Disclaimer: Soul eater y sus personajes no me pertenecen, estos son propiedad de Atsushi Ohkubo y yo solo soy una fan que se divierte escribiendo historias sobre ellos

Espero que les guste


Capítulo especial:

"My pretty boy"

Porque Soul no es el único que tiene algo que contar...


Mi nombre es Maka Albarn y mi parte de esta historia comienza hace cuatro meses en la biblioteca pública de la ciudad de Nueva York y todo gracias a un folleto olvidado en una mesa.

En ese entonces, cada aspecto de mi vida se esforzaba en complicarse cada vez más y por eso, siempre que podía me escapaba de todos los problemas que tenía en casa y me refugiaba en la lectura para olvidar por un momento el desastre que dejó el divorcio de mis padres.

Hice todo lo posible por no sentirme abandonada cuando mi madre tomó sus maletas y se fue, dejándome sola con mi padre a pesar de que ella era la que tenía mi custodia.

Esa ya era una situación terrible y mi padre no hacía nada para ayudarme, al contrario, hacía cosas que me hacían sentir aún peor.

Suspiré mientras pasaba las páginas, es que solo lograba enfurecerme. Estaba bien que él saliera con quien quisiera ahora, pero… ¿no podía controlarse un poco?, es que no era solo una mujer sino que varias cada semana y seguro que ni siquiera se sabía sus nombres. Y ahora el muy idiota… ¿cómo se le pudo ocurrir que era buena idea traer a una perfecta desconocida al departamento que compartía con su hija?

Dios, fue horrible entrar en mi cocina en la mañana y encontrarme con ella. No pude evitar salir corriendo y ni siquiera se me pasó por la cabeza ir a clases, solo vine a esconderme aquí.

Pero no pude descifrar ninguna palabra de mi lectura así que solo me quedé mirando al vacío. Lo único que sabía en ese momento era que necesitaba alejarme de casa. Estar sola un tiempo.

Quizás es por eso que mi madre se fue.

¿Pero a dónde diablos me iría?, estaba segura que si me mudaba a mi propio departamento seguiría sin poder librarme de la estupidez de mi papá así que debía irme a algún sitio donde no me pudiera seguir. Quizás a otra ciudad.

Levanté un poco la vista y me fijé en un papel que estaba en la mesa de al lado. Realmente no era muy llamativo, pero en ese momento pareció brillar con luz propia y no pude evitar tomarlo.

"Escuela Shibusen…" leí y luego fruncí el ceño… ¿en Death City? ¿qué tipo de lugar podía tener un nombre tan raro y tétrico?

Seguí leyendo y tuve que aceptar que parecía ser un sitio bastante interesante. Era una escuela de prestigio con un edificio parecido a un castillo. Tenía un montón de cursos variados y oh dios… ¡su biblioteca era impresionante!

Pensar que en mi escuela apenas si puedes ver un librero medio vacío con algunas revistas.

Tomé mis cosas, devolví el libro y me fui a casa, olvidando todo lo sucedido. Por suerte no había nadie cuando llegué así que me dirigí a tomar mi portátil y comencé a averiguar.

Death City era una ciudad bastante extraña y especial, extremadamente distinta a Nueva York y estaba en otro estado, lo cual iba sumando aún más puntos y cuando me puse a ver departamentos para alquilar supe que ya estaba perdida.

Tomé mi celular y dudé antes de marcar ese número. No sabía si era lo correcto, pero si realmente quería transferirme a esa escuela era algo que tenía que hacer.

-¿Mamá…? Hola, yo…sé que quizás estés ocupada pero necesito tu ayuda con algo importante.


Listo, las galletas ya están en el horno, ahora solo debo terminar el glaseado para adornarlas después…pero espera, ¿por qué estoy haciendo esto?

Ah, cierto, porque ese idiota dijo que quería comer algo dulce.

¿De quién estoy hablando?, pues de Soul

Aunque yo no debería por qué estar satisfaciendo sus estúpidos caprichos de niño pequeño, pero soy condenadamente débil cuando pone esos ojos de cachorro abandonado y no puedo negarle nada. Espero que no lo sepa y que aún se crea que le cocino para que me deje en paz.

Suspiro y me apoyo en la encimera mientras espero las galletas. Ya han pasado tres meses desde que me mudé a Death City y si pensaba que mi vida iba a ser distinta aquí pues me faltó exagerar un poco.

