.-dijo James sentándose.
-Bueno días a todos.-dijo Lucy quien se veía radiante.- ¿Dónde esta Sam, Lily?
-No lo se.
-Sirius tampoco aparece.-dijo James.
-Deben de andar por ahí, tratando de matarse mutuamente o algo por el estilo.

Luego de unos minutos Sam y Sirius aparecieron en el comedor, Sirius le relataba algo y Sam solo sonreía y asentía.

-Hola chicos.-dijo Sam sentándose.
-¿Qué traman ustedes dos?-pregunto James.
-¿Nosotros?-dijo Sirius.- ¿Por qué lo dices?
-Por que tienes cara de estar tramando algo.-dijo Moss.
-Y por que si no están peleando.-dijo Remus.-entonces están tramando algo.
-También podemos conversar.

Todos se miraron un minuto y después negando dijeron al mismo tiempo:

-No, no lo creo.

Sam y Sirius fulminaron a sus amigos y luego empezaron a desayunar, al mismo tiempo que afinaban los detalles del plan en susurros.

Moss iba por los pasillos de Hogwarts caminando rápidamente ya que estaba llegando tarde a su próxima clase: Pociones. No quería ni ver la cara que pondría el profesor si llegara tarde, él no la soportaba, ni a ella ni a los merodeadores.

Sin darse cuenta choco con un chico teniendo como resultado que todos los libros de él estuvieran en el suelo.

-Lo siento mucho.-dijo avergonzada y agachándose para recogerlos.
-No importa, Martina.-dijo el.

Esa voz era…inconfundible.

-Lucas.-dijo sorprendida y levantándose totalmente sonrojada.
-Hola.-dijo él.
-Hola.
-¿Cómo esta tu amigo?
-Bien, mucho mejor, gracias por tu ayuda.
-De nada
-Eee….Martina.-dijo Lucas comenzando a ponerse un poco nervioso.-A pesar de todo lo pase muy bien contigo en la fiesta.
-Yo también Lucas.-dijo ella.
-¿Querrías salir uno de estos días conmigo?
-Claro que si.-dijo ella sonriendo abiertamente.
-Genial.-dijo el con una pequeña sonrisa.-Nos vemos.
-Adiós.

Moss lo vio irse, no podía creerlo, Lucas Bennet la había invitado a salir…era impredecible, nunca sabia como iba a actuar, cual iba a ser su próxima jugada. Había quedado totalmente descolocada. Nunca llegó a imaginar que un chico con tan poco la pudiera dejar en ese estado de felicidad total.

Por favor dejen reviews!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!