Los personajes de esta historia son de la querida Stephenie Meyer, yo solo imagino y escribo la historia.


Capítulo 10: Donde quiera que estés

Carlisle, Esme y Edward, les dieron un tour a sus nuevos visitantes. 'El trío más sexy' se sorprendió al ver lo enorme que estaba su hogar. Pasaron por habitaciones grandes, pequeñas, con muy buena decoración y otras simples.

Llegaron hasta las habitaciones principales donde cada uno de los miembros de esta familia ocupaba una. Ahora les correspondía a estos tres ocupar una habitación en esa gran mansión. Se sintieron muy halagados por quedarse en esas habitaciones.

Carlisle y Esme guiaron a Jacob y Emmett, mientras que Edward había arrastrado a Bella hasta la habitación que estaba frente a la de él. Al principio Jake y Emmett miraron extrañados a Edward, pero con una mirada de Bella que les decía "Todo estará bien" se relajaron un poco. Notaron que Edward era uno más que caía en el encanto de la adorable Bella.

Edward abrió la puerta de la habitación, haciendo que el resplandor del sol que se filtraba por la ventana deslumbrara a Bella. Se sintió en casa por un momento, cuando entro a la habitación, era muy parecida a la de ella. Gran ventanal, las paredes de color azul, las cortinas de un color blanco deslumbrante. La cama, la cama se veía cómoda, con unas sábanas de seda color lila. Sencilla pero hermosa.

—¿Te gusta? — pregunto Edward al ver la reacción de la castaña; pensativa.

—Si... —le responde cautelosa

—No te veo muy convencida —confiesa él y se acerca un poco a la chica. Quiere verla a los ojos, trata de averiguar que él lo que está pensando pero hay algo en ella que la bloquea.

—Si me gusta es solo que... —deja incompleta su frase.

—Que... —Edward la anima a continuar.

—Me recuerda a casa —murmura con melancolía. Esa habitación le recordaba a la suya en Picfor por lo cual se sentía en ese lugar donde había crecido.

—Lo siento, no era mi intención hacerte sentir de esa manera... —Edward se sienta en la orilla de la cama, como si estuviese muy cansado de caminar por horas.

—No te disculpes. No es culpa tuya ¿o sí? —pregunta incrédula al mismo tiempo que se sienta junto a Edward.

—Amm...si. Yo tuve esa idea de pintar esta habitación y no decorarla mucho porque sabía que era para ti —confiesa.

—¿Como es eso? —Cuestiona sorprendida —¿Tu ya sabias que iba a llegar a esta casa?

—Creo que sí... —la mira a los ojos y le dedica un gesto de disculpa —Nosotros no somos 'normales'. Nosotros poseemos habilidades que no son muy comunes en los humanos. Según las investigaciones de Carlisle, todo humano posee una habilidad pero sucede que nadie sabe cómo desarrollarla.

—Mis hermanos y yo sabíamos de esa habilidades —Bella no pensaba narrarle toda la historia pero si una parte — En Picfor, a los hombres y mujeres que crecen sin un padre o madre los llevan a unas instituciones, donde le hacen pruebas para saber cual habilidad posee y que tan fuerte es. Le ayudan a desarrollarla, los entrenan y al final los mandan a la guerra, porque creen que nadie los va extrañar. Los sacrifican como animales —Pronuncio estas palabras con furia y frustración.

—Tranquila, no lo cuentes como si te estuviera pasando a ti...

—Mis hermanos y yo somos como ellos, Edward... —susurra después de un largo minuto de silencio. Él se queda congelado, sin parpadear.

—Lo siento —Dice Edward aun estando en un estado de shock

—No lo hagas, no me gusta que pidan disculpas cuando no saben que es lo que sucede. Tu no sabias, no es culpa tuya.

—Bella, viéndolo en un sentido positivo, ustedes están aquí, ya nadie puede mandarlos a una guerra.

—Tienes razón. Piensan que estamos muertos.

El silencio se apoderó de la habitación. Cada uno se centraba en sus pensamientos. Más Edward que estaba frustrado por no saber lo que estaba pensando la castaña. Algo había en ella que lo hacía mas difícil. Edward casi grita por la sensación de saber que es pero se limita a no hacerlo.

—¿En qué piensas? —pregunta él para liberar un poco esa frustración.

—¿Cómo? —inquirió al no entender su pregunta pues no estaba muy apegada a la realidad.

—¿En qué piensas? —vuelve a preguntar.

—En cosas...

—¿Pedo saber? Perdón pero es que la frustración me está matando. Eres como un caja de pandora, quiero abrirla pero no se consecuencias tenga —admite.

—¿La frustración?

—Te diré. Supe que venias a esta casa porque leí los pensamientos de mi hermana. Ella te vio… —no termino de explicar ya que Bella lo había interrumpido.

—¿Cómo está eso de que tu hermana me vio? —pregunta ya desorientada.

—Mi hermana tiene la habilidad de ver el futuro, de todos.

—¿Y cómo es que me vio si ella no me conocía?

—Algo va a pasar, y te va a ligar con esta familia —contesta cauteloso —Bueno ese día te vi en los pensamientos de mi hermana. Tu llegabas con tus hermanos, en cuanto te vi supe que estos colores eran los adecuado para tu habitación. Quiero conocerte y quererte tanto como pueda por eso decidí que tu habitación esta frente a la mía.

