Si se preguntan porque hago capítulos un tanto cortos es por qué lo importante en una historia es la calidad y no en la cantidad, por eso hago un tanto cortos.
Me inspire en la canción de Vocaloid Regret Message.
Misa ButterCard
Capítulo 10. Mensaje de Arrepentimiento
.: Cabaña :.
Misa estaba deprimida por lo que paso y no podía evitar sentir culpa. Los terremotos que se provocaron lastimaron a mucha gente, por ahora no hay confirmación de que haya fallecidos cosa que se alegra Misa, pero aun así estaba deprimida.
Misa estaba en la cama acurrucada poniendo sus rodillas en su pecho.
Sunny no le gustaba de alguna manera ver a Misa así, gracias a ella recupero su forma original, pero ese no era el momento de alegrarse por eso. – ¿Quieres dejar de cazar espíritus por un tiempo? – Se animó a preguntarle.
Misa no respondió, pero giro lentamente a mirar a Sunny. – No te obligare a hacer a algo que no te guste, si estás deprimida no podrás hacer nada y te autodestruirás. – Sunny estaba de verdad preocupado por Misa, pero era entendible.
Misa suspiro antes de hablar. – No. Seguiré haciéndolo. –
– Misa… – A Sunny no esperaba esa respuesta.
– Es mi responsabilidad, si no lo hago habrá más desastres. – Misa salió de la cama para levantarse. – Además… ¡¿Quién dijo que la vida fuera fácil?! ¡Si fuese fácil sería aburrido! – Misa se recuperó un poco con una gran sonrisa.
Sunny estaba impresionado por la dedicación y responsabilidad que tiene Misa en su deber como Coleccionista de Espíritus.
.: Okuma Beach :.
En la playa más recomendable esta una leyenda sobre el lugar. La leyenda dice que el mar te hará realidad tu deseo, escribe con toda la ilusión del mundo en una carta y ponla en una botella, después, la arrojas al mar.
Mucha gente que sufrieron los terremotos de Terreno arrojaba y ponían sus deseos y los enviaba al mar.
La gente de la isla lloraban por el peor escenario posible para ellos, sin embargo, a pesar de ello, deseaban que el mar les hará realidad el deseo que enviaron con toda la ilusión del mundo.
Las niñas veían el triste paisaje, Mamiko, Sara y Ohami veían lo triste que era. Se oían el llanto de la gente desesperada. – A este paso esos espíritus destruirán el mundo. – Hablaba Sara con remordimientos. – Sé que no es culpa de Misa… Sin embargo, este paisaje tan triste, pero conmovedor no es algo que en la vida real deba pasar. –
Las niñas permanecían el silencio a pesar de que Sara hablaba, sinceramente no sabían que decir.
Fuyuka también veía el paisaje de la tristeza. – Aunque recemos o deseamos no podemos salvarlos. – Como Fuyuka era realista ella sabía perfectamente que aunque arrojen frascos con un deseo no podrán hacerles realidad. Rezar, desear, para Fuyuka lo encontraba ridículo.
– Vámonos. No tenemos nada que hacer aquí. – Ordeno Fuyuka.
Las niñas la obedecieron sin más y sin decir nada.
.: Castillo Shuri :.
Chiaki estaba sola porque sus amigas se habían separado para ver lo que hacían en la playa. No solo estaba sola, observaba el poder del espíritu. – Esto es… – Veía las ruinas de casas destruidas y de más a su alrededor.
La gente lastimada había salido casi sin rasguños graves, pero la realidad era otra. –… Lo que Misa debe enfrentar… ¿Es esto? –
Chiaki y Kero, quien este último estaba en la bolsa, podían ver la cantidad de gente que había. – Nos separamos a causa de ese espíritu. – Kero quería hablar con Sunny sobre esto.
La niña de 12 años y su pequeño guardián estaban sentados en las afueras del Castillo Shuri. Observaban la cantidad de gente que había atendiendo heridas graves y no tan graves. – ¿Qué debo hacer? – Se preguntaba Chiaki.
.: Okuma Beach :.
Las niñas veían las ruinas que provoco Terreno. No importa donde se veía, solamente había heridos. Hasta ahora no se ha confirmado fallecidos.
Los edificios destruidos parecían como si un gigante hubiera jugado al domino con ellos, el agua también estaba alborotada y peligrosa por lo que era recomendable estar lejos de ella.
