Capítulo 10: Miedo y Oscuridad.
Kagome dormía tranquilamente junto a Shippou, cuando la puerta se abrió. De inmediato se despertaron y se percataron que apenas si había amanecido. Kagome vio a Tsubaki acercarse quien era seguida por un sujeto de gran tamaño, le intrigo que ahora Kikyou no hubiera ido.
− Levántate, Kikyou te llama.
− Kagome.− le llamo Shippou.
− Tranquilo.
Kagome siguió a Tsubaki, quien la dirigió por una serie de escaleras que parecían no tener fin, llevaban rato bajando y no veía cuando se detendrían. A pesar de que las escaleras seguían, entraron en un pasillo oscuro donde fue necesario prender una antorcha, caminaron otro tramo y doblaron a otro pasillo encontrándose con más escaleras, pero ahora subieron, al final de estas llegaron a una habitación.
Se sintió incomoda, la habitación era en su mayoría roja, desde los muebles, hasta las alfombras. Pudo ver que había otra habitación, pero no podía ver que había del otro lado puesto que una cortina negra con rojo tapaba la entrada.
Tsubaki se acerco a una caja que reposaba sobre una mesa pequeña. Cuando Kagome vio que se acercaba con un objeto de metal instintivamente retrocedió, pero el sujeto que las acompañaba la tomo entre sus brazos, por más que intento zafarse no pudo.
− Esto no te dolerá.− otro sujeto que no había visto se acerco y le extendió su brazo a Kagome.− Si te mueves mucho solo te lastímalas.− acerco una jeringa y la clavo en la piel de Kagome, la sangre comenzó a salir y lleno un pequeño bote.
− Con eso es sufriente, aun nos debe durar.− se escucho la voz de Kikyou y Tsubaki le saco la aguja.
Kagome vio a Tsubaki mezclar la sangre que le había sacado con una pasta blanca, luego se acerco a Kikyou quien había salido de la otra habitación cubierta por una bata de seda. Kikyou se sentó en un taburete y Tsubaki le puso la pasta en la cara, la estaba maquillando.
Unas mujeres salieron de la otra habitación y fue cuando Kagome pudo ver a una joven tirada en el piso, en ese cuarto también había una tina de baño y el agua era roja. Las mujeres levantaron un par de telas que estaban en el piso, se notaba que antes eran blancas, ahora estaban teñidas de rojo.
Unos sujetos que vestían de negro levantaron a la joven, fue cuando logró ver que la yugular y las muñecas estaba cortadas, sintió ganas de vomitar y el miedo la invadió, no podía moverse y quiso llorar al ver que era la hija del panadero.
− Ya llévatela.− le ordeno Kikyou al sujeto que sujetaba a Kagome.− En la noche la quiero aquí de nuevo.
Fue llevada a rastras de nuevo a la habitación, estaba aterrada, sentía su cuerpo frío por el miedo. Jamás imagino que Kikyou fuera la causante de las desapariciones, tenia sospechas de que había matado a su marido, pero lo de esas jóvenes era atroz. Estaba segura que la siguiente sería ella.
− ¡Kagome, Kagome! ¿Estás bien?− no se había dado cuenta que ya estaba con Shippou hasta que el niño le llamo.
− Sí.− contesto con dificultad.
− Tienes sangre.− exclamo con miedo al ver que su brazo estaba manchado de sangre.
− No es nada, estoy bien.− se levanto y fue al lavabo a limpiarse, no quería pensar en nada más.
− ¿En verdad?− pregunto preocupado Shippou.
− Sí, hay que desayunar.− trato de contestar con la misma alegría de siempre pero le fue inútil, sentía que su alma estaba destrozada.
− Yo lo preparo, tu descansa.− le pidió el niño, ella no estaba bien, algo malo había pasado, pero se alegraba que siguiera con vida.
− Gracias.− le agradeció y se recostó en la cama.
Tenía que sacar a Shippou de ese lugar, debía pensar en cómo hacerlo, no sabía hasta donde podía llegar la locura de Kikyou. Pero no entendía para qué hacía semejante cosa.
...
− Joven amo, lo buscan.− le anuncio Totosai.
− ¡Que hace esa mujer aquí!− grito furioso al ver la visita inesperada que había llegado.− ¡Totosai sácala de la casa!
− Solo vine a disculparme, no debí actuar de esa manera.− dijo fingiendo arrepentimiento
− Entonces podre ver a mi esposa.− sentencio.
− El trato entre ella y yo es que no puede tener contacto con el mundo exterior, por ahora solo se debe ocupar de la educación del niño.− explico un punto de su mutuo acuerdo.− Comprenderás las consecuencias de romper alguna clausula, pero si quieres ahora mismo mando por ella.− avanzo a la salida pero Inuyasha la detuvo.
− No.− debía mantener la calma, si hacia eso su suegro moría.
− Si quieres puedes ver al niño, él no te mentira.− sugirió, además de esa manera pasaría tiempo con su amado Inuyasha.− Creo se llevan bien.− agregó.
− ¿Cuando puedo verlo?
Kikyou sonrió de felicidad al saber que el muchacho había aceptado la invitación, todo iba como ella tenía planeado.
− Te invito a cenar hoy.
− Estaré en el castillo a las ocho.
No estaba seguro, pero si la única manera de saber sobre su esposa era el hijo de Kikyou aceptaría, aun que si el niño se le parecía un poco a la madre su visita sería en vano.