Cuando estaba en Nueva york, mi vida se limitaba a leer, ver películas, estudiar y pasar bastante tiempo a solas, pero ahora solo hago eso cuando tengo tiempo libre. A diferencia de mi antigua escuela, en Shibusen hice amigos, pero amigos de verdad, no como aquellas personas que a veces eran simpáticos conmigo pero me trataban como si yo fuese una especie de obra de arte muy delicada. En cambio, a Liz, Black Star y Patty no les importa darme empujones o jalarme hacia algún lado sin ningún respeto, mientras que Tsubaki es genuinamente amable y me hace reír y siempre puedo hablar de cualquier cosa con Kid, quien además es el único que se atreve a regañarme, pero también me aconseja cuando necesito ayuda.

Quizás no los hubiera conocido de no ser por Soul y se lo agradezco aunque se comportara como un idiota conmigo desde el principio.

El solo recordar como lo conocí hace que me sonroje de la vergüenza, porque fui una completa estúpida. Para empezar, aún no me explico cómo, que en mi primer día en Shibusen y siendo su compañera de clase no me hubiese dado cuenta que él estaba ahí ¡y mucho menos teniendo en cuenta que se sentaba a mi lado!

Y no hay que olvidar que además las chicas de la clase me hablaron sobre él (incluso me lo describieron) y yo como tonta, no entendía por qué me preguntaban sobre alguien que jamás había visto.

Pero lo peor fue cuando nos vimos cara a cara en aquel momento raro que tuvimos cuando subía la escalera. No es lindo que se te suba la falda, pero lo es bastante menos cuando te das vuelta y ves que hay un pervertido mirando tus piernas fijamente sin descaro alguno.

Sigo pensando que se merecía la patada que le di.

En fin, después de eso no pude librarme de él, pues se interesó en mí de una forma muy extraña y cuando me enteré que aquel pesado además era mi vecino, nunca más dejó de hablarme, de seguirme o meterse conmigo, ¡incluso ha invadido mi departamento para desayunar!

Estaba muy ensimismada en mis pensamientos cuando de pronto sentí que unos brazos me rodeaban los hombros por detrás y casi grito hasta que vi quien era.

-¿Qué estás preparando?, ¿son galletas?

Intenté controlar un poco los latidos de mi corazón y mi respiración agitada.

-Soul, imbécil-imité sus gruñidos-¡casi me matas de un susto!

-Ah, lo siento-se disculpó, sin soltarme.

-¿Cómo entraste a mi casa?-pregunté, con ganas de ahorcarlo.

-La puerta estaba abierta-respondió alegremente sin notar mis instintos asesinos-deberías tener más cuidado, ¿no dijiste cuando nos conocimos que te asegurarías de cerrarla bien siempre?

-La dejé abierta porque Tsubaki llegará dentro de poco a buscarme y no iba a poder abrirle pues estoy ocupada preparando esto-le dije y luego fruncí el ceño-deja de abrazarme.

-¿Por qué?

-No me gusta que me toquen.

Me soltó pero no se alejó de mí y me desconcertó un poco su expresión seria.

-¿Y qué me dices del chico del otro día?-preguntó, con un tono de voz completamente diferente-el que te agarró de la cintura…

-Tampoco quería eso-respondí y miré a otro lado, poniéndome nerviosa-pero no alcancé a golpearlo porque tú me lo quitaste de encima y lo estampaste contra la pared, ¿recuerdas?

-Ah, es verdad-dijo, distraídamente- no se te ha vuelto a acercar, ¿cierto?

-Claro que no-dije, aún con nervios-además, escapa cada vez que te ve.

-Más le vale-declaró con una expresión que daba un poco de miedo.

-Pero no era necesario que hicieras nada, puedo cuidarme yo sola-le dije, levantando el rostro hacia él.

-Claro que debo hacerlo, no quiero que nadie te haga daño.

¿Qué…?

-Jaja… ¿por qué te sonrojas, ridícula?-se burló él con una voz rara mientras me revolvía el cabello, despeinándome.

¿Ah sí?, yo también puedo jugar a esto.

-Lo mismo podría decirte a ti-le dije, picándole la mejilla con mí dedo índice-¿acaso estás avergonzado por decir algo tan poco cool?

Cuando dije eso pareció que le hubiese caído un rayo y la cara que puso fue muy interesante, lástima que duró poco.

-Ya te gustaría que fuera así, Maka-me dijo, con esa sonrisa torcida tan típica de él-solo era considerado contigo, señorita planicie.

