HOLAAAAAAAAAAAA!
Pues aquí actualizando este Fic, de hecho les tengo muy buenas noticias, para comenzar, hay un par de besos por aquí, ja ja ja ja ja tendrán que averiguarlo por si mismas, pero fin las dejo leer... les dejare otra notificación pero al final del Capítulo, un Saludo...
BlackAthena.
Entre Líneas.
DECIMO PÁRRAFO
° Epidemia de Celos °
Parte II
Si alguien e hubiera dicho lo que Hermione Granger iba a experimentar al día siguiente de haber presenciado aquella pelea, una sola cosa hubiera pasado. No lo hubiera creído.
Pero ahora, mientras apuntaba con su varita el rostro de Draco Maloyd (Que era Malfoy en realidad) Hermione Granger no daba crédito a lo que veía o al menos una parte de su cerebro prodigo se negaba a creerlo, pero ahí estaban las evidencias ¡Más claras que el agua no podía ser! La joven suspiró resignadamente, bien sabía cómo era ese hurón botador pero lo más desconcertante de todo aquello eran los involucrados, claro, además de su rubio compañero de viaje espacio tiempo.
- ¡Ay, ten cuidado Hermione, no vayas a dañar ni precioso rostro! – se quejó el muchacho, la castaña se ordió la lengua.
- ¡Pues eso te pasa por andarte revolcando Malfoy! ¡Mira como te dejaron la cara! Merllín bendito… ¿Quién fue?
- Mi abuelo…- contestó el rubio mientras observaba a la leona disfrazada de serpiente, Hermione levantó la mirada hacia sus ojos grises, la pobre bruja tan ingenua no se había percatado que por primera vez en toda su historia con Malfoy, le había llamado por su nombre.
- ¿En serio…? – preguntó ella mientras continuaba curando el moretón que se había pintado en el pomulo del muchacho. – Vaya Malfoy ¿Quién iba a pensar que te ibas a ir de puñetasos con tu propio abuelo? Pero ¿Ahora si vas a decirme por qué estaban debatiendose a duelo? – más de una vez se lo había preguntado, pero Draco simplemente no soltaba ni un poco de información.
- No te diré nada Granger, así que deja el tema y mejor que hablemos de otras cosas…
- ¿Cómo que…? – preguntó ella mientras dejaba la varita y tomaba entre sus manos un frasquito con ungüento.
- ¡Cómo por ejemplo como diantres le vamos hacer para largarnos de este maldito lugar de mierda…Ay, joder Granger me quieres matar o que! – el joven había soltado el grito en el cielo cuando la joven comenzó a untarle la crema medicinal.
- Malfoy, necesitamos el maldito diario de Riddle para poder largarnos de aquí, sin él seremos capaz de averiguar que clase de hechizo puede sacarnos de aquí…- fue la simple explicación que ella había dado.
- Tu…. Quieres quedarte ¿No es cierto? – preguntó de repente un muy serio rubio, Hermione se estremeció de pies a cabeza, cayendosele el frasco que seundos antes había estando intentando cerrar.
- Malfoy…
- Mira Graner, no se que diablos te pasa, pero te eh notado bastante distraida últimamente… dices que vas a la biblioteca pero reresas sin nada de…
- Encontré a Riddle y a Caesar peleandose hace tiempo dentro de la biblioteca…- escupió aquella información, dejando en silencio tanto al Mago como a ella misma.
- ¿Qué dijiste?
- Riddle y Caesar….en la biblioteca…debatiendose a duelo, Malfoy… en serio, voy a tener que ir con el director Dippet a acsar a Abraxas por daños cerebrales…
- Granger…. Hablando de ese sujeto ¿No te parece extraño? Digo… va por ahí campantemente, los alumnos casi se tiran al suelo para que los use de alfombra y las chicas… ¡Joder! No las has visto…. Estoy casi seguro que más de una se han abierto de…
- ¡Malfoy, eres un vulgar! – chilló escandalizada la leona, Draco sonrío burlesco al mirarla sonrojada.
- Iba a decir de ropas pero creo que lo que se te ha cruzado la mente es mucho mejor… eres una sucia Granger.
- Eres un… mira Malfoy, tu trata de conseguir el diario, es lo único que necesitamos para irnos…
- ¿A dónde piensan ir…?
Tanto Hermione como Draco se quedaron petrificados al escuchar la voz de Abraxas Malfoy entrando a la sala común, una donde habían estado tranquilamente sin ser molestados, Hermione se giró un poco para enfrentar al rubio Malfoy, al menos al que se suponía era el abuelo del insufrible que la acompañaba, la castaña se llevó la mano a la boca al ver el aspecto de Abraxas.