—Ahora entiendo… pero… ¿eso que tiene que ver con tu frustración? —cuestiona incrédula al darse cuenta que esa no iba con el tema, pero si al anterior que dejaron inconcluso

—¡Oh si la frustración! Por algo yo no puedo leer tu mente, algo me está bloqueando. Desearía tanto saber qué piensas en este momento… —responde.

—¿Quieres saber? —Edward asiente —¡Pienso que eres un extraño Edward!

—Ja, ja. Muchas gracias por decirlo, pero aun así no creo que en eso estabas pensando. Era algo referente a la vida que tenias en tu planeta. ¿Cierto?

—Algo así… al entrar a esta habitación me sentí en casa. Pero cuando te vi regrese a la realidad. Sé que aquí están mis hermanos y no estoy sola, pero extraño estar allá. —confiesa con voz un poco quebrada.

El silencio volvió, solo se escuchaban los animales que había fuera de la mansión, pero gracias al gran ventanal que había en la habitación, se podía escuchar las aves hasta el rio que se encontraba a una moderada distancia de su hogar.

Era tan tranquilo que Bella se pregunto si ese planeta era tan peligroso como decían o solo fue una mentira para asustarlos un poco. Las dudas seguirían ahí hasta que los atacaran en la tierra o si no hasta que regresaran a su planeta.

—Si pudiera… —Hablo Edward —hacerte feliz con solo llevarte a tu planeta lo haría, pero al mismo tiempo me sentiría culpable por perderte. Sería muy egoísta pero no quiero alejarme de ti —las palabras de aquel apuesto hombre salían por si solas. Bella sentía una gran opresión por culpa de la lástima que la abundaba. No sabía cómo tratar a un hombre que tiene un sentimiento hacia ella. Lo peor era que Bella no sentía nada por él.

¿O tal vez si?

—Edward... ¿Por qué me dices esas cosas? —se canso ya que no le gustaba que las personas sufrieran, aunque fueran unas desconocidas no le gustaba en absoluto.

—Porque me gustas… y si tuviera una oportunidad de estar contigo la tomaría sin dudarlo.

—Yo… —no sabía que decir, a ella también le gustaba; si era un chico apuesto y encantador a cualquiera le gustaba alguien así, pero no tanto para llegar al extremo y decirle que lo quería.

—No importa tu respuesta… —interrumpe Edward incorporándose y caminando hacia el umbral de la habitación —No importa si no me quieres. Yo solo quería decirte que me gustas mucho pero también te quiero. Aunque no te conozca bien —vuelve hacia ella dedicándole una hermosa sonrisa torcida. En ese acto Bella comenzó a sentir algo extraño en su estomago, algo que hacía que su corazón latiera más fuerte.

Antes de que Edward saliera de la habitación una voz casi quebrada lo llama de nuevo:

—Edward tú también me gustas, pero tienes que entender que no estaré aquí por mucho tiempo. Pronto me iré, no quiero hacer que te ilusiones y tampoco romper tu corazón sabiendo que me iré tarde o temprano. No soy buena con las relaciones…

—En donde quiera que tu estés yo siempre te voy a querer —fue lo último que dijo antes de salir de aquella habitación.

.

—¿Crees que estos dos tengan algo? —pregunta Emmett moviento sus cejas sugestivamente.

Después de un paseo por aquella mansión los dos se habían tomado un descanso. Carlisle y Esme los dejaron en una gran habitación pintada de un hermoso color anaranjado y dos grandes camas cada una con sabanas muy suaves.

En momentos se preocupaban con su hermana que quizás estaba perdida con un tipo desconocido. Pero sus instintos no les decían nada así que preferían quedarse quietos antes de actuar.

—De Bella no lo creo, sabe que en sus misiones no debe formar ninguna relación sentimental. Y se supone que estamos en una misión —Jacob responde serio.

—Tienes razón. Ya le había advertido a ese tipo, que si le ponía una mano encima a mi hermana le iba a romper los huesos. Pero si él la quiere bien, no veo por qué molestare — admite

—Se no ta que se gustan, por eso Bella estaba tan cambiada…

—Tal vez… no se… tengo hambre —Emmett frota su panza. Jacob solo pone los ojos en blanco

—Tú nunca cambias ¿verdad? —Emmett solo se encoje de hombros.

La habitación de Edward está tranquila. Su vista esta hacia el ventanal que da vista hacia algunas montañas que se pueden ver. Intenta explicarse cómo es que una sola persona trata de no ser tan dura cuando sus palabras lo son. No tiene cabeza para pensar en otra cosa que no fuera ella, Bella.

De pronto unos fuertes golpes se escuchan en la puerta. Eran muy insistentes. Edward no quiere abrir pero al escuchar que la golpean con mucha insistencia va para saber quien carajo es.

Valla sorpresa que la castaña le da al estar frente a él con los ojos brillantes y una sonrisa que iluminaba su rostro de porcelana.

—Lo siento Edward. Me doy cuenta me gustas tanto como yo te gusto a ti —en un instante la chica se abalanza hacia él como una leona para atrapar a su presa, el no duda en sujetarla por la cintura. Lo abraza por el cuello, lo mira a los ojos y después a sus labios carnosos.

Y sucedió, lo besa como si necesitara mucho de él. Lo más increíble era que fue el primer beso de los dos.


Me gustaria mucho saber su opinion sobre esta historia en un bello Reviews ^_^