¿"Señorita planicie"?

Yo lo mato…

-Bueno, ya me voy-dijo, dirigiéndose a la puerta-guárdame galletas, ¿vale?

-No, se las llevaré todas a las chicas-dije, mirándolo con odio.

-¿Qué?, ¡pero yo quería galletas!

-Pues vete al diablo, lo hubieras pensado un poco mejor antes de molestarme.

Puso una cara de niño malcriado tan tierna que me dieron ganas de reír.

-Sí que me lo voy a pensar cuando me pidas que te lleve en moto-declaró-¡llámame cuando crezcas!, ¡plana!

Luego escapó antes de que le arrojara algo y cuando me quedé sola, apoyé mi brazo izquierdo en la encimera y me tomé la cara con la otra mano, suspirando.

No lo entiendo, ¿por qué puede ser tan dulce y de un momento a otro ya se comporta como un idiota?, hace que me enoje y me den ganas de matarlo.

Y aun así no pude evitar enamorarme de él.


No sé exactamente cuándo empezó a gustarme Soul. Quizás fue la primera vez que me llevó en moto a la escuela o cuando me presentó a los chicos y lo vi riendo con ellos. La cosa es que hubo un momento en que todo lo que hacía lograba afectarme de alguna manera con la que no sabía cómo lidiar y nunca me había sonrojado tanto en mi vida ni me ponía tan nerviosa o inquieta, pero al mismo tiempo feliz.

Era un gran problema, o más bien yo era el problema. No sabía si el amor sería algo que funcionara para mí, me daba miedo no poder querer de la forma debida al fin y al cabo mi experiencia con respecto a eso es penosa. El que nunca hubiese salido con alguien antes era algo bastante insignificante comparado con las enseñanzas que me habían dado mis padres con respecto al amor. Que apenas puedes confiar en un hombre, no importa la historia que hayas vivido con esa otra persona, todo puede destrozarse en un segundo, siempre pueden abandonarte…

Una persona tan complicada como yo es lo menos recomendable a mí parecer.

Pero no pude evitar enamorarme de Soul y bueno, en el caso poco probable de que él se interesara en mí, quería que funcionara, que no pasaran todas esas cosas horribles. Prefería seguir siendo su amiga a eso.

¿¡Por qué todo tiene que ser difícil conmigo!? Ahh, no sé que hacer…

Al menos hoy me juntaría con las chicas y ahí podía preguntarles. Ellas ya habían tenido novios así que sabrían más del tema y sus consejos me ayudarían mucho.

Cuando Tsubaki llegó, ya había terminado de cocinar y metí las galletas en una bolsita para llevarlas a la reunión.

También dejé algunas en un plato ya que no quería que mis paseos en moto con Soul llegaran a su fin.


Estábamos en la habitación de Liz mientras ella peinaba a Tsubaki y Patty y yo jugábamos a las cartas. Era un ambiente tan agradable y relajado que me daba miedo echarlo a perder hablando de mis inseguridades y mis traumas del pasado así que preferí esperar al momento oportuno.

-¿A que no adivinas qué encontré ayer?-le preguntó Liz a Tsubaki, llamando nuestra atención también.

-¿Qué cosa?-preguntó ella sonriendo.

-El viejo álbum de fotos, ¿te acuerdas de él?-respondió.

-¡Oh!, creí que lo habías perdido.

-Pues sí, pero quise cambiar el orden del cuarto y lo encontré detrás de un mueble que moví. Tuve que limpiarlo porque estaba lleno de polvo pero las fotos siguen perfectas.

-Me gustaría verlo, ¿lo puedes traer?

-¡A la orden!

Salió a buscarlo y cuando volvió, Patty y yo ya habíamos guardado las cartas, interesadas también en ver las fotos.

Era un álbum enorme y se notaba que lo habían estado llenando por años pues estaba repleto hasta la última hoja. Prácticamente era la historia de nuestro grupo ya que las primeras fotos eran de cuando tenían catorce años y era muy divertido ver cuánto habían crecido y cambiado mis amigos en todo ese tiempo.

-Tenías el cabello muy largo, Patty-comenté.

-Bueno, no era muy práctico para jugar básquet así que me lo corté-explicó ella.

-Seguro Kid se quejaba menos de lo asimétricas que son-dije, sonriendo.