- ¿Pero…pero que te ha pasado Malfoy? – preguntó la bruja mientras se ponía de pie, Draco entrecerró la mirada.
Abraxas había aparecido en la sala, había llegado apenas con un poco de fuerza que le restaba, él y Riddle habían estado demasiado ocupados después de que su 'pelea' en medio del pasillo finalizara, sus ojos gris fueron y vinieron entre Maloyd y Granger, la chica se encaminó hacia él dando dos o tres pasos.
- Necesito descanzar…es todo…- dijo el muchacho mientras intentaba ir hacia sus habitaciones, Hermione notó claramente los ligeros espasmos que sacudían al rubio de cabellos laros, fue cuando abrió los ojos de par en par.
Él, Riddle y Cesar habían estado ausentes durante un par de horas, habían desaparecido justo después de terminar las clases de ese día, recordó entonces que había visto a Riddle y a Malfoy desaparecer a sabrá Merlín donde.
Cruciatus.
Abraxas Malfoy había sido sometido al imperdonable torturador, la joven se mordió la lengua y apretó la quijada mientras tomaba por el antebrazo al abuelo de Draco, quien se puso de pie de un brinco al verla tocarle.
- No te encuentras bien, Malfoy… dejame te curo las heridas… Draco, por favor ve a enfermería y trata de conseguir una poción para dormir…
- No soy tu criado Granger y para ese no te voy a conseguir nada…- fue su escueta respuesta, pero una mirada enfadada y profunda de Hermione bastó para que el muchacho de cortos cabellos rubios se dirigiera hacia la enfermería.
Hermione le ayudó a sentarse en el sofá, Abraxas y apenas se podía mover, Hermione le vio el rostro y notó que estaba sufriendo a cada movimiento que daba, maldijo a Riddle con todas las fuerzas de su alma y tras ese pensamiento de rencor, la joven tomó su varita, Malfoy tenía varios golpes en la cara que había maquillado pesimamente, sus ojos estaban nublados, un efecto secundario de las victimas del imperdonable crucio, Hermione le tocó la mejilla con la cara frontal de su mano, estaba tan frío como un tempano, volvió a maldecir a Riddle.
- Estoy pensando seriamente en ir a acusar a Riddle… - empezó a decir la bruja mientras tocaba con la punta de su varita el ojo izquierdo de Abraxas, hizo todo lo posible por no hacerle daño.
- ¿Quién dijo que fue Riddle, Granger? – Ambos se quedaron mirandose fijamente en silencio hasta que Hermione reanudó lo que estaba haciendo, poco a poco los hematomas del rubio comenaron a desaparecer, hasta que el atractivo rostro quedó practicamente curado, Abraxas aún sentía dolor, pero eso no se lo dijo a ella.
- Pues sigo sin entender como es que el inistro no puede detectar u ncruciatus aquí en Hogwarts…- masculló ella mientras dejaba la varita de a lado, Abraxas cerró los ojos un momento, estaba cansado, adolorido y ¿Por qué no? Desesperado, abrió los ojos y le miró, ahí estaba la razón de ese embutido de emociones que revoloteaban dentro de él, quiso sonreír pero eso iba a ser doloroso, Granger en poco tiempo se había convertido en algo que él no comprendía, al menos no del todo, sabía que le gustaba, que le atraía, pero en medio de todo eso había algo que desconocía y que jamás había experimentado, pero no sabía que nombre ponerle, pero sospechaba que darselo sería demasiado para él, después de todo él pertenecía a una Familia consarada a la puresa de sangre, y ella, para su mala suerte, era una hija de muggles, una bruja talentosa que aspiraba a algo más grande, que ser solo la esposa modelo de algún Mago mediocre incapaz de compararsele.
- Será mejor que vayas a tu habitación, vamos, te ayudaré…
- Tu no puedes subir…- le dijo mientras permanecía quieto, Hermione suspiró.
- Malfoy, alguien te atacó con un cruciatus, para empezar no entiendo que haces conciente, deberías estar aún retorciendote en el suelo…
- Eso Granger, es por que soy más fuerte de lo que crees… - le contestó con una sonrisa arrogante.