En las ruinas de la isla estaba una chica hermosa. Su pelo anaranjado como el amanecer y sus ojos azules del cielo eran de admirarse. Llevaba un vestido blanco y negro, de paso, zapatillas negras de ballet.
La chica de 16 años aproximadamente estaba contemplando ante ella el post-apocalíptico. En sus manos estaba una botella con una nota adentro.
Ella la arrojo al mar. La chica estaba poniendo sus manos juntas rezando y llorando. – Rei… –
Las lágrimas no se detenían. En ese momento Ohami se había caído un poco alto en donde la chica estaba. – ¡Ay…! Me dolió. – Se frotaba ella misma.
La chica giro lentamente con timidez, secándose las lágrimas que había en su rostro.
Ohami estaba intentando buscar sus lentes. – Mis lentes, sin ellos no soy nada. –
En los pies de la chica estaba los lentes de Ohami, los recogió y se acercó a la niña para dárselos. – Disculpa… – Con una voz tímida e inocente ofrecía los lentes a Ohami.
Ohami pudo escuchar y agarro sus lentes para ver. – Gracias… – Sus ojos se aclaraban ante la belleza de los siete mares. Ohami se sonrojaba ante tal belleza. – ¡Esto…! ¡Siento molestar! ¡Soy Ohami Ito de Tachiki, mucho gusto! – Hablaba con un tono nervioso.
– Mi nombre es Kagura Maiko y soy de aquí. – Se presentó Maiko. – ¿Estas bien? Te caíste de ahí arriba. –
Ohami se levantó estirando los brazos. – No te preocupes. Aunque no lo creas soy bastante dura de manos a pies. –
– ¡Oye, Ohami! – La voz pertenecía a la de Sara y Mamiko. Estaban arriba de la parte superior de un edificio pequeño.
Fuyuka reacciono al ver a la muchacha. – ¡Maiko! ¡¿Eres tu Maiko?! –
– ¡Fuyuka! ¡Me alegra de verte en la vida real! – Maiko abrazo a Fuyuka.
Ohami parecía entender un poco la situación, ¿pero que se alegraba de ver en la vida real? – ¿Ustedes se conocen? –
Fuyuka y Maiko retiraron el abrazo. – Si, es una amiga de un chat grupal de otakus. – Respondio Fuyuka. – Pero no me esperaba verte en la vida real. –
– Ni yo tampoco. – Maiko estaba emocionada. – No me imaginaba que ustedes estuviesen aquí en la Isla de Okinawa. –
– Te vi arrojar algo, ¿que era? – Preguntaba Fuyuka señalando el lugar en donde Maiko arrojo.
Maiko se puso un poco triste. – Pues… veras, ¿conoces la leyenda de esta isla? –
– Sí. Vi a mucha gente arrojando botellas con un papel adentro, pero no entendí lo que era. – Fuyuka cruzaba de brazos.
– Escribes en un papel tu deseo, lo arrojas con toda la ilusión al mar y tu deseo se cumplirá. Es así, porque hace mucho tiempo una princesa tiránica vivía en esta isla y trataba muy mal aquellos que se le oponían. Un día, la gente se rebeló y su hermano gemelo tomo su lugar siendo ejecutado en la guillotina. La chica, dijo, la princesa destrozada uso el mar para pedir su deseo de volver a nacer y estar con su hermano de vuelta. – Explico Maiko con lujo detalle posible para hacerse entender.
Fuyuka suspiraba. – Ya entiendo. Por eso tiraban esas botellas, sin embargo, ¿eso no sería contaminación si arrojas esas botellas? –
Fuyuka tenía algo de razón en ello, pero era inevitable para la gente de la Isla de Okinawa. – Bueno, sí… Pero, mi novio, mi media-naranja… –
– Murió en el terremoto, ¿verdad? – Contestaba Fuyuka sobre el posible pero escenario. Mamiko, Sara y Ohami no querían escuchar de esa manera, pero si fuese verdad, ¿cómo le dirían a Misa sobre esto?
Maiko asintió duramente ya que fue hace poco. – Sí… – Las lágrimas formaron en su lindo rostro. Ponía sus manos en su cara para que no la vean llorar y se puso de rodillas. – Rei era mi… ¡Era mi… novio! –
Continuara…