-Y que lo digas-se quejó Liz, luego volvió a fijarse en el álbum y pareció alegrarse-¡mira!, esta es de cuando fuimos de campamento.

-Lo pasamos genial-dijo Tsubaki-aunque Black Star se perdió en el bosque durante la noche.

-¿Y no lo fueron a buscar?-pregunté.

-Nah-dijo Liz, pasando a la siguiente página-volvió solo, olfateando la comida como un perro.

Me reí y luego me fijé que a medida que avanzábamos viendo las fotos, iban apareciendo más personas. Algunos los conocía porque eran amigos de los chicos y habían ido varias veces al departamento de Soul, aunque no sabía mucho de ellos pues no eran tan cercanos. Luego me fijé en una foto de Soul con alguien más.

-¿Quién es esa chica?-pregunté, intrigada.

-¿Esa?, ah, es Lucy-respondió Liz-fue novia de Soul.

Sentí como si me cayera un balde de agua fría y me quedé con la mirada fija en la foto sin poder creérmelo.

-¿Qué…?

-Primero se hizo amiga mía pero sospecho que solo lo fue para acercarse a él porque apenas terminaron dejó de hablarme y no supe más de ella-contó.

-Fue con la que más duró, ¿no?, casi dos semanas-comentó Tsubaki.

-Sí, no sé cómo lo logró porque con las otras con suerte llegaba a una semana-dijo Liz y luego se encogió de hombros-supongo que ninguna debió gustarle de verdad.

Patty y Tsubaki se mostraron de acuerdo con ella, pero la conversación se vio interrumpida cuando tocaron el timbre y Liz fue a recibir el sushi que habíamos pedido. Tsubaki y Patty también salieron para ir a buscar platos a la cocina, lo cual me dio tiempo para seguir viendo la foto.

El hecho de que ella hubiese sido novia de Soul me daba igual, al fin y al cabo, ya sabía que había salido con un montón de chicas antes así que la noticia no me impactaba. Lo que me molestaba era hacer comparaciones, ya que si ese era el tipo de chicas que a Soul le gustan, entonces yo estaba bien jodida pues éramos completamente opuestas.

La gente suele decir que yo soy linda, pero esa chica era completamente hermosa, como una modelo. Tenía la piel tostada, unos ojos pardos muy exóticos y una cabellera rizada hasta la cintura.

Enrosqué una de mis coletas entre mis dedos y me miré al espejo un poco triste. A diferencia de la chica de la foto yo parecía una niña. No era de extrañar que siempre se burlara de mi aspecto si había salido con chicas así, ¿quizás debería cambiar mi peinado?

En ese momento me sentí aún más tonta que de costumbre y sacudí mi cabeza enérgicamente. Yo no tenía por qué cambiar y mucho menos por una chica con la que Soul duró apenas dos semanas. Conociéndolo, de seguro algo de su forma de ser debió agobiarle o molestarle y por eso terminó con ella. Tener una buena apariencia no fue suficiente y el que al final eso no fuera lo más importante me reveló algo sobre él.

Quizás me estoy dando demasiados aires de superioridad, pero según él, yo tengo una terrible personalidad debido a mi mal carácter y a lo violenta que puedo llegar a ser y sin embargo siempre está conmigo, me cuida y me hace reír. Quizás le agrado más de lo que quiere admitir.

Puede que tenga una oportunidad.

Y también supongo que ya me he decidido.

-¡Sushi!-exclamó Patty al entrar con los platos.

Aplaudí, celebrando junto con ella y cuando nos sentamos a comer todas juntas, Liz empezó a hablar sobre chicos. Todas empezaron a contar sus últimas noticias mientras yo me dedicaba a devorar mi comida en silencio, aunque las escuchaba atentamente.

-¿Y tú, Maka?-me preguntó Liz, sonriendo-¿no hay nadie que te guste?

Hice como que me lo pensé un momento, luego me encogí de hombros y dije:

-Nada que reportar.

Por ahora.


Estaba frente a la puerta de Soul, con las galletas en la mano cuando toqué el timbre. Esperé un rato pero no respondió. Me pareció raro porque sé que a esa hora siempre está en la sala viendo televisión o entrenando (así es como él le llama a jugar al Mortal Kombat desde que empecé a ganarle todas las partidas)

Dudé un poco, giré el picaporte y descubrí que la puerta estaba abierta.

"Y él me regañó en la mañana por lo mismo" pensé.