- Malfoy.. ¿Me estás presumiendo que puedes soportar un Cruciatus? ¡Merlín, Circe y Morgana….! Realmente necesitas que te lleve a enfermería… seguro tienes algún cuagulo en el cerebro causado por algún golpe, lo que puede afectar a tu capacidad…
Oh, señor de los cielos ¡¿Es que esa Bruja insufrible no se callaba nunca?! Hermione sintió como la fuerza le abandonaba poco a poco y el corazón le latía demasiado rapido como para ser normal, pero lo que estaba pasando no era para sentirse del todo bien, sobre todo por que la mitad del cuerpo del hurón mayor estaba sobre ella, con sus labios fríos sobre los calidos de ella.
Pasaron dos, tres hasta cinco segundos y él seguía sobre ella, poco a poco retiró su boca de la de ella, mientras sus ojos, fijos detenidamente en los del otro, la sorpresa abrió paso a la hsteria y el enojo, al menos en Hermione, quien habilmente levantó la mano y estampó una bofetada en la mejilla izquierda de Abraxas Malfoy.
La bruja no tuvo la necesidad de empujarlo y alejarlo, una fuerza externa a ellos lo había hecho por ella, Hermione gritó al ver a Abraxas Malfoy salir volando por los aires.
Sus ojos marrones brillaron con perplejidad al ver a un sombrío Tom Riddle, apuntando con su varita a un derrotado Abraxas, quien se ponía de pie con las pocas fuerzas que le quedaban, Hermione logró snetarse sobre el sofá, pero aún su cuerpo no respondía a sus ordenes del todo.
Solo observaba.
Riddle se acercó a Malfoy con tan solo dos zancadas, se miraron efucibamente hasta que Tom volvió a levantar la varita, apuntando directamente hacia el rubio.
- ¡Cru….! – el hechizo torturador había sido interrumpido cuando Hermione comprendió la magnitud del problema, la bruja se levantó de un brinco y saltó hacia la serpiente, abrazandose a su espalda.
- ¡Riddle, dejalo! ¡Esta Herido y no puede defenderse, dejalo! – le pidió ella mientras le lenzaba una mirada de preocupación a Abraxas, quien aun permanecía en el suelo, Hermione por otro lado, sintió el cuerpo varonil de Riddle, tan tenso que le dio miedo, fue cuando su propio cuerpo comenzó a sacudirse en pequeños espasmos junto con el del Mago oscuro.
- Tú… ¡Largate de mi vista ahora miso Malfoy antes de que te mate! – gritó furco Tom, Hermione sin saber cómo o por qué, entrelazó sus manos, asegurando su agarre, rodeando a Riddle para que no fuera a escaparce, aunque si por el fuera, se hubiera desecho de Granger en cuestión de segundos, Abraxaas no se movió ni un solo cenimetro, fue en ese momento cuando Hermione se percató de lo que le pasaba, en sus ojos grises como el acero, no había ni un solo ápice de miedo.
- ¡Carajo Malfoy, largate ahora mismo! – le gritó ella mientras Riddle se sacudía para apararse de Granger pero ella se mantuvo un poco más rodeando con sus brazos la cintura del muchacho, con los brazos de el atrapados entre los de ella.
Abraxas se puso de pie a como pudo y en menos de un minuto había desaparecido de la sala común de las serpientes.
Hermione y Riddle se quedaron en silencio, ambos respirando agitadamente sin entender del todo lo que había sucedido, la castaña recargó su frente perlada en sudor frío en la espalda de él, Tom, con sus ojos fuertemente cerrados no comprendía nada del por qué aquella reacción, poco a poco su ritmo cardiaco se fue tranquilizando al igual que su respiración, ver a Malfoy besando a Granger lo había enloquecido, como si una bestía interior hubiera surgido de los más profundo solo para cometer homicidio.
Pasó un minuto desde el arranque de ira de Riddle y Hermione aún sentía que no era el momento de liberarlo, temía a que saliera corriendo tras Abraxas, ya había visto de lo que el Mago era capaz y de lo que iba a lograr algún día, Hermione fue desenlazando los dedos poco a poco, como si temiera a dar un falso movimiento, la joven abrió los ojos de golpe, se estremeció cuando sintió las manos de Tom sobre las suyas.
¡Joder con el tenebroso!
Era tan aterrador a veces, que a Hermione no le costaba nada temblar de pies a cabeza, esa valentía Gryffindor se volvía solo un soplo de viento cuando se trataba de Tom Riddle, aunque menos peligroso que Lord Voldemort, Hermione ranger veía de cierto modo para ella a Riddle mucho más dañino que el monstruo al que se había enfrentado.
Por qué, mientras sentía su corazón latiendo descontrolado, su piel reaccionando a ese estremecimiento que nació en el momento en que la piel de él se puso en contacto con la de ella, su instinto de supervivencia estaba en alerta roja.
