Estoy actualizando seguido, o se viene el apocalipsis o me estoy muriendo, no hay de otra. Nada, eso. ¿No les parece hermoso a los que me leen en todos mis fics como mi personalidad cambia para encajar con el ambiente de la historia? Y si se preguntan de "por qué en esta (Zíngaro) es seria si la historia es casi mismísima una risa", les diré: mucho humor me saca orzuelos o me obliga a cambiarme de casa por la acumulación de cadáveres en el sótano, lo que sea. LOS ADORO.
enia
/ Euforia
Draco tamborileó con los dedos sobre su pierna, miró su reloj y suspiró.
Lo hizo una vez cada quince minutos desde las diez de la mañana del 31 de Julio. Cuando Harry atravesó la puerta de entrada, a las nueve de la noche, con ojeras, maquillaje en regueros de sudor y algunas lágrimas, tambaleándose y con una chaqueta de túnica negra sobre los hombros desnudos, Draco saltó sobre él.
—MIRA PENDEJO, QUE TENGAS DIECISIETE AÑOS NO TE HACE TOTALMENTE INDEPENDIENTE, ¿SABES? ASÍ QUE AHORA VIENES AQUÍ Y ME DICES QUÉ COÑO OCURRIÓ. LLEVAS CASI DOCE HORAS DESAPARECIDO. ¡ESTÚPIDO!
Harry se arrastró con una risa nerviosa, moviéndose envolviéndose con la chaqueta y una sonrisa enorme en los labios.
—Anoche he visto la cara de Dios —arrastró las palabras, colgándose de los hombros de Draco y mirándole con los ojos empañados—. Su nombre es Tom Riddle.
Draco lo sacudió.
—Harry, eso es de una serie de televisión muggle.
Harry soltó una mezcla entre risa y llanto.
—¡Lo sé! ¡Y es genial! —se carcajeó, duro, y se tambaleó. Draco lo cargó hasta el sofá—. Hemos hablado de mucho. ¡De demasiado! Es original, y divertido, y bastante tétrico, y tiene planes para el futuro que son increíbles, y por Aserá ¡BESA DE UNA MANERA QUE-…!
—¡HARRY! —Draco lo silenció—. Vamos a lo importante. Tu mano.
Harry farfulló una risita.
—Sí, vendrá a pedírtela ahora. Cenaremos esta noche. ¿Crees que la zorra rubia quiera hacer una cena bonita, pomposa y con mucha variedad? Estoy seguro de que…
—Harry, estás ebrio, supongo también drogado por la dilatación de tus pupilas, y por supuesto no has dormido en mínimo veinticuatro horas. Además de que, perdón, pero apestas. ¿Dónde has estado? ¿En un basurero?
—¿Los últimos años? Uh, sí. Pero no me gustaría decirle basurero, es tu casa después de todo…
—HARRY.
—Ya, ya —Harry puso los ojos en blanco—. Uh, no. Emh, sí. Estoy ebrio. Pero dame una poción y ya. Y no, no estoy drogado. Simplemente estoy enamorado. Y estuve en la playa, con Tom, el Príncipe del Reino Mágico, mi futuro esposo.
Draco inhaló fuerte.
—Qué —sacudió la cabeza y sostuvo a Harry de los hombros—. Repite lo que dijiste.
Harry puso expresión de fastidio.
—Uh, no. Emh, sí. Estoy ebrio. Pero dame una poción y…
—ESO NO, TARADO. ¿Dijiste que estás… 'enamorado'?
Harry suspiró y sonrió.
—Sí. Y mucho.
Draco lo abofeteó con fuerza.
—Eres pendejo, ¿no?
Harry chilló y le dio una patada en las rodillas, haciéndolo caer ante él.
—Draco, me desilusionas. ¿Acaso no has visto ninguna puta película de Disney? Es taaaaan bonito cómo todo surge para que el protagonista triunfe. En este caso tú eres la ratita que siempre estuvo conmigo hablándome de forma extraña ya que se supone que por más mágico que sea la mierda las ratas no hablan, Narcissa es la madrastra mala que parece que se ha chupado un limón bañado en sal y sin tequila, Tom mi príncipe azul que ha llegado de improvisto para pintar mi mundo de colores, y yo por supuesto soy esa frágil y desamparada princesa que resulta que es una patea-bolas, pero no lo quiere demostrar porque es muy frágil y bonita, y por supuesto rebelde por lo que hará lo que se le de la gana durante toda la historia metiéndose en mil problemas. Oh, y además estoy seguro de que al final todo se solucionará poniendo una canción super-genial que todos se saben la letra y bailamos y cantamos para un público inexistente porque, duh, se supone que no sabemos que es una película o algo así.
Draco le observó con expresión de que probablemente volvería a golpearle. Y con algo más duro que su mano. Probablemente el atizador recién salido del fuego.
—Harry, ¿con qué te has dado? ¿Éxtasis, LSD…?
Harry lo empujó riendo.
—Estoy feliz, Draco. No drogado. Feliz. Feliz. Déjame ser feliz.
—¿Cuál es mi nombre completo?
Harry farfulló y se cubrió la cabeza con las manos, enterrándose en el sofá.
—Oh, no. No, Draco, no estoy ido. Déjame. Vete. Shu.
—Harry —Draco lo sacudió del hombro. Harry enterró la cabeza debajo de la almohada—. Harry, mierda. Estás actuando demasiado extraño, ¿cómo no quieres que me preocupe? Eres un peligro en potencia. Se supone que tengo que cuidarte, pendejo.
Harry no se inmutó. Draco lo movió un poco más y le descubrió el rostro. Harry arrugó la nariz, le lanzó un manotazo y siguió durmiendo en su caos de sudor, maquillaje, ropas desordenadas y la chaqueta de tela suave que cubría parcialmente su casi desnudez.
Draco suspiró y se talló la frente. Definitivamente, cuando Harry contrajera matrimonio, le impondría una orden de restricción. Pero, al final y al cabo, él tenía una responsabilidad moral con él. Algo más brusco, algo que se había pactado en el momento que hundió el cuchillo en la garganta de Lucius Malfoy abriendo en dos la brecha y arrancándole la vida para evitar el sufrimiento convulsivo y caótico cuando Lucius intentó abusar de Harry, tocando sus queloides forzosamente, queriendo tomarlo para sí.
El núcleo de Harry nunca había sido el más estable incluso desde que lo había comprado tanto tiempo atrás, como el de todo squib; sacudido, sin la capacidad para focalizar su magia en una varita, sin la capacidad para sostener la magia regulada y principal que lo haga llamarse 'mago'. Pero a partir de ese momento, todo pendió un hilo. Desde su magia hasta su cordura.
Quizá había hecho las cosas mal malcriándolo en todo. Pero quizá podrían haber sido peor, y pudiendo haber sido peor era que se daba cuenta que el presente, con un Harry adicto y burlón, histérico y algo enloquecido, no estaba tan desastrosa la situación como para arrepentirse y autoflagelarse. Harry, extrañamente, era feliz tomándose la vida a chiste y con sus vicios a su medida. Draco le debía felicidad y paz, la felicidad que le arrancó al apartarle de todo lo que conocía como hogar con la caravana, la paz que le arrancó al mantenerlo escondido la mayor parte de sus primeros años de las manos desesperadas por carne joven de su propio padre. Draco le debía mucho, y se lo otorgaría así fuera lo último que hiciera.
Hubo beso Tomarry y no lo describí, pueden pedir por mi cabeza. ¡Nos leemos pronto! Sean felices y esas cosas que los humanos hacen.
xxx G.