Cuando entré, vi que la televisión estaba prendida y él se había quedado dormido en el sillón frente a ella. No pude evitar soltar una risita al verlo cuando me acerqué, pues por la cara que tenía, parecía que hasta en sus sueños se la pasaba gruñendo y estaba completamente despeinado, más que de costumbre. Era adorable.

¿Qué hacía?, ¿lo despertaba?

Mejor no, últimamente parecía cansado y preferí dejarlo dormir, pero si se quedaba en el sillón así como estaba de seguro se resfriaría.

Primero fui a buscar un plato en la cocina y puse las galletas ahí para dejarlas servidas en la mesa junto con una nota. Luego encontré una manta en un rincón y lo tapé con ella.

Me quedé mirándolo un rato sin poder evitarlo. Es que era tan atractivo y me daban unas ganas enormes de acariciar su cabello y acurrucarme junto a él tapándome con la manta para dormir juntos. No podía hacerlo, pero en cambio, me atreví a darle un suave beso en la mejilla.

-Te quiero-susurré en voz baja y luego sonreí-y que sepas que no pienso renunciar.

Me levanté y me fui silenciosamente a mi departamento.


Oh no…

Esa tarde estaba mirando el cielo por la ventana sintiéndome completamente angustiada. Estaba lloviendo, a mares y por el aspecto de las nubes ya veía que se venía una tormenta. No pude evitar ponerme a temblar.

Debía llegar pronto a casa. No quería que la tormenta me pillara en la calle como esa vez horrible que me atrasé después de clases y no alcancé a llegar a esconderme.

-Hey, Maka-escuché a Soul a mis espaldas, distrayéndome- ¿Quieres que te lleve?, digo, así llegaremos más rápido y nos mojaremos un poco menos.

-Bueno-acepté y volví a mirar por la ventana.

Después de un corto viaje en moto, en el cual nos empapamos como nunca, llegamos a nuestro edificio. Lo único que quería era entrar a mi casa, ponerme el pijama y encerrarme en mi cuarto con los audífonos puestos y la música a todo volumen, pero tenía que aguantarme un poco ya que recordé algo mientras subíamos las escaleras.

-¿Quieres que te lleve algo de comer más tarde?-Le pregunté a Soul y él me miró sorprendido-sé que de nuevo no fuiste al supermercado y por eso viniste más a menudo a mi casa esta semana.

-No es verdad, ayer fui y ahora estoy completamente equipado-dijo.

-Entonces deja de meterte en mi casa para desayunar-dije, enojada.

-Eso nunca, cocinas demasiado bien como para dejarte ir.

Luego me sonrió y no pude evitar sonrojarme. ¡Contrólate, Maka!

-Entonces ¿nos vemos más tarde?

-Sí, luego iré a verte-dije y busqué en mis bolsillos, pero estaban vacíos-… ¿eh?

-¿Qué sucede?-preguntó.

-No están mis llaves-respondí, asustándome un poco y luego busqué en mi mochila -diablos, ¿y ahora qué hago?

-Vayamos a buscar a la casera, de seguro tiene un duplicado.

-¿No te acuerdas que en la mañana nos saludó y nos contó que se iba de viaje?-dije y él asintió.

Seguí buscando las llaves un rato en el cual nos quedamos en silencio.

-Quédate en mi casa-dijo Soul.

-¿Eh?-dije, desconcertada.

-Es mejor que quedarte en el pasillo, ¿no?

¿Qué hacía?, quizás era mejor ir donde Tsubaki, ya que ella entendería mi problema, pero tardaría en llegar y en el camino podía sucederme justo lo que temía antes.

Así que decidí aceptar y entré al departamento de Soul.

-¿Cuándo vas a ordenar?-pregunté al ver el desastre que tenía por todas partes.

-El día que se me ocurra tener novia, o sea, nunca.

No pude evitar molestarme (pues obvio, yo quiero ser tu novia, estúpido) y creo que lo notó, pero como siempre, me ignoró y se fue dejándome sola. Al volver a la sala traía algo de ropa seca y unas toallas.

-Toma, para que te seques-me dijo Soul, ofreciéndomelas-si no, te resfriarás

-Gracias.

-Yo me iré a hacer la cama-dijo-como supongo que te tendrás que quedar hasta el domingo dejaré que duermas en mi cuarto y yo me quedaré en la sala.

-Bueno…-agradecí y empecé a soltarme las coletas para secarme el cabello.

-Vuelvo al rato.