¡Alejate, es radioactivo!
¿Pero cómo hacerlo? Su mente, sus instintos le rogaban, le imploraban por qué se alejara de él, pero su cuerpo, su corazón, no obedecían.
Hermione le sintió alejarse, posó sus ojos marrones sobre la espalda ancha, Riddle no llevaba el uiforme completo así que notarle la camisa blanca un tanto polvorienta no era de sorprender, a saber si había regresado a su recamara el día anterior.
Poco a poco fue girandose hacia ella, Hermione por primera vez desde que había llegado, no vio al muchacho frío, distante, manipulador, con su cabello pulcramente peinado, su uniforme bien planchado e impecable, frente a ella estaba otro Tom Riddle, uno más oscuro, tendrador ¿y por qué no? Hasta salvaje, sus oscuros mechones caían deliberadamente por su frente, estaba completamente despeinado, su pecho subía y bajaba en un intento por controlarse, fue cuando sus miradas se cruzaron, ese choque elctrico casi magico que les sacudió a ambos.
Ni uno ni el otro fue capaz de decir algo, no es que no hubiera algo que decir ¡Es que les era incapaz, sus bocas parecían estar selladas! Pero no hacía falta, Riddle dio un paso hacia ella y Hermione se quedó quieta, sintiendo como la fría mano del Lord tenebroso acariciaba su mejilla y bajaba hacia su cuello para volver a subir a su rostro, se estremeció la pobre burja ingenua al sentir el pulgar de Tom acariciando sus labios, en lugar de luchar, los entreabrió…
Sus ojos…
Los de él eran azul.
Los de ella eran Marrones.
Sus ojos eran fríos.
Sus ojos eran ardientes.
Tan distintos, de diferentes matices y destellos, los de ella más grandes, donde unos carecían de emociones, los otros eran demasiados expresivos, pero esta vez, por solo esta vez, dentro de ese mar azul y esas llamas rojizas, había algo que los igualaba, algo que los identificaba y anhelaban…
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Severus Snape ondeó su tunica con esa tipica violencia de siempre, ya había notado la desaparición de Draco y de Granger, peroo jamás pensó que las cosas salieran tal cual Albus Dumbledore había planeado.
Entró a la oficina donde descanzaba el retrato del ex director, Minerva no se encontraba en el castillo para ese entonces,y sin más, se acercó al anciano que había despertado de su letargo.
- Severus… ¿Qué te trae por acá tan temprano? – preguntó Dumbledore, Snape entrecerró los ojos.
- Usted… realmente no necesita que yo…se lo pregunte.- fue su respuesta.- Ya lo sabe, Draco y la señorita Granger no han regresado, cuando Minerva se entere…
- Minerva no tiene por que saber nada, Severus, de eso te encargaras tú… estoy seguro que la señorita Granger y el joven Malfoy no tardan en volver…
- ¿Cómo puede estar seguro de ello, Dumbledore? Bien podrían estar muertos ya y…
- Calma Severus, no seas tan pesimista… confio en que Tom muerda el ansuelo…- comentó el anciano mientras observaba dulcemente a aquel hombre al que consideraba como un hijo, Severus Snape gruñó algo antes de salir de aquella oficina.
Severus Snape no se consideraba un hombre impaciente, al contrario, había esperado muchos años para completar un plan que finalmente acabaría con el asesino de que querisa Lily, cerró los ojos mientras se recaraba a la pared, había enviado a su ahijado y a la pobre de Granger a un infierno en el que no estaba seuro si había salida para ambos.
- ¿Profesor…? – Snape abrió los ojos de golpe y se enderecó, lo que le faltaba, el niñico con sindrome de heroe junto con su coplice al rescate, Severus endurecio la mirada.
- ¿Qué quiere Potter? – preguntó bruscamente.
- Ron y yo… bueno… estamos buscando a Hermione y el profesor Dumbledore nos dijo la última vez que usted la tenía trabajando en un proyecto y…
- Efectivamente señor Potter, la señorita Granger está trabajando para mi junto al señor Malfoy…. – Severus se divirtió de lo grande al ver a Harry y a Weasley agrandar los ojos.
- ¿Con..con Malfoy? – preuntó Ron bastante alarmado.
- Señor Weasley, le recomiendo que se lave esos oídos, si, eh dicho con el señor Malfoy, ahora si me disculpan, tengo que ir a verificiar que la señorita Granger no le haya sacado los ojos al señor Malfoy o que esté le haya hechizado a ella…- y así, con aquellas palabras llenas de cisaña, dejó a un Harry Potter y a un Ronald Weasley ahogandose con su saliva.