...
− Díganme que ya encontraron como salvar a Sabato.− pidió Inuyasha esperanzado al ver que Kouga y Miroku acababan de llegar de la morgue.
Estaba al borde de los nervios, primero en la mañana se queda solo en la casa y llega Kikyou, luego llega su hermano de quien sabe dónde y se va a leer su pila de libros, Miroku y Kouga fueron a ver a Suikotsu para que les dijera más sobre la autopsia de Muso y se tardaron una eternidad a su parecer.
− Suikotsu no hizo la autopsia reciente.− informo Miroku
− ¿Entonces?
− No lo sabe y tampoco sabe donde este el cadáver.
− ¿Alguna pista de Myoga?− pregunto Kouga al ver a Sesshoumaru rodeado por varias pilas de libros.
− Ninguna, me falta leer más.− mintió.
En lo que pasaba el tiempo Inuyasha les conto de su inesperada visita de la mañana.
− ¿En verdad iras?− pregunto Miroku.
− Es la única manera en que puedo saber algo de ella.
− Ten cuidado.− advirtió su compañero.
...
Estaba atardeciendo cuando Tsubaki entro a la habitación por segunda vez en ese día, su intromisión les sorprendió y asusto a Kagome y a Shippou.
− Que bañes y vistas con esto al niño.− le ordeno y puso en una silla un pequeño traje.
− Lo que diga.− Kagome le respondió y la vio salir de nuevo de la habitación.
− Tengo miedo.
− Tranquilo, solo hay que obedecer y estaremos bien.
− Está bien.
Kagome se apresuro a preparar el baño, por un segundo pensó que había venido de nuevo por ella, pero ahora no sabía para que quería al pequeño, Kikyou no quería al niño cerca de ella así que para que podría necesitarlo limpio. Tal vez, tendría una visita y debía fingir ser una buena madre.
Cuando el baño estuvo listo metió al pequeño en la tina, enjabono su cabello y le dio masajes para relajarlo.
− Vas a quedar my guapo.
− Me gusta que masajees mi cabeza.
− Es relajante ¿verdad? Mi mamá lo hacía cuando era niña.
Estaba ya enjuagando a Shippou cuando noto algo raro, algunas raíces del cabello del niño eran cobrizas y no negras.
− ¿Pasa algo?− pregunto al sentir que se había detenido.
− No.
Salió de sus pensamientos y termino de asearlo, lo vistió con el traje que le dejaron, una camisa blanca, pantaloncillos negros cortos y un saquito. Mientras lo peinaba vio algunos cabellos completamente cobrizos
− Shippou ¿Tu cabello siempre ha sido negro?
− Desde que recuerdo ¿Por qué?
− Por nada, no me hagas caso.
Tenía la corazonada de que algo raro ocurría no era algo normal que el cabello cambiase de color.
− ¿Ya está listo?− tan concentrada estaba que no se percato que Tsubaki había regresado.
− Sí.
− Sígueme niño.− le ordeno.
− Ve, todo está bien.− le animo Kagome y Shippou, siguió a aquella mujer.
La mujer lo llevo hasta el comedor y salió dejándolo solo, mientras esperaba que pasaba se limito a observar el lugar. Había sobre la mesa velas muy altas y muchos platillos, Shippou jamás había visto semejante cantidad de comida. De pronto se escucharon el sonido de pasos entrar al comedor, se dio la vuelta y la vio a "ella" entrar, vestía un vestido verde oscuro demasiado grande a su parecer, lo que le hizo preguntarse ¿Cómo le haría para poder sentarse? además ¿podía respirar con esa cosa? la parte que cubría su pecho parecía apretada, su piel sobresalía mucho.
− Hoy viene alguien importante, te debes comportar y si pregunta por Kagome le dices que está muy bien.
− Pero...− iba a protestar, eso no era del todo verdad.
− No quiero que digas lo contrarío, si no, escucha bien.− lo tomo del mentón y le obligo a verle a los ojos.− Si te atreves a decir otra cosa de inmediato Tsubaki ira por ella y nunca más la volverás a ver ¿entendiste?
− Sí.− contesto con miedo.
− Ya viene, compórtate.− le advirtió al escuchar pasos.− ¡Inuyasha, que puntual!
Inuyasha, ese nombre... era el nombre del esposo de Kagome.
Continuara...
Disculpa por la tardanza, pero no eh tenido mucho tiempo para capturar la historia.
Por cierto, esta historia también es retro futurista, así que no se extrañen si de pronto menciono algo moderno o fuera de época.
Y muchas gracias por los mensajes, las alertas y favoritos...
Saludos.
06/07/2013
Capítulo 11: Revelaciones.
No sabía si Inuyasha le entendería a su dibujo e intento de letra.
− ¿Qué mosca te pico?− le pregunto Kouga al verlo entrar deprisa al despacho.
− El hijo de Kikyou me lo dio.
− Tengo que decirte algo.− Sesshoumaru se levanto y se sentó en la parte delantera del escritorio.− Debes permanecer en calma, aun tenemos tiempo.− le advirtió.
− ¡Mi esposa está en peligro y me pides que me quede! ¿estás loco?
De nuevo estaba en ese horrible lugar, el frío le recorría todo el cuerpo, en esta ocasión tenía más miedo que antes, además, ahora escuchaba gritos y gemidos provenir de la otra habitación.