Me quedé en la sala mientras él ordenaba. Estaba muerta de frío y sin pensarlo mucho me quité la camisa y me quedé mirando el vacío, totalmente ida, pero de pronto me di cuenta y me paralicé.

¿¡Pero qué demonios estoy haciendo!? ¡Esta no es mi casa y no puedo andar desvistiéndome como siempre hago cuando estoy sola!

Ya era tarde para buscar el baño y mi sujetador estaba mojado así que me apuré en quitármelo para ponerme la camiseta. No fuera a ser que Soul apareciera de repente y me viera así.

Fue automático, en cuanto desabroché mi sujetador escuché un estruendo proveniente de su cuarto. Eso me asustó muchísimo.

-¿Soul?-pregunté en voz alta-¿pasó algo?

-N-no, nada, solo me tropecé…

Me puse la camiseta y fui hasta su cuarto.

-¿Estás segu-?-iba diciendo cuando lo vi tirado en el suelo junto a un velador- ¡¿qué sucedió!?

-Nada-gruñó, intentando levantarse.

-¡Pero si estás sangrando!

Se pasó la mano por la cara y puso un gesto de horror mientras yo me preguntaba por qué le sangraba la nariz si había caído de espaldas.

-¿Estás bien?-pregunté.

-Sí, sí, yo…creo que me golpee con algo-dijo, restándole importancia-pero no es nada, en serio.

Pareció confundirse cuando le ofrecí mi mano para ayudarlo a levantarse, pero la tomó de todas formas

-Debes tener más cuidado, casi me muero del susto-dije.

-¿Es que acaso temiste que me sucediera algo, Albarn?-se burló y me hizo sonrojar de nuevo.

-¡Claro que no! es solo que yo… ¡bah! ¡Olvídalo!-dije y luego escapé.

Apenas llegué a la sala supe que tenía que aceptar mi crimen, pues mi camisa había dejado mojada la mesa y no sabía dónde ponerla a secar. Aunque ser sutil no es lo mío.

-Por cierto, Soul-dije, tratando de sonar casual-¿dónde está el baño?

-Al fondo del pasillo-escuché-¿es que acaso no sabías donde estaba? si tu departamento es igual al mío.

-No es cierto, el mío es más pequeño y está distribuido de otra forma-dije y fui hasta el cuarto de nuevo-se me olvidó preguntártelo antes y tenía tanto frío que tuve que cambiarme en la sala.

-¿Ah sí?-dijo él, aunque sonaba raro.

-¿Hay algún problema?-pregunté.

-No, ninguno-respondió sonriendo-al fin y al cabo no es la primera vez que hay una chica semi desnuda en mi sala.

Será imbécil. Odio cuando hace ese tipo de comentarios, me enoja y me duele a la vez.

-Ya me lo había imaginado-dije, tratando de controlarme un poco.

Por supuesto, no notó nada.

-Espera un poco, te prepararé un baño-dijo, olvidándose del tema de inmediato.

No pude evitar suspirar.

-Bueno, gracias-dije y me alejé.

Después de que me diera una ducha y curioseara un poco por su baño (no sabía que usara un shampoo tan caro, debía molestarlo luego por eso) pasamos un rato juntos viendo un programa de motos muy interesante y tuve que enfrentarme al desafío de hacer la cena. ¡Pero si este chico solo tiene comida instantánea! Y más encima él considera que eso es cool.

No me extraña que siempre me esté robando comida o me ruegue por galletas.

Bueno, ya me las ingeniaría.

Después de echar a Soul de la cocina por ruidoso (no entendí por qué ese pesado se puso a dar porras) lo mandé a darse un baño bajo amenaza de librazos y pude cocinar tranquila. Realmente no sé qué preparé, pero quedó bien así que lo empecé a servir justo cuando él volvió.

-¿Cuál es el menú de hoy?-preguntó desde la mesa.

-El de hoy se llama "come y calla"-dije, trayendo la salsa, una nueva genialidad que acababa de descubrir.

Me dieron ganas de reír al ver como empezaba a dudar por la comida pero luego terminó devorando todo.

-Tranquilo, Eater, deja un poco para mí-le dije, sonriendo.

-¿Qué es eso de Eater?-preguntó frunciendo el ceño.

-No sé, se me acaba de ocurrir al verte comer tanto y disfrutar la comida.

-Soul Eater-dijo, parecía pensativo-la verdad es que suena cool, quizás debería cambiarme el nombre.