- ¡Harry, tenemos que ir a salvar a Hermione….! – chilló el pelirrojo, Severus rodó los ojos al poder escucharlos.
- Cállate Ron, nos van a escuchar…- susurró Harry.
Severus sonrío divertido, ya quería ver lo que ese par de cabezas huecas iban a hacer, últimamente no tenía mucho que hacer y desde que Lord Voldemort había caído, también lo habían hecho sus ganas de fastidiar alumnos, ya era hora de que Severus Snape regresara. Sí señor.
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Draco entró a la sala común, llevaba entre sus manos un pequeño frasco de cristal verdoso, dentro poseía la poción de sueño que Granger le había pedido que fuera, pero tras poner un pie dentro de la habitación, se percató que ahí no había nadie, tras de él los alumnos comenzaron a entrar hasta causar un barullo, el rubio muchacho maldijo casi en un susurro, al girarse, se sorprendió al ver a un muy serio Caesar Alexander.
- ¿Dónde está Granger? – preguntó el rubio muchacho, sus risos dorados caían sobre su frente desordenadamente, fue en ese momento cuando Draco recordó las palabras de Hermione.
El tono de voz que la muchacha había utilizado, le había dado a entender una cosa, jamás lo hubiera pensado, pero si comenzaba a recapitular los momentos en los que había estado a lado de ese Mago, había ciertas cositas extrañas de parte de él que incomodaban a Draco Malfoy, para empezar ese extraño comportamiento tan perfecto, Caesar era un alumno brillante, era educado y por lo que había experimentado en carne propia, era un excelente Mago, un duelista excepcional, Draco entrecerró los ojos, Caesar Alexander Malfoy era simplemente…
Perfecto.
Tan perfecto que daba miedo, fue cuando el rubio abrió los ojos desmesuradamente, muchas cosas comenzaron a unirse como engranes.
Caesar era tan buen alumno, como Tom Riddle, todo un caballero, como Tom Riddle, un manipulador (Como Granger le dijo) como Tom Riddle, un excelente duelista, como Tom Riddle…
Se preguntó entonces si Caesar igual estaba aspirando para el miso puesto que Tom Sorvolo Riddle… él único para el que Riddle estaba destinado ocupar.
El de un Mago Tenebroso.
- Noo tengo ni puta idea..- contestó Draco sin un ápice de haberse puesto nervioso o algo, Caesar le miró fijamente, sus ojos verdes parecieron haberse dilatado mientras le miraba con profundidad.
- No te creo…- susurró el rubio de ondulados cabellos…
- ¿Pero que cara….? – pero Malfoy se vio interrumpido drasticamente.
- Imperius…- susurró el rubio muchacho.
Ya no pudo más, su lucha contra aquello que había nacido dentro de su pecho, justo dentro de ese órgano que latía vertiginosamente, esa lucha la había perdido desde el momento en que conjuró ese jodido hechizo de mierda, y ahí estaban, deslizándose por los solitarios corredores del castillo, ella lo suficientemente paralizada desde el cerebro hasta los nervios de su cuerpo, y él, él ni siquiera sabía a donde la llevaba o cómo fue que habían salido de la sala común de Slytherin…
Y ahora, mientras se detenían en medio de la nada, se enfrentaron finalmente.
Sus ojos brillaban como dos brazas en medio de la noche, a sabiendas que los de él destellaban oscuridad electrizante, una cuya potencia podía paralizar hasta el más grande enemigo…
- Riddle…
- Granger…
No hizo falta otra cosa, sus voces no fueron lucha suficiente para enfrentar aquello que había estado encerrado dentro de ellos desde un principio, él era un poderoso Mago que estaba destinado a la grandeza, según sus propios criterios, ella era una Bruja demasiado inteligente para su género, según él, pero lo cierto es que Granger era más que una buena bruja con pensamientos fuera de lo común, era una mujer con una mirada inteligentemente filosa, peligrosa… pero aun así, el brillo de sus ojos, el destello que iluminaba su tersa y bronceada piel, ese extraño hechizo que lo llamaba a esos labios… No, si había algo que Tom Sorvolo Riddle no podía hacer, esa precisamente eso.
Resistirse a Hermione Granger.