-Estaba bromeando-dije, desconcertada.

-Pero lo dejo a tu elección, al fin y al cabo será tu apellido también.

¿Ya empezó de nuevo con eso? La verdad es que nunca lo he entendido.

-Siempre que te preparo algo empiezas a organizar la boda.

-Y siempre terminas rompiéndome el corazón-dijo con un falso tono triste.

-Pero te recuperas rápido-me puse un poco triste y solté una frase sin querer-al fin y al cabo yo no soy tu tipo.

Mierda…

Me quedó mirando un rato, así que para olvidar eso, tomé mi libro y volví a amenazarlo para que fuera a lavar los platos. Luego me acerqué a la ventana.

Lo que me temía…

-¿Y ahora a quién espías, pervertida?-escuché que decía Soul a mis espaldas, burlándose.

Aunque no le presté atención. Necesitaba esconderme y pronto.

-Me voy a dormir-dije.

-¿Qué?, pero si apenas son las ocho…

-Hasta mañana-y casi corrí hasta el cuarto.

Era la primera vez que entraba al cuarto de Soul (el haberlo visto desde la puerta no contaba) y me quedé observándolo un poco. No había muchas cosas pero para no faltar a su personalidad, también estaba bastante desordenado. El mobiliario consistía en el velador con el que cayó, un armario y una cama enorme y mullida, llena de almohadas.

Me sorprendió encontrar una radio y un tocadiscos también. Además que habían discos, revistas y vinilos por todas partes y tenía un par de posters enmarcados colgados en las paredes. Ciertamente debían de ser de músicos, de jazz específicamente o rock, que sé que es lo que más escucha, aunque debo aceptar que no sé mucho del tema.

Me hubiera gustado espiar un poco más sus cosas, pero me acordé de la tormenta y me metí en la cama rápidamente intentando dormir.

No sospechaba lo difícil que sería.


Cayó uno detrás de otro paralizándome mientras abrazaba a una almohada, ocultando mi cara para controlar el llanto y mis ganas de gritar.

Había olvidado mis audífonos y mi celular en la sala, pero no podía moverme para ir a buscarlos y así distraerme del horrible ruido. Aparte todo estaba oscuro dándome más miedo aún.

Y entonces otro horrible trueno resonó en Death City.

No pude aguantarlo más y solté un pequeño grito mientras me echaba a llorar.

Por favor, por favor, que pase pronto…

-¡Maka!-exclamó Soul, entrando al cuarto estrepitosamente y dándome un susto-¿¡estás bien!?

De seguro tenía un aspecto lamentable, pues cuando levanté el rostro para mirarlo, parecía asustado y sorprendido. Luego hizo algo que no me esperaba, pues se acercó rápidamente a mí y me abrazó con fuerza, ante lo cual no pude evitar aferrarme a él mientras temblaba.

-¿Qué sucede, Maka?- me preguntó suavemente mientras acariciaba mi cabello.

-Los truenos…me aterran-sollocé-me vine a acostar temprano para ver si podía quedarme dormida antes…pero no lo conseguí.

Cayó otro trueno y volví a aferrarme a él ocultando mi rostro en su pecho.

-Tranquila, no te dejaré sola ¿de acuerdo?

Sus palabras me tranquilizaron un poco y me llenaron de una enorme calidez que me ayudó a sonreír cuando volví a mirarle.

-Lo sé, siempre estás conmigo, Soul.

Me sonrió y para mi sorpresa, me dio un beso en la frente.

-Ten por seguro que siempre será así-murmuró.

Creo que nunca jamás en mi vida me había sentido tan feliz como cuando escuché eso y sentí que los latidos de mi corazón se disparaban de pronto.

Hizo a un lado las mantas para meterse en la cama y de inmediato rodeó mi cintura con su brazo para acercarme a él. Mi rostro quedó a la altura de su cuello, por lo cual pude sentir su aroma y eso junto a las caricias que me daba en el cabello, logró tranquilizarme notablemente.

Nos quedamos en silencio durante unos momentos y fue muy relajante. La verdad es que jamás en mi vida me habían mimado así y me sorprendió lo agradable que era.

-No sabía que te dieran miedo los truenos-dijo Soul con voz suave y noté que no buscaba burlarse de mí.

-Es… algo complicado-dije, agradeciendo que no pudiera ver mi cara en ese momento.

-¿Quieres hablar sobre eso?