Y no es como si Tom quisiera hacerlo, de hecho le gustaba, pero desconocer aquellos sentimientos recien descubiertos por él, era algo que posiblemente a lo que temía, cosa que solo en su mente admitiría…
Y ahí estaban, una serpiente y una leona, con sus frentes recargadas una a la otra, la castaña lo sujetaba por los brazos y lentamente, con suavidad, como una brisa acariciando su cuerpo, comenzó a subir sus pequeñas manos por su cuerpo, en lo que él rozaba su mejilla con la suya propia, estudiando el roce de su piel, identificando ese olor a pergamino mesclado con canela y …
Su Diario…
Tom Riddle no pensaba y si lo hubiera hecho hubiera recordado aquella clase de Pociones en la que el profesor Slugorn les había hablado de la Amortentia…
Canela, Pergamino y el Diario…
Fue en ese micro segundo cuando sus labios apenas se rozaban, demasiado cercas, demasiado lejos, poco era nada y mucho era demasiado poco, Tom se estremeció cuando la Bruja le rodeó el cuello con ambas manos, él se inclinó hacia ella, la diferencia de estatura era un problema, más no un impedimento…
Y cómo un encendedor dentro de una habitación llena de gas, todo explotó, de ese roce que apenas se le podía llamar beso, el estallido trajo algo más que un intercambio de movimientos…
Aquello era salvaje, casi animal, Riddle la atrajo a un más a su cuerpo, intensificando el beso que Granger gustosamente correspondió, fue, tal vez, en un segundo cuando sintió la suave textura de su lengua danzando en un ritmo violento y lujurioso, lo que le hizo enredar sus manos en la cabellera negra de él, no podía parar, no quería parar, era demasiado intenso para poder siquiera pensar en lo que estaba haciendo, con quien lo estaba haciendo, por qué por más que su cerebro le gritara el nombre de ese Mago al que estaba besando con locura, con ese salvajismo que era su carácter, los latidos de su corazón eran tan ruidosos, que le impedían escuchar a la razón.
- ¡Merlín! – gritó Hermione al sentir la espalda olpeando contra la pared, pero fue solo ese momento pues Tom no le dio oportunidad de pensar, volvió a cubrir su boca con la suya, besando, lamiendo, mordiendo, marcando lo que ya había declarado que era suyo, por que eso era lo que Granger se había convertido, Tom gruñó dentro de la boca de Hermione cuando sintió un fuerte tirón de sus cabellos, rapidamente le golpeó con su propio cuerpo, Hermione no tenía salída,ni fisica, ni mentalmente…
Ella estaba a su merced, entre sus malvadas manos, y no es como si la leona quisiera alejarse de la serpiente, sintiendo su veneno recorrer por su cuerpo mientras él disfrutaba de sus arañazos desgarrándole la piel, el alma… su corazón oscurecido por la ambición, el odio…
La necesidad se volvió potente, se separaron solamente por que debían respirar, Tom respiraba agitadamente, obligando a su cuerpo a recuperar el aire, las mejillas de Hermione estaba completamente sonrojadas, los ojos de ambos demasiado dilatados como para comparar colores…
- Graner…- le llamó, cuya voz había sido ronca, demasiado que era dificilmente identificarla a la de Tom Riddle, ella no dijo más y él no continuó añadiendole nada, volvieron a fusionarse mientras las manos del tenebroso muchacho comenzaron a divagar por otros caminos.
Las túnicas cayeron pesadamente, ambos dejaron de besarse como animales sin control, Hermione se aventuró a desabotonarle la camisa, corbatas verde y plata cayeron pesadamente siguiendo a las túnicas negras, sus frentes posadas sobre la otra, lo miso pasaba con sus ojos.
Las palabras sobraban, sentían la magia fluir por sus cuerpos, era como un intercambio equitativo.
Era un sueño, aquello tenía que ser un maldito sueño, se repetía una y otra vez la leona predilecta, no supo cómo o cuando, atrapada entre el cuerpo del futuro Lord tenebroso y la fría pared, Hermione comenzó a hurgar bajo la camisa de su amante, él liberó un suspiro al sentir sus cálidas manos…
- Es… un… pa…pasillo… ¡Riddle…es un…! – ella intentaba desconsentrarlo, despertarlo de esa irrrealidad que los estaba consumiendo lentamente, Hermione se abraazó fuertemente a él, hundiendo su rostro en su cuello, lo sentía, ese calor que la abrumaba y que como un remolino, se consentraba en cierta zona, Tom apoyó sus manos a la pared, solo un poco más.. un poco… más.