Dudé un poco. ¿Se lo decía o no?, era algo que nunca le había contado a nadie, ni siquiera mi familia lo sabía porque siempre lo oculté. Pero confiaba en Soul y de seguro él podría ayudarme.

-Tú sabes que mis padres se divorciaron, ¿verdad?-sentí que asentía y luego tomé aire para darme valor-fue porque mi padre le fue infiel a mi madre y yo fui quien lo descubrió por primera vez cuando tenía seis años.

Soul se puso rígido de pronto y sentí que me abrazaba con más fuerza.

-Los vi en la calle cuando volvía a casa de la escuela-seguí contando-yo era muy pequeña para saber lo que era una infidelidad y no sabía lo que iba a provocar cuando se lo conté a mi madre, no sabía lo destrozada que iba a quedar-empecé a temblar de pronto-A la tarde siguiente, cuando mi padre volvió del trabajo estaba lloviendo a punto de haber una tormenta cuando mi madre lo encaró. Ellos no sabían que yo estaba en la casa pues se suponía que iría a la de mi abuela, pero preferí volver porque estaba preocupada por mi madre. Entonces escuché ruidos desde mi cuarto y cuando bajé estaban peleando de una forma terrible.

Tomé una pequeña pausa puesto que empecé a sentir un nudo en la garganta.

-Me escondí y justo empezaron a caer los truenos mientras los escuchaba pelear-mis ojos empezaron a llenarse de lágrimas y me aferré más a Soul-Por eso, cada vez que escucho los truenos es como volver a oír sus gritos, las cosas rompiéndose, mi madre llorando, los insultos… yo… no puedo soportarlo.

Soul se separó un poco de mí y fijó sus ojos en los míos. No supe descifrar su mirada, pues parecía muy serio pero a la vez amable y cálido. Nunca había visto a Soul de esa manera y me quedé mirándolo algo hipnotizada.

-Maka, ¿recuerdas que cuando nos conocimos te dije que los chicos eran mi familia?-asentí y continuó-pues ahora también somos tu familia. No tienes que llorar sola ni esconderte. Siempre vamos a estar ahí para cuidarte cuando nos necesites y no nos iremos a ningún lado, no te abandonaremos.

-Me vas a hacer llorar de nuevo-le dije, mordiéndome el labio.

-Pero al menos no sería de tristeza, ¿verdad?

Negué con la cabeza, sonriendo.

-Y bueno…-ahora parecía un poco avergonzado-yo también soy parte de tu familia, ¿de acuerdo?, así que si tienes miedo puedes venir aquí y haré lo posible para hacerte sentir mejor-empezó a sonrojarse- no sé, podemos ver todos los documentales que quieras, también puedes golpearme para desahogarte, o jugar con mi cabello como siempre quieres hacer o… o puedo volver a… abrazarte-empezó a balbucear mientras yo también me sonrojaba-¡bueno, la cosa es que haré de todo para ayudarte! ¿ok?, menos cocinar, porque de seguro que con solo tocar el horno incendiaré todo el edificio.

Empecé a reír y él me sonrió, aún sonrojado.

-Eres un tonto-dije, ocultando mi rostro en su pecho.

-Pero soy tu tonto-dijo, volviendo a abrazarme.

No, aún no. Pero me esforzaría porque algún día lo fueras de verdad.


¡Sorpresa!

¿A que no se esperaban este capítulo, eh?

Pues amo a Soul, pero a veces el contar la historia solo desde su punto de vista es un poco limitante, así que decidí quitarle el micrófono y dárselo a Maka ya que ella también tiene mucho que contar, especialmente sobre su pasado.

Lo malo fue que no alcancé a poner algunas cosas, como su relación con Kami (de la cual mencioné un poquito en el capítulo anterior) y algunos detalles sobre su vida en Death City, pero ya habrán más capítulos para explicar todo.

Y bueno, ahora nos enteramos de que Maka fue la primera en enamorarse de los dos, también como cuida a Soul, el por qué de su miedo a los truenos y claro, que Soul es una ternura, aunque eso ya lo sabíamos de antes

¿Qué les pareció el capítulo? ¿les gustó? ¿les parecería bien que Maka interviniera de vez en cuando? ¡dejen reviews!

Y bueno, eso ha sido todo por ahora. Me tardaré un poco con los próximos capítulos pero lucharé por traerlos

Abrazos para todos y espero que les haya gustado

Hasta la próxima~