Por qué lo quería todo de ella, por qué ella era de él y lo que él poseía, le pertenecía a Granger, porque lo sabía, comprendía e interactuaba con eso, ambos eran uno del otro, así como él podía manejarla a ella, ella podía hacer lo mismo con él, lo entendió finalmente tras ver a Dumbledore, Malfoy y Maloyd enfrentarse uno con otros.
La levantó del suelo, ella envolvió con sus piernas las estrechas caderas de él, inmediatamente comenzó una danza erótica entre sus cuerpos, y sus labios volvieron a llamarse, en silencio, duro fue el golpe de boca a boca, Tom Gruñó cuando ella comenzó a mecerse de un lado a otro, creando fricción entre ambas partes más sensibles de sus cuerpos…
Ardían silenciados por aquel atroz beso, Tom la separó unos centímetros de la pared solo para volver a estamparla contra ella, acercando su cuerpo necesitado al de ella.
Y estuvo a punto, de llevarla al otro lado del muro, poco después de que ese calor se volviera una llama que estaba consumiéndolos lentamente, después de que Hermione susurrara su nombre en su oído, después de sentir el palpitar infernal entre sus piernas, después de la sintió estremecer entre sus brazos…
- ¡Bombarda Maxima!
- ¡Maten a los mocosos!
- ¡Busquen a Dumbledore!
- ¡Los voy a matar malditos pubertos de mierda!
Hermione y Tom regresaron a la realidad de un golpe tras tambalearse por la fuerte explosión que sacudió al castillo, la leona se golpeó la cabeza con la pared y Tom el hombro y la pierna izquierda, los gritos de odio y miedo no se dejaron esperar, los gritos de hechizos de muerte y tortura tampoco se quedaron atrás, Hermione se puso de pie rápidamente al igual que Tom, quien rápidamente la tomó de la mano y salió corriendo con ella, y mientras corrían, Hermione giró el rostro un poco, sus ojos se abrieron de par en par al notar a un encapuchado ir tras ellos.
- ¡SANGRE SUCIAAAAAA! – el chillido de una mujer le hizo estremecerse de pies a cabeza, si no fuer apor la época en la que estaban, Hermione hubiera jurado que aquella mujer, había sido Bellatrix Lestrange.
- Granger, tú varita…- le indicaba Tom, pero Hermione estaba demasiado encimismada en otro mundo. - ¡Maldición Hermione, regresa! – le gritó el tras sacudirla fuertemente, la castaña parpadeó varias veces y tras eso, se percató de lo que estaba sucediendo, ella y Tom habían logrado escabullirse por los pasillos, la castaña vio el cuerpo inconciente de alguien, seguro era esa loca que los perseguia.
- ¿Qué…que está…que está pasando? – preguntó la joven mientras veía a Riddle, Tom pudo ver el miedo brillar en esos ojos marrones.
- Nos están atacando Granger… ¿Dónde está tu varita? – preguntó el Mago mientras le veía de pies a cabeza, la bruja estaba más que desaliñada, la falsa mal acomodada, las medias blancas enrolladas y la blusa desabrochada, Tom se mordió la lengua al ver los pechos cubiertos solamente bajo el sostén de encaje blanco.
- Yo… la tunica… ¡Estaba en mi tunica! – gritó ella desesperada, se pusode pie dispuesta a ir tras ella, pero la mano de Tom en su mueca la detuvo.
- ¡¿Estás loca?! Allá a fuera está lleno de Magos asesinos… ¡Carajo Granger, reconecta tu cerebro!
- ¡Reconectalo tú maldito Riddle, esto es culpa tuya! – le dijo ella mientras empuñaba sus manos, pero no se movió, sabía que él tenía la razón, estaban siendo atacados sabrá Merlín por quien…
- Si, Granger…- le dijo Tom adivinando sus pensamientos.- Grinderwald nos está atacando…- contin uó diciendo, Hermione se giró hacia él y por primera vez recayó en su aspecto, sus cabellos antes pulcramente bien peinados eran ahora un desorden total, su camisa estaba desabrochada al igual que sus pantalones…
Fue cuando lo que pasó momentos antes le golpeó duramente, Hermione se llevó ambas manos a la cabeza ¡¿Pero que carajos estaba a punto de hacer?! Se maldijo no una ni dos o tres veces así misma, si no más, pero al levantar la mirada y verle a los ojos, se sorprendió al saberse que no se había arrepenido ¡al Carajo, lo que había pasado con Riddle había sido demasiado intenso!
- ¿Qué vamos hacer? – preguntó la castaña, Tom sonrío de medio lado.
- Ya te habías tardado, Granger….- le dijo él mientras se acercaba a ella y pposaba su frente a la de ella, la castaña se estremeció de pies a cabeza cuando sintió sus manos cubrir sus pechos.
- ¡No tenemos tiempo para eso, grandisimo imbecil! – chilló la castaña enfurecida por la acción, la carcajada de Tom Riddle hizo eco por toda la habitación.
oOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOoOo
HOGWARTS 1999, 12 DE ENERO.
Albus entrelazó sus manos, sus pensamientos tomaban forma poco a poco mientras sus ojos recaían sobre el espejo que se ocultaba tras una oscura cortina polvorienta, Hermione Granger y Draco Malfoy estaban a punto de volver a su tiempo y son su regreso, sus planes por fin darían frutos, el retrato del hombre al que muchos habían admirado y llorado tras su muerte, sonrío dulcemente mientras continuaba mirando la cortina sucia.
- Muy pronto Tom… muy pronto…- susurró el hombre mientras cerrraba los ojos y se dormía.
oOoOoOoOoOoOoOoOoO HOGWARTS 1945, 12 DE ENERO oOoOoOoOoOoOoOoOoOo
El encapuchado caminaba por los pasillos con los brazos extendidos, su carcajada fúnebre resonó por todo el castillo mientras su gente perseguía y cazaba a sus presas, sonrío al sentir el frío viento venir hacia él, y entre las sombras de la túnica que protegía su identidad, un destello verdoso surcó como ráfaga en su rostro.
Al fin Hogwarts le pertenecía, después de tanto, tanto tiempo.
- ¡AL FIN ES MIO! – gritó mientras giraba rapidamente volviendose solamente un remolino de polvo oscuro, recoriendo los pasillos en busca de más victimas.
Muy pronto, todo el mundo mágico sería suyo. Draco se llevó las manos a la garganta y lanzó una mirada llena de odio a Caesar, quien le miraba con indiferencia.
- ¡Maldito loco! ¡¿Qué planeabas hacer?! – le gritó mientras se ponía de pie.
- Solo estaba investigando, Maloyd… ¿O debo llamarte Malfoy? – se corrigió el joven para la sorpresa de Draco.
- ¿Qué me has hecho?
- Solo averiguar unas cositas sobre mi querida Jean…
- ¡Me has sometido a un puto imperius maldito demente! – reclamó Draco con la cara enrojecida por la furia, Caesar se giró hacia él y sonrío.
- Dale racias a tu amistad con Jean que no te maté, Malfoy… no me gustaría tener a una Hermione desconsolada por tú pérdida…- fue su respuesta, Draco quedó petrificado ante aquellas palabras.
- ¿Qué…que es lo que intentas hacer? – preguntó, Caesar, mientras se alejaba del rubio a paso lento, repsondió.
- Tomar lo que es mío por derecho…- susurró mientras desaparecía entre las sombras, Draco lo supo, tenía que encontrar a Granger antes de que ese bastardo de mierda le pusiera las manos encima. CONTINUARA…
NOTA.- ¿Cómo me fue? ¿Todo bien? ¿Les gustó? ¡POR FAVOR HAGANMELO SABER!
Pues bien, lo que quería decirles es que FINALMENTE me eh atrevido a comenzar a escribir una Novela ORIGINAL, su nombre... " : Blood Fragance" y la estoy subiendo por Wattpad aunque creo que tienen que ser Usuarios para poder acceder a las Novelas ahí expuestas, pero en fin, a aquellas que tengan cuenta de Wattpad, las espero a que lean este proyecto que para mi en lo personal, es importante, tenía años queriendo escribir algo original, y al final me eh atrevido a hacerlo...
les dejo la sinopsis...
"...Innaiya es una joven de dieciocho años, la última Humana en toda la tierra, cuyo destino ahora es fingir ser algo que no es, jugando al eterno disfraz, Innaiya Crown es obligada a asistir a un colegio donde las dos especies dominantes cuya guerra no acabó con la extinción del Humano, se encuentran en un solo lugar ¿Que hace ella ahí? ni siquiera Innaiya lo entiende del todo... Pero su meta es sobrevivir, ¿su única arma? un perfume, uno cuyo ingrediente principal es la sangre, la sangre de un Vampiro. La joven Crown encuentra a su paso a Hombres Lobo histéricos, Vampiros demasiado atractivos y criaturas que solían vivir solo en los cuentos de hadas, lo que ella jamás esperó encontrarse era con el amor, un inconveniente si el chico que amas es tu principal Depredador..."
